{"id":26354,"date":"2021-12-24T17:14:48","date_gmt":"2021-12-24T20:14:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=26354"},"modified":"2021-12-24T17:24:52","modified_gmt":"2021-12-24T20:24:52","slug":"papa-francisco-hoy-todo-se-invierte-dios-viene-al-mundo-pequeno-su-grandeza-se-ofrece-en-la-pequenez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-hoy-todo-se-invierte-dios-viene-al-mundo-pequeno-su-grandeza-se-ofrece-en-la-pequenez\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Hoy todo se invierte: Dios viene al mundo peque\u00f1o, su grandeza se ofrece en la peque\u00f1ez"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>Hoy todo se invierte: Dios viene al mundo peque\u00f1o, su grandeza se ofrece en la peque\u00f1ez<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> durante la <strong>Homil\u00eda<\/strong> en la <strong>Santa Misa<\/strong> de la <strong>Solemnidad de la Natividad del Se\u00f1or<\/strong>. Celebrada en la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong> en el <strong>Vaticano<\/strong>, <strong>Su Santidad<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cen la noche resplandece una luz. Un \u00e1ngel aparece, la gloria del Se\u00f1or envuelve a los pastores y finalmente llega el anuncio esperado durante siglos: \u00abHoy [\u2026] les ha nacido un Salvador, que es el Mes\u00edas, el Se\u00f1or\u00bb (Lc 2,11)\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, agreg\u00f3, <strong><em>\u201ce<\/em><\/strong><strong><em>l Evangelio<\/em><\/strong><strong><em> narra el nacimiento de Jes\u00fas a partir de C\u00e9sar Augusto, que orden\u00f3 realizar un censo del mundo entero. Muestra al primer emperador en su grandeza. Pero, inmediatamente despu\u00e9s, nos lleva a Bel\u00e9n, donde no hay nada grande, s\u00f3lo un ni\u00f1o pobre envuelto en pa\u00f1ales, con unos pastores a su alrededor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1adiendo, dijo, <strong><em>\u201call\u00ed est\u00e1 Dios<\/em><\/strong><strong><em>, la peque\u00f1ez es el camino que eligi\u00f3 para llegar a nosotros, para tocarnos el coraz\u00f3n, para salvarnos y reconducirnos hacia lo que es realmente importante\u201d.<\/em><\/strong> Profundizando, <strong>Su Santidad<\/strong> revel\u00f3, <strong><em>\u201choy todo se invierte: Dios viene al mundo peque\u00f1o. Su grandeza se ofrece en la peque\u00f1ez\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, nos pregunt\u00f3: <strong><em>\u201c\u00bfsabemos acoger este camino de Dios? Es el desaf\u00edo de Navidad: Dios se revela, pero los hombres no lo entienden. \u00c9l se hace peque\u00f1o a los ojos del mundo y nosotros seguimos buscando la grandeza seg\u00fan el mundo, quiz\u00e1 incluso en nombre suyo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Pont\u00edfice<\/strong> entonces, nos dice, <strong><em>\u201cJes\u00fas nace para servir y nosotros pasamos los a\u00f1os persiguiendo el \u00e9xito. Dios no busca fuerza y poder, pide ternura y peque\u00f1ez interior\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre esto \u00faltimo, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos hac\u00eda un especial encargue, <strong><em>\u201cesto es lo que podemos pedir a Jes\u00fas para Navidad: la gracia de la peque\u00f1ez. \u201cSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a amar la peque\u00f1ez. Ay\u00fadanos a comprender que es el camino para la verdadera grandeza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, el <strong>Papa<\/strong> nos subray\u00f3, <strong><em>\u201cquiere realizar, en nuestra vida ordinaria, cosas extraordinarias. Es un mensaje de gran esperanza: Jes\u00fas nos invita a valorar y redescubrir las peque\u00f1as cosas de la vida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Agregando, <strong><em>\u201cpero a\u00fan hay m\u00e1s. Jes\u00fas no quiere venir s\u00f3lo a las cosas peque\u00f1as de nuestra vida, sino tambi\u00e9n a nuestra peque\u00f1ez: cuando nos sentimos d\u00e9biles, fr\u00e1giles, incapaces, incluso fracasados.