{"id":2649,"date":"2018-11-22T11:04:00","date_gmt":"2018-11-22T14:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=2649"},"modified":"2018-11-22T11:04:00","modified_gmt":"2018-11-22T14:04:00","slug":"ara-san-juan-su-aparicion-nos-da-la-posibilidad-de-la-verdad-nos-da-posibilidad-de-justicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/ara-san-juan-su-aparicion-nos-da-la-posibilidad-de-la-verdad-nos-da-posibilidad-de-justicia\/","title":{"rendered":"ARA San Juan | Su aparici\u00f3n \u00a0nos da la posibilidad de la verdad, nos da posibilidad de justicia"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/obcastrensearg_Mons-Olivera-Misa-Acci\u00f3n-de-Gracia-y-Eterno-Descanso-ARA-San-Juan-03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2653\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/obcastrensearg_Mons-Olivera-Misa-Acci\u00f3n-de-Gracia-y-Eterno-Descanso-ARA-San-Juan-03-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>ARA San Juan<\/strong> | <strong>Su aparici\u00f3n \u00a0nos da la posibilidad de la verdad, nos da posibilidad de justicia<\/strong>, la s\u00edntesis se desprende la <strong>Homil\u00eda <\/strong>brindada por el Obispo Castrense de Argentina, <strong>Mons. Santiago Olivera<\/strong>, en la Misa de Acci\u00f3n de Gracia y Eterno descanso por los Tripulantes del Submarino. Reunidos en la Catedral Castrense, <strong>Stella Maris<\/strong>, esta ma\u00f1ana a las 8 de la ma\u00f1ana, el Obispo Diocesano Castrense recib\u00eda a las autoridades, al Sr. Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Vicealmirante I.M.,\u00a0<strong>Jos\u00e9 Luis Vill\u00e1n<\/strong>, representantes de <strong>Fuerzas Armadas<\/strong> y <strong>Fuerzas de Seguridad<\/strong> <strong>Nacional<\/strong>.<\/p>\n<p>Ofici\u00f3 la <strong>Santa Misa<\/strong>, <strong>Mons. Santiago Olivera<\/strong>, Obispo Castrense de Argentina, concelebraron, el Vicario General, <strong>Mons. Gustavo Acu\u00f1a<\/strong>, el Canciller Castrense, <strong>Padre Francisco Rostom Maderna<\/strong>, el Capell\u00e1n Mayor de la Armada, <strong>Padre Eduardo Castellanos<\/strong>, el Capell\u00e1n Mayor del Ej\u00e9rcito, <strong>Padre Alberto Barda<\/strong>, el Capell\u00e1n Mayor de Fuerza A\u00e9rea, <strong>Padre C\u00e9sar Tauro<\/strong>, el Capell\u00e1n Mayor de GNA, <strong>Padre Jorge Masssut<\/strong>, el Capell\u00e1n Mayor de PNA, <strong>Padre Diego Tibaldo,<\/strong> el Capell\u00e1n Mayor de PSA, Padre, <strong>Rub\u00e9n Bonacina<\/strong>.<\/p>\n<p>En su mensaje, el <strong>Obispo Castrense de Argentina<\/strong>, agradeci\u00f3 a los presentes, a ellos les dijo, <strong><em>\u201cGracias por venir y a dar gracias por la Aparici\u00f3n del Submarino y pedir por el eterno descanso de estos 44 hermanos nuestros, tripulantes del ARA San Juan\u201d.<\/em><\/strong> Para referirse en forma inmediata al <strong>Evangelio<\/strong>, que Jes\u00fas llega. <strong><em>\u201cA los ojos humanos parece que es demasiado tarde. La gente viene y va para consolar a la familia del difunto. Marta sale corriendo a recibir al Se\u00f1or y no puede contener la queja de su coraz\u00f3n. Reza como es, con sencillez, con humildad. Reza con su dolor y con sus l\u00e1grimas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Mons. Olivera<\/strong> nos narra, que \u00e9sta vivencia que se\u00f1ala el <strong>Evangelio<\/strong>, por m\u00e1s triste que se sienta, genera y brinda algo muy especial en la mujer, <strong><em>\u201creza desde lo profundo de un coraz\u00f3n necesitado de una gracia que no se atreve a pedir. Y recibe un don muy particular: su fe se hace m\u00e1s fuerte, m\u00e1s profunda\u201d. <\/em><\/strong>Record\u00e1ndonos, <strong><em>\u201cSanta Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas nos ense\u00f1a que \u00b4la oraci\u00f3n es un impulso del coraz\u00f3n, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegr\u00eda\u00b4\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Nuestro Obispo destaca, <strong><em>\u201cnuestra fe ser\u00e1 una luz en medio de la noche, una antorcha en la oscuridad del mundo, grano de mostaza que va creciendo poco a poco y beneficia a tantos hombres, fuerza e instrumento de todas las victorias frente al mundo\u201d.