{"id":3764,"date":"2019-01-26T12:30:52","date_gmt":"2019-01-26T15:30:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=3764"},"modified":"2019-01-26T12:30:52","modified_gmt":"2019-01-26T15:30:52","slug":"jmj-panama-2019-dame-de-beber-significa-animarse-a-dejarse-purificar-y-rescatar-la-parte-mas-autentica-de-nuestros-carismas-fundantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/jmj-panama-2019-dame-de-beber-significa-animarse-a-dejarse-purificar-y-rescatar-la-parte-mas-autentica-de-nuestros-carismas-fundantes\/","title":{"rendered":"JMJ Panam\u00e1 2019 | \u201cDame de beber\u201d significa animarse a dejarse purificar y rescatar la parte m\u00e1s aut\u00e9ntica de nuestros carismas fundantes"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/obcastrensearg_papa-en-panam\u00e1-santa-misa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3766\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/obcastrensearg_papa-en-panam\u00e1-santa-misa-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>JMJ Panam\u00e1 2019<\/strong> | <strong>\u201cDame de beber\u201d significa animarse a dejarse purificar y rescatar la parte m\u00e1s aut\u00e9ntica de nuestros carismas fundantes<\/strong>, la frase se desprende de la Homil\u00eda brindad por el <strong>Santo Padre<\/strong> al celebrar la <strong>Santa Misa<\/strong> en la Catedral Bas\u00edlica de <strong>Santa Mar\u00eda de la Antigua<\/strong> junto a los religiosos (Sacerdotes, Consagrados y Laicos) de <strong>Panam\u00e1<\/strong>. Luego de mucho tiempo de estar cerrado el templo, fue reinaugurado, donde Su Santidad Francisco consagr\u00f3 el nuevo Altar, la ceremonia que fue concelebrada tambi\u00e9n por el Arzobispo de Panam\u00e1, <strong>Mons. Jos\u00e9 Domingo Ulloa Mendieta<\/strong>, tambi\u00e9n entre los presentes se encontraba el Sr. Presidente del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En su Homil\u00eda, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos habl\u00f3 del Evangelio, \u00abJes\u00fas, fatigado del camino, se hab\u00eda sentado junto al pozo. Era la hora del mediod\u00eda. Una mujer de Samar\u00eda fue a sacar agua, y Jes\u00fas le dijo: \u201cDame de beber\u201d\u00bb (Jn 4,6-7). En su explicaci\u00f3n a los religiosos, el <strong>Papa Francisco<\/strong> se\u00f1alaba al respecto, <strong><em>\u201cFatigado del camino. Es relativamente f\u00e1cil para nuestra imaginaci\u00f3n, compulsivamente productivista, contemplar y entrar en comuni\u00f3n con la actividad del Se\u00f1or, pero no siempre sabemos o podemos \u00a0contemplar y acompa\u00f1ar las \u201cfatigas del Se\u00f1or\u201d, como si esto no fuera cosa de Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1alando que, <strong><em>\u201clas causas y motivos que pueden provocar la fatiga del camino en nosotros sacerdotes, \u00a0consagrados y consagradas, miembros de movimientos laicales, son m\u00faltiples (\u2026).Todas reclaman, como grito silencioso, un pozo desde donde volver a empezar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Mir\u00e1ndolos a ellos, Sacerdotes, Consagrados y Laicos afirmaba, <strong><em>\u201chermanas y hermanos, el cansancio de la esperanza nace al constatar una Iglesia herida por su pecado y que tantas veces no ha sabido escuchar tantos gritos en el que se escond\u00eda el grito del Maestro: \u00abDios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (Mt 27,46)\u201d.