{"id":4612,"date":"2019-03-17T08:00:09","date_gmt":"2019-03-17T11:00:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=4612"},"modified":"2019-03-17T08:00:09","modified_gmt":"2019-03-17T11:00:09","slug":"papa-francisco-la-oracion-nos-hace-luminosos-con-la-luz-del-espiritu-santo-asi-lo-senalaba-en-el-segundo-domingo-de-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-oracion-nos-hace-luminosos-con-la-luz-del-espiritu-santo-asi-lo-senalaba-en-el-segundo-domingo-de-cuaresma\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La oraci\u00f3n nos hace luminosos con la luz del Esp\u00edritu Santo, as\u00ed lo se\u00f1alaba en el segundo domingo de Cuaresma"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/obcastrensearg_papa-francisco-\u00e1ngelus-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-1028\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/obcastrensearg_papa-francisco-\u00e1ngelus-01-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | La oraci\u00f3n nos hace luminosos con la luz del Esp\u00edritu Santo, as\u00ed lo se\u00f1alaba en el segundo domingo de <strong>Cuaresma<\/strong>, el propio <strong>Santo Padre<\/strong>, frente a los peregrinos reunidos en <strong>Plaza San Pedro<\/strong> en ocasi\u00f3n de recitar el <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. \u00a0Su Santidad Francisco, se refiri\u00f3 al Evangelio de <strong>Lucas<\/strong> (ver 9,28-36), donde se narra la transfiguraci\u00f3n de <strong>Jes\u00fas<\/strong> contemplada por los disc\u00edpulos <strong>Pedro<\/strong>, <strong>Santiago<\/strong> y <strong>Juan<\/strong> donde se les anticip\u00f3 la <strong>Gloria<\/strong> y <strong>Resurrecci\u00f3n<\/strong> del <strong>Se\u00f1or<\/strong>.<\/p>\n<p>As\u00ed lo describ\u00eda, <strong><em>\u201csuben con el Maestro en la monta\u00f1a, lo ven sumergi\u00e9ndose en la oraci\u00f3n, y en cierto momento \u00absu rostro cambi\u00f3 de apariencia\u00bb (v. 29). (\u2026) junto a Jes\u00fas aparecen Mois\u00e9s y El\u00edas, quienes hablan con \u00e9l sobre su pr\u00f3ximo \u00ab\u00e9xodo\u00bb, es decir, su Pascua de muerte y resurrecci\u00f3n. Es una anticipaci\u00f3n de la Pascua\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Al respecto, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos se\u00f1ala, <strong><em>\u201cla Transfiguraci\u00f3n tiene lugar en un momento muy preciso en la misi\u00f3n de Cristo, es decir, despu\u00e9s de que \u00c9l les confi\u00f3 a los disc\u00edpulos que deb\u00eda \u2039\u2039sufrir mucho, [&#8230;] ser asesinado y resucitado al tercer d\u00eda\u203a\u203a(v. 21)\u201d.<\/em><\/strong> Algo que resulta muy dif\u00edcil de entender para los disc\u00edpulos, en tal sentido Jes\u00fas se preocupa para que entiendan el por qu\u00e9 de todo esto, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> nos dice que <strong>Cristo<\/strong> <strong><em>\u201c(\u2026) quiere prepararlos para soportar el esc\u00e1ndalo de la pasi\u00f3n y muerte de la cruz, para que sepan que este es el camino por el cual el Padre Celestial traer\u00e1 a su Hijo a la gloria, resucit\u00e1ndolo de la muerte\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, nos recuerda, <strong><em>\u201c(\u2026) nadie viene a la vida eterna, excepto siguiendo a Jes\u00fas, llevando su propia cruz a la vida terrenal. Cada uno de nosotros tiene su propia cruz. El Se\u00f1or nos muestra el final de este viaje que es la Resurrecci\u00f3n, la belleza, que lleva nuestra propia