{"id":2580,"date":"2018-11-18T11:52:50","date_gmt":"2018-11-18T14:52:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=2580"},"modified":"2018-11-18T11:52:50","modified_gmt":"2018-11-18T14:52:50","slug":"papa-francisco-el-grito-de-los-pobres-se-hace-mas-fuerte-cada-dia-pero-cada-dia-menos-escuchado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-grito-de-los-pobres-se-hace-mas-fuerte-cada-dia-pero-cada-dia-menos-escuchado\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El grito de los pobres se hace m\u00e1s fuerte cada d\u00eda, pero cada d\u00eda menos escuchado"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/obcastrensearg_papa-francisco-homilia-en-Bas\u00edlica-San-Pedro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2581\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/obcastrensearg_papa-francisco-homilia-en-Bas\u00edlica-San-Pedro-300x180.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | <strong>El grito de los pobres se hace m\u00e1s fuerte cada d\u00eda, pero cada d\u00eda menos escuchado<\/strong>, la frase se desprende de la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> en Solemnidad de la dedicaci\u00f3n de la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong>, en el <strong>D\u00eda Mundial de los Pobres<\/strong>. Asistieron seis mil fieles a la celebraci\u00f3n, entre los cuales hab\u00eda la representaci\u00f3n de muchas organizaciones caritativas que asisten a nuestros pobres.<\/p>\n<p>En esta oportunidad, en su catequesis el <strong>Santo Padre<\/strong> se explay\u00f3 en tres acciones de Jes\u00fas que realiza en el Evangelio, el alejamiento de la multitud luego de haber multiplicado los panes, su ense\u00f1anza y aliento en medio de la noche y ante la tormenta, \u00e9l extiende su mano. En primera instancia, el <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> se\u00f1ala, <strong><em>\u201cen todo Jes\u00fas va contra la corriente: primero deja el \u00e9xito, luego la tranquilidad. Nos ense\u00f1a el coraje de irnos: dejar el \u00e9xito que hincha el coraz\u00f3n y la tranquilidad que duerme el alma\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Ampliando, nos interroga, <strong><em>\u00bfPara ir a donde? A Dios, orando, ya los necesitados, amando. Son los verdaderos tesoros de la vida: Dios y el pr\u00f3jimo. Subiendo a Dios y bajando a los hermanos, aqu\u00ed est\u00e1 el camino indicado por Jes\u00fas: nos distrae del pastoreo sin molestias en las c\u00f3modas llanuras de la vida, de la ociosa vivacidad entre las peque\u00f1as satisfacciones diarias\u201d. <\/em><\/strong>Dici\u00e9ndonos directamente<strong><em>, \u201cno vivimos para acumular, nuestra gloria est\u00e1 en dejar lo que pasa para contener lo que queda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando en la segunda acci\u00f3n de Jes\u00fas, el Santo Padre nos explica sobre, \u201c<strong>en medio de la noche alienta Jes\u00fas\u201d<\/strong>. El Papa se\u00f1ala, <strong><em>\u201cJes\u00fas, (\u2026), va a encontrarse con su pisoteo sobre los enemigos malvados del hombre. (\u2026), \u00a0no es una manifestaci\u00f3n festiva de poder, sino la revelaci\u00f3n para nosotros de la certeza tranquilizadora de que Jes\u00fas, solo \u00c9l, Jes\u00fas, gana a nuestros grandes enemigos: el diablo, el pecado, la muerte, el miedo, la mundanalidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad<\/strong> nos sigue ilustrando, <strong><em>\u201cel bote de nuestra vida a menudo es sacudido por las olas y sacudido por los vientos, y cuando las aguas est\u00e1n en calma, pronto se vuelven a excitar\u201d.