{"id":5481,"date":"2019-04-19T17:59:50","date_gmt":"2019-04-19T20:59:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=5481"},"modified":"2019-04-19T17:59:50","modified_gmt":"2019-04-19T20:59:50","slug":"roma-meditaciones-del-via-crucis-presidido-por-el-santo-padre-francisco-en-este-viernes-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/roma-meditaciones-del-via-crucis-presidido-por-el-santo-padre-francisco-en-este-viernes-santo\/","title":{"rendered":"Roma | Meditaciones del V\u00eda Crucis presidido por el Santo Padre Francisco, en este Viernes Santo"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/obcastrensearg_v\u00eda-crucis-meditaciones.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5482\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/obcastrensearg_v\u00eda-crucis-meditaciones-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Roma <\/strong>| Meditaciones del <strong>V\u00eda Crucis<\/strong> presidido por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, en este <strong>Viernes Santo<\/strong>, la responsable de desarrollar las reflexiones, fue la <strong>Hermana Eugenia Bonetti<\/strong>, quien pertenece a la <strong>Congregaci\u00f3n Misionera de la Consolata<\/strong>. La <strong>Hna. Bonetti<\/strong>, antes del inicio del V\u00eda Crucis, fue consultada por la ACI Prensa y EWNT respecto de su desempe\u00f1o, se\u00f1alando que las meditaciones fueron escritas en base al sufrimiento de las v\u00edctimas de trata.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n dijo, <strong><em>\u201cCristo contin\u00faa muriendo, en nuestras calles y nos pide ser nosotros mismos samaritanos, nos pide ser nosotros el Cirineo, ser nosotros la Ver\u00f3nica, de secar aquel rostro que tiene l\u00e1grimas, sudor, que est\u00e1 sucio por la calle, por la humillaci\u00f3n, y \u00c9l nos pide hacer esto hoy\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos en forma textual el V\u00eda Crucis que presidi\u00f3 el Santo Padre en este Viernes Santo:<\/p>\n<blockquote><p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Ya han pasado 40 d\u00edas de la imposici\u00f3n de la ceniza con la que empezamos el camino cuaresmal. Hoy hemos revivido las \u00faltimas horas de vida terrena del Se\u00f1or Jes\u00fas, hasta que, suspendido en la cruz, grit\u00f3 su:\u00a0<em>\u201cconsummatum est\u201d<\/em>, \u201cest\u00e1 cumplido\u201d. Reunidos en este lugar, en el que millares de personas en el pasado sufrieron el martirio por ser fieles a Cristo, queremos ahora recorrer esta \u201cv\u00eda dolorosa\u201d junto a todos los pobres, los excluidos de la sociedad y los nuevos crucificados de la historia actual, v\u00edctimas de nuestra cerraz\u00f3n, del poder y de las legislaciones, de la ceguera y del ego\u00edsmo, pero sobre todo de nuestro coraz\u00f3n endurecido por la indiferencia. Una enfermedad, esta \u00faltima, que tambi\u00e9n sufrimos nosotros, los cristianos. Que la cruz de Cristo, instrumento de muerte pero tambi\u00e9n de vida nueva, que une como en un abrazo la tierra y el cielo, el norte y el sur, el este y el oeste, ilumine la conciencia de los ciudadanos, de la Iglesia, de los legisladores y de todos los que se profesan seguidores de Cristo, para que llegue a todos la Buena Noticia de la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>I Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas es condenado a muerte<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u00abNo todo el que me dice \u201cSe\u00f1or, Se\u00f1or\u201d entrar\u00e1 en el reino de los cielos,\u00a0<\/strong><\/em><strong><em><br \/>\nsino el que hace la voluntad de mi Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb (<\/em><\/strong><strong>Mt<\/strong><em><strong>\u00a07,21)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:\u00a0<\/strong>Se\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n mejor que Mar\u00eda, tu Madre, supo ser tu disc\u00edpula? Ella acept\u00f3 la voluntad del Padre incluso en el momento m\u00e1s oscuro de su vida, y con su coraz\u00f3n destrozado estuvo a tu lado. La que te engendr\u00f3, te llev\u00f3 en su seno, te recibi\u00f3 en sus brazos, te aliment\u00f3 con amor y te acompa\u00f1\u00f3 durante tu vida terrenal, deb\u00eda recorrer tu misma v\u00eda del Calvario y compartir contigo el momento m\u00e1s dram\u00e1tico y doloroso de tu vida y de la suya.