{"id":6551,"date":"2019-05-31T10:04:50","date_gmt":"2019-05-31T13:04:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=6551"},"modified":"2019-05-31T10:04:50","modified_gmt":"2019-05-31T13:04:50","slug":"rumania-encontrar-la-fuerza-para-perdonar-de-corazon-al-hermano-como-tu-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/rumania-encontrar-la-fuerza-para-perdonar-de-corazon-al-hermano-como-tu-padre\/","title":{"rendered":"Rumania | Encontrar la fuerza para perdonar de coraz\u00f3n al hermano como t\u00fa, Padre"},"content":{"rendered":"<p><strong> <a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/obcastrensearg_papa-en-rumania-02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6553\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/obcastrensearg_papa-en-rumania-02-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Rumania<\/strong> | <strong>Encontrar la fuerza para perdonar de coraz\u00f3n al hermano como t\u00fa, Padre<\/strong>, es tal vez apenas un peque\u00f1o resumen del c\u00e1lido mensaje emitido por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>, al momento de efectuar el saludo durante la Oraci\u00f3n del <strong>Padre Nuestro<\/strong>. Todo suced\u00eda en el marco de la celebraci\u00f3n del 30\u00b0 Aniversario del Viaje Apost\u00f3lico Internacional, en la <strong>Catedral Nueva Ortodoxa de Bucarest, Rumania<\/strong>.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes el mensaje brindado por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Santidad, querido Hermano, Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n<p>Quisiera expresarles mi gratitud y mi emoci\u00f3n al encontrarme en este templo santo, que nos re\u00fane en unidad. Jes\u00fas invit\u00f3 a los hermanos Andr\u00e9s y Pedro a abandonar las redes para convertirse en pescadores de hombres (cf.\u00a0<em>Mc\u00a0<\/em>1,16-17). La llamada de uno de ellos no est\u00e1 completa sin la de su hermano. Hoy queremos elevar, los unos junto a los otros, desde el coraz\u00f3n de este pa\u00eds, la oraci\u00f3n del\u00a0<em>Padrenuestro.\u00a0<\/em>En ella est\u00e1 contenida nuestra identidad de hijos y, hoy de manera particular, de hermanos que rezan uno al lado del otro. La oraci\u00f3n del\u00a0<em>Padre Nuestro<\/em>\u00a0contiene la certeza de la promesa hecha por Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: \u00abNo os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos\u00bb (<em>Jn\u00a0<\/em>14,18), y nos brinda la confianza para recibir y acoger el don del hermano. Por eso, quisiera compartir algunas palabras como preparaci\u00f3n para la oraci\u00f3n que pronunciar\u00e9 por nuestro camino de fraternidad y para que Rumania siempre pueda ser hogar de todos, tierra de encuentro, jard\u00edn donde florezca la reconciliaci\u00f3n y la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada vez que decimos \u201cPadre nuestro\u201d reiteramos que la palabra\u00a0<em>Padre\u00a0<\/em>no puede ir sin decir\u00a0<em>nuestro<\/em>. Unidos en la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, nos unimos tambi\u00e9n en su experiencia de amor y de intercesi\u00f3n que nos lleva a decir: Padre m\u00edo y Padre vuestro, Dios m\u00edo y Dios vuestro (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a020,17). Es la invitaci\u00f3n a que lo \u201cm\u00edo\u201d se transforme en\u00a0<em>nuestro<\/em>\u00a0y lo\u00a0<em>nuestro\u00a0<\/em>se haga oraci\u00f3n. Ay\u00fadanos, Padre, a tomar en serio la vida del hermano, a hacer nuestra su historia. Ay\u00fadanos, Padre, a no juzgar al hermano por sus acciones y sus l\u00edmites, sino a acogerlo sobre todo como hijo tuyo. Ay\u00fadanos a vencer la tentaci\u00f3n de sentirnos como hijos mayores, que a fuerza de estar en el centro se olvidan del don que es el otro (cf.\u00a0<em>Lc\u00a0<\/em>15,25-32).<\/p>\n<p>A ti,\u00a0<em>que est\u00e1s en el cielo<\/em>, un cielo que abraza a todos y en el que haces salir el sol sobre buenos y malos, justos e injustos (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a05,45), te pedimos aquella concordia que en la tierra no hemos sabido custodiar. Te la pedimos por intercesi\u00f3n de tantos hermanos y hermanas en la fe que viven juntos en tu Cielo, despu\u00e9s de haber cre\u00eddo, amado y sufrido mucho, incluso en nuestros d\u00edas, por el simple hecho de ser cristianos.