{"id":26394,"date":"2022-01-06T08:00:00","date_gmt":"2022-01-06T11:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=26394"},"modified":"2022-01-06T11:46:18","modified_gmt":"2022-01-06T14:46:18","slug":"papa-francisco-el-mundo-espera-de-los-creyentes-un-impulso-renovado-hacia-el-cielo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-mundo-espera-de-los-creyentes-un-impulso-renovado-hacia-el-cielo\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El mundo espera de los creyentes un impulso renovado hacia el Cielo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Papa Francisco | <\/strong><strong>El mundo espera de los creyentes un impulso renovado hacia el Cielo<\/strong>, as\u00ed lo expres\u00f3 el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> al compartir su <strong>Homil\u00eda<\/strong> en la <strong>Solemnidad de la Epifan\u00eda del Se\u00f1or<\/strong>. El <strong>Santo Padre<\/strong> presidi\u00f3 la celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la <strong>Bas\u00edlica de San Pedro<\/strong>, donde en su mensaje se refiri\u00f3 a los <strong>Reyes Magos<\/strong>, de ellos dec\u00eda, <strong><em>\u201csu peregrinaci\u00f3n nos habla tambi\u00e9n a nosotros: llamados a caminar hacia Jes\u00fas, porque \u00c9l es la estrella polar que ilumina los cielos de la vida y orienta los pasos hacia la alegr\u00eda verdadera\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Continuando se pregunt\u00f3 el <strong>Papa<\/strong>: <strong><em>\u00bfD\u00f3nde nace esta sana inquietud que los ha llevado a peregrinar? Nace del&nbsp;deseo. Este es su secreto interior: saber desear\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201cdesear significa mantener vivo el fuego que arde dentro de nosotros y que nos impulsa a buscar m\u00e1s all\u00e1 de lo inmediato, m\u00e1s all\u00e1 de lo visible. Desear es acoger la vida como un misterio que nos supera, como una hendidura siempre abierta que invita a mirar m\u00e1s all\u00e1, porque la vida no est\u00e1 \u201ctoda aqu\u00ed\u201d, est\u00e1 tambi\u00e9n \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Avanzando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, compart\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>el viaje de la vida y el camino de la fe \u2014para los magos, como tambi\u00e9n para nosotros\u2014 necesitan del deseo, del impulso interior. A veces vivimos en una actitud de \u201cestacionamiento\u201d, vivimos estacionados, sin este impulso del deseo que es el que nos que hace avanzar\u201d.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Reflexionando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201ces triste cuando una comunidad de creyentes no desea m\u00e1s y, cansada, se arrastra en el manejo de las cosas en vez de dejarse sorprender por Jes\u00fas, por la alegr\u00eda desbordante e inc\u00f3moda del Evangelio. Es triste cuando un sacerdote ha cerrado la puerta al deseo; es triste caer en el funcionalismo clerical, es muy triste\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, nos revel\u00f3, <strong><em>\u201cla crisis de la fe, en nuestra vida y en nuestras sociedades, tambi\u00e9n tiene relaci\u00f3n con la desaparici\u00f3n del deseo de Dios. Tiene relaci\u00f3n con la somnolencia del alma, con la costumbre de contentarnos con vivir al d\u00eda, sin interrogarnos sobre lo que Dios quiere de nosotros\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1adiendo, continu\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201cnos hemos replegado demasiado en nuestros mapas de la tierra y nos hemos olvidado de levantar la mirada hacia el Cielo; estamos saciados de tantas cosas, pero carecemos de la nostalgia por lo que nos hace falta. Nostalgia de Dios\u201d.