{"id":249942,"date":"2026-09-25T14:58:50","date_gmt":"2026-09-25T17:58:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=249942"},"modified":"2026-09-25T14:58:50","modified_gmt":"2026-09-25T17:58:50","slug":"papa-leon-xiv-los-exhorto-a-cultivar-un-amor-autentico-por-la-liturgia-y-a-ser-testigos-y-servidores-de-la-vocacion-profetica-sacerdotal-y-real-de-todo-el-pueblo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-los-exhorto-a-cultivar-un-amor-autentico-por-la-liturgia-y-a-ser-testigos-y-servidores-de-la-vocacion-profetica-sacerdotal-y-real-de-todo-el-pueblo-de-dios\/","title":{"rendered":"PAPA LEON XIV | Los exhorto a cultivar un amor aut\u00e9ntico por la liturgia y a ser testigos y servidores de la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real de todo el pueblo de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>FRANCIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LEON XIV | Los exhorto a cultivar un amor aut\u00e9ntico por la liturgia y a ser testigos y servidores de la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real de todo el pueblo de Dios<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda al presidir la celebraci\u00f3n de V\u00edsperas. Fue durante el encuentro con Obispos, Sacerdotes, Di\u00e1conos, Consagrados, Consagradas y Seminaristas en Catedral de Notre-Dame en la ciudad de Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201che querido encontrarme con ustedes en este lugar emblem\u00e1tico de la Iglesia en Francia. Es para m\u00ed una alegr\u00eda haber cruzado su umbral hace apenas unos instantes, como lo hacen cada d\u00eda miles de hermanos y hermanas que llegan aqu\u00ed desde todos los rincones del mundo. El simple hecho de entrar nos coloca ante una belleza que habla a nuestro coraz\u00f3n inquieto y lo llama a la paz\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, dijo el<strong> Pont\u00edfice<\/strong>,<strong> <em>\u201cla reconstrucci\u00f3n de la catedral ha sido ocasi\u00f3n de un encuentro que ha ensanchado los espacios de acogida y participaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de la pertenencia eclesial. Queridos obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, consagrados y seminaristas de Francia: \u00a1d\u00e9jense inspirar por lo que ha sucedido aqu\u00ed! Den prioridad a la Evangelii gaudium, es decir, a esa conversi\u00f3n misionera de la que el Papa Francisco nos dio testimonio desde su primera Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Los cristianos no huyen de la complejidad, porque Dios mismo los ha llamado a seguir a su Hijo en un mundo ya habitado, ya en movimiento, ya marcado por las miserias y la bondad de los seres humanos. El camino de la cruz revela, ciertamente, las tinieblas que atraviesan el mundo, pero, de manera a\u00fan m\u00e1s radical, el amor de Dios que triunfa sobre la muerte\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cqueridos amigos, de la Encarnaci\u00f3n \u2014\u00abDios envi\u00f3 a su Hijo\u00bb\u2014 brota la identidad de la Iglesia, llamada a estar siempre \u201cen salida\u201d. Como disc\u00edpulos de Cristo, saben bien que la comunidad cristiana no constituye un refugio en el que replegarse para protegerse de su \u00e9poca. Al contrario, se ofrece, como las antiguas catedrales, como un espacio de acogida, respeto, revelaci\u00f3n y sentido para todos.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Hermanos y hermanas: tampoco debemos olvidar que la finalidad para la que fue erigido este templo, como todas las dem\u00e1s iglesias, es la oraci\u00f3n y la alabanza a Dios. Es el lugar donde la comunidad cristiana celebra la forma m\u00e1s alta de oraci\u00f3n y de alabanza, renovando en la Eucarist\u00eda el sacrificio redentor de Cristo. La catedral no es una envoltura de piedra destinada a ser admirada: vive del misterio sagrado que en ella se celebra\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, pidi\u00f3 el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201csean herederos conscientes de los Padres y de los Santos de la Iglesia que, a lo largo de los siglos, nos han transmitido el significado profundo y la belleza de la liturgia, dando siempre testimonio de una gran humildad ante el Misterio celebrado. El Concilio Vaticano II, cuya riqueza debe mucho a Francia, recogi\u00f3 y profundiz\u00f3 de manera eminente esta herencia, reconociendo su lugar central en la vida eclesial (cf. Sacrosanctum Concilium, 10). Les exhorto, por tanto, a todos ustedes, obispos, sacerdotes, di\u00e1conos