{"id":26049,"date":"2021-12-03T08:00:00","date_gmt":"2021-12-03T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=26049"},"modified":"2021-12-14T12:57:59","modified_gmt":"2021-12-14T15:57:59","slug":"chipre-la-alegria-del-evangelio-libera-del-riesgo-de-una-fe-intimista-distante-y-quejumbrosa-e-introduce-en-el-dinamismo-del-testimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/chipre-la-alegria-del-evangelio-libera-del-riesgo-de-una-fe-intimista-distante-y-quejumbrosa-e-introduce-en-el-dinamismo-del-testimonio\/","title":{"rendered":"Chipre | La alegr\u00eda del Evangelio libera del riesgo de una fe intimista, distante y quejumbrosa, e introduce en el dinamismo del testimonio"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Chipre | <\/strong><strong>La alegr\u00eda del Evangelio libera del riesgo de una fe intimista, distante y quejumbrosa, e introduce en el dinamismo del testimonio<\/strong>, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> durante la <strong>Homil\u00eda<\/strong> compartida en la celebraci\u00f3n <strong>Eucar\u00edstica<\/strong>. En su segundo d\u00eda de visita Apost\u00f3lica, el <strong>Santo Padre<\/strong> lleg\u00f3 hasta el <strong>Estadio <\/strong><strong>GSP<\/strong> de <strong>Nicosia<\/strong> donde, adem\u00e1s, se encontr\u00f3 los fieles de <strong>Chipre<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su<\/strong> <strong>Santidad Francisco<\/strong> no se\u00f1al\u00f3 tres pasos en el camino del <strong>Adviento<\/strong>, <strong><em>\u201ce<\/em><\/strong><strong><em>l primer paso:&nbsp;ir a Jes\u00fas para sanar. El texto dice que los dos ciegos gritaban al Se\u00f1or mientras lo segu\u00edan (cf. v. 27). No lo ve\u00edan, pero escuchaban su voz y segu\u00edan sus pasos\u201d.<\/em><\/strong> Entonces, nos pregunt\u00f3: <strong><em>\u201c\u00bfY por qu\u00e9, hermanos y hermanas, estas dos personas segu\u00edan de Jes\u00fas? Porque perciben que, en la oscuridad de la historia, \u00c9l es la luz que ilumina las noches del coraz\u00f3n y del mundo, que derrota las tinieblas y vence toda ceguera\u201d. <\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahondando, nos revelaba el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201ctambi\u00e9n nosotros, como los dos ciegos, somos viajeros a menudo inmersos en la oscuridad de la vida. Lo primero que hay que hacer es acudir a Jes\u00fas, como \u00c9l mismo dijo: \u00abVengan a m\u00ed todos los cansados y abrumados por cargas, y yo los har\u00e9 descansar\u00bb (Mt&nbsp;11,28)\u201d.<\/em><\/strong> Continuando, se refiri\u00f3 al segundo paso, <strong><em>\u201c(\u2026) llevar las heridas juntos\u201d.<\/em><\/strong> Y volviendo al texto del <strong>Evangelio<\/strong>, <strong>\u00ab\u00a1Hijo de David, ten piedad de nosotros!\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;9,27)<\/strong>, el <strong>Santo Padre<\/strong>, compart\u00eda, <strong><em>\u201ces significativo que digan a Cristo:&nbsp;ten piedad de nosotros. Usan el \u201cnosotros\u201d, no dicen \u201cyo\u201d. No piensa cada uno en su propia ceguera, sino que piden ayuda juntos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregado, <strong><em>\u201ceste es el signo elocuente de la vida cristiana, el rasgo distintivo del esp\u00edritu eclesial: pensar, hablar y actuar como un \u201cnosotros\u201d, saliendo del individualismo y de la pretensi\u00f3n de la autosuficiencia que enferman el coraz\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong> En otro tramo de la <strong>Homil\u00eda<\/strong>, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> nos habl\u00f3 del tercer paso, <strong><em>\u201canunciar el Evangelio con alegr\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre este \u00faltimo, compart\u00eda, <strong><em>\u201cdespu\u00e9s de haber sido curados juntos por Jes\u00fas, los dos protagonistas an\u00f3nimos del Evangelio, en los que podemos reflejarnos, comenzaron a difundir la noticia en toda la regi\u00f3n<\/em><\/strong><strong><em>, (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong> Entonces, a\u00f1ad\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) Jes\u00fas les hab\u00eda recomendado que no dijeran nada a nadie, sin embargo, ellos hicieron exactamente lo contrario (cf.&nbsp;Mt&nbsp;9,30-31)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong>, nos se\u00f1ala algo muy importante sobre este detalle \u00faltimo, <strong><em>\u201caqu\u00ed hay otro signo distintivo del cristiano: la alegr\u00eda del Evangelio, que es incontenible, \u00abllena el coraz\u00f3n y la vida entera de los que se encuentran con Jes\u00fas\u00bb (Exhort. ap.&nbsp;Evangelii gaudium, 1); la alegr\u00eda del Evangelio libera del riesgo de una fe intimista, distante y quejumbrosa, e introduce en el dinamismo del testimonio\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su Santidad<\/strong>, tambi\u00e9n, ped\u00eda, <strong><em>\u201clos animo a seguir adelante en este camino. Como los dos ciegos del Evangelio, renovemos tambi\u00e9n nosotros el encuentro con Jes\u00fas y salgamos de nosotros mismos sin miedo para testimoniarlo a cuantos encontremos. Salgamos a llevar la luz que hemos recibido, salgamos a iluminar la noche que a menudo nos rodea\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final, el <strong>Santo Padre<\/strong>, nos revel\u00f3, <strong><em>\u201chermanos y hermanas, se necesitan&nbsp;cristianos iluminados, pero sobre todo luminosos, que toquen con ternura las cegueras de los hermanos, que con gestos y palabras de consuelo enciendan luces de esperanza en la oscuridad; cristianos que siembren brotes de Evangelio en los \u00e1ridos campos de la cotidianidad, que lleven caricias a las soledades del sufrimiento y de la pobreza\u201d.<\/em><\/strong><strong><em> Hermanos, hermanas, el Se\u00f1or Jes\u00fas pasa, tambi\u00e9n pasa por nuestras calles de Chipre, escucha el grito de nuestras cegueras, quiere tocar nuestros ojos, quiere tocar nuestro coraz\u00f3n, quiere atraernos hacia la luz, hacernos renacer y reanimarnos interiormente: esto quiere hacer Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos en forma completa la <strong>Homil\u00eda<\/strong> de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>SANTA MISA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE&nbsp;<\/em><\/strong><\/p><p><em>Estadio GSP de Nicosia<br>Viernes, 3 de diciembre de 2021<\/em><\/p><p>Mientras Jes\u00fas pasaba, dos ciegos le expresaban a gritos su miseria y su esperanza: \u00ab\u00a1Hijo de David, ten piedad de nosotros!\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;9,27). \u201cHijo de David\u201d era un t\u00edtulo atribuido al Mes\u00edas, que las profec\u00edas anunciaban como proveniente de la estirpe de David. Los dos protagonistas del Evangelio de hoy son ciegos y, sin embargo, ven lo m\u00e1s importante: reconocen a Jes\u00fas como el Mes\u00edas que ha venido al mundo. Deteng\u00e1monos en tres pasos de este encuentro que, en este camino de adviento, pueden ayudarnos a acoger al Se\u00f1or que viene, al Se\u00f1or que pasa.