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:\u00a0<\/strong>Se\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas madres viven todav\u00eda hoy la experiencia de tu Madre y lloran por el destino de sus hijas y sus hijos? \u00bfCu\u00e1ntas, despu\u00e9s de haberlos engendrado y dado a luz, los ven sufrir y morir por las enfermedades, la falta de alimentos, de agua, de atenci\u00f3n m\u00e9dica y oportunidades de vida y de futuro? Te pedimos por aquellos que ocupan puestos de responsabilidad, para que puedan escuchar el clamor de los pobres que sube a Ti desde todo el mundo. El grito de todas esas j\u00f3venes vidas, que de muchos modos est\u00e1n condenadas a muerte por la indiferencia generada por pol\u00edticas exclusivas y ego\u00edstas. Que no falte a ninguno de tus hijos el trabajo y lo necesario para una vida honrada y digna.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cSe\u00f1or, ay\u00fadanos a hacer tu voluntad\u201d<\/p>\n<p>\u2015 En los momentos de dificultad y desesperaci\u00f3n.<br \/>\n\u2015 En los momentos de sufrimiento f\u00edsico y moral.<br \/>\n\u2015 En los momentos de oscuridad y soledad.<\/p>\n<p><strong>II Estaci\u00f3n\u00a0<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas con la cruz a cuestas<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u00abSi alguno quiere venir en pos de m\u00ed, que se niegue a s\u00ed mismo, tome su cruz cada d\u00eda y me siga\u00bb (<\/strong><\/em><strong>Lc<\/strong><em><strong>\u00a09,23)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:\u00a0<\/strong>Se\u00f1or Jes\u00fas, es f\u00e1cil llevar el crucifijo al cuello o colgarlo como un ornamento en las paredes de nuestras hermosas catedrales o nuestras casas, pero no es tan f\u00e1cil encontrar y reconocer los nuevos crucificados de hoy: las personas sin hogar, los j\u00f3venes sin esperanza, sin trabajo y sin perspectivas, los inmigrantes obligados a vivir en las barracas en los m\u00e1rgenes de nuestra sociedad, despu\u00e9s de haber padecido sufrimientos inauditos. Lamentablemente, estos campamentos sin seguridad son quemados y arrasados, junto con los sue\u00f1os y esperanzas de miles de hombres y mujeres marginados, explotados y olvidados. Adem\u00e1s, \u00a1cu\u00e1ntos ni\u00f1os son discriminados a causa de su origen, del color de su piel o de su clase social!, \u00a1cu\u00e1ntas madres sufren la humillaci\u00f3n de ver a sus hijos ridiculizados y excluidos de las mismas oportunidades que tienen sus coet\u00e1neos y compa\u00f1eros de escuela!<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:\u00a0<\/strong>Te damos gracias, Se\u00f1or, porque con tu propia vida nos has dado ejemplo de c\u00f3mo se manifiesta el amor verdadero y desinteresado hacia los dem\u00e1s, especialmente hacia los enemigos o simplemente hacia el que no es como nosotros. Se\u00f1or Jes\u00fas, cu\u00e1ntas veces tambi\u00e9n nosotros, igual que tus disc\u00edpulos, nos hemos declarado abiertamente seguidores tuyos en los momentos en que realizabas curaciones y prodigios, cuando alimentabas a la multitud y perdonabas los pecados. Pero no fue tan f\u00e1cil entenderte cuando hablabas de servicio y perd\u00f3n, de renuncia y sufrimiento. Ay\u00fadanos a que sepamos poner siempre nuestras vidas al servicio de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cSe\u00f1or, ay\u00fadanos a esperar\u201d<\/p>\n<p>\u2015 Cuando nos sentimos abandonados y solos.<br \/>\n\u2015 Cuando es dif\u00edcil seguir tus pasos.<br \/>\n\u2015 Cuando el servicio a los dem\u00e1s se hace dif\u00edcil.<\/p>\n<p><strong>III Estaci\u00f3n\u00a0<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas cae por primera vez<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u00ab\u00c9l soport\u00f3 nuestros sufrimientos y aguant\u00f3 nuestros dolores\u00bb (<\/strong><\/em><strong>Is<\/strong><em><strong>\u00a053,4)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:\u00a0<\/strong>Se\u00f1or Jes\u00fas, en el camino empinado que conduce al Calvario has querido experimentar la fragilidad y la debilidad humana. \u00bfC\u00f3mo ser\u00eda hoy la Iglesia sin la presencia y la generosidad de tantos voluntarios, los nuevos samaritanos del tercer milenio? En una fr\u00eda noche de enero, en una calle de las afueras de Roma, tres africanas casi ni\u00f1as calentaban sus cuerpos j\u00f3venes y semidesnudos acurrucadas en el suelo alrededor de un brasero. Algunos j\u00f3venes, pasando con el autom\u00f3vil, arrojaron material inflamable al fuego para divertirse, quem\u00e1ndolas gravemente. En ese preciso momento, pas\u00f3 una de las muchas unidades callejeras de voluntarios que las socorri\u00f3 y las llev\u00f3 al hospital para acogerlas despu\u00e9s en una casa hogar. \u00bfCu\u00e1nto tiempo pas\u00f3 y ha de pasar para que esas muchachas se curen, no solo de las quemaduras de sus miembros, sino tambi\u00e9n del dolor y de la humillaci\u00f3n de encontrarse con un cuerpo mutilado y desfigurado para siempre?