{"id":4991,"date":"2019-03-31T09:00:50","date_gmt":"2019-03-31T12:00:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=4991"},"modified":"2019-03-31T09:00:50","modified_gmt":"2019-03-31T12:00:50","slug":"marruecos-jesus-nos-ha-puesto-en-la-sociedad-como-esa-pequena-cantidad-de-levadura-la-de-bienaventuranzas-para-que-su-reino-se-haga-presente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/marruecos-jesus-nos-ha-puesto-en-la-sociedad-como-esa-pequena-cantidad-de-levadura-la-de-bienaventuranzas-para-que-su-reino-se-haga-presente\/","title":{"rendered":"Marruecos | Jes\u00fas nos ha puesto en la sociedad como esa peque\u00f1a cantidad de levadura, la de bienaventuranzas para que su Reino se haga presente"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/obcastrensearg_papa-en-marruecos-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4992\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/obcastrensearg_papa-en-marruecos-3-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Marruecos<\/strong> | <strong>Jes\u00fas<\/strong> nos ha puesto en la sociedad como esa peque\u00f1a cantidad de levadura, la de bienaventuranzas para que su Reino se haga presente, la s\u00edntesis del se desprende del mensaje brindado por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> en su encuentro con los sacerdotes, religiosos, consagrados y el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias en la Catedral de <strong>Rabat<\/strong>. All\u00ed, reconoci\u00f3 que los cristianos en Marruecos son un grupo muy peque\u00f1o, a lo que resalt\u00f3, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>pero para m\u00ed esta realidad no es un problema, aun cuando reconozco que a veces la vida pueda resultar dif\u00edcil para algunos. Vuestra situaci\u00f3n me trae a la memoria la pregunta de Jes\u00fas: \u00ab\u00bfA qu\u00e9 es semejante el reino de Dios o a qu\u00e9 lo comparar\u00e9? [\u2026] Es semejante a la levadura que una mujer tom\u00f3 y meti\u00f3 en tres medidas de harina, hasta que todo ferment\u00f3\u00bb (Lc 13,18.21)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, afirmaba<strong><em>, \u201cJes\u00fas no nos ha elegido y enviado para que seamos los m\u00e1s numerosos. Nos ha llamado para una misi\u00f3n. Nos ha puesto en la sociedad como esa peque\u00f1a cantidad de levadura: la levadura de las bienaventuranzas y el amor fraterno donde todos como cristianos nos podemos encontrar para que su Reino se haga presente\u201d.<\/em><\/strong> Continuando, revelaba el <strong>Santo Padre<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) nuestra misi\u00f3n de bautizados, sacerdotes, consagrados, no est\u00e1 determinada principalmente por el n\u00famero o la cantidad de espacios que se ocupan, sino por la capacidad que se tiene de generar y suscitar transformaci\u00f3n, estupor y compasi\u00f3n; por el modo en el que vivamos como disc\u00edpulos de Jes\u00fas, junto a aquellos con quienes compartimos lo cotidiano, las alegr\u00edas, los dolores, los sufrimientos y las esperanzas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n les recordaba a los religiosos, <strong><em>\u201c(\u2026) los caminos de la misi\u00f3n no pasan por el proselitismo, que lleva siempre a un callej\u00f3n sin salida, sino por nuestro modo de ser con Jes\u00fas y con los dem\u00e1s. Por tanto, el problema no es ser pocos, sino ser insignificantes, convertirse en una sal que ya no tiene sabor de Evangelio, o en una luz que ya no ilumina (cf. Mt 5,13-15)\u201d. <\/em><\/strong>El <strong>Santo Padre<\/strong> nos volv\u00eda a subrayar, <strong><em>\u201c(\u2026) la vida se juega en la capacidad que tengamos de \u201cser fermento\u201d all\u00ed donde nos encontremos y con quien nos encontremos, \u00abaunque eso aparentemente no nos aporte beneficios tangibles e inmediatos\u00bb (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 210)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En