{"id":5808,"date":"2019-05-05T12:31:37","date_gmt":"2019-05-05T15:31:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=5808"},"modified":"2019-05-05T12:31:37","modified_gmt":"2019-05-05T15:31:37","slug":"bulgaria-no-tengan-miedo-de-ser-los-santos-que-esta-tierra-necesita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/bulgaria-no-tengan-miedo-de-ser-los-santos-que-esta-tierra-necesita\/","title":{"rendered":"Bulgaria | No tengan miedo de ser los Santos que esta tierra necesita"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/obcastrensearg_papa-en-bulgaria-03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5809\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/obcastrensearg_papa-en-bulgaria-03-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Bulgaria<\/strong> | No tengan miedo de ser los Santos que esta tierra necesita, fue el pedido que resume el mensaje expresado en la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, en la tarde de hoy en Europa, al celebrar <strong>Santa Misa<\/strong> en, <strong>Plaza Knyaz Alexandar I <\/strong>de<strong> Sof\u00eda<\/strong>. <strong>Su Santidad<\/strong> declar\u00f3, \u201cCristo ha resucitado\u201d, a lo que le sigui\u00f3 la afirmaci\u00f3n, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>todo el episodio que hemos escuchado, que se narra al final de los Evangelios, nos permite sumergirnos en esta alegr\u00eda que el Se\u00f1or nos env\u00eda a \u201ccontagiar\u201d, record\u00e1ndonos tres realidades estupendas que marcan nuestra vida de disc\u00edpulos: Dios llama, Dios sorprende, Dios ama\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En primera instancias sobre <strong>Dios llama<\/strong>, explicaba, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>el Se\u00f1or no se cansa de llamar. Es la fuerza del Amor que ha vencido todo pron\u00f3stico y sabe comenzar de nuevo. En Jes\u00fas, Dios busca dar siempre una posibilidad. Lo hace as\u00ed tambi\u00e9n con nosotros: nos llama cada d\u00eda a revivir nuestra historia de amor con \u00c9l, a volver a fundarnos en la novedad, que es \u00c9l mismo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero, cu\u00e1ndo el <strong>Se\u00f1o<\/strong>r nos llama, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>todas las ma\u00f1anas, nos busca all\u00ed donde estamos y nos invita \u00aba alzarnos, a levantarnos de nuevo con su Palabra, a mirar hacia arriba y a creer que estamos hechos para el Cielo, no para la tierra; para las alturas de la vida, no para las bajezas de la muerte\u00bb y nos invita a no buscar \u00abentre los muertos al que vive\u00bb (Homil\u00eda de la Vigilia Pascual, 20 abril 2019).<\/em><\/strong><strong><em> Cuando lo protegemos, subimos m\u00e1s alto, abrazamos nuestro futuro m\u00e1s hermoso, no como una posibilidad sino como una realidad. Cuando la llamada de Jes\u00fas es la que orienta nuestra vida, el coraz\u00f3n se rejuvenece\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong> se refiri\u00f3 a la segunda de sus referencias, <strong>Dios Sorprende<\/strong>, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>es el Se\u00f1or de las sorpresas que rompe los encierros paralizantes devolviendo la audacia capaz de superar la sospecha, la desconfianza y el temor que se esconden detr\u00e1s del \u00absiempre se hizo as\u00ed\u00bb\u201d.<\/em><\/strong> Adem\u00e1s, declaraba, <strong><em>\u201cDios sorprende cuando llama e invita a lanzar mar adentro en la historia no solamente las redes, sino a nosotros mismos y a mirar la vida, a mirar a los dem\u00e1s e incluso a nosotros mismos con sus mismos ojos porque \u00aben el pecado, \u00e9l ve hijos que hay que elevar de nuevo; en la muerte, hermanos para resucitar; en la desolaci\u00f3n, corazones para consolar. No tengas miedo, por tanto: el Se\u00f1or ama tu vida, incluso cuando tienes miedo de mirarla y vivirla\u00bb (ib\u00edd.)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> respecto de la realidad, <strong>Dios llama<\/strong>, hac\u00eda un especial revelaci\u00f3n, se\u00f1alando, <strong><em>\u201cDios sorprende porque Dios ama. Su lenguaje es el amor. Por eso pide a Pedro y nos pide a nosotros que sintonicemos con su mismo lenguaje: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Pedro acoge la invitaci\u00f3n y, despu\u00e9s de tanto tiempo pasado con Jes\u00fas, comprende que amar quiere decir dejar de estar en el centro. Ahora ya no comienza desde s\u00ed mismo, sino desde Jes\u00fas: \u00abT\u00fa conoces todo\u00bb (Jn 21,17), responde\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Promediando el final de su Homil\u00eda, el Pont\u00edfice se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c(\u2026) <\/em><\/strong><strong><em>si nos dejamos guiar por su amor, hace de nuestras vidas obras de arte. Tantos testigos de la Pascua en esta tierra bendita han realizado obras maestras magn\u00edficas, inspirados por una fe sencilla y un gran amor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Queridos hermanos y hermanas, Cristo ha resucitado.