{"id":3441,"date":"2019-01-01T10:00:47","date_gmt":"2019-01-01T13:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=3441"},"modified":"2019-01-01T10:00:47","modified_gmt":"2019-01-01T13:00:47","slug":"papa-francisco-asombro-es-la-actitud-que-se-debe-tener-al-comienzo-del-ano-porque-la-vida-es-un-regalo-que-nos-da-la-posibilidad-de-volver-a-empezar-siempre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-asombro-es-la-actitud-que-se-debe-tener-al-comienzo-del-ano-porque-la-vida-es-un-regalo-que-nos-da-la-posibilidad-de-volver-a-empezar-siempre\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Asombro: es la actitud que se debe tener al comienzo del a\u00f1o, porque la vida es un regalo que nos da la posibilidad de volver a empezar siempre"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/obcastrensearg_papa-homil\u00eda-a\u00f1o-nuevo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3443\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/obcastrensearg_papa-homil\u00eda-a\u00f1o-nuevo-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Asombro: es la actitud que se debe tener al comienzo del a\u00f1o, porque la vida es un regalo que nos da la posibilidad de volver a empezar siempre<\/strong>, esta ma\u00f1ana a las 10 horas (hora de Roma), el <strong>Santo Padre<\/strong> presidi\u00f3 la celebraci\u00f3n de la Misa de la Solemnidad de Mar\u00eda, Sant\u00edsima Madre de Dios, en la octava de Navidad y con motivo de la <strong>52\u00aa Jornada Mundial de la Paz<\/strong> sobre el tema: <strong>\u00abBuena pol\u00edtica\u00bb<\/strong>. <strong>\u00ab\u00c9l est\u00e1 al servicio de la paz\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p>El <strong>Papa Francisco<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201choy (\u2026) es el d\u00eda para sorprenderse frente a la Madre de Dios: Dios es un ni\u00f1o peque\u00f1o en los brazos de una mujer, que nutre a su Creador\u201d<\/em><\/strong>. Agregando, <strong><em>\u201ces el misterio de hoy, que despierta infinito asombro: Dios est\u00e1 vinculado a la humanidad, para siempre. Dios no es un se\u00f1or lejano que vive solo en el cielo, sino el Amor encarnado, nacido como nosotros por una madre para ser hermano de cada uno, para estar cerca : el dios de la cercan\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad<\/strong> fue mucho m\u00e1s directo y exclam\u00f3, <strong><em>\u201cel Dios con nosotros nos ama independientemente de nuestros errores, nuestros pecados, c\u00f3mo hacemos que el mundo se vaya. Dios cree en la humanidad, donde su madre se destaca antes y sin paralelo\u201d.<\/em><\/strong> Pero, qu\u00e9 nos da la <strong>Sant\u00edsima Virgen<\/strong>, <strong><em>\u201cla Madre de Dios nos ayuda: la Madre que engendr\u00f3 al Se\u00f1or nos genera al Se\u00f1or. Ella es madre y regenera en sus hijos la maravilla de la fe, porque la fe es un encuentro, no es una religi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El Papa nos revela que sucede cuando la <strong>Madre<\/strong> nos mira, <strong><em>\u201c(\u2026), ella no ve a los pecadores, sino a los ni\u00f1os. Se dice que los ojos son el espejo del alma; los ojos de los llenos de gracia reflejan la belleza de Dios, reflejan el cielo en nosotros.<\/em><\/strong> Adem\u00e1s nos recuerda,<strong><em> \u201cJes\u00fas dijo que el ojo es \u00abla l\u00e1mpara del cuerpo\u00bb (Mt 6, 22): los ojos de la Virgen pueden iluminar cada oscuridad, reavivar la esperanza en todas partes. Su mirada se volvi\u00f3 hacia nosotros y dice: \u2039\u2039Queridos hijos, coraje; Estoy aqu\u00ed, \u00a1tu madre!\u203a\u203a\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> nos se\u00f1ala tambi\u00e9n, <strong><em>\u201cla fe es un v\u00ednculo con Dios que involucra a toda la persona y que necesita que la Madre de Dios sea vigilada. Su mirada maternal nos ayuda a vernos a nosotros mismos como hijos amados en el pueblo creyente de Dios y a amarnos entre nosotros, m\u00e1s all\u00e1 De los l\u00edmites y pautas de cada uno\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Su <strong>Santidad Francisco<\/strong> avanza en su ense\u00f1anza y nos dice, <strong><em>\u201cla mirada de Mar\u00eda recuerda que, por el bien de la fe, la ternura es esencial, lo que brota de la tibieza\u201d.