<\/em><\/strong> En otro tramo dec\u00eda, tambi\u00e9n, <strong><em>\u201cla fe, para comenzar y recomenzar, necesita ser activada por el deseo, arriesgarse en la aventura de una relaci\u00f3n viva e intensa con Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sobre esto \u00faltimo, pregunt\u00f3 y revel\u00f3: <strong><em>\u201c\u00bfC\u00f3mo hacerlo? Vayamos a la \u201cescuela del deseo\u201d, vayamos a los magos. Ellos nos lo ense\u00f1ar\u00e1n, en su escuela del deseo. Miremos los pasos que realizan y saquemos algunas ense\u00f1anzas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Casi en el final, el <strong>Papa Francisco<\/strong> nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>recordemos esto: el camino de la fe s\u00f3lo encuentra impulso y cumplimiento ante la presencia de Dios. El deseo se renueva s\u00f3lo si recuperamos el gusto de la adoraci\u00f3n. El deseo lleva a la adoraci\u00f3n y la adoraci\u00f3n renueva el deseo.<\/em><\/strong><strong><em> El mundo espera de los creyentes un impulso renovado hacia el Cielo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos el mensaje completo de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA EPIFAN\u00cdA DEL SE\u00d1OR<\/p><p><strong><em>HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/em><\/strong><\/p><p><em>Bas\u00edlica de San Pedro<br>Jueves, 6 de enero de 2022<\/em><\/p><p>Los magos viajan hacia Bel\u00e9n. Su peregrinaci\u00f3n nos habla tambi\u00e9n a nosotros: llamados a caminar hacia Jes\u00fas, porque \u00c9l es la estrella polar que ilumina los cielos de la vida y orienta los pasos hacia la alegr\u00eda verdadera. \u00bfPero, d\u00f3nde se inici\u00f3 la peregrinaci\u00f3n de los magos para encontrar a Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 movi\u00f3 a estos hombres de Oriente a ponerse en camino?<\/p><p>Ten\u00edan buenas excusas para no partir. Eran sabios y astr\u00f3logos, ten\u00edan fama y riqueza. Habiendo alcanzado esa seguridad cultural, social y econ\u00f3mica, pod\u00edan conformarse con lo que sab\u00edan y lo que ten\u00edan, pod\u00edan estar tranquilos. En cambio, se dejan inquietar por una pregunta y por un signo: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el rey de los jud\u00edos que ha nacido? Porque vimos su estrella\u2026\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a02,2). Su coraz\u00f3n no se deja entumecer en la madriguera de la apat\u00eda, sino que est\u00e1 sediento de luz; no se arrastra cansado en la pereza, sino que est\u00e1 inflamado por la nostalgia de nuevos horizontes. Sus ojos no se dirigen a la tierra, sino que son ventanas abiertas al cielo. Como afirm\u00f3\u00a0Benedicto XVI, eran \u00abhombres de coraz\u00f3n inquieto. [\u2026] Hombres que esperaban, que no se conformaban con sus rentas seguras y quiz\u00e1s una alta posici\u00f3n social [\u2026]. Eran buscadores de Dios\u00bb (<em>Homil\u00eda<\/em>, 6 enero 2013).<\/p><p>\u00bfD\u00f3nde nace esta sana inquietud que los ha llevado a peregrinar? Nace del\u00a0<em>deseo<\/em>. Este es su secreto interior: saber desear. Meditemos esto. Desear significa mantener vivo el fuego que arde dentro de nosotros y que nos impulsa a buscar m\u00e1s all\u00e1 de lo inmediato, m\u00e1s all\u00e1 de lo visible. Desear es acoger la vida como un misterio que nos supera, como una hendidura siempre abierta que invita a mirar m\u00e1s all\u00e1, porque la vida no est\u00e1 \u201ctoda aqu\u00ed\u201d, est\u00e1 tambi\u00e9n \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d. Es como una tela blanca que necesita recibir color. Precisamente un gran pintor, Van Gogh, escrib\u00eda que la necesidad de Dios lo impulsaba a salir de noche para pintar las estrellas (cf.