{"id":3501,"date":"2019-01-07T20:00:15","date_gmt":"2019-01-07T23:00:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=3501"},"modified":"2019-01-07T20:00:15","modified_gmt":"2019-01-07T23:00:15","slug":"papa-francisco-ser-puentes-entre-los-pueblos-y-constructores-de-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-ser-puentes-entre-los-pueblos-y-constructores-de-paz\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Ser puentes entre los pueblos y constructores de paz"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/obcastrensearg_papa-y-embajadores.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3502\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/obcastrensearg_papa-y-embajadores-300x180.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Ser puentes entre los pueblos y constructores de paz<\/strong>, esta ma\u00f1ana Su Santidad se reun\u00eda con los Miembros del Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditados en la Santa Sede, all\u00ed les expresaba sus deseos por el a\u00f1o nuevo. Despu\u00e9s de las palabras introductorias del Decano del Cuerpo Diplom\u00e1tico, <strong>S.E. El se\u00f1or George Poulides<\/strong>, embajador de Chipre ante la Santa Sede, el Papa pronunci\u00f3 el siguiente discurso:<\/p>\n<blockquote><p><em>Excelencias, se\u00f1oras y se\u00f1ores:<\/em><\/p>\n<p><em>El comienzo de un nuevo a\u00f1o nos permite detener por un instante el fren\u00e9tico ritmo de las actividades cotidianas para realizar algunas consideraciones sobre los acontecimientos pasados y reflexionar sobre los desaf\u00edos que nos esperan en el futuro pr\u00f3ximo. Doy las gracias por la presencia numerosa a nuestro encuentro habitual, que quiere ser sobre todo una ocasi\u00f3n propicia para intercambiarnos un pensamiento cordial y halag\u00fce\u00f1o. A trav\u00e9s de ustedes, quiero hacer llegar mi cercan\u00eda a los pueblos que representan, junto a mi deseo de que el a\u00f1o que comienza traiga paz y bienestar a todos los miembros de la familia humana.<\/em><\/p>\n<p><em>Agradezco de forma particular al Embajador de Chipre, el excelent\u00edsimo se\u00f1or George Poulides, las amables palabras que por primera vez me ha dirigido en nombre de todos ustedes, en calidad de Decano del Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede. A cada uno de ustedes deseo manifestar la estima particular por el trabajo que cotidianamente realizan para consolidar las relaciones entre sus respectivos pa\u00edses y organizaciones con la Santa Sede, ulteriormente reforzadas por la firma o ratificaci\u00f3n de nuevos acuerdos.<\/em><\/p>\n<p><em>Me refiero en particular a la ratificaci\u00f3n del\u00a0Acuerdo marco entre la Santa Sede y la Rep\u00fablica de Ben\u00edn sobre el Estatuto Jur\u00eddico de la Iglesia Cat\u00f3lica en Ben\u00edn, as\u00ed como a la firma y a la ratificaci\u00f3n del\u00a0Acuerdo entre la Santa Sede y la Rep\u00fablica de San Marino para la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n cat\u00f3lica en las escuelas p\u00fablicas.<\/em><\/p>\n<p><em>En el \u00e1mbito multilateral, la Santa Sede ha ratificado tambi\u00e9n el\u00a0Convenio Regional de la UNESCO sobre la convalidaci\u00f3n de los t\u00edtulos relativos a la Educaci\u00f3n Superior en Asia y el Pac\u00edfico, y en el pasado mes de marzo se ha adherido al\u00a0Acuerdo Parcial ampliado del Consejo de Europa sobre Itinerarios Culturales, una iniciativa que tiene el objetivo de mostrar c\u00f3mo la cultura est\u00e1 al servicio de la paz y representa un factor unificador de las distintas sociedades europeas, capaz de acrecentar la concordia entre los pueblos. Se trata de un signo de particular atenci\u00f3n hacia una Organizaci\u00f3n que en este a\u00f1o celebra su 70 aniversario de fundaci\u00f3n, con la que la Santa Sede colabora desde hace muchos decenios reconoci\u00e9ndole su papel espec\u00edfico en la promoci\u00f3n de los derechos humanos, de la democracia y del Estado de derecho, en un espacio que quiere abrazar a todo el continente europeo. Por \u00faltimo, el pasado 30 de noviembre, el Estado de la Ciudad del Vaticano fue admitido en la Zona \u00fanica de Pagos en Euros (SEPA).<\/em><\/p>\n<p><em>La obediencia a la misi\u00f3n espiritual, que brota del imperativo que el Se\u00f1or Jes\u00fas ha dirigido al ap\u00f3stol Pedro: \u00abApacienta mis corderos\u00bb (Jn\u00a021,15), impulsa al Papa \u2014y por tanto a la Santa Sede\u2014 a preocuparse por toda la familia humana y sus necesidades, incluso en el \u00e1mbito material y social. Con todo, la Santa Sede no busca interferir en la vida de los estados, sino que su pretensi\u00f3n no es otra que la de ser un observador atento y sensible de las problem\u00e1ticas que afectan a la humanidad, con el sincero y humilde deseo de ponerse al servicio del bien de todo ser humano.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta solicitud es la que caracteriza la cita de hoy y que me sostiene en los encuentros con la multitud de peregrinos que llegan al Vaticano desde todas las partes de mundo, as\u00ed como con los pueblos y las comunidades que he tenido la alegr\u00eda de encontrar el a\u00f1o pasado durante los viajes apost\u00f3licos realizados a Chile, Per\u00fa, Suiza, Irlanda, Lituania, Letonia y Estonia.