<\/em><\/strong> Pero, qu\u00e9 sucede cuando nos permitimos confiar en la Madre, <strong><em>\u201ccuando hay un lugar en la fe para la Madre de Dios, el centro nunca se pierde: el Se\u00f1or, porque Mar\u00eda nunca se se\u00f1ala a s\u00ed misma, sino a Jes\u00fas; Y los hermanos, porque Mar\u00eda es madre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Dicho esto, qu\u00e9 pasa en el tiempo actual, tan conectado y desconectado a la misma vez, \u201c<strong><em>un mundo que mira hacia el futuro sin una mirada maternal es miope. La familia humana se funda en las madres. Un mundo en el que la ternura materna queda relegada a un mero sentimiento puede ser rico en cosas, pero no rico en el ma\u00f1ana\u201d.<\/em><\/strong> El Santo Padre nos se\u00f1ala, <strong><em>\u201cen la vida fragmentada de hoy, donde corremos el riesgo de perder el hilo, el abrazo de la Madre es esencial. Hay tanta dispersi\u00f3n y soledad alrededor: el mundo est\u00e1 todo conectado, pero parece cada vez m\u00e1s desunido\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Casi en el final, el <strong>Papa Francisco<\/strong> exclam\u00f3, <strong><em>\u201cMar\u00eda es un remedio para la soledad y la desintegraci\u00f3n. Ella es la Madre de consuelo, quien est\u00e1 sola: ella est\u00e1 con quien est\u00e1 sola. Ella sabe que para consolar las palabras no son suficientes, necesitamos la presencia; y all\u00ed est\u00e1 presente como madre\u201d<\/em><\/strong>. Sumando, <strong><em>\u201clas madres toman de la mano a sus hijos y los presentan con amor en la vida. Pero cu\u00e1ntos ni\u00f1os hoy, yendo por su cuenta, pierden el rumbo, se creen fuertes y se pierden, se liberan y se convierten en esclavos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la Homil\u00eda del <strong>Santo Padre<\/strong> <strong>Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00abTodos los que oyeron se asombraron de las cosas que les hab\u00edan contado los pastores\u00bb (Lc 2, 18). Sorprenderse: a esto nos llamamos hoy, al final de la Nochebuena, con la mirada todav\u00eda puesta en el Ni\u00f1o que naci\u00f3 para nosotros, pobre en todo y rico en amor. Asombro: es la actitud que se debe tener al comienzo del a\u00f1o, porque la vida es un regalo que nos da la posibilidad de volver a empezar siempre, incluso desde las condiciones m\u00e1s bajas.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero hoy tambi\u00e9n es el d\u00eda para sorprenderse frente a la Madre de Dios: Dios es un ni\u00f1o peque\u00f1o en los brazos de una mujer, que nutre a su Creador. La estatua frente a nosotros muestra a la Madre y al Ni\u00f1o tan unidos que parecen ser uno. Es el misterio de hoy, que despierta infinito asombro: Dios est\u00e1 vinculado a la humanidad, para siempre. Dios y el hombre siempre juntos, aqu\u00ed est\u00e1n las buenas nuevas del comienzo del a\u00f1o: Dios no es un se\u00f1or lejano que vive solo en el cielo, sino el Amor encarnado, nacido como nosotros por una madre para ser hermano de cada uno, para estar cerca : el dios de la cercan\u00eda. Se pone de rodillas de su madre, que tambi\u00e9n es nuestra madre, y desde all\u00ed vierte una nueva ternura en la humanidad. Y entendemos mejor el amor divino, que es paterno y maternal, como el de una madre que nunca deja de creer en sus hijos y nunca los abandona. El Dios con nosotros nos ama independientemente de nuestros errores, nuestros pecados, c\u00f3mo hacemos que el mundo se vaya. Dios cree en la humanidad, donde su madre se destaca antes y sin paralelo.