<\/em><\/strong> Alert\u00e1ndolos, apuntaba, <strong><em>\u201cy as\u00ed podemos acostumbrarnos a vivir con una esperanza cansada frente al futuro incierto y desconocido, y esto deja espacio a que se instale un gris pragmatismo en el coraz\u00f3n de nuestras comunidades\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pensar que no tendremos desaf\u00edos es no entender la misi\u00f3n, dec\u00eda el Santo Padre, <strong><em>\u201clas fatigas del camino acontecen y se hacen sentir. Gusten o no gusten est\u00e1n, y es bueno tener la misma valent\u00eda que tuvo el Maestro para decir: \u00abdame de beber\u00bb\u201d. Agregando, \u201cdame de beber es lo que pide el Se\u00f1or y es lo que nos pide que digamos nosotros. Y al decirlo, le abrimos la puerta a nuestra cansada esperanza para volver sin miedo al pozo fundante del primer amor, cuando Jes\u00fas pas\u00f3 por nuestro camino, nos mir\u00f3 con misericordia, y nos eligi\u00f3 y nos pidi\u00f3 seguirlo; al decirlo recuperamos la memoria de aquel momento en el que sus ojos se cruzaron con los nuestros, el momento en que nos hizo sentir que nos amaba, que me amaba, y no solo de manera personal sino tambi\u00e9n como comunidad (cf. Homil\u00eda en la Vigilia Pascual, 19 abril 2014)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando Su Santidad dec\u00eda, <strong><em>\u201cDame de beber\u201d significa animarse a dejarse purificar y rescatar la parte m\u00e1s aut\u00e9ntica de nuestros carismas fundantes \u2015que no solo se reducen a la vida religiosa sino a la Iglesia toda\u2015 y ver de qu\u00e9 forma se pueden expresar hoy\u201d.<\/em><\/strong> Profundizando a\u00fan m\u00e1s, confirmaba, <strong><em>\u201cdame de beber\u201d significa reconocer que necesitamos que el Esp\u00edritu nos transforme en hombres y mujeres memoriosos de encuentro y un paso, del paso salv\u00edfico de Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Casi en el final el <strong>Papa<\/strong> nos confiaba, <strong><em>\u201cla esperanza cansada ser\u00e1 sanada y gozar\u00e1 de esa \u00abparticular fatiga del coraz\u00f3n\u00bb cuando no tema volver al lugar del primer amor y logre encontrar, en las periferias y desaf\u00edos que hoy se nos presentan, el mismo canto, la misma mirada que suscit\u00f3 el canto y la mirada de nuestros mayores\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes en forma textual la Homil\u00eda del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>En primer lugar quiero felicitar al Se\u00f1or Arzobispo que por primera vez despu\u00e9s de casi siete a\u00f1os puede encontrarse con su esposa, que es esta iglesia, viuda provisoria durante todo este tiempo. Y felicitar a la viuda que deja de ser viuda hoy con el encuentro con su esposo.<\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n quiero agradecer a todos los que hicieron posible esto, a las autoridades y a todo el pueblo de Dios, todo lo que hicieron para que el Se\u00f1or Arzobispo pudiera encontrarse con su pueblo, no en casa prestada sino en la suya. Muchas gracias se\u00f1or presidente.<\/em><\/p>\n<p><em>En el programa estaba previsto que esta ceremonia, por falta de tiempo, tuviera dos significados: la consagraci\u00f3n del altar y el encuentro con sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos consagrados. As\u00ed que lo que voy a decir va a estar en esa l\u00ednea, pensado en los sacerdotes, las religiosas, los religiosas, los laicos consagrados, son todos los que trabajan en esta Iglesia particular.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abJes\u00fas, fatigado del camino, se hab\u00eda sentado junto al pozo. Era la hora del mediod\u00eda. Una mujer de Samar\u00eda fue a sacar agua, y Jes\u00fas le dijo: \u201cDame de beber\u201d\u00bb (Jn 4,6-7).<\/em><\/p>\n<p><em>El evangelio que hemos escuchado no duda en presentarnos a Jes\u00fas cansado de caminar. Al mediod\u00eda, cuando el sol se hace sentir con toda su fuerza y poder, lo encontramos junto al pozo. Necesitaba calmar y saciar la sed, refrescar los pasos, recuperar fuerzas para poder continuar con su misi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Los disc\u00edpulos vivieron en primera persona lo que significaba la entrega y disponibilidad del Se\u00f1or para llevar la Buena Nueva a los pobres, vendar los corazones heridos, proclamar la liberaci\u00f3n a los cautivos y la libertad a los prisioneros, consolar a los que estaban de duelo y proclamar el a\u00f1o de gracia a todos (cf. Is 61,1-3). Son todas situaciones que te toman la vida, te toman la energ\u00eda; y \u201cno ahorraron\u201d en regalarnos tantos momentos importantes en la vida del Maestro donde tambi\u00e9n nuestra humanidad pueda encontrar una palabra de Vida.