{"id":4450,"date":"2019-03-10T14:00:53","date_gmt":"2019-03-10T17:00:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=4450"},"modified":"2019-03-10T14:00:53","modified_gmt":"2019-03-10T17:00:53","slug":"espana-necesitamos-sacerdotes-personas-consagradas-pastores-generosos-como-estos-martires-de-oviedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/espana-necesitamos-sacerdotes-personas-consagradas-pastores-generosos-como-estos-martires-de-oviedo\/","title":{"rendered":"Espa\u00f1a | Necesitamos sacerdotes, personas consagradas, pastores generosos, como estos m\u00e1rtires de Oviedo"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/obcastrensearg_Beatos-espa\u00f1oles.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4451\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/obcastrensearg_Beatos-espa\u00f1oles-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Espa\u00f1a <\/strong><strong>|<\/strong> <strong>Necesitamos sacerdotes, personas consagradas, pastores generosos, como estos m\u00e1rtires de Oviedo<\/strong>, el pedido se desprende de la Homil\u00eda brindada por el <strong>Cardenal, \u00c1ngel Becciu<\/strong>, este \u00faltimo s\u00e1bado 9 de marzo, en la Solemne ceremonia de Beatificaci\u00f3n de <strong>\u00c1ngelo Cuartas Crist\u00f3bal<\/strong> y 8 compa\u00f1eros. \u00a0El <strong>Cardenal Becciu<\/strong>, Prefecto de la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos, en representaci\u00f3n del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, celebr\u00f3 la <strong>Santa Misa<\/strong>, en la <strong>Catedral de Oviedo<\/strong>, <strong>Espa\u00f1a<\/strong>, donde Beatific\u00f3 a nueve Seminaristas, martirizados en el siglo pasado.<\/p>\n<p>Se trata de los Beatos, <strong>\u00c1ngelo<\/strong>, <strong>Mariano<\/strong>, <strong>Jes\u00fas<\/strong>, <strong>C\u00e9sar Gonzalo<\/strong>, <strong>Jos\u00e9 Mar\u00eda<\/strong>, <strong>Juan Jos\u00e9<\/strong>, <strong>Manuel<\/strong>, <strong>Sixto<\/strong> y <strong>Luis<\/strong>, martirizados por odio a la fe entre 1934 y 1937 en <strong>Espa\u00f1a<\/strong>. De ellos, el Cardenal, <strong>\u00c1ngel Becciu<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>escucharon la voz del divino Maestro que les dec\u00eda: \u201c\u00a1Seguidme!\u201d. Y respondieron generosamente a la llamada divina, emprendiendo el camino para convertirse en sacerdotes del Se\u00f1or. Pero ese \u201c\u00a1S\u00edgueme!\u201d, a un cierto punto, ha requerido una disponibilidad a\u00fan mayor y heroica; y ellos, una vez m\u00e1s, respondieron \u2039\u2039s\u00ed\u203a\u203a\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Se\u00f1alando adem\u00e1s, <strong><em>\u201c(\u2026) los nuevos Beatos fueron v\u00edctimas de la misma violencia feroz marcada por una acalorada hostilidad anticat\u00f3lica, que ten\u00eda como objetivo la eliminaci\u00f3n de la Iglesia y en particular del clero\u201d. <\/em><\/strong>Subrayando, \u00a0<strong><em>\u201csiempre se mostraron decididos a seguir la llamada de Jes\u00fas, a pesar del clima de intolerancia religiosa, siendo conscientes de las insidias y de los peligros a los que se enfrentar\u00edan. Supieron perseverar con particular fortaleza hasta el \u00faltimo instante de sus vidas, sin negar su identidad de cl\u00e9rigos en formaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, el Prefecto de la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) cada uno de ellos, conscientemente, ofreci\u00f3 su vida por Cristo en las circunstancias tr\u00e1gicas ocurridas durante la persecuci\u00f3n religiosa del los a\u00f1os Treinta del siglo pasado\u201d.<\/em><\/strong> Tambi\u00e9n destac\u00f3, <strong><em>\u201cla muerte significa un nuevo comienzo de esta vida, que proviene de Dios, y de la que nosotros participamos por medio de Cristo, a trav\u00e9s de su muerte y resurrecci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Cardenal<\/strong> <strong>Becciu<\/strong>, afirmaba sobre los nuevos Beatos, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>necesitamos sacerdotes, personas consagradas, pastores generosos, como estos m\u00e1rtires de Oviedo. Necesitamos sacerdotes honestos y irreprensibles que lleven las almas a Dios y no causen sufrimiento a la Iglesia ni turbaci\u00f3n al pueblo de Dios\u201d. <\/em><\/strong>Casi al final, afirmaba, <strong><em>\u201clos nuevos Beatos, con su mensaje y su martirio, nos hablan a todos y nos recuerden que morir por la fe es un don que se concede solo a algunos; pero vivir la fe es una llamada que se dirige a todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos en forma textual la <strong>Homil\u00eda<\/strong> <strong>del<\/strong> <strong>Cardenal<\/strong> <strong>\u00c1ngel <\/strong><strong>Becciu<\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>Queridos hermanos y hermanas, en el Evangelio hemos escuchado el relato siempre conmovedor de la vocaci\u00f3n del ap\u00f3stol Mateo, tambi\u00e9n llamado Lev\u00ed, seg\u00fan la costumbre de quienes, para las relaciones con los gentiles, combinaron el nombre hebreo con otro t\u00e9rmino griego o latino. El evangelista Lucas describe la esencia de ese encuentro entre Mateo el publicano y aqu\u00e9l que iba a cambiar el curso de su vida. Pero a\u00fan m\u00e1s directa es la invitaci\u00f3n que Jes\u00fas dirige a Mateo; una invitaci\u00f3n limitada a una sola y perentoria palabra: \u201c\u00a1S\u00edgueme!\u201d. As\u00ed iniciaba para el hijo de Alfeo una nueva etapa de su vida, en la que ya no se iba a dedicar a pedir a los ciudadanos de Cafarna\u00fam el tributo para la autoridad p\u00fablica o publicum del que precisamente deriva el nombre de publicano. Ahora era llamado a dedicar su vida a pedirles a los hombres que dieran a Dios otro tributo, el de la fe.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n estos Beatos nuestros: \u00c1ngel, Mariano, Jes\u00fas, C\u00e9sar Gonzalo, Jos\u00e9 Mar\u00eda, Juan Jos\u00e9, Manuel, Sixto y Luis, un d\u00eda escucharon la voz del divino Maestro que les dec\u00eda: \u201c\u00a1Seguidme!\u201d. Y respondieron generosamente a la llamada divina, emprendiendo el camino para convertirse en sacerdotes del Se\u00f1or. Pero ese \u201c\u00a1S\u00edgueme!\u201d, a un cierto punto, ha requerido una disponibilidad a\u00fan mayor y heroica; y ellos, una vez m\u00e1s, respondieron \u201cs\u00ed\u201d. No dudaron en confesar su amor por Cristo, subiendo con \u00e9l a la cruz, en la ofrenda extrema de sus j\u00f3venes vidas. Unidos por el mismo testimonio de fe en Jes\u00fas, los nuevos Beatos fueron v\u00edctimas de la misma violencia feroz marcada por una acalorada hostilidad anticat\u00f3lica, que ten\u00eda como objetivo la eliminaci\u00f3n de la Iglesia y en particular del clero. Para sus perseguidores y asesinos, fue suficiente identificarlos como seminaristas para descargar sobre ellos su crueldad criminal, impulsados por el odio visceral contra la Iglesia y contra el cristianismo.<\/p>\n<p>Estos nueve j\u00f3venes, seminaristas de la Archidi\u00f3cesis de Oviedo, estaban convencidos de su vocaci\u00f3n al sacerdocio ministerial, comprometidos sinceramente en un camino formativo para convertirse en fieles servidores del Evangelio. Entusiastas, cordiales y devotos, se dedicaron por completo al estilo de vida del Seminario, hecho de oraci\u00f3n, de estudio, del compartir fraterno, de compromiso apost\u00f3lico. Siempre se mostraron decididos a seguir la llamada de Jes\u00fas, a pesar del clima de intolerancia religiosa, siendo conscientes de las insidias y de los peligros a los que se enfrentar\u00edan. Supieron perseverar con particular fortaleza hasta el \u00faltimo instante de sus vidas, sin negar su identidad de cl\u00e9rigos en formaci\u00f3n. La afirmaci\u00f3n de la condici\u00f3n de ser cl\u00e9rigos equival\u00eda a una sentencia de muerte, que pod\u00eda ejecutarse inmediatamente o ser retrasada, si bien no hab\u00eda ninguna duda sobre el destino que esperaba a los seminaristas una vez que hab\u00edan sido identificados. Por lo tanto, cada uno de ellos, conscientemente, ofreci\u00f3 su vida por Cristo en las circunstancias tr\u00e1gicas ocurridas durante la persecuci\u00f3n religiosa del los a\u00f1os Treinta del siglo pasado.<\/p>\n<p>El Salmo responsorial de la celebraci\u00f3n de hoy nos permite, en cierto sentido, interpretar algunos momentos del testimonio martirial de estos j\u00f3venes seminaristas. \u00bfCu\u00e1ntas veces habr\u00edan meditado las palabras del salmista: \u00abSe\u00f1or, protege mi vida, que soy un fiel tuyo?\u00bb (Sal 85, 1-2). \u00bfQuiz\u00e1 no repitieron tambi\u00e9n ellos esta invocaci\u00f3n en la hora suprema de la prueba? En el momento de la terrible amenaza de los torturadores provistos de medios de opresi\u00f3n, ellos se refugiaron en Dios. Y suplicaron: \u00abPiedad de m\u00ed, Se\u00f1or, que a ti te estoy llamando todo el d\u00eda [\u2026], levanto mi alma hacia ti\u00bb (vv.3-4), como queriendo decir: la prepotencia despiadada no prevalecer\u00e1 sobre nosotros, porque T\u00fa eres la fuente de nuestra fortaleza en el momento de la desesperaci\u00f3n y de la debilidad. \u00abSalva, Dios m\u00edo, a tu siervo, que conf\u00eda en ti\u00bb (v.2). As\u00ed rezaba el salmista. Y as\u00ed rezaron nuestros Beatos en la hora del martirio, cuando fueron exterminados sin piedad. Ellos no salvaron la vida temporal. Hallaron la muerte. Entregaron la vida terrenal, para obtener la vida verdadera y eterna con Cristo.