{"id":25833,"date":"2021-11-14T10:00:00","date_gmt":"2021-11-14T13:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=25833"},"modified":"2021-11-14T14:02:35","modified_gmt":"2021-11-14T17:02:35","slug":"papa-francisco-la-esperanza-cristiana-es-construir-cada-dia-con-gestos-concretos-el-reino-de-amor-de-justicia-y-de-fraternidad-que-inauguro-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-esperanza-cristiana-es-construir-cada-dia-con-gestos-concretos-el-reino-de-amor-de-justicia-y-de-fraternidad-que-inauguro-jesus\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La esperanza cristiana es construir cada d\u00eda, con gestos concretos, el Reino de amor, de justicia y de fraternidad que inaugur\u00f3 Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | La esperanza cristiana no es construir cada d\u00eda, con gestos concretos, el Reino de amor, de justicia y de fraternidad que inaugur\u00f3 Jes\u00fas<\/strong>, as\u00ed nos lo se\u00f1al\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> durante la Homil\u00eda compartida en la celebraci\u00f3n de la <strong>Santa Misa<\/strong>, en la <strong>V Jornada Mundial de los Pobres<\/strong>. Celebrada en la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong>, el Papa pidi\u00f3 a los cristianos, <strong><em>\u00ab(\u2026) no miremos hacia otro lado, no tengamos miedo de mirar de cerca el sufrimiento de los m\u00e1s d\u00e9biles\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><br>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la Homil\u00eda de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES<\/p>\n\n\n\n<p>SANTA MISA<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p>Bas\u00edlica de San Pedro<br>XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, 14 de noviembre de 2021<\/p>\n\n\n\n<p>[Multimedia]<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes que Jes\u00fas usa en la primera parte del Evangelio de hoy nos dejan consternados: el sol se oscurece, la luna deja de brillar, las estrellas caen y los poderes celestiales tiemblan (cf. Mc 13,24-25). Pero, un poco despu\u00e9s, el Se\u00f1or nos abre a la esperanza, precisamente en ese momento de oscuridad total el Hijo del hombre vendr\u00e1 (cf. v. 26), y ya en el presente se pueden vislumbrar los signos de su venida, como cuando se observa una higuera que empieza a brotar porque el verano est\u00e1 cerca (cf. v. 28).<\/p>\n\n\n\n<p>Con la ayuda de este Evangelio podemos leer la historia considerando dos aspectos: los dolores de hoy y la esperanza del ma\u00f1ana. Por una parte, se evocan las dolorosas contradicciones en las que en cualquier tiempo la realidad humana permanece inmersa; por otra parte, se percibe el futuro de salvaci\u00f3n que le espera, es decir, el encuentro con el Se\u00f1or que viene para liberarnos de todo mal. Contemplemos estos dos aspectos con la mirada de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer aspecto: el dolor de hoy. Estamos dentro de una historia marcada por tribulaciones, violencia, sufrimientos e injusticias, esperando una liberaci\u00f3n que parece no llegar nunca. Sobre todo, los que resultan heridos, oprimidos y a veces pisoteados son los pobres, los anillos m\u00e1s fr\u00e1giles de la cadena. La Jornada Mundial de los Pobres que estamos celebrando nos pide que no miremos a otra parte, que no tengamos miedo de ver de cerca el sufrimiento de los m\u00e1s d\u00e9biles, para quienes el Evangelio de hoy es muy actual: el sol de sus vidas frecuentemente se oscurece a causa de la soledad, la luna de sus esperanzas se apaga, las estrellas de sus sue\u00f1os caen en la resignaci\u00f3n y su misma existencia queda alterada. Todo eso a causa de la pobreza que a menudo est\u00e1n forzados a vivir, v\u00edctimas de la injusticia y de la desigualdad