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta solicitud es la que impulsa a la Iglesia en cada lugar a trabajar por favorecer la edificaci\u00f3n de sociedades pac\u00edficas y reconciliadas. En este sentido, pienso particularmente en la amada Nicaragua, cuya situaci\u00f3n sigo de cerca, con el deseo de que las distintas instancias pol\u00edticas y sociales encuentren en el di\u00e1logo el camino principal para empe\u00f1arse por el bien de toda la naci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>En ese horizonte se coloca tambi\u00e9n la consolidaci\u00f3n de las relaciones entre la Santa Sede y Vietnam, con vistas al nombramiento, en un futuro pr\u00f3ximo, de un Representante Pontificio residente, cuya presencia quiere ser ante todo una manifestaci\u00f3n de la solicitud del Sucesor de Pedro por la Iglesia local.<\/em><\/p>\n<p><em>En este sentido hay que entender la firma del\u00a0Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la Rep\u00fablica Popular de China sobre el nombramiento de los Obispos en China, realizada el pasado 22 de septiembre. Como se sabe, este \u00faltimo es fruto de un largo y ponderado di\u00e1logo institucional, mediante el cual se han llegado a fijar algunos elementos estables de colaboraci\u00f3n entre la Sede Apost\u00f3lica y las Autoridades civiles. Como he podido mencionar en el Mensaje que he dirigido a los cat\u00f3licos chinos y a la Iglesia universal,<sup>[1]<\/sup>\u00a0hab\u00eda readmitido ya precedentemente a la plena comuni\u00f3n eclesial a los restantes obispos oficiales ordenados sin mandato pontificio, invit\u00e1ndolos a trabajar generosamente por la reconciliaci\u00f3n de los cat\u00f3licos chinos y por un renovado impulso en la evangelizaci\u00f3n. Agradezco al Se\u00f1or porque, por primera vez despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, todos los obispos en China est\u00e9n en plena comuni\u00f3n con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal. Y un signo visible de esto ha sido tambi\u00e9n la participaci\u00f3n de dos obispos de China continental en el reciente S\u00ednodo dedicado a los j\u00f3venes. Esperemos que la prosecuci\u00f3n de los contactos para la aplicaci\u00f3n del\u00a0Acuerdo Provisional\u00a0firmado contribuya a resolver las cuestiones abiertas y asegure los espacios necesarios para un desarrollo efectivo de la libertad religiosa.<\/em><\/p>\n<p><em>Queridos Embajadores:<\/em><\/p>\n<p><em>El a\u00f1o que ahora comienza observa la llegada de diversos y significativos aniversarios, adem\u00e1s del ya recordado del Consejo de Europa. Entre ellos quisiera destacar particularmente uno: el centenario del nacimiento de la Sociedad de Naciones, instituida con el tratado de Versalles y firmado el 28 de junio de 1919. \u00bfPor qu\u00e9 recordar a una Organizaci\u00f3n que ya no existe? Porque representa el inicio de la diplomacia moderna multilateral, mediante el cual los estados intentan evitar que las relaciones rec\u00edprocas sean dominadas por la l\u00f3gica del dominio que conduce a la guerra. El experimento de la Sociedad de Naciones sufri\u00f3 enseguida esas dificultades, por todos conocidas, que llevaron exactamente 20 a\u00f1os despu\u00e9s de su nacimiento a un nuevo y m\u00e1s doloroso conflicto, como fue la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, abri\u00f3 un camino, que fue recorrido con mayor decisi\u00f3n con la instituci\u00f3n en 1945 de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas: un camino ciertamente cargado de dificultades y de contrastes; no siempre eficaz, puesto que los conflictos por desgracia permanecen todav\u00eda hoy, pero es una innegable oportunidad para que las naciones se encuentren y busquen soluciones comunes.<\/em><\/p>\n<p><em>La premisa indispensable para el \u00e9xito de la diplomacia multilateral es la buena voluntad y la buena fe de los interlocutores, la disponibilidad a una discusi\u00f3n leal y sincera, y la voluntad de aceptar las inevitables concesiones que nacen del di\u00e1logo entre las partes. All\u00ed donde falta incluso uno solo de estos elementos, prevalece la b\u00fasqueda de soluciones unilaterales y, en definitiva, el dominio del m\u00e1s fuerte sobre el m\u00e1s d\u00e9bil. La Sociedad de las Naciones entr\u00f3 en crisis precisamente por estos motivos y, por desgracia, tambi\u00e9n hoy se nota c\u00f3mo la resiliencia de las principales organizaciones internacionales se ve amenazada por las mismas actitudes.<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed pues, considero importante que en la actualidad no falte tampoco la voluntad de un di\u00e1logo sereno y constructivo entre los estados, por m\u00e1s que sea evidente que las relaciones en el seno de la comunidad internacional y el sistema multilateral en su conjunto, est\u00e9n atravesando momentos de dificultad, con el resurgir de tendencias nacionalistas que minan la vocaci\u00f3n de las organizaciones internacionales de ser un espacio de di\u00e1logo y encuentro para todos los pa\u00edses. Esto es en parte debido a cierta incapacidad del sistema multilateral para ofrecer soluciones eficaces a las distintas situaciones que desde hace tiempo est\u00e1n pendientes de resoluci\u00f3n, como algunos conflictos \u201ccongelados\u201d, y para afrontar los desaf\u00edos actuales en modo satisfactorio para todos. En parte, es el resultado de la evoluci\u00f3n de las pol\u00edticas nacionales, condicionadas cada vez con mayor frecuencia por la b\u00fasqueda de un consenso inmediato y sectario, en lugar de buscar pacientemente el bien com\u00fan con respuestas a largo plazo. En particular, es tambi\u00e9n el resultado de la creciente preponderancia de poderes y grupos de inter\u00e9s en los organismos internacionales que imponen la propia visi\u00f3n e ideas, desencadenando nuevas formas de colonizaci\u00f3n ideol\u00f3gica, que a menudo no