{"id":5284,"date":"2019-04-14T11:49:51","date_gmt":"2019-04-14T14:49:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=5284"},"modified":"2019-04-14T11:49:51","modified_gmt":"2019-04-14T14:49:51","slug":"papa-francisco-debemos-mantener-la-calma-firmes-en-la-fe-con-la-cruz-no-se-puede-negociar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-debemos-mantener-la-calma-firmes-en-la-fe-con-la-cruz-no-se-puede-negociar\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Debemos mantener la calma, firmes en la fe, con la cruz no se puede negociar"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/obcastrensearg_domingo-de-ramos-homilia-santo-padre.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5285\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/obcastrensearg_domingo-de-ramos-homilia-santo-padre-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | Debemos mantener la calma, firmes en la fe, con la cruz no se puede negociar, son algunas de las frases que se deprenden de la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, en la solemne celebraci\u00f3n lit\u00fargica del <strong>Domingo de Ramos y la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or<\/strong>. Antes hab\u00eda bendecido las palmas y los olivos cerca del obelisco de la <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, luego de la procesi\u00f3n, el Santo Padre presidi\u00f3 <strong>la Santa Misa<\/strong>.<\/p>\n<p>En su <strong>Homil\u00eda<\/strong> habl\u00f3 sobre la entrada a Jerusal\u00e9n y la humillaci\u00f3n de <strong>Jes\u00fas<\/strong>, se\u00f1alando <strong><em>\u201ceste doble misterio acompa\u00f1a cada a\u00f1o la entrada en la Semana Santa, en los dos momentos caracter\u00edsticos de esta celebraci\u00f3n: la procesi\u00f3n con las palmas y los ramos de olivo, al principio, y luego la lectura solemne de la narraci\u00f3n de la Pasi\u00f3n\u201d. <\/em><\/strong>Al respecto, el Santo Padre nos pide que nos permitamos tocar por esta acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, pues es \u00e9sta la forma de sentir lo que pedimos con nuestra oraci\u00f3n<strong><em>, \u201c(\u2026) acompa\u00f1ar con fe a nuestro Salvador en su camino y tener siempre presente la gran ense\u00f1anza de su Pasi\u00f3n como modelo de vida y de victoria contra el esp\u00edritu del mal\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, subraya, <strong><em>\u201cJes\u00fas nos muestra c\u00f3mo hemos de afrontar los momentos dif\u00edciles y las tentaciones m\u00e1s insidiosas, cultivando en nuestros corazones una paz que no es distanciamiento, no es impasividad o creerse un superhombre, sino que es un abandono confiado en el Padre\u201d.<\/em><\/strong> Dej\u00e1ndonos en claro que en \u00e9sta actitud podremos comprender que, <strong><em>\u201c(\u2026) en su voluntad de salvaci\u00f3n, de vida, de misericordia; y, en toda su misi\u00f3n, pas\u00f3 por la tentaci\u00f3n de \u201chacer su trabajo\u201d decidiendo \u00e9l el modo y deslig\u00e1ndose de la obediencia al Padre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, tambi\u00e9n nos record\u00f3, <strong><em>\u201cdesde el comienzo, en la lucha de los cuarenta d\u00edas en el desierto, hasta el final en la Pasi\u00f3n, Jes\u00fas rechaza esta tentaci\u00f3n mediante la confianza obediente en el Padre\u201d. <\/em><\/strong>Continuando, nos ense\u00f1\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) en su entrada en Jerusal\u00e9n, nos muestra el camino. Porque en ese evento el maligno, el Pr\u00edncipe de este mundo, ten\u00eda una carta por jugar: la carta del\u00a0triunfalismo, y el Se\u00f1or respondi\u00f3 permaneciendo fiel a su camino,\u00a0el camino de la humildad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, nos dijo, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>el triunfalismo vive de gestos y palabras que, sin embargo, no han pasado por el crisol de la cruz; se alimenta de la comparaci\u00f3n con los dem\u00e1s, juzg\u00e1ndolos siempre como peores, con defectos, fracasados (&#8230;). <\/em><\/strong>Agregando, <strong><em>\u201cuna forma sutil de triunfalismo es la mundanidad espiritual, que es el mayor peligro, la tentaci\u00f3n m\u00e1s p\u00e9rfida que amenaza a la Iglesia (De Lubac). Jes\u00fas destruy\u00f3 el triunfalismo con su Pasi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En Homil\u00eda, el Pont\u00edfice nos habl\u00f3 de ese ingreso a Jerusal\u00e9n, donde deja en claro que todo es una gran ense\u00f1anza de la cual debemos aprender, <strong><em>\u201cel Se\u00f1or realmente comparti\u00f3 y se regocij\u00f3 con el pueblo, con los j\u00f3venes que gritaban su nombre aclam\u00e1ndolo como Rey y Mes\u00edas. Su coraz\u00f3n gozaba viendo el entusiasmo y la fiesta de los pobres de Israel\u201d.