{"id":26053,"date":"2021-12-03T07:00:00","date_gmt":"2021-12-03T10:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=26053"},"modified":"2021-12-03T11:53:46","modified_gmt":"2021-12-03T14:53:46","slug":"chipre-el-espiritu-santo-nos-invita-a-no-resignarnos-frente-a-las-divisiones-del-pasado-y-a-cultivar-juntos-el-campo-del-reino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/chipre-el-espiritu-santo-nos-invita-a-no-resignarnos-frente-a-las-divisiones-del-pasado-y-a-cultivar-juntos-el-campo-del-reino\/","title":{"rendered":"Chipre | El Esp\u00edritu Santo nos invita a no resignarnos frente a las divisiones del pasado y a cultivar juntos el campo del Reino"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Chipre | <\/strong><strong>El Esp\u00edritu Santo<\/strong><strong> nos invita a no resignarnos frente a las divisiones del pasado y a cultivar juntos el campo del Reino<\/strong>, as\u00ed lo dec\u00eda el <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> en su mensaje compartido en el <strong>Encuentro con el<\/strong> <strong>Santo S\u00ednodo<\/strong>. Fue en la ma\u00f1ana de hoy (hora de Chipre), celebrado en la <strong>Catedral Ortodoxa<\/strong> de <strong>Nicosia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, luego de los saludos, expres\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>la gracia de estar aqu\u00ed me lleva a pensar que tenemos un origen apost\u00f3lico com\u00fan: Pablo atraves\u00f3 Chipre y posteriormente lleg\u00f3 a Roma. Por tanto, descendemos del mismo ardor apost\u00f3lico y nos une un \u00fanico camino: el del Evangelio\u201d.<\/em><\/strong><strong><em> <\/em><\/strong>Agregando, <strong><em>\u201cen este retazo de la Tierra Santa que difunde la gracia de los Santos Lugares en el Mediterr\u00e1neo, viene con naturalidad el recuerdo de tantas p\u00e1ginas y figuras b\u00edblicas. Entre todas, quisiera referirme de nuevo a san Bernab\u00e9, destacando algunos aspectos que pueden orientarnos en el camino\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En otro tramo de su mensaje, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong>, se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201chay que seguir el camino del encuentro personal, prestar atenci\u00f3n a las preguntas de la gente, a sus necesidades existenciales. Para ser hijos del consuelo, antes de decir cualquier cosa, es necesario escuchar, dejarse interrogar, descubrir al otro, compartir: porque el Evangelio se transmite por la comuni\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, les ped\u00eda, <strong><em>\u201cdeseo de coraz\u00f3n que aumenten las posibilidades de encontrarnos, de conocernos mejor, de derribar muchos preconceptos y de disponernos para una escucha serena de las respectivas experiencias de fe. Ser\u00e1 una exhortaci\u00f3n estimulante para que cada uno ofrezca lo mejor y esto dar\u00e1 un fruto espiritual de consolaci\u00f3n a todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sintetizando, el <strong>Santo Padre<\/strong> destacaba en los p\u00e1rrafos finales de su mensaje, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>el Esp\u00edritu Santo<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026) nos invita a no resignarnos frente a las divisiones del pasado y a cultivar juntos el campo del Reino, con paciencia, asiduidad y de modo concreto. Porque si dejamos de lado teor\u00edas abstractas y trabajamos juntos codo a codo \u2014por ejemplo, en la caridad, en la educaci\u00f3n y en la promoci\u00f3n de la dignidad humana\u2014, redescubriremos al hermano