{"id":3713,"date":"2019-01-24T14:00:02","date_gmt":"2019-01-24T17:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=3713"},"modified":"2019-01-24T14:00:02","modified_gmt":"2019-01-24T17:00:02","slug":"jmj-panama-2019-sentir-con-la-iglesia-es-sentir-con-el-pueblo-fiel-el-pueblo-sufriente-y-esperanzador-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/jmj-panama-2019-sentir-con-la-iglesia-es-sentir-con-el-pueblo-fiel-el-pueblo-sufriente-y-esperanzador-de-dios\/","title":{"rendered":"JMJ Panam\u00e1 2019 | Sentir con la Iglesia es sentir con el pueblo fiel, el pueblo sufriente y esperanzador de Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/obcastrensearg_papa-en-panam\u00e1-encuentro-con-obispos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3714\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/obcastrensearg_papa-en-panam\u00e1-encuentro-con-obispos-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>JMJ Panam\u00e1 2019<\/strong> | <strong>Sentir con la Iglesia es sentir con el pueblo fiel, el pueblo sufriente y esperanzador de Dios<\/strong>, la frase se desprende del mensaje expresado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> en el encuentro con los Obispos Centroamericanos. El mismo se desarrollado en el marco de la <strong>JMJ Panam\u00e1 2019<\/strong>, el mismo se plasm\u00f3 en la Iglesia <strong>San Francisco de As\u00eds<\/strong> en la ciudad de <strong>Panam\u00e1<\/strong>, capital de <strong>Panam\u00e1<\/strong>, esto suced\u00eda luego de la <a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/jmj-panama-2019-el-derecho-al-futuro-tambien-es-un-derecho-humano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">visita de cortes\u00eda<\/a> efectuada al Sr. Presidente del pa\u00eds hermano.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos el discurso brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos:<\/em><\/p>\n<p><em>Gracias Mons. Jos\u00e9 Luis Escobar Alas, Arzobispo de San Salvador, por las palabras de bienvenida que me dirigi\u00f3 en nombre de todos. De los cuales aqu\u00ed presente encuentro amigos de travesuras juveniles. El buen ladr\u00f3n se r\u00ede. Me alegra poder encontrarlos y compartir de manera m\u00e1s familiar y directa sus anhelos, proyectos e ilusiones de pastores a quienes el Se\u00f1or confi\u00f3 el cuidado de su pueblo santo. Gracias por la fraterna acogida.<\/em><\/p>\n<p><em>Poder encontrarme con ustedes es tambi\u00e9n \u201cregalarme\u201d la oportunidad de poder abrazar y sentirme m\u00e1s cerca de vuestros pueblos, poder hacer m\u00edos sus anhelos, tambi\u00e9n sus des\u00e1nimos y, sobre todo, esa fe \u201ccorajuda\u201d que sabe alentar la esperanza y agilizar la caridad. Gracias por permitirme acercarme a esa fe probada pero sencilla del rostro pobre de vuestra gente que sabe que \u00abDios est\u00e1 presente, no duerme, est\u00e1 activo, observa y ayuda\u00bb (S. \u00d3scar Romero, Homil\u00eda, 16 diciembre 1979).<\/em><\/p>\n<p><em>Este encuentro nos recuerda un evento eclesial de gran relevancia. Los pastores de esta regi\u00f3n fueron los primeros que crearon en Am\u00e9rica un organismo de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n que ha dado \u2014y sigue dando todav\u00eda\u2014 abundantes frutos. Me refiero al Secretariado Episcopal de Am\u00e9rica Central (SEDAC). Un espacio de comuni\u00f3n, de discernimiento y de compromiso que nutre, revitaliza y enriquece vuestras Iglesias. Pastores que supieron adelantarse y dar un signo que, lejos de ser un elemento solamente program\u00e1tico, indic\u00f3 c\u00f3mo el futuro de Am\u00e9rica Central \u2014y de cualquier regi\u00f3n en el mundo\u2014 pasa necesariamente por la lucidez y capacidad que se tenga para ampliar la mirada, unir esfuerzos en un trabajo paciente y generoso de escucha, comprensi\u00f3n, dedicaci\u00f3n y entrega, y poder as\u00ed discernir los horizontes nuevos a los que el Esp\u00edritu nos est\u00e1 llevando [1] (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 235).