{"id":3978,"date":"2019-02-05T08:00:07","date_gmt":"2019-02-05T11:00:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=3978"},"modified":"2019-02-05T08:00:07","modified_gmt":"2019-02-05T11:00:07","slug":"abu-dhabi-los-que-viven-segun-jesus-hacen-el-mundo-limpio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/abu-dhabi-los-que-viven-segun-jesus-hacen-el-mundo-limpio\/","title":{"rendered":"Abu Dhabi | Los que viven seg\u00fan Jes\u00fas hacen el mundo limpio"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/obcastrensearg_papa-en-emiratos-\u00e1rabes-unidos-03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3979\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/obcastrensearg_papa-en-emiratos-\u00e1rabes-unidos-03-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Abu Dhabi<\/strong> | <strong>Los que viven seg\u00fan Jes\u00fas hacen el mundo limpio<\/strong>, la frase pertenece a parte de la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre<\/strong> en la <strong>Santa Misa<\/strong> celebrada en la <strong>Ciudad Deportiva Zayed<\/strong>. Antes hab\u00eda participado de la visita a la <strong>Catedral de San Jos\u00e9<\/strong>, donde se encontr\u00f3 con unos 300 fieles, a quienes saludo, pudo compartir un tiempo de meditaci\u00f3n y dej\u00f3 una ofrenda floral.<\/p>\n<p>A la <strong>Santa Misa \u201cPor la paz y la justicia\u201d<\/strong>, asistieron fieles cat\u00f3licos de cien pa\u00edses diferentes y cerca de cuatro mil musulmanes, antes de iniciar la misa, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> recorri\u00f3 el lugar en su papa m\u00f3vil para poder as\u00ed estar m\u00e1s cerca de los presentes. Seg\u00fan la organizaci\u00f3n a la ceremonia entre los que estuvieron en el interior del recinto y quienes estaban fuera superaban los ciento ochenta mil fieles peregrinos.<\/p>\n<p>En su catequesis, el Santo Padre centr\u00f3 su meditaci\u00f3n sobre la vocablo Bendito, al respecto dec\u00eda, \u00a0<strong><em>\u201cesta es la palabra con la que Jes\u00fas comienza su predicaci\u00f3n en el Evangelio de Mateo. Y es el estribillo que repite hoy, como para fijar en nuestro coraz\u00f3n, ante todo, un mensaje b\u00e1sico: si te quedas con Jes\u00fas, si como los disc\u00edpulos de ese tiempo amas escuchar su palabra, si tratas de vivirla todos los d\u00edas, eres Beato\u201d. <\/em><\/strong>Agregando, <strong><em>\u201cQueridos hermanos y hermanas, en la alegr\u00eda de conocerlos, esta es la palabra que he venido a decirles: \u00a1benditos!\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando en su ense\u00f1anza, resaltaba, <strong><em>\u201cJes\u00fas trajo el amor de Dios al mundo, solo as\u00ed venci\u00f3 la muerte, el pecado, el temor y la mundanidad en s\u00ed mismo: con la \u00fanica fuerza del amor divino\u201d.<\/em><\/strong> Profundizando el Evangelio, el <strong>Santo Padre<\/strong> resaltaba, <strong><em>\u201cse dice que entre el evangelio escrito y el evangelio vivido existe la misma diferencia que existe entre la m\u00fasica escrita y tocada\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A los fieles presentes, les indicaba, <strong><em>\u201caqu\u00ed conoces la melod\u00eda del Evangelio y vives el entusiasmo de su ritmo. Eres un coro que incluye una variedad de naciones, idiomas y rituales; una diversidad que el Esp\u00edritu Santo ama y quiere armonizar cada vez m\u00e1s, para hacer una sinfon\u00eda de ello\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Hablando de los desaf\u00edos diarios que afrontan quienes viven lejos de su tierra de origen, el Santo Padre afirmaba, <strong><em>\u201cvivir como bendecido y seguir el camino de Jes\u00fas no significa siempre ser feliz\u201d.