<\/em><\/strong><strong><em> Para ser tu Dios me convert\u00ed en tu hermano. Hermano amado, hermana amada, no me tengas miedo, vuelve a encontrar tu grandeza en m\u00ed. Estoy aqu\u00ed para ti y s\u00f3lo te pido que conf\u00edes en m\u00ed y me abras el coraz\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Papa<\/strong> adem\u00e1s nos iluminaba diciendo, <strong><em>\u201cacoger la peque\u00f1ez tambi\u00e9n significa abrazar a Jes\u00fas en los peque\u00f1os de hoy; es decir, amarlo en los \u00faltimos, servirlo en los pobres. Ellos son los que m\u00e1s se parecen a Jes\u00fas, que naci\u00f3 pobre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, nos ped\u00eda, adem\u00e1s, <strong><em>\u201cmiremos otra vez el nacimiento y observemos que Jes\u00fas al nacer est\u00e1 rodeado precisamente de los peque\u00f1os, de los pobres. \u00bfQui\u00e9nes son? Los pastores. Eran los m\u00e1s humildes y fueron los que estuvieron m\u00e1s cerca del Se\u00f1or\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> expres\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>Jes\u00fas nace all\u00ed, cerca de ellos, cerca de los olvidados de las periferias. Viene donde la dignidad del hombre es puesta a prueba. Viene a ennoblecer a los excluidos y se revela sobre todo a ellos; no a personajes cultos e importantes, sino a gente pobre que trabajaba\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, comparti\u00f3, <strong><em>\u201cesta noche, Dios<\/em><\/strong><strong><em> Nos recuerda qu\u00e9 importante es dar dignidad al hombre con el trabajo, pero tambi\u00e9n dar dignidad al trabajo del hombre, porque el hombre es se\u00f1or y no esclavo del trabajo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En final de la <strong>Homil\u00eda<\/strong>, <strong>Su Santidad<\/strong> comparti\u00f3, <strong><em>\u201ccontemplemos una vez m\u00e1s el pesebre, dirigiendo la mirada hacia donde se divisan los magos, que peregrinan para adorar al Se\u00f1or.<\/em><\/strong><strong><em> En Bel\u00e9n est\u00e1n juntos los pobres y los ricos; los que adoran, como los magos, y los que trabajan, como los pastores. Todo se recompone cuando en el centro est\u00e1 Jes\u00fas; no nuestras ideas sobre Jes\u00fas, sino \u00c9l, el Viviente.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Que Dios nos conceda ser una Iglesia adoradora, pobre y fraterna. Esto es lo esencial. Volvamos a Bel\u00e9n\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos la <strong>Homil\u00eda<\/strong> pronunciada por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p>En la noche resplandece una luz. Un \u00e1ngel aparece, la gloria del Se\u00f1or envuelve a los pastores y finalmente llega el anuncio esperado durante siglos: \u00abHoy [\u2026] les ha nacido un Salvador, que es el Mes\u00edas, el Se\u00f1or\u00bb (Lc 2,11). Pero lo que agrega el \u00e1ngel es sorprendente. Indica a los pastores c\u00f3mo encontrar a Dios que ha venido a la tierra: \u00abY esta ser\u00e1 la se\u00f1al para ustedes: encontrar\u00e1n a un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre\u00bb (v. 12). Este es el signo: un ni\u00f1o. Eso es todo: un ni\u00f1o en la dura pobreza de un pesebre. No hay m\u00e1s luces, ni resplandores, ni coros de \u00e1ngeles. S\u00f3lo un ni\u00f1o. Nada m\u00e1s, como hab\u00eda preanunciado Isa\u00edas: \u00abUn ni\u00f1o nos ha nacido\u00bb (Is 9,5).