<\/em><\/p>\n<p><em>En estos 75 a\u00f1os desde su fundaci\u00f3n, el SEDAC se ha esforzado por compartir las alegr\u00edas y tristezas, las luchas y las esperanzas de los pueblos de Centroam\u00e9rica, cuya historia se entrelaz\u00f3 y forj\u00f3 con la historia de vuestra gente. Muchos hombres y mujeres, sacerdotes, consagrados, consagradas y laicos, han ofrecido su vida hasta derramar su sangre por mantener viva la voz prof\u00e9tica de la Iglesia frente a la injusticia, el empobrecimiento de tantas personas y el abuso de poder. Recuerdo que siendo cura joven, el apellido de algunos de ustedes era mala palabra. La constancia de ustedes mostr\u00f3 el camino, gracias.<\/em><\/p>\n<p><em>Ellos nos recuerdan que \u00abquien de verdad quiera dar gloria a Dios con su vida, quien realmente anhele santificarse para que su existencia glorifique al Santo, est\u00e1 llamado a obsesionarse, desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia\u00bb (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 107). Y esto, no como limosna sino como vocaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Entre esos frutos prof\u00e9ticos de la Iglesia en Centroam\u00e9rica me alegra destacar la figura de San \u00d3scar Romero, a quien tuve el privilegio de canonizar recientemente en el contexto del S\u00ednodo de los Obispos sobre los j\u00f3venes. Su vida y ense\u00f1anza son fuente de inspiraci\u00f3n para nuestras Iglesias y, de modo particular, para nosotros obispos. \u00c9l tambi\u00e9n fue mala palabra. Sospechado, excomulgado en los cuchicheos privados de tantos obispos.<\/em><\/p>\n<p><em>El lema que escogi\u00f3 para su escudo episcopal y que preside su l\u00e1pida expresa de manera clara su principio inspirador y lo que fue su vida de pastor: \u201cSentir con la Iglesia\u201d. Br\u00fajula que marc\u00f3 su vida en fidelidad, incluso en los momentos m\u00e1s turbulentos.<\/em><\/p>\n<p><em>Este es un legado que puede transformarse en testimonio activo y vivificante para nosotros, tambi\u00e9n llamados a la entrega martirial en el servicio cotidiano de nuestros pueblos, y en este legado me gustar\u00eda basarme para esta reflexi\u00f3n, sentir con la Iglesia, reflexi\u00f3n que quiero compartir con ustedes. S\u00e9 que entre nosotros hay personas que lo conocieron de primera mano \u2014como el Cardenal Rosa Ch\u00e1vez, a quien el Cardenal Quarracino me dijo que era candidato al premio N\u00f3bel de fidelidad. As\u00ed que, Eminencia, si considera que me equivoco con alguna apreciaci\u00f3n me puede corregir, no hay problema. Apelar a la figura de Romero es apelar a la santidad y al car\u00e1cter prof\u00e9tico que vive en el ADN de vuestras Iglesias particulares.<\/em><\/p>\n<p><em>Sentir con la Iglesia<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li><em>Reconocimiento y gratitud<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Cuando San Ignacio propone las reglas para sentir con la Iglesia, perdonen la publicidad, busca ayudar al ejercitante a superar cualquier tipo de falsas dicotom\u00edas o antagonismos que reduzcan la vida del Esp\u00edritu a la habitual tentaci\u00f3n de acomodar la Palabra de Dios al propio inter\u00e9s. Y as\u00ed posibilita al ejercitante la gracia de sentirse y saberse parte de un cuerpo apost\u00f3lico m\u00e1s grande que \u00e9l mismo y, a la vez, con la consciencia real de sus fuerzas y posibilidades: ni d\u00e9bil ni selectivo o temerario. Sentirse parte de un todo, que ser\u00e1 siempre m\u00e1s que la suma de las partes (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 235) y que est\u00e1 hermanado por una Presencia que siempre lo va a superar (cf. Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 8).<\/em><\/p>\n<p><em>De ah\u00ed que me gustar\u00eda centrar este primer Sentir con la Iglesia, de la mano de San \u00d3scar, como acci\u00f3n de gracias, o sea gratitud por tanto bien recibido, no merecido. Romero pudo sintonizar y aprender a vivir la Iglesia porque amaba entra\u00f1ablemente a quien lo hab\u00eda engendrado en la fe. Sin este amor de entra\u00f1as ser\u00e1 muy dif\u00edcil comprender su historia y su conversi\u00f3n, ya que fue este mismo amor el que lo gui\u00f3 hasta la entrega martirial; ese amor que nace de acoger un don totalmente gratuito, que no nos pertenece y que nos libera de toda pretensi\u00f3n y tentaci\u00f3n de creernos sus propietarios o \u00fanicos int\u00e9rpretes. No hemos inventado la Iglesia, ella no nace con nosotros y seguir\u00e1 sin nosotros. Tal actitud, lejos de abandonarnos a la desidia, despierta una insondable e inimaginable gratitud que lo nutre todo. El martirio no es sin\u00f3nimo de pusilanimidad o de la actitud de alguien que no ama la vida y no sabe reconocer el valor que tiene. Al contrario, el m\u00e1rtir es aquel que es capaz de darle carne y hacer vida esta acci\u00f3n de gracias.