<\/em><\/p>\n<p><em>Fatigado del camino<\/em><\/p>\n<p><em>Es relativamente f\u00e1cil para nuestra imaginaci\u00f3n, compulsivamente productivista, contemplar y entrar en comuni\u00f3n con la actividad del Se\u00f1or, pero no siempre sabemos o podemos \u00a0contemplar y acompa\u00f1ar las \u201cfatigas del Se\u00f1or\u201d, como si esto no fuera cosa de Dios. El Se\u00f1or se fatig\u00f3 y en esa fatiga encuentran espacio tantos cansancios de nuestros pueblos y de nuestra gente, de nuestras comunidades y de todos aquellos que est\u00e1n cansados y agobiados (cf. Mt 11,28).<\/em><\/p>\n<p><em>Las causas y motivos que pueden provocar la fatiga del camino en nosotros sacerdotes, \u00a0consagrados y consagradas, miembros de movimientos laicales, son m\u00faltiples: desde largas horas de trabajo que dejan poco tiempo para comer, descansar, rezar y estar en familia, hasta \u201ct\u00f3xicas\u201d condiciones laborales y afectivas que llevan al agotamiento y agrietan el coraz\u00f3n; desde la simple y cotidiana entrega hasta el peso rutinario de quien no encuentra el gusto, el reconocimiento o el sustento necesario para hacer frente al d\u00eda a d\u00eda; desde habituales y esperables situaciones complicadas hasta estresantes y angustiantes horas de presi\u00f3n. Toda una gama de peso a soportar.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser\u00eda imposible tratar de abarcar todas las situaciones que resquebrajan la vida de los \u00a0consagrados, pero en todas sentimos la necesidad urgente de encontrar un pozo que pueda calmar y saciar la sed y el cansancio del camino. Todas reclaman, como grito silencioso, un pozo desde donde volver a empezar.<\/em><\/p>\n<p><em>De un tiempo a esta parte no son pocas las veces que parece haberse instalado en nuestras comunidades una sutil especie de fatiga, que no tiene nada que ver con la fatiga del Se\u00f1or. Aqu\u00ed tenemos que estar atentos. Se trata de una tentaci\u00f3n que podr\u00edamos llamar el cansancio de la esperanza. Ese cansancio que surge cuando \u2015como en el evangelio\u2015 el sol cae como plomo y vuelve fastidiosas las horas, y lo hace con una intensidad tal que no deja avanzar ni mirar hacia adelante. Como si todo se volviera confuso. No me refiero aqu\u00ed a la \u00abparticular fatiga del coraz\u00f3n\u00bb (cf. Carta enc. Redemptoris Mater, 17; Exhort. apost. Evangelii Gaudium, 287) de quienes \u201chechos trizas\u201d por la entrega al final del d\u00eda logran expresar una sonrisa serena y agradecida; sino a esa otra fatiga, la que nace de cara al futuro cuando la realidad \u201ccachetea\u201d y pone en duda las fuerzas, los recursos y la viabilidad de la misi\u00f3n en este mundo tan cambiante y cuestionador.<\/em><\/p>\n<p><em>Es un cansancio paralizante. Nace de mirar para adelante y no saber c\u00f3mo reaccionar ante la intensidad y perplejidad de los cambios que como sociedad estamos atravesando. Estos cambios parecieran cuestionar no solo nuestras formas de expresi\u00f3n y compromiso, nuestras costumbres y actitudes ante la realidad, sino que ponen en duda, en muchos casos, la viabilidad misma de la vida religiosa en el mundo de hoy. E incluso la velocidad de esos cambios puede llevar a inmovilizar toda opci\u00f3n y opini\u00f3n y, lo que supo ser significativo e importante en otros tiempos parece que ya no tiene lugar.<\/em><\/p>\n<p><em>Hermanas y hermanos, el cansancio de la esperanza nace al constatar una Iglesia herida por su pecado y que tantas veces no ha sabido escuchar tantos gritos en el que se escond\u00eda el grito del Maestro: \u00abDios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (Mt 27,46).