<\/em><\/strong> Pero, <strong><em>\u201cel problema no es la tormenta del momento, es c\u00f3mo navegas en la vida. El secreto de navegar bien es invitar a Jes\u00fas a bordo. Se le debe dar el tim\u00f3n de la vida para que pueda manejar la ruta\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Respecto de la actitud de Jes\u00fas, en medio de la tormenta, \u00e9l extiende su mano, el <strong>Papa<\/strong> nos revela, <strong><em>\u201csomos pobres en la vida real y necesitamos la mano extendida del Se\u00f1or, que nos saca del mal\u201d.<\/em><\/strong> Afirmando, <strong><em>\u201ceste es el comienzo de la fe: vaciar la orgullosa convicci\u00f3n de creer en el lugar, ser capaz, ser aut\u00f3nomo y reconocer que necesitamos la salvaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Su <strong>Santidad Francisco<\/strong> se\u00f1ala, <strong><em>\u201cla fe viva en contacto con los necesitados es importante para todos nosotros\u201d. <\/em>Jes\u00fas<\/strong> escuch\u00f3 el grito de <strong>Pedro<\/strong>, pero, hoy cu\u00e1l ese reclamo al cual debemos prestar atenci\u00f3n, <strong>Francisco<\/strong> nos dice, \u00a0<strong><em>\u201cel grito de los pobres: es el grito ahogado de los ni\u00f1os que no pueden salir a la luz, de los peque\u00f1os que sufren hambre, de los ni\u00f1os acostumbrados al rugido de las bombas en lugar de a los gritos felices de los juegos.<\/em><\/strong><strong><em> Es el grito de los ancianos descartados y dejados solos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Para finalmente alertarnos, <strong><em>\u201cla injusticia es la ra\u00edz perversa de la pobreza. El grito de los pobres se hace m\u00e1s fuerte cada d\u00eda, pero cada d\u00eda menos escuchado. Cada d\u00eda el grito es m\u00e1s fuerte, pero cada d\u00eda se escucha menos, abrumado por el ruido de unas pocas personas ricas, que siempre son menos y m\u00e1s ricas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la Homil\u00eda brindada por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Homil\u00eda del Santo Padre<\/em><\/p>\n<p><em>Veamos tres acciones que Jes\u00fas realiza en el Evangelio.<\/em><\/p>\n<p><em>El primero A la mitad del d\u00eda, se va: deja a la multitud en el momento del \u00e9xito, cuando fue aclamado por haber multiplicado los panes. Y mientras los disc\u00edpulos quer\u00edan disfrutar de la gloria, inmediatamente los oblig\u00f3 a irse y despedir a la multitud (cf. Mt 14, 22-23). Buscado por la gente, va solo; cuando todo estaba \u00abcuesta abajo\u00bb, sub\u00eda a la monta\u00f1a para rezar. Luego, en medio de la noche, desciende de la monta\u00f1a y se une a su caminata en las aguas sacudidas por el viento. En todo Jes\u00fas va contra la corriente: primero deja el \u00e9xito, luego la tranquilidad. Nos ense\u00f1a el coraje de irnos: dejar el \u00e9xito que hincha el coraz\u00f3n y la tranquilidad que duerme el alma.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPara ir a donde? A Dios, orando, ya los necesitados, amando. Son los verdaderos tesoros de la vida: Dios y el pr\u00f3jimo. Subiendo a Dios y bajando a los hermanos, aqu\u00ed est\u00e1 el camino indicado por Jes\u00fas: nos distrae del pastoreo sin molestias en las c\u00f3modas llanuras de la vida, de la ociosa vivacidad entre las peque\u00f1as satisfacciones diarias. Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas no est\u00e1n hechos para la tranquilidad predecible de una vida normal. Al igual que el Se\u00f1or Jes\u00fas, viven a su manera, ligeros, dispuestos a abandonar las glorias del momento, cuidando de no apegarse a los bienes que pasan. El cristiano sabe que su pa\u00eds est\u00e1 en otra parte, sabe que ya lo es, como lo recuerda el ap\u00f3stol Pablo en la segunda lectura, \u00abun conciudadano de los santos y la familia de Dios\u00bb (cf. Ef 2, 19). Es un caminante \u00e1gil de la existencia. No vivimos para acumular, nuestra gloria est\u00e1 en dejar lo que pasa para contener lo que queda. Le pedimos a Dios que se parezca a la Iglesia descrita en la primera lectura: siempre en movimiento, experta en irse y fiel en el servicio (cf. Hechos 28: 11-14). Destacado, Se\u00f1or, desde la calma ociosa, desde la calma tranquila de nuestros puertos seguros. Al\u00e9janos de los amarres de las auto-referencias que pesan sobre la vida, lib\u00e9ranos de la b\u00fasqueda de nuestros \u00e9xitos. Ens\u00e9\u00f1anos, Se\u00f1or, a saber c\u00f3mo salir para establecer el curso de la vida en la tuya: hacia Dios y hacia los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>La segunda acci\u00f3n: en medio de la noche alienta Jes\u00fas. \u00c9l va a lo suyo, inmerso en la oscuridad, caminando \u00absobre el mar\u00bb (v. 25). En realidad era un lago, pero el mar, con la profundidad de su oscuridad subterr\u00e1nea, evocaba las fuerzas del mal en ese momento. Jes\u00fas, en otras palabras, va a encontrarse con su pisoteo sobre los enemigos malvados del hombre. Aqu\u00ed est\u00e1 el significado de este signo: no es una manifestaci\u00f3n festiva de poder, sino la revelaci\u00f3n para nosotros de la certeza tranquilizadora de que Jes\u00fas, solo \u00c9l, Jes\u00fas, gana a nuestros grandes enemigos: el diablo, el pecado, la muerte, el miedo, la mundanalidad. . Hoy tambi\u00e9n nos dice: \u00abToma valor, soy yo, no temas\u00bb (v. 27).<\/em><\/p>\n<p><em>El bote de nuestra vida a menudo es sacudido por las olas y sacudido por los vientos, y cuando las aguas est\u00e1n en calma, pronto se vuelven a excitar. Luego lo tomamos con las tormentas del momento, que parecen ser nuestros \u00fanicos problemas. Pero el problema no es la tormenta del momento, es c\u00f3mo navegas en la vida. El secreto de navegar bien es invitar a Jes\u00fas a bordo. Se le debe dar el tim\u00f3n de la vida para que pueda manejar la ruta. \u00c9l solo da vida en la muerte y esperanza en el dolor; solo \u00c9l sana el coraz\u00f3n con perd\u00f3n y libera el miedo de la confianza. Hoy invitamos a Jes\u00fas a la barca de la vida. Como disc\u00edpulos, experimentaremos que con \u00e9l a bordo los vientos se calman (ver el vers\u00edculo 32) y nunca hace un naufragio. \u00a1Con \u00c9l a bordo nunca naufragar\u00e1s! Y solo con Jes\u00fas podemos ser capaces de animarnos a nosotros mismos tambi\u00e9n. Hay una gran necesidad de personas que saben consolar, pero no con palabras vac\u00edas, sino con palabras de vida, con gestos de vida. En el nombre de Jes\u00fas, se da verdadero consuelo. No es un est\u00edmulo formal y obvio, pero la presencia de Jes\u00fas restaura. Rincuoraci, Signore: consolado por usted, seremos verdaderos consoladores para los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><em>Y tercera acci\u00f3n de Jes\u00fas: en medio de la tormenta, \u00e9l extiende su mano (ver el vers\u00edculo 31). Agarra a Pedro que, temeroso, dud\u00f3 y, hundi\u00e9ndose, grit\u00f3: \u00ab\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!\u00bb (Verso 30). Podemos ponernos en la piel de Pedro: somos personas de poca fe y estamos aqu\u00ed para rogar por la salvaci\u00f3n. Somos pobres en la vida real y necesitamos la mano extendida del Se\u00f1or, que nos saca del mal. Este es el comienzo de la fe: vaciar la orgullosa convicci\u00f3n de creer en el lugar, ser capaz, ser aut\u00f3nomo y reconocer que necesitamos la salvaci\u00f3n. La fe crece en este clima, un clima que se adapta al pararse con quienes no est\u00e1n en el pedestal, pero necesitan y piden ayuda. Por esta raz\u00f3n, la fe viva en contacto con los necesitados es importante para todos nosotros. No es una opci\u00f3n sociol\u00f3gica, no es la moda de un pontificado, es una necesidad teol\u00f3gica. Se reconoce a s\u00ed mismo como mendigo de la salvaci\u00f3n, hermanos y hermanas de todo, pero especialmente de los pobres, amados por el Se\u00f1or. As\u00ed, dibujamos el esp\u00edritu del Evangelio: \u00abel esp\u00edritu de pobreza y amor, dice el Concilio, es de hecho la gloria y el signo de la Iglesia de Cristo\u00bb (Const. Gaudium et Spes, 88).