<\/em><\/p>\n<p><em>A principios de a\u00f1o, le pedimos la gracia del asombro ante el Dios de las sorpresas. Renovemos la maravilla de nuestros or\u00edgenes, cuando la fe naci\u00f3 en nosotros. La Madre de Dios nos ayuda: la Madre que engendr\u00f3 al Se\u00f1or nos genera al Se\u00f1or. Ella es madre y regenera en sus hijos la maravilla de la fe, porque la fe es un encuentro, no es una religi\u00f3n. La vida, sin asombro, se vuelve gris, habitual; as\u00ed la fe y la Iglesia tambi\u00e9n, necesita renovar el asombro de ser el hogar del Dios vivo, Novia del Se\u00f1or, Madre que engendra hijos. De lo contrario, es probable que se parezca a un hermoso museo del pasado. El \u00abmuseo de la iglesia\u00bb. La Virgen, por otro lado, trae a la Iglesia el ambiente de hogar, de una casa habitada por el Dios de la novedad. Acogemos con asombro el misterio de la Madre de Dios, como los habitantes de \u00c9feso en el momento del Concilio. Como ellos la llamamos \u00abSanta Madre de Dios\u00bb. Perm\u00edtanos ser vistos, abrac\u00e9monos, tom\u00e9monos las manos unos a otros.<\/em><\/p>\n<p><em>Vamos a ver. Esto, especialmente en el momento de necesidad, cuando nos encontramos enredados en los nudos m\u00e1s intrincados de la vida, miramos con raz\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora, a la Madre. Pero es hermoso, ante todo, dejarse ver por Nuestra Se\u00f1ora. Cuando nos mira, ella no ve a los pecadores, sino a los ni\u00f1os. Se dice que los ojos son el espejo del alma; los ojos de los llenos de gracia reflejan la belleza de Dios, reflejan el cielo en nosotros. Jes\u00fas dijo que el ojo es \u00abla l\u00e1mpara del cuerpo\u00bb (Mt 6, 22): los ojos de la Virgen pueden iluminar cada oscuridad, reavivar la esperanza en todas partes. Su mirada se volvi\u00f3 hacia nosotros y dice: \u00abQueridos hijos, coraje; Estoy aqu\u00ed, \u00a1tu madre!\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>Esta mirada materna, que infunde confianza, ayuda a crecer en la fe. La fe es un v\u00ednculo con Dios que involucra a toda la persona y que necesita que la Madre de Dios sea vigilada. Su mirada maternal nos ayuda a vernos a nosotros mismos como hijos amados en el pueblo creyente de Dios y a amarnos entre nosotros, m\u00e1s all\u00e1 De los l\u00edmites y pautas de cada uno. Nuestra Se\u00f1ora nos introduce en la Iglesia, donde la unidad es m\u00e1s importante que la diversidad, y nos exhorta a cuidarnos unos a otros. La mirada de Mar\u00eda recuerda que, por el bien de la fe, la ternura es esencial, lo que brota de la tibieza. La ternura: la iglesia de la ternura. Ternura, una palabra que hoy muchos quieren borrar del diccionario. Cuando hay un lugar en la fe para la Madre de Dios, el centro nunca se pierde: el Se\u00f1or, porque Mar\u00eda nunca se se\u00f1ala a s\u00ed misma, sino a Jes\u00fas; Y los hermanos, porque Mar\u00eda es madre.<\/em><\/p>\n<p><em>Mirada de la madre, mirada de las madres. Un mundo que mira hacia el futuro sin una mirada maternal es miope. Las ganancias tambi\u00e9n aumentar\u00e1n, pero ya no podr\u00e1n ver ni\u00f1os en los hombres. Habr\u00e1 ganancias, pero no ser\u00e1n para todos. Viviremos en la misma casa, pero no como hermanos. La familia humana se funda en las madres. Un mundo en el que la ternura materna queda relegada a un mero sentimiento puede ser rico en cosas, pero no rico en el ma\u00f1ana. Madre de Dios, ens\u00e9\u00f1anos tu mirada en la vida y vuelve tu mirada hacia nosotros, hacia nuestras miserias. Vuelve tus ojos misericordiosos a nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Abrasemos. Despu\u00e9s de la mirada, el coraz\u00f3n entra en juego, en el cual, seg\u00fan el Evangelio de hoy, \u00abMar\u00eda guard\u00f3 todas estas cosas, medit\u00e1ndolas\u00bb (Lc 2, 19). La Virgen, es decir, lo ten\u00eda todo en serio, lo abrazaba todo, los acontecimientos favorables y contrarios. Y todo estaba meditando, es decir, conduc\u00eda a Dios. Aqu\u00ed est\u00e1 su secreto. De la misma manera, \u00e9l