{"id":5059,"date":"2019-04-02T07:35:12","date_gmt":"2019-04-02T10:35:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=5059"},"modified":"2019-04-02T07:35:12","modified_gmt":"2019-04-02T10:35:12","slug":"buenos-aires-no-hicimos-mas-que-cumplir-con-nuestra-mision-he-peleado-buen-combate-aca-estoy-senor-todo-esto-te-lo-ofrezco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/buenos-aires-no-hicimos-mas-que-cumplir-con-nuestra-mision-he-peleado-buen-combate-aca-estoy-senor-todo-esto-te-lo-ofrezco\/","title":{"rendered":"Buenos Aires | No hicimos m\u00e1s que cumplir con nuestra misi\u00f3n, he peleado buen combate, ac\u00e1 estoy Se\u00f1or, todo esto, te lo ofrezco"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/obcastrensearg_ali-y-malvinas-15.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5056\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/obcastrensearg_ali-y-malvinas-15-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Buenos Aires<\/strong> | <strong>No hicimos m\u00e1s que cumplir con nuestra misi\u00f3n, he peleado buen combate, ac\u00e1 estoy Se\u00f1or, todo esto, te lo ofrezco<\/strong>, el t\u00edtulo nos sacude sublimemente, como nos conmueve, nos despierta el viento fr\u00edo del mar azul Argentino. Le pertenece a, <strong>Alicia Videla de Ursino<\/strong>, <strong>Enfermera del Hospital Naval Jubilada, <\/strong>del <strong>Hospital Naval Puerto Belgrano<\/strong>, una mujer hero\u00edna e invisible de nuestra historia argentina hasta ahora.<\/p>\n<p>Cuando hablamos de <strong>Malvinas<\/strong>, instant\u00e1neamente a pesar de que muchos jam\u00e1s conocimos aquel territorio, nuestra imagen se posa en aquellas dos grandes Islas, la <strong>Isla Gran Malvina<\/strong> y la <strong>Isla Soledad<\/strong>, con ellas, los <strong>Soldados<\/strong> y la guerra. Pero aqu\u00ed, en nuestro continente, todos vivimos la guerra, en mayor o menor grado, pero en aquel tiempo, nuestra familia Castrense lo entreg\u00f3 todo, y una de esas personas, es justamente <strong>Alicia<\/strong>.<\/p>\n<p>Por tal raz\u00f3n, viajamos al sur de la provincia de <strong>Buenos Aires<\/strong>, a <strong>Punta Alta<\/strong>, muy cerca de la <strong>Base Naval Puerto Belgrano<\/strong> y del <strong>Hospital Naval<\/strong>, pues all\u00ed, vive <strong>Alicia<\/strong>, quien naci\u00f3 en<strong> Puerto Belgrano<\/strong>, la misma, en 1978, se recibi\u00f3 de <strong>Enfermera<\/strong> en nuestra provincia de <strong>Mendoza<\/strong>. Casi un lustro antes del inicio de la guerra, <strong>Alicia<\/strong> visit\u00f3 su ciudad natal (Puerto Belgrano), cruz\u00f3 de oeste a este nuestro pa\u00eds, all\u00ed, en ese viaje que ser\u00eda solo de vacaciones, conoci\u00f3 a su gran amor, <strong>Roberto, \u201cRober\u201d Ursino<\/strong>, con quien se cas\u00f3 y comparti\u00f3 la vida.<\/p>\n<p>La historia de nuestra protagonista sal\u00eda a la luz no hace mucho, cuando el libro, <strong>\u201cMujeres Olvidadas de Malvinas\u201d<\/strong>, de la <strong>Licenciada Sandra Elizabhet Solohaga<\/strong>, tra\u00eda al presente una serie de historias que narraban esa parte no contada. All\u00ed, en el volumen, de <strong>Editorial El Tr\u00e9bol<\/strong>, en la p\u00e1gina 115, se lee bajo el t\u00edtulo, <strong>Alicia Elena Videla<\/strong>, la historia donde cuenta apenas un fragmento de su vida en la guerra.<\/p>\n<p>Eran mediados de junio, la guerra hab\u00eda terminado en las Islas el 14 de junio de 1982, la vuelta al continente, tra\u00eda a algunos a casa y a muchos de nuestros hermanos, al hospital. Uno de esos centros fue, el <strong>Hospital Naval de Puerto Belgrano<\/strong>, ellas, las <strong>Enfermeras Navales<\/strong>, fueron las encargadas de asistirlos, curar sus heridas y consolarlos.