su mensaje, tambi\u00e9n <strong>Su Santidad<\/strong> dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) ser cristiano es un encuentro. Somos cristianos porque hemos sido amados y encontrados, y no gracias al proselitismo. Ser cristianos es reconocerse perdonados y enviados a actuar del mismo modo que Dios ha obrado con nosotros\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201c(\u2026) como disc\u00edpulos de Jesucristo estamos llamados, desde el d\u00eda de nuestro Bautismo, a formar parte de este di\u00e1logo de salvaci\u00f3n y de amistad, del que somos los primeros beneficiarios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En esta oportunidad, tambi\u00e9n el <strong>Papa<\/strong> record\u00f3 a <strong>San Francisco de As\u00eds<\/strong> y su nobles gestos y ense\u00f1anza, <strong><em>\u201c(\u2026) en plena cruzada, fue a encontrarse con el sult\u00e1n al-Malik al-Kamil. Y c\u00f3mo no mencionar al beato Carlos de Foucauld que, profundamente impresionado por la vida humilde y escondida de Jes\u00fas en Nazaret, a quien adoraba en silencio, quiso ser un \u201chermano universal\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>A los consagrados y sacerdotes tambi\u00e9n les record\u00f3 que deben, <strong><em>\u201c(\u2026) lleva a su altar con su oraci\u00f3n la vida de sus compatriotas y mantiene viva, como a trav\u00e9s de una peque\u00f1a grieta en esa tierra, la fuerza vivificante del Esp\u00edritu. Qu\u00e9 hermoso es saber que, en los distintos rincones de esta tierra, en vuestras voces, la creaci\u00f3n implora y sigue diciendo: \u2039\u2039Padre nuestro\u203a\u203a\u201d<\/em><\/strong>. Tambi\u00e9n ratific\u00f3<strong><em>, \u201c(\u2026) el miedo y el odio, alimentados y manipulados, desestabilizan y dejan nuestras comunidades espiritualmente indefensas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Casi en el final de su mensaje, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, declar\u00f3, <strong><em>\u201cla caridad, especialmente hacia los m\u00e1s d\u00e9biles, es la mejor oportunidad que tenemos para seguir trabajando en favor de una cultura del encuentro\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201ccomo disc\u00edpulos de Jesucristo, en este mismo esp\u00edritu de di\u00e1logo y de cooperaci\u00f3n, tengan siempre el deseo de contribuir al servicio de la justicia y la paz, de la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y los j\u00f3venes, de la protecci\u00f3n y el acompa\u00f1amiento de los ancianos, los d\u00e9biles, las personas con discapacidades y los oprimidos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes en forma textual, el mensaje del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n<p><em>Estoy muy contento de encontrarme con ustedes. Agradezco especialmente al padre Germain y a sor Mary sus testimonios. Tambi\u00e9n deseo saludar al Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias, que manifiesta visiblemente la comuni\u00f3n que se vive aqu\u00ed en Marruecos entre cristianos de diversas confesiones, en el camino de la unidad. Los cristianos son un grupo peque\u00f1o en este pa\u00eds.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero para m\u00ed esta realidad no es un problema, aun cuando reconozco que a veces la vida pueda resultar dif\u00edcil para algunos. Vuestra situaci\u00f3n me trae a la memoria la pregunta de Jes\u00fas: \u00ab\u00bfA qu\u00e9 es semejante el reino de Dios o a qu\u00e9 lo comparar\u00e9? [\u2026] Es semejante a la levadura que una mujer tom\u00f3 y meti\u00f3 en tres medidas de harina, hasta que todo ferment\u00f3\u00bb (Lc 13,18.21). Parafraseando las palabras del Se\u00f1or podr\u00edamos preguntarnos: \u00bfA qu\u00e9 es semejante un cristiano en estas tierras? \u00bfA qu\u00e9 se puede comparar? Es semejante a un poco de levadura que la madre Iglesia quiere mezclar con una gran cantidad de harina, hasta que toda la masa fermente. En efecto, Jes\u00fas no nos ha elegido y enviado para que seamos los m\u00e1s numerosos. Nos ha llamado para una misi\u00f3n. Nos ha puesto en la sociedad como esa peque\u00f1a cantidad de levadura: la levadura de las bienaventuranzas y el amor fraterno donde todos como cristianos nos podemos encontrar para que su Reino se haga presente.