respetan la identidad, la dignidad y la sensibilidad de los pueblos. Concretamente, es la consecuencia de la reacci\u00f3n en algunas zonas del mundo contra una globalizaci\u00f3n que se ha desarrollado en ciertos aspectos demasiado r\u00e1pido y de forma desordenada, de modo que entre globalizaci\u00f3n y localismo se produce siempre una tensi\u00f3n. Es necesario, por tanto, poner atenci\u00f3n a la dimensi\u00f3n global sin perder de vista lo que es local. Ante la idea de una \u201cglobalizaci\u00f3n esf\u00e9rica\u201d, que nivela las diferencias y en la que las particularidades desaparecen, es f\u00e1cil que resurjan los nacionalismos, mientras que la globalizaci\u00f3n puede ser tambi\u00e9n una fuente de oportunidades, puesto que es \u201cpoli\u00e9drica\u201d; es decir, favorece una tensi\u00f3n positiva entre la identidad de cada pueblo y naci\u00f3n, y la globalizaci\u00f3n misma, seg\u00fan el principio de que el todo es superior a la parte.\u00a0<sup>[2]<\/sup><\/em><\/p>\n<p><em>Algunas de estas actitudes evocan el periodo de entreguerras, en el que las tendencias populistas y nacionalistas prevalecieron sobre la acci\u00f3n de la Sociedad de Naciones. La reaparici\u00f3n de corrientes semejantes est\u00e1 debilitando progresivamente el sistema multilateral, con el fruto de una falta general de la confianza, una crisis de credibilidad de la pol\u00edtica internacional y una creciente marginaci\u00f3n de los miembros m\u00e1s vulnerables de la familia de las naciones.<\/em><\/p>\n<p><em>San Pablo VI, que he tenido la alegr\u00eda de canonizar el a\u00f1o pasado, en su memorable discurso a la Asamblea de las Naciones Unidas \u2014el primero de un Pont\u00edfice ante esa asamblea\u2014, traz\u00f3 los objetivos de la diplomacia multilateral, sus caracter\u00edsticas y responsabilidades en el contexto contempor\u00e1neo, evidenciando tambi\u00e9n los elementos de contacto que existen con la misi\u00f3n espiritual del Papa y, por tanto, de la Santa Sede.<\/em><\/p>\n<p><em>El primado de la justicia y del derecho<\/em><\/p>\n<p><em>El primer elemento de contacto que quisiera evocar es el primado de la justicia y del derecho: \u00abVosotros \u2014dec\u00eda el Papa Montini\u2014 hab\u00e9is consagrado el gran principio de que las relaciones entre los pueblos deben regularse por el derecho, la justicia, la raz\u00f3n, los tratados, y no por la fuerza, la arrogancia, la violencia, la guerra y ni siquiera, por el miedo o el enga\u00f1o\u00bb.<sup>[3]<\/sup><\/em><\/p>\n<p><em>En nuestra \u00e9poca, suscita preocupaci\u00f3n el resurgir de la tendencia a hacer prevalecer y a perseguir los intereses de cada naci\u00f3n sin recurrir a los instrumentos que el derecho internacional prev\u00e9 para resolver tales controversias y asegurar el respeto de la justicia, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de los Tribunales internacionales. Dicha actitud es a veces fruto de la reacci\u00f3n de los que han sido llamados a la responsabilidad de gobernar ante el acentuado malestar que est\u00e1 creciendo cada vez m\u00e1s entre los ciudadanos de muchos pa\u00edses, los cuales perciben las din\u00e1micas y las reglas que gobiernan la comunidad internacional como lentas, abstractas y, tambi\u00e9n, lejanas a sus necesidades reales. Es oportuno que los pol\u00edticos escuchen la voz de sus pueblos y busquen soluciones concretas para favorecer el bien mayor. Eso exige, sin embargo, el respeto del derecho y de la justicia, tanto dentro de la comunidad nacional como internacional, porque soluciones relativas, emotivas y apresuradas pueden que consigan acrecentar un consenso ef\u00edmero, pero no contribuir\u00e1n nunca a la soluci\u00f3n de los problemas m\u00e1s profundos, al contrario, los aumentar\u00e1n.<\/em><\/p>\n<p><em>Precisamente a partir de esta preocupaci\u00f3n propuse dedicar el Mensaje para la LII Jornada Mundial de la Paz, que se celebr\u00f3 el pasado uno de enero, al tema:\u00a0La buena pol\u00edtica est\u00e1 al servicio de la paz, porque hay una \u00edntima relaci\u00f3n entre la buena pol\u00edtica y la pac\u00edfica convivencia entre pueblos y naciones. La paz no es nunca un bien parcial, sino que abraza a todo el g\u00e9nero humano. Un aspecto esencial, por tanto, de la buena pol\u00edtica es perseguir el bien com\u00fan de todos, en cuanto \u00abbien de todos los hombres y de todo el hombre\u00bb<sup>[4]<\/sup>\u00a0y condici\u00f3n social que permite a cada persona y a toda la comunidad alcanzar el bienestar material y espiritual.<\/em><\/p>\n<p><em>A la pol\u00edtica se le pide tener altura de miras y no limitarse a buscar soluciones de poco calado. El buen pol\u00edtico no debe ocupar espacios, sino que debe poner en marcha procesos; est\u00e1 llamado a hacer prevalecer la unidad sobre el conflicto, que tiene como base \u00abla solidaridad, entendida en su sentido m\u00e1s hondo y desafiante\u00bb. Esta \u00abse convierte as\u00ed en un modo de hacer la historia, en un \u00e1mbito viviente donde los conflictos, las tensiones y los opuestos pueden alcanzar una unidad multiforme que engendra nueva vida\u00bb.