<\/em><\/p>\n<p><em>Romero sinti\u00f3 con la Iglesia porque, en primer lugar, am\u00f3 a la Iglesia como madre que lo engendr\u00f3 en la fe y se sinti\u00f3 miembro y parte de ella.<\/em><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><em>Un amor con sabor a pueblo<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Este amor, adhesi\u00f3n y gratitud, lo llev\u00f3 a abrazar con pasi\u00f3n, pero tambi\u00e9n con dedicaci\u00f3n y estudio, todo el aporte y renovaci\u00f3n magisterial que el Concilio Vaticano II propon\u00eda. All\u00ed encontraba la mano segura en el seguimiento de Cristo. No fue un ide\u00f3logo ni ideol\u00f3gico; su actuar naci\u00f3 de una compenetraci\u00f3n con los documentos conciliares. Iluminado desde este horizonte eclesial, sentir con la Iglesia es para Romero contemplarla como Pueblo de Dios. Porque el Se\u00f1or no quiso salvarnos aisladamente sin conexi\u00f3n, sino que quiso constituir un pueblo que lo confesara en la verdad y lo sirviera santamente (cf. Const. dogm. Lumen gentium, 9). Todo un Pueblo que posee, custodia y celebra la \u00abunci\u00f3n del Santo\u00bb (ib\u00edd., 12) y ante el cual Romero se pon\u00eda a la escucha para no rechazar Su inspiraci\u00f3n (cf. S. \u00d3scar Romero, Homil\u00eda, 16 julio 1978). As\u00ed nos muestra que el pastor, para buscar y encontrarse con el Se\u00f1or, debe aprender y escuchar los latidos de su pueblo, percibir \u201cel olor\u201d de los hombres y mujeres de hoy hasta quedar impregnado de sus alegr\u00edas y esperanzas, de sus tristezas y angustias (cf. Const. past. Gaudium et spes, 1) y as\u00ed escudri\u00f1ar la Palabra de Dios (cf. Const. dogm. Dei Verbum, 13). Escucha del pueblo que le fue confiado, hasta respirar y descubrir a trav\u00e9s de \u00e9l la voluntad de Dios que nos llama (cf. Discurso durante el encuentro para la familia, 4 octubre 2014). Sin dicotom\u00edas o falsos antagonismos, porque solo el amor de Dios es capaz de integrar todos nuestros amores en un mismo sentir y mirar.<\/em><\/p>\n<p><em>Para \u00e9l, en definitiva, sentir con la Iglesia es tomar parte en la gloria de la Iglesia, que es llevar en sus entra\u00f1as toda la k\u00e9nosis de Cristo. En la Iglesia Cristo vive entre nosotros y por eso tiene que ser humilde y pobre, ya que una Iglesia altanera, una Iglesia llena de orgullo, una Iglesia autosuficiente, no es la Iglesia de la k\u00e9nosis (cf. S. \u00d3scar Romero, Homil\u00eda, 1 octubre 1978).<\/em><\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><em>Llevar en las entra\u00f1as la k\u00e9nosis de Cristo<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Esta no es solo la gloria de la Iglesia, sino tambi\u00e9n una vocaci\u00f3n, una invitaci\u00f3n para que sea nuestra gloria personal y camino de santidad. La k\u00e9nosis de Cristo no es cosa del pasado sino garant\u00eda presente para sentir y descubrir su presencia actuante en la historia. Presencia que no podemos ni queremos callar porque sabemos y hemos experimentado que solo \u00c9l es \u201cCamino, Verdad y Vida\u201d. La k\u00e9nosis de Cristo nos recuerda que Dios salva en la historia, en la vida de cada hombre, que esta es tambi\u00e9n su propia historia y all\u00ed nos sale al encuentro (cf. S. \u00d3scar Romero, Homil\u00eda, 7 diciembre 1978).<\/em><\/p>\n<p><em>Es importante, hermanos, que no tengamos miedo de tocar y de acercarnos a las heridas de nuestra gente, que tambi\u00e9n son nuestras heridas, y esto hacerlo al estilo del Se\u00f1or. El pastor no puede estar lejos del sufrimiento de su pueblo; es m\u00e1s, podr\u00edamos decir que el coraz\u00f3n del pastor se mide por su capacidad de dejarse conmover frente a tantas vidas dolidas y amenazadas. Hacerlo al estilo del Se\u00f1or significa dejar que ese sufrimiento golpee y marque nuestras prioridades y nuestros gustos, golpee y marque el uso del tiempo y del dinero e incluso la forma de rezar, para poder ungirlo todo y a todos con el consuelo de la amistad de Jesucristo