{"id":6168,"date":"2019-05-15T08:31:34","date_gmt":"2019-05-15T11:31:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=6168"},"modified":"2019-05-15T08:31:34","modified_gmt":"2019-05-15T11:31:34","slug":"papa-francisco-el-senor-nos-da-paz-nos-da-perdon-pero-debemos-pedir-libranos-del-mal-para-no-caer-en-el-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-senor-nos-da-paz-nos-da-perdon-pero-debemos-pedir-libranos-del-mal-para-no-caer-en-el-mal\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El Se\u00f1or nos da paz, nos da perd\u00f3n, pero debemos pedir: \u00abl\u00edbranos del mal\u00bb para no caer en el mal"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/obcastrensearg_audiencia-gral-papa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6169\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/obcastrensearg_audiencia-gral-papa-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | <strong>El Se\u00f1or nos da paz, nos da perd\u00f3n, pero debemos pedir: \u00abl\u00edbranos del mal\u00bb para no caer en el mal<\/strong>, as\u00ed se refer\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> en la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles al momento de explayarse sobre \u00abPadre Nuestro\u00bb: \u00abPero l\u00edbranos del mal\u00bb (Mt 6,13b). Lo hizo en la audiencia general celebrada en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, frente a los peregrinos del mundo, all\u00ed se\u00f1alaba, <strong><em>\u201ccon esta doble s\u00faplica: \u00abno nos abandones\u00bb y \u00abl\u00edbranos\u00bb, surge una caracter\u00edstica esencial de la oraci\u00f3n cristiana. Jes\u00fas ense\u00f1a a sus amigos a poner la invocaci\u00f3n del Padre antes de todo, incluso y especialmente cuando el maligno hace sentir su presencia amenazadora\u201d. \u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Profundizando recordaba, <strong><em>\u201ces una oraci\u00f3n filial y no una oraci\u00f3n infantil. No est\u00e1 tan enamorada de la paternidad de Dios que olvida que el camino del hombre est\u00e1 lleno de dificultades\u201d.<\/em><\/strong> \u00a0All\u00ed el <strong>Santo Padre<\/strong> advert\u00eda, <strong><em>\u201csi no existieran los \u00faltimos versos del \u00abPadre Nuestro\u00bb, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan los pecadores, los perseguidos, los desesperados, los moribundos orar? La \u00faltima petici\u00f3n es la que hacemos nosotros cuando estamos en el l\u00edmite, siempre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre tambi\u00e9n <\/strong>nos dec\u00eda, <strong><em>\u201ctodos sabemos lo que es el mal; todos sabemos lo que es la tentaci\u00f3n; Todos nosotros hemos experimentado la tentaci\u00f3n de cualquier pecado en nuestra carne\u201d. <\/em><\/strong>Al mismo tiempo, tambi\u00e9n subray\u00f3, <strong><em>\u201cel \u00faltimo grito del \u00abPadre Nuestro\u00bb se lanza contra este mal \u00abcon grandes m\u00e1rgenes\u00bb, que guarda bajo su paraguas las experiencias m\u00e1s diversas: el luto del hombre, el dolor inocente, la esclavitud, la explotaci\u00f3n del otro, El grito de los ni\u00f1os inocentes\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Promediando el final, el Pont\u00edfice se\u00f1al\u00f3, <em>\u201c(\u2026) la oraci\u00f3n de Jes\u00fas nos deja la m\u00e1s preciosa de las herencias: la presencia del Hijo de Dios que nos ha liberado del mal, luchando por convertirlo. Del perd\u00f3n de Jes\u00fas en la cruz viene la paz, la verdadera paz viene de la cruz: es un regalo del Resucitado, un regalo que Jes\u00fas nos da\u201d.<\/em><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano del mensaje brindado por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n<p>Aqu\u00ed finalmente llegamos a la s\u00e9ptima pregunta del \u00abPadre Nuestro\u00bb: \u00abPero l\u00edbranos del mal\u00bb (Mt 6,13b).<\/p>\n<p>Con esta expresi\u00f3n, el que ora no solo pide que no se abandone en el momento de la tentaci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n pide ser liberado del mal. El verbo original en griego es muy fuerte: evoca la presencia del maligno que tiende a agarrarnos y mordernos (ver 1 P. 5: 8) y desde el cual pedimos a Dios la liberaci\u00f3n. El ap\u00f3stol Pedro tambi\u00e9n dice que el maligno, el diablo, est\u00e1 a nuestro alrededor como un le\u00f3n furioso, para devorarnos, y le pedimos a Dios que nos libere.