<sup>[5]<\/sup><\/em><\/p>\n<p><em>Esa consideraci\u00f3n tiene en cuenta la dimensi\u00f3n trascendente de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios. El respeto, por tanto, de la dignidad de cada ser humano es la premisa indispensable para toda convivencia realmente pac\u00edfica, y el derecho constituye el instrumento esencial para la consecuci\u00f3n de la justicia social y para alimentar los v\u00ednculos fraternos entre los pueblos. En este \u00e1mbito, tienen un papel fundamental los derechos humanos, enunciados en la\u00a0Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, de la que hemos celebrado hace poco el 70 aniversario, cuyo car\u00e1cter universal, objetivo y racional ser\u00eda oportuno redescubrir, de modo que no prevalezcan visiones parciales y subjetivas del hombre, que corren el peligro de abrir el camino a nuevas desigualdades, injusticias, discriminaciones y, llevadas al l\u00edmite, tambi\u00e9n nuevas violencias y atropellos.<\/em><\/p>\n<p><em>La defensa de los m\u00e1s d\u00e9biles<\/em><\/p>\n<p><em>El segundo elemento que me gustar\u00eda mencionar es la defensa de los d\u00e9biles. \u00abHacemos nuestra tambi\u00e9n \u2014afirmaba el Papa Montini\u2014 la voz de los pobres, de los desheredados, de los desventurados, de quienes aspiran a la justicia, a la dignidad de vivir, a la libertad, al bienestar y al progreso\u00bb.<sup>[6]<\/sup><\/em><\/p>\n<p><em>La Iglesia siempre se ha comprometido a ayudar a los necesitados y la misma Santa Sede se ha convertido, durante estos a\u00f1os, en promotora de varios proyectos de ayuda para los m\u00e1s d\u00e9biles, que tambi\u00e9n han recibido el apoyo de diversas entidades a nivel internacional. Me gustar\u00eda mencionar la iniciativa humanitaria en Ucrania a favor de la poblaci\u00f3n que est\u00e1 sufriendo, especialmente en las regiones orientales del pa\u00eds, debido al conflicto que dura desde hace casi cinco a\u00f1os y que ha tenido recientemente algunos episodios preocupantes en el Mar Negro. Con la participaci\u00f3n activa de las Iglesias cat\u00f3licas de Europa y de fieles de otros lugares del mundo, que escucharon mi llamamiento de mayo de 2016, y con la colaboraci\u00f3n de otras Confesiones y Organizaciones Internacionales, se ha tratado de socorrer, de manera concreta, las necesidades b\u00e1sicas de los habitantes de los territorios afectados, que son las primeras v\u00edctimas de la guerra. La Iglesia y sus diversas instituciones continuar\u00e1n su misi\u00f3n, con el objetivo de atraer una mayor atenci\u00f3n sobre otras cuestiones humanitarias, como la que concierne a la suerte de los prisioneros, todav\u00eda numerosos. Con su acci\u00f3n y su cercan\u00eda con la poblaci\u00f3n, la Iglesia busca fomentar, directa e indirectamente, la apertura de caminos pac\u00edficos para la soluci\u00f3n del conflicto, caminos que respeten la justicia y la legalidad, incluida la internacional, que es la base de la seguridad y la convivencia en toda la regi\u00f3n. Para ello son importantes los instrumentos que garantizan el libre ejercicio de los derechos religiosos.<\/em><\/p>\n<p><em>Por su parte, tambi\u00e9n la comunidad internacional con sus organizaciones est\u00e1 llamada a dar voz a quienes no tienen voz. Y entre los que no tienen voz en nuestros d\u00edas, me gustar\u00eda recordar a las v\u00edctimas de las otras guerras en curso, especialmente la de Siria, con el gran n\u00famero de muertos que ha causado. Una vez m\u00e1s, hago un llamamiento a la comunidad internacional para que promueva una soluci\u00f3n pol\u00edtica a un conflicto que al final no tendr\u00e1 m\u00e1s que vencidos. Sobre todo, es fundamental que cesen las violaciones de los derechos humanos, que causan sufrimientos inenarrables a la poblaci\u00f3n civil, especialmente a mujeres y ni\u00f1os, y afectan a estructuras esenciales como hospitales, escuelas y campos de refugiados, as\u00ed como a edificios religiosos.<\/em><\/p>\n<p><em>No podemos olvidar a los numerosos refugiados que ha provocado el conflicto, sometiendo a los pa\u00edses vecinos a una dura prueba. Una vez m\u00e1s, quiero expresar mi gratitud a Jordania y al L\u00edbano, que con esp\u00edritu fraterno y con mucho sacrificio, han acogido a numerosos grupos de personas, manifestando al mismo tiempo el deseo de que los refugiados puedan regresar a la patria, con condiciones de vida y de seguridad adecuadas. Pienso tambi\u00e9n en los diferentes pa\u00edses europeos que generosamente han ofrecido hospitalidad a aquellos que se encuentran en dificultades y en peligro.<\/em><\/p>\n<p><em>Entre los que se han visto afectados por la inestabilidad en la que desde hace a\u00f1os est\u00e1 inmerso Oriente Medio est\u00e1n especialmente los cristianos, que viven en esas tierras desde el tiempo de los ap\u00f3stoles y que han ayudado a edificarlas y forjarlas a lo largo de los siglos. Es muy importante que los cristianos tengan un lugar en el futuro de la regi\u00f3n y, por lo tanto, aliento a los que han buscado refugio en otras partes a hacer lo posible para regresar a sus casas y mantener y fortalecer los lazos con sus comunidades de origen. Al mismo tiempo, espero que las autoridades pol\u00edticas no dejen de garantizarles la seguridad necesaria y todos aquellos requisitos que les permitan seguir viviendo en los pa\u00edses de los que son plenamente ciudadanos y contribuir a su construcci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>A lo largo de estos a\u00f1os, Siria, y en general todo Oriente Medio, han sido desafortunadamente escenario de choque de m\u00faltiples intereses opuestos. Adem\u00e1s de los de car\u00e1cter preeminentemente pol\u00edtico y militar, tampoco se debe descuidar el intento de crear enemistad entre musulmanes y cristianos. Aunque \u00aben el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes\u00bb,<sup>[7]<\/sup>\u00a0en diferentes partes de Oriente Medio han podido vivir en paz durante mucho tiempo. Dentro de poco tendr\u00e9 la oportunidad de ir a dos pa\u00edses de mayor\u00eda musulmana, Marruecos y los Emiratos \u00c1rabes Unidos. Ser\u00e1n dos importantes ocasiones para acrecentar a\u00fan m\u00e1s el di\u00e1logo interreligioso y el entendimiento mutuo entre los fieles de ambas religiones, en el octavo centenario del hist\u00f3rico encuentro entre san Francisco de As\u00eds y el sult\u00e1n al-Malik al-K\u0101mil.