{"id":25561,"date":"2021-10-27T08:00:00","date_gmt":"2021-10-27T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=25561"},"modified":"2021-10-27T11:04:02","modified_gmt":"2021-10-27T14:04:02","slug":"papa-francisco-el-espiritu-que-brota-de-la-pascua-de-jesus-es-el-principio-de-la-vida-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-espiritu-que-brota-de-la-pascua-de-jesus-es-el-principio-de-la-vida-espiritual\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El Esp\u00edritu, que brota de la Pascua de Jes\u00fas, es el principio de la vida espiritual"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>El Esp\u00edritu, que brota de la Pascua de Jes\u00fas, es el principio de la vida espiritual<\/strong>, la afirmaci\u00f3n fue compartida por el <strong>Santo Padre<\/strong> durante la celebraci\u00f3n de la Audiencia General con fieles y peregrinos del mundo. Fue en la media ma\u00f1ana de hoy, en el <strong>Aula Pablo VI<\/strong>, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, continuando el ciclo de catequesis sobre la <strong>Carta a los G\u00e1latas <\/strong>del<strong> Ap\u00f3stol Pablo<\/strong>, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema: <strong>\u00abEl fruto del Esp\u00edritu\u00bb<\/strong> (cf. Lectura: Gal 5, 22-24).<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, destacaba, \u201c<strong><em>la predicaci\u00f3n de san Pablo gira en torno a Jes\u00fas y su Misterio Pascual. El Ap\u00f3stol, de hecho, se presenta como heraldo de Cristo, y de Cristo crucificado (cf.&nbsp;1 Cor&nbsp;2,2)\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, agreg\u00f3<strong><em>, \u201ca los g\u00e1latas, tentados de basar su religiosidad en la observancia de preceptos y tradiciones, les recuerda el centro de la salvaci\u00f3n y de la fe: la muerte y la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profundizando en su mensaje, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, reflexionaba, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>hoy en d\u00eda, muchos buscan la certeza religiosa antes que al Dios vivo y verdadero, centr\u00e1ndose en rituales y preceptos en lugar de abrazar al Dios del amor con todo su ser. Y esta es la tentaci\u00f3n de los nuevos fundamentalistas, de aquellos a quienes les parece que el camino a recorrer d\u00e9 miedo y no van hacia adelante sino hacia atr\u00e1s porque se sienten m\u00e1s seguros: buscan la seguridad de Dios y no al Dios de la seguridad\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201csi nosotros perdemos el hilo de la vida espiritual, si mil problemas y pensamientos nos acosan, hagamos nuestros los consejos de Pablo: pong\u00e1monos ante Cristo Crucificado, partamos de nuevo de \u00c9l\u201d.<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong>Ampliando, m\u00e1s adelante, <strong>Su Santidad<\/strong> nos se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>guiados por san Pablo, demos un paso m\u00e1s. Pregunt\u00e9monos: \u00bfQu\u00e9 ocurre cuando nos encontramos con Jes\u00fas Crucificado en la oraci\u00f3n? Lo que sucede es lo que ocurri\u00f3 bajo la Cruz: Jes\u00fas entrega el Esp\u00edritu (cf.&nbsp;Jn&nbsp;19,30), es decir, da su propia vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, el <strong>Papa<\/strong>, afirm\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) el Esp\u00edritu, que brota de la Pascua de Jes\u00fas, es el principio de la vida espiritual. Es \u00c9l quien cambia el coraz\u00f3n: no nuestras obras.<\/em><\/strong><strong><em> Es \u00c9l el que cambia el coraz\u00f3n, no las cosas que nosotros hacemos, sino que la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en nosotros cambia el coraz\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> tambi\u00e9n subrayaba, que, <strong><em>\u201ce<\/em><\/strong><strong><em>l fruto del Esp\u00edritu, en cambio, es \u00abamor, alegr\u00eda, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de s\u00ed\u00bb (G\u00e1l&nbsp;5,22): as\u00ed lo dice Pablo\u201d.<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong>Sintetizando, compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) la vida del Esp\u00edritu expresada en los sacramentos no puede ser sofocada por una burocracia que impida el acceso a la gracia del Esp\u00edritu, autor de la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos el mensaje completo de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Catequesis 13.