se preocupa por la vida de cada uno de nosotros: quiere abrazar todas nuestras situaciones y present\u00e1rselas a Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>En la vida fragmentada de hoy, donde corremos el riesgo de perder el hilo, el abrazo de la Madre es esencial. Hay tanta dispersi\u00f3n y soledad alrededor: el mundo est\u00e1 todo conectado, pero parece cada vez m\u00e1s desunido. Necesitamos confiar en la Madre. En las Escrituras, abarca muchas situaciones concretas y est\u00e1 presente donde hay necesidad: acude a su prima Isabel, acude en ayuda de los esposos de Cana, alienta a los disc\u00edpulos en el Cen\u00e1culo&#8230; Mar\u00eda es un remedio para la soledad y la desintegraci\u00f3n. Ella es la Madre de consuelo, quien est\u00e1 sola: ella est\u00e1 con quien est\u00e1 sola. Ella sabe que para consolar las palabras no son suficientes, necesitamos la presencia; y all\u00ed est\u00e1 presente como madre. Abrasemos nuestra vida. En el Salve Regina lo llamamos \u00abnuestra vida\u00bb: parece exagerado, porque Cristo es vida (cf. Jn 14, 6), pero Mar\u00eda est\u00e1 tan unida a \u00c9l y tan cercana a nosotros que no hay nada mejor que poner vida. En sus manos y reconocerla \u00abLa vida, la dulzura y nuestra esperanza\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Y luego, tomemos la mano del otro en el camino de la vida. Las madres toman de la mano a sus hijos y los presentan con amor en la vida. Pero cu\u00e1ntos ni\u00f1os hoy, yendo por su cuenta, pierden el rumbo, se creen fuertes y se pierden, se liberan y se convierten en esclavos. \u00a1Cu\u00e1ntos, olvidados del afecto materno, viven enojados consigo mismos e indiferentes a todo! \u00a1Cu\u00e1ntos, desafortunadamente, reaccionan a todo ya todos con veneno y malicia! La vida es as\u00ed. Mostrarse mal a veces parece incluso un signo de fortaleza. Pero es solo debilidad. Necesitamos aprender de las madres que el hero\u00edsmo radica en darse a s\u00ed mismo, la fortaleza en tener compasi\u00f3n, la sabidur\u00eda en la mansedumbre.<\/em><\/p>\n<p><em>Dios no lo hizo sin la Madre: lo necesitamos a\u00fan m\u00e1s. Jes\u00fas mismo nos lo dio, no en ning\u00fan momento, sino desde la cruz: \u00ab\u00a1He aqu\u00ed tu madre!\u00bb (Jn 19, 27) ha dicho al disc\u00edpulo, a cada disc\u00edpulo. La Virgen no es opcional: debe ser aceptada en la vida. Ella es la Reina de la Paz, que supera el mal y gu\u00eda los caminos del bien, que trae unidad entre los ni\u00f1os, que educa en la compasi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Ll\u00e9vanos de la mano, Mar\u00eda. Aferrarse a ustedes superaremos las curvas m\u00e1s estrechas de la historia. Ll\u00e9vanos de la mano para redescubrir los lazos que nos unen. Re\u00fanenos bajo su manto, en la ternura del amor verdadero, donde la familia humana se reconstituye: \u00abBajo su protecci\u00f3n buscamos refugio, Santa Madre de Dios\u00bb. Lo decimos todo junto con Nuestra Se\u00f1ora: \u00abBajo su protecci\u00f3n, buscamos refugio, Santa Madre de Dios\u00bb.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Asombro: es la actitud que se debe tener al comienzo del a\u00f1o, porque la vida es un regalo que nos da la posibilidad de volver a empezar siempre, esta ma\u00f1ana a las 10 horas (hora de Roma), el Santo Padre presidi\u00f3 la celebraci\u00f3n de la Misa de la Solemnidad de Mar\u00eda, Sant\u00edsima [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3443,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[28,58],"class_list":["post-3441","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3441","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3441"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3441\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3441"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3441"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3441"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}