<\/em><\/p>\n<p><em>Entre los d\u00e9biles de nuestro tiempo que la comunidad internacional est\u00e1 llamada a defender est\u00e1n tambi\u00e9n los migrantes y los refugiados. Una vez m\u00e1s, deseo llamar la atenci\u00f3n de los gobiernos para que se ayude a quienes han emigrado a causa del flagelo de la pobreza, de todo tipo de violencia y persecuci\u00f3n, as\u00ed como de los desastres naturales y el cambio clim\u00e1tico, y para que se tomen las medidas que permitan su integraci\u00f3n social en los pa\u00edses de acogida. Es necesario asegurar que las personas no se vean obligadas a dejar sus familias y naciones, o que puedan regresar de manera segura, siendo respetada su dignidad y derechos humanos. Todo ser humano anhela una vida mejor y m\u00e1s feliz, y no se puede resolver el desaf\u00edo de la migraci\u00f3n con la l\u00f3gica de la violencia y del descarte, ni con soluciones parciales.<\/em><\/p>\n<p><em>No puedo dejar de agradecer los esfuerzos de muchos gobiernos e instituciones que, impulsados por un esp\u00edritu generoso de solidaridad y caridad cristiana, colaboran fraternamente en favor de los migrantes. Entre estos, me gustar\u00eda mencionar a Colombia, que, junto a otros pa\u00edses del continente, en los \u00faltimos meses ha recibido a un gran n\u00famero de personas de Venezuela. Al mismo tiempo, soy consciente de que las olas migratorias de estos a\u00f1os han causado desconfianza y preocupaci\u00f3n entre la poblaci\u00f3n de muchos pa\u00edses, especialmente en Europa y Am\u00e9rica del Norte, y esto ha llevado a varios gobiernos a limitar en gran medida los flujos entrantes, incluso los de tr\u00e1nsito. Sin embargo, creo que no es posible dar soluciones parciales a una cuesti\u00f3n tan universal. Las emergencias recientes han demostrado que se necesita una respuesta com\u00fan, coordinada por todos los pa\u00edses, sin prevenciones y respetando todas las instancias leg\u00edtimas, tanto de los Estados como de los migrantes y refugiados.<\/em><\/p>\n<p><em>Teniendo esto en cuenta, la Santa Sede ha participado activamente en las negociaciones y en la adopci\u00f3n de los dos\u00a0Pactos Mundiales\u00a0sobre los\u00a0Refugiados\u00a0y sobre una\u00a0Migraci\u00f3n segura, ordenada y regular. En particular, el Pacto sobre migraci\u00f3n representa un importante paso adelante para la comunidad internacional que, por primera vez a nivel multilateral y en el \u00e1mbito de las Naciones Unidas, aborda el tema en un documento relevante. A pesar de la naturaleza no vinculante de estos documentos y la ausencia de varios gobiernos en la reciente Conferencia de las Naciones Unidas en Marrakech, los dos Pactos ser\u00e1n importantes puntos de referencia para el compromiso pol\u00edtico y para la acci\u00f3n concreta de organizaciones internacionales, legisladores y pol\u00edticos, as\u00ed como para los que est\u00e1n comprometidos a favor de una gesti\u00f3n m\u00e1s responsable, coordinada y segura de las diferentes situaciones que afectan a los refugiados y migrantes. De ambos Pactos, la Santa Sede aprecia la intenci\u00f3n y el car\u00e1cter que facilita su puesta en pr\u00e1ctica, a pesar de haber expresado sus reservas sobre los documentos, mencionados en el Pacto relativo a la Migraci\u00f3n, que contienen terminolog\u00edas y directrices que no corresponden a sus principios sobre la vida y los derechos de las personas.<\/em><\/p>\n<p><em>Entre otros d\u00e9biles, \u00abtenemos conciencia de hacer nuestra \u2014continuaba Pablo VI\u2014 la voz [\u2026] de las generaciones j\u00f3venes de nuestros d\u00edas que avanzan confiadas, esperando con justo derecho una humanidad mejor\u00bb.<sup>[8]<\/sup>\u00a0La XV Asamblea General Ordinaria del S\u00ednodo de los Obispos estuvo dedicada a los j\u00f3venes, que a menudo se sienten perdidos y sin certezas para el futuro. Tambi\u00e9n ser\u00e1n los protagonistas del viaje apost\u00f3lico que har\u00e9 a Panam\u00e1 dentro de unos pocos d\u00edas, con motivo de la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud. Los j\u00f3venes son el futuro, y la tarea de la pol\u00edtica es abrir los caminos del futuro. Por esto es absolutamente necesario invertir en iniciativas que permitan a las nuevas generaciones construir su futuro, tener la oportunidad de encontrar trabajo, formar una familia y criar a sus hijos.<\/em><\/p>\n<p><em>Adem\u00e1s de los j\u00f3venes, los ni\u00f1os merecen una menci\u00f3n especial, especialmente en este a\u00f1o en que se celebra el 30 aniversario de la proclamaci\u00f3n de la\u00a0Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o. Esta es una oportunidad favorable para reflexionar seriamente sobre los pasos que se han dado para tutelar el bien de nuestros ni\u00f1os y su desarrollo social e intelectual, as\u00ed como su crecimiento f\u00edsico, ps\u00edquico y espiritual. En esta circunstancia, no puedo callar ante una de las plagas de nuestro tiempo, que por desgracia ha visto implicados tambi\u00e9n a varios miembros del clero. El abuso contra los menores de edad es uno de los peores y m\u00e1s viles cr\u00edmenes posibles. Destruye inexorablemente lo mejor que la vida humana reserva para un inocente, causando da\u00f1os irreparables para el resto de su existencia. La Santa Sede y toda la Iglesia est\u00e1n trabajando para combatir y prevenir tales cr\u00edmenes y su ocultamiento, para averiguar la verdad de los hechos que implican a eclesi\u00e1sticos y para hacer justicia a los ni\u00f1os que han sufrido violencia sexual, agravada por el abuso de poder y de conciencia. La reuni\u00f3n que tendr\u00e9 con los episcopados de todo el mundo, en el pr\u00f3ximo mes de febrero, pretende cumplir un paso m\u00e1s en el camino de la Iglesia para arrojar luz sobre los hechos y aliviar las heridas causadas por esos delitos.