<\/p>\n<p>Es maravilloso el saludo con el que los cristianos de vuestro pa\u00eds comparten la alegr\u00eda del Resucitado durante el tiempo pascual.<\/p>\n<p>Todo el episodio que hemos escuchado, que se narra al final de los Evangelios, nos permite sumergirnos en esta alegr\u00eda que el Se\u00f1or nos env\u00eda a \u201ccontagiar\u201d, record\u00e1ndonos tres realidades estupendas que marcan nuestra vida de disc\u00edpulos: Dios llama, Dios sorprende, Dios ama.<\/p>\n<p>Dios llama. Todo sucede en las orillas del lago de Galilea, all\u00ed donde Jes\u00fas hab\u00eda llamado a Pedro. Lo hab\u00eda llamado a dejar su oficio de pescador para convertirse en pescador de hombres (cf. Lc 5,4-11). Ahora, despu\u00e9s de todo el camino recorrido, despu\u00e9s de la experiencia de ver morir al Maestro y a pesar del anuncio de su resurrecci\u00f3n, Pedro vuelve a la vida de antes: \u00abMe voy a pescar\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Los otros disc\u00edpulos no se quedan atr\u00e1s: \u00abVamos tambi\u00e9n nosotros contigo\u00bb (Jn 21,3). Parece que dan un paso atr\u00e1s; Pedro vuelve a tomar las redes, a las que hab\u00eda renunciado por Jes\u00fas. El peso del sufrimiento, de la desilusi\u00f3n, incluso de la traici\u00f3n se hab\u00eda convertido en una piedra dif\u00edcil de remover en el coraz\u00f3n de los disc\u00edpulos; heridos todav\u00eda bajo el peso del dolor y la culpa, la buena nueva de la Resurrecci\u00f3n no hab\u00eda echado ra\u00edces en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or sabe lo fuerte que es para nosotros la tentaci\u00f3n de volver a las cosas de antes. En la Biblia, las redes de Pedro, como las cebollas de Egipto, son s\u00edmbolo de la tentaci\u00f3n de la nostalgia del pasado, de querer recuperar algo que se hab\u00eda querido dejar. Frente a las experiencias de fracaso, dolor e incluso de que las cosas no resulten como se esperaban, siempre aparece una sutil y peligrosa tentaci\u00f3n que invita a desanimarse y bajar los brazos.<\/p>\n<p>Es la psicolog\u00eda del sepulcro que ti\u00f1e todo de resignaci\u00f3n, haciendo que nos apeguemos a una tristeza dulzona que, como polilla, corroe toda esperanza. As\u00ed se gesta la mayor amenaza que puede arraigarse en el seno de una comunidad: el gris pragmatismo de la vida, en la que todo procede aparentemente con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad (cf. Exhort. apost. Evangelii gaudium, 83).<\/p>\n<p>Pero precisamente all\u00ed, en el fracaso de Pedro, llega Jes\u00fas, comienza de nuevo, con paciencia sale a su encuentro y le dice \u00abSim\u00f3n\u00bb (v. 15): era el nombre de la primera llamada. El Se\u00f1or no espera situaciones ni estados de \u00e1nimo ideales, los crea. No espera encontrarse con personas sin problemas, sin desilusiones, pecados o limitaciones.<\/p>\n<p>\u00c9l mismo enfrent\u00f3 el pecado y la desilusi\u00f3n para ir al encuentro de todo viviente e invitarlo a caminar. Hermanos, el Se\u00f1or no se cansa de llamar. Es la fuerza del Amor que ha vencido todo pron\u00f3stico y sabe comenzar de nuevo. En Jes\u00fas, Dios busca dar siempre una posibilidad. Lo hace as\u00ed tambi\u00e9n con nosotros: nos llama cada d\u00eda a revivir nuestra historia de amor con \u00c9l, a volver a fundarnos en la novedad, que es \u00c9l mismo.<\/p>\n<p>Todas las ma\u00f1anas, nos busca all\u00ed donde estamos y nos invita \u00aba alzarnos, a levantarnos de nuevo con su Palabra, a mirar hacia arriba y a creer que estamos hechos para el Cielo, no para la tierra; para las alturas de la vida, no para las bajezas de la muerte\u00bb y nos invita a no buscar \u00abentre los muertos al que vive\u00bb (Homil\u00eda de la Vigilia Pascual, 20 abril 2019). Cuando lo protegemos, subimos m\u00e1s alto, abrazamos nuestro futuro m\u00e1s hermoso, no como una posibilidad sino como una realidad. Cuando la llamada de Jes\u00fas es la que orienta nuestra vida, el coraz\u00f3n se rejuvenece.