<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n<\/strong>: Se\u00f1or, te agradecemos la presencia de tantos nuevos samaritanos del tercer milenio que viven hoy la experiencia del camino, inclin\u00e1ndose con amor y compasi\u00f3n sobre las numerosas heridas f\u00edsicas y morales de los que cada noche viven en el miedo y el terror de la oscuridad, de la soledad y de la indiferencia. Se\u00f1or, hoy por desgracia ya no sabemos descubrir muchas veces quien est\u00e1 necesitado, ni ver quien est\u00e1 herido y humillado. A menudo reclamamos nuestros derechos e intereses, pero olvidamos los de los pobres y los \u00faltimos de la fila. Se\u00f1or, danos la gracia de no ser insensibles a sus l\u00e1grimas, a sus sufrimientos, a su grito de dolor porque a trav\u00e9s de ellos podemos encontrarte.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cSe\u00f1or, ay\u00fadanos a amar\u201d<\/p>\n<p>\u2015 Cuando es dif\u00edcil ser samaritanos.<br \/>\n\u2015 Cuando nos cuesta perdonar.<br \/>\n\u2015 Cuando no queremos ver el sufrimiento de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>IV Estaci\u00f3n\u00a0<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas encuentra a su Madre<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u00abUna espada te traspasar\u00e1 el alma, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones\u00bb (cf.\u00a0<\/strong><\/em><strong>Lc<\/strong><em><strong>\u00a02,35)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:\u00a0<\/strong>Mar\u00eda, cuando presentaste al peque\u00f1o Jes\u00fas en el templo para el rito de la purificaci\u00f3n, el viejo Sime\u00f3n te predijo que una espada atravesar\u00eda tu coraz\u00f3n. Ahora es el momento de renovar tu\u00a0<em>fiat<\/em>, tu adhesi\u00f3n a la voluntad del Padre, a pesar de que acompa\u00f1ar a un hijo al pat\u00edbulo, tratado como un criminal, causa un dolor desgarrador. Se\u00f1or, ten piedad de tantas madres, demasiadas, que han dejado partir hacia Europa a sus j\u00f3venes hijas con la esperanza de ayudar a sus familias que viven en la extrema pobreza, encontrando en cambio humillaciones, desprecio e incluso, a veces, la muerte. Como la joven Tina, asesinada brutalmente en una calle con solo veinte a\u00f1os, dejando a una ni\u00f1a de pocos meses.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n<\/strong>: Mar\u00eda, en este momento vives el mismo drama de muchas madres que sufren por sus hijos que se han ido a otros pa\u00edses con la esperanza de encontrar una oportunidad para un futuro mejor, para ellos y para sus familias, pero que, por desgracia, han encontrado humillaci\u00f3n, desprecio, violencia, indiferencia, soledad e incluso la muerte. Dales fuerza y valor.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cSe\u00f1or, haz que sepamos dar siempre apoyo y consuelo, y estar presentes para ofrecer ayuda\u201d<\/p>\n<p>\u2015 Para consolar a las madres que lloran el destino de sus hijos.<br \/>\n\u2015 Para quien ha perdido toda esperanza en su vida.<br \/>\n\u2015 Para quien sufre violencia y desprecio todos los d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>V Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nEl Cireneo ayuda a Jes\u00fas a llevar la cruz<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00ab<\/strong><em><strong>Llevad los unos las cargas de los otros y as\u00ed cumplir\u00e9is la ley de Cristo<\/strong><\/em><strong>\u00bb<\/strong><em><strong>\u00a0(<\/strong><\/em><strong>Ga<\/strong><em><strong>\u00a06,2)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n<\/strong>: Se\u00f1or Jes\u00fas, en el camino al Calvario sentiste el peso y la dificultad de llevar esa \u00e1spera cruz de madera. En vano esperaste el gesto de ayuda de un amigo, de uno de tus disc\u00edpulos o de una de las muchas personas a quienes aliviaste sus sufrimientos. Lamentablemente, solo un desconocido, Sim\u00f3n de Cirene, por obligaci\u00f3n, te ech\u00f3 una mano. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n hoy los nuevos cireneos del tercer milenio? \u00bfD\u00f3nde los encontramos? Me gustar\u00eda mencionar la experiencia de un grupo de religiosas de diferentes nacionalidades, or\u00edgenes e institutos de proveniencia con las que, durante m\u00e1s de diecisiete a\u00f1os, visitamos en Roma todos los s\u00e1bados un centro para mujeres inmigrantes indocumentadas. Mujeres, a menudo j\u00f3venes, en espera de conocer su destino, en vilo entre la deportaci\u00f3n y la posibilidad de quedarse. Cu\u00e1nto sufrimiento, pero tambi\u00e9n cu\u00e1nta alegr\u00eda percibimos en estas mujeres cuando encuentran religiosas provenientes de sus pa\u00edses, que hablan sus lenguas, que secan sus l\u00e1grimas, que comparten momentos de oraci\u00f3n y de fiesta, que vuelven menos crueles los largos meses pasados entre rejas y en s\u00f3rdidas calles.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:<\/strong>\u00a0Por todos los cireneos de nuestra historia. Para que nunca les falte el deseo de acogerte bajo la apariencia de los \u00faltimos de la tierra, conscientes de que, al tender la mano a los m\u00e1s pobres de nuestra sociedad, te acogemos a ti. Que ellos sean samaritanos portavoces de aquellos que no tienen voz.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cSe\u00f1or, ay\u00fadanos a llevar nuestra cruz\u201d<\/p>\n<p>\u2015 Cuando estamos cansados y desanimados.<br \/>\n\u2015 Cuando sentimos el peso de nuestras debilidades.<br \/>\n\u2015 Cuando nos pides que compartamos los sufrimientos de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>VI Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nLa Ver\u00f3nica enjuga el rostro de Jes\u00fas<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00ab<\/strong><em><strong>Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, conmigo lo hicisteis<\/strong><\/em><strong>\u00bb<\/strong><em><strong>\u00a0(<\/strong><\/em><strong>Mt<\/strong><em><strong>\u00a025,40)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:<\/strong>\u00a0Pensemos en los ni\u00f1os de diversas partes del mundo que no pueden ir a la escuela y que, en cambio, son explotados en las minas, en los campos, en la pesca; vendidos y comprados por traficantes de carne humana, para trasplantes de \u00f3rganos; abusados y explotados en nuestras calles por muchos, incluidos los cristianos, que han perdido el sentido de la sacralidad propia y de los dem\u00e1s. Como una menor de edad de cuerpo diminuto, encontrada una noche en Roma, a la que hombres en autom\u00f3viles lujosos hac\u00edan fila para aprovecharse de ella. Y, sin embargo, pod\u00eda tener la misma edad de sus hijas&#8230; \u00a1Qu\u00e9 desequilibrio puede crear esta violencia en la vida de tantas j\u00f3venes que experimentan solo el abuso, la arrogancia y la indiferencia de aquellos que, de noche y de d\u00eda, las buscan, las usan, se aprovechan de ellas, y luego las arrojan de vuelta a la calle para caer en las garras del pr\u00f3ximo comerciante de vidas!<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:<\/strong>\u00a0Se\u00f1or Jes\u00fas, limpia nuestros ojos para que sepamos descubrir tu rostro en nuestros hermanos y hermanas, especialmente en todos aquellos ni\u00f1os que, en muchas partes del mundo, viven en la miseria y en la degradaci\u00f3n. Ni\u00f1os privados del derecho a una infancia feliz, a una educaci\u00f3n escolar, a la inocencia. Criaturas usadas como mercanc\u00eda barata, vendidas y compradas por placer. Se\u00f1or, te pedimos que tengas piedad y compasi\u00f3n de este mundo enfermo y ay\u00fadanos a redescubrir la belleza de nuestra dignidad como seres humanos, creados a tu imagen y semejanza.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cSe\u00f1or, ay\u00fadanos a ver\u201d<\/p>\n<p>\u2015 El rostro de los ni\u00f1os inocentes que piden ayuda.<br \/>\n\u2015 Las injusticias sociales.<br \/>\n\u2015 La dignidad que cada persona posee y que es pisoteada.