de una sociedad del descarte que corre velozmente sin tenerlos en cuenta y los abandona sin escr\u00fapulos a su suerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, por otra parte, est\u00e1 el segundo aspecto: la esperanza del ma\u00f1ana. Jes\u00fas quiere abrirnos a la esperanza, arrancarnos de la angustia y del miedo frente al dolor del mundo. Por eso afirma que, justo cuando el sol se oscurece y todo parece que se hunde, \u00c9l se hace cercano. En el gemido de nuestra dolorosa historia, hay un futuro de salvaci\u00f3n que empieza a brotar. La esperanza del ma\u00f1ana florece en el dolor de hoy. S\u00ed, la salvaci\u00f3n de Dios no es s\u00f3lo una promesa del m\u00e1s all\u00e1, sino que ya est\u00e1 creciendo dentro de nuestra historia herida \u2014tenemos un coraz\u00f3n enfermo, todos\u2014, se abre camino entre las opresiones y las injusticias del mundo. Precisamente en medio del llanto de los pobres, el Reino de Dios despunta como las tiernas hojas de un \u00e1rbol y conduce la historia a la meta, al encuentro final con el Se\u00f1or, el Rey del universo que nos liberar\u00e1 de manera definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>En este momento, pregunt\u00e9monos, \u00bfqu\u00e9 se nos pide a nosotros cristianos ante esta realidad? Se nos pide que alimentemos la esperanza del ma\u00f1ana aliviando el dolor de hoy. Est\u00e1n unidos: si t\u00fa no vas por delante aliviando los dolores de hoy, dif\u00edcilmente tendr\u00e1s la esperanza del ma\u00f1ana. La esperanza que nace del Evangelio, en efecto, no consiste en esperar pasivamente que en el futuro las cosas vayan mejor, esto no es posible, sino en realizar hoy de manera concreta la promesa de salvaci\u00f3n de Dios. Hoy, cada d\u00eda. La esperanza cristiana no es ciertamente el optimismo beato, es m\u00e1s, dir\u00eda el optimismo adolescente, del que espera que las cosas cambien y mientras tanto sigue haciendo su propia vida, sino que es construir cada d\u00eda, con gestos concretos, el Reino del amor, la justicia y la fraternidad que inaugur\u00f3 Jes\u00fas. La esperanza cristiana, por ejemplo, no fue sembrada por el levita o por el sacerdote que han pasado delante de aquel hombre herido por los ladrones. Fue sembrada por un extra\u00f1o, por un samaritano que se ha parado y ha hecho el gesto (cf. Lc 10,30-35). Y hoy es como si la Iglesia nos dijese: \u201cDetente y siembra esperanza en la pobreza. Acercate a los pobres y siembra esperanza\u201d. La esperanza de aquella persona, la tuya y la de la Iglesia. A nosotros se nos pide esto: que seamos, en medio de las ruinas cotidianas del mundo, incansables constructores de esperanza, que seamos luz mientras el sol se oscurece, que seamos testigos de compasi\u00f3n mientras a nuestro alrededor reina la distracci\u00f3n, que seamos amantes y atentos en medio de la indiferencia generalizada. Testigos de compasi\u00f3n. No podremos nunca hacer el bien sin pasar por la compasi\u00f3n. Como mucho haremos cosas buenas, pero que no tocan la vida cristiana porque no tocan el coraz\u00f3n. Lo que nos hace tocar el coraz\u00f3n es la compasi\u00f3n. Nos acercamos, sentimos la compasi\u00f3n y hacemos gestos de ternura. Precisamente el estilo de Jes\u00fas: cercan\u00eda, compasi\u00f3n y ternura. Esto se nos pide hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace poco record\u00e9 algo que repet\u00eda un obispo cercano a los pobres, y pobre de esp\u00edritu \u00e9l mismo, don Tonino Bello: \u00abNo podemos limitarnos a esperar, tenemos que organizar la esperanza\u00bb. Si nuestra esperanza no se traduce en opciones y gestos concretos de atenci\u00f3n, justicia, solidaridad y cuidado de la casa com\u00fan, los sufrimientos de los pobres no se podr\u00e1n aliviar, la econom\u00eda del descarte que