<\/em><\/p>\n<p><em>Es dif\u00edcil ver que, en nuestra sociedad, tan a menudo caracterizada por contextos familiares fr\u00e1giles, se manifiestan tambi\u00e9n comportamientos violentos contra las mujeres, cuya dignidad fue puesta de relieve por la Carta apost\u00f3lica\u00a0Mulieris dignitatem, publicada hace treinta a\u00f1os por el santo Pont\u00edfice Juan Pablo II. Ante el flagelo del abuso f\u00edsico y psicol\u00f3gico causado a las mujeres, es urgente volver a encontrar formas de relaciones justas y equilibradas, basadas en el respeto y el reconocimiento mutuos, en las que cada uno pueda expresar su identidad de manera aut\u00e9ntica, mientras que la promoci\u00f3n de algunas formas de indiferenciaci\u00f3n corre el riesgo de desnaturalizar el mismo ser hombre o mujer.<\/em><\/p>\n<p><em>El cuidado de los m\u00e1s d\u00e9biles nos impulsa a reflexionar sobre otra plaga de nuestro tiempo, es decir, las condiciones de los trabajadores. El trabajo, si no se protege adecuadamente, deja de ser el medio por el que el hombre se realiza y se convierte en una forma moderna de esclavitud. Hace cien a\u00f1os naci\u00f3 la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, que se ha esforzado en promover unas condiciones de trabajo adecuadas y en fomentar la dignidad de los propios trabajadores. Frente a los desaf\u00edos de nuestro tiempo, ante todo el creciente desarrollo tecnol\u00f3gico que hace disminuir los puestos de trabajo y la p\u00e9rdida de garant\u00edas econ\u00f3micas y sociales para los trabajadores, tengo la esperanza de que la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, m\u00e1s all\u00e1 de intereses particulares, seguir\u00e1 siendo un ejemplo de di\u00e1logo y concertaci\u00f3n para lograr sus altos objetivos. En esta misi\u00f3n, ella est\u00e1 llamada tambi\u00e9n a hacer frente, junto con otras instancias de la comunidad internacional, a la plaga del trabajo infantil y a las nuevas formas de esclavitud, as\u00ed como a la disminuci\u00f3n progresiva del valor de los salarios, especialmente en los pa\u00edses desarrollados, y a la discriminaci\u00f3n persistente de las mujeres en el \u00e1mbito laboral.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser puentes entre los pueblos y constructores de paz<\/em><\/p>\n<p><em>En su intervenci\u00f3n en las Naciones Unidas, san Pablo VI indic\u00f3 claramente el objetivo principal de esa Organizaci\u00f3n internacional. \u00abVosotros \u2014dijo\u2014 exist\u00eds y trabaj\u00e1is para unir a las naciones, para asociar a los Estados; [\u2026] para reunir los unos con los otros. [\u2026] Constitu\u00eds un puente entre pueblos. [\u2026] Basta recordar que la sangre de millones de hombres, que sufrimientos inauditos e innumerables, que masacres in\u00fatiles y ruinas espantosas sancionan el pacto que os une en un juramento que debe cambiar la historia futura del mundo. \u00a1Nunca jam\u00e1s guerra! \u00a1Nunca jam\u00e1s guerra! Es la paz, la paz, la que debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad. [\u2026] La paz, como sab\u00e9is, no se construye solamente mediante la pol\u00edtica y el equilibrio de las fuerzas y de los intereses. Se construye con el esp\u00edritu, las ideas, las obras de la paz\u00bb.<sup>[9]<\/sup><\/em><\/p>\n<p><em>Durante el a\u00f1o pasado hubo algunas significativas se\u00f1ales de paz, comenzando por el hist\u00f3rico acuerdo entre Etiop\u00eda y Eritrea, que pone fin a veinte a\u00f1os de conflicto y restablece las relaciones diplom\u00e1ticas entre los dos pa\u00edses. El acuerdo firmado por los l\u00edderes de Sud\u00e1n del Sur, que permite la reanudaci\u00f3n de la convivencia civil y la reactivaci\u00f3n del funcionamiento de las instituciones nacionales, es tambi\u00e9n un signo de esperanza para el continente africano, donde, sin embargo, siguen existiendo graves tensiones y una pobreza generalizada. Sigo con especial atenci\u00f3n la evoluci\u00f3n de la situaci\u00f3n en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, y espero que el pa\u00eds pueda encontrar la reconciliaci\u00f3n que tanto desea y emprender un camino decisivo hacia el desarrollo, poniendo fin al persistente estado de inseguridad que afecta a millones de personas, entre los que se encuentran muchos ni\u00f1os. Para ello, el respeto del resultado electoral es factor determinante para una paz sostenible. Del mismo modo, manifiesto mi cercan\u00eda con aquellos que sufren debido a la violencia fundamentalista, especialmente en Mali, N\u00edger y Nigeria, o a causa de las persistentes tensiones internas en Camer\u00fan, que con frecuencia siembran la muerte entre la poblaci\u00f3n civil.