<\/p>\n<p>Mientras en el <strong>Hospital Naval de Puerto Belgrano<\/strong> se evacu\u00f3 a todos los enfermos internados al hospital municipal, all\u00ed, se acondicionaban las salas y se alistaban los elementos, el clima en el nosocomio castrense se manejaba en otro nivel, es decir, se sab\u00eda de la guerra, pero no ten\u00eda aun conciencia de lo que era. <strong>Alicia<\/strong> nos cuenta, <strong><em>\u201cuno nunca est\u00e1 preparado para la guerra, si bien se nos hab\u00eda instruido con los detalles que deb\u00edamos saber, lo cierto era que muy \u00edntimamente, ninguno estaba apto, ni emocionalmente, ni espiritualmente para asistir a un conflicto de \u00e9sta magnitud, pero, debimos dar vuelta nuestra capa, porque hab\u00edamos entrado en guerra (&#8230;)\u201d<\/em><\/strong>, el uniforme de las <strong>Enfermeras Navales<\/strong>, se completa con una capa azul y roja, azul para tiempos de paz y rojo por la guerra.<\/p>\n<p>El viento pujante del mar austral, no solo tra\u00eda consigo el fr\u00edo de aquel invierno, esta vez, puso en primer plano los resabios de aquella guerra, que lejos de las bombas, las trincheras, hoy el campo de batalla se desplegaba en las Salas de nuestro Hospital Naval. <strong>Alicia<\/strong> nos narra, <strong><em>\u201c\u00e9ramos 137 Enfermeras Navales, m\u00e1s 13 Enfermeros civiles que se unieron a la tarea, en total sum\u00e1bamos 150 profesionales, todo estaba listo, pero no sab\u00edamos cu\u00e1ndo ser\u00eda ese d\u00eda\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Y, hablando de aquello, as\u00ed lo recuerda, <strong><em>\u201csi bien muchas dicen que fue de noche la llegada de los Soldados, para m\u00ed, el recuerdo me ubica de ma\u00f1ana, muy temprano, estaba nublado, t\u00edpico amanecer de invierno. Cierro mis ojos y a\u00fan lo puedo ver todo, estaba detr\u00e1s del ventanal, cuando las luces de los camiones alumbraban el camino, acerc\u00e1ndose al Hospital y all\u00ed, las camillas que tra\u00edan a los pacientes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Un silencio se produjo, <strong>Alicia<\/strong> que es una de esas mujeres fuertes y valientes, estaba reviviendo todo aquello, esa historia tan real como dolorosa, con sus ojos humedecidos, que a su vez la dotaron de un brillo a\u00fan m\u00e1s dulce, recuper\u00f3 el relato. <strong><em>\u201cFue muy fuerte, es como una fotograf\u00eda en mi mente, estoy all\u00ed, lo veo todo, estoy detenida, parada frente a esa ventana, vi\u00e9ndolos llegar, sinti\u00e9ndome parte de toda esa situaci\u00f3n (\u2026), si bien no estuvimos nosotras en las Islas, ellos vinieron a nosotros, ver sus heridas, ver las cara de guerra, era igual desafiante. Pudimos atenderlos, cuidarlos, curarlos, acompa\u00f1arlos, all\u00ed, si algo falt\u00f3, fue solo el cansancio a pesar de que f\u00edsicamente est\u00e1bamos extremadamente exigidos, era todo nuevo para cada uno de nosotros y tambi\u00e9n para los Soldados\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>De solo pensar el gran trabajo que desplegaron, m\u00e9dicos, enfermeras, asistentes, trabajadores de todos los \u00e1mbitos, sumado al ambiente que se respiraba, su atmosfera exig\u00eda de mucha fortaleza. Es all\u00ed donde la espiritualidad es fundamental, el trabajo de nuestra Di\u00f3cesis en tiempos de la guerra y pos guerra hizo movilizar toda su gran misi\u00f3n pastoral, reuniendo y conteniendo a nuestra familia Castrense.