<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio insiste en este contraste. Narra el nacimiento de Jes\u00fas a partir de C\u00e9sar Augusto, que orden\u00f3 realizar un censo del mundo entero. Muestra al primer emperador en su grandeza. Pero, inmediatamente despu\u00e9s, nos lleva a Bel\u00e9n, donde no hay nada grande, s\u00f3lo un ni\u00f1o pobre envuelto en pa\u00f1ales, con unos pastores a su alrededor. All\u00ed est\u00e1 Dios, en la peque\u00f1ez. Y este es el mensaje: Dios no cabalga en la grandeza, sino que desciende en la peque\u00f1ez. La peque\u00f1ez es el camino que eligi\u00f3 para llegar a nosotros, para tocarnos el coraz\u00f3n, para salvarnos y reconducirnos hacia lo que es realmente importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos, hermanas, deteni\u00e9ndonos ante el bel\u00e9n miremos el centro; vayamos m\u00e1s all\u00e1 de las luces y los adornos y contemplemos al Ni\u00f1o. En su peque\u00f1ez es Dios. Reconozc\u00e1moslo: \u201cNi\u00f1o, T\u00fa eres Dios, Dios-ni\u00f1o\u201d. Dej\u00e9monos atravesar por este asombro escandaloso. Aquel que abraza al universo necesita que lo sostengan en brazos. \u00c9l, que ha hecho el sol, necesita ser arropado. La ternura en persona necesita ser mimada. El amor infinito tiene un coraz\u00f3n min\u00fasculo, que emite ligeros latidos. La Palabra eterna es infante, es decir, incapaz de hablar. El Pan de vida debe ser alimentado. El creador del mundo no tiene hogar. Hoy todo se invierte: Dios viene al mundo peque\u00f1o. Su grandeza se ofrece en la peque\u00f1ez.<\/p>\n\n\n\n<p>Y nosotros, pregunt\u00e9monos, \u00bfsabemos acoger este camino de Dios? Es el desaf\u00edo de Navidad: Dios se revela, pero los hombres no lo entienden. \u00c9l se hace peque\u00f1o a los ojos del mundo y nosotros seguimos buscando la grandeza seg\u00fan el mundo, quiz\u00e1 incluso en nombre suyo. Dios se abaja y nosotros queremos subir al pedestal. El Alt\u00edsimo indica la humildad y nosotros pretendemos brillar. Dios va en busca de los pastores, de los invisibles; nosotros buscamos visibilidad. Jes\u00fas nace para servir y nosotros pasamos los a\u00f1os persiguiendo el \u00e9xito. Dios no busca fuerza y poder, pide ternura y peque\u00f1ez interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que podemos pedir a Jes\u00fas para Navidad: la gracia de la peque\u00f1ez. \u201cSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a amar la peque\u00f1ez. Ay\u00fadanos a comprender que es el camino para la verdadera grandeza\u201d. Pero, \u00bfqu\u00e9 quiere decir, concretamente, acoger la peque\u00f1ez? En primer lugar, creer que Dios quiere venir en las peque\u00f1as cosas de nuestra vida, quiere habitar las realidades cotidianas, los gestos sencillos que realizamos en casa, en la familia, en la escuela, en el trabajo. Quiere realizar, en nuestra vida ordinaria, cosas extraordinarias. Es un mensaje de gran esperanza: Jes\u00fas nos invita a valorar y redescubrir las peque\u00f1as cosas de la vida. Si \u00c9l est\u00e1 ah\u00ed con nosotros, \u00bfqu\u00e9 nos falta? Entonces, dejemos atr\u00e1s los lamentos por la grandeza que no tenemos. Renunciemos a las quejas y a las caras largas, a la ambici\u00f3n que deja insatisfechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a\u00fan hay m\u00e1s. Jes\u00fas no quiere venir s\u00f3lo a las cosas peque\u00f1as de nuestra vida, sino tambi\u00e9n a nuestra peque\u00f1ez: cuando nos sentimos d\u00e9biles, fr\u00e1giles, incapaces, incluso fracasados. Hermana, hermano, si, como en Bel\u00e9n, la oscuridad de la noche te rodea, si adviertes a tu alrededor una fr\u00eda indiferencia, si las heridas que llevas dentro te gritan: \u201cCuentas poco, no vales nada, nunca ser\u00e1s amado como anhelas\u201d, esta noche Dios responde. Esta noche te dice: \u201cTe amo tal como eres. Tu peque\u00f1ez no me asusta, tus fragilidades no me inquietan. Me hice peque\u00f1o por ti. Para ser tu Dios me convert\u00ed en tu hermano. Hermano amado, hermana amada, no me tengas miedo, vuelve a encontrar tu grandeza en m\u00ed. Estoy aqu\u00ed para ti y s\u00f3lo te pido que conf\u00edes en m\u00ed y me abras el coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Acoger la peque\u00f1ez tambi\u00e9n significa abrazar a Jes\u00fas en los peque\u00f1os de hoy; es decir, amarlo en los \u00faltimos, servirlo en los pobres. Ellos son los que m\u00e1s se parecen a Jes\u00fas, que naci\u00f3 pobre. Es en ellos que \u00c9l quiere ser honrado. Que en esta noche de amor nos invada un \u00fanico temor: herir el amor de Dios, herirlo despreciando