{"id":5847,"date":"2019-05-07T14:00:10","date_gmt":"2019-05-07T17:00:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=5847"},"modified":"2019-05-07T14:00:10","modified_gmt":"2019-05-07T17:00:10","slug":"macedonia-del-norte-digamos-con-fuerza-y-sin-miedo-tenemos-hambre-senor-del-pan-de-tu-palabra-capaz-de-abrir-nuestros-encierros-y-soledades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/macedonia-del-norte-digamos-con-fuerza-y-sin-miedo-tenemos-hambre-senor-del-pan-de-tu-palabra-capaz-de-abrir-nuestros-encierros-y-soledades\/","title":{"rendered":"Macedonia del Norte | Digamos con fuerza y sin miedo: Tenemos hambre, Se\u00f1or, del pan de tu Palabra capaz de abrir nuestros encierros y soledades"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/obcastrensearg_papa-en-macedonia-del-norte-03.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5848\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/obcastrensearg_papa-en-macedonia-del-norte-03-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Macedonia del Norte<\/strong> | Digamos con fuerza y sin miedo: Tenemos hambre, Se\u00f1or, del pan de tu Palabra capaz de abrir nuestros encierros y soledades, de esta manera resaltaba en su Homil\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> en la celebraci\u00f3n de la <strong>Eucarist\u00eda<\/strong> en <strong>Skopie<\/strong>. El <strong>Pont\u00edfice<\/strong> centr\u00f3 su Homil\u00eda en <strong>\u201cEl que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s\u00bb (Jn 6,35)\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>A respecto, dijo, <strong><em>\u201cel Se\u00f1or vino para darle vida al mundo y lo hace desafiando la estrechez de nuestros c\u00e1lculos, la mediocridad de nuestras expectativas y la superficialidad de nuestros intelectualismos; cuestiona nuestras miradas y certezas invit\u00e1ndonos a pasar a un horizonte nuevo que abre espacio a una renovada forma de construir la realidad. \u00c9l es el Pan vivo bajado del cielo, \u00abel que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> hace una especial enfoque de aquel momento, resaltando, <strong><em>\u201cesa muchedumbre descubri\u00f3 que el hambre de pan tambi\u00e9n ten\u00eda otros nombres: hambre de Dios, hambre de fraternidad, hambre de encuentro y de fiesta compartida\u201d.<\/em><\/strong> Trayendo la ense\u00f1anza a nuestro presente, nos hace una especial revelaci\u00f3n, <strong><em>\u201cnos hemos acostumbrado a comer el pan duro de la desinformaci\u00f3n y hemos terminado presos del descr\u00e9dito, las etiquetas y la descalificaci\u00f3n; hemos cre\u00eddo que el conformismo saciar\u00eda nuestra sed y hemos acabado bebiendo de la indiferencia y la insensibilidad; nos hemos alimentado con sue\u00f1os de esplendor y grandeza y hemos terminado comiendo distracci\u00f3n, encierro y soledad; nos hemos empachado de conexiones y hemos perdido el sabor de la fraternidad\u201d.<\/em> <\/strong><\/p>\n<p>Profundizando, <strong>Su Santidad<\/strong>, nos advierte adem\u00e1s, <strong><em>\u201chemos buscado el resultado r\u00e1pido y seguro y nos vemos abrumados por la impaciencia y la ansiedad. Presos de la virtualidad hemos perdido el gusto y el sabor de la realidad\u201d.