<\/em><\/strong> Pero, tambi\u00e9n les se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cquien est\u00e1 afligido, quien sufre injusticia, quien se esfuerza por ser un pacificador sabe lo que significa sufrir. Ciertamente no es f\u00e1cil para ti vivir lejos de casa y tal vez sentir, adem\u00e1s de la falta de los afectos m\u00e1s preciados, la incertidumbre del futuro. Pero el Se\u00f1or es fiel y no abandona a los suyos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, tambi\u00e9n record\u00f3 a <strong>San Antonio Abad<\/strong>, el gran iniciador del monasticismo en el desierto, hablando de su vida y su gran misi\u00f3n cuando se preguntaba, <strong><em>\u00ab\u00bfD\u00f3nde estabas? \u00bfPor qu\u00e9 no apareciste primero para liberarme del sufrimiento? D\u00f3nde estabas Entonces percibi\u00f3 claramente la respuesta de Jes\u00fas: \u00abYo estaba aqu\u00ed, Antonio\u00bb (San Atanasio, Vita Antonii, 10)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Al respecto el <strong>Santo Padre<\/strong> declaraba, <strong><em>\u201cel Se\u00f1or est\u00e1 cerca. Puede suceder, cuando te enfrentas a una prueba o un per\u00edodo dif\u00edcil, pensar que est\u00e1s solo, incluso despu\u00e9s de tanto tiempo con el Se\u00f1or. Pero en esos momentos, aunque no intervenga de inmediato, camina a nuestro lado y, si continuamos avanzando, abrir\u00e1 un nuevo camino\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A los fieles peregrinos les afirmo, <strong><em>\u201cJes\u00fas (\u2026), nos pidi\u00f3 que creamos una sola obra de arte, posible para todos: la de nuestra vida. Las Bienaventuranzas son entonces un mapa de la vida: no piden acciones sobrehumanas, sino que imitan a Jes\u00fas en la vida cotidiana\u201d.<\/em><\/strong> Tambi\u00e9n en su Homil\u00eda, afirmaba <strong>Francisco<\/strong>, <strong><em>\u201ces la santidad de la vida cotidiana, que no necesita milagros ni signos extraordinarios. Las Bienaventuranzas no son para superhombres, sino para quienes enfrentan los desaf\u00edos y las pruebas de todos los d\u00edas. Los que viven seg\u00fan Jes\u00fas hacen el mundo limpio. Es como un \u00e1rbol que, incluso en tierra firme, absorbe diariamente el aire contaminado y devuelve el ox\u00edgeno\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n publicamos la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la Homil\u00eda del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Bendito: esta es la palabra con la que Jes\u00fas comienza su predicaci\u00f3n en el Evangelio de Mateo. Y es el estribillo que repite hoy, como para fijar en nuestro coraz\u00f3n, ante todo, un mensaje b\u00e1sico: si te quedas con Jes\u00fas, si como los disc\u00edpulos de ese tiempo amas escuchar su palabra, si tratas de vivirla todos los d\u00edas, eres Beato. No ser\u00e1s bendecido, pero s\u00ed ser\u00e1s bendecido: aqu\u00ed est\u00e1 la primera realidad de la vida cristiana. No se presenta como una lista de prescripciones externas que deben cumplirse o como un conjunto complejo de doctrinas que deben conocerse. En primer lugar no es esto; es saber en Jes\u00fas, amados hijos del Padre. Es vivir la alegr\u00eda de esta bienaventuranza, es entender la vida como una historia de amor, la historia del amor fiel de Dios que nunca nos abandona y quiere hacer comuni\u00f3n con nosotros siempre. Esta es la raz\u00f3n de nuestra alegr\u00eda, de una alegr\u00eda que ninguna persona en el mundo ni ninguna circunstancia de la vida puede quitarnos. Es una alegr\u00eda que da paz incluso en el dolor, que ya nos hace anticipar la felicidad que nos espera para siempre. Queridos hermanos y hermanas, en la alegr\u00eda de conocerlos, esta es la palabra que he venido a decirles: \u00a1benditos!