{"id":250034,"date":"2026-09-28T13:22:18","date_gmt":"2026-09-28T16:22:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=250034"},"modified":"2026-09-28T13:22:18","modified_gmt":"2026-09-28T16:22:18","slug":"papa-leon-xiv-frente-a-la-injusticia-el-unico-camino-de-salvacion-es-el-amor-que-se-hace-cargo-del-otro-y-que-busca-brindar-confianza-incluso-frente-a-los-comportamientos-mas-dificiles-de-aceptar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-frente-a-la-injusticia-el-unico-camino-de-salvacion-es-el-amor-que-se-hace-cargo-del-otro-y-que-busca-brindar-confianza-incluso-frente-a-los-comportamientos-mas-dificiles-de-aceptar\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Frente a la injusticia, el \u00fanico camino de salvaci\u00f3n es el amor que se hace cargo del otro y que busca brindar confianza, incluso frente a los comportamientos m\u00e1s dif\u00edciles de aceptar"},"content":{"rendered":"\n<p>FRANCIA<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Frente a la injusticia, el \u00fanico camino de salvaci\u00f3n es el amor que se hace cargo del otro y que busca brindar confianza, incluso frente a los comportamientos m\u00e1s dif\u00edciles de aceptar<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda esta tarde en la ciudad de Metz al presidir la Santa Misa. Celebrada en la Catedral de San Esteban, <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> dijo, <strong><em>\u201cestoy muy contento de presidir esta Eucarist\u00eda, durante la cual encomendamos al Se\u00f1or el camino de la comunidad diocesana de Metz y el de toda Europa.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En esta tierra hist\u00f3rica del r\u00edo Mosela, que nunca ha dejado de ser una encrucijada de pueblos, y fue una frontera dolorosa en Europa, la promesa de Dios resuena hoy con una fuerza singular.<\/em><\/strong><strong><em> En la primera lectura (cf.&nbsp;Is&nbsp;32,15-18), el profeta Isa\u00edas habla de la venida del Reino de Dios en t\u00e9rminos de derecho, justicia y paz. Recurre a tres im\u00e1genes: el desierto, el jard\u00edn y la casa\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro p\u00e1rrafo, el <strong>Pont\u00edfice <\/strong>se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201ctambi\u00e9n el Evangelio que acabamos de escuchar nos habla de esto (cf.&nbsp;Mt&nbsp;5,38-48). Mientras que hoy, en el mundo, somos testigos de tanta violencia, manipulaci\u00f3n y arrogancia, a diversos niveles, Jes\u00fas nos ense\u00f1a a transformar el desierto en un oasis, a cultivar jardines y construir casas. Nos indica el camino que pasa a trav\u00e9s del perd\u00f3n, la misericordia y la magnanimidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el <strong>Papa<\/strong> comparti\u00f3, <strong><em>\u201cMetz y el r\u00edo Mosela testimonian al mundo entero que la reconciliaci\u00f3n es posible s\u00f3lo cuando se tiene la valent\u00eda de romper las cadenas del resentimiento. Se necesita fuerza y gran equilibrio para no dejarse abrumar por el mal, sobre todo cuando las heridas sufridas son profundas. Pero, frente a la injusticia, el \u00fanico camino de salvaci\u00f3n para el hombre es el amor que se hace cargo del otro y que busca brindar confianza, independientemente de las circunstancias, incluso frente a los comportamientos m\u00e1s dif\u00edciles de aceptar (cf.&nbsp;Mt&nbsp;5,42)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>VIAJE APOST\u00d3LICO DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV A FRANCIA<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE LE\u00d3N XIV<\/em><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Catedral de San Esteban (Metz)<br>Lunes, 28 de septiembre de 2026<\/em><\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Estoy muy contento de presidir esta Eucarist\u00eda, durante la cual encomendamos al Se\u00f1or el camino de la comunidad diocesana de Metz y el de toda Europa. En esta tierra hist\u00f3rica del r\u00edo Mosela, que nunca ha dejado de ser una encrucijada de pueblos, y fue una frontera dolorosa en Europa, la promesa de Dios resuena hoy con una fuerza singular.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera lectura (cf.<em>&nbsp;Is<\/em>&nbsp;32,15-18), el profeta Isa\u00edas habla de la venida del Reino de Dios en t\u00e9rminos de derecho, justicia y paz. Recurre a tres im\u00e1genes: el desierto, el jard\u00edn y la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>En el&nbsp;<em>desierto<\/em>, lugar de la sobriedad y del silencio, se instaura el derecho, es decir, la ley que ayuda al hombre a recorrer el camino del bien. Esta imagen austera nos recuerda la importancia de lo esencial y de la sencillez, que nos permiten atribuir el justo valor a las cosas, form\u00e1ndonos al mismo tiempo en la renuncia y el sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda imagen es la del&nbsp;<em>jard\u00edn<\/em>, donde reina la justicia. Si el desierto es el lugar de lo esencial, el jard\u00edn es el lugar de la belleza. All\u00ed hay agua, las semillas se abren, despuntan los brotes y nacen las flores, cada