{"id":249967,"date":"2026-09-27T07:41:00","date_gmt":"2026-09-27T10:41:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=249967"},"modified":"2026-09-27T10:42:57","modified_gmt":"2026-09-27T13:42:57","slug":"papa-leon-xiv-el-recordatorio-de-nuestra-madre-acerca-del-deber-que-tenemos-de-oracion-y-conversion-nos-llena-de-una-gran-esperanza-ella-nos-indica-el-medio-para-cambiar-el-curso-de-los-acontecimie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-el-recordatorio-de-nuestra-madre-acerca-del-deber-que-tenemos-de-oracion-y-conversion-nos-llena-de-una-gran-esperanza-ella-nos-indica-el-medio-para-cambiar-el-curso-de-los-acontecimie\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | El recordatorio de nuestra Madre acerca del deber que tenemos de oraci\u00f3n y conversi\u00f3n nos llena de una gran esperanza, ella nos indica el medio para cambiar el curso de los acontecimientos"},"content":{"rendered":"\n<p>FRANCIA<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | El recordatorio de nuestra Madre acerca del deber que tenemos de oraci\u00f3n y conversi\u00f3n nos llena de una gran esperanza, ella nos indica el medio para cambiar el curso de los acontecimientos<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su Homil\u00eda esta ma\u00f1ana en el Santuario de Lourdes, Francia. <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cperegrinos venidos de Francia y de todo el mundo, al verlos esta ma\u00f1ana reunidos en la casa de nuestra Madre, contemplo el rostro universal de la Iglesia. Algunos de ustedes han atravesado continentes, superado fatigas y tra\u00eddo sus alegr\u00edas y sus cargas hasta esta Gruta sagrada. \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda estar juntos, con un solo coraz\u00f3n, como una sola familia!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3,<strong> \u201c<em>Jes\u00fas mismo no se anda con rodeos cuando exhorta a la penitencia, tal y como nos lo relata, por ejemplo, san Lucas: \u00abSi ustedes no se convierten, morir\u00e1n\u00bb (13,5). Pero \u00e9l ampl\u00eda el horizonte de la vida terrenal al de la vida eterna. Mientras que la felicidad aqu\u00ed en la tierra es una realidad ef\u00edmera, relativa y, por desgracia, a veces inaccesible para algunos, la verdadera felicidad, en la esperanza, est\u00e1 prometida a todos y deber\u00eda ser el objetivo principal de nuestra b\u00fasqueda, de nuestros esfuerzos y de nuestras decisiones. \u00bfAcaso no le dijo la Virgen Mar\u00eda a&nbsp;santa Bernardita: \u00abNo te prometo que ser\u00e1s feliz en este mundo, sino en el otro\u00bb?\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Seguidamente, se\u00f1alaba el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201cLourdes es el lugar bendito de una profesi\u00f3n de fe en la belleza y la sacralidad de la vida, porque all\u00ed es acogida como un don precioso de Dios, llamado a florecer para la eternidad en el amor del Padre.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u00ab\u00a1Te lo prometo!\u00bb. S\u00ed, la vida eterna es una promesa firme y segura que el Se\u00f1or nos hace. Ya nos la ha alcanzado con su muerte en la cruz y su resurrecci\u00f3n, y ya la hace realidad cada d\u00eda en nosotros por la gracia del bautismo\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> comparti\u00f3, <strong><em>\u201cencontramos la insistente llamada a la conversi\u00f3n en las palabras que Mar\u00eda pronunci\u00f3 aqu\u00ed mismo: \u201c\u00a1Penitencia! \u00a1Penitencia! \u00a1Penitencia!