<\/p>\n<p><strong>VII Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas cae por segunda vez<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00ab<\/strong><em><strong>\u00c9l no devolv\u00eda el insulto cuando lo insultaban; sufriendo no profer\u00eda amenazas; sino que se entregaba al que juzga rectamente<\/strong><\/em><strong>\u00bb<\/strong><em><strong>\u00a0(<\/strong><\/em><strong>1 P<\/strong><em><strong>\u00a02,23)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:<\/strong>\u00a0\u00a1Cu\u00e1ntas venganzas en este nuestro tiempo! La sociedad actual ha perdido el gran valor del perd\u00f3n, don por excelencia, curaci\u00f3n para las heridas, fundamento de la paz y de la convivencia humana. En una sociedad donde el perd\u00f3n se experimenta como debilidad, t\u00fa, Se\u00f1or, nos pides que no nos quedemos en las apariencias. Y no lo haces con palabras, sino con el ejemplo. A los que te atormentan, t\u00fa les respondes: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 me persegu\u00eds?\u201d, sabiendo muy bien que la verdadera justicia nunca puede basarse en el odio y la venganza. Haznos capaces de pedir y dar perd\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:<\/strong>\u00a0\u00abPadre, perd\u00f3nalos porque no saben lo que hacen\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a023,34). Se\u00f1or, tambi\u00e9n t\u00fa sentiste el peso de la condena, del rechazo, del abandono, del sufrimiento ocasionado por personas que te hab\u00edan encontrado, acogido y seguido. Con la certeza de que el Padre no te hab\u00eda abandonado, encontraste la fuerza para aceptar su voluntad perdonando, amando y ofreciendo esperanza a quien como t\u00fa recorre hoy el mismo camino de burla, desprecio, escarnio, abandono, traici\u00f3n y soledad.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cSe\u00f1or, ay\u00fadanos a dar consuelo\u201d<\/p>\n<p>\u2015 A quien se siente ofendido e insultado.<br \/>\n\u2015 A quien se siente traicionado y humillado.<br \/>\n\u2015 A quien se siente juzgado y condenado.<\/p>\n<p><strong>VIII Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas encuentra a las mujeres<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00ab<\/strong><em><strong>Hijas de Jerusal\u00e9n, no llor\u00e9is por m\u00ed, llorad por vosotras y por vuestros hijos<\/strong><\/em><strong>\u00bb<\/strong><em><strong>\u00a0(<\/strong><\/em><strong>Lc<\/strong><em><strong>23,28)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:<\/strong>\u00a0La situaci\u00f3n social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica de los migrantes y de las v\u00edctimas de la trata de personas nos cuestiona y nos sacude. Debemos tener el valor, como afirma con fuerza el Papa Francisco, de denunciar el tr\u00e1fico de seres humanos como un crimen contra la humanidad. Todos nosotros, especialmente los cristianos, debemos tomar m\u00e1s conciencia de que todos somos responsables del problema y que podemos y debemos ser parte de la soluci\u00f3n. A todos, pero, sobre todo, a nosotras las mujeres, se nos pide el desaf\u00edo de ser valientes. La resoluci\u00f3n de saber ver y actuar, individualmente y como comunidad. Solamente sumando la pobreza de cada uno, esta puede convertirse en una gran riqueza, capaz de cambiar la mentalidad y de aliviar el sufrimiento de la humanidad. El pobre, el extranjero, el que es diferente no debe ser visto como un enemigo que hay que rechazar o combatir sino, m\u00e1s bien, como un hermano o hermana que hay que acoger y ayudar. Ellos no son un problema, sino un recurso valioso para nuestras ciudades blindadas, donde el bienestar y el consumismo no apaciguan el cansancio y la fatiga crecientes.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:<\/strong>\u00a0Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a tener tus ojos. Esa mirada de bienvenida y misericordia con la que ves nuestros l\u00edmites y nuestros temores. Ay\u00fadanos a ver las diferencias de ideas, h\u00e1bitos y puntos de vista. Ay\u00fadanos a reconocernos a nosotros mismos como parte de la misma humanidad y a convertirnos en promotores de formas audaces y nuevas de acogida a los diferentes, para crear juntos comunidad, familia, parroquias y sociedad civil.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cAy\u00fadanos a compartir el sufrimiento de los dem\u00e1s\u201d<\/p>\n<p>\u2015 Con el que sufre la muerte de sus seres queridos.<br \/>\n\u2015 Con el que le cuesta pedir ayuda y consuelo.<br \/>\n\u2015 Con el que ha experimentado maltrato y violencia.