y la comuni\u00f3n madurar\u00e1 por s\u00ed misma, para gloria de Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos el mensaje completo de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ENCUENTRO CON EL SANTO S\u00cdNODO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>DISCURSO DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Catedral ortodoxa de Nicosia<br>Viernes, 3 de diciembre de 2021<\/em><\/p><p><em>Beatitud, queridos obispos del Santo S\u00ednodo:<\/em><\/p><p>Estoy contento de encontrarme entre ustedes y les agradezco la cordial acogida. Gracias, querido hermano, por sus palabras, por la apertura del coraz\u00f3n y por el compromiso de promover el di\u00e1logo entre nosotros. Deseo extender mi saludo a los sacerdotes, a los di\u00e1conos y a todos los fieles de la Iglesia ortodoxa de Chipre, recordando particularmente a los monjes y las monjas, que con su oraci\u00f3n purifican y elevan la fe de todos.<\/p><p>La gracia de estar aqu\u00ed me lleva a pensar que tenemos un origen apost\u00f3lico com\u00fan: Pablo atraves\u00f3 Chipre y posteriormente lleg\u00f3 a Roma. Por tanto, descendemos del mismo ardor apost\u00f3lico y nos une un \u00fanico camino: el del Evangelio. Me agrada ver que seguimos caminando en la misma direcci\u00f3n, en busca de una fraternidad cada vez mayor y de la unidad plena. En este retazo de la Tierra Santa que difunde la gracia de los Santos Lugares en el Mediterr\u00e1neo, viene con naturalidad el recuerdo de tantas p\u00e1ginas y figuras b\u00edblicas. Entre todas, quisiera referirme de nuevo a san Bernab\u00e9, destacando algunos aspectos que pueden orientarnos en el camino.<\/p><p>\u00abJos\u00e9, a quien los ap\u00f3stoles llamaban \u201cBernab\u00e9\u201d\u00bb (<em>Hch<\/em>\u00a04,36): as\u00ed es presentado en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Lo conocemos y veneramos por su sobrenombre, debido a lo mucho que este defin\u00eda su persona. Ahora bien, la palabra Bernab\u00e9 significa al mismo tiempo \u201chijo del consuelo\u201d e \u201chijo de la exhortaci\u00f3n\u201d. Es hermoso que en su figura se fundan ambas caracter\u00edsticas, indispensables para el anuncio del Evangelio. En efecto, todo consuelo verdadero no puede ser intimista, sino que debe traducirse en exhortaci\u00f3n, orientar la libertad hacia el bien. Al mismo tiempo, cada exhortaci\u00f3n en la fe no puede m\u00e1s que fundarse en la presencia consoladora de Dios y estar acompa\u00f1ada por la caridad fraterna.<\/p><p>De este modo Bernab\u00e9, hijo del consuelo, nos exhorta a nosotros sus hermanos a emprender la misma misi\u00f3n de proclamar el Evangelio a los hombres, invit\u00e1ndonos a comprender que el anuncio no puede basarse en exhortaciones generales, en la repetici\u00f3n de preceptos y normas que observar, como se ha hecho con frecuencia.<\/p><p>El ap\u00f3stol Pablo, de quien descendemos, habla a menudo de consolaci\u00f3n y es hermoso imaginar que Bernab\u00e9, hijo del consuelo, haya sido el inspirador de algunas palabras suyas, como aquellas del comienzo de la segunda Carta a los corintios, con las que recomienda que nos consolemos mutuamente con el mismo consuelo que recibimos de Dios (cf.\u00a0<em>2 Co<\/em>\u00a01,3-5). En este sentido, queridos hermanos, deseo asegurarles mi oraci\u00f3n y cercan\u00eda, as\u00ed como la de la Iglesia cat\u00f3lica, tanto en los problemas m\u00e1s dolorosos que los angustian como en las esperanzas m\u00e1s hermosas y audaces que los animan. Las tristezas y las alegr\u00edas de ustedes nos pertenecen, las sentimos nuestras; y tambi\u00e9n sentimos que necesitamos mucho de sus oraciones.