{"id":5642,"date":"2019-04-24T10:00:29","date_gmt":"2019-04-24T13:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=5642"},"modified":"2019-04-24T10:00:29","modified_gmt":"2019-04-24T13:00:29","slug":"papa-francisco-quienes-oran-aprenden-a-decir-gracias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-quienes-oran-aprenden-a-decir-gracias\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Quienes oran aprenden a decir \u00abgracias\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/obcastrensearg_papa-francisco-audiencia-gral-24-4-19.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5643\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/obcastrensearg_papa-francisco-audiencia-gral-24-4-19-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Quienes oran aprenden a decir \u00abgracias\u00bb<\/strong>, as\u00ed se refer\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> en la ma\u00f1ana de hoy, en la audiencia general brindada junto a los peregrinos reunidos en <strong>Plaza San Pedro. <\/strong>Continuando su catequesis, centr\u00f3 su mensaje en el <strong>Padre Nuestro<\/strong>, haciendo foco en, <strong>\u00abComo perdonamos a nuestros deudores\u00bb<\/strong> (Canci\u00f3n b\u00edblica: Del Evangelio seg\u00fan Mateo, 18, 21-22).<\/p>\n<p>Al respecto, dec\u00eda <strong>Su Santidad<\/strong>, <strong><em>\u201caquellos que oran aprenden a decir \u00abgracias\u00bb y le piden a Dios que sea amable con \u00e9l. Por mucho que nos esforcemos, siempre hay una deuda insalvable ante Dios, que nunca podremos pagar: \u00c9l nos ama infinitamente m\u00e1s de lo que nosotros lo amamos\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Ampliando, el <strong>Papa<\/strong> agregaba, <strong><em>\u201caquellos que han recibido tanto deben aprender a dar tanto y no retener solo lo que recibieron\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201clos que han recibido tanto deben aprender a dar tanto\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, reflexion\u00f3, <strong><em>\u201cno es una coincidencia que el Evangelio de Mateo, inmediatamente despu\u00e9s de dar el texto del \u00abPadre Nuestro\u00bb entre las siete expresiones utilizadas, enfatice precisamente el del perd\u00f3n fraterno: \u00abSi de hecho, perdona a otros por sus faltas, el Padre tu que est\u00e1 en el cielo tambi\u00e9n te perdonar\u00e1, pero si no perdonas a otros, ni siquiera tu Padre perdonar\u00e1 tus faltas \u00ab(Mt 6,14-15)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En tal sentido, el <strong>Santo Padre<\/strong> no se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cpensamos, nosotros que estamos aqu\u00ed, si perdonamos o somos capaces de perdonar. \u00abPadre, no puedo hacerlo, porque esa gente me hizo tantos\u00bb. Pero si no puedes hacerlo, p\u00eddele al Se\u00f1or que te d\u00e9 la fuerza para hacerlo: Se\u00f1or, ay\u00fadame a perdonar. Aqu\u00ed encontramos el v\u00ednculo entre el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo. El amor llama amor, el perd\u00f3n llama perd\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, <strong>Su Santidad<\/strong> dijo, <strong><em>\u201cDios le da a cada cristiano la gracia de escribir una historia de bien en la vida de sus hermanos, especialmente aquellos que han hecho algo desagradable e incorrecto. Con una palabra, un abrazo, una sonrisa, podemos transmitir a los dem\u00e1s lo que hemos recibido m\u00e1s preciosos. \u00bfQu\u00e9 es lo precioso que hemos recibido? Perd\u00f3n, que debemos poder dar a los dem\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la Catequesis del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n<p>Hoy completamos la catequesis sobre la quinta pregunta del \u00abPadre Nuestro\u00bb, deteni\u00e9ndonos en la expresi\u00f3n \u00abcomo tambi\u00e9n