<\/p>\n<p><strong>IX Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas cae por tercera vez<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u201cMaltratado, voluntariamente se humillaba y no abr\u00eda la boca: como cordero llevado al matadero\u201d (<\/strong><\/em><strong>Is<\/strong><em><strong>\u00a053,7)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:\u00a0<\/strong>Se\u00f1or, has ca\u00eddo por tercera vez, exhausto y humillado, bajo el peso de la cruz. Como tantas j\u00f3venes, obligadas en las calles por grupos de traficantes de esclavos, que sufren el cansancio y la humillaci\u00f3n de ver sus propios cuerpos y sus sue\u00f1os manipulados, abusados, destruidos. Esas j\u00f3venes mujeres se sienten como desdobladas: por una parte buscadas y usadas, por otra rechazadas y condenadas por una sociedad que no quiere ver este tipo de explotaci\u00f3n, causado por el triunfo de la cultura del usar y tirar. Una de las tantas noches pasadas en las calles de Roma, buscaba una joven reci\u00e9n llegada a Italia. Al no verla en su grupo, la llamaba insistentemente por su nombre: \u201c\u00a1Mercy!\u201d. En la oscuridad, la vi acurrucada y dormida al borde de la calle. Al o\u00edrme se despert\u00f3 y me dijo que no pod\u00eda m\u00e1s. \u201cEstoy exhausta\u201d, repet\u00eda\u2026 Pens\u00e9 en su madre: si supiese lo que le ha sucedido a su hija, se quedar\u00eda sin l\u00e1grimas.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:<\/strong>\u00a0Se\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces nos has dirigido esta pregunta inc\u00f3moda: \u201cD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano, d\u00f3nde est\u00e1 tu hermana\u201d? \u00bfCu\u00e1ntas veces nos has recordado que su grito desgarrador hab\u00eda llegado hasta ti? Ay\u00fadanos a compartir el sufrimiento y la humillaci\u00f3n de tantas personas tratadas como desechos. Es muy f\u00e1cil condenar seres humanos y situaciones vergonzosas que humillan nuestro falso pudor, pero no es tan f\u00e1cil asumir nuestras responsabilidades como individuos, como gobiernos y tambi\u00e9n como comunidades cristianas.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cConc\u00e9denos, Se\u00f1or, fuerza y valent\u00eda para denunciar\u201d<\/p>\n<p>\u2015 Ante la explotaci\u00f3n y la humillaci\u00f3n sufrida por tantos j\u00f3venes.<br \/>\n\u2015 Ante la indiferencia y el silencio de tantos cristianos.<br \/>\n\u2015 Ante leyes injustas y carentes de humanidad y solidaridad.<\/p>\n<p><strong>X Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas es despojado de sus vestiduras<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201c<\/strong><em><strong>Revest\u00edos de compasi\u00f3n entra\u00f1able, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia\u201d (<\/strong><\/em><strong>Col<\/strong><em><strong>3,12)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:\u00a0<\/strong>Dinero, bienestar, poder. Son los \u00eddolos de todas las \u00e9pocas. Tambi\u00e9n y sobre todo de la nuestra, que presume de los grandes pasos dados en el reconocimiento de los derechos de la persona. Todo se puede comprar, incluso el cuerpo de los menores, despojados de su dignidad y de su futuro. Hemos olvidado la centralidad del ser humano, su dignidad, su belleza, su fuerza. Mientras en el mundo se levantan muros y barreras, queremos recordar y agradecer a todos los que, en estos \u00faltimos meses, desde distintas funciones han arriesgado su propia vida, particularmente en el Mar Mediterr\u00e1neo, para salvar las de tantas familias en busca de seguridad y oportunidades. Seres humanos escapando de la pobreza, las dictaduras, la corrupci\u00f3n, la esclavitud.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:\u00a0<\/strong>Ay\u00fadanos, Se\u00f1or, a descubrir la belleza y la riqueza que toda persona y todo pueblo encierran en s\u00ed como don tuyo, \u00fanico e irrepetible, para poner al servicio de toda la sociedad y no para alcanzar intereses personales. Te pedimos, Se\u00f1or, que tu ejemplo y tus ense\u00f1anzas de misericordia y perd\u00f3n, de humildad y paciencia nos hagan un poco m\u00e1s humanos y, por tanto, m\u00e1s cristianos.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cConc\u00e9denos, Se\u00f1or, un coraz\u00f3n lleno de misericordia\u201d<\/p>\n<p>\u2015 Ante la ambici\u00f3n del placer, del poder y del dinero.