cruz\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, un detalle fundamental que debemos comprender entonces,<strong><em>\u201c(\u2026) la Transfiguraci\u00f3n de Cristo nos muestra la perspectiva cristiana del sufrimiento. El sufrimiento no es un sadomasoquismo: es un pasaje necesario pero transitorio. El punto de llegada al que nos llamamos es tan luminoso como el rostro de Cristo transfigurado: en \u00e9l est\u00e1 la salvaci\u00f3n, la felicidad, la luz, el amor de Dios sin l\u00edmites\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el Santo Padre nos alienta, <strong><em>\u201cJes\u00fas nos asegura que la cruz, las pruebas, las dificultades en las que luchamos tienen su soluci\u00f3n y su superaci\u00f3n en la Pascua. Por lo tanto, en esta Cuaresma, nosotros tambi\u00e9n subimos la monta\u00f1a con Jes\u00fas. Pero como con la oraci\u00f3n subimos a la monta\u00f1a, con la oraci\u00f3n: oraci\u00f3n silenciosa, oraci\u00f3n del coraz\u00f3n, oraci\u00f3n buscando siempre al Se\u00f1or\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Casi en el final, nos dec\u00eda <strong>Su Santidad<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) la oraci\u00f3n en Cristo y en el Esp\u00edritu Santo transforma a la persona desde dentro y puede iluminar a otros y al mundo circundante. \u00a1Cu\u00e1ntas veces hemos encontrado personas que se iluminan, que emiten luz de sus ojos, que tienen ese aspecto luminoso! Ellos oran, y la oraci\u00f3n hace esto: nos hace luminosos con la luz del Esp\u00edritu Santo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes el mensaje brindado por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> antes de recitar el <strong>\u00c1ngelus<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas, buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p><em>En este segundo domingo de Cuaresma, la liturgia nos permite contemplar el evento de la Transfiguraci\u00f3n, en el que Jes\u00fas otorga a los disc\u00edpulos Pedro, Santiago y Juan un anticipo de la gloria de la Resurrecci\u00f3n: un pedazo de cielo en la tierra. El evangelista Lucas (ver 9,28-36) nos muestra a Jes\u00fas transfigurado en la monta\u00f1a, que es el lugar de la luz, un s\u00edmbolo fascinante de la experiencia \u00fanica reservada para los tres disc\u00edpulos. Suben con el Maestro en la monta\u00f1a, lo ven sumergi\u00e9ndose en la oraci\u00f3n, y en cierto momento \u00absu rostro cambi\u00f3 de apariencia\u00bb (v. 29). Acostumbrados a verlo a diario en la simple apariencia de su humanidad, frente a ese nuevo esplendor, que tambi\u00e9n envuelve a toda su persona, permanecen asombrados. Y junto a Jes\u00fas aparecen Mois\u00e9s y El\u00edas, quienes hablan con \u00e9l sobre su pr\u00f3ximo \u00ab\u00e9xodo\u00bb, es decir, su Pascua de muerte y resurrecci\u00f3n. Es una anticipaci\u00f3n de la Pascua. Entonces Pedro exclama: \u00abMaestro, es bueno para nosotros estar aqu\u00ed\u00bb (v. 33). \u00a1Le gustar\u00eda que ese momento de gracia nunca terminara!