los obliga a vivir en los m\u00e1rgenes no se podr\u00e1 cambiar y sus esperanzas no podr\u00e1n volver a florecer. A nosotros, especialmente a nosotros cristianos, nos toca organizar la esperanza \u2014hermosa esta expresi\u00f3n de Tonino Bello: organizar la esperanza\u2014, traducirla en la vida concreta de cada d\u00eda, en las relaciones humanas, en el compromiso social y pol\u00edtico. Me hace pensar al trabajo que hacen tantos cristianos en las obras de caridad, al trabajo de la Limosner\u00eda Apost\u00f3lica. \u00bfQu\u00e9 se hace all\u00ed? Se organiza la esperanza. No se da una moneda, no, se organiza la esperanza. Esta es una din\u00e1mica que hoy nos pide la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una imagen de la esperanza que Jes\u00fas nos ofrece hoy. Es una imagen sencilla e indicativa al mismo tiempo, se trata de las hojas de la higuera, que brotan sin hacer ruido, se\u00f1alando que el verano se acerca. Y estas hojas aparecen, subraya Jes\u00fas, cuando las ramas se ponen tiernas (cf. v. 28). Hermanos, hermanas, esta es la palabra que hace surgir la esperanza en el mundo y que alivia el dolor de los pobres: la ternura. Compasi\u00f3n que te lleva a la ternura. Nos toca a nosotros superar la cerraz\u00f3n, la rigidez interior, que es la tentaci\u00f3n de hoy, de los \u201crestauracionistas\u201d que quieren una Iglesia totalmente ordenada, completamente r\u00edgida. Esto no es del Esp\u00edritu Santo. Y debemos superar esto, y hacer germinar en esta rigidez la esperanza. Y depende de nosotros tambi\u00e9n superar la tentaci\u00f3n de ocuparnos s\u00f3lo de nuestros problemas, para enternecernos frente a los dramas del mundo, para compadecer el dolor. Como las tiernas hojas del \u00e1rbol, estamos llamados a absorber la contaminaci\u00f3n que nos rodea y a transformarla en bien. No sirve hablar de los problemas, polemizar, escandalizarnos \u2014esto lo sabemos hacer todos\u2014, es necesario imitar a las hojas que, sin llamar la atenci\u00f3n, cada d\u00eda transforman el aire contaminado en aire puro. Jes\u00fas quiere que seamos \u201ctransformadores de bien\u201d, personas que, inmersas en el aire cargado que respiran todos, respondan al mal con el bien (cf. Rm 12,21). Personas que act\u00faan, que parten el pan con los hambrientos, que trabajan por la justicia, que levantan a los pobres y les restituyen su dignidad, como hizo aquel samaritano.<\/p>\n\n\n\n<p>Es hermosa, es evang\u00e9lica, es joven una Iglesia que sale de s\u00ed misma y, como Jes\u00fas, anuncia la buena noticia a los pobres (cf. Lc 4,18). Me detengo sobre ese adjetivo, el \u00faltimo. Es joven una Iglesia as\u00ed, con la juventud de sembrar esperanza. Esta es una Iglesia prof\u00e9tica, que con su presencia dice a los desalentados y a los descartados del mundo: \u201c\u00c1nimo, el Se\u00f1or est\u00e1 cerca, tambi\u00e9n para ti hay un verano que brota en el coraz\u00f3n del invierno. Tambi\u00e9n de tu dolor puede resurgir esperanza\u201d. Hermanos y hermanas, llevemos esta mirada de esperanza al mundo. Llev\u00e9mosla con ternura a los pobres, con cercan\u00eda, con compasi\u00f3n, sin juzgarlos \u2014nosotros seremos juzgados\u2014. Porque all\u00ed, junto a ellos, junto a los pobres, est\u00e1 Jes\u00fas; porque all\u00ed, en ellos, est\u00e1 Jes\u00fas que nos espera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La esperanza cristiana no es construir cada d\u00eda, con gestos concretos, el Reino de amor, de justicia y de fraternidad que inaugur\u00f3 Jes\u00fas, as\u00ed nos lo se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre durante la Homil\u00eda compartida en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa, en la V Jornada Mundial de los Pobres. 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