{"id":2622,"date":"2018-11-21T07:00:54","date_gmt":"2018-11-21T10:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=2622"},"modified":"2018-11-21T07:00:54","modified_gmt":"2018-11-21T10:00:54","slug":"papa-francisco-todos-los-pecados-nacen-de-un-mal-deseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-todos-los-pecados-nacen-de-un-mal-deseo\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Todos los pecados nacen de un mal deseo"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/obcastrensearg_papa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2627\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/obcastrensearg_papa-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Todos los pecados nacen de un mal deseo<\/strong>, la afirmaci\u00f3n se desprende de la catequesis brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, esta ma\u00f1ana en la Audiencia General, en Plaza San Pedro junto a fieles y peregrinos del mundo. En esta ocasi\u00f3n, Su Santidad Francisco se refiri\u00f3, sobre los Mandamientos, centr\u00f3 su meditaci\u00f3n en el tema: \u00abNo desees la esposa de otros; no desees los bienes de los dem\u00e1s \u00ab(Canci\u00f3n b\u00edblica: Del libro de \u00c9xodo, 17).<\/p>\n<p>Al respecto, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> nos dice, <strong><em>\u201ctodos los mandamientos tienen la tarea de indicar el l\u00edmite de la vida, el l\u00edmite m\u00e1s all\u00e1 del cual el hombre se destruye a s\u00ed mismo y a su pr\u00f3jimo, estropeando su relaci\u00f3n con Dios\u201d. <\/em><\/strong>Por ende, se\u00f1ala el <strong>Papa<\/strong>, <strong><em>\u201ctodas las transgresiones surgen de una ra\u00edz interna com\u00fan: los deseos malignos. Todos los pecados nacen de un mal deseo. Todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, nos recuerda, <strong><em>\u201cel Se\u00f1or Jes\u00fas dice expl\u00edcitamente: \u00abDesde dentro, de hecho, desde el coraz\u00f3n de los hombres, salen las intenciones del mal: impureza, robo, asesinato, adulterio, avaricia, maldad, enga\u00f1o, libertinaje, envidia, calumnia, orgullo, necedad. Todas estas cosas malas vienen de dentro y hacen al hombre impuro \u00ab(Mc 7,21-23)\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Ampliando, nos pregunta, <strong><em>\u201c\u00bfDe d\u00f3nde vienen todas estas cosas malas? El Dec\u00e1logo se muestra l\u00facido y profundo en este aspecto: el punto de llegada, el \u00faltimo mandamiento, de este viaje es el coraz\u00f3n, y si esto, si el coraz\u00f3n no est\u00e1 liberado, el resto es de poca utilidad. Este es el desaf\u00edo: liberar el coraz\u00f3n de todas estas cosas malas y feas\u201d. <\/em><\/strong>Alert\u00e1ndonos, <strong><em>\u201ces vano pensar en poder corregirse sin el don del Esp\u00edritu Santo. Es in\u00fatil pensar en purificar nuestro coraz\u00f3n en un esfuerzo tit\u00e1nico de nuestra \u00fanica voluntad: esto no es posible\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la Catequesis del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>Nuestras reuniones sobre el Dec\u00e1logo nos llevan hoy al \u00faltimo mandamiento. Lo escuchamos al principio. Estas no son solo las \u00faltimas palabras del texto, sino mucho m\u00e1s: son el cumplimiento del viaje a trav\u00e9s del Dec\u00e1logo, que toca el coraz\u00f3n de todo lo que se le entrega. De hecho, en una inspecci\u00f3n m\u00e1s cercana, no agregan un nuevo contenido: las indicaciones \u00abno desear\u00e1s a tu esposa [&#8230;], ni a nada que pertenezca a tu vecino\u00bb est\u00e1n al menos latentes en los comandos sobre adulterio y robo; \u00bfCu\u00e1l es entonces la funci\u00f3n de estas palabras? \u00bfEs un resumen? \u00bfEs algo m\u00e1s?<\/em><\/p>\n<p><em>Tenga en cuenta que todos los mandamientos tienen la tarea de indicar el l\u00edmite de la vida, el l\u00edmite m\u00e1s all\u00e1 del cual el hombre se destruye a s\u00ed mismo y a su pr\u00f3jimo, estropeando su relaci\u00f3n con Dios. Si va m\u00e1s lejos, se destruye, incluso destruye la relaci\u00f3n con Dios y la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Los mandamientos se\u00f1alan esto. A trav\u00e9s de esta \u00faltima palabra se enfatiza el hecho de que todas las transgresiones surgen de una ra\u00edz interna com\u00fan: los deseos malignos. Todos los pecados nacen de un mal deseo. Todos. All\u00ed comienza a mover el coraz\u00f3n, y uno entra en esa ola, y termina en una transgresi\u00f3n. Pero no un incumplimiento formal, legal: en una transgresi\u00f3n que se hiere a s\u00ed misma y a otras.