<\/em><\/strong> Volviendo a la lectura del Evangelio, el Obispo subraya, <strong><em>\u201c(\u2026), si creemos, aunque muera vivir\u00e9, es la certeza de saber que la muerte no es lo definitivo, que la muerte nos enfrenta ante la realidad de que somos peregrinos, de que hay un fin\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Record\u00e1ndonos, <strong><em>\u201cla muerte es tan importante como la vida, y la muerte est\u00e1 pensada en el proyecto de Dios. Nadie muere antes de tiempo, ni muere en las v\u00edsperas\u201d. <\/em><\/strong>Haciendo foco en los planteos que uno puede desplegar en situaciones como de p\u00e9rdida de un ser querido, y espec\u00edficamente en la muerte de nuestros Tripulantes del <strong>ARA San Juan<\/strong>, nuestro Padre y Pastor nos explicaba.<\/p>\n<p>Dice <strong>Mons. Olivera<\/strong>, <strong><em>\u201chay muchas afirmaciones que podemos hacer. Sin embargo, \u201cel Se\u00f1or sabe nuestro d\u00eda y sabe nuestra partida. M\u00e1s all\u00e1 de saber tambi\u00e9n los riesgos que implican una vocaci\u00f3n y una profesi\u00f3n que preparan para el olvido de s\u00ed y la entrega de la vida por el bien de todo\u201d.<\/em><\/strong> Pero, tambi\u00e9n nos advierte, <strong><em>\u201c(\u2026) es muy importante entender desde este dolor, desde este drama y tragedia cosas positivas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Entre las que destaca, <strong><em>\u201cel bien de recuperar lo que significa la valoraci\u00f3n de estos hombres y mujeres, de estos j\u00f3venes que se capacitan para servir a su pueblo, para servir a la Patria, para defender nuestras fronteras, para defender nuestros mares, nuestras vidas y a costa del riesgo y de la propia vida\u201d. <\/em><\/strong>Pregunt\u00e1ndonos, <strong><em>\u201cqu\u00e9 valoraci\u00f3n debemos tener con tantos hombres y mujeres que silenciosamente trabajan d\u00eda a d\u00eda por encarnar esta vocaci\u00f3n, \u00fanica vocaci\u00f3n y profesi\u00f3n que preparan tambi\u00e9n a morir por un bien mucho mayor. El Amor a la Patria, el amor a los hermanos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Mons. Santiago Olivera <\/strong>declaraba, <strong><em>\u201csolo enfrentando la realidad podemos vivir sanamente. Solo asumiendo las realidades podremos redimirlas. Solo asumiendo el drama de la muerte y concretamente de estos 44 tripulantes, la gran familia Naval argentina, los familiares de cada uno podr\u00e1n asumir, podr\u00e1n comprender el proyecto de Dios en la vida de cada uno\u201d.<\/em><\/strong> Pero nos advirti\u00f3, <strong><em>\u201ccuando nos oponemos a ella, cuando la queremos transformar, cuando la queremos construir, cuando solo queremos echar culpables no encontraremos paz\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El Obispo Castrense de Argentina, resaltaba adem\u00e1s, <strong><em>\u201ccuando asumimos la crudeza de la vida, cuando asumimos la posibilidad de morir solo por estar vivos nuestra mirada cambia y m\u00e1s cuando sabemos que hay cielo, cuando transitamos la vida sabiendo que hay un Padre, cuando la vida nuestra es siempre pascual\u201d.