en una comunidad de fe que contenga y abra un horizonte siempre nuevo que d\u00e9 sentido y esperanza a la vida (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 49). La k\u00e9nosis de Cristo implica abandonar la virtualidad de la existencia y de los discursos para escuchar el ruido y la cantinela de gente real que nos desaf\u00eda a crear lazos. Y perm\u00edtanme decirlo: las redes sirven para crear v\u00ednculos pero no ra\u00edces, son incapaces de darnos pertenencia, de hacernos sentir parte de un mismo pueblo. Sin este sentir, todas nuestras palabras, reuniones, encuentros, escritos ser\u00e1n signo de una fe que no ha sabido acompa\u00f1ar la k\u00e9nosis del Se\u00f1or, una fe que se qued\u00f3 a mitad de camino.<\/em><\/p>\n<p><em>Recuerdo un pensador latinoamericano: As\u00ed se termina siendo un Dios sin Cristo, un Cristo sin Iglesia y una Iglesia sin pueblo.<\/em><\/p>\n<p><em>La k\u00e9nosis de Cristo es joven<\/em><\/p>\n<p><em>Esta Jornada Mundial de la Juventud es una oportunidad \u00fanica para salir al encuentro y acercarse a\u00fan m\u00e1s a la realidad de nuestros j\u00f3venes, llena de esperanzas y deseos, pero tambi\u00e9n hondamente marcada por tantas heridas. Con ellos podremos leer de modo renovado nuestra \u00e9poca y reconocer los signos de los tiempos porque, como afirmaron los padres sinodales, los j\u00f3venes son uno de los \u201clugares teol\u00f3gicos\u201d en los que el Se\u00f1or nos da a conocer algunas de sus expectativas y desaf\u00edos para construir el ma\u00f1ana (cf. S\u00ednodo sobre los J\u00f3venes, Doc. final, 64). Con ellos podremos visualizar c\u00f3mo hacer m\u00e1s visible y cre\u00edble el Evangelio en el mundo que nos toca vivir; ellos son como term\u00f3metro para saber d\u00f3nde estamos como comunidad y sociedad.<\/em><\/p>\n<p><em>Ellos portan consigo una inquietud que debemos valorar, respetar, acompa\u00f1ar, y que tanto bien nos hace a todos porque desinstala y nos recuerda que el pastor nunca deja de ser disc\u00edpulo y siempre est\u00e1 en camino. Esa sana inquietud nos pone en movimiento y nos primerea. As\u00ed lo recordaron los padres sinodales al decir: \u00ablos j\u00f3venes, en ciertos aspectos, van por delante de los pastores\u00bb (ib\u00edd., 66). Un pastor en relaci\u00f3n a su reba\u00f1o no siempre va adelante, por momentos tiene que ir adelante para guiar, por momentos tienen que ir en el medio para olfatear lo que pasa, por momentos atr\u00e1s, para custodiar a los \u00faltimos y no dejar que sea material descartable.<\/em><\/p>\n<p><em>Nos tiene que llenar de alegr\u00eda comprobar c\u00f3mo la siembra no ha ca\u00eddo en saco roto. Muchas de esas inquietudes e intuiciones de los j\u00f3venes han crecido en el seno familiar alimentadas por alguna abuela o catequista.<\/em><\/p>\n<p><em>Hablando de las abuelas. Esta la segunda vez que la veo. La vi ayer y la vi hoy: una viejita as\u00ed, flacucha. De mi edad o m\u00e1s, todav\u00eda con una mitra. Se hab\u00eda puesto una mitra con cart\u00f3n y un cartel que dec\u00eda: \u00abSantidad, las abuelas tambi\u00e9n hacemos l\u00edo\u00bb. Una maravilla de pueblo,<\/em><\/p>\n<p><em>Y los j\u00f3venes aprendieron en la parroquia, en la pastoral educativa o juvenil. Inquietudes que crecieron en una escucha del Evangelio y en comunidades con fe viva y ferviente que encuentra tierra donde germinar. \u00a1C\u00f3mo no agradecer tener j\u00f3venes inquietos por el Evangelio! Por supuesto que cansa, por supuesto que a veces molesta. Se me viene el pensamiento y la frase que dec\u00eda un fil\u00f3sofo griego de s\u00ed mismo, yo la digo de los j\u00f3venes: \u00abSon como un t\u00e1bano sobre el lomo de un noble caballo\u00bb. Para que no se duerman, caballos somos nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Esta realidad nos estimula a un mayor compromiso para ayudarlos a crecer ofreci\u00e9ndoles m\u00e1s y mejores espacios que los engendren al sue\u00f1o de Dios. La Iglesia por naturaleza es Madre y como tal engendra e incuba vida protegi\u00e9ndola de todo aquello que amenace su desarrollo. Gestaci\u00f3n en libertad y para la libertad. Los exhorto pues, a promover programas y centros educativos que sepan acompa\u00f1ar, sostener y potenciar a sus j\u00f3venes; por favor \u201cr\u00f3benselos\u201d a la calle antes de que sea la cultura de muerte la que, \u201cvendi\u00e9ndoles humo\u201d y m\u00e1gicas soluciones se apodere y aproveche de su inquietud y de su imaginaci\u00f3n. Y h\u00e1ganlo no con paternalismo, que no lo toleran, no de arriba a abajo, porque eso no es lo que el Se\u00f1or nos pide, sino como padres, como hermanos a hermanos. Ellos son rostro de Cristo para nosotros y a Cristo no podemos llegar de arriba a abajo, sino de abajo a arriba (cf. S. \u00d3scar Romero, Homil\u00eda, 2 septiembre 1979).