<\/em><\/p>\n<p><em>La Transfiguraci\u00f3n tiene lugar en un momento muy preciso en la misi\u00f3n de Cristo, es decir, despu\u00e9s de que \u00c9l les confi\u00f3 a los disc\u00edpulos que deb\u00eda \u00absufrir mucho, [&#8230;] ser asesinado y resucitado al tercer d\u00eda\u00bb (v. 21). Jes\u00fas sabe que no aceptan esta realidad, la realidad de la cruz, la realidad de la muerte de Jes\u00fas, y por eso quiere prepararlos para soportar el esc\u00e1ndalo de la pasi\u00f3n y muerte de la cruz, para que sepan que este es el camino por el cual el Padre Celestial traer\u00e1 a su Hijo a la gloria, resucit\u00e1ndolo de la muerte. Y este tambi\u00e9n ser\u00e1 el camino de los disc\u00edpulos: nadie viene a la vida eterna, excepto siguiendo a Jes\u00fas, llevando su propia cruz a la vida terrenal. Cada uno de nosotros tiene su propia cruz. El Se\u00f1or nos muestra el final de este viaje que es la Resurrecci\u00f3n, la belleza, que lleva nuestra propia cruz.<\/em><\/p>\n<p><em>Por lo tanto, la Transfiguraci\u00f3n de Cristo nos muestra la perspectiva cristiana del sufrimiento. El sufrimiento no es un sadomasoquismo: es un pasaje necesario pero transitorio. El punto de llegada al que nos llamamos es tan luminoso como el rostro de Cristo transfigurado: en \u00e9l est\u00e1 la salvaci\u00f3n, la felicidad, la luz, el amor de Dios sin l\u00edmites. Al mostrar su gloria de esta manera, Jes\u00fas nos asegura que la cruz, las pruebas, las dificultades en las que luchamos tienen su soluci\u00f3n y su superaci\u00f3n en la Pascua. Por lo tanto, en esta Cuaresma, nosotros tambi\u00e9n subimos la monta\u00f1a con Jes\u00fas. Pero como con la oraci\u00f3n subimos a la monta\u00f1a, con la oraci\u00f3n: oraci\u00f3n silenciosa, oraci\u00f3n del coraz\u00f3n, oraci\u00f3n buscando siempre al Se\u00f1or. Permanecemos algunos momentos en el recuerdo, todos los d\u00edas un poco, fijamos la mirada interna en su rostro y dejamos que su luz penetre e irradie en nuestra vida.<\/em><\/p>\n<p><em>De hecho, el evangelista Lucas insiste en que Jes\u00fas se transfigur\u00f3 \u00abmientras oraba\u00bb (v. 29). Se hab\u00eda sumergido en una conversaci\u00f3n \u00edntima con el Padre, en la que tambi\u00e9n resonaban la Ley y los Profetas, Mois\u00e9s y El\u00edas, y mientras se adhiri\u00f3 a la voluntad de salvaci\u00f3n del Padre, incluida la cruz, la gloria de Dios lo invadi\u00f3 revelando tambi\u00e9n afuera. As\u00ed es, hermanos y hermanas: la oraci\u00f3n en Cristo y en el Esp\u00edritu Santo transforma a la persona desde dentro y puede iluminar a otros y al mundo circundante. \u00a1Cu\u00e1ntas veces hemos encontrado personas que se iluminan, que emiten luz de sus ojos, que tienen ese aspecto luminoso! Ellos oran, y la oraci\u00f3n hace esto: nos hace luminosos con la luz del Esp\u00edritu Santo.<\/em><\/p>\n<p><em>Continuamos nuestro viaje de Cuaresma con alegr\u00eda. Damos espacio a la oraci\u00f3n ya la Palabra de Dios, que la liturgia nos ofrece abundantemente en estos d\u00edas. La Virgen Mar\u00eda nos ense\u00f1a a permanecer con Jes\u00fas incluso cuando no lo entendemos y no lo entendemos. Porque solo permaneciendo con \u00c9l veremos su gloria.<\/em><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La oraci\u00f3n nos hace luminosos con la luz del Esp\u00edritu Santo, as\u00ed lo se\u00f1alaba en el segundo domingo de Cuaresma, el propio Santo Padre, frente a los peregrinos reunidos en Plaza San Pedro en ocasi\u00f3n de recitar el \u00c1ngelus. \u00a0Su Santidad Francisco, se refiri\u00f3 al Evangelio de Lucas (ver 9,28-36), donde se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1028,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[90,18,28,58],"class_list":["post-4612","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-angelus","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4612"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4612\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}