una con su propia gracia particular. Este es el efecto de una vida recta, que permite a la persona realizarse plenamente, adhiri\u00e9ndose libremente a los designios del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera imagen es la de la&nbsp;<em>casa<\/em>, lugar de paz. Notamos que, si el desierto y el jard\u00edn son contextos en los que predomina la acci\u00f3n de Dios, que hace germinar y crecer, la construcci\u00f3n de una casa requiere, en cambio, una contribuci\u00f3n m\u00e1s directa y m\u00e1s importante por parte del hombre, con el uso de fuerzas y competencias, a trav\u00e9s de un esfuerzo com\u00fan, una aut\u00e9ntica \u201cobra en proceso\u201d. As\u00ed la paz, que es don de Dios, exige una respuesta por parte de los hombres en un esfuerzo compartido. Por otro lado, m\u00e1s que una simple construcci\u00f3n de piedras, la casa es un lugar de presencia humana y de amor. En este sentido, la Palabra prof\u00e9tica nos recuerda c\u00f3mo, en un mundo marcado por el l\u00edmite, la concordia s\u00f3lo se construye en la caridad, que sabe compartir alegr\u00edas y dolores, animar y perdonar, sin c\u00e1lculos ni l\u00edmites, como en una familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n el Evangelio que acabamos de escuchar nos habla de esto (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;5,38-48). Mientras que hoy, en el mundo, somos testigos de tanta violencia, manipulaci\u00f3n y arrogancia, a diversos niveles, Jes\u00fas nos ense\u00f1a a transformar el desierto en un oasis, a cultivar jardines y construir casas. Nos indica el camino que pasa a trav\u00e9s del perd\u00f3n, la misericordia y la magnanimidad. \u00abSi alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, pres\u00e9ntale tambi\u00e9n la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la t\u00fanica, d\u00e9jale tambi\u00e9n el manto; y si te exige que lo acompa\u00f1es un kil\u00f3metro, camina dos con \u00e9l\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;5,39-41).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas palabras podr\u00edan parecerles a algunos un signo de debilidad, o quiz\u00e1 una rendici\u00f3n frente al mal; pero no es as\u00ed en absoluto. Miremos dentro de nosotros, profundidamente, y miremos a nuestro alrededor: \u00bfqu\u00e9 producen, en el mundo y en nosotros mismos, actitudes como la venganza, la represalia y el rechazo? \u00bfY qu\u00e9 futuro para la humanidad dejan entrever las relaciones y los sistemas impregnados por las l\u00f3gicas despiadadas que derivan de estas actitudes? Ustedes que son los hijos de esta tierra, lacerada en el pasado por conflictos fratricidas, saben bien que no es verdad que el que comete venganza es m\u00e1s fuerte que el que perdona. No es verdad que el que no cede es m\u00e1s fuerte que el que busca la reconciliaci\u00f3n. No es verdad que el que se marcha azotando la puerta es m\u00e1s fuerte que el que afronta el esfuerzo de caminar juntos.&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Metz y el r\u00edo Mosela testimonian al mundo entero que la reconciliaci\u00f3n es posible s\u00f3lo cuando se tiene la valent\u00eda de romper las cadenas del resentimiento. Se necesita fuerza y gran equilibrio para no dejarse abrumar por el mal, sobre todo cuando las heridas sufridas son profundas. Pero, frente a la injusticia, el \u00fanico camino de salvaci\u00f3n para el hombre es el amor que se hace cargo del otro y que busca brindar confianza, independientemente de las circunstancias, incluso frente a los comportamientos m\u00e1s dif\u00edciles de aceptar (cf.&nbsp;<em>Mt&nbsp;<\/em>5,42). As\u00ed, ley, justicia y paz son etapas de un camino de conversi\u00f3n que, siendo personal, se vuelve cada vez m\u00e1s comunitario, en favor de una civilizaci\u00f3n respetuosa del hombre y de su Creador.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casual que san Agust\u00edn definiera la paz de la ciudad celeste como una comuni\u00f3n armoniosa, en la que los hombres gozan de Dios y, en \u00c9l, los unos de los otros (cf. S. Agust\u00edn,&nbsp;<em>De civitate Dei<\/em>, XIX, 13.1). \u00c9l habla tambi\u00e9n de la paz entre los hombres como del fruto de una&nbsp;<em>tranquillitas ordinis<\/em>, en la que cada uno reconoce y respeta en el otro una dignidad y un rol \u00fanicos y sagrados.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed en Metz, es bueno recordar que estos son precisamente los valores sobre la cual ha sido construida, a lo largo de los siglos, la Europa que conocemos, con su patrimonio espiritual y moral, aun antes que econ\u00f3mico y pol\u00edtico. Como a san Juan Pablo II le gustaba recordar con emoci\u00f3n (cf.&nbsp;<em>Acto Europeo en Santiago De Compostela<\/em>, 9 noviembre 1982), Europa hunde sus ra\u00edces en la vida y en la obra de hombres y mujeres que han vivido, predicado y compartido las ense\u00f1anzas del Evangelio. Lo atestiguan la gran contribuci\u00f3n espiritual, cultural e incluso agr\u00edcola y artesanal que el monacato ha aportado a la historia del continente, adem\u00e1s de la obra de santos como el gran Crodegango, incansable Pastor de esta comunidad que, precisamente aqu\u00ed, en la&nbsp;<em>Regla de los can\u00f3nigos<\/em>, dio una forma visible a la comuni\u00f3n eclesial.