{"id":250457,"date":"2026-11-07T21:15:51","date_gmt":"2026-11-08T00:15:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=250457"},"modified":"2026-11-07T21:15:51","modified_gmt":"2026-11-08T00:15:51","slug":"papa-leon-xiv-cuando-perdonar-parezca-una-derrota-perdonen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-leon-xiv-cuando-perdonar-parezca-una-derrota-perdonen\/","title":{"rendered":"PAPA LE\u00d3N XIV | Cuando perdonar parezca una derrota, perdonen"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>URUGUAY<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>PAPA LE\u00d3N XIV | Cuando perdonar parezca una derrota, perdonen<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al compartir su mensaje en la Vigilia de oraci\u00f3n en el Estadio Centenario, en la ciudad de Montevideo. Frente a unas 100.000 personas congregadas dentro y fuera del sitio el <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cdoy gracias a Dios por la oportunidad que me da de encontrarme aqu\u00ed con ustedes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, agreg\u00f3, <strong><em>\u201cestar con ustedes esta noche me permite compartir una reflexi\u00f3n sobre algo que hoy experimentan muchas comunidades cristianas: el avance de la secularizaci\u00f3n y de una indiferencia religiosa cada vez m\u00e1s extendida\u201d. <\/em><\/strong>Agregando, se\u00f1al\u00f3 m\u00e1s adelante, <strong><em>\u201c(\u2026) Cristo viene, pero la casa est\u00e1 llena. No hay lugar dentro y termina recostado en un pesebre; poco despu\u00e9s, Herodes intentar\u00e1 acabar con \u00c9l, incapaz de soportar un reinado que no controla.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Cuando se pretende construir un mundo sin Dios, se corre el riesgo de dejar tambi\u00e9n al hombre sin lugar.<\/em><\/strong><strong><em> Bel\u00e9n nos hace una pregunta muy sencilla: \u00bfhay lugar para \u00c9l? Lugar en nuestro tiempo, en nuestra l\u00f3gica, en nuestros hogares; lugar para escucharlo, para recibir su perd\u00f3n, para dejarnos corregir por su Palabra. Necesitamos custodiar a Cristo en el centro de nuestra vida mediante la oraci\u00f3n, la Misa, la Confesi\u00f3n y la lectura meditada del Evangelio\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Completando, el Pont\u00edfice, comparti\u00f3,<strong><em> \u201cJ\u00f3venes, ustedes mismos atr\u00e9vanse a dar el paso cas\u00e1ndose y formando una familia. \u00a1No le teman al \u201cpara siempre\u201d! Matrimonios, abran su casa a la vida, incluso cuando el mundo les diga que un hijo es una carga. Si alguno siente que Cristo lo llama a dejarlo todo para seguirlo en el sacerdocio o en la vida consagrada, no ignore esa voz por miedo a perder otras posibilidades. Cuando ser justo y honrado tenga un precio, p\u00e1guenlo. Cuando perdonar parezca una derrota, perdonen. Cuando todos les digan que piensen primero en ustedes mismos, no tengan miedo de hacerse los \u00faltimos; sean capaces de entregar tiempo, dinero, comodidad y proyectos para servir a los dem\u00e1s. Que quien los mire pueda preguntarse: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 vive as\u00ed? \u00bfDe d\u00f3nde saca esta libertad? \u00bfPor qu\u00e9 se aman tanto?\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa el mensaje de <strong>Su Santidad Le\u00f3n XIV<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, querido Uruguay: \u00a1buenas noches!<\/p>\n\n\n\n<p>Doy gracias a Dios por la oportunidad que me da de encontrarme aqu\u00ed con ustedes. Agradezco tambi\u00e9n al Cardenal Sturla, Arzobispo de Montevideo, las palabras de bienvenida que me ha dirigido, as\u00ed como a Federica, Giovanni y la familia Guti\u00e9rrez Hern\u00e1ndez la sinceridad con la que han compartido sus testimonios. S\u00e9 que, detr\u00e1s de lo que puede verse en una visita breve, hay a\u00f1os enteros de fidelidad. Pienso en las familias que han transmitido la fe, en los sacerdotes y consagrados que han entregado su vida, en los laicos \u2014muchos de ellos j\u00f3venes\u2014 que sostienen sus comunidades y en tantas personas que se ponen al servicio de los dem\u00e1s por amor a Dios. Gracias por haber hecho presente a Jesucristo en tantas vidas. \u00c9l nos eligi\u00f3 para que vayamos y demos fruto (cf. <em>Jn<\/em> 15,16), y quiz\u00e1 mucho de ese fruto permanece all\u00ed donde nosotros mismos ni siquiera alcanzamos a verlo. La Iglesia les est\u00e1 profundamente agradecida.