\u00a0<em>Carta a Theo<\/em>, 9 mayo 1889). S\u00ed, porque Dios nos ha hecho as\u00ed: amasados de deseo; orientados, como los magos, hacia las estrellas. Podemos decir, sin exagerar, que nosotros somos lo que deseamos. Porque son los deseos los que ensanchan nuestra mirada e impulsan la vida a ir m\u00e1s all\u00e1: m\u00e1s all\u00e1 de las barreras de la rutina, m\u00e1s all\u00e1 de una vida embotada en el consumo, m\u00e1s all\u00e1 de una fe repetitiva y cansada, m\u00e1s all\u00e1 del miedo de arriesgarnos, de comprometernos por los dem\u00e1s y por el bien. \u00ab\u00c9sta es nuestra vida \u2014dec\u00eda san Agust\u00edn\u2014: ejercitarnos mediante el deseo\u00bb (<em>Tratados sobre la primera carta de san Juan, IV, 6<\/em>).<\/p><p>Hermanos y hermanas, el viaje de la vida y el camino de la fe \u2014para los magos, como tambi\u00e9n para nosotros\u2014 necesitan del deseo, del impulso interior. A veces vivimos en una actitud de \u201cestacionamiento\u201d, vivimos estacionados, sin este impulso del deseo que es el que nos que hace avanzar. Nos hace bien preguntarnos: \u00bfen qu\u00e9 punto del\u00a0<em>camino de la fe<\/em>\u00a0estamos? \u00bfNo estamos, desde hace demasiado tiempo, bloqueados, aparcados en una religi\u00f3n convencional, exterior, formal, que ya no inflama el coraz\u00f3n y no cambia la vida? \u00bfNuestras palabras y nuestros ritos provocan en el coraz\u00f3n de la gente el deseo de encaminarse hacia Dios o son \u201clengua muerta\u201d, que habla s\u00f3lo de s\u00ed misma y a s\u00ed misma? Es triste cuando una comunidad de creyentes no desea m\u00e1s y, cansada, se arrastra en el manejo de las cosas en vez de dejarse sorprender por Jes\u00fas, por la alegr\u00eda desbordante e inc\u00f3moda del Evangelio. Es triste cuando un sacerdote ha cerrado la puerta al deseo; es triste caer en el funcionalismo clerical, es muy triste.<\/p><p>La crisis de la fe, en nuestra vida y en nuestras sociedades, tambi\u00e9n tiene relaci\u00f3n con la desaparici\u00f3n del deseo de Dios. Tiene relaci\u00f3n con la somnolencia del alma, con la costumbre de contentarnos con vivir al d\u00eda, sin interrogarnos sobre lo que Dios quiere de nosotros. Nos hemos replegado demasiado en nuestros mapas de la tierra y nos hemos olvidado de levantar la mirada hacia el Cielo; estamos saciados de tantas cosas, pero carecemos de la nostalgia por lo que nos hace falta. Nostalgia de Dios. Nos hemos obsesionado con las necesidades, con lo que comeremos o con qu\u00e9 nos vestiremos (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a06,25), dejando que se volatilice el deseo de aquello que va m\u00e1s all\u00e1. Y nos encontramos en la avidez de comunidades que tienen todo y a menudo ya no sienten nada en el coraz\u00f3n. Personas cerradas, comunidades\u00a0cerradas, obispos cerrados, sacerdotes cerrados, consagrados cerrados. Porque la falta de deseo lleva a la tristeza, a la indiferencia. Comunidades tristes, sacerdotes tristes, obispos tristes.<\/p><p>Pero mir\u00e9monos sobre todo a nosotros mismos y pregunt\u00e9monos: \u00bfc\u00f3mo va\u00a0<em>el camino de mi fe<\/em>? Es una pregunta que nos podemos hacer hoy cada uno de nosotros. \u00bfC\u00f3mo va el camino de mi fe? \u00bfEst\u00e1 inm\u00f3vil o en marcha? La fe, para comenzar y recomenzar, necesita ser activada por el deseo, arriesgarse en la aventura de una relaci\u00f3n viva e intensa con Dios. \u00bfPero, mi coraz\u00f3n est\u00e1 animado todav\u00eda por el deseo de Dios? \u00bfO dejo que la rutina y las desilusiones lo apaguen? Hoy, hermanos y hermanas, es el d\u00eda para hacernos estas preguntas. Hoy es el d\u00eda para volver\u00a0<em>a alimentar el deseo<\/em>. Y \u00bfC\u00f3mo hacerlo? Vayamos a la \u201cescuela del deseo\u201d, vayamos a los magos. Ellos nos lo ense\u00f1ar\u00e1n, en su escuela del deseo. Miremos los pasos que realizan y saquemos algunas ense\u00f1anzas.<\/p><p>En primer lugar, ellos\u00a0<em>parten<\/em>\u00a0cuando aparece la estrella: nos ense\u00f1an que es necesario volver a comenzar cada d\u00eda, tanto en la vida como en la fe, porque la fe no es una armadura que nos enyesa, sino un viaje fascinante, un movimiento continuo e inquieto, siempre en busca de Dios, siempre con el discernimiento, en aquel camino.