{"id":5804,"date":"2019-05-05T04:45:14","date_gmt":"2019-05-05T07:45:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=5804"},"modified":"2019-05-05T04:45:14","modified_gmt":"2019-05-05T07:45:14","slug":"bulgaria-caminemos-y-actuemos-juntos-para-dar-testimonio-del-senor-sirviendo-especialmente-a-los-hermanos-mas-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/bulgaria-caminemos-y-actuemos-juntos-para-dar-testimonio-del-senor-sirviendo-especialmente-a-los-hermanos-mas-pobres\/","title":{"rendered":"Bulgaria | Caminemos y actuemos juntos\u00a0para dar testimonio del Se\u00f1or, sirviendo especialmente a los hermanos m\u00e1s pobres"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/obcastrensearg_papa-en-bulgaria-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5805\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/obcastrensearg_papa-en-bulgaria-02-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Bulgaria <\/strong>| Caminemos y actuemos juntos\u00a0para dar testimonio del Se\u00f1or, sirviendo especialmente a los hermanos m\u00e1s pobres, \u00a0la presente es un resumen del mensaje brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> al encontrarse con <strong>Su Santidad Neofit<\/strong>, <strong>Metropolita de Sof\u00eda<\/strong> y <strong>Patriarca<\/strong> de toda <strong>Bulgaria<\/strong> junto al <strong>Santo S\u00ednodo<\/strong>. \u00a0All\u00ed <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, luego de hablar de lo especial de este d\u00eda, conocido tambi\u00e9n en aquel pa\u00eds como Domingo de Santo Tomas, dijo, <strong><em>\u201ccontemplamos al Ap\u00f3stol que mete la mano en el costado del Se\u00f1or y que, tocando sus heridas, confiesa: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb (Jn\u00a020,28)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A lo que agreg\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026), si ponemos juntos las manos sobre esas heridas y confesamos que Jes\u00fas ha resucitado, y lo proclamamos como nuestro Se\u00f1or y nuestro Dios, si al reconocer nuestras faltas nos sumergimos en sus heridas de amor, tal vez podamos volver a encontrar la alegr\u00eda del perd\u00f3n y pregustar el d\u00eda en que, con la ayuda de Dios, podremos celebrar el misterio pascual en el mismo altar\u201d. <\/em><\/strong>Sin olvidar el pasado ni tampoco el presente en el mundo, el Santo Padre afirmaba, <strong><em>\u201cen este camino estamos sostenidos por tantos hermanos y hermanas, a quienes quisiera ante todo rendir homenaje: son\u00a0los testigos de la Pascua. Cu\u00e1ntos cristianos en este pa\u00eds sufrieron por el nombre de Jes\u00fas, en particular durante la persecuci\u00f3n del siglo pasado.\u00a0El ecumenismo de la sangre. Ellos esparcieron un suave perfume en la \u2039\u2039Tierra de las rosas\u203a\u203a\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, dec\u00eda, <strong><em>\u201ccreo que estos testigos de la Pascua, hermanos y hermanas de distintas confesiones unidos en el cielo por la caridad divina, ahora nos miran como si fu\u00e9ramos semillas plantadas en la tierra para dar fruto. Y mientras muchos otros hermanos y hermanas en el mundo siguen sufriendo a causa de la fe, nos piden que no nos quedemos encerrados, sino que nos abramos, porque solo as\u00ed las semillas dan fruto\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, tambi\u00e9n record\u00f3, <strong><em>\u201cSantidad, este encuentro, que tanto he deseado, est\u00e1 en continuaci\u00f3n al de San Juan Pablo II con el Patriarca Maxim, durante la primera visita de un Obispo de Roma en Bulgaria, y sigue las huellas de san Juan XXIII\u201d. <\/em><\/strong>Declarando, <strong><em>\u201c(\u2026), estamos llamados a\u00a0caminar y a actuar juntos\u00a0para dar testimonio del Se\u00f1or, sirviendo especialmente a los hermanos m\u00e1s pobres y olvidados, en los que \u00c9l est\u00e1 presente.