<\/em><\/p>\n<p><em>Ahora, si Jes\u00fas dice a sus disc\u00edpulos felizmente, ellos golpean los motivos de las Bienaventuranzas individuales. En ellos vemos un cambio en el pensamiento com\u00fan, seg\u00fan el cual los ricos, los poderosos, los que triunfan y son aclamados por la multitud son bendecidos. Para Jes\u00fas, sin embargo, los pobres son los bienaventurados, los mansos, los que siguen siendo justos incluso a costa de causar una mala impresi\u00f3n, los perseguidos. \u00bfQui\u00e9n tiene raz\u00f3n, Jes\u00fas o el mundo? Para entender, veamos c\u00f3mo vivi\u00f3 Jes\u00fas: pobre en cosas y rico en amor, san\u00f3 tantas vidas, pero no escatim\u00f3 las suyas. Vino para servir y no para ser servido; nos ense\u00f1\u00f3 que no es grande, sino el que da. Justo y amable, no resisti\u00f3 y fue condenado injustamente. De esta manera, Jes\u00fas trajo el amor de Dios al mundo, solo as\u00ed venci\u00f3 la muerte, el pecado, el temor y la mundanidad en s\u00ed mismo: con la \u00fanica fuerza del amor divino. Pidamos hoy, aqu\u00ed juntos, la gracia de redescubrir la fascinaci\u00f3n de seguir a Jes\u00fas, de imitarlo, de no buscar nada m\u00e1s que a \u00c9l y su humilde amor. Porque est\u00e1 aqu\u00ed, en comuni\u00f3n con \u00e9l y enamorado de los dem\u00e1s, el significado de la vida en la tierra. \u00bfCrees esto?<\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n he venido a agradecerte por c\u00f3mo vives el Evangelio que hemos escuchado. Se dice que entre el evangelio escrito y el evangelio vivido existe la misma diferencia que existe entre la m\u00fasica escrita y tocada. Aqu\u00ed conoces la melod\u00eda del Evangelio y vives el entusiasmo de su ritmo. Eres un coro que incluye una variedad de naciones, idiomas y rituales; una diversidad que el Esp\u00edritu Santo ama y quiere armonizar cada vez m\u00e1s, para hacer una sinfon\u00eda de ello. Esta alegre polifon\u00eda de fe es un testimonio que ustedes dan a todos y que edifican a la Iglesia. Me sorprendi\u00f3 lo mucho que el obispo Hinder dijo una vez que no solo \u00e9l es su Pastor, sino que ustedes, por su ejemplo, a menudo son pastores para \u00e9l. \u00a1Gracias por esto!<\/em><\/p>\n<p><em>Vivir como bendecido y seguir el camino de Jes\u00fas no significa siempre ser feliz. Quien est\u00e1 afligido, quien sufre injusticia, quien se esfuerza por ser un pacificador sabe lo que significa sufrir. Ciertamente no es f\u00e1cil para ti vivir lejos de casa y tal vez sentir, adem\u00e1s de la falta de los afectos m\u00e1s preciados, la incertidumbre del futuro. Pero el Se\u00f1or es fiel y no abandona a los suyos. Un episodio de la vida de San Antonio Abad, el gran iniciador del monasticismo en el desierto, puede ayudarnos. Para el Se\u00f1or lo hab\u00eda dejado todo y estaba en el desierto. All\u00ed, durante varias ocasiones, se vio inmerso en una amarga lucha espiritual que no le dio ning\u00fan respiro, asaltado por las dudas y la oscuridad, y tambi\u00e9n por la tentaci\u00f3n de ceder a la nostalgia y el arrepentimiento de la vida pasada. Entonces el Se\u00f1or lo consol\u00f3 despu\u00e9s de tanto tormento y San Antonio le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfD\u00f3nde estabas? \u00bfPor qu\u00e9 no apareciste primero para liberarme del sufrimiento? D\u00f3nde estabas Entonces percibi\u00f3 claramente la respuesta de Jes\u00fas: \u00abYo estaba aqu\u00ed, Antonio\u00bb (San Atanasio, Vita Antonii, 10). El Se\u00f1or est\u00e1 cerca. Puede suceder, cuando te enfrentas a una prueba o un per\u00edodo dif\u00edcil, pensar que est\u00e1s solo, incluso despu\u00e9s de tanto tiempo con el Se\u00f1or. Pero en esos momentos, aunque no intervenga de inmediato, camina a nuestro lado y, si continuamos avanzando, abrir\u00e1 un nuevo camino. Debido a que el Se\u00f1or es un especialista en hacer cosas nuevas, \u00e9l sabe c\u00f3mo abrir caminos incluso en el desierto (cf. Is 43.19).