<\/p>\n\n\n\n<p>Estar con ustedes esta noche me permite compartir una reflexi\u00f3n sobre algo que hoy experimentan muchas comunidades cristianas: el avance de la secularizaci\u00f3n y de una indiferencia religiosa cada vez m\u00e1s extendida. En muchos lugares, la fe ha dejado de transmitirse con la naturalidad de generaciones anteriores y crece el n\u00famero de quienes atraviesan buena parte de su vida sin una relaci\u00f3n habitual con la Iglesia ni con la pr\u00e1ctica religiosa. Los creyentes que peregrinan en Uruguay han tenido que aprender a vivir y anunciar su fe en ese escenario, como hemos podido escuchar esta noche. Por eso, su experiencia puede ayudar a hermanos y hermanas en otras partes del mundo que comienzan a descubrir, de distintas maneras, qu\u00e9 significa ser una minor\u00eda. Pero, aun en estas circunstancias, hay quienes perseveran: padres que rezan con sus hijos, profesores que procuran vivir y testimoniar la fe, j\u00f3venes que han descubierto a Cristo y desean seguirlo incluso cuando se sienten solos, hay comunidades que contin\u00faan reuni\u00e9ndose y sacerdotes que recorren grandes distancias para llevar los Sacramentos a los fieles. Al pensar en todo esto, me ven\u00eda una y otra vez a la memoria una peque\u00f1a ciudad b\u00edblica: Bel\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>El profeta Miqueas la hab\u00eda llamado \u00abpeque\u00f1a entre los clanes de Jud\u00e1\u00bb (5,2); San Mateo, en cambio, dir\u00e1: \u00abDe ning\u00fan modo eres la menor\u00bb (2,6). Bel\u00e9n segu\u00eda siendo peque\u00f1a. Nada hab\u00eda cambiado en su tama\u00f1o ni en su importancia pol\u00edtica. Quiz\u00e1 Bel\u00e9n pueda ense\u00f1arnos algo sobre esta realidad: cuando somos pocos, cuando disminuyen las fuerzas o cuando comprobamos que nuestra presencia social ya no es la misma, existe el riesgo de empezar a juzgar nuestra situaci\u00f3n con criterios muy humanos. El Evangelio nos invita a mirar de otro modo. Dios escogi\u00f3 Bel\u00e9n, y esa elecci\u00f3n basta para que no identifiquemos peque\u00f1ez con insignificancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Basta pensar en la Eucarist\u00eda: \u00a1el Se\u00f1or del universo presente bajo las humildes apariencias del pan y del vino! Esa misma l\u00f3gica divina se manifiesta ya en su nacimiento. San Lucas nos cuenta que, llegado el momento del parto, \u00abno hab\u00eda lugar para ellos\u00bb (2,7). Todo estaba ocupado. Quiz\u00e1 podemos ver en esta frase una imagen de la indiferencia actual. La vida se llena de ocupaciones, afectos, proyectos y distracciones, hasta que la ausencia de Dios deja de sentirse como ausencia. Se puede llegar a vivir sin buscarlo y, m\u00e1s a\u00fan, sin advertir cu\u00e1nto lo necesitamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Cristo viene, pero la casa est\u00e1 llena. No hay lugar dentro y termina recostado en un pesebre; poco despu\u00e9s, Herodes intentar\u00e1 acabar con \u00c9l, incapaz de soportar un reinado que no controla. Hay algo de Bel\u00e9n que sigue repiti\u00e9ndose: Dios puede ser considerado innecesario y la fe confinada al \u00e1mbito privado, como si nada tuviera que aportar a la vida en com\u00fan. Cuando se pretende construir un mundo sin Dios, se corre el riesgo de dejar tambi\u00e9n al hombre sin lugar. Pero nada de eso cambia la realidad: aquel Ni\u00f1o es Dios y viene a salvar-<em>nos<\/em>. Y en ese \u201c<em>nos<\/em>\u201d