{"id":249945,"date":"2026-09-25T18:22:52","date_gmt":"2026-09-25T21:22:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=249945"},"modified":"2026-09-25T18:22:52","modified_gmt":"2026-09-25T21:22:52","slug":"papa-leon-xiv-la-dinamica-que-caracteriza-la-existencia-cristiana-tiene-un-nombre-preciso-se-llama-camino-de-santidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-la-dinamica-que-caracteriza-la-existencia-cristiana-tiene-un-nombre-preciso-se-llama-camino-de-santidad\/","title":{"rendered":"PAPA LEON XIV | La din\u00e1mica que caracteriza la existencia cristiana tiene un nombre preciso: se llama camino de santidad"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>FRANCIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LEON XIV | La din\u00e1mica que caracteriza la existencia cristiana tiene un nombre preciso: se llama camino de santidad<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> en su mensaje compartido durante la Vigilia con los j\u00f3venes franceses. Celebrada en el \u201cStade de France\u201d, Saint-Denis en la ciudad de Par\u00eds, esta fue la \u00faltima actividad de la primera jornada del viaje Apost\u00f3lico por Francia de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa compart\u00eda en su meditaci\u00f3n junto a los j\u00f3venes, <strong><em>\u201cen la noche, la luz nos parece a\u00fan m\u00e1s deslumbrante. As\u00ed, queridos j\u00f3venes, hemos escuchado juntos las palabras de san Pablo. Queremos mantenerlas en alto, como una antorcha que ilumine no s\u00f3lo la oraci\u00f3n de cada uno, sino toda la historia de la Iglesia.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Queridos amigos, para iluminar nuestra \u00e9poca y transformar el presente a la luz del Esp\u00edritu, recordemos ante todo que nosotros tambi\u00e9n, al igual que Timoteo, somos hombres y mujeres de Dios. Esta expresi\u00f3n \u2015de Dios\u2015 elegida por san Pablo, se refiere a una relaci\u00f3n, no a una posesi\u00f3n. Quien vive de Dios es libre: libre de todo lo que obscurece la vida, haci\u00e9ndola vac\u00eda y sin sentido\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo el<strong> Pont\u00edfice <\/strong>se\u00f1alaba,<strong> <em>\u201c(\u2026), la din\u00e1mica que caracteriza la existencia cristiana tiene un nombre preciso: se llama camino de santidad. Es el camino que el Se\u00f1or abre ante cada uno de nosotros, acompa\u00f1\u00e1ndonos a lo largo del trayecto.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>A medida que avanzamos en este camino hacia la santidad, queda claro que no basta con evitar el mal: hay que elegir el bien. No se trata de un principio abstracto, ni de una afirmaci\u00f3n obvia: elegir el bien es la acci\u00f3n propia de la libertad, y al llevarla a cabo, la libertad misma se realiza, se corrige y madura\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Santo Padre<\/strong> afirm\u00f3, <strong><em>\u201cnuestra \u00fanica arma es el amor que se entrega. Sabemos, lamentablemente, que existen fuerzas contrarias a nuestro v\u00ednculo con Dios, potencias que buscan dividir a las personas y a los pueblos, enfrent\u00e1ndolos entre s\u00ed. Estos males no s\u00f3lo tienen un rostro violento, sino que a veces asumen tambi\u00e9n una apariencia insidiosa, porque prometen precisamente lo que nos quitan: la felicidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV A FRANCIA<\/p>\n\n\n\n<p>25-28 DE SEPTIEMBRE DE 2026<\/p>\n\n\n\n<p>VIGILIA DE ORACI\u00d3N CON LOS J\u00d3VENES<\/p>\n\n\n\n<p>DISCURSO DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cStade de France\u201d, Saint-Denis<\/p>\n\n\n\n<p>Viernes, 25 de septiembre de 2026<\/p>\n\n\n\n<p>Di\u00e1logo con el Santo Padre<\/p>\n\n\n\n<p>Meditaci\u00f3n con el Santo Padre<\/p>\n\n\n\n<p>________________________________<\/p>\n\n\n\n<p>Meditaci\u00f3n con el Santo Padre<\/p>\n\n\n\n<p>En la noche, la luz nos parece a\u00fan m\u00e1s deslumbrante. As\u00ed, queridos j\u00f3venes, hemos escuchado juntos las palabras de san Pablo. Queremos mantenerlas en alto, como una antorcha que ilumine no s\u00f3lo la oraci\u00f3n de cada uno, sino toda la historia de la Iglesia. El ap\u00f3stol observa su tiempo y acoge la inspiraci\u00f3n divina, es decir, al Esp\u00edritu Santo, que siempre abre perspectivas luminosas de futuro. S\u00ed, Dios es el Se\u00f1or de la historia y, pase lo que pase, la conduce hacia la salvaci\u00f3n: en Cristo todo mal tiene un t\u00e9rmino, precisamente porque el final se convierte en el comienzo de una vida nueva y eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos amigos, para iluminar nuestra \u00e9poca y transformar el presente a la luz del Esp\u00edritu, recordemos ante todo que nosotros tambi\u00e9n, al igual que Timoteo, somos hombres y mujeres de Dios. Esta expresi\u00f3n \u2015de Dios\u2015 elegida por san Pablo, se refiere a una relaci\u00f3n, no a una posesi\u00f3n. Quien vive de Dios es libre: libre de todo lo que obscurece la vida, haci\u00e9ndola vac\u00eda y sin sentido. J\u00f3venes de Francia, ustedes llevan en su coraz\u00f3n un inmenso deseo de libertad, palabra que resuena con fuerza en su cultura. \u00bfCu\u00e1l es, entonces, la fuente de la verdadera libertad? Jes\u00fas nos la indica claramente cuando nos dice que la verdad nos har\u00e1 libres (cf. Jn 8,32); y que la Verdad es \u00c9l mismo (cf. Jn 14,6). He aqu\u00ed, pues, la fuente de la verdadera libertad: la relaci\u00f3n viva con Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>La compa\u00f1\u00eda del Se\u00f1or, de hecho, da sabidur\u00eda a nuestros proyectos y belleza a los deseos que llevamos en el coraz\u00f3n. Dios atraviesa nuestra alma como la luz, llam\u00e1ndonos a una renovaci\u00f3n permanente, a una conversi\u00f3n que da pleno sentido a la existencia, porque nos convierte en protagonistas de una historia que pasa de la confusi\u00f3n a la b\u00fasqueda de la verdad; de la indiferencia al compromiso por la justicia. San Pablo lo expresa con tres verbos que interpelan nuestra libertad: huye, tiende, lucha. El ap\u00f3stol escribe a Timoteo: ante todo, \u00abhuye de estas cosas\u00bb, es decir, el orgullo, la vanidad, la violencia y la avidez (cf. 1 Tm 6,4.10). Son todos sentimientos que se apoderan de nosotros y nos dominan. El ego\u00edsmo que los caracteriza esconde una soledad aterradora. Para disfrutar de la cercan\u00eda de Dios y de la fraternidad humana, es necesario, por lo tanto, rechazar esa codicia que consume las relaciones sin dar nada a cambio y que nos llena de cosas sin alimentarnos. Ese estilo de vida nos empuja a tenerlo todo, pero a no ser nadie; a recibir una gran cantidad de \u201cme gusta\u201d, pero qued\u00e1ndonos solos con nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando decidimos no seguir ese estilo, entonces empezamos a tender hacia \u00abla justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre\u00bb (v. 11). S\u00ed, quien vive de Dios tiende hacia lo mejor: est\u00e1 en entrenamiento constante. Busca la virtud, es decir, la fuerza que lo hace bueno y verdadero. Queridos amigos, la din\u00e1mica que caracteriza la existencia cristiana tiene un nombre preciso: se llama camino de santidad. Es el camino que el Se\u00f1or abre ante cada uno de nosotros, acompa\u00f1\u00e1ndonos a lo largo del trayecto. \u00a1Y cu\u00e1ntos hijos e hijas de esta amada tierra de Francia se han dejado guiar por este camino! Pensemos, por ejemplo, en el beato Marcel Callo, un joven franc\u00e9s, scout y obrero que, en la oscuridad del campo de concentraci\u00f3n, nunca dej\u00f3 de tender hacia el bien, conservando su libertad interior.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que avanzamos en este camino hacia la santidad, queda claro que no basta con evitar el mal: hay que elegir el bien. No se trata de un principio abstracto, ni de una afirmaci\u00f3n obvia: elegir el bien es la acci\u00f3n propia de la libertad, y al llevarla a cabo, la libertad misma se realiza, se corrige y madura. Para tomar la decisi\u00f3n correcta, recuerden este criterio: el bien da vida, nunca la quita; el bien cuida, no toma para s\u00ed. El bien no es un concepto bonito, sino el rostro radiante del amor: \u00a1es Dios mismo! Las virtudes que san Pablo nos presenta como reflejos de su bondad son estas: la justicia hacia la humanidad; la piedad y la fe hacia Dios; la caridad con todos; la paciencia hacia quienes nos hacen sufrir; la mansedumbre que distingue a quienes buscan la paz con un coraz\u00f3n puro. Los principios de igualdad y fraternidad que inspiran a su sociedad encuentran aqu\u00ed su fundamento: m\u00e1s que simples prescripciones legales, son decisiones radicales y valientes de un coraz\u00f3n libre. Hacer nuestras estas cualidades, no es s\u00f3lo un compromiso moral: es la decisi\u00f3n de convertirnos en hombres y mujeres aut\u00e9nticos, libres de concesiones. A este respecto, el ap\u00f3stol nos entrega un tercer verbo: luchar. De hecho, huir del mal y tender al bien implica luchar. S\u00ed, luchar como lo hizo san Pablo, representado a menudo con una espada en las