{"id":249936,"date":"2026-09-25T09:19:49","date_gmt":"2026-09-25T12:19:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=249936"},"modified":"2026-09-25T09:19:49","modified_gmt":"2026-09-25T12:19:49","slug":"papa-leon-xiv-ofrezcan-con-responsabilidad-su-insustituible-contribucion-a-favor-de-la-paz-que-su-libertad-crezca-sin-cesar-en-la-busqueda-del-bien-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-ofrezcan-con-responsabilidad-su-insustituible-contribucion-a-favor-de-la-paz-que-su-libertad-crezca-sin-cesar-en-la-busqueda-del-bien-comun\/","title":{"rendered":"PAPA LEON XIV | Ofrezcan con responsabilidad su insustituible contribuci\u00f3n a favor de la paz, que su libertad crezca sin cesar en la b\u00fasqueda del bien com\u00fan"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>FRANCIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LEON XIV | Ofrezcan con responsabilidad su insustituible contribuci\u00f3n a favor de la paz, que su libertad crezca sin cesar en la b\u00fasqueda del bien com\u00fan<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje durante el Encuentro con las Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplom\u00e1tico. El mismo fue celebrado en el Palacio del El\u00edseo, en la ciudad de Par\u00eds, en su primera actividad en su nuevo viaje Apost\u00f3lico que inici\u00f3 este viernes 25 de septiembre en Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cmi visita a Francia comienza por la capital de su pa\u00eds, Par\u00eds, a la que a menudo se le conoce como \u201cla Ciudad de la Luz\u201d. Desde hace siglos, Francia brilla como un faro cultural, art\u00edstico y espiritual, no s\u00f3lo en Europa, sino tambi\u00e9n en el mundo. Gracias a sus escuelas catedralicias, sus universidades y sus academias \u2014lugares esenciales para la b\u00fasqueda de la verdad\u2014, Francia ha contribuido a forjar la inteligencia de los pueblos, mucho m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong> se\u00f1alaba, \u201c<strong><em>Francia es tambi\u00e9n una tierra de profundas ra\u00edces cristianas. Desde san Ireneo y el bautismo de Clodoveo, el alma de su patria se ha desarrollado nutri\u00e9ndose del cristianismo para forjar un genio espiritual, cultural, intelectual, art\u00edstico y misionero que hoy irradia su influencia por el mundo entero\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, compart\u00eda, <strong><em>\u201cla Declaraci\u00f3n universal de los Derechos Humanos&nbsp;,&nbsp;proclamada en esta ciudad de Par\u00eds \u2014y en cuya elaboraci\u00f3n el jurista franc\u00e9s y Premio Nobel de la Paz, Ren\u00e9 Cassin, desempe\u00f1\u00f3 un papel destacado\u2014 tuvo como objetivo crear una conciencia general sobre la dignidad inalienable de la persona humana.&nbsp;San Juan Pablo II, que consideraba este documento como \u00abuna piedra miliar en el camino del progreso moral de la humanidad\u00bb (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando, el Papa expresaba, <strong><em>\u201ces precisamente gracias a la riqueza de su tejido social que, desde hace siglos, Francia se distingue por su atenci\u00f3n a la diversidad y por un fuerte deseo de solidaridad. A trav\u00e9s de la obra destacada de hombres y mujeres que se mantuvieron fieles a su humanidad y a los valores del Evangelio, la Iglesia cat\u00f3lica en Francia no ha dejado de trabajar por el bien de los m\u00e1s necesitados, convirti\u00e9ndose en el rostro vivo de la ternura y de la compasi\u00f3n de Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> subrayaba, <strong><em>\u201cel cristiano que participa en la vida p\u00fablica y act\u00faa seg\u00fan la luz de su conciencia iluminada por la fe no puede ser considerado un proselitista ni una amenaza para la unidad de la patria. Efectivamente, \u00abel aut\u00e9ntico laicismo no excluye la dimensi\u00f3n religiosa, sino que, por el contrario, sabe atesorarla como un recurso educativo\u00bb (Discurso a los participantes en el Encuentro Nacional de Profesores de Religi\u00f3n Cat\u00f3lica, 25 abril 2026). (\u2026) una justa laicidad no consiste en excluir a la religi\u00f3n del espacio p\u00fablico o de la educaci\u00f3n, sino en trabajar para que el Estado