<\/em><\/p>\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas, tambi\u00e9n me gustar\u00eda decirles que vivir las Bienaventuranzas no requiere gestos sorprendentes. Veamos a Jes\u00fas: no ha dejado nada escrito, no ha construido nada imponente. Y cuando nos dijo c\u00f3mo vivir, no nos pidi\u00f3 que hiciera grandes obras o que nos hiciera se\u00f1ales mediante acciones extraordinarias. Nos pidi\u00f3 que creamos una sola obra de arte, posible para todos: la de nuestra vida. Las Bienaventuranzas son entonces un mapa de la vida: no piden acciones sobrehumanas, sino que imitan a Jes\u00fas en la vida cotidiana. Invitan a mantener el coraz\u00f3n limpio, a practicar la mansedumbre y la justicia a pesar de todo, a ser misericordiosos con todos, a vivir la aflicci\u00f3n unida a Dios. Es la santidad de la vida cotidiana, que no necesita milagros ni signos extraordinarios. Las Bienaventuranzas no son para superhombres, sino para quienes enfrentan los desaf\u00edos y las pruebas de todos los d\u00edas. Los que viven seg\u00fan Jes\u00fas hacen el mundo limpio. Es como un \u00e1rbol que, incluso en tierra firme, absorbe diariamente el aire contaminado y devuelve el ox\u00edgeno. Deseo que seas as\u00ed, firmemente enraizado en Cristo, en Jes\u00fas y listo para hacer el bien a cualquier persona cercana a ti. Tus comunidades son oasis de paz.<\/em><\/p>\n<p><em>Finalmente, me gustar\u00eda reflexionar brevemente sobre dos Bienaventuranzas. El primero: \u00abBienaventurados los mansos\u00bb (Mt 5, 5). Aquellos que atacan o abruman a aquellos que mantienen el comportamiento de Jes\u00fas que nos salv\u00f3 tambi\u00e9n est\u00e1n contentos, incluso frente a sus acusadores. Me gusta citar a San Francisco, cuando dio instrucciones a los frailes sobre c\u00f3mo ir a los sarracenos y no cristianos. \u00c9l escribi\u00f3: \u00abQue no se peleen o discutan, sino que se aferren a toda criatura humana por el amor de Dios y confiesen que son cristianos\u00bb (Regla no vinculada, XVI). Ni peleas s ni disputas, y esto se aplica tambi\u00e9n a los sacerdotes, ni peleas ni disputas: en ese momento, mientras muchos se iban vestidos con armaduras pesadas, San Francisco record\u00f3 que el cristiano estaba armado solo con su humilde fe y su amor concreto. La mansedumbre es importante: si vivimos en el mundo a la manera de Dios, nos convertiremos en canales de su presencia; De lo contrario, no daremos fruto.<\/em><\/p>\n<p><em>La segunda bienaventuranza: \u00abBienaventurados los pacificadores\u00bb (vers\u00edculo 9). El cristiano promueve la paz, comenzando por la comunidad en la que vive. En el libro del Apocalipsis, entre las comunidades a las que Jes\u00fas se dirige, hay una, la de Filadelfia, que creo que se parece a ustedes. Es una Iglesia a la que el Se\u00f1or, a diferencia de casi todos los dem\u00e1s, no reprocha nada. De hecho, ella mantuvo la palabra de Jes\u00fas, sin negar su nombre, y persever\u00f3, es decir, sigui\u00f3 adelante, incluso en dificultad. Y hay un aspecto importante: el nombre de Filadelfia significa amor entre los hermanos. Amor fraternal He aqu\u00ed, una Iglesia que persevera en la palabra de Jes\u00fas y en el amor fraternal agrada al Se\u00f1or y da fruto. Les pido la gracia de preservar la paz, la unidad, cuidarse mutuamente, con esa hermosa fraternidad para la cual no hay cristianos de primera y segunda clase.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas, quien te llama bienaventurado, te da la gracia de seguir adelante sin desanimarte, creciendo en amor \u00abentre vosotros y para todos\u00bb (1 Tes. 3:12).<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p><center><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/y8JQ18rAqyI?controls=0\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/center><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Abu Dhabi | Los que viven seg\u00fan Jes\u00fas hacen el mundo limpio, la frase pertenece a parte de la Homil\u00eda brindada por el Santo Padre en la Santa Misa celebrada en la Ciudad Deportiva Zayed. 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