\u00a0El ecumenismo del pobre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En esta misi\u00f3n, el Pont\u00edfice afirm\u00f3, <strong><em>\u201cnos gu\u00edan en el camino sobre todo los santos Cirilo y Metodio, que nos han unido desde el primer milenio y cuya memoria viva perdura en nuestras Iglesias como fuente de inspiraci\u00f3n, porque, a pesar de las adversidades, ellos pusieron en primer lugar el anuncio del Se\u00f1or, la llamada a la misi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong> Promediando el final, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> habl\u00f3 tambi\u00e9n de la responsabilidad de transmitir la fe a los m\u00e1s j\u00f3venes, <strong><em>\u201ces importante que, respetando las respectivas tradiciones y peculiaridades, nos ayudemos y encontremos modos para transmitir la fe con el lenguaje y las formas que permitan a los j\u00f3venes experimentar la alegr\u00eda de un Dios que los ama y los llama. De lo contrario se sentir\u00e1n tentados a confiar en tantas sirenas enga\u00f1osas de la sociedad de consumo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes en forma textual el Saludo brindado por el Santo Padre Francisco en su visita al Patriarca y al Santo S\u00ednodo:<\/p>\n<blockquote><p><strong>VISITA AL PATRIARCA Y AL SANTO S\u00cdNODO<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>SALUDO DEL SANTO PADRE<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Santidad, venerados Metropolitas y Obispos, queridos hermanos,<\/p>\n<p><em>Christos vozkrese!<\/em><\/p>\n<p>En la alegr\u00eda del Se\u00f1or resucitado os dirijo el saludo pascual en este domingo, que el Oriente cristiano llama \u201cdomingo de santo Tom\u00e1s\u201d. Contemplamos al Ap\u00f3stol que mete la mano en el costado del Se\u00f1or y que, tocando sus heridas, confiesa: \u00ab\u00a1Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo!\u00bb (<em>Jn<\/em>\u00a020,28). Las heridas que a lo largo de la historia se han abierto entre nosotros, los cristianos, son desgarros dolorosos causados al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Todav\u00eda hoy palpamos las consecuencias. Pero, si ponemos juntos las manos sobre esas heridas y confesamos que Jes\u00fas ha resucitado, y lo proclamamos como nuestro Se\u00f1or y nuestro Dios, si al reconocer nuestras faltas nos sumergimos en sus heridas de amor, tal vez podamos volver a encontrar la alegr\u00eda del perd\u00f3n y pregustar el d\u00eda en que, con la ayuda de Dios, podremos celebrar el misterio pascual en el mismo altar.<\/p>\n<p>En este camino estamos sostenidos por tantos hermanos y hermanas, a quienes quisiera ante todo rendir homenaje: son\u00a0<em>los testigos de la Pascua<\/em>. Cu\u00e1ntos cristianos en este pa\u00eds sufrieron por el nombre de Jes\u00fas, en particular durante la persecuci\u00f3n del siglo pasado.\u00a0<em>El ecumenismo de la sangre<\/em>. Ellos esparcieron un suave perfume en la \u201cTierra de las rosas\u201d. Pasaron a trav\u00e9s de las espinas de la prueba para que se extienda la fragancia del Evangelio. Florecieron en un terreno f\u00e9rtil y bien labrado, en un pueblo rico de fe y humanidad genuina, que les dio ra\u00edces robustas y profundas. Pienso en la vida mon\u00e1stica que, de modo especial, aliment\u00f3 la fe de la gente de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Creo que estos testigos de la Pascua, hermanos y hermanas de distintas confesiones unidos en el cielo por la caridad divina, ahora nos miran como si fu\u00e9ramos semillas plantadas en la tierra para dar fruto. Y mientras muchos otros hermanos y hermanas en el mundo siguen sufriendo a causa de la fe, nos piden que no nos quedemos encerrados, sino que nos abramos, porque solo as\u00ed las semillas dan fruto.