y consagrados, a cultivar un amor aut\u00e9ntico por la liturgia y a ser testigos y servidores de la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real de todo el pueblo de Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV A FRANCIA<\/p>\n\n\n\n<p>CELEBRACI\u00d3N DE LAS V\u00cdSPERAS CON LOS OBISPOS, LOS SACERDOTES, LOS DI\u00c1CONOS,<\/p>\n\n\n\n<p>LOS CONSAGRADOS, LAS CONSAGRADAS Y LOS SEMINARISTAS<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/p>\n\n\n\n<p>Catedral de Notre-Dame de Par\u00eds<\/p>\n\n\n\n<p>Viernes, 25 de septiembre de 2026<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n de la tarde nos re\u00fane en este lugar que, desde hace siglos, m\u00e1s que ning\u00fan otro, invita a Par\u00eds, a elevar la mirada al cielo. Han pasado siete a\u00f1os desde que el mundo entero, conteniendo el aliento, vio c\u00f3mo la catedral era devorada por un terrible incendio. Ya en aquel entonces levantamos la mirada, desconcertados, conscientes de la impotencia humana ante lo imprevisible. Aquel dolor no fue \u00fanicamente el de los cat\u00f3licos, ni siquiera el de los creyentes. En aquella hora dram\u00e1tica comprendimos que Notre-Dame es mucho m\u00e1s que un monumento. La participaci\u00f3n de todos en su reconstrucci\u00f3n y, hoy, el esplendor del resultado, muestran que en este lugar late el coraz\u00f3n de un pueblo; que nos encontramos en el centro vital de una civilizaci\u00f3n; que aqu\u00ed el pasado y el futuro se abrazan y el cielo y la tierra se encuentran.<\/p>\n\n\n\n<p>He querido encontrarme con ustedes en este lugar emblem\u00e1tico de la Iglesia en Francia. Es para m\u00ed una alegr\u00eda haber cruzado su umbral hace apenas unos instantes, como lo hacen cada d\u00eda miles de hermanos y hermanas que llegan aqu\u00ed desde todos los rincones del mundo. El simple hecho de entrar nos coloca ante una belleza que habla a nuestro coraz\u00f3n inquieto y lo llama a la paz. Al devolverle este espacio a toda la humanidad, se ha comprendido bien hasta qu\u00e9 punto cada visitante puede dejarse renovar por lo que ve, escucha y experimenta. Las instituciones \u2014p\u00fablicas, eclesiales y privadas\u2014 implicadas en la restauraci\u00f3n de Notre-Dame han contribuido as\u00ed, cada una con su aportaci\u00f3n espec\u00edfica, a reactivar los caminos culturales, existenciales y espirituales que la catedral ofrece. En este contexto, la Iglesia ha entendido su misi\u00f3n no \u00fanicamente en t\u00e9rminos de conservaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de creatividad, haciendo vivir la tradici\u00f3n con la audacia de quienes tienen fe y miran hacia la Esperanza. Quiero agradecer por ello al se\u00f1or arzobispo, Mons. Laurent Ulrich, a sus colaboradores y a la comunidad diocesana de Par\u00eds, que han concebido igualmente un itinerario pastoral de primer anuncio y de iniciaci\u00f3n cristiana accesible a todos. El baptisterio, situado a la entrada como una bendici\u00f3n y una invitaci\u00f3n, es signo de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>La reconstrucci\u00f3n de la catedral ha sido ocasi\u00f3n de un encuentro que ha ensanchado los espacios de acogida y participaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de la pertenencia eclesial. Queridos obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, consagrados y seminaristas de Francia: \u00a1d\u00e9jense inspirar por lo que ha sucedido aqu\u00ed! Den prioridad a la Evangelii gaudium, es decir, a esa conversi\u00f3n misionera de la que el Papa Francisco nos dio testimonio desde su primera Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Carta a los G\u00e1latas hemos escuchado la raz\u00f3n por la que no debemos tener miedo: \u00abDios envi\u00f3 a su Hijo\u00bb (Ga 4,4). \u00a1Lo envi\u00f3 entre nosotros, a nuestro mundo! En el texto paulino, el verbo describe un acontecimiento real, hist\u00f3rico, y no unas circunstancias ideales. Los cristianos no huyen de la complejidad, porque Dios mismo los ha llamado a seguir a su Hijo en un mundo ya habitado, ya en movimiento, ya marcado por las miserias y la bondad de los seres humanos. El camino de la cruz revela, ciertamente, las tinieblas que atraviesan el mundo, pero, de manera a\u00fan m\u00e1s radical, el amor de Dios que triunfa sobre la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>La planta en forma de cruz de la catedral, donde se funden piedra y luz, evoca el encuentro entre la tierra y el cielo. Re\u00fane y ordena los acontecimientos de