<\/p><p>El primer paso:&nbsp;<em>ir a Jes\u00fas para sanar<\/em>. El texto dice que los dos ciegos gritaban al Se\u00f1or mientras lo segu\u00edan (cf. v. 27). No lo ve\u00edan, pero escuchaban su voz y segu\u00edan sus pasos. Buscaban en el Cristo lo que hab\u00edan preanunciado los profetas, es decir, los signos de curaci\u00f3n y de compasi\u00f3n de Dios en medio de su pueblo. A este respecto, Isa\u00edas hab\u00eda escrito: \u00abSe despegar\u00e1n los ojos de los ciegos\u00bb (35,5). Y otra profec\u00eda, incluida en la primera Lectura de hoy: \u00abLos ojos de los ciegos ver\u00e1n sin sombra ni oscuridad\u00bb (29,18). Los dos ciegos del Evangelio se f\u00edan de Jes\u00fas y lo siguen en busca de luz para sus ojos.<\/p><p>\u00bfY por qu\u00e9, hermanos y hermanas, estas dos personas segu\u00edan de Jes\u00fas? Porque perciben que, en la oscuridad de la historia, \u00c9l es la luz que ilumina las noches del coraz\u00f3n y del mundo, que derrota las tinieblas y vence toda ceguera. Tambi\u00e9n nosotros, como los dos ciegos, tenemos cegueras en el coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n nosotros, como los dos ciegos, somos viajeros a menudo inmersos en la oscuridad de la vida. Lo primero que hay que hacer es acudir a Jes\u00fas, como \u00c9l mismo dijo: \u00abVengan a m\u00ed todos los cansados y abrumados por cargas, y yo los har\u00e9 descansar\u00bb (<em>Mt&nbsp;<\/em>11,28). \u00bfQui\u00e9n de nosotros no est\u00e1 de alguna manera cansado y abrumado? Todos. Pero nos resistimos a ir hacia Jes\u00fas; muchas veces preferimos quedarnos encerrados en nosotros mismos, estar solos con nuestras oscuridades, autocompadecernos, aceptando la mala compa\u00f1\u00eda de la tristeza. Jes\u00fas es el m\u00e9dico, s\u00f3lo \u00c9l, la luz verdadera que ilumina a todo hombre (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;1,9), nos da luz, calor y amor en abundancia. S\u00f3lo \u00c9l libera el coraz\u00f3n del mal. Podemos preguntarnos: \u00bfme encierro en la oscuridad de la melancol\u00eda, que reseca las fuentes de la alegr\u00eda, o voy al encuentro de Jes\u00fas y le ofrezco mi vida? \u00bfSigo a Jes\u00fas, lo \u201cpersigo\u201d, le grito mis necesidades, le entrego mis amarguras? Hag\u00e1moslo, d\u00e9mosle a Jes\u00fas la posibilidad de curarnos el coraz\u00f3n: este es el primer paso; la curaci\u00f3n interior requiere otros dos.<\/p><p>El segundo paso es&nbsp;<em>llevar las heridas juntos<\/em>. En este relato evang\u00e9lico no se cura a un solo ciego, como por ejemplo, en el caso de Bartimeo (cf.&nbsp;<em>Mc<\/em>&nbsp;10,46-52) o del ciego de nacimiento (cf.&nbsp;<em>Jn<\/em>&nbsp;9,1-41). Aqu\u00ed los ciegos son dos. Se encuentran juntos en el camino. Juntos comparten el dolor por su condici\u00f3n, juntos desean una luz que pueda hacer brillar un resplandor en el coraz\u00f3n de sus noches. El texto que hemos escuchado est\u00e1 siempre en plural, porque los dos hacen todo juntos: ambos siguen a Jes\u00fas, ambos, dirigi\u00e9ndose a \u00c9l, le piden la curaci\u00f3n a gritos; no cada uno por su lado, sino juntos. Es significativo que digan a Cristo:&nbsp;<em>ten piedad de nosotros<\/em>. Usan el \u201cnosotros\u201d, no dicen \u201cyo\u201d. No piensa cada uno en su propia ceguera, sino que piden ayuda juntos. Este es el signo elocuente de la vida cristiana, el rasgo distintivo del esp\u00edritu eclesial: pensar, hablar y actuar como un \u201cnosotros\u201d, saliendo del individualismo y de la pretensi\u00f3n de la autosuficiencia que enferman el coraz\u00f3n.