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De all\u00ed se han transmitido los fundamentos morales del mundo en el que vivimos: principios como la primac\u00eda de la persona y el car\u00e1cter sagrado e inviolable de la vida humana, en todas sus fases y en toda circunstancia; la tutela de la libertad de los individuos; la importancia esencial de la familia como fundamento de la sociedad; la atenci\u00f3n a los pobres y a los m\u00e1s necesitados; la acogida del extranjero y el respeto a los ancianos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta Iglesia local, que conserva el legado \u00fanico de un di\u00e1logo fecundo entre sociedad civil y fe, en virtud de su estatus particular, tiene la responsabilidad de ser un taller viviente de esa fidelidad. Permanecer fieles a esos pilares no ha sido f\u00e1cil, ni siquiera para aquellos que nos han precedido. Sin embargo, con coherencia y perseverancia, nuestros antepasados nos los han dejado en herencia como tesoros, para transmitirlos a su vez a las generaciones futuras, enriquecidos por nuestra experiencia, por el valor de nuestros esfuerzos y de nuestras historias.<\/p>\n\n\n\n<p>La magn\u00edfica Catedral de esta ciudad, en la que nos encontramos, ilustra muy bien todo eso; conocida como&nbsp;<em>Lanterne du Bon Dieu<\/em>&nbsp;por sus 6.500 metros cuadrados de vidrieras historiadas. Pareciera que los constructores hayan querido reducir al m\u00ednimo las paredes, que sin embargo permanecen s\u00f3lidas, para que la luz pudiera llegar en abundancia a los fieles. Quien entra all\u00ed se encuentra de ese modo inmerso en una riqu\u00edsima&nbsp;<em>biblia pauperum<\/em>, fuente de oraci\u00f3n y meditaci\u00f3n, a trav\u00e9s de reflejos de miles colores. Y en este lugar de luz, el esplendor de las vidrieras hist\u00f3ricas se ha enriquecido recientemente por el genio de Marc Chagall. Las obras de este gran pintor jud\u00edo, colocadas en los muros de la Catedral, transforman la \u201cLinterna del Buen Dios\u201d en un extraordinario s\u00edmbolo ecum\u00e9nico y de di\u00e1logo interreligioso. Esta Catedral nos dice que la luz del Se\u00f1or no suprime la especificidad, sino que une historias y culturas diferentes en un \u00fanico y maravilloso mosaico de paz, necesario en nuestra \u00e9poca, azotada por nuevas divisiones y nuevos conflictos. Contemplando estas vidrieras, aprendemos que el futuro de Europa no reside en la uniformidad, sino en la armon\u00eda de las diferencias, donde la herida del pasado se convierte en una fisura que deja filtrar la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>En esto hay un s\u00edmbolo de nuestra identidad como Iglesia. Tambi\u00e9n nosotros utilizamos estructuras, que s\u00f3lo tienen sentido en la medida en que nos ayudan a llevar al mundo la luz del Evangelio. Sin estas vidrieras, las ventanas de la catedral de&nbsp;<em>Saint-\u00c9tienne<\/em>&nbsp;no ser\u00edan m\u00e1s que espacios inundados de una luz enceguecedora. Con las vidrieras, se convierten en libros que nos re\u00fanen para recordar historias maravillosas, llenas de hero\u00edsmo, de bondad, de misericordia, de amor y de belleza moral, de las que a su vez debemos ser testigos generosos y valientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el deseo que comparto con ustedes, con gratitud y confianza, al finalizar&nbsp;mi viaje a Francia, para su comunidad de Metz, llamada hoy m\u00e1s que nunca a ser un faro de esperanza para este pa\u00eds, para Europa y para el mundo, encomend\u00e1ndola a las oraciones de la Virgen Mar\u00eda y de sus santos patronos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FRANCIA PAPA LE\u00d3N XIV | Frente a la injusticia, el \u00fanico camino de salvaci\u00f3n es el amor que se hace cargo del otro y que busca brindar confianza, incluso frente a los comportamientos m\u00e1s dif\u00edciles de aceptar, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su Homil\u00eda esta tarde en la ciudad de Metz al [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":250035,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[740,18,58,781],"class_list":["post-250034","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-leonxiv","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede","tag-viaje-apostolico-francia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/250034","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=250034"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/250034\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":250036,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/250034\/revisions\/250036"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/250035"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=250034"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=250034"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=250034"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}