{"id":249954,"date":"2026-09-26T13:47:07","date_gmt":"2026-09-26T16:47:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=249954"},"modified":"2026-09-26T13:47:08","modified_gmt":"2026-09-26T16:47:08","slug":"papa-leon-xiv-aspiren-a-redescubrir-un-horizonte-luminoso-a-construir-una-nacion-renovada-a-partir-de-sus-raices-regadas-por-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-aspiren-a-redescubrir-un-horizonte-luminoso-a-construir-una-nacion-renovada-a-partir-de-sus-raices-regadas-por-la-fe\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Aspiren a redescubrir un horizonte luminoso, a construir una naci\u00f3n renovada a partir de sus ra\u00edces, regadas por la fe"},"content":{"rendered":"\n<p>FRANCIA<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Aspiren a redescubrir un horizonte luminoso, a construir una naci\u00f3n renovada a partir de sus ra\u00edces, regadas por la fe<\/strong>, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa esta tarde en Plaza de la Concordia (Place de la Concorde) en la ciudad de Par\u00eds. El Papa nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cdoy gracias a Dios por el don que me ha concedido de estar aqu\u00ed, en esta Plaza de la Concordia, para celebrar la Eucarist\u00eda. S\u00ed, \u00a1qu\u00e9 bueno y dulce es para los hermanos y hermanas convivir unidos (cf. Sal 132,1), para proclamar la grandeza de Dios!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, se\u00f1alaba el Santo Padre, <strong><em>\u201cel deseo de Dios habita en lo m\u00e1s profundo de nuestro coraz\u00f3n, y clamamos con el salmista: \u00abmi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo\u00bb (Sal 41,3). Es el clamor de un hombre, humilde y apasionado, cuya sed m\u00e1s \u00edntima y existencial no deja de crecer.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La Liturgia de la Palabra de hoy nos invita a examinar nuestro coraz\u00f3n: \u00bfcu\u00e1l es nuestra sed m\u00e1s profunda? \u00bfQu\u00e9 buscamos realmente en la vida?<\/em><\/strong><strong><em> Jesucristo, el Buen Pastor, nos conduce, como el pastor gu\u00eda a sus ovejas, hacia la fuente de la felicidad y la paz. \u00c9l conoce a cada uno y cada uno de nosotros por nuestro nombre. Ninguno de nuestros secretos, de nuestras intenciones, de nuestras debilidades se le escapa. \u00c9l escruta las profundidades de nuestro coraz\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo subrayaba el Pont\u00edfice, <strong><em>\u201cal verlos aqu\u00ed reunidos, hermanos m\u00edos, herederos de una larga y hermosa historia de santidad en Francia, les digo: sacien tambi\u00e9n ustedes su sed en esta fuente, que es el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas traspasado. S\u00ed, tienen sed de Dios, de vida, de verdad, de unidad, de paz, de comuni\u00f3n, de felicidad. Aspiren a redescubrir un horizonte luminoso, a construir una naci\u00f3n renovada a partir de sus ra\u00edces, regadas por la fe\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, dijo, <strong><em>\u201cdesde esta hermosa ciudad de Par\u00eds, rezo con fervor para que el agua viva del Esp\u00edritu Santo se derrame sobre toda Francia. Pienso en ustedes, queridas familias, quienes, a pesar de las m\u00faltiples dificultades que enfrentan a diario, perseveran valientemente en su misi\u00f3n. Les agradezco de coraz\u00f3n por todo el bien que se realiza a trav\u00e9s de ustedes; que nunca se agote en sus vidas la presencia concreta de Jes\u00fas.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Hermanos y hermanas: dirijamos nuestra mirada hacia la Madre de Dios, Fuente de Salvaci\u00f3n, aquella que gu\u00eda nuestras vidas hacia su Hijo, autor de toda gracia. Con su \u201cs\u00ed\u201d libre y confiado, ella se convirti\u00f3 en el humilde recept\u00e1culo querido por Dios, en el que el amor del Padre se encarn\u00f3 para entregarse al mundo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV A FRANCIA<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPlace de la Concorde\u201d (Parigi)<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1bado, 26 de septiembre de 2026<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n\n\n\n<p>Doy gracias a Dios por el don que me ha concedido de estar aqu\u00ed, en esta Plaza de la Concordia, para celebrar la Eucarist\u00eda. S\u00ed, \u00a1qu\u00e9 bueno y dulce es para los hermanos y hermanas convivir unidos (cf. Sal 132,1), para proclamar la grandeza de Dios! Que mi presencia entre ustedes confirme su fe y los anime a irradiar y transmitir sin cesar la vida, la paz y el amor de nuestro amado Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u00abEl que tenga sed, que venga a m\u00ed y beba\u00bb (Jn 7,37). Hermanos y hermanas, nuestra comunidad sedienta se abre paso hacia Cristo, fuente de agua viva; esa agua que sacia la sed y hace florecer la vida, esa agua del amor de Dios que \u00abha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que se nos ha dado\u00bb (Rm 5,5).