<\/em><\/strong> Al mismo tiempo, <strong>Mons. Santiago Olivera<\/strong> dec\u00eda del <strong>ARA San Juan<\/strong> y su hallazgo, <strong><em>\u201c(\u2026) apareci\u00f3 y nos da la posibilidad de la verdad, nos da posibilidad de justicia. Por eso damos gracias a Dios. Porque es un camino tambi\u00e9n que nos abre la posibilidad del cierre, de hacer duelo. Nunca ser\u00e1 igual la vida para las familias directas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Casi en el final, a todos, nos se\u00f1alaba sobre el descubrimiento de la nave y todo ese gran esfuerzo que demand\u00f3, <strong><em>\u201ctendr\u00edamos que haber estado muy contentos todos, a pesar de todo, a pesar de la situaci\u00f3n, y buscando luego verdad y justicia, pero la alegr\u00eda de que ha aparecido y no buscar nuevos deseos a veces es casi imposible de cumplir, pero que nos hacen distraer la gratitud m\u00e1s elemental de bien nacido: agradecer a Dios y a nuestra patria, al gobierno, al estado, a la Armada Argentina y a sus hombres y mujeres, que pusieron los recursos, ciertamente tambi\u00e9n a insistencia de las familias\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos en forma textual la Homil\u00eda de <strong>Mons. Santiago Olivera<\/strong>, Obispo Castrense de Argentina:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/obcastrensearg_Escudo-de-Obispo-Castrense-de-Argentina-Mons.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-446 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/obcastrensearg_Escudo-de-Obispo-Castrense-de-Argentina-Mons-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\">22\/11\/2018<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Homil\u00eda <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Catedral Stella Maris<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Misa de Acci\u00f3n de Gracias y pidiendo por el eterno descanso de los <strong>44 Tripulantes del ARA San Juan<\/strong>.<\/p>\n<p>Quiero agradecer la presencia de cada uno de ustedes. Particularmente la del Se\u00f1or del Jefe del Estado Mayor General de la Armada Sr. Vicealmirante Jos\u00e9 Luis Vill\u00e1n, y a los miembros y representantes de otras fuerzas militares y de seguridad.<\/p>\n<p>A los distintos Capellanes presentes en nuestras Unidades. Gracias por venir y a dar gracias por la Aparici\u00f3n del Submarino y pedir por el eterno descanso de estos 44 hermanos nuestros, tripulantes del ARA San Juan.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00e1bamos de Mar del Plata el 16 de noviembre 2018 junto al Capell\u00e1n Mayor de la Armada, convers\u00e1bamos sobre la necesidad de pedirle con confianza e insistencia al Siervo de Dios Enrique Shaw, hombre laico y miembro de la Armada, para que interceda ante Jes\u00fas por la aparici\u00f3n del submarino. \u00bfC\u00f3mo no dar gracias?<\/p>\n<p>Hemos escuchado y visto en el Evangelio que Jes\u00fas llega. A los ojos humanos parece que es demasiado tarde. La gente viene y va para consolar a la familia del difunto. Marta sale corriendo a recibir al Se\u00f1or y no puede contener la queja de su coraz\u00f3n. Reza como es, con sencillez, con humildad. Reza con su dolor y con sus l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Reza desde lo profundo de un coraz\u00f3n necesitado de una gracia que no se atreve a pedir. Y recibe un don muy particular: su fe se hace m\u00e1s fuerte, m\u00e1s profunda. Ahora cree m\u00e1s en Cristo, en su salvaci\u00f3n, en su amor. Se trata de una fe purificada, una fe dif\u00edcil: no es f\u00e1cil volver a decir que s\u00ed cuando la piedra ha cerrado las alegr\u00edas de la vida. Jes\u00fas esta vez no ense\u00f1a nada. Va a actuar con los ojos puestos en su Padre. El milagro ser\u00e1 la respuesta a la fe limpia y amorosa de dos mujeres que lloran la muerte de su hermano. \u00bfC\u00f3mo reaccionamos en la prueba? \u00bfA qui\u00e9n acudimos? \u00bfHacia d\u00f3nde va nuestra oraci\u00f3n? Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas nos ense\u00f1a que <strong><em>\u201cla oraci\u00f3n es un impulso del coraz\u00f3n, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegr\u00eda\u201d. La esperanza se enciende cuando miramos m\u00e1s all\u00e1 de las estrellas y recordamos que Dios es omnipotente, que \u201csu misericordia es eterna\u201d<\/em><\/strong>, que \u201csu fidelidad dura por siempre\u201d, como repiten tantos salmos. Incluso cuando hemos recibido el zarpazo de la muerte: la vida y el bien son m\u00e1s fuertes que el dolor y el fracaso. No nacimos para el sepulcro, sino para la vida. No estamos llamados a la tristeza, sino a la alegr\u00eda de la Pascua.