<\/em><\/strong> Pidi\u00e9ndonos, <strong><em>\u201cdig\u00e1moslo con fuerza y sin miedo: tenemos hambre, Se\u00f1or. Tenemos hambre, Se\u00f1or, del pan de tu Palabra capaz de abrir nuestros encierros y soledades. Tenemos hambre, Se\u00f1or, de fraternidad para que la indiferencia, el descr\u00e9dito, la descalificaci\u00f3n no llenen nuestras mesas y no tomen el primer puesto en nuestro hogar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> revel\u00f3, <strong><em>\u201cen cada eucarist\u00eda, el Se\u00f1or se parte y reparte y nos invita tambi\u00e9n a nosotros a partirnos y repartirnos con \u00c9l y ser parte de ese milagro multiplicador que quiere llegar y tocar todos los rincones de esta ciudad, de este pa\u00eds, de esta tierra con un poco de ternura y compasi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong> Adem\u00e1s, record\u00f3 qui\u00e9n entendi\u00f3 y encarn\u00f3 con su vida toda esta misi\u00f3n fue, la Santa Madre Teresa, se\u00f1alando de ella fundament\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) su vida sobre dos pilares: Jes\u00fas encarnado en la Eucarist\u00eda y Jes\u00fas encarnado en los pobres. Amor que recibimos, amor que damos. Dos pilares inseparables que marcaron su camino, la pusieron en movimiento buscando saciar su hambre y sed\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la Homil\u00eda brindad por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>El que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s\u00bb (Jn 6,35), nos ha dicho el Se\u00f1or hace un instante.<\/p>\n<p>En el Evangelio, se concentra alrededor de Jes\u00fas una muchedumbre que ten\u00eda todav\u00eda delante de los ojos la multiplicaci\u00f3n de los panes. Uno de esos momentos que quedaron grabados en los ojos y en el coraz\u00f3n de la primera comunidad de disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Fue una fiesta\u2026 la fiesta de descubrir la abundancia y solicitud de Dios para con sus hijos, hermanados en el partir y compartir el pan. Imaginemos por unos instantes esa muchedumbre. Algo hab\u00eda cambiado. Por unos momentos, esas personas sedientas y silenciosas que segu\u00edan a Jes\u00fas en busca de una palabra fueron capaces de tocar con sus manos y sentir en sus cuerpos el milagro de la fraternidad, que es capaz de saciar y hacer abundar.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or vino para darle vida al mundo y lo hace desafiando la estrechez de nuestros c\u00e1lculos, la mediocridad de nuestras expectativas y la superficialidad de nuestros intelectualismos; cuestiona nuestras miradas y certezas invit\u00e1ndonos a pasar a un horizonte nuevo que abre espacio a una renovada forma de construir la realidad. \u00c9l es el Pan vivo bajado del cielo, \u00abel que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Esa muchedumbre descubri\u00f3 que el hambre de pan tambi\u00e9n ten\u00eda otros nombres: hambre de Dios, hambre de fraternidad, hambre de encuentro y de fiesta compartida.<\/p>\n<p>Nos hemos acostumbrado a comer el pan duro de la desinformaci\u00f3n y hemos terminado presos del descr\u00e9dito, las etiquetas y la descalificaci\u00f3n; hemos cre\u00eddo que el conformismo saciar\u00eda nuestra sed y hemos acabado bebiendo de la indiferencia y la insensibilidad; nos hemos alimentado con sue\u00f1os de esplendor y grandeza y hemos terminado comiendo distracci\u00f3n, encierro y soledad; nos hemos empachado de conexiones y hemos perdido el sabor de la fraternidad. Hemos buscado el resultado r\u00e1pido y seguro y nos vemos abrumados por la impaciencia y la ansiedad. Presos de la virtualidad hemos perdido el gusto y el sabor de la realidad.<\/p>\n<p>Dig\u00e1moslo con fuerza y sin miedo: tenemos hambre, Se\u00f1or. Tenemos hambre, Se\u00f1or, del pan de tu Palabra capaz de abrir nuestros encierros y soledades. Tenemos hambre, Se\u00f1or, de fraternidad para que la indiferencia, el descr\u00e9dito, la descalificaci\u00f3n no llenen nuestras mesas y no tomen el primer puesto en nuestro hogar.