y las instituciones religiosas dialoguen entre s\u00ed y unan sus fuerzas al servicio de lo verdadero, lo bueno y lo bello,&nbsp;para que el mundo tenga vida. En este sentido, celebro el trabajo realizado en el marco de la Instancia de Di\u00e1logo entre la Santa Sede, la Iglesia cat\u00f3lica en Francia y el Gobierno franc\u00e9s. La incansable labor de la Iglesia cat\u00f3lica, a trav\u00e9s de la riqueza de sus expresiones e instituciones, es sin duda valiosa y loable para el bienestar de toda la sociedad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, dijo, <strong><em>\u201cante el estruendo de las guerras y las variadas crisis que sacuden a nuestro mundo, Francia tiene la vocaci\u00f3n de seguir siendo un incansable art\u00edfice de la paz y del multilateralismo, especialmente en el seno de nuestra querida Europa. Que Francia, fiel a sus valores, abra el surco de una paz desarmada y desarmante, y ofrezca con responsabilidad su insustituible contribuci\u00f3n a favor de la paz. Que su libertad crezca sin cesar en la b\u00fasqueda del bien com\u00fan\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Viaje apost\u00f3lico a Francia: Encuentro con las Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplom\u00e1tico<\/p>\n\n\n\n<p>2026 | septiembre | 25<\/p>\n\n\n\n<p>Palacio del El\u00edseo (Par\u00eds)<\/p>\n\n\n\n<p><em>Se\u00f1or Presidente,<br>distinguidas autoridades y miembros del cuerpo diplom\u00e1tico,<br>se\u00f1oras y se\u00f1ores:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed es un gran placer estar hoy entre ustedes. Le estoy particularmente agradecido, se\u00f1or Presidente, por su cordial invitaci\u00f3n a visitar Francia, y le agradezco las palabras de bienvenida que acaba de dirigirme. A trav\u00e9s de usted, saludo tambi\u00e9n a todos los que habitan este pa\u00eds de vasto patrimonio cultural y religioso. Juntos forman un pueblo en el que la diversidad de or\u00edgenes contribuye a dinamizar y enriquecer la convivencia y la vida democr\u00e1tica. Tambi\u00e9n quiero asegurarles, se\u00f1or Presidente, se\u00f1oras y se\u00f1ores, que Francia ocupa muy a menudo un lugar especial en las oraciones del Papa, que no olvida sus ra\u00edces familiares normandas y bearnesas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi visita a Francia comienza por la capital de su pa\u00eds, Par\u00eds, a la que a menudo se le conoce como \u201cla Ciudad de la Luz\u201d. Desde hace siglos, Francia brilla como un faro cultural, art\u00edstico y espiritual, no s\u00f3lo en Europa, sino tambi\u00e9n en el mundo. Gracias a sus escuelas catedralicias, sus universidades y sus academias \u2014lugares esenciales para la b\u00fasqueda de la verdad\u2014, Francia ha contribuido a forjar la inteligencia de los pueblos, mucho m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. La lucidez de excepcionales esp\u00edritus franceses, que fueron al mismo tiempo grandes cat\u00f3licos, pone de relieve hasta qu\u00e9 punto las ciencias, las artes, la literatura y la filosof\u00eda pueden contribuir al bien de la humanidad cuando se orientan hacia la b\u00fasqueda de lo bello, lo bueno y lo verdadero,&nbsp;<em>para que el mundo tenga vida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La maestr\u00eda francesa es sin\u00f3nimo de excelencia en numerosos \u00e1mbitos. Se ha destacado de manera notable, en particular, en la vasta obra de restauraci\u00f3n de la catedral de&nbsp;<em>Notre-Dame<\/em>&nbsp;de Par\u00eds, en la que participaron desde el inicio numerosas instituciones, tanto privadas como p\u00fablicas, y a la que usted, Se\u00f1or Presidente, le ha prestado una atenci\u00f3n especial, que le agradezco. Saludo con gratitud a todos los artesanos y gremios que se comprometieron con este proyecto. La reciente reapertura de la catedral para la celebraci\u00f3n del culto divino, as\u00ed como para los visitantes de todo el mundo, constituye la culminaci\u00f3n de una haza\u00f1a t\u00e9cnica y, a la vez, el s\u00edmbolo de una esperanza recuperada, la prueba de que lo que se cre\u00eda destruido para siempre puede renacer gracias a la colaboraci\u00f3n de todos y el testimonio de una unidad alcanzada mediante el esfuerzo