<\/p>\n<p>Nuestra fe ser\u00e1 una luz en medio de la noche, una antorcha en la oscuridad del mundo, grano de mostaza que va creciendo poco a poco y beneficia a tantos hombres, fuerza e instrumento de todas las victorias frente al mundo.<\/p>\n<p>Es importante reconocer que Dios se hizo hombre, se encarn\u00f3 para ganarnos la vida para siempre. Dios contin\u00faa un camino, un proceso de salvaci\u00f3n. El pecado hab\u00eda hecho perder al hombre la posibilidad del para\u00edso, que es contemplar a Dios cara a cara, gozar en su presencia, donde no hay dolor, no hay llanto, no hay sufrimiento, no hay l\u00e1grimas, donde no hay muerte. El pecado adem\u00e1s del drama de apartarnos de nuestra contemplaci\u00f3n de Dios, nuestro caminar con alegr\u00eda bajo la mirada de Dios, introdujo el drama de la muerte.<\/p>\n<p>La muerte ser\u00e1 desde el pecado ese aguij\u00f3n de nuestra carne, eso que evadimos. Esa realidad tan cierta y lo m\u00e1s seguro que tenemos en la vida, que solo por vivir podemos morir, sin embargo, la distanciamos, no la elaboramos, no la consideramos como parte de nuestra vida y si la tuvi\u00e9ramos presente, pero no de modo traum\u00e1tico, sino como el paso a la Vida plena que nos gan\u00f3 Jes\u00fas con la suya, cambiar\u00eda nuestras acciones, actitudes, opciones, nuestras miradas. Verdaderamente manifestar\u00eda en quien creemos. La muerte ha sido vencida con la muerte de Jes\u00fas y con su Resurrecci\u00f3n. Por nosotros los hombres y por nuestra salvaci\u00f3n Dios descendi\u00f3 del cielo, y Jesucristo muri\u00f3 en la cruz para salvarnos, dio su vida hasta el extremo. La triste consecuencia de la muerte ser\u00e1 una realidad, pero la expresi\u00f3n que hemos escuchado reci\u00e9n en el Evangelio: que,<strong><em> si creemos, aunque muera vivir\u00e9<\/em><\/strong>, es la certeza de saber que la muerte no es lo definitivo, que la muerte nos enfrenta ante la realidad de que somos peregrinos, de que hay un fin. Y que la muerte es tan importante como la vida, y la muerte est\u00e1 pensada en el proyecto de Dios. Nadie muere antes de tiempo, ni muere en las v\u00edsperas. Esta expresi\u00f3n de las hermanas de L\u00e1zaro: si hubieras estado aqu\u00ed mi hermano no habr\u00eda muerto. Podr\u00edamos presentarle varias situaciones de reproche a Jes\u00fas. Si quiz\u00e1s se hubiera mantenido como se debe mantener a nuestras Fuerzas Armadas, varios sufrimientos nos hubi\u00e9ramos ahorrado los argentinos. Si no hubiera sido esa vocaci\u00f3n: mi hermano, mi hijo, mi esposo, mis amigos, no habr\u00edan muerto. Si no hubiera ido ese d\u00eda mi hermano no habr\u00eda muerto, si estaba enfermo y no pod\u00eda viajar mi hermano no habr\u00eda muerto. Hay muchas afirmaciones que podemos hacer. Sin embargo, el Se\u00f1or sabe nuestro d\u00eda y sabe nuestra partida. M\u00e1s all\u00e1 de saber tambi\u00e9n los riesgos que implican una vocaci\u00f3n y una profesi\u00f3n que preparan para el olvido de si y la entrega de la vida por el bien de todo.<\/p>\n<p>Creo que es muy importante entender desde este dolor, desde este drama y tragedia cosas positivas. Lo que muchas veces solemos decir, \u201cno hay mal que por bien no venga\u201d tambi\u00e9n es una realidad, aunque nos duele y nos cueste. El bien de recuperar lo que significa la valoraci\u00f3n de estos hombres y mujeres, de estos j\u00f3venes que se capacitan para servir a su pueblo, para servir a la Patria, para defender nuestras fronteras, para defender nuestros mares, nuestras vidas y a costa del riesgo y de la propia vida. Qu\u00e9 valoraci\u00f3n debemos tener con tantos hombres y mujeres que silenciosamente trabajan d\u00eda a d\u00eda por encarnar esta