estamos todos, porque la indiferencia puede entrar tambi\u00e9n, poco a poco, en la vida de quienes creemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Bel\u00e9n nos hace una pregunta muy sencilla: \u00bfhay lugar para \u00c9l? Lugar en nuestro tiempo, en nuestra l\u00f3gica, en nuestros hogares; lugar para escucharlo, para recibir su perd\u00f3n, para dejarnos corregir por su Palabra. Necesitamos custodiar a Cristo en el centro de nuestra vida mediante la oraci\u00f3n, la Misa, la Confesi\u00f3n y la lectura meditada del Evangelio. Todos hemos de volver una y otra vez a ser disc\u00edpulos. Si queremos que otros encuentren a Cristo, necesitamos conocer personalmente el camino hacia Bel\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>A Bel\u00e9n fueron tambi\u00e9n unos Magos que hab\u00edan visto un astro desde lejos. No eran expertos en las Escrituras, no sab\u00edan d\u00f3nde terminar\u00eda su viaje y ni siquiera pod\u00edan explicar aquello que buscaban. Pero aquella luz despert\u00f3 en ellos una inquietud que los puso en camino. Queridos amigos: ustedes, con humildad y sencillez, pueden reflejar la luz de Cristo en su vida. Tal vez haya personas que nunca abran una Biblia por iniciativa propia, que lleven a\u00f1os sin pisar una iglesia o que ni siquiera sepan decir si creen en Dios. Pero, vi\u00e9ndolos a ustedes, puede despertarse en ellos el deseo y la b\u00fasqueda de Dios y, vi\u00e9ndolos a ustedes, pueden descubrir que vale la pena jugarse la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>J\u00f3venes, ustedes mismos atr\u00e9vanse a dar el paso cas\u00e1ndose y formando una familia. \u00a1No le teman al \u201cpara siempre\u201d! Matrimonios, abran su casa a la vida, incluso cuando el mundo les diga que un hijo es una carga. Si alguno siente que Cristo lo llama a dejarlo todo para seguirlo en el sacerdocio o en la vida consagrada, no ignore esa voz por miedo a perder otras posibilidades. Cuando ser justo y honrado tenga un precio, p\u00e1guenlo. Cuando perdonar parezca una derrota, perdonen. Cuando todos les digan que piensen primero en ustedes mismos, no tengan miedo de hacerse los \u00faltimos; sean capaces de entregar tiempo, dinero, comodidad y proyectos para servir a los dem\u00e1s. Que quien los mire pueda preguntarse: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 vive as\u00ed? \u00bfDe d\u00f3nde saca esta libertad? \u00bfPor qu\u00e9 se aman tanto?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrella que vieron los Magos no era la meta. Su misi\u00f3n era conducir a Bel\u00e9n, donde est\u00e1 Cristo. Si nuestra vida despierta una pregunta, habr\u00e1 dado fruto cuando esa pregunta gu\u00ede a alguien hasta Jes\u00fas. Para iluminar mucho no hace falta ser muchos, sino reflejar la luz del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>San Lucas nos lleva ahora a otra escena: unos pastores que pasan la noche cuidando de sus reba\u00f1os. No han seguido a la estrella, no han emprendido ning\u00fan viaje ni parecen estar buscando nada. Est\u00e1n sencillamente en medio de su vida, haciendo lo que hacen cada noche. Y es precisamente all\u00ed donde Dios sale a su encuentro: \u00abNo teman, porque les anuncio <em>una gran alegr\u00eda,<\/em> que ser\u00e1 para todo el pueblo\u00bb (2,10). En este anuncio se inspira el lema de mi visita entre ustedes: \u201cLes anuncio una gran alegr\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Dichas palabras deber\u00edan ocupar siempre un lugar central en la vida de la Iglesia.Las buenas noticias necesitan testigos. Y nosotros hemos recibido una que merece ser gritada al mundo: \u00a1Jesucristo! \u00a1El Hijo de Dios se ha hecho hombre! \u00a1Es Dios con nosotros!