<\/p>\n\n\n\n<p>El deseo de Dios habita en lo m\u00e1s profundo de nuestro coraz\u00f3n, y clamamos con el salmista: \u00abmi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo\u00bb (Sal 41,3). Es el clamor de un hombre, humilde y apasionado, cuya sed m\u00e1s \u00edntima y existencial no deja de crecer. Ahora bien, es Jesucristo, por su encarnaci\u00f3n, quien sale al encuentro de cada persona en su historia y se le revela como la verdadera fuente de agua viva capaz de saciar su sed. No se trata tanto de una sed material, sino de una sed de sentido, de verdad y de plenitud que habita en el coraz\u00f3n de cada uno. Jes\u00fas responde a ese profundo deseo de relaci\u00f3n, de comuni\u00f3n con Dios, en quien reside la plenitud de la vida para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera lectura, el profeta Ezequiel ve\u00eda c\u00f3mo el agua brotaba del Templo y, al extenderse por el desierto, purificaba y fertilizaba todo (cf. Ez 47,1-2.8-9.12). M\u00e1s tarde, san Juan ver\u00e1 brotar agua del costado traspasado de Jes\u00fas, al entregar el esp\u00edritu (cf. Jn 19,30-34). Todos pueden beber entonces de esta fuente para renacer y recibir el don del Esp\u00edritu, a fin de convertirse en hijos de Dios, en nuevas criaturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, hemos de reconocer que aqu\u00ed en la tierra nada logra satisfacernos plenamente. Cuando creemos que por fin hemos terminado nuestro trabajo y que nuestros esfuerzos han sido recompensados, muy a menudo resurge el vac\u00edo interior, a\u00fan m\u00e1s profundo. Entonces, para llenarlo, es posible que busquemos nuevos placeres, que queramos poseer cosas nuevas, que hagamos todo lo posible por \u201cdivertirnos\u201d para no sentir ese malestar interior.<\/p>\n\n\n\n<p>La Liturgia de la Palabra de hoy nos invita a examinar nuestro coraz\u00f3n: \u00bfcu\u00e1l es nuestra sed m\u00e1s profunda? \u00bfQu\u00e9 buscamos realmente en la vida? Todos anhelamos la felicidad, el amor y la plenitud. Pero, \u00bfen qu\u00e9 fuente buscamos saciar nuestra sed? \u00bfNos conformamos con los bienes materiales, con las satisfacciones inmediatas, con esos peque\u00f1os \u00eddolos tan numerosos que prometen la luna y las estrellas, pero dejan vac\u00edo nuestro coraz\u00f3n? Por el bautismo, hemos recibido el agua viva de la que habla el Evangelio, pero \u00bfrealmente hemos encontrado a Cristo personalmente? El ser humano es, en esencia, un ser de deseo y s\u00f3lo Dios puede llenar ese vac\u00edo interior. S\u00ed, hermanos y hermanas: Jesucristo, el Buen Pastor, nos conduce, como el pastor gu\u00eda a sus ovejas, hacia la fuente de la felicidad y la paz. \u00c9l conoce a cada uno y cada una de nosotros por nuestro nombre. Ninguno de nuestros secretos, de nuestras intenciones, de nuestras debilidades se le escapa. \u00c9l escruta las profundidades de nuestro coraz\u00f3n. \u00c9l dio su vida por nosotros y sigue entreg\u00e1ndola a trav\u00e9s de los sacramentos. Lleva sobre sus hombros a las ovejas cansadas o heridas, y trae de regreso con delicadeza a las que se han descarriado. Jes\u00fas revela el amor incondicional de Dios por nosotros. Para \u00c9l, ninguno de nosotros es un n\u00famero en una identificaci\u00f3n, ni un n\u00famero de serie, sino una persona, una persona \u00fanica e insustituible.<\/p>\n\n\n\n<p>Al verlos aqu\u00ed reunidos, hermanos m\u00edos, herederos de una larga y hermosa historia de santidad en Francia, les digo: sacien tambi\u00e9n ustedes su sed en esta fuente, que es el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas traspasado. S\u00ed, tienen sed de Dios, de vida, de verdad, de unidad, de paz, de comuni\u00f3n, de felicidad. Aspiren a redescubrir un horizonte luminoso, a construir una naci\u00f3n renovada a partir de sus ra\u00edces, regadas por la fe. No guarden esta fe en Jesucristo s\u00f3lo para ustedes, m\u00e1s bien dejen que se desborde para saciar y colmar a las personas con las que se encuentran. Les corresponde a ustedes llevar la esperanza all\u00ed donde reinan el des\u00e1nimo y la sequ\u00eda espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, al aceptar vivir en la verdad bajo la mirada de Jes\u00fas podemos ser aut\u00e9nticos, podemos ver nuestras vidas con lucidez. Ciertamente nuestras vidas son fr\u00e1giles, vulnerables, destinadas a atravesar la muerte, pero tambi\u00e9n son maravillosas, milagrosas, capaces de renovarse en sus relaciones y de abrirse al amor verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abBeba el que cree en m\u00ed; [\u2026] \u201cde sus entra\u00f1as manar\u00e1n r\u00edos de agua viva\u201d\u00bb (Jn 7,37.38). Al saciarnos de la fuente que es el Coraz\u00f3n de Cristo, nos convertimos nosotros mismos, como escribi\u00f3 Or\u00edgenes, en pozos, manantiales y r\u00edos para los dem\u00e1s (cf. Homil\u00eda 12, 1, 2-3). En efecto, el creyente que bebe de ella se convierte tambi\u00e9n en fuente de vida gracias a su v\u00ednculo existencial con Cristo y transmite esa misma vida a su pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, el agua viva del Esp\u00edritu Santo se ha derramado en abundancia y sigue dando fruto en la Iglesia a trav\u00e9s de los misioneros y los testigos presentes en todas las culturas y entre todos los pueblos. Esta agua fecunda cuanto se deja tocar y transformar por ella para producir su fruto, es decir, la santidad de quienes adoran al Dios verdadero y sirven a sus hermanos y hermanas con caridad y generosidad. En este hermoso pa\u00eds que es Francia, muchos se han saciado de esta agua viva a lo largo de los siglos y han consagrado totalmente su vida al bien: los primeros m\u00e1rtires como Blandina, Potino e Ireneo; los santos fundadores y fundadoras de \u00f3rdenes religiosas, los santos obispos como Mart\u00edn de Tours y Francisco de Sales; los hombres y mujeres con un coraz\u00f3n sensible a las necesidades de sus semejantes, como Vicente de Pa\u00fal, Federico Ozanam, Juana Jugan y muchos otros. A\u00fan hoy, son muy numerosos en nuestra sociedad, en nuestras parroquias y en nuestras diversas actividades quienes contin\u00faan comprometi\u00e9ndose a favor de la vida, la familia, la verdad, la paz, la fraternidad y la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta hermosa ciudad de Par\u00eds, rezo con fervor para que el agua viva del Esp\u00edritu Santo se derrame sobre toda Francia. Pienso en ustedes, queridas familias, quienes, a pesar de las m\u00faltiples dificultades que enfrentan a diario, perseveran valientemente en su misi\u00f3n. Les agradezco de coraz\u00f3n por todo el bien que se realiza a trav\u00e9s de ustedes; que nunca se agote en sus vidas la presencia concreta de Jes\u00fas. Pienso en ustedes, queridos j\u00f3venes: son la Iglesia de hoy. \u00a1Qu\u00e9 hermoso es ver su entusiasmo, su dinamismo, su compromiso y la alegr\u00eda que llevan a las comunidades cristianas! Pienso tambi\u00e9n en ustedes, queridos catec\u00famenos y ne\u00f3fitos, que emprenden el camino de la fe, de la conversi\u00f3n y de la iniciaci\u00f3n cristiana. Que puedan dar testimonio, a quienes los rodean, del camino que est\u00e1n recorriendo y motivarlos a que, a su vez, se planteen preguntas. Que el don del Esp\u00edritu Santo los convierta en testigos vivos, dispuestos a difundir a su alrededor la civilizaci\u00f3n del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas: dirijamos nuestra mirada hacia la Madre de Dios, Fuente de Salvaci\u00f3n, aquella que gu\u00eda nuestras vidas hacia su Hijo, autor de toda gracia. Con su \u201cs\u00ed\u201d libre y confiado, ella se convirti\u00f3 en el humilde recept\u00e1culo querido por Dios, en el que el amor del Padre se encarn\u00f3 para entregarse al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Invoqu\u00e9mosla con confianza para que, por su intercesi\u00f3n, surjan manantiales de agua viva en el seno del Pueblo de Dios y hagan florecer por toda Francia los brotes de la fe, la esperanza y la caridad. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FRANCIA PAPA LE\u00d3N XIV | Aspiren a redescubrir un horizonte luminoso, a construir una naci\u00f3n renovada a partir de sus ra\u00edces, regadas por la fe, as\u00ed lo pidi\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda al presidir la Santa Misa esta tarde en Plaza de la Concordia (Place de la Concorde) en la ciudad de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":249955,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[740,18,58,781],"class_list":["post-249954","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede","tag-viaje-apostolico-francia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249954","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=249954"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249954\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":249956,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/249954\/revisions\/249956"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/249955"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=249954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=249954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=249954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}