<\/p><p>A continuaci\u00f3n \u2014segundo aspecto\u2014, san Bernab\u00e9 es presentado en los Hechos de los Ap\u00f3stoles como \u00abun levita nacido en Chipre\u00bb (<em>Hch<\/em>\u00a04,36). El texto no agrega otros detalles, ni en cuanto a su aspecto ni en cuanto a su persona, pero inmediatamente despu\u00e9s revela a Bernab\u00e9 por medio de una acci\u00f3n emblem\u00e1tica: \u00abvendi\u00f3 un campo de su propiedad, llev\u00f3 el importe y lo puso a disposici\u00f3n de los ap\u00f3stoles\u00bb (v. 37). Este magn\u00edfico gesto sugiere que para revitalizarnos en la comuni\u00f3n y en la misi\u00f3n tambi\u00e9n nosotros hemos de tener la valent\u00eda de despojarnos de aquello que, aun siendo valioso, es terreno, para favorecer la plenitud de la unidad. No me refiero ciertamente a lo que es sagrado y nos ayuda a encontrar al Se\u00f1or, sino al riesgo de absolutizar ciertos usos y costumbres que no son esenciales para vivir la fe. No nos dejemos paralizar por el temor de abrirnos y de realizar gestos audaces, no secundemos el \u201ccar\u00e1cter irreconciliable de las diferencias\u201d que no encuentra correspondencia en el Evangelio. No permitamos que las tradiciones \u2014en plural y con la \u201ct\u201d min\u00fascula\u2014 tiendan a prevalecer sobre la Tradici\u00f3n \u2014en singular y con la \u201ct\u201d may\u00fascula\u2014. Esta nos exhorta a imitar a Bernab\u00e9, a dejar cuanto, aun siendo bueno, puede comprometer la plenitud de la comuni\u00f3n, el primado de la caridad y la necesidad de la unidad.<\/p><p>Bernab\u00e9, dejando todo lo que pose\u00eda a los pies de los ap\u00f3stoles, entr\u00f3 en sus corazones. Tambi\u00e9n nosotros estamos invitados por el Se\u00f1or a redescubrirnos como parte del mismo Cuerpo, a abajarnos hasta los pies de los hermanos. Es cierto que la historia, en el campo de nuestras relaciones, ha abierto amplios surcos entre nosotros, pero el Esp\u00edritu Santo desea que volvamos a acercarnos con humildad y respeto. \u00c9l nos invita a no resignarnos frente a las divisiones del pasado y a cultivar juntos el campo del Reino, con paciencia, asiduidad y de modo concreto. Porque si dejamos de lado teor\u00edas abstractas y trabajamos juntos codo a codo \u2014por ejemplo, en la caridad, en la educaci\u00f3n y en la promoci\u00f3n de la dignidad humana\u2014, redescubriremos al hermano y la comuni\u00f3n madurar\u00e1 por s\u00ed misma, para gloria de Dios. Cada uno mantendr\u00e1 las propias maneras y el propio estilo pero, con el tiempo, el trabajo conjunto acrecentar\u00e1 la concordia y se mostrar\u00e1 fecundo. As\u00ed como estas tierras mediterr\u00e1neas fueron embellecidas por el trabajo respetuoso y paciente del hombre, tambi\u00e9n nosotros cultivemos, con la ayuda de Dios y con humilde perseverancia, nuestra comuni\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p><p>Por ejemplo, es un buen fruto lo que sucede aqu\u00ed en Chipre en la iglesia de \u201cNuestra Se\u00f1ora de la Ciudad de oro\u201d. El templo, dedicado a la\u00a0<em>Panaghia Chrysopolitissa<\/em>, es actualmente lugar de culto para varias confesiones cristianas, amado por la poblaci\u00f3n y elegido con frecuencia para las celebraciones de los matrimonios. Es por tanto un signo de comuni\u00f3n de fe y de vida, bajo la mirada de la Santa Madre de Dios, que re\u00fane a sus hijos. Adem\u00e1s, dentro del complejo se conserva una columna donde, seg\u00fan la tradici\u00f3n, san Pablo sufri\u00f3 treinta y nueve azotes por haber anunciado la fe en Pafos. La misi\u00f3n, as\u00ed como la comuni\u00f3n, pasa siempre a trav\u00e9s de sacrificios y pruebas.