<\/p><p>Los dos ciegos, al compartir sus sufrimientos y con su amistad fraterna, nos ense\u00f1an mucho. Cada uno de nosotros de alg\u00fan modo est\u00e1 ciego a causa del pecado, que nos impide \u201cver\u201d a Dios como Padre y a los otros como hermanos. Esto es lo que hace el pecado: distorsiona la realidad, nos hace ver a Dios como el amo y a los otros como problemas. Es la obra del tentador, que falsifica las cosas y tiende a mostr\u00e1rnoslas bajo una luz negativa para arrojarnos en el des\u00e1nimo y la amargura. Y la horrible tristeza, que es peligrosa y no viene de Dios, anida bien en la soledad. Por tanto, no se puede afrontar la oscuridad estando solos. Si llevamos solos nuestras cegueras interiores, nos vemos abrumados. Necesitamos ponernos uno junto al otro, compartir las heridas y afrontar el camino juntos.&nbsp;<\/p><p>Queridos hermanos y hermanas, frente a cada oscuridad personal y a los desaf\u00edos que se nos presentan en la Iglesia y en la sociedad estamos llamados a renovar la fraternidad. Si permanecemos divididos entre nosotros, si cada uno piensa s\u00f3lo en s\u00ed mismo o en su grupo, si no nos juntamos, si no dialogamos, si no caminamos unidos, no podremos curar la ceguera plenamente. La curaci\u00f3n llega cuando llevamos juntos las heridas, cuando afrontamos juntos los problemas, cuando nos escuchamos y hablamos entre nosotros. Y esta es&nbsp;<em>la gracia de vivir en comunidad<\/em>, de comprender el valor de estar juntos, de ser comunidad. Pido para ustedes que puedan estar siempre juntos, siempre unidos; seguir adelante as\u00ed y con alegr\u00eda, hermanos cristianos, hijos del \u00fanico Padre. Y lo pido tambi\u00e9n para m\u00ed.<\/p><p>Y el tercer paso es&nbsp;<em>anunciar el Evangelio con alegr\u00eda<\/em>. Despu\u00e9s de haber sido curados juntos por Jes\u00fas, los dos protagonistas an\u00f3nimos del Evangelio, en los que podemos reflejarnos, comenzaron a difundir la noticia en toda la regi\u00f3n, a hablar de eso en todas partes. Hay un poco de iron\u00eda en este hecho: Jes\u00fas les hab\u00eda recomendado que no dijeran nada a nadie, sin embargo, ellos hicieron exactamente lo contrario (cf.&nbsp;<em>Mt<\/em>&nbsp;9,30-31). Pero por el relato se entiende que no era su intenci\u00f3n desobedecer al Se\u00f1or, sino que simplemente no lograron contener el entusiasmo por haber sido curados y la alegr\u00eda por lo que hab\u00edan vivido en el encuentro con \u00c9l. Aqu\u00ed hay otro signo distintivo del cristiano: la alegr\u00eda del Evangelio, que es incontenible, \u00abllena el coraz\u00f3n y la vida entera de los que se encuentran con Jes\u00fas\u00bb (Exhort. ap.&nbsp;<em>Evangelii gaudium<\/em>, 1); la alegr\u00eda del Evangelio libera del riesgo de una fe intimista, distante y quejumbrosa, e introduce en el dinamismo del testimonio.<\/p><p>Queridos amigos, es hermoso verlos y percibir que viven con alegr\u00eda el anuncio liberador del Evangelio: les agradezco por esto. No se trata de proselitismo \u2014por favor, nunca hagan proselitismo\u2014, sino de testimonio; no es moralismo que juzga \u2014no, no lo hagan\u2014, sino misericordia que abraza; no se trata de culto exterior, sino de amor vivido. Los animo a seguir adelante en este camino. Como los dos ciegos del Evangelio, renovemos tambi\u00e9n nosotros el encuentro con Jes\u00fas y salgamos de nosotros mismos sin miedo para testimoniarlo a cuantos encontremos. Salgamos a llevar la luz que hemos recibido, salgamos a