<\/em><\/p>\n<p><em>Queridos amigos: esto significa que nuestra misi\u00f3n de bautizados, sacerdotes, consagrados, no est\u00e1 determinada principalmente por el n\u00famero o la cantidad de espacios que se ocupan, sino por la capacidad que se tiene de generar y suscitar transformaci\u00f3n, estupor y compasi\u00f3n; por el modo en el que vivamos como disc\u00edpulos de Jes\u00fas, junto a aquellos con quienes compartimos lo cotidiano, las alegr\u00edas, los dolores, los sufrimientos y las esperanzas.<\/em><\/p>\n<p><em>En otras palabras, los caminos de la misi\u00f3n no pasan por el proselitismo, que lleva siempre a un callej\u00f3n sin salida, sino por nuestro modo de ser con Jes\u00fas y con los dem\u00e1s. Por tanto, el problema no es ser pocos, sino ser insignificantes, convertirse en una sal que ya no tiene sabor de Evangelio, o en una luz que ya no ilumina (cf. Mt 5,13-15).<\/em><\/p>\n<p><em>Creo que la preocupaci\u00f3n surge cuando a nosotros, cristianos, nos abruma pensar que solo podemos ser significativos si somos la masa y si ocupamos todos los espacios. Ustedes saben bien que la vida se juega en la capacidad que tengamos de \u201cser fermento\u201d all\u00ed donde nos encontremos y con quien nos encontremos, \u00abaunque eso aparentemente no nos aporte beneficios tangibles e inmediatos\u00bb (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 210). Porque cristiano no es el que se adhiere a una doctrina, a un templo o a un grupo \u00e9tnico.<\/em><\/p>\n<p><em>Ser cristiano es un encuentro. Somos cristianos porque hemos sido amados y encontrados, y no gracias al proselitismo. Ser cristianos es reconocerse perdonados y enviados a actuar del mismo modo que Dios ha obrado con nosotros, porque \u00aben esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos: si os am\u00e1is unos a otros\u00bb (Jn 13,35).<\/em><\/p>\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas: consciente del contexto en el que est\u00e1n llamados a vivir esta vocaci\u00f3n bautismal, su ministerio, su consagraci\u00f3n, me vienen a la mente las palabras del Papa san Pablo VI en la enc\u00edclica Ecclesiam suam: \u00abLa Iglesia debe ir hacia el di\u00e1logo con el mundo en que le toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio\u00bb (n. 34).<\/em><\/p>\n<p><em>Afirmar que la Iglesia debe entablar un di\u00e1logo no depende de una moda, menos a\u00fan de una estrategia para que aumente el n\u00famero de sus miembros. Si la Iglesia debe entablar un di\u00e1logo es por fidelidad a su Se\u00f1or y Maestro que, desde el comienzo, movido por el amor, ha querido dialogar como amigo e invitarnos a participar de su amistad (cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Dei Verbum, 2). As\u00ed, como disc\u00edpulos de Jesucristo estamos llamados, desde el d\u00eda de nuestro Bautismo, a formar parte de este di\u00e1logo de salvaci\u00f3n y de amistad, del que somos los primeros beneficiarios.<\/em><\/p>\n<p><em>En estas tierras, el cristiano aprende a ser sacramento vivo del di\u00e1logo que Dios quiere entablar con cada hombre y mujer, en cualquier situaci\u00f3n que viva. Por tanto, es un di\u00e1logo que estamos llamados a realizar a la manera de Jes\u00fas, manso y humilde de coraz\u00f3n (cf. Mt 11,29), con un amor ferviente y desinteresado, sin c\u00e1lculos y sin l\u00edmites, respetando la libertad de las personas.