<em>&nbsp;El fruto del Esp\u00edritu<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p><p><em>La predicaci\u00f3n de san Pablo gira en torno a Jes\u00fas y su Misterio Pascual. El Ap\u00f3stol, de hecho, se presenta como heraldo de Cristo, y de Cristo crucificado (cf.\u00a01 Cor\u00a02,2). A los g\u00e1latas, tentados de basar su religiosidad en la observancia de preceptos y tradiciones, les recuerda el centro de la salvaci\u00f3n y de la fe: la muerte y la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Lo hace poniendo ante ellos el realismo de la cruz de Jes\u00fas. Escribe as\u00ed: \u00ab\u00bfQui\u00e9n os fascin\u00f3 a vosotros, a cuyos ojos fue presentado Jesucristo crucificado?\u00bb (G\u00e1l\u00a03,1). \u00bfQui\u00e9n os ha fascinado para alejaros de Cristo Crucificado? Es un momento feo de los G\u00e1latas\u2026<\/em><\/p><p><em>Incluso hoy en d\u00eda, muchos buscan la certeza religiosa antes que al Dios vivo y verdadero, centr\u00e1ndose en rituales y preceptos en lugar de abrazar al Dios del amor con todo su ser. Y esta es la tentaci\u00f3n de los nuevos fundamentalistas, de aquellos a quienes les parece que el camino a recorrer d\u00e9 miedo y no van hacia adelante sino hacia atr\u00e1s porque se sienten m\u00e1s seguros: buscan la seguridad de Dios y no al Dios de la seguridad. Por eso Pablo pide a los g\u00e1latas que vuelvan a lo esencial, a Dios que nos da la vida en Cristo crucificado. Da testimonio de ello en primera persona: \u00abCon Cristo estoy crucificado: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed\u00bb (G\u00e1l\u00a02, 20). Y hacia el final de la Carta, afirma: \u00abEn cuanto a m\u00ed \u00a1Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de nuestro Se\u00f1or Jesucristo!\u00bb (6,14).<\/em><\/p><p><em>Si nosotros perdemos el hilo de la vida espiritual, si mil problemas y pensamientos nos acosan, hagamos nuestros los consejos de Pablo: pong\u00e1monos ante Cristo Crucificado, partamos de nuevo de \u00c9l. Tomemos el Crucifijo entre las manos, apret\u00e9moslo sobre el coraz\u00f3n. O deteng\u00e1monos en adoraci\u00f3n ante la Eucarist\u00eda, donde Jes\u00fas es el Pan partido por nosotros, el Crucificado resucitado, el poder de Dios que derrama su amor en nuestros corazones.<\/em><\/p><p><em>Y ahora, de nuevo guiados por san Pablo, demos un paso m\u00e1s. Pregunt\u00e9monos: \u00bfQu\u00e9 ocurre cuando nos encontramos con Jes\u00fas Crucificado en la oraci\u00f3n? Lo que sucede es lo que ocurri\u00f3 bajo la Cruz: Jes\u00fas entrega el Esp\u00edritu (cf.\u00a0Jn\u00a019,30), es decir, da su propia vida. Y el Esp\u00edritu, que brota de la Pascua de Jes\u00fas, es el principio de la vida espiritual. Es \u00c9l quien cambia el coraz\u00f3n: no nuestras obras. Es \u00c9l el que cambia el coraz\u00f3n, no las cosas que nosotros hacemos, sino que la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en nosotros cambia el coraz\u00f3n. \u00a0Es \u00c9l quien gu\u00eda a la Iglesia, y nosotros estamos llamados a obedecer su acci\u00f3n, que extiende d\u00f3nde y c\u00f3mo quiere. Adem\u00e1s, fue precisamente la constataci\u00f3n de que el Esp\u00edritu Santo descend\u00eda sobre todos y que su gracia actuaba sin exclusi\u00f3n lo que convenci\u00f3, incluso a los m\u00e1s reacios, de que el Evangelio de Jes\u00fas estaba destinado a todos y no a unos pocos privilegiados. Y aquellos que buscan la seguridad, el peque\u00f1o grupo, las cosas claras como entonces, se alejan del Esp\u00edritu, no dejan que la libertad del Esp\u00edritu entre en ellos. As\u00ed, la vida de la comunidad se regenera en el Esp\u00edritu Santo; y es siempre gracias a \u00c9l que alimentamos nuestra vida cristiana y llevamos adelante nuestra lucha espiritual.