com\u00fan. Un logro tan hermoso debe inspirar a todos los actores de la vida pol\u00edtica, social y religiosa del pa\u00eds, a tener un nuevo impulso para trabajar sin cesar con esp\u00edritu de unidad y con la fuerza de una esperanza viva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Francia es tambi\u00e9n una tierra de profundas ra\u00edces cristianas. Desde san Ireneo y el bautismo de Clodoveo, el alma de su patria se ha desarrollado nutri\u00e9ndose del cristianismo para forjar un genio espiritual, cultural, intelectual, art\u00edstico y misionero que hoy irradia su influencia por el mundo entero. As\u00ed fue como en la Francia del siglo XVI floreci\u00f3 el humanismo, que buscaba unificar la herencia grecorromana y la fe cristiana. A los c\u00e9lebres pensadores del Renacimiento, y luego del Gran Siglo, suceder\u00edan los de la&nbsp;<em>Ilustraci\u00f3n<\/em>; con ellos, entonces, Francia aport\u00f3 al mundo aut\u00e9nticos logros; entre ellos, el reconocimiento de los \u201c<em>Derechos Humanos<\/em>\u201d inscritos en la naturaleza de la persona humana, en particular el de la libertad religiosa. Esta atenci\u00f3n permanente a la dignidad inherente a toda persona humana encuentra eco en su lema nacional. La libertad, la igualdad y la fraternidad no son simples palabras grabadas en los frontones de sus edificios p\u00fablicos, sino que remiten a exigencias \u00e9ticas universales que encuentran tambi\u00e9n en el mensaje evang\u00e9lico una fuente inagotable de inspiraci\u00f3n y plenitud.<\/p>\n\n\n\n<p>La Declaraci\u00f3n universal de los Derechos Humanos&nbsp;<em>,&nbsp;<\/em>proclamada en esta ciudad de Par\u00eds \u2014y en cuya elaboraci\u00f3n el jurista franc\u00e9s y Premio Nobel de la Paz, Ren\u00e9 Cassin, desempe\u00f1\u00f3 un papel destacado\u2014 tuvo como objetivo crear una conciencia general sobre la dignidad inalienable de la persona humana.&nbsp;San Juan Pablo II, que consideraba este documento como \u00abuna piedra miliar en el camino del progreso moral de la humanidad\u00bb, era consciente de que \u00abtoda amenaza a los derechos humanos, bien sea en el \u00e1mbito de los bienes materiales, bien sea en el de los bienes espirituales, es igualmente peligrosa para la paz, porque afecta siempre al hombre en su integridad\u00bb.&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/september\/documents\/20260925-francia-autorita.html#_ftn1\">[1]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n del respeto a la dignidad humana y a los derechos y libertades fundamentales que se derivan de la naturaleza humana se plantea en todas las \u00e9pocas y debe acompa\u00f1ar los cambios de la sociedad y el avance t\u00e9cnico. En efecto, \u00aba lo largo de los siglos, el desarrollo tecnol\u00f3gico ha contribuido a una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad; al mismo tiempo, cada etapa del progreso tambi\u00e9n ha puesto de manifiesto el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar da\u00f1o cuando no se orientan hacia el bien\u00bb (&nbsp;<em>Magnifica humanitas<\/em>, n. 4). Ya en su \u00e9poca, Georges Bernanos percib\u00eda el riesgo de que la obediencia ciega y la irresponsabilidad se convirtieran en los amos de un \u201cPara\u00edso de las M\u00e1quinas\u201d. Destacaba c\u00f3mo, para escapar de ellas, la civilizaci\u00f3n francesa, por el contrario, hab\u00eda trabajado durante siglos en la formaci\u00f3n de hombres libres, plenamente responsables de sus actos.&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/september\/documents\/20260925-francia-autorita.html#_ftn2\">[2]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n, me pareci\u00f3 indispensable abordar en&nbsp;mi primera carta Enc\u00edclica&nbsp;el tema de la Inteligencia Artificial, con el fin de volver a situar a la persona humana en el centro de toda reflexi\u00f3n. Para no perder nuestra humanidad en medio del \u201cPara\u00edso de las M\u00e1quinas\u201d que invaden y condicionan nuestra vida cotidiana, es urgente formar las mentes en un discernimiento \u00e9tico capaz de distinguir lo que es moralmente bueno. Esta exigencia es necesaria para reconocer el bien verdadero que hace crecer al hombre