<\/em><\/p>\n<p><em>Son muchos los j\u00f3venes que dolorosamente han sido seducidos con respuestas inmediatas que hipotecan la vida. Hay tantos otros a quienes se les ha dado una ilusi\u00f3n cortoplacista en algunos movimientos, se hacen los pelagianos o suficiente de s\u00ed mismos y quedan abandonados a mitad de camino.<\/em><\/p>\n<p><em>Nos dec\u00edan los padres sinodales: por constricci\u00f3n o falta de alternativas se encuentran sumergidos en situaciones altamente conflictivas y de no r\u00e1pida soluci\u00f3n: violencia dom\u00e9stica, feminicidios \u2014qu\u00e9 plaga que vive nuestro continente en este sentido\u2014, bandas armadas y criminales, tr\u00e1fico de droga, explotaci\u00f3n sexual de menores y de no tan menores, etc., y duele constatar que en la ra\u00edz de muchas de estas situaciones se encuentra una experiencia de orfandad fruto de una cultura y una sociedad que se fue \u201cdesmadrando\u201d. Sin madre, los dej\u00f3 hu\u00e9rfanos.<\/em><\/p>\n<p><em>Hogares resquebrajados tantas veces por un sistema econ\u00f3mico que no tiene como prioridad las personas y el bien com\u00fan y que hizo de la especulaci\u00f3n \u201csu para\u00edso\u201d desde donde seguir \u201cengordando\u201d sin importar a costa de qui\u00e9n. As\u00ed nuestros j\u00f3venes sin hogar, sin familia, sin comunidad, sin pertenencia, quedan a la intemperie del primer estafador.<\/em><\/p>\n<p><em>No nos olvidemos que \u00abel verdadero dolor que sale del hombre, pertenece en primer lugar a Dios\u00bb (Georges Bernanos, Diario de un cura rural, 74). No separemos lo que \u00c9l ha querido unir en su Hijo. El ma\u00f1ana exige respetar el presente dignificando y empe\u00f1\u00e1ndose en valorar las culturas de vuestros pueblos. En esto tambi\u00e9n se juega la dignidad: en la autoestima cultural. Vuestros pueblos no son el \u201cpatio trasero\u201d de la sociedad ni de nadie. Tienen una historia rica que ha de ser asumida, valorada y alentada. Las semillas del Reino fueron plantadas en estas tierras. Estamos obligados a reconocerlas, cuidarlas y custodiarlas para que nada de lo bueno que Dios plant\u00f3 se seque por intereses espurios que por doquier siembran corrupci\u00f3n y crecen con la expoliaci\u00f3n de lo m\u00e1s pobres. Cuidar las ra\u00edces es cuidar el rico patrimonio hist\u00f3rico, cultural y espiritual que esta tierra durante siglos ha sabido \u201cmestizar\u201d. Emp\u00e9\u00f1ense y levanten la voz contra la desertificaci\u00f3n cultural y espiritual de vuestros pueblos, que provoca una indigencia radical ya que deja sin esa indispensable inmunidad vital que sostiene la dignidad en los momentos de mayor dificultad.<\/em><\/p>\n<p><em>Los felicito por la iniciativa de que esta Jornada Mundial de la Juventud haya comenzando con la Jornada de la Juventud Ind\u00edgena en David y con la Jornada de la Juventud de origen africano. Es un primer paso para hacer ver ese plurifacetismo de nuestros pueblos.<\/em><\/p>\n<p><em>En la \u00faltima carta pastoral, ustedes afirmaban: \u00ab\u00daltimamente nuestra regi\u00f3n ha sido impactada por la migraci\u00f3n hecha de manera nueva, por ser masiva y organizada, y que ha puesto en evidencia los motivos que hacen una migraci\u00f3n forzada y los peligros que conlleva para la dignidad de la persona humana\u00bb (SEDAC, Mensaje al Pueblo de Dios y a todas las personas de buena voluntad, 30 noviembre 2018).