manos, signo de la Palabra de Dios, \u00abla espada del Esp\u00edritu\u00bb (Ef 6,17). Este verbo resuena con fuerza aqu\u00ed en Francia, tierra de santa Juana de Arco, una joven que supo luchar con audacia. Pero cuidado: la lucha a la que estamos llamados es la de la fe, es decir, el compromiso de vivir seg\u00fan el Evangelio, como disc\u00edpulos de Jes\u00fas, el Hijo de Dios que nos hace a todos hermanos y hermanas. Es en su nombre donde tenemos la fuerza de los justos para resistir la tentaci\u00f3n. En su nombre tenemos la perseverancia de los mansos, para dedicarnos al bien. Nuestra lucha no es una batalla contra los dem\u00e1s; no recurre a las armas de la violencia, el desprecio o la opresi\u00f3n. Nuestra \u00fanica arma es el amor que se entrega. Sabemos, lamentablemente, que existen fuerzas contrarias a nuestro v\u00ednculo con Dios, potencias que buscan dividir a las personas y a los pueblos, enfrent\u00e1ndolos entre s\u00ed. Estos males no s\u00f3lo tienen un rostro violento, sino que a veces asumen tambi\u00e9n una apariencia insidiosa, porque prometen precisamente lo que nos quitan: la felicidad. Pero cuando nos sentimos envueltos en su oscuridad, la luz del Esp\u00edritu Santo nos ilumina y fortalece: esta noche, por lo tanto, elijamos juntos las virtudes que debemos cultivar para seguir al Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>No estamos solos en este camino hacia la santidad, porque lo recorremos unidos a todos nuestros hermanos y hermanas que nos rodean. De hecho, lo experimentan esta noche y durante los grandes encuentros como las Jornadas Mundiales de la Juventud. Adem\u00e1s, contamos con los santos como aliados: son amigos que nos sostienen en las pruebas. Queridos amigos, cuando las decisiones de la vida exijan valent\u00eda, recurran a su intercesi\u00f3n e imiten su ejemplo: como hemos cantado en las letan\u00edas, el aliento de los santos nos asegura que nunca estamos solos en la oraci\u00f3n, nunca estamos solos en la Iglesia. Especialmente en este tiempo, pidamos su ayuda para ser art\u00edfices de paz: \u00a1el eterno deseo de Dios y el constante compromiso de la humanidad! Esta noche he mencionado a algunos de ellos. Pid\u00e1mosle tambi\u00e9n a santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas que nos ense\u00f1e su \u201ccaminito\u201d del amor cotidiano, fundamento s\u00f3lido de toda paz duradera.<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or hace realidad esta paz mediante la Alianza que establece con todos nosotros por medio de Jesucristo. Por eso, al se\u00f1alar el fundamento de nuestra experiencia de fe, san Pablo habla no s\u00f3lo de lo que podemos hacer al responder a Dios, sino tambi\u00e9n de lo que Dios hace por nosotros. El ap\u00f3stol lo resume en un episodio: Jes\u00fas ante Pilato, la verdad del amor frente a la hipocres\u00eda del poder. La \u00abbuena batalla\u00bb coincide, pues, con el \u201chermoso testimonio\u201d (cf. 1 Tm 6,12-13). As\u00ed lo demuestra el uso de un mismo adjetivo: kalos, que aqu\u00ed quiere decir bien hecho. La obra bien hecha, la que es buena, es la redenci\u00f3n que Jes\u00fas realiza por nosotros. En su lucha contra el pecado y la muerte, la victoria de Cristo nos libera a todos: nos salva de todo mal, nos invita a todo bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo esta luz, contemplemos las dos reliquias que tenemos ante nuestros ojos: la t\u00fanica y la cruz. Una fue quitada a Cristo; la otra, le fue dada a Cristo. En este sentido, ambas son signos de su pasi\u00f3n: Jes\u00fas es despojado de su t\u00fanica para cubrirnos con la vestimenta blanca, lavada \u00aben la sangre del Cordero\u00bb (Ap 7,14). As\u00ed es como la cruz, de instrumento de muerte, se convierte en signo de esperanza: juntos, por eso, la t\u00fanica y la cruz nos representan a nosotros, a nosotros la Iglesia que nace de la vida de Dios entregada al mundo. Queridos j\u00f3venes, para crecer en santidad y mejorar nuestra sociedad, sean testigos luminosos de este Evangelio, es decir, de la buena noticia que es Cristo mismo, nuestro Salvador: \u00abA \u00e9l honor y poder eterno. Am\u00e9n\u00bb (1 Tm 6,16).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FRANCIA PAPA LEON XIV | La din\u00e1mica que caracteriza la existencia cristiana tiene un nombre preciso: se llama camino de santidad, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre en su mensaje compartido durante la Vigilia con los j\u00f3venes franceses. 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