\u201d. Ella repite la palabra tres veces; e invita a&nbsp;Bernardita&nbsp;a realizar ciertos gestos. \u00bfEsto por qu\u00e9? La Virgen nos pide que hagamos penitencia, no s\u00f3lo por nosotros mismos, que la necesitamos, sino tambi\u00e9n \u201cpor los pecadores\u201d, por un mundo que va mal\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, dijo el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cla penitencia es una obra inspirada por el amor en solidaridad con la humanidad: amor a Dios, con el que queremos reparar la herida de su Coraz\u00f3n causada por nuestros pecados; amor a todos nuestros hermanos los hombres que no escuchan esta llamada a la conversi\u00f3n y a quienes sus faltas los conducen hacia la muerte\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El recordatorio de nuestra Madre acerca del deber que tenemos de oraci\u00f3n y conversi\u00f3n nos llena de una gran esperanza, pues ella nos indica el medio para cambiar el curso de los acontecimientos, medio que no es otro que el de asociarnos a la Pasi\u00f3n de Cristo. Queridos enfermos que conocen el sufrimiento, tan numerosos en Lourdes, ustedes tienen la posibilidad de vivir sus penas y sus dolores en este esp\u00edritu de ofrenda para entrar en ese proceso redentor que tanto necesita el mundo. En este sentido, est\u00e1n verdaderamente en el coraz\u00f3n de la Iglesia y su papel es insustituible\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV A FRANCIA<br><br>25-28 DE SEPTIEMBRE DE 2026<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/em><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Prairie del Santuario di&nbsp;Nuestra Se\u00f1ora de Lourdes<br>Domingo, 27 de septiembre de 2026<\/em><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hermanos y hermanas, peregrinos venidos de Francia y de todo el mundo<\/em>, al verlos esta ma\u00f1ana reunidos en la casa de nuestra Madre, contemplo el rostro universal de la Iglesia. Algunos de ustedes han atravesado continentes, superado fatigas y tra\u00eddo sus alegr\u00edas y sus cargas hasta esta Gruta sagrada. \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda estar juntos, con un solo coraz\u00f3n, como una sola familia!<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero saludar de manera especial a los peregrinos procedentes de todas las provincias y di\u00f3cesis de Francia. Hoy pisan el suelo de esta tierra bendita que ha recibido tantas gracias. Que esta peregrinaci\u00f3n reavive la llama de la fe en sus hogares y en sus parroquias. Lleven el consuelo de Lourdes a sus vecinos, a sus seres queridos y a todo el pueblo franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Los textos que nos propone la liturgia este domingo se relacionan con un aspecto central del mensaje que la Virgen Mar\u00eda vino a confiar a&nbsp;santa Bernardita: una llamada a la conversi\u00f3n, a la vez tierna y apremiante. En el Evangelio, Jes\u00fas dirige una mirada de verdad y profunda tristeza hacia los corazones cerrados: \u00aby ustedes [\u2026] no se arrepienten\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;21,32). \u00bfPor qu\u00e9 esta herida en el coraz\u00f3n de Cristo? Porque Dios no quiere la perdici\u00f3n de sus hijos. El profeta Ezequiel nos lo recuerda: \u00abCuando el justo se aparta de su justicia y comete delitos, morir\u00e1 a causa de ello\u00bb mientras que, si se convierte, \u00abciertamente, vivir\u00e1 y no morir\u00e1\u00bb (cf.&nbsp;<em>Ez<\/em>&nbsp;18,26.28). Por esta raz\u00f3n, los llamados a la penitencia resuenan en las Sagradas Escrituras y atraviesan toda la predicaci\u00f3n del Evangelio a lo largo de los siglos. Adquieren una gravedad salv\u00edfica para manifestar su urgencia y necesidad: es hoy \u2014no ma\u00f1ana\u2014 cuando hay que convertirse; ahora es el tiempo favorable, el d\u00eda de la salvaci\u00f3n (cf.