<\/em><\/p>\n<p><em>Muchos de los migrantes tienen rostro joven, buscan un bien mayor para sus familias, no temen arriesgar y dejar todo con tal de ofrecer el m\u00ednimo de condiciones que garanticen un futuro mejor. En esto no basta solo la denuncia, sino que debemos tambi\u00e9n anunciar concretamente una \u201cbuena noticia\u201d. La Iglesia, gracias a su universalidad, puede ofrecer esa hospitalidad fraterna y acogedora para que las comunidades de origen y las de destino dialoguen y contribuyan a superar miedos y recelos, y consoliden los lazos que las migraciones, en el imaginario colectivo, amenazan con romper. \u201cAcoger, proteger, promover e integrar\u201d a los pueblos pueden ser los cuatro verbos con los que la Iglesia, en esta situaci\u00f3n migratoria, conjugue su maternidad en el hoy de la historia (cf. S\u00ednodo sobre los J\u00f3venes, Doc. final, 147).<\/em><\/p>\n<p><em>El Vicario General de Par\u00eds, Mons. Benoit, acaba de sacar un libro que tiene como subt\u00edtulo \u00abAcoger a los migrantes\u00bb, un llamado al coraje. Una joya ese libro. \u00c9l est\u00e1 aqu\u00ed en la jornada.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos los esfuerzos que puedan realizar tendiendo puentes entre comunidades eclesiales, parroquiales, diocesanas, as\u00ed como por medio de las conferencias episcopales ser\u00e1n un gesto prof\u00e9tico de la Iglesia que en Cristo es \u00absigno e instrumento de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (Const. dogm. Lumen gentium, 1). As\u00ed la tentaci\u00f3n de quedarnos en la sola denuncia se disipa y se hace anuncio de la Vida nueva que el Se\u00f1or nos regala.<\/em><\/p>\n<p><em>Recordemos la exhortaci\u00f3n de San Juan: \u00abSi alguien vive en la abundancia, y viendo a su hermano en la necesidad, le cierra su coraz\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo permanecer\u00e1 en \u00e9l el amor de Dios? Hijitos m\u00edos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad\u00bb (1 Jn 3,17-18).<\/em><\/p>\n<p><em>Todas estas situaciones plantean preguntas, son situaciones que nos llaman a la conversi\u00f3n, a la solidaridad y a una acci\u00f3n educativa incisiva en nuestras comunidades. No podemos quedar indiferentes (cf. S\u00ednodo sobre los J\u00f3venes, Doc. final, 41-44). El mundo descarta, el esp\u00edritu del mundo descarta, lo sabemos y padecemos; la k\u00e9nosis de Cristo no, la hemos experimentado y la seguimos experimentando en propia carne por el perd\u00f3n y la conversi\u00f3n. Esta tensi\u00f3n nos obliga a preguntarnos continuamente: \u00bfd\u00f3nde queremos pararnos?<\/em><\/p>\n<p><em>La k\u00e9nosis de Cristo es sacerdotal<\/em><\/p>\n<p><em>Es conocida la amistad y el impacto que gener\u00f3 el asesinato del P. Rutilio Grande en la vida de Mons. Romero. Fue un acontecimiento que marc\u00f3 a fuego su coraz\u00f3n de hombre, sacerdote y pastor. Romero no era un administrador de recursos humanos, no gestionaba personas ni organizaciones, Romero sent\u00eda con amor de padre, amigo y hermano. Una vara un poco alta, pero vara al fin para evaluar nuestro coraz\u00f3n episcopal, una vara ante la cual podemos preguntarnos: \u00bfCu\u00e1nto me afecta la vida de mis curas? \u00bfCu\u00e1nto soy capaz de dejarme impactar por lo que viven, por llorar sus dolores, as\u00ed como festejar y alegrarme con sus alegr\u00edas? El funcionalismo y clericalismo eclesial \u2014tan tristemente extendido, que representa una caricatura y una perversi\u00f3n del ministerio\u2014 empieza a medirse por estas preguntas. No es cuesti\u00f3n de cambios de estilos, maneras o lenguajes \u2014todo importante ciertamente\u2014 sino sobre todo es cuesti\u00f3n de impacto y capacidad de que nuestras agendas episcopales tengan espacio para recibir, acompa\u00f1ar y sostener a nuestros curas, tengan \u201cespacio real\u201d para ocuparnos de ellos. Eso hace de nosotros padres fecundos.<\/em><\/p>\n<p><em>En ellos normalmente recae de modo especial la responsabilidad de que este pueblo sea el pueblo de Dios. Ellos est\u00e1n en la l\u00ednea de fuego. Ellos llevan sobre sus espaldas el peso del d\u00eda y del calor (cf. Mt 20,12), est\u00e1n expuestos a un sinf\u00edn de situaciones diarias que los pueden dejar m\u00e1s vulnerables y, por tanto, necesitan tambi\u00e9n de nuestra cercan\u00eda, de nuestra comprensi\u00f3n y aliento, ellos necesitan de nuestra paternidad. El resultado del trabajo pastoral, la evangelizaci\u00f3n en la Iglesia y la misi\u00f3n no se basa en la riqueza de los medios y recursos materiales, ni en la cantidad de eventos o actividades que realicemos sino en la centralidad de la compasi\u00f3n: uno de los grandes distintivos que como Iglesia podemos ofrecer a nuestros hermanos.