iluminar la noche que a menudo nos rodea. Hermanos y hermanas, se necesitan&nbsp;<em>cristianos iluminados, pero sobre todo luminosos<\/em>, que toquen con ternura las cegueras de los hermanos, que con gestos y palabras de consuelo enciendan luces de esperanza en la oscuridad; cristianos que siembren brotes de Evangelio en los \u00e1ridos campos de la cotidianidad, que lleven caricias a las soledades del sufrimiento y de la pobreza. &nbsp;<\/p><p>Hermanos, hermanas, el Se\u00f1or Jes\u00fas pasa, tambi\u00e9n pasa por nuestras calles de Chipre, escucha el grito de nuestras cegueras, quiere tocar nuestros ojos, quiere tocar nuestro coraz\u00f3n, quiere atraernos hacia la luz, hacernos renacer y reanimarnos interiormente: esto quiere hacer Jes\u00fas. Y tambi\u00e9n a nosotros nos dirige la pregunta que hizo a aquellos ciegos: \u00ab\u00bfCreen que puedo hacer esto?\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;9,28). \u00bfCreemos que Jes\u00fas pueda hacer esto? Renovemos nuestra confianza en \u00c9l. Dig\u00e1mosle: Jes\u00fas, creemos que tu luz es m\u00e1s grande que cualquiera de nuestras tinieblas, creemos que T\u00fa puedes curarnos, que T\u00fa puedes renovar nuestra fraternidad, que puedes multiplicar nuestra alegr\u00eda; y con toda la Iglesia te invocamos, todos juntos: \u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas! [todos repiten: \u201c\u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u201d] \u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas! [todos repiten: \u201c\u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u201d] \u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas! [todos repiten: \u201c\u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u201d]<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>_______________________________________________<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Saludo al final de la Santa Misa&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p><p>Soy yo el que desea agradecerles a todos ustedes. Ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana, al despedirme de este pa\u00eds, tendr\u00e9 la oportunidad de saludar al se\u00f1or Presidente de la Rep\u00fablica, aqu\u00ed presente, pero ya desde ahora deseo expresar de coraz\u00f3n mi gratitud a todos por la acogida y el afecto que me han brindado. \u00a1Gracias!<\/p><p>Aqu\u00ed en Chipre estoy respirando un poco de esa atm\u00f3sfera t\u00edpica de Tierra Santa, donde la antig\u00fcedad y la variedad de las tradiciones cristianas enriquecen al peregrino. Esto me hace bien, y hace bien encontrar comunidades de creyentes que viven el presente con esperanza, abiertas al futuro, y que comparten este horizonte con los m\u00e1s necesitados. Pienso particularmente en los migrantes que buscan una vida mejor, con los que tendr\u00e9 mi \u00faltimo encuentro en esta isla, junto a los hermanos y hermanas de diversas confesiones cristianas.<\/p><p>Gracias a todos los que han colaborado en esta visita. Recen por m\u00ed. Que el Se\u00f1or los bendiga y la Virgen Santa los proteja.&nbsp;<em>Efcharist\u00f3!<\/em>&nbsp;[\u00a1Gracias!]<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Chipre | La alegr\u00eda del Evangelio libera del riesgo de una fe intimista, distante y quejumbrosa, e introduce en el dinamismo del testimonio, as\u00ed lo se\u00f1al\u00f3 Su Santidad Francisco durante la Homil\u00eda compartida en la celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica. 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