<\/em><\/strong> \u00c9sta actitud de la gente frente al paso de Jes\u00fas, qu\u00e9 provoc\u00f3 en los fariseos, as\u00ed lo describ\u00eda el <strong>Papa<em>, \u201c(\u2026) le ped\u00edan que reprochara a sus disc\u00edpulos por sus escandalosas aclamaciones, \u00e9l les respondi\u00f3: \u00abOs digo que, si estos callan, gritar\u00e1n las piedras\u00bb (Lc\u00a019,40). Humildad no significa negar la realidad, y Jes\u00fas es realmente el Mes\u00edas, el Rey\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> nos se\u00f1ala directamente, <strong><em>\u201c(\u2026) el coraz\u00f3n de Cristo est\u00e1 en (\u2026), el camino santo que solo \u00e9l y el Padre conocen: el que va de la \u00abcondici\u00f3n de Dios\u00bb a la \u00abcondici\u00f3n de esclavo\u00bb, el camino de la humillaci\u00f3n en la obediencia \u00abhasta la muerte, y una muerte de cruz\u00bb (Flp\u00a02,6-8)\u201d.<\/em><\/strong> Para revelarnos de forma inmediata, <strong><em>\u201ccon la cruz no se puede negociar, o se abraza o se rechaza. Y con su humillaci\u00f3n, Jes\u00fas quiso abrirnos\u00a0el camino de la fe\u00a0y precedernos en \u00e9l\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando, el <strong>Santo Padre<\/strong>, tambi\u00e9n record\u00f3 la figura de Mar\u00eda, nos record\u00f3 cu\u00e1l fue su actitud frente al camino que recorri\u00f3 su <strong>Hijo<\/strong>, <strong><em>\u201ctras \u00e9l, la primera que lo ha recorrido fue su madre, Mar\u00eda, la primera disc\u00edpula. La Virgen y los santos han tenido que sufrir para caminar en la fe y en la voluntad de Dios\u201d<\/em><\/strong>. Se\u00f1al\u00e1ndonos, <strong><em>\u201cal pie de la cruz, Mar\u00eda volvi\u00f3 a pensar en las palabras con las que el \u00c1ngel le anunci\u00f3 a su Hijo: \u00abSer\u00e1 grande [&#8230;]; el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David, su padre; reinar\u00e1 sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendr\u00e1 fin\u00bb (Lc\u00a01,32-33). En el G\u00f3lgota, Mar\u00eda se enfrenta a la negaci\u00f3n total de esa promesa: su Hijo agoniza sobre una cruz como un criminal.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero, quienes continuaron los pasos que realiz\u00f3 <strong>Mar\u00eda<\/strong>, all\u00ed el <strong>Papa<\/strong> nos dice, <strong><em>\u201cprecedidos por Mar\u00eda, innumerables santos y santas han seguido a Jes\u00fas por el camino de la humildad y la obediencia. Hoy, Jornada Mundial de la Juventud, quiero recordar a tantos santos y santas j\u00f3venes, especialmente a aquellos \u201cde la puerta de al lado\u201d, que solo Dios conoce, y que a veces a \u00e9l le gusta revelarnos por sorpresa\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00c9sta actitud, tambi\u00e9n exige coraje, pero el <strong>Santo Padre<\/strong> nos ilustra, <strong><em>\u201c(\u2026) no tengan miedo de seguirlo por el camino de la cruz. Y cuando sientan que se les pide que renuncien a ustedes mismos, que se despojen de sus seguridades, que se confiesen por completo al Padre que est\u00e1 en los cielos, entonces al\u00e9grense y regoc\u00edjense. Est\u00e1n en el camino del Reino de Dios\u201d. <\/em><\/strong>Pero tambi\u00e9n, nos recuerda que veamos y aprendamos que, <strong><em>\u201c(\u2026) el silencio de Jes\u00fas\u00a0en su Pasi\u00f3n es impresionante. Vence tambi\u00e9n a la tentaci\u00f3n de responder, de ser \u201cmedi\u00e1tico\u201d. En los momentos de oscuridad y de gran tribulaci\u00f3n hay que callar, tener el valor de callar, siempre que sea un callar manso y no rencoroso\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad<\/strong> nos revela adem\u00e1s, que todo se cimienta en nuestra actitud y fe, <strong><em>\u201c(\u2026) no se trata de poner la mano en la espada, sino de mantener la calma, firmes en la fe. Es la hora de Dios. Y en la hora en que Dios baja a la batalla, hay que dejarlo hacer. Nuestro puesto seguro estar\u00e1 bajo el manto de la Santa Madre de Dios. Y mientras esperamos que el Se\u00f1or venga y calme la tormenta (cf.