seg\u00fan su vocaci\u00f3n primordial, en el respeto incondicional de su libertad interior y de su dignidad sagrada. A este respecto, quisiera recordar \u00abque una sociedad verdaderamente libre no impone la uniformidad, sino que protege la diversidad de conciencias, previniendo las tendencias autoritarias y promoviendo un di\u00e1logo \u00e9tico que enriquece el tejido social\u00bb (<em>Discurso a los miembros del cuerpo diplom\u00e1tico, 9 enero 2026<\/em>). Este di\u00e1logo resulta a\u00fan m\u00e1s urgente en el contexto de la Francia de hoy, donde personas de diferentes or\u00edgenes culturales y religiosos est\u00e1n llamadas a convivir y a contribuir a la edificaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente gracias a la riqueza de su tejido social que, desde hace siglos, Francia se distingue por su atenci\u00f3n a la diversidad y por un fuerte deseo de solidaridad. A trav\u00e9s de la obra destacada de hombres y mujeres que se mantuvieron fieles a su humanidad y a los valores del Evangelio, la Iglesia cat\u00f3lica en Francia no ha dejado de trabajar por el bien de los m\u00e1s necesitados, convirti\u00e9ndose en el rostro vivo de la ternura y de la compasi\u00f3n de Dios. Pensemos en la obra de san Vicente de Pa\u00fal, en la renovaci\u00f3n caritativa del siglo XVII y, a\u00fan hoy, en el personal de las numerosas instituciones cat\u00f3licas que acompa\u00f1an a nuestros hermanos y hermanas debilitados por el sufrimiento. Sus testimonios de atenci\u00f3n y servicio constituyen una verdadera escuela de humanidad sobre la grandeza del cuidado y un recordatorio conmovedor del valor \u00fanico e insustituible de cada ser humano. Son tambi\u00e9n una invitaci\u00f3n a una fraternidad renovada que exige aprender a acoger la vida sin condiciones, a sostener la fragilidad con ternura, a acompa\u00f1ar con respeto y confianza mutua cada etapa de la existencia y a defender, con valent\u00eda y compasi\u00f3n, a quienes no tienen voz o no se sienten lo suficientemente apoyados. Por eso reafirmo \u00abcon fuerza que la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano\u00bb (<em>\u00edbid<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Existe en nuestros d\u00edas la tentaci\u00f3n de esperar que la ciencia nos brinde una soluci\u00f3n y un consuelo para todos nuestros sufrimientos. El riesgo es, a menudo, caer dicha ilusi\u00f3n. Cuando la ciencia y la tecnolog\u00eda no est\u00e1n guiadas por la conciencia, pueden proponer soluciones inmediatas que parecer\u00edan responder a los deseos y sufrimientos de los hombres y mujeres, pero que, en realidad, consiguen desviarlos gravemente del bien al que aspiran profundamente. A veces constato con preocupaci\u00f3n ciertas derivas de las sociedades actuales que corren el riesgo de convertir la ciencia y la tecnolog\u00eda en empresas lucrativas que favorezcan las manipulaciones gen\u00e9ticas, la gestaci\u00f3n subrogada, la compra de \u00f3rganos o la oferta de una muerte programada. No olvidemos que el respeto mutuo y la protecci\u00f3n de la vida de toda persona humana constituyen una responsabilidad de cada uno y de todos, que comienza con una conversi\u00f3n de la inteligencia y del coraz\u00f3n, y que requiere un compromiso real y desinteresado para con nuestros hermanos y hermanas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo no observar tambi\u00e9n, en este compromiso, una expresi\u00f3n de la justa laicidad de la ciudad terrenal? El cristiano que participa en la vida p\u00fablica y act\u00faa seg\u00fan la luz de su conciencia iluminada por la fe no puede ser considerado un proselitista ni una amenaza para la unidad de la patria. Efectivamente, \u00abel aut\u00e9ntico laicismo no excluye la dimensi\u00f3n religiosa, sino que, por el contrario, sabe atesorarla como un recurso educativo\u00bb (<em>Discurso a los participantes en el Encuentro Nacional de Profesores de Religi\u00f3n Cat\u00f3lica<\/em>, 25 abril 2026).