<\/p>\n<p><strong>Alicia<\/strong>, nos ilustra todo aquello, <strong><em>\u201cfueron tiempos muy duros, para nuestros Soldados hab\u00eda terminado la Guerra en las Islas, pero iniciaban un nuevo combate personal, el volver a casa, a sus pueblos, muchos con heridas muy grandes, amputaciones. \u00a1Dios m\u00edo! Pienso y recuerdo el dolor con el cual vivimos no solo nosotros, tambi\u00e9n nuestros vecinos Punta Alta, Puerto Belgrano, la familia naval entera, todos tenemos una marca, a cada uno nos dej\u00f3 una ense\u00f1anza la guerra, a todos nos sell\u00f3\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>La misi\u00f3n se activo, y no solo para las <strong>Enfermeras Navales<\/strong>, los m\u00e9dicos y dem\u00e1s trabajadores de la <strong>Armada<\/strong> <strong>Argentina<\/strong>, esa porci\u00f3n de nuestra Patria destilaba la pos guerra sin descanso, d\u00e1ndolo todo sin preguntar nada, ellos, los Soldados lo necesitaban. Hilvanando su historia, <strong>Alicia<\/strong> lo describe as\u00ed, <strong><em>\u201clos Soldados estuvieron meses internados, a nosotros nos cambi\u00f3 totalmente la vida hospitalaria, ten\u00edamos otros horarios, todos dando lo mejor por estar a la altura de las circunstancias.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Pero, no solo era de nosotros la exigencia, aqu\u00ed en Punta Alta, no hay nadie que no haya hecho algo por la guerra, recuerdo a mi marido Roberto, quien trabajaba en talleres generales, especializado en cobreria, estaban a tiempo completo rindiendo en el trabajo\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Algunos lo recuerdan, otros pocos lo habr\u00e1n le\u00eddo, pero muchos se enteraran tal vez hoy, el c\u00f3mo se vivi\u00f3 toda esta faceta de nuestra historia en nuestra regi\u00f3n austral. Lo siguiente nos da una pintura de lo que vivieron nuestros compatriotas, <strong><em>\u201caqu\u00ed, en Puerto Belgrano, no solo el Hospital, en las casas, la ciudad, todos, est\u00e1bamos por las noches en penumbra, nos ilumin\u00e1bamos con velas, ventanas tapadas, se hac\u00edan ejercicios de oscurecimiento, se hac\u00eda todo lo que se vive en guerra. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Era una experiencia muy fuerte para todos, puesto que no est\u00e1bamos acostumbrados y debimos aprender, debimos hacer lo que se deb\u00eda hacer para preservar la vida\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>En medio de la misi\u00f3n, siempre hay destellos, Prodigios, Gracias, Milagros que nos tocan el esp\u00edritu y nos renuevan la fe, para que, en medio de tanto dolor, seguir confiando en Dios, para como <strong>Mar\u00eda<\/strong> afirmar, <strong>\u00a1H\u00e1gase en m\u00ed, seg\u00fan tu Palabra!<\/strong> En su participaci\u00f3n en el libro <strong>Mujeres Invisibles<\/strong>, <strong>Alicia <\/strong>narra dos historias particulares, una de un Soldado que lleg\u00f3 al continente con pie de trinchera, y por esa causa, el fr\u00edo del hielo, se le debieron amputar las dos piernas. Sobre \u00e9l, nos cuenta, <strong><em>\u201csiempre lo recuerdo, se que era de la provincia del Chaco, pero no recuerdo su nombre, el no ten\u00eda sus Sacramente y gracias a la misi\u00f3n Pastoral del Capell\u00e1n, Padre Francisco del Br\u00edo, armo grupos para preparar a los muchachos, as\u00ed pudimos asistir a su Bautismo y Comuni\u00f3n.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Es notable resaltar al Capell\u00e1n del Br\u00edo, era muy normal escucharlo caminar, avanzando por los pasillos, hablando con alg\u00fan Soldado, o con nosotras mientras est\u00e1bamos de guardia\u201d.