<\/p><p>El tercer aspecto que destaco de la figura de Bernab\u00e9 es precisamente una prueba, la cual marc\u00f3 su historia y los or\u00edgenes de la difusi\u00f3n del Evangelio en estas tierras. Al regresar a Chipre con Pablo y Marcos, Bernab\u00e9 encontr\u00f3 a Elimas, \u201cmago y falso profeta\u201d, que se les opuso con malicia, tratando de torcer los caminos derechos del Se\u00f1or (cf.\u00a0<em>Hch<\/em>\u00a013,6.8.10). Tampoco hoy faltan falsedades y enga\u00f1os que el pasado nos pone delante y que obstaculizan el camino. Siglos de divisi\u00f3n y distancias que han llevado a asimilar, aun involuntariamente, no pocos prejuicios hostiles respecto a los dem\u00e1s, preconceptos basados a menudo en informaciones deficientes y distorsionadas, divulgadas por una lectura agresiva y pol\u00e9mica. Pero todo esto tuerce el camino de Dios, que se orienta hacia la concordia y la unidad. Queridos hermanos, la santidad de Bernab\u00e9 es elocuente tambi\u00e9n para nosotros. Cu\u00e1ntas veces en la historia, entre los mismos cristianos nos hemos preocupado por oponernos a los dem\u00e1s, en lugar de acoger d\u00f3cilmente el camino de Dios, que tiende a recomponer las divisiones en la caridad. Cu\u00e1ntas veces hemos agrandado y difundido prejuicios sobre los dem\u00e1s, en vez de cumplir la exhortaci\u00f3n que el Se\u00f1or repite especialmente en el Evangelio escrito por Marcos, quien fuera con Bernab\u00e9 a esta isla: hacerse peque\u00f1os y servir a los dem\u00e1s (cf.\u00a0<em>Mc<\/em>\u00a09,35; 10,43-44). \u00a0\u00a0\u00a0<\/p><p>Beatitud, hoy en nuestro di\u00e1logo he quedado conmovido cuando usted habl\u00f3 de la Iglesia Madre. Nuestra Iglesia es madre, es una madre que siempre re\u00fane a sus hijos con ternura. Confiamos en esta Madre Iglesia, que nos re\u00fane a todos y que, con paciencia, ternura y valent\u00eda, nos conduce hacia adelante en el camino del Se\u00f1or. Pero, para sentir la maternidad de la Iglesia, todos nosotros tenemos que ir all\u00ed donde la Iglesia es madre. Todos nosotros, con nuestras diferencias, pero todos hijos de la Iglesia Madre. Gracias por esa reflexi\u00f3n que hoy ha hecho conmigo.<\/p><p>Supliquemos al Se\u00f1or sabidur\u00eda y valent\u00eda para seguir sus caminos y no los nuestros. Pid\u00e1moslo por intercesi\u00f3n de los santos. Leontios Machairas, cronista del siglo XV, defini\u00f3 a Chipre como la \u201cIsla santa\u201d por la cantidad de m\u00e1rtires y beatos que esta tierra ha conocido a lo largo de los siglos. Adem\u00e1s de los m\u00e1s c\u00e9lebres y venerados, como Bernab\u00e9, Pablo y Marcos, Epifanio, B\u00e1rbara, Espirid\u00f3n, hay muchos otros, multitudes innumerables de santos que, unidos en la \u00fanica Iglesia celestial \u2014la Iglesia Madre\u2014, nos impulsan a navegar juntos hacia el puerto por el que todos suspiramos. Desde el m\u00e1s all\u00e1 invitan a que hagamos de Chipre \u2014que ya es un puente entre Oriente y Occidente\u2014 un puente entre el cielo y la tierra. Que as\u00ed sea, para gloria de la Sant\u00edsima Trinidad, para nuestro bien y para el bien el de todos. Gracias.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Chipre | El Esp\u00edritu Santo nos invita a no resignarnos frente a las divisiones del pasado y a cultivar juntos el campo del Reino, as\u00ed lo dec\u00eda el Su Santidad Francisco en su mensaje compartido en el Encuentro con el Santo S\u00ednodo. 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