<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00c9l sabemos que el pecado puede ser perdonado. Podemos acompa\u00f1ar a quien est\u00e1 muriendo y decirle que su vida no terminar\u00e1 en la nada. Podemos llevar pan y vino al altar y recibir su Cuerpo y Sangre. Podemos decirle a quien ha ca\u00eddo: \u201clev\u00e1ntate, todav\u00eda puedes comenzar de nuevo\u201d. \u00a1Miren lo que se nos ha confiado! \u00a1Jesucristo es nuestra esperanza! La sociedad puede encontrar en otras instituciones muchas cosas muy valiosas, pero ninguna puede sustituir el anuncio de que el amor de Dios es m\u00e1s fuerte que la muerte, el odio, la violencia, la guerra y el pecado. Esa es la alegr\u00eda que llevamos, esa es la alegr\u00eda que el Papa viene a recordarles.<\/p>\n\n\n\n<p>Notemos que el \u00e1ngel a\u00f1ade que dicha alegr\u00eda est\u00e1 destinada a \u00abtodo el pueblo\u00bb. No dice \u201cpara quienes estaban esper\u00e1ndolo\u201d, ni \u201cpara los que sean perfectos\u201d. Algunas personas, como los Magos, ya est\u00e1n buscando y debemos acompa\u00f1arlas en su camino. Otras, en cambio, como los pastores de Bel\u00e9n, no est\u00e1n buscando nada. A ellas, esa alegr\u00eda tiene que ir a encontrarlas en medio de su noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pastores, despu\u00e9s de escuchar el anuncio, se dijeron: \u00abVayamos a Bel\u00e9n\u00bb (Lc 2,15). All\u00ed encontraron a Mar\u00eda, a Jos\u00e9 y al Ni\u00f1o. El evangelista a\u00f1ade que volvieron a sus campos \u00abglorificando y alabando a Dios\u00bb (Lc 2,20). Volvieron al mismo trabajo, a los mismos caminos, probablemente a los mismos problemas. Pero ellos ya no eran los mismos. Hab\u00edan encontrado a Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos amigos: \u00a1que este encuentro sea como Bel\u00e9n para que ustedes vuelvan a su vida de otra manera! Que Cristo entre de verdad en lo que hacen, en lo que aman, en lo que eligen, tambi\u00e9n en aquello que nadie ve. \u00a1Sean santos! No se conformen con una vida simplemente correcta ni con una fe de costumbre que se contente con lo indispensable. No le den a Dios solamente una parte de ustedes, \u00a1dense por completo! Santos, santos significa hombres y mujeres que rebosan de la abundancia de vida en Cristo, libres y aut\u00e9nticos, personas cuya vida hace antojable un s\u00ed rotundo al amor, a la verdad, a la felicidad. No tengan miedo de aspirar a eso. Cristo no nos llam\u00f3 a la mediocridad, nos llam\u00f3 a una vida nueva y plena como la suya.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, querido Uruguay: \u00a1que se note que hemos estado en Bel\u00e9n! Que se note que Cristo vive y que encontrarse con \u00c9l hace la diferencia. Aquel mismo Jes\u00fas que naci\u00f3 en Bel\u00e9n, que muri\u00f3 y resucit\u00f3, vive para siempre y permanece con nosotros. Cristo nos espera realmente presente en la Eucarist\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 hermoso que Bel\u00e9n signifique precisamente \u201ccasa del pan\u201d! All\u00ed naci\u00f3 quien se nos dar\u00eda como Pan de Vida. Y hoy podemos seguir encontr\u00e1ndonos con \u00c9l, tan cercano y tan humilde, en cada sagrario. B\u00fasquenlo all\u00ed, en la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica. Hablen con \u00c9l como con un amigo y d\u00e9jense mirar por \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Pongamos tambi\u00e9n nuestra vida bajo la mirada de Nuestra Se\u00f1ora de los Treinta y Tres. Que Ella, Estrella de la ma\u00f1ana, que nos conduce hacia su Hijo, nos ense\u00f1e a reconocerlo y a seguirlo. Pidamos al Se\u00f1or la gracia de responder siempre, como Ella, a su llamada: Heme aqu\u00ed Se\u00f1or, he aqu\u00ed tu siervo, tu sierva, \u00a1h\u00e1gase en m\u00ed lo que T\u00fa quieras! Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>URUGUAY PAPA LE\u00d3N XIV | Cuando perdonar parezca una derrota, perdonen, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre al compartir su mensaje en la Vigilia de oraci\u00f3n en el Estadio Centenario, en la ciudad de Montevideo. 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