perdonamos a nuestros deudores\u00bb (Mt. 6:12). Hemos visto que es apropiado para el hombre ser un deudor ante Dios: de \u00c9l hemos recibido todo, en t\u00e9rminos de naturaleza y gracia. Nuestra vida no solo era deseada, sino amada por Dios. Realmente no hay espacio para la presunci\u00f3n cuando nos unimos para orar. No hay \u201cself made man\u201d en la Iglesia, hombres que se han hecho a s\u00ed mismos. Todos estamos en deuda con Dios y con muchas personas que nos han dado condiciones de vida favorables. Nuestra identidad se construye a partir de la buena hospitalidad. La primera es la vida.<\/p>\n<p>Quienes oran aprenden a decir \u00abgracias\u00bb. Y muchas veces nos olvidamos de decir \u00abgracias\u00bb, somos ego\u00edstas. Aquellos que oran aprenden a decir \u00abgracias\u00bb y le piden a Dios que sea amable con \u00e9l. Por mucho que nos esforcemos, siempre hay una deuda insalvable ante Dios, que nunca podremos pagar: \u00c9l nos ama infinitamente m\u00e1s de lo que nosotros lo amamos. Y luego, por mucho que nos comprometamos a vivir de acuerdo con las ense\u00f1anzas cristianas, en nuestras vidas siempre habr\u00e1 algo por lo que pedir perd\u00f3n: pensemos en los d\u00edas pasados, los momentos en que el rencor ha ocupado nuestro coraz\u00f3n y as\u00ed sucesivamente. Son estas experiencias, desafortunadamente no raras, las que nos hacen implorar: \u00abSe\u00f1or, Padre, perd\u00f3nanos nuestras deudas\u00bb. As\u00ed pedimos perd\u00f3n a Dios.<\/p>\n<p>Ahora que lo pienso, la invocaci\u00f3n tambi\u00e9n podr\u00eda limitarse a esta primera parte; hubiera sido hermoso en cambio, Jes\u00fas lo suelda con una segunda expresi\u00f3n que es una con la primera. La relaci\u00f3n de benevolencia vertical de parte de Dios se refracta y est\u00e1 llamada a traducirse en una nueva relaci\u00f3n que vivimos con nuestros hermanos: una relaci\u00f3n horizontal. El Dios bueno nos invita a ser todos buenos. Las dos partes de la invocaci\u00f3n est\u00e1n unidas por una conjunci\u00f3n sin piedad: le pedimos al Se\u00f1or que perdone nuestras deudas, nuestros pecados, \u00abcomo\u00bb perdonamos a nuestros amigos, a las personas que viven con nosotros, a nuestros vecinos, a las personas que nos hicieron algo que no era agradable al respecto.<\/p>\n<p>Todo cristiano sabe que para \u00e9l existe el perd\u00f3n de los pecados, todos lo sabemos: Dios lo perdona todo y siempre lo perdona. Cuando Jes\u00fas le dice a sus disc\u00edpulos el rostro de Dios, lo describe con expresiones de tierna misericordia. \u00c9l dice que hay m\u00e1s alegr\u00eda en el cielo para un pecador que se arrepiente, en lugar de una multitud de personas justas que no necesitan conversi\u00f3n (ver Lc 15.7.10). Nada en los Evangelios sugiere que Dios no perdona los pecados de aquellos que est\u00e1n bien dispuestos y pide que se los vuelva a abrazar.<\/p>\n<p>Pero la gracia abundante de Dios siempre es un reto. Aquellos que han recibido tanto deben aprender a dar tanto y no retener solo lo que recibieron. Los que han recibido tanto deben aprender a dar tanto. No es una coincidencia que el Evangelio de Mateo, inmediatamente despu\u00e9s de dar el texto del \u00abPadre Nuestro\u00bb entre las siete expresiones utilizadas, enfatice precisamente el del perd\u00f3n fraterno: \u00abSi de hecho, perdona a otros por sus faltas, el Padre tu que est\u00e1 en el cielo tambi\u00e9n te perdonar\u00e1, pero si no perdonas a otros, ni siquiera tu Padre perdonar\u00e1 tus faltas \u00ab(Mt 6,14-15). \u00a1Pero esto es fuerte! Pienso: a veces escuch\u00e9 a la gente decir: \u00ab\u00a1Nunca perdonar\u00e9 a esa persona! \u00a1Nunca perdonar\u00e9 lo que me hicieron! \u00bb Pero si no perdonas, Dios no te perdonar\u00e1. Cierra la puerta. Pensamos, somos capaces de perdonar o si no perdonamos. Un sacerdote, cuando estaba en la otra di\u00f3cesis, me dijo con angustia que hab\u00eda ido a entregar los \u00faltimos sacramentos a una anciana que estaba a punto de morir. La pobre se\u00f1ora no pod\u00eda hablar. Y el sacerdote le dice: \u00abSe\u00f1ora, \u00bfte arrepientes de los pecados?