\u00a0Mc\u00a04,37-41), con nuestro silencioso testimonio en oraci\u00f3n, nos damos a nosotros mismos y a los dem\u00e1s raz\u00f3n de nuestra esperanza (cf.\u00a01 P\u00a03,15)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n publicamos la <strong>Homil\u00eda<\/strong> del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, brindada luego de la proclamaci\u00f3n de la <strong>Pasi\u00f3n del Se\u00f1or<\/strong> seg\u00fan <strong>Lucas<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Las aclamaciones de la entrada en Jerusal\u00e9n y la humillaci\u00f3n de Jes\u00fas. Los gritos de fiesta y el ensa\u00f1amiento feroz. Este doble misterio acompa\u00f1a cada a\u00f1o la entrada en la Semana Santa, en los dos momentos caracter\u00edsticos de esta celebraci\u00f3n: la procesi\u00f3n con las palmas y los ramos de olivo, al principio, y luego la lectura solemne de la narraci\u00f3n de la Pasi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Dejemos que esta acci\u00f3n animada por el Esp\u00edritu Santo nos envuelva, para obtener lo que hemos pedido en la oraci\u00f3n: acompa\u00f1ar con fe a nuestro Salvador en su camino y tener siempre presente la gran ense\u00f1anza de su Pasi\u00f3n como modelo de vida y de victoria contra el esp\u00edritu del mal.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas nos muestra c\u00f3mo hemos de afrontar los momentos dif\u00edciles y las tentaciones m\u00e1s insidiosas, cultivando en nuestros corazones una paz que no es distanciamiento, no es impasividad o creerse un superhombre, sino que es un abandono confiado en el Padre y en su voluntad de salvaci\u00f3n, de vida, de misericordia; y, en toda su misi\u00f3n, pas\u00f3 por la tentaci\u00f3n de \u201chacer su trabajo\u201d decidiendo \u00e9l el modo y deslig\u00e1ndose de la obediencia al Padre. Desde el comienzo, en la lucha de los cuarenta d\u00edas en el desierto, hasta el final en la Pasi\u00f3n, Jes\u00fas rechaza esta tentaci\u00f3n mediante la confianza obediente en el Padre.<\/em><\/p>\n<p><em>Tambi\u00e9n hoy, en su entrada en Jerusal\u00e9n, nos muestra el camino. Porque en ese evento el maligno, el Pr\u00edncipe de este mundo, ten\u00eda una carta por jugar: la carta del\u00a0triunfalismo, y el Se\u00f1or respondi\u00f3 permaneciendo fiel a su camino,\u00a0el camino de la humildad.<\/em><\/p>\n<p><em>El triunfalismo trata de llegar a la meta mediante atajos, compromisos falsos. Busca subirse al carro del ganador. El triunfalismo vive de gestos y palabras que, sin embargo, no han pasado por el crisol de la cruz; se alimenta de la comparaci\u00f3n con los dem\u00e1s, juzg\u00e1ndolos siempre como peores, con defectos, fracasados&#8230; Una forma sutil de triunfalismo es la mundanidad espiritual, que es el mayor peligro, la tentaci\u00f3n m\u00e1s p\u00e9rfida que amenaza a la Iglesia (De Lubac). Jes\u00fas destruy\u00f3 el triunfalismo con su Pasi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>El Se\u00f1or realmente comparti\u00f3 y se regocij\u00f3 con el pueblo, con los j\u00f3venes que gritaban su nombre aclam\u00e1ndolo como Rey y Mes\u00edas. Su coraz\u00f3n gozaba viendo el entusiasmo y la fiesta de los pobres de Israel. Hasta el punto que, a los fariseos que le ped\u00edan que reprochara a sus disc\u00edpulos por sus escandalosas aclamaciones, \u00e9l les respondi\u00f3: \u00abOs digo que, si estos callan, gritar\u00e1n las piedras\u00bb (Lc\u00a019,40). Humildad no significa negar la realidad, y Jes\u00fas es realmente el Mes\u00edas, el Rey.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero\u00a0al mismo tiempo, el coraz\u00f3n de Cristo est\u00e1 en otro camino, en el camino santo que solo \u00e9l y el Padre conocen: el que va de la \u00abcondici\u00f3n de Dios\u00bb a la \u00abcondici\u00f3n de esclavo\u00bb, el camino de la humillaci\u00f3n en la obediencia \u00abhasta la muerte, y una muerte de cruz\u00bb (Flp\u00a02,6-8). \u00c9l sabe que para lograr el verdadero triunfo debe\u00a0dejar espacio a Dios; y para dejar espacio a Dios solo hay un modo: el\u00a0despojarse, el\u00a0vaciarse de s\u00ed mismo. Callar, rezar, humillarse. Con la cruz no se puede negociar, o se abraza o se rechaza. Y con su humillaci\u00f3n, Jes\u00fas quiso abrirnos\u00a0el camino de la fe\u00a0y precedernos en \u00e9l.