a los pobres con nuestra indiferencia. Son los predilectos de Jes\u00fas, que nos recibir\u00e1n un d\u00eda en el cielo. Una poetisa escribi\u00f3: \u00abQuien no ha encontrado el Cielo aqu\u00ed abajo, dif\u00edcilmente lo encontrar\u00e1 all\u00e1 arriba\u00bb (E. DICKINSON, Poemas, P96- 17). No perdamos de vista el Cielo, cuidemos a Jes\u00fas ahora, acarici\u00e1ndolo en los necesitados, porque se identific\u00f3 en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Miremos otra vez el nacimiento y observemos que Jes\u00fas al nacer est\u00e1 rodeado precisamente de los peque\u00f1os, de los pobres. \u00bfQui\u00e9nes son? Los pastores. Eran los m\u00e1s humildes y fueron los que estuvieron m\u00e1s cerca del Se\u00f1or. Lo encontraron porque \u00abpasaban la noche en el campo cuidando sus reba\u00f1os y vigilando por turnos\u00bb (Lc 2,8). Estaban all\u00ed para trabajar, porque eran pobres y su vida no ten\u00eda horarios, sino que depend\u00eda de los reba\u00f1os. No pod\u00edan vivir como y donde quer\u00edan, sino que se reg\u00edan en base a las exigencias de las ovejas que cuidaban. Y Jes\u00fas nace all\u00ed, cerca de ellos, cerca de los olvidados de las periferias. Viene donde la dignidad del hombre es puesta a prueba. Viene a ennoblecer a los excluidos y se revela sobre todo a ellos; no a personajes cultos e importantes, sino a gente pobre que trabajaba. Esta noche, Dios viene a colmar de dignidad la dureza del trabajo. Nos recuerda qu\u00e9 importante es dar dignidad al hombre con el trabajo, pero tambi\u00e9n dar dignidad al trabajo del hombre, porque el hombre es se\u00f1or y no esclavo del trabajo. En el d\u00eda de la Vida repitamos: \u00a1No m\u00e1s muertes en el trabajo! Y esforc\u00e9monos por lograrlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Contemplemos una vez m\u00e1s el pesebre, dirigiendo la mirada hacia donde se divisan los magos, que peregrinan para adorar al Se\u00f1or. Miremos y comprendamos que en torno a Jes\u00fas todo vuelve a la unidad: no est\u00e1n s\u00f3lo los \u00faltimos, los pastores, sino tambi\u00e9n los eruditos y los ricos, los magos. En Bel\u00e9n est\u00e1n juntos los pobres y los ricos; los que adoran, como los magos, y los que trabajan, como los pastores. Todo se recompone cuando en el centro est\u00e1 Jes\u00fas; no nuestras ideas sobre Jes\u00fas, sino \u00c9l, el Viviente. Entonces, queridos hermanos y hermanas, volvamos a Bel\u00e9n, volvamos a los or\u00edgenes: a lo esencial de la fe, al primer amor, a la adoraci\u00f3n y a la caridad. Contemplemos a los magos que peregrinan y como Iglesia sinodal, en camino, vayamos a Bel\u00e9n, donde Dios est\u00e1 en el hombre y el hombre en Dios; donde el Se\u00f1or est\u00e1 al centro y es adorado; donde los \u00faltimos ocupan el lugar m\u00e1s cercano a \u00c9l; donde los pastores y los magos est\u00e1n juntos en una fraternidad m\u00e1s fuerte que cualquier clasificaci\u00f3n. Que Dios nos conceda ser una Iglesia adoradora, pobre y fraterna. Esto es lo esencial. Volvamos a Bel\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hace bien ir all\u00ed, d\u00f3ciles al Evangelio de Navidad que presenta a la Sagrada Familia, a los pastores y a los magos: toda gente en camino. Hermanos, hermanas, pong\u00e1monos en camino, porque la vida es una peregrinaci\u00f3n. Levant\u00e9monos, volvamos a despertar porque en esta noche ha brillado una luz. Es una luz amable y nos recuerda que en nuestra peque\u00f1ez somos hijos amados, hijos de la luz (cf. 1 Ts 5,5). Alegr\u00e9monos juntos, porque nadie podr\u00e1 apagar nunca esta luz, la luz de Jes\u00fas, que desde esta noche resplandece en el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Hoy todo se invierte: Dios viene al mundo peque\u00f1o, su grandeza se ofrece en la peque\u00f1ez, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre Francisco durante la Homil\u00eda en la Santa Misa de la Solemnidad de la Natividad del Se\u00f1or. 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