<\/em><\/p>\n<p><em>Y as\u00ed podemos acostumbrarnos a vivir con una esperanza cansada frente al futuro incierto y desconocido, y esto deja espacio a que se instale un gris pragmatismo en el coraz\u00f3n de nuestras comunidades. Todo aparentemente parecer\u00eda proceder con normalidad, pero en realidad la fe se desgasta y se degenera. Comunidades y presbiterios desilusionados con la realidad que no entendemos o que creemos que no tiene ya lugar para nuestra propuesta, podemos darle \u201cciudadan\u00eda\u201d a una de las peores herej\u00edas posibles para nuestra \u00e9poca: pensar que el Se\u00f1or y nuestras comunidades no tienen ya nada que decir ni aportar en este nuevo mundo que se est\u00e1 gestando (cf. Exhort. apost. Evangelii gaudium, 83). Y entonces sucede que lo que un d\u00eda surgi\u00f3 para ser sal y luz del mundo termina ofreciendo su peor versi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Dame de beber<\/em><\/p>\n<p><em>Las fatigas del camino acontecen y se hacen sentir. Gusten o no gusten est\u00e1n, y es bueno tener la misma valent\u00eda que tuvo el Maestro para decir: \u00abdame de beber\u00bb. Como le sucedi\u00f3 a la samaritana y nos puede suceder a cada uno de nosotros, no queremos calmar la sed con cualquier agua sino con ese \u00abmanantial que brotar\u00e1 hasta la vida eterna\u00bb (Jn 4,14). Sabemos, como bien lo sab\u00eda la samaritana que cargaba desde hac\u00eda a\u00f1os los c\u00e1ntaros vac\u00edos de amores fallidos, que no cualquier palabra puede ayudar a recuperar las fuerzas y la profec\u00eda en la misi\u00f3n. No cualquier novedad, por muy seductora que parezca, puede aliviar la sed. Sabemos, como bien lo sab\u00eda ella, que tampoco el conocimiento religioso, la justificaci\u00f3n de determinadas opciones y tradiciones pasadas o novedades presentes, nos hacen siempre fecundos y apasionados \u00abadoradores en esp\u00edritu y en verdad\u00bb (Jn 4,23).<\/em><\/p>\n<p><em>Dame de beber es lo que pide el Se\u00f1or y es lo que nos pide que digamos nosotros. Y al decirlo, le abrimos la puerta a nuestra cansada esperanza para volver sin miedo al pozo fundante del primer amor, cuando Jes\u00fas pas\u00f3 por nuestro camino, nos mir\u00f3 con misericordia, y nos eligi\u00f3 y nos pidi\u00f3 seguirlo; al decirlo recuperamos la memoria de aquel momento en el que sus ojos se cruzaron con los nuestros, el momento en que nos hizo sentir que nos amaba, que me amaba, y no solo de manera personal sino tambi\u00e9n como comunidad (cf. Homil\u00eda en la Vigilia Pascual, 19 abril 2014). Poder decir dame de beber es volver sobre nuestros pasos y, en fidelidad creativa, escuchar c\u00f3mo el Esp\u00edritu no engendr\u00f3 una obra puntual, un plan de pastoral o una estructura a organizar sino que, por medio de tantos \u201csantos de la puerta de al lado\u201d \u2015entre los cuales encontramos padres y madres fundadores de institutos seculares, obispos y p\u00e1rrocos que supieron poner fundamento a sus comunidades\u2015, regal\u00f3 vida y ox\u00edgeno a un contexto hist\u00f3rico determinado que parec\u00eda asfixiar y aplastar toda esperanza y dignidad.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cDame de beber\u201d significa animarse a dejarse purificar y rescatar la parte m\u00e1s aut\u00e9ntica de nuestros carismas fundantes \u2015que no solo se reducen a la vida religiosa sino a la Iglesia toda\u2015 y ver de qu\u00e9 forma se pueden expresar hoy. Se trata no solo de mirar con agradecimiento el pasado sino de ir en b\u00fasqueda de las ra\u00edces de su inspiraci\u00f3n y dejar que resuenen nuevamente con fuerza entre nosotros (cf. PAPA FRANCISCO &#8211; FERNANDO PRADO, La fuerza de la vocaci\u00f3n, 42).