<\/p>\n<p>Con esta doble s\u00faplica: \u00abno nos abandones\u00bb y \u00abl\u00edbranos\u00bb, surge una caracter\u00edstica esencial de la oraci\u00f3n cristiana. Jes\u00fas ense\u00f1a a sus amigos a poner la invocaci\u00f3n del Padre antes de todo, incluso y especialmente cuando el maligno hace sentir su presencia amenazadora. De hecho, la oraci\u00f3n cristiana no cierra los ojos a la vida. Es una oraci\u00f3n filial y no una oraci\u00f3n infantil. No est\u00e1 tan enamorada de la paternidad de Dios que olvida que el camino del hombre est\u00e1 lleno de dificultades. Si no existieran los \u00faltimos versos del \u00abPadre Nuestro\u00bb, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan los pecadores, los perseguidos, los desesperados, los moribundos orar? La \u00faltima petici\u00f3n es la que hacemos nosotros cuando estamos en el l\u00edmite, siempre.<\/p>\n<p>Hay un mal en nuestra vida, que es una presencia indiscutible. Los libros de historia son el desolado cat\u00e1logo de cu\u00e1nto de nuestra existencia en este mundo ha sido una aventura a menudo fracasada. Hay un mal misterioso, que ciertamente no es la obra de Dios sino que penetra silenciosamente en los pliegues de la historia. Silencioso como la serpiente que lleva el veneno en silencio. A veces parece asumir el control: en ciertos d\u00edas su presencia parece incluso m\u00e1s aguda que la de la misericordia de Dios.<\/p>\n<p>La persona que ora no es ciega, y ve este mal que es tan inc\u00f3modo y tan en desacuerdo con el misterio de Dios ante sus ojos, que lo ve en la naturaleza, en la historia, incluso en su propio coraz\u00f3n. Porque no hay nadie entre nosotros que pueda decir que est\u00e1n exentos del mal, o al menos no son tentados. Todos sabemos lo que es el mal; todos sabemos lo que es la tentaci\u00f3n; Todos nosotros hemos experimentado la tentaci\u00f3n de cualquier pecado en nuestra carne. Pero es el tentador el que nos mueve y nos empuja al mal, dici\u00e9ndonos: \u00abhaz esto, piensa esto, sigue ese camino\u00bb.<\/p>\n<p>El \u00faltimo grito del \u00abPadre Nuestro\u00bb se lanza contra este mal \u00abcon grandes m\u00e1rgenes\u00bb, que guarda bajo su paraguas las experiencias m\u00e1s diversas: el luto del hombre, el dolor inocente, la esclavitud, la explotaci\u00f3n del otro, El grito de los ni\u00f1os inocentes. Todos estos eventos protestan en el coraz\u00f3n del hombre y se convierten en una voz en la \u00faltima palabra de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Es precisamente en las historias de la Pasi\u00f3n que algunas expresiones del \u00abPadre Nuestro\u00bb encuentran su eco m\u00e1s llamativo. Jes\u00fas dice: \u00ab\u00a1Abba! Padre! Todo es posible para ti: \u00a1qu\u00edtame esta copa! Pero no es lo que quiero, sino lo que quieres \u00ab(Mk 14:36). Jes\u00fas experimenta plenamente la perforaci\u00f3n del mal. No solo la muerte, sino la muerte en la cruz. No solo la soledad, sino tambi\u00e9n el desprecio, la humillaci\u00f3n. No solo malicia, sino tambi\u00e9n crueldad, crueldad contra \u00c9l. Eso es lo que el hombre es: un ser devoto a la vida, que sue\u00f1a con el amor y el bien, pero que luego se expone al mal continuamente y sus compa\u00f1eros, hasta el punto de que podemos ser tentados a desesperar del hombre.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, entonces el \u00abPadre Nuestro\u00bb se asemeja a una sinfon\u00eda que nos pide que nos cumplamos en cada uno de nosotros. El cristiano sabe cu\u00e1n abrumador es el poder del mal, y al mismo tiempo experimenta cu\u00e1nto Jes\u00fas, quien nunca ha sucumbido a sus halagos, est\u00e1 de nuestro lado y nos ayuda.<\/p>\n<p>As\u00ed, la oraci\u00f3n de Jes\u00fas nos deja la m\u00e1s preciosa de las herencias: la presencia del Hijo de Dios que nos ha liberado del mal, luchando por convertirlo. En la hora de la pelea final, Pedro le indica que vuelva a colocar la espada en su funda, el ladr\u00f3n arrepentido se asegura el cielo, a todos los hombres que lo rodean, sin darse cuenta de la tragedia que estaba ocurriendo, ofrece una palabra de paz: \u00abPadre, perdona ellos porque no saben lo que est\u00e1n haciendo \u00ab(Lucas 23:34).<\/p>\n<p>Del perd\u00f3n de Jes\u00fas en la cruz viene la paz, la verdadera paz viene de la cruz: es un regalo del Resucitado, un regalo que Jes\u00fas nos da. Piensa que el primer saludo de Jes\u00fas resucitado es \u00abpaz para usted\u00bb, paz para sus almas, sus corazones, sus vidas. El Se\u00f1or nos da paz, nos da perd\u00f3n, pero debemos pedir: \u00abl\u00edbranos del mal\u00bb para no caer en el mal. Esta es nuestra esperanza, la fuerza que nos da a Jes\u00fas resucitado, que est\u00e1 aqu\u00ed, entre nosotros: \u00c9l est\u00e1 aqu\u00ed con esa fuerza que nos da para avanzar, y promete liberarnos del mal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El Se\u00f1or nos da paz, nos da perd\u00f3n, pero debemos pedir: \u00abl\u00edbranos del mal\u00bb para no caer en el mal, as\u00ed se refer\u00eda el Santo Padre en la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles al momento de explayarse sobre \u00abPadre Nuestro\u00bb: \u00abPero l\u00edbranos del mal\u00bb (Mt 6,13b). 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