<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente por eso que la escuela cat\u00f3lica ocupa un lugar importante en el panorama educativo de un pa\u00eds como Francia. \u00abEsto, por otro lado, forma parte de una actitud m\u00e1s amplia, indispensable para todo di\u00e1logo en la escuela como en la sociedad: conocer y amar lo que somos, para ser capaces de encontrar a los dem\u00e1s con respeto y apertura\u00bb (<em>\u00edbid<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, una justa laicidad no consiste en excluir a la religi\u00f3n del espacio p\u00fablico o de la educaci\u00f3n, sino en trabajar para que el Estado y las instituciones religiosas dialoguen entre s\u00ed y unan sus fuerzas al servicio de lo verdadero, lo bueno y lo bello,&nbsp;<em>para que el mundo tenga vida<\/em>. En este sentido, celebro el trabajo realizado en el marco de la Instancia de Di\u00e1logo entre la Santa Sede, la Iglesia cat\u00f3lica en Francia y el Gobierno franc\u00e9s. La incansable labor de la Iglesia cat\u00f3lica, a trav\u00e9s de la riqueza de sus expresiones e instituciones, es sin duda valiosa y loable para el bienestar de toda la sociedad. Estos intercambios ilustran muy felizmente esa sana complementariedad que fue reafirmada durante el&nbsp;Concilio Vaticano II, en el sentido de que \u00abla comunidad pol\u00edtica y la Iglesia [\u2026] aunque por diverso t\u00edtulo, est\u00e1n al servicio de la vocaci\u00f3n personal y social del hombre. Este servicio lo realizar\u00e1n con tanta mayor eficacia, para bien de todos, cuanto m\u00e1s sana y mejor sea la cooperaci\u00f3n entre ellas\u00bb (Conc. Ecum. Vat. II,&nbsp;Const. past.&nbsp;<em>Gaudium et spes<\/em>, 76-3).<\/p>\n\n\n\n<p>Constato tambi\u00e9n, con alegr\u00eda, que esa misma voluntad de servir juntos a toda persona, sin importar su origen, ha inspirado durante siglos la cooperaci\u00f3n entre Francia y la Iglesia cat\u00f3lica al servicio de los cristianos de Oriente. La labor educativa, social, cultural y humanitaria que se lleva a cabo en los pa\u00edses de Medio Oriente, en colaboraci\u00f3n con diversas asociaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada o&nbsp;<em>\u0152uvre d\u2019Orient<\/em>, constituye una valiosa contribuci\u00f3n al di\u00e1logo entre los pueblos y a la defensa de los derechos de toda persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos aqu\u00ed un testimonio elocuente en el que la cultura y la fe se presentan como pilares que favorecen la armon\u00eda entre diferentes pueblos y religiones al servicio de la paz y la mediaci\u00f3n entre los seres humanos. Tambi\u00e9n en este \u00e1mbito, la educaci\u00f3n constituye un tema de especial importancia. De hecho, sigue siendo, uno de los principales campos de cooperaci\u00f3n y encuentra una expresi\u00f3n, concreta y fruct\u00edfera, en el&nbsp;<em>Fondo para las Escuelas de Oriente<\/em>. Al respecto, deseo expresar mi gratitud a todas las personas comprometidas con este proyecto y que, desde su fundaci\u00f3n en 2021, ha permitido brindar apoyo a m\u00e1s de doscientas sesenta instituciones educativas en el Medio Oriente, incluidas siete universidades en el L\u00edbano y la Universidad de Bel\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo evocar esta regi\u00f3n del mundo, donde naci\u00f3 el Pr\u00edncipe de la Paz hace dos mil a\u00f1os, sin pensar tambi\u00e9n en todas esas poblaciones afectadas por las consecuencias de los conflictos y en todos aquellos que padecen el flagelo de la guerra? No podemos permanecer indiferentes ante tales sufrimientos que hieren la dignidad humana y claman justicia ante Dios. La gravedad de estas situaciones debe interpelarnos y llama a cada uno, all\u00ed donde se encuentre, a una verdadera conversi\u00f3n del coraz\u00f3n y a un cambio de actitud. Reconociendo humildemente la necesidad que tenemos unos de otros podremos trabajar juntos, con mayor empe\u00f1o, en la construcci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n del amor en el coraz\u00f3n de nuestro mundo, que se ha vuelto tan complejo e interdependiente (cf.&nbsp;Carta enc.&nbsp;<em>Magnifica humanitas<\/em>, n. 182). Al mismo tiempo, como ya lo afirmaba en su momento mi santo predecesor&nbsp;Juan XXIII, \u00abla justicia, la recta raz\u00f3n y el sentido de la dignidad humana exigen urgentemente que cese ya la carrera de armamentos; que, de un lado y de otro, las naciones que los poseen los reduzcan simult\u00e1neamente; que se proh\u00edban las armas at\u00f3micas; que, por \u00faltimo, todos los pueblos, en virtud de un acuerdo, lleguen a un desarme simult\u00e1neo, controlado por mutuas y eficaces garant\u00edas\u00bb (Carta enc.