<\/em><\/p>\n<p><em>Tras \u00e9l, la primera que lo ha recorrido fue su madre, Mar\u00eda, la primera disc\u00edpula. La Virgen y los santos han tenido que sufrir para caminar en la fe y en la voluntad de Dios. Ante los duros y dolorosos acontecimientos de la vida, responder con fe cuesta \u00abuna particular fatiga del coraz\u00f3n\u00bb (cf. S. Juan Pablo II, Carta enc.\u00a0Redemptoris Mater, 17). Es la noche de la fe. Pero solo de esta noche despunta el alba de la resurrecci\u00f3n. Al pie de la cruz, Mar\u00eda volvi\u00f3 a pensar en las palabras con las que el \u00c1ngel le anunci\u00f3 a su Hijo: \u00abSer\u00e1 grande [&#8230;]; el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David, su padre; reinar\u00e1 sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendr\u00e1 fin\u00bb (Lc\u00a01,32-33). En el G\u00f3lgota, Mar\u00eda se enfrenta a la negaci\u00f3n total de esa promesa: su Hijo agoniza sobre una cruz como un criminal. As\u00ed, el triunfalismo, destruido por la humillaci\u00f3n de Jes\u00fas, fue igualmente destruido en el coraz\u00f3n de la Madre; ambos supieron callar.<\/em><\/p>\n<p><em>Precedidos por Mar\u00eda, innumerables santos y santas han seguido a Jes\u00fas por el camino de la humildad y la obediencia. Hoy, Jornada Mundial de la Juventud, quiero recordar a tantos santos y santas j\u00f3venes, especialmente a aquellos \u201cde la puerta de al lado\u201d, que solo Dios conoce, y que a veces a \u00e9l le gusta revelarnos por sorpresa. Queridos j\u00f3venes, no os avergonc\u00e9is de mostrar vuestro entusiasmo por Jes\u00fas, de gritar que\u00a0\u00e9l vive, que es vuestra vida. Pero al mismo tiempo, no tengan miedo de seguirlo por el camino de la cruz. Y cuando sientan que se les pide que renuncien a ustedes mismos, que se despojen de sus seguridades, que se confiesen por completo al Padre que est\u00e1 en los cielos, entonces al\u00e9grense y regoc\u00edjense. Est\u00e1n en el camino del Reino de Dios.<\/em><\/p>\n<p><em>Aclamaciones de fiesta y furia feroz;\u00a0el silencio de Jes\u00fas\u00a0en su Pasi\u00f3n es impresionante. Vence tambi\u00e9n a la tentaci\u00f3n de responder, de ser \u201cmedi\u00e1tico\u201d. En los momentos de oscuridad y de gran tribulaci\u00f3n hay que callar, tener el valor de callar, siempre que sea un callar manso y no rencoroso. La mansedumbre del silencio har\u00e1 que parezcamos a\u00fan m\u00e1s d\u00e9biles, m\u00e1s humillados, y entonces el demonio, anim\u00e1ndose, saldr\u00e1 a la luz. Ser\u00e1 necesario resistirlo en silencio, \u201cmanteniendo la posici\u00f3n\u201d, pero con la misma actitud que Jes\u00fas. \u00c9l sabe que la guerra es entre Dios y el Pr\u00edncipe de este mundo, y que no se trata de poner la mano en la espada, sino de mantener la calma, firmes en la fe. Es la hora de Dios. Y en la hora en que Dios baja a la batalla, hay que dejarlo hacer. Nuestro puesto seguro estar\u00e1 bajo el manto de la Santa Madre de Dios. Y mientras esperamos que el Se\u00f1or venga y calme la tormenta (cf.\u00a0Mc\u00a04,37-41), con nuestro silencioso testimonio en oraci\u00f3n, nos damos a nosotros mismos y a los dem\u00e1s raz\u00f3n de nuestra esperanza (cf.\u00a01 P\u00a03,15). Esto nos ayudar\u00e1 a vivir en la santa tensi\u00f3n entre la memoria de las promesas, la realidad del ensa\u00f1amiento presente en la cruz y la esperanza de la resurrecci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p><center><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/FVnujGSLovc?controls=0\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/center><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Debemos mantener la calma, firmes en la fe, con la cruz no se puede negociar, son algunas de las frases que se deprenden de la Homil\u00eda brindada por el Santo Padre Francisco, en la solemne celebraci\u00f3n lit\u00fargica del Domingo de Ramos y la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or. 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