<\/em><\/p>\n<p><em>En general, tambi\u00e9n debe se\u00f1alarse que \u00c1frica, m\u00e1s all\u00e1 de los diferentes sucesos dram\u00e1ticos, muestra un gran y positivo dinamismo, arraigado en su cultura antigua y su tradicional hospitalidad. Un ejemplo de solidaridad efectiva entre las naciones es la apertura de fronteras en diferentes pa\u00edses para acoger generosamente a los refugiados y personas desplazadas. Hay que apreciar en muchos Estados el aumento de la coexistencia pac\u00edfica entre creyentes de diferentes religiones y la animaci\u00f3n de iniciativas solidarias conjuntas. Adem\u00e1s, la implementaci\u00f3n de pol\u00edticas inclusivas y el progreso de los procesos democr\u00e1ticos est\u00e1n dando resultados efectivos en muchas regiones para combatir la pobreza absoluta y promover la justicia social. Por lo tanto, el apoyo de la comunidad internacional es a\u00fan m\u00e1s urgente para favorecer el desarrollo de infraestructuras, la construcci\u00f3n de perspectivas para las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes y la emancipaci\u00f3n de las clases m\u00e1s d\u00e9biles.<\/em><\/p>\n<p><em>De la pen\u00ednsula coreana han llegado signos positivos. La Santa Sede ve favorablemente los di\u00e1logos y espera que puedan abordar incluso los problemas m\u00e1s complejos con una actitud constructiva que lleve a soluciones compartidas y duraderas, a fin de garantizar un futuro de desarrollo y cooperaci\u00f3n para todo el pueblo coreano y para toda la regi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo mismo deseo para la amada Venezuela, que se encuentren v\u00edas institucionales y pac\u00edficas para solucionar la crisis pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica, v\u00edas que consientan asistir sobre todo a los que son probados por las tensiones de estos a\u00f1os y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz.<\/em><\/p>\n<p><em>La Santa Sede tambi\u00e9n espera que se reanude el di\u00e1logo entre israel\u00edes y palestinos, para que finalmente se llegue a un acuerdo que responda a las aspiraciones leg\u00edtimas de ambos pueblos, asegurando la convivencia entre los dos estados y el logro de una paz tan esperada y deseada. El compromiso un\u00e1nime de la comunidad internacional es m\u00e1s valioso y necesario que nunca para lograr este objetivo, as\u00ed como para promover la paz en toda la regi\u00f3n, particularmente en Yemen e Irak, y al mismo tiempo para permitir la ayuda humanitaria a las poblaciones necesitadas.<\/em><\/p>\n<p><em>Repensando en nuestro destino com\u00fan<\/em><\/p>\n<p><em>Finalmente, quisiera recordar un cuarto aspecto de la diplomacia multilateral, que nos invita a repensar nuestro destino com\u00fan. Pablo VI lo expres\u00f3 en estos t\u00e9rminos: \u00abDebemos habituarnos a pensar [\u2026] en una forma nueva la vida en com\u00fan de los hombres; en una forma nueva los caminos de la historia y los destinos del mundo. [\u2026] Ha llegado la hora en que se impone [\u2026] volver a pensar en nuestro com\u00fan origen, en nuestra historia, en nuestro destino com\u00fan. Nunca como hoy, en una \u00e9poca que se caracteriza por tal progreso humano, ha sido tan necesario el recurso a la conciencia moral del hombre. Porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia. [\u2026] El verdadero peligro est\u00e1 en el hombre, que dispone de instrumentos cada vez m\u00e1s poderosos, capaces de llevar tanto a la ruina como a las m\u00e1s altas conquistas\u00bb.<sup>[10]<\/sup><\/em><\/p>\n<p><em>En el contexto de aquella \u00e9poca, el Papa se refiri\u00f3 esencialmente a la proliferaci\u00f3n de armas nucleares. \u00abLas armas \u2014dec\u00eda\u2014, sobre todo las terribles armas que os ha dado la ciencia moderna, antes a\u00fan de causar v\u00edctimas y ruinas, engendran malos sue\u00f1os, alimentan malos sentimientos, crean pesadillas, desconfianza, tristes resoluciones, exigen gastos enormes, paralizan proyectos de solidaridad y de trabajo \u00fatil, alteran la psicolog\u00eda de los pueblos\u00bb.<sup>[11]<\/sup><\/em><\/p>\n<p><em>Por desgracia, es triste constatar c\u00f3mo el mercado de armas no solo no se detiene, sino que hay una tendencia cada vez m\u00e1s generalizada a armarse, tanto por parte de personas individuales como de los estados. Causa preocupaci\u00f3n especialmente que el desarme nuclear, tan deseado y perseguido en parte en las d\u00e9cadas pasadas, est\u00e9 ahora dando paso a armas nuevas, cada vez m\u00e1s sofisticadas y destructivas. Quiero aqu\u00ed reiterar que \u00abno podemos no sentir un vivo sentido de inquietud si consideramos las catastr\u00f3ficas consecuencias humanitarias y ambientales que se derivan de cualquier uso de las armas nucleares. Por tanto, tambi\u00e9n considerando el riesgo de una detonaci\u00f3n accidental de tales armas por un error de cualquier tipo, se debe condenar con firmeza la amenazada de su uso &#8211; \u2013y dir\u00eda la inmoralidad de su uso\u2013 as\u00ed como su posesi\u00f3n, precisamente porque su existencia es funcional a una l\u00f3gica del miedo que no tiene que ver solo con las partes en conflicto, sino con todo el g\u00e9nero humano. Las relaciones internacionales no pueden ser dominadas por las fuerzas militares, por las intimidaciones rec\u00edprocas, por la ostentaci\u00f3n de los arsenales b\u00e9licos. Las armas de destrucci\u00f3n masiva, en particular las at\u00f3micas, no generan otra cosa que un enga\u00f1oso sentido de seguridad y no poder constituir la base de la pac\u00edfica convivencia entre los miembros de la familia humana, que debe sin embargo inspirarse por una \u00e9tica de solidaridad\u00bb.