{"id":250041,"date":"2026-09-29T21:12:50","date_gmt":"2026-09-30T00:12:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=250041"},"modified":"2026-09-29T21:12:51","modified_gmt":"2026-09-30T00:12:51","slug":"cea-cuando-la-comida-se-desperdicia-algo-de-nosotros-se-descarta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/cea-cuando-la-comida-se-desperdicia-algo-de-nosotros-se-descarta\/","title":{"rendered":"CEA | Cuando la comida se desperdicia, algo de nosotros se descarta"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>CEA | Cuando la comida se desperdicia, algo de nosotros se descarta<\/strong>, en el d\u00eda de la Concientizaci\u00f3n sobre las p\u00e9rdidas y desperdicios de Alimentos, dese C\u00e1ritas Argentina y la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), nos invitan a reflexionar a trav\u00e9s de un importante mensaje. En el documento nos revelan, <strong><em>\u201cen Argentina se pierden y desperdician alrededor de 16 millones de toneladas de alimentos cada a\u00f1o.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En 2025, mientras tanto, se registraron poco m\u00e1s de 20,5 millones de kilos de alimentos rescatados, equivalentes, seg\u00fan la estimaci\u00f3n nacional, a unos 61,6 millones de platos\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, dicen, <strong><em>\u201ctal vez necesitamos cambiar una pregunta. Durante mucho tiempo nos preguntamos: \u00bfQu\u00e9 hacemos con lo que sobra?<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Tenemos que empezar a preguntarnos tambi\u00e9n: \u00bfQu\u00e9 podemos hacer para que sobre menos? Prevenir. Optimizar. Recuperar. Aprovechar. Compartir. Transformar. Cada una de esas palabras puede convertirse en una acci\u00f3n concreta\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, nos comparten, <strong><em>\u201ccada uno de nosotros puede revisar la manera en que compra, cocina, consume y valora los alimentos. Porque valorar un alimento tambi\u00e9n es valorar a quien lo produjo, a quien trabaj\u00f3 para que llegara hasta nosotros, los recursos de la tierra que lo hicieron posible y a la persona que podr\u00eda necesitarlo.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Y quiz\u00e1s este 29 de septiembre pueda ser algo m\u00e1s que un d\u00eda de concientizaci\u00f3n. Puede ser un comienzo. Un comienzo para mirar distinto. Para cuidar m\u00e1s. Para compartir mejor. Para organizarnos. Para transformar lo que hacemos. Para que el alimento vuelva a ocupar el lugar que nunca debi\u00f3 perder: el lugar de la vida, de la dignidad, de la mesa compartida y del bien com\u00fan\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de C\u00e1ritas Argentina y Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina:<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la comida se desperdicia, algo de nosotros se descarta<\/p>\n\n\n\n<p>29 de septiembre &#8211; D\u00eda de la concientizaci\u00f3n sobre las p\u00e9rdidas y desperdicio de alimentos&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTuve hambre y ustedes me dieron de comer\u201d (Mt 25,35) Hay n\u00fameros que cuesta imaginar: En Argentina se pierden y desperdician alrededor de 16 millones de toneladas de alimentos cada a\u00f1o. En 2025, mientras tanto, se registraron poco m\u00e1s de 20,5 millones de kilos de alimentos rescatados, equivalentes, seg\u00fan la estimaci\u00f3n nacional, a unos 61,6 millones de platos.<\/p>\n\n\n\n<p>Son n\u00fameros enormes. Pero detr\u00e1s de ellos hay algo mucho m\u00e1s peque\u00f1o y concreto: una persona, una familia, una mesa, un alimento que alguien produjo con trabajo y que alguien m\u00e1s podr\u00eda necesitar. Porque cuando se desperdicia comida no solamente se pierde comida. Tambi\u00e9n se pierde el agua que hizo posible producirla, la tierra, la energ\u00eda, el trabajo de tantas personas, el transporte, el esfuerzo, el dinero y las oportunidades que existen detr\u00e1s de cada alimento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hay algo todav\u00eda m\u00e1s profundo. \u00bfQu\u00e9 nos pasa como sociedad cuando aceptamos que un alimento pueda convertirse en descarte mientras hay personas que tienen dificultades para acceder a una alimentaci\u00f3n suficiente y saludable?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El desperdicio de alimentos no explica por s\u00ed solo el hambre. Sabemos que el hambre tiene causas econ\u00f3micas, sociales y estructurales mucho m\u00e1s complejas. Pero tampoco podemos permanecer indiferentes frente a esta contradicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso esta cuesti\u00f3n no deber\u00eda ser solamente ambiental. Es una cuesti\u00f3n social, econ\u00f3mica, humana y tambi\u00e9n espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Le\u00f3n XIV, en su enc\u00edclica Magnifica Humanitas, nos recuerda que la justicia social no consiste solamente en las acciones individuales, sino tambi\u00e9n en revisar las estructuras que organizan nuestra convivencia<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Nos invita a mirar primero a quienes est\u00e1n en situaci\u00f3n de mayor vulnerabilidad y a entender el desarrollo humano desde la dignidad, el bien com\u00fan, la solidaridad y el cuidado de la Casa com\u00fan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Eso tambi\u00e9n puede ayudarnos a mirar nuestra relaci\u00f3n con los alimentos. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene producir m\u00e1s si primero no aprendemos a perder menos? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene hablar de solidaridad si permitimos que los recursos que podr\u00edan alimentar, generar trabajo o fortalecer comunidades terminen en la basura? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene hablar de cuidado de la Creaci\u00f3n si desperdiciamos los bienes naturales que hicieron posible cada alimento?<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez necesitamos cambiar una pregunta. Durante mucho tiempo nos preguntamos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacemos con lo que sobra?<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos que empezar a preguntarnos tambi\u00e9n: \u00bfQu\u00e9 podemos hacer para que sobre menos? Prevenir. Optimizar. Recuperar. Aprovechar. Compartir. Transformar. Cada una de esas palabras puede convertirse en una acci\u00f3n concreta.<\/p>\n\n\n\n<p>Una empresa puede revisar sus procesos. Un mercado puede mejorar sus mecanismos de recuperaci\u00f3n. Un productor puede encontrar otro destino para aquello que no tiene salida comercial. Una organizaci\u00f3n comunitaria puede transformar alimentos recuperados en herramientas de autogesti\u00f3n. Una universidad puede medir y generar conocimiento. El Estado puede crear condiciones y pol\u00edticas p\u00fablicas. Los medios pueden mantener viva la conversaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y cada uno de nosotros puede revisar la manera en que compra, cocina, consume y valora los alimentos. Porque valorar un alimento tambi\u00e9n es valorar a quien lo produjo, a quien trabaj\u00f3 para que llegara hasta nosotros, los recursos de la tierra que lo hicieron posible y a la persona que podr\u00eda necesitarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 29 de septiembre no deber\u00eda ser solamente una fecha para recordar que existe un problema. Podr\u00eda ser una fecha para preguntarnos qu\u00e9 estamos dispuestos a hacer frente a ese problema. Quiz\u00e1s eso sea tambi\u00e9n una forma de vivir nuestra fe. No solamente hablando del amor al pr\u00f3jimo, sino pregunt\u00e1ndonos c\u00f3mo ese amor se transforma en decisiones concretas. No solamente pidiendo por quienes tienen hambre, sino buscando qu\u00e9 podemos hacer para que aquello que todav\u00eda puede alimentar no termine convertido en desperdicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Le\u00f3n XIV lo expres\u00f3 tambi\u00e9n al hablar ante la FAO: producir alimentos no es suficiente; necesitamos sistemas alimentarios sostenibles que permitan garantizar una alimentaci\u00f3n saludable y accesible para todos<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, quiz\u00e1s el desaf\u00edo sea sencillo de decir, aunque no sea sencillo de hacer: que ning\u00fan alimento sea descartado antes de haber preguntado qu\u00e9 podemos hacer con \u00e9l. Y que ninguna persona, organizaci\u00f3n, empresa, comunidad o instituci\u00f3n piense que este problema le corresponde solamente a otro. Porque la soluci\u00f3n tampoco tiene un \u00fanico due\u00f1o. La comida que se pierde nos interpela a todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y quiz\u00e1s este 29 de septiembre pueda ser algo m\u00e1s que un d\u00eda de concientizaci\u00f3n. Puede ser un comienzo. Un comienzo para mirar distinto. Para cuidar m\u00e1s. Para compartir mejor. Para organizarnos. Para transformar lo que hacemos. Para que el alimento vuelva a ocupar el lugar que nunca debi\u00f3 perder: el lugar de la vida, de la dignidad, de la mesa compartida y del bien com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cfr, Magnifica Humanitas, 79.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Papa Le\u00f3n XIV, Mensaje a los participantes en el XLIV Per\u00edodo de sesiones de la Conferencia de la FAO, 30\/6\/2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CEA | Cuando la comida se desperdicia, algo de nosotros se descarta, en el d\u00eda de la Concientizaci\u00f3n sobre las p\u00e9rdidas y desperdicios de Alimentos, dese C\u00e1ritas Argentina y la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), nos invitan a reflexionar a trav\u00e9s de un importante mensaje. 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