<\/em><\/p>\n<p><em>En el Evangelio, el Se\u00f1or Jes\u00fas dice expl\u00edcitamente: \u00abDesde dentro, de hecho, desde el coraz\u00f3n de los hombres, salen las intenciones del mal: impureza, robo, asesinato, adulterio, avaricia, maldad, enga\u00f1o, libertinaje, envidia, calumnia, orgullo, necedad. Todas estas cosas malas vienen de dentro y hacen al hombre impuro \u00ab(Mc 7,21-23).<\/em><\/p>\n<p><em>Por lo tanto, entendemos que todo el viaje realizado por el Dec\u00e1logo no tendr\u00eda ninguna utilidad si no alcanzara este nivel, el coraz\u00f3n del hombre. \u00bfDe d\u00f3nde vienen todas estas cosas malas? El Dec\u00e1logo se muestra l\u00facido y profundo en este aspecto: el punto de llegada, el \u00faltimo mandamiento, de este viaje es el coraz\u00f3n, y si esto, si el coraz\u00f3n no est\u00e1 liberado, el resto es de poca utilidad. Este es el desaf\u00edo: liberar el coraz\u00f3n de todas estas cosas malas y feas. Los preceptos de Dios pueden reducirse a ser solo la hermosa fachada de una vida que a\u00fan sigue siendo una existencia de esclavos y no de hijos. A menudo, detr\u00e1s de la m\u00e1scara farisaica de la sofocante correcci\u00f3n, se esconde algo feo y sin resolver.<\/em><\/p>\n<p><em>En cambio, debemos dejarnos enmascarar por estos mandatos sobre el deseo, porque nos muestran nuestra pobreza, para llevarnos a una santa humillaci\u00f3n. Cada uno de nosotros puede preguntarse: \u00bfpero a qu\u00e9 malos deseos vengo a menudo? \u00bfEnvidia, codicia, chismes? Todas estas cosas que vienen de mi interior. Todos pueden pedirlo y le har\u00e1 bien. El hombre necesita esta bendita humillaci\u00f3n, aquello por lo que descubre que no puede liberarse a s\u00ed mismo, a quien grita a Dios que se salve. San Pablo lo explica de una manera insuperable, refiri\u00e9ndose al mandamiento de no desear (cf. Rom 7: 7-24).<\/em><\/p>\n<p><em>Es vano pensar en poder corregirse sin el don del Esp\u00edritu Santo. Es in\u00fatil pensar en purificar nuestro coraz\u00f3n en un esfuerzo tit\u00e1nico de nuestra \u00fanica voluntad: esto no es posible. Debemos abrirnos a la relaci\u00f3n con Dios, en verdad y en libertad: solo as\u00ed nuestros esfuerzos pueden ser fruct\u00edferos, porque existe el Esp\u00edritu Santo que nos lleva hacia adelante.<\/em><\/p>\n<p><em>La tarea de la Ley B\u00edblica no es enga\u00f1ar al hombre que una obediencia literal lo lleva a una salvaci\u00f3n artificial y, adem\u00e1s, inalcanzable. La tarea de la Ley es llevar al hombre a su verdad, es decir, a su pobreza, que se convierte en aut\u00e9ntica apertura y apertura personal a la misericordia de Dios, que nos transforma y nos renueva. Dios es el \u00fanico capaz de renovar nuestro coraz\u00f3n, mientras le abramos nuestros corazones: es la \u00fanica condici\u00f3n; Lo hace todo, pero tenemos que abrir su coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Las \u00faltimas palabras del Dec\u00e1logo educan a todos a reconocerse a s\u00ed mismos como mendigos; nos ayudan a enfrentar el desorden de nuestro coraz\u00f3n, a dejar de vivir ego\u00edstamente y volvernos pobres de esp\u00edritu, aut\u00e9nticos en la presencia del Padre, permiti\u00e9ndonos ser redimidos por el Hijo y ense\u00f1ados por el Esp\u00edritu Santo. El Esp\u00edritu Santo es el maestro que nos gu\u00eda: ayud\u00e9moslo. Somos mendigos, estamos pidiendo esta gracia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abBienaventurados los pobres de esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb (Mt 5, 3). S\u00ed, bendicen a aquellos que dejan de enga\u00f1arse creyendo que pueden salvarse de su debilidad sin la misericordia de Dios, quien solo puede sanar. S\u00f3lo la misericordia de Dios sana el coraz\u00f3n. Bienaventurados los que reconocen sus malos deseos y con un coraz\u00f3n arrepentido y humilde, no se presentan ante Dios y otros hombres como justos, sino como pecadores. Es hermoso que Pedro le dijo al Se\u00f1or: \u00abAl\u00e9jate de m\u00ed, Se\u00f1or, que soy un pecador\u00bb. Esta es una hermosa oraci\u00f3n: \u00abAl\u00e9jate de m\u00ed, Se\u00f1or, que soy un pecador\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Estos son aquellos que saben c\u00f3mo tener compasi\u00f3n, que saben c\u00f3mo tener misericordia de los dem\u00e1s, porque la experimentan en s\u00ed mismos.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Todos los pecados nacen de un mal deseo, la afirmaci\u00f3n se desprende de la catequesis brindada por el Santo Padre Francisco, esta ma\u00f1ana en la Audiencia General, en Plaza San Pedro junto a fieles y peregrinos del mundo. 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