<br \/>\n\u2015 Ante las injusticias infligidas a los pobres y a los m\u00e1s d\u00e9biles.<br \/>\n\u2015 Ante el espejismo de los intereses personales.<\/p>\n<p><strong>XI Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas es clavado en la cruz<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u201cPadre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u201d (<\/strong><\/em><strong>Lc<\/strong><em><strong>\u00a023,34)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:\u00a0<\/strong>Nuestra sociedad proclama la igualdad de derechos y la dignidad de todos los seres humanos; pero practica y tolera la desigualdad, acepta incluso hasta sus formas m\u00e1s extremas. Hombres, mujeres y ni\u00f1os son comprados y vendidos como esclavos por los nuevos mercaderes de seres humanos. A su vez, las v\u00edctimas de la trata son explotadas por otros individuos. Y finalmente desechadas como mercanc\u00eda sin valor. \u00bfCu\u00e1ntos se hacen ricos devorando la carne y la sangre de los pobres?<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:\u00a0<\/strong>Se\u00f1or, cu\u00e1ntas personas todav\u00eda hoy son clavadas en una cruz, v\u00edctimas de una explotaci\u00f3n deshumana, privadas de dignidad, de libertad, de futuro. Su grito de auxilio nos interpela como hombres y mujeres, como gobiernos, como sociedad y como Iglesia. \u00bfC\u00f3mo es posible que continuemos crucific\u00e1ndote, siendo c\u00f3mplices de la trata de seres humanos? Conc\u00e9denos ojos para ver y un coraz\u00f3n para sentir los sufrimientos de tantas personas que a\u00fan hoy son clavadas en la cruz de nuestros sistemas de vida y de consumo.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cSe\u00f1or, piedad\u201d<\/p>\n<p>\u2015 Por los nuevos crucificados de hoy, dispersos por toda la tierra.<br \/>\n\u2015 Por los poderosos y los legisladores de nuestra sociedad.<br \/>\n\u2015 Por quien no sabe perdonar y no sabe amar.<\/p>\n<p><strong>XII Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas muere en la cruz<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u201d (<\/strong><\/em><strong>Mc<\/strong><em><strong>\u00a015,34)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:\u00a0<\/strong>Tambi\u00e9n t\u00fa, Se\u00f1or, has sentido en la cruz el peso de la burla, del desprecio, de los insultos, de la violencia, del abandono, de la indiferencia. Solo Mar\u00eda, tu madre, y otras pocas disc\u00edpulas, permanecieron all\u00ed, testigos de tu sufrimiento y de tu muerte. Que su ejemplo nos inspire a comprometernos para no hacer sentir la soledad a cuantos agonizan hoy en tantos calvarios dispersos por el mundo, como los campos de acogida similares a campos de concentraci\u00f3n en los pa\u00edses de tr\u00e1nsito, los barcos a los que se niega un puerto seguro, las largas negociaciones burocr\u00e1ticas para llegar al destino final, los centros de permanencia, las zonas cr\u00edticas, los campos para trabajadores temporales.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:\u00a0<\/strong>Te pedimos, Se\u00f1or, que nos ayudes a estar cerca de los nuevos crucificados y desesperados de nuestro tiempo. Ens\u00e9\u00f1anos a enjugar sus l\u00e1grimas, a confortarlos como supieron hacerlo Mar\u00eda y las otras mujeres al pie de tu cruz.<\/p>\n<p>Oremos juntos diciendo: \u201cSe\u00f1or, ay\u00fadanos a dar nuestra vida\u201d<\/p>\n<p>\u2015 Por cuantos han sufrido injusticias, odio y venganza.<br \/>\n\u2015 Por cuantos han sido injustamente calumniados y condenados.<br \/>\n\u2015 Por cuantos se sienten solos, abandonados y humillados.<\/p>\n<p><strong>XIII Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas es bajado de la cruz<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u201cSi el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto\u201d (<\/strong><\/em><strong>Jn<\/strong><em><strong>\u00a012,24)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:<\/strong>\u00a0\u00bfQui\u00e9n recuerda, en esta era de noticias vertiginosas, a las veintis\u00e9is j\u00f3venes nigerianas, desaparecidas bajo las olas, cuyos funerales fueron celebrados en Salerno? Su calvario fue duro y largo. Primero la traves\u00eda por el desierto del Sahara, hacinadas en un improvisado autob\u00fas. Despu\u00e9s la parada forzosa en los horribles campos de acogida en Libia. Finalmente, el salto al mar, donde encontraron la muerte a las puertas de la \u201ctierra prometida\u201d. Dos de ellas llevaban en su seno el don de una nueva vida, ni\u00f1os que no ver\u00e1n nunca la luz del sol. Pero su muerte, como la de Jes\u00fas bajado de la cruz, no fue en vano. Confiamos todas estas vidas a la misericordia del Padre nuestro y de todos, pero sobre todo Padre de los pobres, de los desesperados y de los humillados.