<\/em><\/p><p><em>Precisamente el combate espiritual es otra gran ense\u00f1anza de la Carta a los G\u00e1latas. El Ap\u00f3stol presenta dos frentes opuestos: por un lado las \u00abobras de la carne\u00bb, por otro el \u00abfruto del Esp\u00edritu\u00bb. \u00bfQu\u00e9 son las obras de la carne? Son comportamientos contrarios al Esp\u00edritu de Dios. El Ap\u00f3stol las llama obras de la carne no porque haya algo malo o incorrecto en nuestra carne humana; por el contrario, hemos visto c\u00f3mo insiste en el realismo de la carne humana llevada por Cristo en la cruz. Carne es una palabra que indica al hombre en su dimensi\u00f3n terrenal, cerrado en s\u00ed mismo, en una vida horizontal, donde se siguen los instintos mundanos y se cierra la puerta al Esp\u00edritu, que nos eleva y nos abre a Dios y a los dem\u00e1s. Pero la carne tambi\u00e9n nos recuerda que todo esto envejece, que todo esto pasa, se pudre, mientras que el Esp\u00edritu da vida. Pablo enumera, por lo tanto, las obras de la carne, que se refieren al uso ego\u00edsta de la sexualidad, a las pr\u00e1cticas m\u00e1gicas que son idolatr\u00eda y a lo que socava las relaciones interpersonales, como \u00abdiscordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias\u2026\u00bb (cf.\u00a0G\u00e1l\u00a05,19-21). Todo esto es el fruto \u2014dig\u00e1moslo as\u00ed\u2014 de la carne, de un comportamiento solamente humano, \u201cenfermizamente\u201d humano. Porque lo humano tiene sus valores, pero todo esto es \u201cenfermizamente\u201d humano.<\/em><\/p><p><em>El fruto del Esp\u00edritu, en cambio, es \u00abamor, alegr\u00eda, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de s\u00ed\u00bb (G\u00e1l\u00a05,22): as\u00ed lo dice Pablo. Los cristianos, que en el bautismo se han \u00abrevestido de Cristo\u00bb (G\u00e1l\u00a03,27), est\u00e1n llamados a vivir as\u00ed. Puede ser un buen ejercicio espiritual, por ejemplo, leer la lista de san Pablo y mirar la propia conducta, para ver si se corresponde, si nuestra vida es realmente seg\u00fan el Esp\u00edritu Santo, si lleva estos frutos. \u00bfMi vida produce estos frutos de amor, alegr\u00eda, paz, magnanimidad, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de s\u00ed? Por ejemplo, los tres primeros enumerados son el amor, la paz y la alegr\u00eda: aqu\u00ed se reconoce a una persona habitada por el Esp\u00edritu Santo. Una persona que est\u00e1 en paz, que est\u00e1 alegre y que ama: con estas tres pistas se ve la acci\u00f3n del Esp\u00edritu.<\/em><\/p><p><em>Esta ense\u00f1anza del Ap\u00f3stol supone tambi\u00e9n un gran reto para nuestras comunidades. A veces, quienes se acercan a la Iglesia tienen la impresi\u00f3n de encontrarse ante una densa masa de mandatos y preceptos: pero no, esto no es la Iglesia. Esto puede ser cualquier asociaci\u00f3n. Pero, en realidad, no se puede captar la belleza de la fe en Jesucristo partiendo de demasiados mandamientos y de una visi\u00f3n moral que, desarroll\u00e1ndose en muchas corrientes, puede hacernos olvidar la fecundidad original del amor, nutrido de oraci\u00f3n que da la paz y de testimonio alegre. Del mismo modo, la vida del Esp\u00edritu expresada en los sacramentos no puede ser sofocada por una burocracia que impida el acceso a la gracia del Esp\u00edritu, autor de la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n. Y cu\u00e1ntas veces, nosotros mismos, sacerdotes u obispos, ponemos tanta burocracia para dar un Sacramento, para acoger a la gente, que en consecuencia dice: \u201cNo, esto no me gusta\u201d y se va, y no ve en nosotros, muchas veces, la fuerza del Esp\u00edritu que regenera, que nos hace nuevos. Por lo tanto, tenemos la gran responsabilidad de anunciar a Cristo crucificado y resucitado, animados por el soplo del Esp\u00edritu de amor. Porque s\u00f3lo este Amor tiene el poder de atraer y cambiar el coraz\u00f3n del hombre.<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Saludos:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Saludo cordialmente a los fieles de lengua espa\u00f1ola. Los animo a hacer este peque\u00f1o ejercicio, relean la lista de los frutos del Esp\u00edritu Santo que encontramos en G\u00e1latas cap\u00edtulo 5, vers\u00edculos 22 y 23. Vean si se corresponden con la propia existencia de cada uno, es decir, si nuestra vida se dej\u00f3 configurar con Cristo, al que contemplamos muerto y resucitado, en la imagen de la cruz y en el misterio de la Eucarist\u00eda; si nuestra vida se ha dejado trasformar por el Esp\u00edritu para ser ella misma una eucarist\u00eda, don y acci\u00f3n de gracias, para gloria de Dios y salvaci\u00f3n de la gente. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El Esp\u00edritu, que brota de la Pascua de Jes\u00fas, es el principio de la vida espiritual, la afirmaci\u00f3n fue compartida por el Santo Padre durante la celebraci\u00f3n de la Audiencia General con fieles y peregrinos del mundo. 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