<\/em><\/strong> Contin\u00faa su relato, <strong><em>\u201chablar de Malvinas, de nuestra misi\u00f3n, me traslada inmediatamente a la cara y vida de aquel Soldado, pienso y deseo que alg\u00fan d\u00eda alguien me cuente, qu\u00e9 fue de su vida, qu\u00e9 le pas\u00f3, d\u00f3nde est\u00e1\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>El otro vinculo con uno de nuestros Soldados, que es contado en el libro, no se dio en el <strong>Hospital Naval de Puerto Belgrano<\/strong>, <strong><em>\u201cen aquel entonces, una de las tantas participaciones de gran parte de la sociedad, era escribir una carta al Soldado desconocido, lo hac\u00edan todos, los chicos en las escuelas, y nosotros tambi\u00e9n. En mi caso, inicie mis cartas saludando a ese Soldado, de quien no ten\u00eda m\u00e1s que el dato, de que era un hermano nuestro, defendiendo la Patria, la gran sorpresa fue que yo s\u00ed, tuve respuesta a esa carta\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed, lo describ\u00eda, <strong><em>\u201ciniciamos, como se hac\u00eda en aquel tiempo, con l\u00e1piz y papel, con el tiempo nos vino a visitar a casa, y con mi esposo lo recibimos, conocimos a su ni\u00f1o, y nos invit\u00f3 a su casa en Mar del Plata. Pudimos viajar, conocimos a toda su familia, aun hoy tengo noticias suyas, nos comunicamos ahora con otra tecnolog\u00eda, pero siempre se noticias suyas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Hace muy pocas semanas, se dio a difusi\u00f3n la historia de nuestra <strong>Santa Patrona del Obispado Castrense<\/strong> en <strong>Malvinas<\/strong>, en tal sentido, nos intereso saber si <strong>Alicia<\/strong> conoc\u00eda \u00e9sta situaci\u00f3n, y en especial c\u00f3mo recibi\u00f3 la noticia. \u201c<strong><em>No conoc\u00eda la historia de nuestra Virgen de Luj\u00e1n, desconoc\u00eda totalmente esto hasta que, a mediados de marzo, en el encuentro de Seminaristas Castrenses, nuestro Obispo, Mons. Santiago Olivera nos narr\u00f3 de su entrevista con el Obispo Castrense Ingl\u00e9s y los motivos de ese dialogo. S\u00ed conoc\u00ed, muchos Capellanes que estuvieron en Malvinas, recuerdo a los Padres, Maffezzini, Mart\u00ednez, ellos estuvieron all\u00ed, viviendo todo el conflicto en las Islas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Agregando, <strong><em>\u201cestoy muy esperanzada con la vuelta de la Imagen a nuestro pa\u00eds, tengo mucha alegr\u00eda, ser\u00e1 una experiencia muy especial, ser\u00e1 sin dudas algo que jam\u00e1s olvidaremos para quienes fuimos parte de Malvinas. Saber que ella, quien se nos adelant\u00f3 en llegar para abrazar a nuestros hermanos en las Islas, imparti\u00f3 su protecci\u00f3n y luego peregrin\u00f3, que vuelva, ser\u00e1 un broche de oro\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Indiscutiblemente, <strong>Alicia<\/strong> es una gran protagonista de nuestra Di\u00f3cesis, s\u00edmbolo de prueba y misi\u00f3n en tiempos guerra en nuestro pa\u00eds, pudo ver en primera persona el despliegue de esta gran familia Castrense en aquella \u00e9poca, donde se desgranan rosarios y se desplegaba espiritualidad. Actualmente <strong>Alicia<\/strong>, adem\u00e1s de colaborar activamente con nuestro Capellanes en la <strong>Base Naval Puerto Belgrano<\/strong>, y la <strong>Base Aeronaval Comandante Espora<\/strong>, pertenece a la <strong>Pastoral Vocacional del Obispado Castrense de Argentina<\/strong>.<\/p>\n<p>Su mirada, su respaldo, su trabajo es muy especial, en tal sentido, quisimos que adem\u00e1s de que nos contara \u00e9sta reservada historia de su vida hasta ahora, y que a partir hoy es de todos los argentinos, le solicitamos que nos deje un mensaje para las j\u00f3venes de hoy y las generaciones futuras. <strong><em>\u201cMirando la realidad del mundo de hoy, donde vemos tantos pa\u00edses en conflicto, tantos pueblos que sufren la guerra, guerras que son in\u00fatiles, que no tienen sentido, siempre pienso, en que nosotros estuvimos en ese clima, y mirando nuestra actual realidad, sino cuidamos nuestras acciones, es posible que volvamos a esa crisis. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Nunca sabemos, qu\u00e9 es lo que puede pasar en nuestras vidas, ni mucho menos en nuestro pa\u00eds, yo les dir\u00eda, que aprendamos como dice el Evangelio, \u2039\u2039Amar de verdad, amar en la diversidad\u203a\u203a, no nos dejamos aturdir por la vida de hoy tan agitada. Pero tampoco dejemos de lado las peque\u00f1as cosas, debemos valorar cada instante que Dios nos brinda, disfrutemos de una flor, de la familia, del trabajo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Alicia<\/strong>, como desde m\u00e1s de 30 a\u00f1os acompa\u00f1a la tarea pastoral de nuestros Capellanes, especialmente en la <strong>ESSA<\/strong> (Escuela de Suboficiales de la Armada) en la <strong>Base Naval Puerto Belgrano<\/strong>, donde ayuda al Capell\u00e1n, <strong>Padre Diego Kessler<\/strong>. Continuando su mensaje nos dice, <strong><em>\u201ccuando veo a los j\u00f3venes que bien podr\u00edan ser mi nietos, y que cuando tengo oportunidad de hablar con ellos, siempre les digo, \u00a1Que esto sea tu vocaci\u00f3n, si no lo es (\u2026), entonces, vuelve a tu casa y ded\u00edcate a otra cosa! <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Se los se\u00f1alo, porque, se tienen que colocar la camiseta, as\u00ed como nosotros nos vestimos con el uniforme de Enfermera con nuestra capa Azul y Roja, vivan el uniforme, incorp\u00f3renle la pasi\u00f3n de sus vidas, as\u00ed deben ser en la Armada, y en todas las Fuerzas. Porque la Fuerza, se une a nuestras venas y a nuestra vida, yo no puedo dejar de ser Castrense, creo que jam\u00e1s podr\u00eda apartarme de ella; cuando me jubile, se me cruz\u00f3 la idea de que ya no ser\u00eda m\u00e1s de la gran familia Naval, pero el Se\u00f1or me demostr\u00f3 lo contrario, y estoy muy feliz por ello.\u00a0 <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Yo les digo a las familias, disfruten el d\u00eda a d\u00eda, el trabajo, yo me he regocijado cada d\u00eda por mi tarea, a pesar de que el ambiente no siempre era agradable, pero le daba tantas Gracias a Dios, cada vez entraba a la Base Naval por esta responsabilidad. Cada d\u00eda, al terminar mi guardia, cansada de trabajar, pasaba siempre a agradecer a nuestra Santa Patrona de la Armada, a Ntra. Sra. Stella Maris, de all\u00ed caminaba por ese sendero, ese camino arbolado que me alejaba del Hospital, que oxigenaba mi coraz\u00f3n y volv\u00eda a casa renovada. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El d\u00eda que me jubil\u00e9, pens\u00e9 todo esto (&#8230;), y exclam\u00e9, \u2039he peleado buen combate, ac\u00e1 estoy Se\u00f1or, todo esto, te lo ofrezco\u203a\u203a; esto me encantar\u00eda que le suceda a todos los que pasen por las Fuerzas Armadas. \u00a1P\u00f3nganse el uniforme, denlo todo, porque despu\u00e9s, al final, el Se\u00f1or compensa, el ciento por uno!\u201d<\/em><\/strong> El silencio, nuevamente invadi\u00f3 el recinto, la ventana se abri\u00f3 y el viento empuj\u00f3 la cortina, liberando as\u00ed el paso al sonido de ese mar argentino, que vino como signo y mensaje de nuestro <strong>Se\u00f1or<\/strong>, para abrazar a nuestra hero\u00edna, nuestra <strong>Enfermera Naval<\/strong>, nuestra mujer de fe, para decirle gracias por su misi\u00f3n librada en nombre de la <strong>Patria<\/strong>.-<\/p>\n<div>[smartslider3 slider=154]<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Buenos Aires | No hicimos m\u00e1s que cumplir con nuestra misi\u00f3n, he peleado buen combate, ac\u00e1 estoy Se\u00f1or, todo esto, te lo ofrezco, el t\u00edtulo nos sacude sublimemente, como nos conmueve, nos despierta el viento fr\u00edo del mar azul Argentino. 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