la historia, tejida de alegr\u00edas y sufrimientos humanos. Los mantiene unidos en una din\u00e1mica simb\u00f3lica que construye un lenguaje vivo a partir de expresiones diversas, integr\u00e1ndolas en una unidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos amigos, de la Encarnaci\u00f3n \u2014\u00abDios envi\u00f3 a su Hijo\u00bb\u2014 brota la identidad de la Iglesia, llamada a estar siempre \u201cen salida\u201d. Como disc\u00edpulos de Cristo, saben bien que la comunidad cristiana no constituye un refugio en el que replegarse para protegerse de su \u00e9poca. Al contrario, se ofrece, como las antiguas catedrales, como un espacio de acogida, respeto, revelaci\u00f3n y sentido para todos. Ah\u00ed reside la fuerza de una Iglesia viva: acoger la periferia que ya se encuentra en su coraz\u00f3n, acoger a quien est\u00e1 lejos, pero en realidad ya est\u00e1 cerca, acoger al extranjero en quien Cristo llama ya a la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Notre-Dame es signo de este encuentro en el coraz\u00f3n de Par\u00eds, con mayor raz\u00f3n las dem\u00e1s ciudades y regiones de Francia, incluso las m\u00e1s perif\u00e9ricas y rurales, podr\u00e1n ser transfiguradas por una presencia misionera, sencilla y ben\u00e9vola, que contribuya asimismo a armonizar las diferencias culturales y a sanar las heridas presentes en nuestras sociedades. Desde las costas del Norte hasta el Mediterr\u00e1neo, desde las regiones del interior hasta los Departamentos de Ultramar, sean una Iglesia viva, multiforme y cercana. La pobreza de medios no impide la misi\u00f3n, porque es la gracia de Dios la que hace posibles la libertad interior y la sobriedad de vida, de modo que pueda reflejarse un estilo evang\u00e9lico. En todo ello, valoren con confianza la presencia misionera de los fieles laicos, que son la avanzada viva de la Iglesia en las encrucijadas de la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas: tampoco debemos olvidar que la finalidad para la que fue erigido este templo, como todas las dem\u00e1s iglesias, es la oraci\u00f3n y la alabanza a Dios. Es el lugar donde la comunidad cristiana celebra la forma m\u00e1s alta de oraci\u00f3n y de alabanza, renovando en la Eucarist\u00eda el sacrificio redentor de Cristo. La catedral no es una envoltura de piedra destinada a ser admirada: vive del misterio sagrado que en ella se celebra.<\/p>\n\n\n\n<p>Privada de la acci\u00f3n lit\u00fargica, perder\u00eda su alma. Aqu\u00ed, en Notre-Dame, esta verdad queda de manifiesto en la disposici\u00f3n del altar en el centro del espacio. De este modo, la comunidad que alaba al Se\u00f1or se encuentra en el coraz\u00f3n del edificio y los visitantes, incluso durante las celebraciones, caminan a su alrededor y la contemplan. La Iglesia aparece de este modo tal como es: un organismo vivo, una comunidad creyente, que re\u00fane en la alabanza cuanto la cultura y la Tradici\u00f3n le transmiten. Es un cuerpo que, al celebrar, manifiesta a todos la raz\u00f3n de su existencia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca vivimos en una \u00e9poca que parece privada de plenitud, profundidad y promesas. La noble sencillez del canto, de la palabra y del gesto lit\u00fargico puede representar para muchos un destello de esperanza, un oasis de paz en una sociedad h\u00edper-conectada y ruidosa, donde es posible experimentar la presencia del Autor del amor m\u00e1s grande: \u00abCuando lleg\u00f3 la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su Hijo\u00bb (Ga 4,4). La celebraci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico, del domingo y de las fiestas nos hace tambi\u00e9n contempor\u00e1neos de Cristo, atentos a los distintos momentos de su vida, entregada enteramente al Padre por el mundo. De este modo nos hacemos m\u00e1s sensibles y abiertos a los signos de los tiempos. En efecto, la escucha comunitaria de las Escrituras y la oraci\u00f3n nos permiten contemplar los acontecimientos hist\u00f3ricos a la luz de Dios, volvi\u00e9ndonos m\u00e1s conscientes de nuestras responsabilidades, capaces de desenmascarar relaciones injustas de poder y de preservar las semillas de justicia y de paz. Es, pues, la esperanza la que nos anima, no la resignaci\u00f3n. De ah\u00ed nacen v\u00ednculos de mayor fraternidad y redes de solidaridad, fruto de la comuni\u00f3n en el \u00fanico Sacrificio de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>A ustedes, que celebran diariamente la Eucarist\u00eda, les pido que velen para que las