<\/p>\n<p>Santidad, este encuentro, que tanto he deseado, est\u00e1 en continuaci\u00f3n al de San Juan Pablo II con el Patriarca Maxim, durante la primera visita de un Obispo de Roma en Bulgaria, y sigue las huellas de san Juan XXIII, que se encari\u00f1\u00f3 en los a\u00f1os que aqu\u00ed pas\u00f3 con este pueblo \u00absencillo y bueno\u00bb (<em>Diario del alma<\/em>, Bologna 1987, 325), apreciando su honestidad, su laboriosidad y su dignidad en las pruebas. Tambi\u00e9n yo me encuentro aqu\u00ed como un hu\u00e9sped acogido con afecto, y siento en el coraz\u00f3n\u00a0<em>la nostalgia del hermano<\/em>, esa saludable nostalgia por la unidad entre los hijos del mismo Padre, que el Papa Juan pudo ciertamente madurar en esta ciudad. Por eso, durante el Concilio Vaticano II, que \u00e9l convoc\u00f3, la Iglesia ortodoxa b\u00falgara envi\u00f3 a sus observadores. Desde entonces, los contactos se multiplicaron. Me refiero a las visitas de delegaciones b\u00falgaras que desde hace cincuenta a\u00f1os acuden al Vaticano y que cada a\u00f1o tengo la alegr\u00eda de recibir; as\u00ed como la presencia en Roma de una comunidad ortodoxa b\u00falgara, que reza en una iglesia de mi di\u00f3cesis. Me alegra la acogida exquisita que aqu\u00ed dispensan a mis enviados, cuya presencia se ha intensificado en los \u00faltimos a\u00f1os, y la colaboraci\u00f3n con la comunidad cat\u00f3lica local, sobre todo en el \u00e1mbito cultural. Conf\u00edo en que, con la ayuda de Dios y en los tiempos que la Providencia disponga, esos contactos incidan positivamente en tantos otros aspectos de nuestro di\u00e1logo. Mientras tanto, estamos llamados a\u00a0<em>caminar y a actuar juntos<\/em>\u00a0para dar testimonio del Se\u00f1or, sirviendo especialmente a los hermanos m\u00e1s pobres y olvidados, en los que \u00c9l est\u00e1 presente.\u00a0<em>El ecumenismo del pobre.<\/em><\/p>\n<p>Nos gu\u00edan en el camino sobre todo los santos Cirilo y Metodio, que nos han unido desde el primer milenio y cuya memoria viva perdura en nuestras Iglesias como fuente de inspiraci\u00f3n, porque, a pesar de las adversidades, ellos pusieron en primer lugar el anuncio del Se\u00f1or, la llamada a la misi\u00f3n. Como dijo san Cirilo: \u00abA pesar de estar cansado y f\u00edsicamente d\u00e9bil, ir\u00e9 con alegr\u00eda a aquel pa\u00eds. Yo marcho con alegr\u00eda por la fe cristiana\u00bb (<em>Vida de Constantino<\/em>\u00a0VI,7; XIV,9). Y mientras los signos premonitorios presagiaban las dolorosas divisiones que suceder\u00edan en los siglos posteriores, eligieron la perspectiva de la comuni\u00f3n. Misi\u00f3n y comuni\u00f3n: dos palabras que se entrelazan siempre en la vida de los dos santos y que pueden iluminarnos el camino para crecer en fraternidad.\u00a0<em>El ecumenismo de la misi\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Cirilo y Metodio, bizantinos de cultura, tuvieron la audacia de traducir la Biblia en una lengua accesible a los pueblos eslavos, para que la Palabra divina precediese a las palabras humanas. Su valiente apostolado permanece como un modelo de evangelizaci\u00f3n para todos. Un \u00e1mbito del anuncio que nos interpela es el de las j\u00f3venes generaciones. Es importante que, respetando las respectivas tradiciones y peculiaridades, nos ayudemos y encontremos modos para transmitir la fe con el lenguaje y las formas que permitan a los j\u00f3venes experimentar la alegr\u00eda de un Dios que los ama y los llama. De lo contrario se sentir\u00e1n tentados a confiar en tantas sirenas enga\u00f1osas de la sociedad de consumo.