<sup>[12]<\/sup><\/em><\/p>\n<p><em>Repensar nuestro destino com\u00fan en el contexto actual significa repensar adem\u00e1s la relaci\u00f3n con nuestro planeta. Tambi\u00e9n en este a\u00f1o, las poblaciones de varias regiones del continente americano y el sudeste asi\u00e1tico han sufrido duramente indescriptibles dificultades y sufrimientos, causados por aluviones, inundaciones, incendios, terremotos y sequ\u00edas. Por lo tanto, las cuestiones ambientales y el cambio clim\u00e1tico son algunos de los temas en los que se hace particularmente urgente encontrar un acuerdo por parte de la comunidad internacional. En este sentido, y a la luz del consenso alcanzado en la reciente Conferencia internacional sobre el clima (COP-24) celebrada en Katowice, espero un compromiso m\u00e1s decisivo de los Estados que fortalezca la colaboraci\u00f3n para hacer frente con urgencia al fen\u00f3meno preocupante del calentamiento global. La Tierra pertenece a todos y las consecuencias de su explotaci\u00f3n recaen sobre la poblaci\u00f3n mundial, y de manera m\u00e1s dram\u00e1tica en algunas regiones. Entre ellas se encuentra la Amazonia, que ser\u00e1 la protagonista de la pr\u00f3xima Asamblea Especial del S\u00ednodo de los Obispos en el Vaticano el pr\u00f3ximo mes de octubre, y que, aun cuando se ocupar\u00e1 principalmente de los caminos de la evangelizaci\u00f3n para el Pueblo de Dios, no dejar\u00e1 de abordar los problemas ambientales en estrecha relaci\u00f3n con sus consecuencias sociales.<\/em><\/p>\n<p><em>Excelencias, se\u00f1oras y se\u00f1ores:<\/em><\/p>\n<p><em>El 9 de noviembre de 1989 cay\u00f3 el muro de Berl\u00edn. Pocos meses despu\u00e9s se puso fin al \u00faltimo legado del segundo conflicto mundial: la divisi\u00f3n lacerante de Europa decidida en Yalta y la guerra fr\u00eda. Los pa\u00edses al este del muro de Berl\u00edn recuperaron su libertad tras d\u00e9cadas de opresi\u00f3n y muchos de ellos comenzaron a recorrer el camino que los llevar\u00eda a su adhesi\u00f3n a la Uni\u00f3n Europea. Que, en el contexto actual, donde prevalecen nuevos movimientos centr\u00edfugos y la tentaci\u00f3n de construir nuevos muros, no se pierda en Europa la conciencia de los beneficios \u2014el primero el de la paz\u2014 que ha tra\u00eddo el camino de amistad y acercamiento entre los pueblos emprendido despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial.<\/em><\/p>\n<p><em>Me gustar\u00eda mencionar hoy un \u00faltimo aniversario. El 11 de febrero, hace noventa a\u00f1os, nac\u00eda el Estado de la Ciudad del Vaticano, tras la firma de los Pactos de Letr\u00e1n entre la Santa Sede e Italia. As\u00ed termin\u00f3 el largo per\u00edodo de la \u201ccuesti\u00f3n romana\u201d que sigui\u00f3 a la toma de Roma y el fin del Estado Pontificio. Con el Tratado lateranense, la Santa Sede pasaba a disponer de \u00abaquella cantidad de territorio material que es indispensable para el ejercicio de un poder espiritual confiado a los hombres en beneficio de los hombres\u00bb,<sup>[13]<\/sup>\u00a0como afirm\u00f3 P\u00edo XI, y con el Concordato la Iglesia pod\u00eda de nuevo seguir contribuyendo plenamente al crecimiento espiritual y material de Roma y de toda Italia, una tierra rica de historia, arte y cultura, que el cristianismo ha ayudado a forjar. En esta ocasi\u00f3n, le aseguro al pueblo italiano una oraci\u00f3n especial para que, en fidelidad a sus tradiciones, mantenga vivo el esp\u00edritu de solidaridad fraterna que lo ha distinguido siempre.<\/em><\/p>\n<p><em>A todos ustedes, estimados embajadores y distinguidos invitados aqu\u00ed reunidos, as\u00ed como a sus pa\u00edses, les expreso mi cordial deseo de que el nuevo a\u00f1o nos permita fortalecer los lazos de amistad que nos unen y trabajar por la construcci\u00f3n de la paz a la que aspira el mundo.<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>______________________<\/p>\n<p><sup>[1]<\/sup>\u00a0Cf.\u00a0<em>Mensaje a los cat\u00f3licos chinos y a la Iglesia universal<\/em>\u00a0(26 septiembre 2018), 3.<sup><br \/>\n[2]<\/sup>\u00a0Cf. Exhort. ap.\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 234.<sup><br \/>\n[3]<\/sup>\u00a0Pablo VI,\u00a0<em>Discurso a las Naciones Unidas<\/em>, Nueva York (4 octubre 1965), 4.<sup><br \/>\n[4]<\/sup>\u00a0<em>Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia<\/em>, 165.<sup><br \/>\n[5]<\/sup>\u00a0Exhort. ap.<em>\u00a0Evangelii gaudium<\/em>\u00a0(24 noviembre 2013), 228.<sup><br \/>\n[6]<\/sup>\u00a0<em>Discurso a las Naciones Unidas<\/em>, 3.<sup><br \/>\n[7]<\/sup>\u00a0Conc. Ecum. Vat. II, Decl.\u00a0<em>Nostra \u00e6tate<\/em>,<em>\u00a0<\/em>sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas (28 octubre 1965), 3.<sup><br \/>\n[8]<\/sup>\u00a0<em>Discurso a las Naciones Unidas<\/em>, 3.<sup><br \/>\n[9]<\/sup>\u00a0<em>Ib\u00edd.<\/em>, 5,8,9.<sup><br \/>\n[10]<\/sup>\u00a0<em>Ib\u00edd.<\/em>, 14.<sup><br \/>\n[11]<\/sup>\u00a0<em>Ib\u00edd.<\/em>, 10.<sup><br \/>\n[12]<\/sup>\u00a0<em>Discurso a los participantes en la Conferencia Internacional sobre el Desarme promovido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral<\/em>\u00a0(10 noviembre 2017).<sup><br \/>\n[13]<\/sup>\u00a0P\u00edo XI<em>, Aloc. \u201cIl nostro pi\u00f9 cordiale\u201d<\/em>,<em>\u00a0a los p\u00e1rrocos de Roma y a los predicadores del tiempo cuaresmal con ocasi\u00f3n de la firma del Tratado y del Concordato en el Palacio de Letr\u00e1n<\/em>\u00a0(11 febrero 1929).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Ser puentes entre los pueblos y constructores de paz, esta ma\u00f1ana Su Santidad se reun\u00eda con los Miembros del Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditados en la Santa Sede, all\u00ed les expresaba sus deseos por el a\u00f1o nuevo. 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