celebraciones lit\u00fargicas se vivan siempre con dignidad y decoro, tambi\u00e9n all\u00ed donde se re\u00fanen comunidades m\u00e1s peque\u00f1as. Sean herederos conscientes de los Padres y de los Santos de la Iglesia que, a lo largo de los siglos, nos han transmitido el significado profundo y la belleza de la liturgia, dando siempre testimonio de una gran humildad ante el Misterio celebrado. El Concilio Vaticano II, cuya riqueza debe mucho a Francia, recogi\u00f3 y profundiz\u00f3 de manera eminente esta herencia, reconociendo su lugar central en la vida eclesial (cf. Sacrosanctum Concilium, 10). Les exhorto, por tanto, a todos ustedes, obispos, sacerdotes, di\u00e1conos y consagrados, a cultivar un amor aut\u00e9ntico por la liturgia y a ser testigos y servidores de la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real de todo el pueblo de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En esto, la liturgia sigue siendo reflejo de la vida. La alegr\u00eda eucar\u00edstica se afirma y se difunde all\u00ed donde se recupera la armon\u00eda, donde renace la dignidad, donde la autoridad se convierte en servicio, donde la libertad vuelve a abrirse camino. Este es el don m\u00e1s grande que podemos compartir. Antepongan, por tanto, la comuni\u00f3n con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia a sus sensibilidades personales, para cultivar la unidad del pueblo de Dios. Juntos seremos la profec\u00eda de que un mundo reconciliado es posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos obispos, sacerdotes, seminaristas y consagrados: a ustedes que han sido llamados a seguir a Cristo, les agradezco su respuesta y su fidelidad al Se\u00f1or. No descuiden jam\u00e1s esa amistad, querida por el Se\u00f1or, que ha de cultivarse en la oraci\u00f3n personal, fundamento esencial de toda vocaci\u00f3n. Como dec\u00eda Madeleine Delbr\u00eal: \u00abSin oraci\u00f3n, no amaremos a Dios con amor. Quiz\u00e1 seamos sus servidores o sus combatientes, o incluso sus disc\u00edpulos; pero no seremos ni hijos amantes de nuestro Padre ni amigos [\u2026] de Jesucristo\u00bb (La alegr\u00eda de creer, Santander 1997, p. 213). Cuiden, pues, su vida interior con el Se\u00f1or a la luz de la escuela de los numerosos santos que les han precedido, bebiendo siempre de la fuente del amor infinito de Dios en la oraci\u00f3n silenciosa. Su misi\u00f3n brota ante todo de esa relaci\u00f3n \u00edntima con el Se\u00f1or, que all\u00ed les espera.<\/p>\n\n\n\n<p>En el coraz\u00f3n de la ciudad, la catedral abierta es signo de una comunidad que alaba al Se\u00f1or y vive la hospitalidad como forma misma de su existencia, para que todos puedan sentirse en casa, sin quedar dominados ni marginados en un mundo que muta. \u00abDios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de mujer, [\u2026] para que recibi\u00e9ramos la adopci\u00f3n filial\u00bb (Ga 4,4-5). Y \u00absi eres hijo, eres tambi\u00e9n heredero\u00bb (Ga 4,7). Herederos por gracia, hermanos y hermanas aqu\u00ed reunidos, le corresponde ahora a cada uno de ustedes, a esta asamblea orante y viva, hacerse carne y voz de esta promesa. Pastores y consagrados de Francia, est\u00e1n llamados a ser los primeros custodios de esta casa abierta, piedras vivas de una Iglesia que espera y no teme el futuro. Esta catedral ha renacido para que ustedes puedan renacer con ella en un nuevo impulso de santidad y de misi\u00f3n cotidiana. En medio de su pueblo, sean expresi\u00f3n transparente de la maternidad divina de la Iglesia que, dando testimonio del amor de Dios, reconstruye y sana la familia humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Levantemos la mirada hacia la imagen del siglo XIV de la Virgen con el Ni\u00f1o, que el incendio no alcanz\u00f3 y que resplandece de nuevo ante nosotros. Que Mar\u00eda, que llev\u00f3 al Verbo en su seno, custodie su fidelidad y sea la estrella que gu\u00ede la misi\u00f3n de la Iglesia en Francia. Santa Mar\u00eda, Notre-Dame de Paris y Madre de la Iglesia, ruega por el pueblo franc\u00e9s, sost\u00e9n a sus pastores y camina siempre a nuestro lado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FRANCIA PAPA LEON XIV | Los exhorto a cultivar un amor aut\u00e9ntico por la liturgia y a ser testigos y servidores de la vocaci\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real de todo el pueblo de Dios, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda al presidir la celebraci\u00f3n de V\u00edsperas. 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