<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cDame de beber\u201d significa reconocer que necesitamos que el Esp\u00edritu nos transforme en hombres y mujeres memoriosos de encuentro y un paso, del paso salv\u00edfico de Dios. Y con confianza, as\u00ed como lo hizo ayer, lo seguir\u00e1 haciendo ma\u00f1ana: \u00abir a las ra\u00edces nos ayuda sin lugar a dudas a vivir el presente, y a vivirlo sin miedo. Tenemos necesidad de vivir sin miedo respondiendo a la vida con la pasi\u00f3n de estar empe\u00f1ados con la historia, inmersos en las cosas. Con pasi\u00f3n de enamorados\u00bb (cf. ib\u00edd., 44).<\/em><\/p>\n<p><em>La esperanza cansada ser\u00e1 sanada y gozar\u00e1 de esa \u00abparticular fatiga del coraz\u00f3n\u00bb cuando no tema volver al lugar del primer amor y logre encontrar, en las periferias y desaf\u00edos que hoy se nos presentan, el mismo canto, la misma mirada que suscit\u00f3 el canto y la mirada de nuestros mayores. As\u00ed evitaremos el riesgo de partir desde nosotros mismos y abandonaremos la cansadora auto-compasi\u00f3n para encontrar los ojos con los que Cristo hoy nos sigue buscando, nos sigue mirando, nos sigue llamando, invitando a la misi\u00f3n como lo hizo en aquel primer encuentro, el encuentro del primer amor.<\/em><\/p>\n<p><em>* * *<\/em><\/p>\n<p><em>No me parece un acontecimiento menor que esta catedral vuelva a abrir sus puertas despu\u00e9s de mucho tiempo de renovaci\u00f3n. Experiment\u00f3 el paso de los a\u00f1os, como fiel testigo de la historia de este pueblo y con la ayuda y el trabajo de muchos quiso volver a regalar su belleza. M\u00e1s que una formal reconstrucci\u00f3n, que siempre intenta volver a un original pasado, busc\u00f3 rescatar la belleza de los a\u00f1os abri\u00e9ndose a hospedar toda la novedad que el presente le pod\u00eda regalar. Una catedral espa\u00f1ola, india y afroamericana se vuelve as\u00ed catedral paname\u00f1a, de los de ayer, pero tambi\u00e9n de los de hoy que han hecho posible este hecho. Ya no pertenece solo al pasado, sino que es belleza del presente.<\/em><\/p>\n<p><em>Y hoy nuevamente es regazo que impulsa a renovar y alimentar la esperanza, a descubrir c\u00f3mo la belleza del ayer se vuelve base para construir la belleza del ma\u00f1ana.<\/em><\/p>\n<p><em>Y as\u00ed act\u00faa el Se\u00f1or, nada de cansancio de la esperanza, s\u00ed la peculiar fatiga del coraz\u00f3n del que lleva adelante todos los d\u00edas lo que le fue encomendado: la mirada del primer amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Hermanos, no nos dejemos robar la esperanza que hemos heredado de nuestros padres, la belleza que hemos heredado de nuestros padre, que ella sea la ra\u00edz viva y fecunda que nos ayude a seguir haciendo bella y prof\u00e9tica la historia de salvaci\u00f3n en estas tierras.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p><center><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/rLVOkVWxV9U?controls=0\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/center><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JMJ Panam\u00e1 2019 | \u201cDame de beber\u201d significa animarse a dejarse purificar y rescatar la parte m\u00e1s aut\u00e9ntica de nuestros carismas fundantes, la frase se desprende de la Homil\u00eda brindad por el Santo Padre al celebrar la Santa Misa en la Catedral Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda de la Antigua junto a los religiosos (Sacerdotes, Consagrados [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3766,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82,99],"tags":[132,28,58],"class_list":["post-3764","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","category-videos","tag-jmj-jornada-mundial-de-juventud","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3764","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3764"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3764\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3764"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3764"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3764"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}