<\/p>\n<p>Comuni\u00f3n y misi\u00f3n, cercan\u00eda y anuncio, los santos Cirilo y Metodio tienen mucho que decirnos tambi\u00e9n en lo que se refiere al futuro de la sociedad europea. En efecto, \u00abfueron en cierto modo promotores de una Europa unificada y de una paz profunda entre todos los habitantes del continente, mostrando los fundamentos de un nuevo arte de vivir juntos, en el respeto de las diferencias, que no constituyen un obst\u00e1culo para la unidad\u00bb (S. Juan Pablo II,\u00a0<em>Saludo a la Delegaci\u00f3n oficial de Bulgaria<\/em>, 24 mayo 1999:\u00a0<em>Insegnamenti<\/em>XXII,1 [1999], 1080). Tambi\u00e9n nosotros, herederos de la fe de los santos, estamos llamados a ser art\u00edfices de comuni\u00f3n, instrumentos de paz en el nombre de Jes\u00fas. En Bulgaria, \u00abencrucijada espiritual, tierra de encuentro y de comprensi\u00f3n rec\u00edproca\u00bb (Id.,\u00a0<em>Discurso durante la Ceremonia de bienvenida,\u00a0<\/em>Sof\u00eda,<em>\u00a0<\/em>23 mayo 2002:\u00a0<em>Insegnamenti<\/em>\u00a0XXV,1 [2002], 864), han encontrado acogida varias confesiones, desde la armena a la evang\u00e9lica, y diversas expresiones religiosas, desde la jud\u00eda a la musulmana. La Iglesia cat\u00f3lica encuentra acogida y respeto, tanto en la tradici\u00f3n latina como bizantina-eslava. Agradezco a Su Santidad y al Santo S\u00ednodo su benevolencia. Tambi\u00e9n en nuestras relaciones, los santos Cirilo y Metodio nos recuerdan que \u00abno se opone a la unidad de la Iglesia una cierta variedad de ritos y costumbres\u00bb y que entre Oriente y Occidente \u00ablas diversas f\u00f3rmulas teol\u00f3gicas, m\u00e1s bien que oponerse entre s\u00ed, se completan y perfeccionan unas a otras\u00bb (Conc. Ecum. Vat. II, Decr.\u00a0<em>Unitatis redintegratio<\/em>, 16-17). \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas cosas podemos aprender unos de otros!\u00bb (Exhort. apost.\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>, 246).<\/p>\n<p>Santidad, dentro de poco tendr\u00e9 la posibilidad de entrar en la Catedral Patriarcal de San Alejandro Nevski para detenerme a rezar recordando a los santos Cirilo y Metodio. San Alejandro Nevski, de la tradici\u00f3n rusa, y los santos hermanos, provenientes de la tradici\u00f3n griega y ap\u00f3stoles de los pueblos eslavos, nos revelan que Bulgaria es un pa\u00eds puente. Santidad, queridos hermanos, los aseguro mi oraci\u00f3n por vosotros, por los fieles de este amado pueblo, por la alta vocaci\u00f3n de este pa\u00eds, por nuestro caminar en un ecumenismo de la sangre, del pobre y de la misi\u00f3n. A su vez, los pido un lugar en vuestras oraciones, con la certeza de que la oraci\u00f3n es la puerta que hace posible todo camino de bien. Deseo renovar mi agradecimiento por la acogida recibida y aseguraros que guardar\u00e9 en el coraz\u00f3n el recuerdo de este encuentro fraterno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bulgaria | Caminemos y actuemos juntos\u00a0para dar testimonio del Se\u00f1or, sirviendo especialmente a los hermanos m\u00e1s pobres, \u00a0la presente es un resumen del mensaje brindada por el Santo Padre Francisco al encontrarse con Su Santidad Neofit, Metropolita de Sof\u00eda y Patriarca de toda Bulgaria junto al Santo S\u00ednodo. \u00a0All\u00ed Su Santidad Francisco, luego de hablar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":5805,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58,228],"class_list":["post-5804","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-visita-apostolica-a-bulgaria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5804","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5804"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5804\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}