<\/p><p>Despu\u00e9s, en Jerusal\u00e9n, los magos\u00a0<em>preguntan<\/em>, preguntan d\u00f3nde est\u00e1 el Ni\u00f1o. Nos ense\u00f1an que necesitamos interrogantes, necesitamos escuchar con atenci\u00f3n las preguntas del coraz\u00f3n, de la conciencia; porque es as\u00ed como Dios habla a menudo, se dirige a nosotros m\u00e1s con preguntas que con respuestas. Y esto tenemos que aprenderlo bien: Dios se dirige a nosotros m\u00e1s con preguntas que con respuestas. Pero dej\u00e9monos inquietar tambi\u00e9n por los interrogantes de los ni\u00f1os, por las dudas, las esperanzas y los deseos de las personas de nuestro tiempo. El camino es dejarse interrogar.<\/p><p>Los magos tambi\u00e9n\u00a0<em>desaf\u00edan<\/em>\u00a0a Herodes. Nos ense\u00f1an que necesitamos una fe valiente, que no tenga miedo de desafiar a las l\u00f3gicas oscuras del poder, y se convierta en semilla de justicia y de fraternidad en sociedades donde, todav\u00eda hoy, tantos Herodes siembran muerte y masacran a pobres y a inocentes, ante la indiferencia de muchos.<\/p><p>Finalmente, los magos\u00a0<em>regresan<\/em>\u00a0\u00abpor otro camino\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a02,12), nos estimulan a recorrer nuevos caminos. Es la creatividad del Esp\u00edritu, que siempre realiza cosas nuevas. Es tambi\u00e9n, en este momento, una de las tareas del S\u00ednodo que estamos llevando a cabo: caminar juntos a la escucha, para que el Esp\u00edritu nos sugiera senderos nuevos, caminos para llevar el Evangelio al coraz\u00f3n del que es indiferente, del que est\u00e1 lejos, de quien ha perdido la esperanza pero busca lo que los magos encontraron, \u00abuna inmensa alegr\u00eda\u00bb (<em>Mt<\/em>\u00a02,10) Salir e ir m\u00e1s all\u00e1, seguir adelante.<\/p><p>Al final del viaje de los magos hay un momento crucial: cuando llegan a su destino \u201ccaen de rodillas y adoran al Ni\u00f1o\u201d (cf. v. 11).\u00a0<em>Adoran.<\/em>\u00a0Recordemos esto: el camino de la fe s\u00f3lo encuentra impulso y cumplimiento ante la presencia de Dios. El deseo se renueva s\u00f3lo si recuperamos el gusto de la adoraci\u00f3n. El deseo lleva a la adoraci\u00f3n y la adoraci\u00f3n renueva el deseo. Porque el deseo de Dios s\u00f3lo crece estando frente a \u00c9l. Porque s\u00f3lo Jes\u00fas sana los deseos. \u00bfDe qu\u00e9? Los sana de la dictadura de las necesidades. El coraz\u00f3n, en efecto, se enferma cuando los deseos s\u00f3lo coinciden con las necesidades. Dios, en cambio, eleva los deseos y los purifica, los sana, cur\u00e1ndolos del ego\u00edsmo y abri\u00e9ndonos al amor por \u00c9l y por los hermanos. Por eso no olvidemos la adoraci\u00f3n, la oraci\u00f3n de adoraci\u00f3n, que no es muy com\u00fan entre nosotros. Adorar, en silencio. Por ello, no nos olvidemos de la adoraci\u00f3n, por favor.<\/p><p>Y al ir as\u00ed, d\u00eda tras d\u00eda, tendremos la certeza, como los magos, de que incluso en las noches m\u00e1s oscuras brilla una estrella. Es la estrella del Se\u00f1or, que viene a hacerse cargo de nuestra fr\u00e1gil humanidad. Caminemos a su encuentro. No le demos a la apat\u00eda y a la resignaci\u00f3n el poder de clavarnos en la tristeza de una vida mediocre. Abracemos la inquietud del Esp\u00edritu, tengamos corazones inquietos. El mundo espera de los creyentes un impulso renovado hacia el Cielo. Como los magos, alcemos la cabeza, escuchemos el deseo del coraz\u00f3n, sigamos la estrella que Dios hace resplandecer sobre nosotros. Y como buscadores inquietos, permanezcamos abiertos a las sorpresas de Dios. Hermanos y hermanas, so\u00f1emos, busquemos, adoremos.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El mundo espera de los creyentes un impulso renovado hacia el Cielo, as\u00ed lo expres\u00f3 el Santo Padre Francisco al compartir su Homil\u00eda en la Solemnidad de la Epifan\u00eda del Se\u00f1or. 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