<\/p>\n<p>Tenemos hambre, Se\u00f1or, de encuentros donde tu Palabra sea capaz de elevar la esperanza, despertar la ternura, sensibilizar el coraz\u00f3n abriendo caminos de transformaci\u00f3n y conversi\u00f3n. Tenemos hambre, Se\u00f1or, de experimentar como aquella muchedumbre la multiplicaci\u00f3n de tu misericordia, capaz de romper estereotipos y partir y compartir la compasi\u00f3n del Padre hacia toda persona, especialmente hacia aquellos de los que nadie se ocupa, que est\u00e1n olvidados o despreciados. Dig\u00e1moslo con fuerza y sin miedo, tenemos hambre de pan, Se\u00f1or, del pan de tu palabra y del pan de la fraternidad.<\/p>\n<p>En unos instantes, nos pondremos en movimiento, iremos hacia la mesa del altar a alimentarnos con el Pan de Vida, siguiendo el mandato del Se\u00f1or: \u00abEl que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s\u00bb (Jn 6,35). Es lo \u00fanico que el Se\u00f1or nos pide: venid. Nos invita a ponernos en marcha, en movimiento, en salida.<\/p>\n<p>Nos exhorta a caminar hacia \u00c9l para hacernos part\u00edcipes de su misma vida y de su misma misi\u00f3n. \u201cVenid\u201d, nos dice el Se\u00f1or: un venir que no significa solamente trasladarse de un lugar a otro sino la capacidad de dejarnos mover, transformar por su Palabra en nuestras opciones, sentimientos, prioridades para aventurarnos a cumplir sus mismos gestos y hablar con su mismo lenguaje, \u00abel lenguaje del pan que dice ternura, compa\u00f1erismo, entrega generosa a los dem\u00e1s\u00bb, amor concreto y palpable porque es cotidiano y real.<\/p>\n<p>En cada eucarist\u00eda, el Se\u00f1or se parte y reparte y nos invita tambi\u00e9n a nosotros a partirnos y repartirnos con \u00c9l y ser parte de ese milagro multiplicador que quiere llegar y tocar todos los rincones de esta ciudad, de este pa\u00eds, de esta tierra con un poco de ternura y compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hambre de pan, hambre de fraternidad, hambre de Dios. Qu\u00e9 bien lo entend\u00eda esto Madre Teresa, que quiso fundamentar su vida sobre dos pilares: Jes\u00fas encarnado en la Eucarist\u00eda y Jes\u00fas encarnado en los pobres. Amor que recibimos, amor que damos. Dos pilares inseparables que marcaron su camino, la pusieron en movimiento buscando saciar su hambre y sed.<\/p>\n<p>Fue al Se\u00f1or y en el mismo acto fue hacia su hermano despreciado, no amado, solo y olvidado, fue a su hermano y encontr\u00f3 el rostro del Se\u00f1or\u2026 porque sab\u00eda que el \u00abamor a Dios y amor al pr\u00f3jimo se funden entre s\u00ed: en el m\u00e1s humilde encontramos a Jes\u00fas mismo y en Jes\u00fas encontramos a Dios\u00bb, y ese amor fue el \u00fanico capaz de saciar su hambre.<\/p>\n<p>Hermanos: Hoy el Se\u00f1or Resucitado sigue caminando entre nosotros, all\u00ed donde acontece y se juega la vida cotidiana. Conoce nuestras hambres y nos vuelve a decir: \u00abEl que viene a m\u00ed no tendr\u00e1 hambre, y el que cree en m\u00ed no tendr\u00e1 sed jam\u00e1s\u00bb (Jn 6,35). Anim\u00e9monos unos a otros a ponernos de pie y a experimentar la abundancia de su amor, dejemos que sacie nuestra hambre y sed en el sacramento del altar y en el sacramento del hermano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n<p><center><iframe loading=\"lazy\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/utViRe825-0?controls=0\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/center><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Macedonia del Norte | Digamos con fuerza y sin miedo: Tenemos hambre, Se\u00f1or, del pan de tu Palabra capaz de abrir nuestros encierros y soledades, de esta manera resaltaba en su Homil\u00eda el Santo Padre en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda en Skopie. 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