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:<\/strong>Se\u00f1or, en este momento, sentimos resonar una vez m\u00e1s el clamor que el papa Francisco elev\u00f3 en Lampedusa, meta de su primer viaje apost\u00f3lico: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha llorado?\u00bb. Y ahora, despu\u00e9s de infinitos naufragios, seguimos clamando: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha llorado?\u00bb. \u00bfQui\u00e9n ha llorado?, nos preguntamos frente a los 26 ata\u00fades alineados y en los que se distingue una rosa blanca. Solo cinco de ellas fueron identificadas. Con o sin nombre, todas, sin embargo, son hijas y hermanas nuestras. Todas merecen nuestro respeto y recuerdo. Todas nos piden que nos sintamos responsables: instituciones, autoridades y tambi\u00e9n nosotros, por nuestro silencio y nuestra indiferencia.<\/p>\n<p>Oremos juntos: \u201cSe\u00f1or, ay\u00fadanos a compartir el llanto\u201d<\/p>\n<p>\u2015 Ante los sufrimientos de los dem\u00e1s.<br \/>\n\u2015 Ante todos los ata\u00fades sin nombre.<br \/>\n\u2015 Ante el llanto de tantas madres.<\/p>\n<p><strong>XIV Estaci\u00f3n<\/strong><strong><br \/>\nJes\u00fas es puesto en el sepulcro<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u201cEst\u00e1 cumplido\u201d (<\/strong><\/em><strong>Jn<\/strong><em><strong>\u00a019,30)<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Reflexi\u00f3n:<\/strong>\u00a0El desierto y el mar se han convertido en los nuevos cementerios de hoy. Frente a esas muertes no hay respuestas; pero hay responsabilidad. Hermanos que dejan morir a otros hermanos. Hombres, mujeres, ni\u00f1os que no hemos podido o querido salvar. Mientras los gobiernos discuten, encerrados en los palacios del poder, el Sahara se llena de esqueletos de personas que no han resistido el cansancio, el hambre, la sed. \u00a1Cu\u00e1nto dolor provocan estos nuevos \u00e9xodos! Cu\u00e1nta crueldad se ensa\u00f1a con el que huye: los viajes de la desesperaci\u00f3n, las extorsiones y las torturas, el mar transformado en tumba de agua.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:\u00a0<\/strong>Se\u00f1or, haznos comprender que todos somos hijos del mismo Padre. Que la muerte de tu hijo Jes\u00fas haga que los jefes de las naciones y los responsables de las legislaciones tomen conciencia de su rol en defensa de toda persona creada a tu imagen y semejanza.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Queremos recordar la historia de la peque\u00f1a Favour, de 9 meses, que parti\u00f3 de Nigeria junto a sus j\u00f3venes padres en busca de un futuro mejor en Europa. Durante el largo y peligroso viaje en el Mediterr\u00e1neo, su mam\u00e1 y su pap\u00e1 murieron junto a centenares de personas que se hab\u00edan fiado de los traficantes sin escr\u00fapulos para poder alcanzar la \u201ctierra prometida\u201d. Solo Favour sobrevivi\u00f3, tambi\u00e9n ella, como Mois\u00e9s, fue salvada de las aguas. Que su vida se convierta en luz de esperanza en el camino hacia una humanidad m\u00e1s fraterna.<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n:\u00a0<\/strong>Al concluir tu V\u00eda Crucis, te pedimos Se\u00f1or que nos ense\u00f1es a velar, junto a tu Madre y a las mujeres que te acompa\u00f1aron en el Calvario, en espera de tu resurrecci\u00f3n. Que ella sea faro de esperanza, de alegr\u00eda, de vida nueva, de fraternidad, de acogida y de comuni\u00f3n entre los pueblos, las religiones y las leyes. Para que todos los hijos e hijas del hombre sean reconocidos verdaderamente en su dignidad de hijos e hijas de Dios y nunca m\u00e1s tratados como esclavos.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roma | Meditaciones del V\u00eda Crucis presidido por el Santo Padre Francisco, en este Viernes Santo, la responsable de desarrollar las reflexiones, fue la Hermana Eugenia Bonetti, quien pertenece a la Congregaci\u00f3n Misionera de la Consolata. La Hna. 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