<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas escuch\u00f3 el grito de Pedro. Pedimos la gracia de escuchar el grito de los que viven en aguas tormentosas. El grito de los pobres: es el grito ahogado de los ni\u00f1os que no pueden salir a la luz, de los peque\u00f1os que sufren hambre, de los ni\u00f1os acostumbrados al rugido de las bombas en lugar de a los gritos felices de los juegos. Es el grito de los ancianos descartados y dejados solos. Es el grito de quienes se enfrentan a las tormentas de la vida sin una presencia amistosa. Es el grito de quienes deben huir, dejando la casa y el terreno sin la certeza de un lugar de aterrizaje. Es el grito de poblaciones enteras, tambi\u00e9n privadas de los enormes recursos naturales disponibles para ellas. Es el grito de los muchos L\u00e1zaro los que lloran, mientras que pocas epulonas se deleitan con lo que la justicia tiene para todos. La injusticia es la ra\u00edz perversa de la pobreza. El grito de los pobres se hace m\u00e1s fuerte cada d\u00eda, pero cada d\u00eda menos escuchado. Cada d\u00eda el grito es m\u00e1s fuerte, pero cada d\u00eda se escucha menos, abrumado por el ruido de unas pocas personas ricas, que siempre son menos y m\u00e1s ricas.<\/em><\/p>\n<p><em>Ante la dignidad humana pisoteada, a menudo uno permanece con los brazos cruzados o los brazos abiertos, impotente ante la fuerza oscura del mal. Pero el cristiano no puede pararse con los brazos cruzados, indiferente, o con los brazos abiertos, fatalista, no. El creyente extiende su mano, como lo hace Jes\u00fas con \u00e9l. Con Dios se oye el clamor de los pobres. Yo pregunto: \u00bfy en nosotros? \u00bfTenemos ojos para ver, o\u00eddos para escuchar, manos extendidas para ayudar, o repetimos que \u00abvolveremos ma\u00f1ana\u00bb? \u00abCristo mismo, en la persona de los pobres, recuerda el amor de sus disc\u00edpulos en voz alta\u00bb (ibid.). Nos pide que lo reconozcamos en aquellos que tienen hambre y sed, es un extra\u00f1o y despojado de dignidad, enfermo y encarcelado (cf. Mt 25, 35-36).<\/em><\/p>\n<p><em>El Se\u00f1or extiende su mano: es un gesto gratuito, no debido. As\u00ed es como se hace. No estamos llamados a hacer el bien solo a los que nos aman. Regresar es normal, pero Jes\u00fas pide ir m\u00e1s lejos (cf. Mt 5:46): dar a los que no tienen que devolver, es decir, amar de forma gratuita (cf. Lc 6, 32-36). Echemos un vistazo a nuestros d\u00edas: entre muchas cosas, \u00bfhacemos algo gratis, algo para quienes no tienen que corresponder? Esa ser\u00e1 nuestra mano extendida, nuestra verdadera riqueza en el cielo.<\/em><\/p>\n<p><em>Toma tu mano hacia nosotros, Se\u00f1or, y ag\u00e1rrate. Ay\u00fadanos a amar como t\u00fa amas. Ens\u00e9\u00f1anos a dejar lo que est\u00e1 pasando, a alentar a los que nos rodean, a dar gratuitamente a los necesitados. Am\u00e9n.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El grito de los pobres se hace m\u00e1s fuerte cada d\u00eda, pero cada d\u00eda menos escuchado, la frase se desprende de la Homil\u00eda brindada por el Santo Padre Francisco en Solemnidad de la dedicaci\u00f3n de la Bas\u00edlica de San Pedro, en el D\u00eda Mundial de los Pobres. 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