<\/em><\/p>\n<p><em>En este esp\u00edritu, encontramos hermanos mayores que nos muestran el camino, porque con su vida han testimoniado que esto es posible, un \u201clist\u00f3n alto\u201d que nos desaf\u00eda y estimula. C\u00f3mo no recordar la figura de san Francisco de As\u00eds que, en plena cruzada, fue a encontrarse con el sult\u00e1n al-Malik al-Kamil. Y c\u00f3mo no mencionar al beato Carlos de Foucauld que, profundamente impresionado por la vida humilde y escondida de Jes\u00fas en Nazaret, a quien adoraba en silencio, quiso ser un \u201chermano universal\u201d. E incluso a los hermanos y hermanas cristianos que han elegido ser solidarios con un pueblo hasta dar la propia vida. As\u00ed, cuando la Iglesia, fiel a la misi\u00f3n recibida del Se\u00f1or, entabla un di\u00e1logo con el mundo y se hace coloquio, contribuye a la llegada de la fraternidad, que tiene su fuente profunda no en nosotros, sino en la paternidad de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Como consagrados, estamos llamados a vivir dicho di\u00e1logo de salvaci\u00f3n como intercesi\u00f3n por el pueblo que nos ha sido confiado. Recuerdo una vez \u2014hablando con un sacerdote que se encontraba como ustedes en un lugar donde los cristianos son minor\u00eda\u2014, me contaba que la oraci\u00f3n del \u201cPadre nuestro\u201d hab\u00eda adquirido una resonancia especial en \u00e9l porque, rezando en medio de personas de otras religiones, sent\u00eda con fuerza las palabras \u00abdanos hoy nuestro pan de cada d\u00eda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n del misionero tambi\u00e9n por ese pueblo, que en cierta medida le hab\u00eda sido confiado, no para administrar sino para amar, lo llevaba a rezar esta oraci\u00f3n con un tono y un gusto especiales. El consagrado, el sacerdote, lleva a su altar con su oraci\u00f3n la vida de sus compatriotas y mantiene viva, como a trav\u00e9s de una peque\u00f1a grieta en esa tierra, la fuerza vivificante del Esp\u00edritu. Qu\u00e9 hermoso es saber que, en los distintos rincones de esta tierra, en vuestras voces, la creaci\u00f3n implora y sigue diciendo: \u201cPadre nuestro\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Por tanto, es un di\u00e1logo que se convierte en oraci\u00f3n y que podemos realizar concretamente todos los d\u00edas en nombre \u00abde la \u201cfraternidad humana\u201d que abraza a todos los hombres, los une y los hace iguales. En el nombre de esta fraternidad golpeada por las pol\u00edticas de integrismo y divisi\u00f3n y por los sistemas de ganancia insaciable y las tendencias ideol\u00f3gicas odiosas, que manipulan las acciones y los destinos de los hombres\u00bb (Documento sobre la fraternidad humana, Abu Dabi, 4 febrero 2019).<\/em><\/p>\n<p><em>Una oraci\u00f3n que no distingue, no separa, no margina, sino que se hace eco de la vida del pr\u00f3jimo; oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n que es capaz de decir al Padre: \u00abVenga tu reino\u00bb. No con la violencia, el odio o la supremac\u00eda \u00e9tnica, religiosa, econ\u00f3mica, sino con la fuerza de la compasi\u00f3n derramada en la Cruz por todos los hombres. Esta es la experiencia vivida por la mayor parte de ustedes.<\/em><\/p>\n<p><em>Doy gracias a Dios por lo que han hecho aqu\u00ed en Marruecos, como disc\u00edpulos de Jesucristo, encontrando cada d\u00eda en el di\u00e1logo, en la colaboraci\u00f3n y en la amistad los instrumentos para sembrar futuro y esperanza. As\u00ed desenmascaran y lograran poner en evidencia todos los intentos de utilizar las diferencias y la ignorancia para sembrar miedo, odio y conflicto. Porque sabemos que el miedo y el odio, alimentados y manipulados, desestabilizan y dejan nuestras comunidades espiritualmente indefensas.<\/em><\/p>\n<p><em>Sin otro deseo que el de hacer visible la presencia y el amor de Cristo, que se ha hecho pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Co 8,9), los animo a que sigan estando cerca de quienes a menudo son dejados atr\u00e1s, de los peque\u00f1os y los pobres, de los presos y los migrantes. Que su caridad sea siempre activa y un camino de comuni\u00f3n entre los cristianos de todas las confesiones presentes en Marruecos: el ecumenismo de la caridad. Que pueda ser tambi\u00e9n un camino de di\u00e1logo y de cooperaci\u00f3n con nuestros hermanos y hermanas musulmanes, y con todas las personas de buena voluntad.