<\/em><\/p>\n<p><em>Me preocupa c\u00f3mo la compasi\u00f3n ha perdido centralidad en la Iglesia o se est\u00e1 perdiendo para no ser tan pesimista, incluso en medios de comunicaci\u00f3n cat\u00f3licos la compasi\u00f3n no est\u00e1. Existe la condena, el ense\u00f1amiento, la valoraci\u00f3n de s\u00ed mismo, la denuncia de la herej\u00eda. Que no se pierda en nuestra iglesia la compasi\u00f3n y que no se pierda en el obispo la centralidad de la compasi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>La k\u00e9nosis de Cristo es la expresi\u00f3n m\u00e1xima de la compasi\u00f3n del Padre. La Iglesia de Cristo es la Iglesia de la compasi\u00f3n, y eso empieza por casa. Siempre es bueno preguntarnos como pastores: \u00bfCu\u00e1nto impacta en m\u00ed la vida de mis sacerdotes? \u00bfSoy capaz de ser padre o me consuelo con ser mero ejecutor? \u00bfMe dejo incomodar? Recuerdo las palabras de Benedicto XVI al inicio de su pontificado habl\u00e1ndole a sus compatriotas: \u00abCristo no nos ha prometido una vida c\u00f3moda. Quien busca la comodidad con \u00c9l se ha equivocado de camino. \u00c9l nos muestra la senda que lleva hacia las cosas grandes, hacia el bien, hacia una vida humana aut\u00e9ntica\u00bb (Benedicto XVI, Discurso a los peregrinos alemanes, 25 abril 2005).<\/em><\/p>\n<p><em>El obispo tiene que crecer todos los d\u00edas en la capacidad de dejarse incomodar, ser vulnerable a su pueblo. Estoy pensando en uno, de una di\u00f3cesis grande, muy trabajador. Ten\u00eda audiencia en las ma\u00f1anas. Era bastante frecuente que no ve\u00eda la hora de ir a comer y hab\u00eda los curas que lo estaban all\u00ed esperando, as\u00ed que volv\u00eda atr\u00e1s y los atend\u00eda. Dejarse incomodar y dejar que el fideo se pase y la chuleta se enfr\u00ede. Dejarse incomodar por los curas.<\/em><\/p>\n<p><em>Sabemos que nuestra labor, en las visitas y encuentros que realizamos \u2015sobre todo en las parroquias\u2015 tiene una dimensi\u00f3n y componente administrativo que es necesario desarrollar. Asegurar que se haga, s\u00ed, pero eso no es ni ser\u00e1 sin\u00f3nimo de que seamos nosotros quienes tengamos que utilizar el escaso tiempo en tareas administrativas. En las visitas, lo fundamental y lo que no podemos delegar es \u201cel o\u00eddo\u201d. Hay muchas cosas que hacemos a diario que deber\u00edamos confiarlas a otros. Lo que no podemos encomendar, en cambio, es la capacidad de escuchar, la capacidad de seguir la salud y vida de nuestros sacerdotes. No podemos delegar en otros la puerta abierta para ellos. Puerta abierta que cree condiciones que posibiliten la confianza m\u00e1s que el miedo, la sinceridad m\u00e1s que la hipocres\u00eda, el intercambio franco y respetuoso m\u00e1s que el mon\u00f3logo disciplinador.<\/em><\/p>\n<p><em>Recuerdo esas palabras del Beato Rosmini, acusado de hereje, hoy beato: \u00abNo hay duda de que solo los grandes hombres pueden formar a otros grandes hombres [\u2026]. En los primeros siglos, la casa del obispo era el seminario de los sacerdotes y di\u00e1conos. La presencia y la vida santa de su prelado, resultaba ser una lecci\u00f3n candente, continua, sublime, en la que se aprend\u00eda conjuntamente la teor\u00eda en sus doctas palabras y la pr\u00e1ctica en asiduas ocupaciones pastorales. Y as\u00ed se ve\u00eda crecer a los j\u00f3venes Atanasios junto a los Alejandros\u00bb (Antonio Rosmini, Las cinco llagas de la santa Iglesia, 63).<\/em><\/p>\n<p><em>Es importante que el cura encuentre al padre, al pastor en el que \u201cmirarse\u201d y no al administrador que quiere \u201cpasar revista de las tropas\u201d. Es fundamental que, con todas las cosas en las que discrepamos e inclusive los desacuerdos y discusiones que puedan existir (y es normal y esperable que existan), los curas perciban en el obispo a un hombre capaz de jugarse y dar la cara por ellos, de sacarlos adelante y ser mano tendida cuando est\u00e1n empantanados. Un hombre de discernimiento que sepa orientar y encontrar caminos concretos y transitables en las distintas encrucijadas de cada historia personal.