vocaci\u00f3n, \u00fanica vocaci\u00f3n y profesi\u00f3n que preparan tambi\u00e9n a morir por un bien mucho mayor. El Amor a la Patria, el amor a los hermanos. Duele sin lugar a dudas enfrentar la realidad. Pero solo enfrentando la realidad podemos vivir sanamente. Solo asumiendo las realidades podremos redimirlas. Solo asumiendo el drama de la muerte y concretamente de estos 44 tripulantes, la gran familia Naval argentina, los familiares de cada uno podr\u00e1n asumir, podr\u00e1n comprender el proyecto de Dios en la vida de cada uno. Solo asumiendo la realidad. Cuando nos oponemos a ella, cuando la queremos transformar, cuando la queremos construir, cuando solo queremos echar culpables no encontraremos paz. Como en la misma imagen del pecado original. El pecado original: pecado de Ad\u00e1n y Eva es el inicio de que la culpa siempre la tiene otro. Cuando asumimos la crudeza de la vida, cuando asumimos la posibilidad de morir solo por estar vivos nuestra mirada cambia y m\u00e1s cuando sabemos que hay cielo, cuando transitamos la vida sabiendo que hay un Padre, cuando la vida nuestra es siempre pascual. Muerte y vida, muerte y resurrecci\u00f3n. Hoy celebramos la Misa por estos 44 hermanos nuestros. Pero celebramos dando gracias porque apareci\u00f3 el Submarino ARA San Juan, hemos tenido la gracia de compartir con algunos lo que significaba la incertidumbre, el dolor. Sumando al dolor de la partida, al dolor de la desaparici\u00f3n del submarino, el dolor dela incerteza, el dolor a saber que paso y porque y d\u00f3nde est\u00e1. \u00bfQue habr\u00e1n sufrido?, \u00bfc\u00f3mo estar\u00edan? Y apareci\u00f3 y nos da la posibilidad de la verdad, nos da posibilidad de justicia. Por eso damos gracias a Dios. Porque es un camino tambi\u00e9n que nos abre la posibilidad del cierre, de hacer duelo. Nunca ser\u00e1 igual la vida para las familias directas. Desde aquel 15 de noviembre del 2017 que no se tuvo noticias del ARA San Juan. Nunca ser\u00e1 igual la vida para aquellos que hemos perdido a un ser querido y que ha muerto tambi\u00e9n una parte nuestra con ellos, los recuerdos, los afectos, los di\u00e1logos, tantas cosas compartidas. Pero quienes tenemos fe sabemos que tenemos que mirar para arriba para el cielo y para adelante, porque Jes\u00fas camina a nuestro lado y que un d\u00eda todos, nos reencontraremos.<\/p>\n<p>Quiera Dios que \u00e9sta triste situaci\u00f3n del submarino no sirva, no sirva, para seguir dividiendo a los argentinos, para aprovechar de este drama, de esta situaci\u00f3n bien dif\u00edcil: puntos de desencuentro entre los argentinos. Tendr\u00edamos que haber estado muy contentos todos, a pesar de todo, a pesar de la situaci\u00f3n, y buscando luego verdad y justicia, pero la alegr\u00eda de que ha aparecido y no buscar nuevos deseos a veces es casi imposible de cumplir, pero que nos hacen distraer la gratitud m\u00e1s elemental de bien nacido: agradecer a Dios y a nuestra patria, al gobierno, al estado, a la Armada Argentina y a sus hombres y mujeres, que pusieron los recursos, ciertamente tambi\u00e9n a insistencia de las familias. Damos gracias a Dios por ello. Virgen Stella Maris, te suplicamos que nos orientes y nos conduzcas al puerto de la bienaventuranza eterna concedi\u00e9ndonos en la vida y en la muerte la misericordiosa dulzura de la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>+ Mons. Santiago Olivera <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Obispo Castrense de Argentina<\/p>\n<div>[smartslider3 slider=55]<\/div>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARA San Juan | Su aparici\u00f3n \u00a0nos da la posibilidad de la verdad, nos da posibilidad de justicia, la s\u00edntesis se desprende la Homil\u00eda brindada por el Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera, en la Misa de Acci\u00f3n de Gracia y Eterno descanso por los Tripulantes del Submarino. 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