{"id":4238,"date":"2019-02-27T08:02:41","date_gmt":"2019-02-27T11:02:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=4238"},"modified":"2019-02-27T08:02:41","modified_gmt":"2019-02-27T11:02:41","slug":"papa-francisco-la-oracion-aleja-todo-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-oracion-aleja-todo-miedo\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La oraci\u00f3n aleja todo miedo"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/obcastrensearg_papa-en-Plaza-San-Pedro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4239\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/obcastrensearg_papa-en-Plaza-San-Pedro-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | <strong>La oraci\u00f3n aleja todo miedo<\/strong>, lo dijo el <strong>Santo Padre<\/strong> en la Audiencia General de esta ma\u00f1ana en <strong>Plaza San Pedro<\/strong> donde se reuni\u00f3 con los peregrinos y fieles del mundo y continu\u00f3 con el ciclo de Catequesis sobre el <strong>\u201cPadre Nuestro\u201d<\/strong>. <strong>Su Santidad<\/strong> enfoc\u00f3 adem\u00e1s su meditaci\u00f3n en <strong>\u00abSantificado sea tu nombre\u00bb<\/strong> (pasaje b\u00edblico: Del libro del profeta Ezequiel, 36, 22.23).<\/p>\n<p>Al respecto se\u00f1alaba, <strong><em>\u201cen nuestro viaje de redescubrir la oraci\u00f3n del \u2039\u2039Padre Nuestro\u203a\u203a, hoy profundizaremos la primera de sus siete invocaciones, es decir, \u2039\u2039sea santificado tu nombre\u203a\u203a\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201cen la primera parte, Jes\u00fas nos hace entrar en sus deseos, todos dirigidos al Padre: \u2039\u2039Santificado sea tu nombre, venga tu reino, h\u00e1gase tu voluntad\u203a\u203a\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando con su explicaci\u00f3n, nos dec\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) en el segundo es \u00c9l quien entra en nosotros y se convierte en el int\u00e9rprete de nuestras necesidades: el pan de cada d\u00eda, el perd\u00f3n de los pecados, la ayuda en la tentaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n del mal\u201d.<\/em><\/strong> El <strong>Santo Padre<\/strong> nos afirma, <strong><em>\u201c(\u2026) el \u00abPadre Nuestro\u00bb educa a quienes le rezan para que no multiplique las palabras vanas, porque, como dice el mismo Jes\u00fas, \u00abtu Padre sabe qu\u00e9 cosas necesitas incluso antes de que las preguntes\u00bb (Mt 6.8)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando, nos ense\u00f1a, <strong><em>\u201cel primer paso en la oraci\u00f3n cristiana es, (\u2026), la entrega de nosotros mismos a Dios, a su providencia. Es como decir: \u2039\u2039Se\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo, ni siquiera necesitas decir mi dolor, solo te pido que te quedes aqu\u00ed a mi lado: eres mi esperanza\u203a\u203a\u201d.<\/em><\/strong> Ampliando, resalta <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, <strong><em>\u201ces interesante notar que Jes\u00fas, en el discurso de la monta\u00f1a, inmediatamente despu\u00e9s de transmitir el texto del \u2039\u2039Padre Nuestro\u203a\u203a, nos exhorta a no preocuparnos y no preocuparnos por las cosas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo nos dec\u00eda, <strong><em>\u201cla oraci\u00f3n aleja todo miedo. El Padre nos ama, el Hijo levanta sus brazos al lado de los nuestros, el Esp\u00edritu obra en secreto para la redenci\u00f3n del mundo. No vacilamos en la incertidumbre. Pero tenemos una gran certeza: Dios me ama; \u00a1Jes\u00fas dio su vida por m\u00ed! El Esp\u00edritu est\u00e1 dentro de m\u00ed. <\/em><\/strong><strong><em>Una cosa es cierta: es el mal el que tiene miedo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano del mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>Parece que el invierno se est\u00e1 yendo y por eso estamos de vuelta en la plaza. \u00a1Bienvenido a la plaza! En nuestro viaje de redescubrir la oraci\u00f3n del \u00abPadre Nuestro\u00bb, hoy profundizaremos la primera de sus siete invocaciones, es decir, \u00absea santificado tu nombre\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>Las preguntas del \u00abPadre Nuestro\u00bb son siete, f\u00e1cilmente divisibles en dos subgrupos. Los tres primeros tienen el \u00abT\u00fa\u00bb de Dios Padre en el centro; los otros cuatro tienen \u00abnosotros\u00bb y nuestras necesidades humanas en el centro. En la primera parte, Jes\u00fas nos hace entrar en sus deseos, todos dirigidos al Padre: \u00abSantificado sea tu nombre, venga tu reino, h\u00e1gase tu voluntad\u00bb; en el segundo es \u00c9l quien entra en nosotros y se convierte en el int\u00e9rprete de nuestras necesidades: el pan de cada d\u00eda, el perd\u00f3n de los pecados, la ayuda en la tentaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n del mal.