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando estaba en Argentina a veces escuchaba gente que dec\u00eda \u00abel cura no\u00bb; y la secretaria del obispo ten\u00eda la agenda llena. \u00abLlame dentro de veinte d\u00edas\u00bb, \u00abquiero ver al obispo\u00bb, \u00abno se puede, no puede ver al obispo\u00bb, \u00abquer\u00eda consultarle\u00bb. Esto es no un consejo sino algo del coraz\u00f3n. Si tiene la agenda llena, bendito sea Dios, porque as\u00ed van a comer el pan. Si ven un llamado de un cura, a m\u00e1s tardar llamenlo al dia siguiente. Lo llaman y le pregunta si puede esperar, desde ese momento el cura sabr\u00e1 que el obispo es padre.<\/em><\/p>\n<p><em>La palabra autoridad etimol\u00f3gicamente viene de la ra\u00edz latina \u00abaugere\u00bb que significa aumentar, promover, hacer progresar. La autoridad en el pastor radica especialmente en ayudar a crecer, en promover a sus presb\u00edteros, m\u00e1s que en promoverse a s\u00ed mismo \u2014eso lo hace un solter\u00f3n, no un padre\u2014. La alegr\u00eda del padre\/pastor es ver que sus hijos crecieron y fueron fecundos. Hermanos, que esa sea nuestra autoridad y el signo de nuestra fecundidad.<\/em><\/p>\n<p><em>La k\u00e9nosis de Cristo es pobre<\/em><\/p>\n<p><em>Sentir con la Iglesia es sentir con el pueblo fiel, el pueblo sufriente y esperanzador de Dios. Es saber que nuestra identidad ministerial nace y se entiende a la luz de esta pertenencia \u00fanica y constituyente de nuestro ser. En este sentido quisiera recordar con ustedes lo que San Ignacio nos escrib\u00eda a los jesuitas: \u00abla pobreza es madre y muro\u00bb, engendra y contiene. Madre porque nos invita a la fecundidad, a la generatividad, a la capacidad de donaci\u00f3n que ser\u00eda imposible en un coraz\u00f3n avaro o que busca acumular. Y muro porque nos protege de una de las tentaciones m\u00e1s sutiles que enfrentamos los consagrados, la mundanidad espiritual: ese revestir de valores religiosos y \u201cpiadosos\u201d el af\u00e1n de poder y protagonismo, la vanidad e incluso el orgullo y la soberbia. Muro y madre que nos ayuden a ser una Iglesia que sea cada vez m\u00e1s libre porque est\u00e1 centrada en la k\u00e9nosis de su Se\u00f1or. Una Iglesia que no quiere que su fuerza est\u00e9 \u2014como dec\u00eda Mons. Romero\u2014 en el apoyo de los poderosos o de la pol\u00edtica, sino que se desprende con nobleza para caminar \u00fanicamente tomada de los brazos del crucificado, que es su verdadera fortaleza. Y esto se traduce en signos concretos, en signos evidentes, esto nos cuestiona e impulsa a un examen de conciencia sobre nuestras opciones y prioridades en el uso de los recursos, influencias y posicionamientos. La pobreza es madre y muro porque custodia sobre todo nuestro coraz\u00f3n para que no se deslice en concesiones y compromisos que debilitan la libertad y la parres\u00eda a la que el Se\u00f1or nos llama.<\/em><\/p>\n<p><em>Hermanos, antes de terminar pong\u00e1monos bajo el manto de la Virgen y recemos juntos para que ella custodie nuestro coraz\u00f3n de pastores y nos ayude a servir mejor al Cuerpo de su Hijo, el santo Pueblo fiel de Dios que camina, vive y reza aqu\u00ed en Centroam\u00e9rica.<\/em><\/p>\n<p><em>Rec\u00e9mosle a la Madre\u2026\u00a0Ave Mar\u00eda<\/em><\/p>\n<p><em>Que Jes\u00fas los bendiga y la Virgen Mar\u00eda los cuide. Y, por favor, no se olviden de rezar por m\u00ed para que cumpla todo lo que dije. Muchas gracias. \u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>**<\/em><\/p>\n<p><em>[1] Quiero hacer presente la memoria de pastores que, movidos por su celo pastoral y su amor a la Iglesia, dieron vida a este organismo eclesial, como Monse\u00f1or Luis Ch\u00e1vez y Gonz\u00e1lez, arzobispo de San Salvador, y Monse\u00f1or V\u00edctor Sanabria, arzobispo de San Jos\u00e9 de Costa Rica, entre otros.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p><center><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/M9_edtPUj9U?controls=0\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/center><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JMJ Panam\u00e1 2019 | Sentir con la Iglesia es sentir con el pueblo fiel, el pueblo sufriente y esperanzador de Dios, la frase se desprende del mensaje expresado por Su Santidad Francisco en el encuentro con los Obispos Centroamericanos. 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