&nbsp;<em>2 Co<\/em>&nbsp;6,2). S\u00ed, Dios desea que el hombre viva, que abra los ojos y vuelva a \u00c9l. Convertirse significa abandonar los senderos del extrav\u00edo para seguir el Camino de la Vida, abriendo as\u00ed nuestro coraz\u00f3n a la \u00fanica Alegr\u00eda que nunca se acaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas mismo no se anda con rodeos cuando exhorta a la penitencia, tal y como nos lo relata, por ejemplo, san Lucas: \u00abSi ustedes no se convierten, morir\u00e1n\u00bb (13,5). Pero \u00e9l ampl\u00eda el horizonte de la vida terrenal al de la vida eterna. Mientras que la felicidad aqu\u00ed en la tierra es una realidad ef\u00edmera, relativa y, por desgracia, a veces inaccesible para algunos, la verdadera felicidad, en la esperanza, est\u00e1 prometida a todos y deber\u00eda ser el objetivo principal de nuestra b\u00fasqueda, de nuestros esfuerzos y de nuestras decisiones. \u00bfAcaso no le dijo la Virgen Mar\u00eda a&nbsp;santa Bernardita: \u00abNo te prometo que ser\u00e1s feliz en este mundo, sino en el otro\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p>Esta promesa, pronunciada aqu\u00ed mismo, resuena con especial fuerza en esta tierra de Francia y sacude nuestras mentalidades contempor\u00e1neas. En este momento de la historia, en el seno de una sociedad que busca el progreso y el bienestar material, pero que a veces se ve tentada a olvidar el horizonte de la eternidad, Mar\u00eda viene a recordarnos la grandeza y la trascendencia de nuestra vocaci\u00f3n a la vida, a la vida eterna. Frente a las corrientes actuales que pretenden redefinir el valor de la vida humana ante la enfermedad, el sufrimiento o la vejez, la Gruta de Massabielle se erige como un santuario de la esperanza cristiana. Aqu\u00ed no se rechaza ninguna fragilidad. Sus muletas, sus sillas de ruedas, sus l\u00e1grimas ocultas no son obst\u00e1culos: son el lugar, por excelencia, donde ustedes son respetados plenamente, acogidos y transformados por el amor infinito de Dios. Lourdes es el lugar bendito de una profesi\u00f3n de fe en la belleza y la sacralidad de la vida, porque all\u00ed es acogida como un don precioso de Dios, llamado a florecer para la eternidad en el amor del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00a1Te lo prometo!\u00bb. S\u00ed, la vida eterna es una promesa firme y segura que el Se\u00f1or nos hace. Ya nos la ha alcanzado con su muerte en la cruz y su resurrecci\u00f3n, y ya la hace realidad cada d\u00eda en nosotros por la gracia del bautismo. Est\u00e1 a nuestro alcance, pero a nosotros corresponde acogerla libremente, aferrarnos a ella y no ponerle obst\u00e1culos; y el obst\u00e1culo para la gracia y la vida eterna, el \u00fanico obst\u00e1culo para este amor, es el pecado, el retraerse en s\u00ed mismo, ese rechazo a Dios que nos encierra en nuestras propias tinieblas. Por tanto, est\u00e1 en juego nuestra responsabilidad personal, y es grande. Dios nos ha querido libres, pues la libertad es una condici\u00f3n del amor; no se puede amar por obligaci\u00f3n. Esta libertad que se nos ha dado, debemos emplearla para decir \u201cs\u00ed\u201d a Cristo y, con la ayuda de su gracia, seguir los pasos de Mar\u00eda; un \u201cs\u00ed\u201d que se renueva sin cesar, hasta nuestro \u00faltimo aliento: \u00abahora y en la hora de nuestra muerte\u00bb, como decimos en el&nbsp;<em>Ave Mar\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Encontramos la insistente llamada a la conversi\u00f3n en las palabras que Mar\u00eda pronunci\u00f3 aqu\u00ed mismo: \u201c\u00a1Penitencia! \u00a1Penitencia! \u00a1Penitencia!\u201d. Ella repite la palabra tres veces; e invita a&nbsp;Bernardita&nbsp;a realizar ciertos gestos. \u00bfEsto por qu\u00e9? \u00bfAcaso somos lentos para comprender? \u00bfNos consideramos sin pecado con demasiada facilidad? \u00bfAcaso no la practicamos suficientemente?