<\/p>\n<p>Dios sorprende. Es el Se\u00f1or de las sorpresas que no s\u00f3lo invita a sorprenderse sino a realizar cosas sorprendentes. El Se\u00f1or llama y, al encontrar a los disc\u00edpulos con sus redes vac\u00edas, les propone algo ins\u00f3lito: pescar de d\u00eda, algo m\u00e1s bien extra\u00f1o en aquel lago. Les devuelve la confianza poni\u00e9ndolos en movimiento y lanz\u00e1ndolos nuevamente a arriesgar, a no dar nada ni, especialmente, nadie por perdido.<\/p>\n<p>Es el Se\u00f1or de las sorpresas que rompe los encierros paralizantes devolviendo la audacia capaz de superar la sospecha, la desconfianza y el temor que se esconden detr\u00e1s del \u201csiempre se hizo as\u00ed\u201d. Dios sorprende cuando llama e invita a lanzar mar adentro en la historia no solamente las redes, sino a nosotros mismos y a mirar la vida, a mirar a los dem\u00e1s e incluso a nosotros mismos con sus mismos ojos porque \u00aben el pecado, \u00e9l ve hijos que hay que elevar de nuevo; en la muerte, hermanos para resucitar; en la desolaci\u00f3n, corazones para consolar. No tengas miedo, por tanto: el Se\u00f1or ama tu vida, incluso cuando tienes miedo de mirarla y vivirla\u00bb (ib\u00edd.).<\/p>\n<p>Llegamos as\u00ed a la tercera certeza de hoy. Dios llama, Dios sorprende porque Dios ama. Su lenguaje es el amor. Por eso pide a Pedro y nos pide a nosotros que sintonicemos con su mismo lenguaje: \u00ab\u00bfMe amas?\u00bb. Pedro acoge la invitaci\u00f3n y, despu\u00e9s de tanto tiempo pasado con Jes\u00fas, comprende que amar quiere decir dejar de estar en el centro. Ahora ya no comienza desde s\u00ed mismo, sino desde Jes\u00fas: \u00abT\u00fa conoces todo\u00bb (Jn 21,17), responde.<\/p>\n<p>Se reconoce fr\u00e1gil, comprende que no puede seguir adelante s\u00f3lo con sus fuerzas. Y se funda en el Se\u00f1or, en la fuerza de su amor, hasta el extremo. Esta es nuestra fuerza, que cada d\u00eda estamos invitados a renovar: el Se\u00f1or nos ama. Ser cristiano es una invitaci\u00f3n a confiar que el amor de Dios es m\u00e1s grande que toda limitaci\u00f3n o pecado. Uno de los grandes dolores y obst\u00e1culos que experimentamos hoy, no nace tanto de comprender que Dios sea amor, sino de que hemos llegado a anunciarlo y testimoniarlo de tal manera que para muchos este no es su nombre. Dios es amor que ama, se entrega, llama y sorprende.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed el milagro de Dios que, si nos dejamos guiar por su amor, hace de nuestras vidas obras de arte. Tantos testigos de la Pascua en esta tierra bendita han realizado obras maestras magn\u00edficas, inspirados por una fe sencilla y un gran amor. Entregando la vida, fueron signos vivientes del Se\u00f1or sabiendo superar la apat\u00eda con valent\u00eda y ofreciendo una respuesta cristiana a las inquietudes que se les presentaban (cf. Exhort. apost. postsin. Christus vivit, 174).<\/p>\n<p>Hoy estamos invitados a mirar y descubrir lo que el Se\u00f1or hizo en el pasado para lanzarnos con \u00c9l hacia el futuro sabiendo que, en el acierto o en el error, siempre volver\u00e1 a llamarnos para invitarnos a tirar las redes. Lo que les dije a los j\u00f3venes en la Exhortaci\u00f3n que escrib\u00ed recientemente, deseo decirlo tambi\u00e9n a ustedes.<\/p>\n<p>Una Iglesia joven, una persona joven, no por edad sino por la fuerza del Esp\u00edritu, nos invita a testimoniar el amor de Cristo, un amor que apremia y que nos lleva a ser luchadores por el bien com\u00fan, servidores de los pobres, protagonistas de la revoluci\u00f3n de la caridad y del servicio, capaces de resistir las patolog\u00edas del individualismo consumista y superficial. Enamorados de Cristo, testigos vivos del Evangelio en cada rinc\u00f3n de esta ciudad (cf. ib\u00edd., 174-175).<\/p>\n<p>No tengan miedo de ser los santos que esta tierra necesita, una santidad que no les quitar\u00e1 fuerza, vida o alegr\u00eda; sino m\u00e1s bien todo lo contrario, porque ustedes y los hijos de esta tierra llegaran a ser lo que el Padre so\u00f1\u00f3 cuando los cre\u00f3 (cf. Exhort. apost. Gaudete et exsultate, 32).<\/p>\n<p>Llamados, sorprendidos y enviados por amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p><center><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/TqUnQRPTSfQ?controls=0\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/center><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bulgaria | No tengan miedo de ser los Santos que esta tierra necesita, fue el pedido que resume el mensaje expresado en la Homil\u00eda brindada por el Santo Padre Francisco, en la tarde de hoy en Europa, al celebrar Santa Misa en, Plaza Knyaz Alexandar I de Sof\u00eda. 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