<\/em><\/p>\n<p><em>La caridad, especialmente hacia los m\u00e1s d\u00e9biles, es la mejor oportunidad que tenemos para seguir trabajando en favor de una cultura del encuentro. Que ese sea el camino que permita a las personas heridas, probadas, excluidas, reconocerse por fin miembros de la \u00fanica familia humana, en el signo de la fraternidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Como disc\u00edpulos de Jesucristo, en este mismo esp\u00edritu de di\u00e1logo y de cooperaci\u00f3n, tengan siempre el deseo de contribuir al servicio de la justicia y la paz, de la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y los j\u00f3venes, de la protecci\u00f3n y el acompa\u00f1amiento de los ancianos, los d\u00e9biles, las personas con discapacidades y los oprimidos.<\/em><\/p>\n<p><em>Hermanos y hermanas: agradezco nuevamente a todos ustedes su presencia y su misi\u00f3n aqu\u00ed en Marruecos. Gracias por su servicio humilde y discreto, siguiendo el ejemplo de nuestros mayores en la vida consagrada, entre los cuales quiero mencionar a la decana, sor Ersilia. Querida hermana: a trav\u00e9s de ti dirijo un cordial saludo a las hermanas y a los hermanos ancianos que, a causa de su estado de salud, no est\u00e1n f\u00edsicamente presentes con nosotros, pero permanecen unidos a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos ustedes son testigos de una historia que es gloriosa porque es historia de sacrificios, esperanzas, lucha cotidiana, vida gastada en el servicio, constancia en el trabajo fatigoso, porque toda labor es sudor de la frente. Pero permitidme tambi\u00e9n deciros: \u00ab\u00a1Vosotros no solamente ten\u00e9is una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir! Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Esp\u00edritu os impulsa\u00bb (Exhort. ap. Postsin. Vita consecrata, 110), para seguir siendo signo vivo de esa fraternidad a la que el Padre nos ha llamado, sin voluntarismos y sin resignaci\u00f3n, sino como creyentes que saben que el Se\u00f1or siempre nos precede y abre espacios de esperanza donde parec\u00eda que algo o alguien se hab\u00eda perdido.<\/em><\/p>\n<p><em>El Se\u00f1or los bendiga a cada uno de ustedes y, por medio de suyo, a los miembros de sus comunidades. Que su Esp\u00edritu os ayude a dar frutos en abundancia: frutos de di\u00e1logo, de justicia, de paz, de verdad y de amor para que en esta tierra amada por Dios crezca la fraternidad humana.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, por favor, no olviden de rezar por m\u00ed. Gracias. Y ahora nos ponemos bajo la protecci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda recitando el \u00c1ngelus.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marruecos | Jes\u00fas nos ha puesto en la sociedad como esa peque\u00f1a cantidad de levadura, la de bienaventuranzas para que su Reino se haga presente, la s\u00edntesis del se desprende del mensaje brindado por el Santo Padre Francisco en su encuentro con los sacerdotes, religiosos, consagrados y el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":4992,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58,212],"class_list":["post-4991","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-viaje-apostolico-a-marruecos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4991","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4991"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4991\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4991"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4991"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4991"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}