&nbsp; La Virgen nos pide que hagamos penitencia, no s\u00f3lo por nosotros mismos, que la necesitamos, sino tambi\u00e9n \u201cpor los pecadores\u201d, por un mundo que va mal. \u00bfC\u00f3mo no van a conmover nuestros corazones los conflictos cada vez m\u00e1s extendidos, que destruyen tantas vidas inocentes? Sin embargo, el mal que sufre nuestra \u00e9poca proviene del coraz\u00f3n del hombre; Dios no es responsable de ello: \u00ab\u00bfes injusta mi conducta? \u2014dice a los hijos de Israel\u2014, \u00bfAcaso no es injusto el proceder de ustedes?\u00bb (<em>Ez&nbsp;<\/em>18,25). Por lo tanto, son los corazones de los hombres los que hay que cambiar, empezando por el nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>La penitencia es una obra inspirada por el amor en solidaridad con la humanidad: amor a Dios, con el que queremos reparar la herida de su Coraz\u00f3n causada por nuestros pecados; amor a todos nuestros hermanos los hombres que no escuchan esta llamada a la conversi\u00f3n y a quienes sus faltas los conducen hacia la muerte. Esta exigencia de conversi\u00f3n compromete a la propia Iglesia en su peregrinaci\u00f3n terrenal. Debe, ante todo, tener el valor de vivir esa conversi\u00f3n. Para sanar las profundas heridas, las infidelidades y los dolorosos extrav\u00edos cometidos en su seno, debemos someternos humildemente a la mirada purificadora del Se\u00f1or. Es indispensable reconocer nuestras propias faltas para nuestro progreso espiritual, como escrib\u00eda&nbsp;san Agust\u00edn: \u00abQue te desagrade siempre lo que eres si quieres llegar a lo que a\u00fan no eres\u00bb (<em>Serm\u00f3n&nbsp;<\/em>169, 18).<\/p>\n\n\n\n<p>El recordatorio de nuestra Madre acerca del deber que tenemos de oraci\u00f3n y conversi\u00f3n nos llena de una gran esperanza, pues ella nos indica el medio para cambiar el curso de los acontecimientos, medio que no es otro que el de asociarnos a la Pasi\u00f3n de Cristo. Queridos enfermos que conocen el sufrimiento, tan numerosos en Lourdes, ustedes tienen la posibilidad de vivir sus penas y sus dolores en este esp\u00edritu de ofrenda para entrar en ese proceso redentor que tanto necesita el mundo. En este sentido, est\u00e1n verdaderamente en el coraz\u00f3n de la Iglesia y su papel es insustituible.<\/p>\n\n\n\n<p>Peregrinos, hermanos y hermanas, no se ir\u00e1n de Lourdes tal y como llegaron: se marchar\u00e1n como misioneros de la esperanza. Ese es el milagro de este lugar: suscitar la alegr\u00eda de la esperanza en medio de la prueba y el dolor. La Virgen Mar\u00eda sana nuestras miradas y transfigura nuestros corazones, d\u00e1ndoles paz. Convi\u00e9rtanse, en sus pa\u00edses, sus di\u00f3cesis y sus familias, en testigos activos de esta fuerza y esta ternura divinas, que nos permiten continuar el camino y alcanzar la meta. Impulsados por la oraci\u00f3n de los enfermos y el amor de nuestra Madre, caminen con confianza hacia el futuro. No teman las tormentas del mundo: la Santa Madre de Dios vela sobre su caminar, protege a la Iglesia con su manto de ternura y, como Estrella radiante de la ma\u00f1ana, gu\u00eda sus pasos para darlos a luz, en la alegr\u00eda, a la vida misma de su Hijo Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FRANCIA PAPA LE\u00d3N XIV | El recordatorio de nuestra Madre acerca del deber que tenemos de oraci\u00f3n y conversi\u00f3n nos llena de una gran esperanza, ella nos indica el medio para cambiar el curso de los acontecimientos, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda esta ma\u00f1ana en el Santuario de Lourdes, Francia. 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