<\/em><\/p>\n<p><em>Aqu\u00ed est\u00e1 la matriz de cada oraci\u00f3n cristiana, dir\u00eda de toda oraci\u00f3n humana, que siempre se hace, por un lado, de la contemplaci\u00f3n de Dios, de su misterio, de su belleza y bondad, y, por el otro, de sincera y valiente. Solicitud de lo que necesitamos para vivir, y vivir bien. Por lo tanto, en su sencillez y en su esencialidad, el \u00abPadre Nuestro\u00bb educa a quienes le rezan para que no multiplique las palabras vanas, porque, como dice el mismo Jes\u00fas, \u00abtu Padre sabe qu\u00e9 cosas necesitas incluso antes de que las preguntes\u00bb (Mt 6.8).<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando hablamos con Dios, no lo hacemos para revelarle lo que tenemos en nuestros corazones: \u00a1\u00c9l lo conoce mucho mejor que nosotros! Si Dios es un misterio para nosotros, no somos un enigma en sus ojos (cf. Sal 139: 1-4). Dios es como aquellas madres que solo necesitan una mirada para entender todo sobre los ni\u00f1os: si son felices o est\u00e1n tristes, si son sinceras u ocultan algo (&#8230;).<\/em><\/p>\n<p><em>El primer paso en la oraci\u00f3n cristiana es, por lo tanto, la entrega de nosotros mismos a Dios, a su providencia. Es como decir: \u00abSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo, ni siquiera necesitas decir mi dolor, solo te pido que te quedes aqu\u00ed a mi lado: eres mi esperanza\u00bb. Es interesante notar que Jes\u00fas, en el discurso de la monta\u00f1a, inmediatamente despu\u00e9s de transmitir el texto del \u00abPadre Nuestro\u00bb, nos exhorta a no preocuparnos y no preocuparnos por las cosas. Parece una contradicci\u00f3n: primero nos ense\u00f1a a pedir el pan de cada d\u00eda y luego nos dice: \u00abNo te preocupes y luego dice: \u00bfqu\u00e9 vamos a comer? \u00bfQu\u00e9 vamos a beber? \u00bfQu\u00e9 nos ponemos? \u00ab(Mt 6,31). Pero la contradicci\u00f3n es solo aparente: las preguntas de los cristianos expresan confianza en el Padre; Y es precisamente esta confianza la que nos hace pedir lo que necesitamos sin preocupaci\u00f3n y agitaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Por eso oramos diciendo: \u00ab\u00a1Sea santificado tu nombre!\u00bb. En esta pregunta &#8211; la primera! \u00ab\u00a1Que tu nombre sea santificado!\u00bb: Puedes sentir toda la admiraci\u00f3n de Jes\u00fas por la belleza y la grandeza del Padre, y el deseo de que todos lo reconozcan y lo amen por lo que realmente es. Y al mismo tiempo, est\u00e1 la s\u00faplica de que su nombre est\u00e1 santificado en nosotros, en nuestra familia, en nuestra comunidad, en el mundo entero. Es Dios quien nos santifica, nos transforma con su amor, pero al mismo tiempo tambi\u00e9n somos nosotros quienes, a trav\u00e9s de nuestro testimonio, manifestamos la santidad de Dios en el mundo, haciendo presente su nombre. Dios es santo, pero si nosotros, si nuestra vida no es santa, \u00a1hay una gran incoherencia! La santidad de Dios debe reflejarse en nuestras acciones, en nuestra vida. \u00abSoy un cristiano, Dios es santo, pero hago tantas cosas malas\u00bb, no, esto no es necesario. Esto tambi\u00e9n duele; Esto escandaliza y no ayuda.<\/em><\/p>\n<p><em>La santidad de Dios es una fuerza en expansi\u00f3n, y abogamos porque r\u00e1pidamente rompe las barreras de nuestro mundo. Cuando Jes\u00fas comienza a predicar, el primero en pagar las consecuencias es precisamente el mal que aflige al mundo. Los esp\u00edritus malignos juran: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres de nosotros, Jes\u00fas de Nazaret? \u00bfHas venido a arruinarnos? S\u00e9 qui\u00e9n eres: \u00a1el santo de Dios! \u00ab(Mc 1, 24). Nunca se hab\u00eda visto una santidad semejante: no preocupada por ella misma, sino extendida. Una santidad, la de Jes\u00fas, que se extiende en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, como cuando se arroja una piedra a un estanque. El mal tiene sus d\u00edas contados, el mal no es eterno, el mal ya no puede da\u00f1arnos: ha llegado el hombre fuerte que toma posesi\u00f3n de su casa (cf. Mc 3, 23-27). Y este hombre fuerte es Jes\u00fas, que tambi\u00e9n nos da la fuerza para tomar posesi\u00f3n de nuestro hogar interior.<\/em><\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n aleja todo miedo. El Padre nos ama, el Hijo levanta sus brazos al lado de los nuestros, el Esp\u00edritu obra en secreto para la redenci\u00f3n del mundo. No vacilamos en la incertidumbre. Pero tenemos una gran certeza: Dios me ama; \u00a1Jes\u00fas dio su vida por m\u00ed! El Esp\u00edritu est\u00e1 dentro de m\u00ed. Una cosa es cierta: es el mal el que tiene mie<\/em>do.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La oraci\u00f3n aleja todo miedo, lo dijo el Santo Padre en la Audiencia General de esta ma\u00f1ana en Plaza San Pedro donde se reuni\u00f3 con los peregrinos y fieles del mundo y continu\u00f3 con el ciclo de Catequesis sobre el \u201cPadre Nuestro\u201d. 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