&nbsp;<em>Pacem in terris<\/em>, 112). En efecto, se difunde cada vez m\u00e1s la convicci\u00f3n err\u00f3nea de que la posesi\u00f3n de armas nucleares ser\u00eda una garant\u00eda de seguridad, lo que alimenta una nueva carrera armamentista dif\u00edcil de controlar (cf.&nbsp;Carta enc.&nbsp;<em>Magnifica humanitas<\/em>, 194). Sin embargo, la paz no es un equilibrio de fuerzas; se construye cada d\u00eda a trav\u00e9s del di\u00e1logo y la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, les exhorto a no resignarse nunca ante la perspectiva de una guerra consider\u00e1ndola \u201cinevitable\u201d, sino a promover sin descanso el di\u00e1logo y la diplomacia, con el fin de preservar sociedades pac\u00edficas, respetuosas de la dignidad y los derechos de las personas y de los pueblos. Ante el estruendo de las guerras y las variadas crisis que sacuden a nuestro mundo, Francia tiene la vocaci\u00f3n de seguir siendo un incansable art\u00edfice de la paz y del multilateralismo, especialmente en el seno de nuestra querida Europa. Que Francia, fiel a sus valores, abra el surco de una paz desarmada y desarmante, y ofrezca con responsabilidad su insustituible contribuci\u00f3n a favor de la paz. Que su libertad crezca sin cesar en la b\u00fasqueda del bien com\u00fan. Que su fraternidad abrace a toda la humanidad. Y que la igualdad a la que aspiran se establezca siempre sobre los cimientos de la justicia y de la caridad, sin suprimir las diferencias entre las personas, sino haci\u00e9ndolas fructificar armoniosamente en beneficio de toda la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or Presidente, se\u00f1oras y se\u00f1ores, deseo expresarles una vez m\u00e1s mi gratitud por este encuentro que, retomando las palabras \u2014significativas para todos\u2014 pronunciadas por Su Excelencia ante los obispos de Francia en 2018, pone de manifiesto como \u00abuna Iglesia que pretende desinteresarse de las cuestiones temporales no completar\u00eda su vocaci\u00f3n; y un presidente que pretendiera desinteresarse de la Iglesia y de los cat\u00f3licos faltar\u00eda a su deber\u00bb.&nbsp;<a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/september\/documents\/20260925-francia-autorita.html#_ftn3\">[3]<\/a>&nbsp;Tengan la seguridad de mi fervientemente oraci\u00f3n por su hermosa Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Dios le conceda paz, unidad y prosperidad&nbsp;<em>para que el mundo tenga vida<\/em>. Encomiendo estos deseos a la intercesi\u00f3n maternal de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, Patrona principal de Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Que Dios bendiga a Francia y a todos los franceses!<br>______________________<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/september\/documents\/20260925-francia-autorita.html#_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp;S. Juan Pablo II,&nbsp;<em>Discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas, 7 y 14, 2 octubre 1979<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/september\/documents\/20260925-francia-autorita.html#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp;Cf. G. Bernanos,&nbsp;<em>La France contre les robots<\/em>, R\u00edo de Janeiro 1946, 114.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/speeches\/2026\/september\/documents\/20260925-francia-autorita.html#_ftnref3\">[3]<\/a>&nbsp;E. Macron,&nbsp;<em>Discours du Pr\u00e9sident de la R\u00e9publique devant les Ev\u00eaques de France<\/em>, Coll\u00e8ge des Bernardins, 9 abril 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FRANCIA PAPA LEON XIV | Ofrezcan con responsabilidad su insustituible contribuci\u00f3n a favor de la paz, que su libertad crezca sin cesar en la b\u00fasqueda del bien com\u00fan, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje durante el Encuentro con las Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplom\u00e1tico. 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