\u00bb La se\u00f1ora dijo que s\u00ed; No pudo confesarlos pero dijo que s\u00ed. Es suficiente y luego otra vez: \u00ab\u00bfPerdonas a los dem\u00e1s?\u00bb Y la se\u00f1ora, en su lecho de muerte, dijo: \u00abNo\u00bb. El cura permaneci\u00f3 angustiado. Si no perdonas, Dios no te perdonar\u00e1. Pensamos, nosotros que estamos aqu\u00ed, si perdonamos o somos capaces de perdonar. \u00abPadre, no puedo hacerlo, porque esa gente me hizo tantos\u00bb. Pero si no puedes hacerlo, p\u00eddele al Se\u00f1or que te d\u00e9 la fuerza para hacerlo: Se\u00f1or, ay\u00fadame a perdonar. Aqu\u00ed encontramos el v\u00ednculo entre el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo. El amor llama amor, el perd\u00f3n llama perd\u00f3n. Nuevamente en Mateo encontramos una par\u00e1bola muy intensa dedicada al perd\u00f3n fraterno (ver 18,21-35). Vamos a escuchar.<\/p>\n<p>Hab\u00eda un sirviente que ten\u00eda una gran deuda con su rey: \u00a1diez mil talentos! Una suma imposible de pagar; No s\u00e9 cu\u00e1nto ser\u00eda hoy, pero cientos de millones. Pero el milagro sucede, y ese sirviente no recibe una extensi\u00f3n de pago, sino toda la amnist\u00eda. \u00a1Una gracia inesperada! Pero aqu\u00ed est\u00e1 ese mismo servidor, inmediatamente despu\u00e9s, se enfurece contra su hermano que le debe cien denarios, cosa peque\u00f1a, y, aunque esta es una figura accesible, no acepta excusas ni s\u00faplicas. Por lo tanto, al final, el maestro lo llama y lo condena. Porque si no tratas de perdonar, no ser\u00e1s perdonado; Si no tratas de amar, tampoco ser\u00e1s amado.<\/p>\n<p>Jes\u00fas inserta el poder del perd\u00f3n en las relaciones humanas. En la vida, no todo se resuelve con justicia. No. Especialmente donde debemos poner una barrera al mal, alguien debe amar m\u00e1s all\u00e1 de lo necesario, para comenzar una historia de gracia nuevamente. El mal sabe su venganza, y si no se interrumpe, corre el riesgo de propagarse y sofocar al mundo entero.<\/p>\n<p>A la ley de represalia: lo que me hiciste, te lo devuelvo, Jes\u00fas reemplaza la ley de amor: lo que Dios me ha hecho, \u00a1te lo devuelvo! Pensemos hoy, en esta hermosa semana de Pascua, si puedo perdonar. Y si no me siento capaz, tengo que pedirle al Se\u00f1or que me d\u00e9 la gracia de perdonar, porque saber perdonar es una gracia.<\/p>\n<p>Dios le da a cada cristiano la gracia de escribir una historia de bien en la vida de sus hermanos, especialmente aquellos que han hecho algo desagradable e incorrecto. Con una palabra, un abrazo, una sonrisa, podemos transmitir a los dem\u00e1s lo que hemos recibido m\u00e1s preciosos. \u00bfQu\u00e9 es lo precioso que hemos recibido? Perd\u00f3n, que debemos poder dar a los dem\u00e1s.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Quienes oran aprenden a decir \u00abgracias\u00bb, as\u00ed se refer\u00eda el Santo Padre en la ma\u00f1ana de hoy, en la audiencia general brindada junto a los peregrinos reunidos en Plaza San Pedro. Continuando su catequesis, centr\u00f3 su mensaje en el Padre Nuestro, haciendo foco en, \u00abComo perdonamos a nuestros deudores\u00bb (Canci\u00f3n b\u00edblica: Del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":5643,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[124,18,28,58],"class_list":["post-5642","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-audiencia-general-del-papa","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5642"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5642\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}