<\/p>\n<p>En el sacramento del bautismo, comenz\u00f3 su vida nueva en Cristo. Y pereciendo a manos de los agresores, ofrecieron el \u00faltimo testimonio en esta tierra, siendo fieles a esa vida divina sembrada en ellos. La muerte corporal no los destruye. La muerte significa un nuevo comienzo de esta vida, que proviene de Dios, y de la que nosotros participamos por medio de Cristo, a trav\u00e9s de su muerte y resurrecci\u00f3n. Los nueve seminaristas perecieron; sus j\u00f3venes cuerpos permanecen sin vida. Pero la muerte de estos inocentes anuncia con particular fuerza la verdad expresada por el profeta Isa\u00edas en la primera lectura: \u00abEl Se\u00f1or te guiar\u00e1 siempre, hartar\u00e1 tu alma en tierra abrasada, dar\u00e1 vigor a tus huesos. Ser\u00e1s un huerto bien regado\u00bb (58.11). S\u00ed, estos j\u00f3venes aspirantes al sacerdocio, capturados y presa de la furia asesina revolucionaria anticristiana, est\u00e1n a salvo, est\u00e1n en manos de Dios que los guiar\u00e1 por los caminos de la vida y har\u00e1 que su luz brille en las tinieblas (cfr. Is 58,10).<\/p>\n<p>Provenientes de familias cristianas sencillas y de una clase social humilde, hijos de la tierra de Asturias, hoy la Iglesia reconoce en estos nueve Beatos aquella luz que ha brillado en la oscuridad de la noche y que contin\u00faa iluminando el camino de los creyentes de hoy. Por ello la Iglesia, al proclamarlos \u201cBeatos\u201d, agradece al Se\u00f1or por el poder que ha manifestado en sus vidas cristianas virtuosas y en sus muertes heroicas. Sus testimonios son de gran actualidad: ellos no huyeron ante las dificultades, sino que eligieron la fidelidad a Cristo. El mensaje de estos seminaristas m\u00e1rtires habla a Espa\u00f1a y habla a Europa con sus comunes ra\u00edces cristianas. Ellos nos recuerdan que el amor por Cristo prevalece sobre cualquier otra opci\u00f3n y que la coherencia de vida puede llevar incluso a la muerte. Nos recuerdan que no podemos aceptar componendas con nuestra propia conciencia y que no hay autoridad humana que pueda competir con la primac\u00eda de Dios.<\/p>\n<p>Con la santidad de sus vidas, los nuevos Beatos hablan sobre todo a la Iglesia de hoy. Ellos, con su sangre, han engrandecido a la Iglesia y han dado esplendor al sacerdocio. Todos estamos preocupados por los esc\u00e1ndalos que parecen no tener fin y que desfiguran el rostro de la Esposa de Cristo. Necesitamos sacerdotes, personas consagradas, pastores generosos, como estos m\u00e1rtires de Oviedo. Necesitamos sacerdotes honestos y irreprensibles que lleven las almas a Dios y no causen sufrimiento a la Iglesia ni turbaci\u00f3n al pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Los nuevos Beatos, con su mensaje y su martirio, nos hablan a todos y nos recuerden que morir por la fe es un don que se concede solo a algunos; pero vivir la fe es una llamada que se dirige a todos.<\/p>\n<p>Que con su ejemplo y su intercesi\u00f3n, estos j\u00f3venes seminaristas Beatos nos ayuden a reavivar nuestra adhesi\u00f3n a Jes\u00fas, mostrando con el ejemplo de la vida al hombre nuevo del que hemos sido revestidos en el bautismo. Que ayuden a todo bautizado a encaminarse por la v\u00eda de la santidad y a ver en ellos modelos convincentes a seguir con una entrega sin l\u00edmites a la llamada de Dios.<\/p>\n<p>Por ello los invocamos: Beato \u00c1ngel Cuartas Crist\u00f3bal y ocho compa\u00f1eros m\u00e1rtires, \u00a1rogad por nosotros!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Espa\u00f1a | Necesitamos sacerdotes, personas consagradas, pastores generosos, como estos m\u00e1rtires de Oviedo, el pedido se desprende de la Homil\u00eda brindada por el Cardenal, \u00c1ngel Becciu, este \u00faltimo s\u00e1bado 9 de marzo, en la Solemne ceremonia de Beatificaci\u00f3n de \u00c1ngelo Cuartas Crist\u00f3bal y 8 compa\u00f1eros. \u00a0El Cardenal Becciu, Prefecto de la Congregaci\u00f3n para las Causas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":4451,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[66,82],"tags":[18,58],"class_list":["post-4450","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obispado-castrense-de-argentina","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4450","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4450"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4450\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4450"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4450"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4450"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}