<\/p>\n<p>Como ellos, tambi\u00e9n nosotros queremos\u00a0<em>santificar tu nombre<\/em>, poni\u00e9ndolo en el centro de todos nuestros intereses. Que sea tu nombre, Se\u00f1or, y no el nuestro el que nos mueva y despierte a vivir la caridad. Cu\u00e1ntas veces, mientras oramos, nos limitamos a pedir gracias y a enumerar peticiones, olvid\u00e1ndonos que lo primero es alabar tu nombre, adorarte, para poder reconocer en la persona del hermano que nos has puesto al lado tu vivo reflejo. En medio de tantas cosas que pasan y por las que bregamos, ay\u00fadanos, Padre, a buscar lo que permanece: tu presencia y la del hermano.<\/p>\n<p>Estamos a la espera de que\u00a0<em>venga tu reino<\/em>: lo pedimos y lo deseamos porque vemos que las din\u00e1micas del mundo no lo facilitan. Din\u00e1micas orientadas por la l\u00f3gica del dinero, de los intereses, del poder. Cuando nos encontramos sumergidos en un consumismo cada vez m\u00e1s desenfrenado, que cautiva con resplandores deslumbrantes pero ef\u00edmeros, ay\u00fadanos, Padre, a creer en lo que imploramos: a renunciar a las c\u00f3modas seguridades del poder, a las enga\u00f1osas seducciones de la mundanidad, a las vanas presunciones de creernos autosuficientes, a la hipocres\u00eda de guardar las apariencias. De esta manera no perderemos de vista ese Reino al que t\u00fa nos llamas.<\/p>\n<p><em>H\u00e1gase tu voluntad<\/em>, no la nuestra. \u00abLa voluntad de Dios es que todos se salven\u00bb (S. Juan Casiano,\u00a0<em>Colaciones<\/em>, IX, 20). Necesitamos, Padre, ampliar nuestros horizontes para no reducir a nuestros l\u00edmites tu misericordiosa voluntad de salvaci\u00f3n, que quiere abrazar a todos. Ay\u00fadanos, Padre, envi\u00e1ndonos como en Pentecost\u00e9s al Esp\u00edritu Santo, autor de la valent\u00eda y del gozo, para que nos aliente a anunciar la alegre noticia del evangelio m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de nuestra pertenencia, lenguas, culturas y naciones.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas necesitamos de \u00e9l,\u00a0<em>nuestro pan de cada d\u00eda<\/em>. \u00c9l es el\u00a0<em>pan de vida<\/em>\u00a0(cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a06,35.48), que nos hace sentir como hijos amados y que alivia toda nuestra soledad y orfandad. \u00c9l es el\u00a0<em>pan del servicio<\/em>: que parti\u00e9ndose para hacerse nuestro siervo nos pide que nos sirvamos los unos a los otros (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a013,14). Padre, mientras nos das el pan de cada d\u00eda, alimenta en nosotros el anhelo por nuestro hermano, la necesidad de servirlo. Pidi\u00e9ndote el pan de cada d\u00eda, te imploramos tambi\u00e9n el\u00a0<em>pan de la memoria<\/em>, la gracia de que fortalezcas las ra\u00edces comunes de nuestra identidad cristiana, indispensables en este tiempo en el que la humanidad, y las j\u00f3venes generaciones en particular, corren el riesgo de sentirse desarraigadas en medio de tantas situaciones l\u00edquidas, incapaces de cimentar la existencia. Que el pan que pedimos, con su larga historia, que va desde la siembra hasta la espiga, de la cosecha hasta la mesa, nos inspire el deseo de ser pacientes\u00a0<em>cultivadores de comuni\u00f3n<\/em>, que no se cansan de hacer germinar semillas de unidad, de dejar crecer el bien, de trabajar siempre al lado del hermano: sin sospechas y sin distancias, sin forzar y sin uniformar, en la convivencia de las diferencias reconciliadas.<\/p>\n<p>El pan que pedimos hoy, es tambi\u00e9n el pan del que muchos carecen cada d\u00eda, mientras que unos pocos poseen lo superfluo. El Padrenuestro no es una oraci\u00f3n que tranquiliza, sino un grito ante las\u00a0<em>carest\u00edas de amor<\/em>\u00a0de nuestro tiempo, ante el individualismo y la indiferencia que profanan tu nombre, Padre. Ay\u00fadanos a tener hambre de darnos. Recu\u00e9rdanos, cada vez que rezamos, que para vivir no tenemos necesidad de conservarnos, sino de partirnos; de compartir, en vez de atesorar; de sustentar a los dem\u00e1s, en lugar de saciarnos a nosotros mismos, porque el bienestar es tal si pertenece \u00fanicamente a todos.<\/p>\n<p>Cada vez que rezamos pedimos que\u00a0<em>nuestras ofensas sean perdonadas<\/em>. Se necesita valor, porque al mismo tiempo nos comprometemos a\u00a0<em>perdonar a los que nos han ofendido<\/em>. Debemos, por tanto, encontrar la fuerza para perdonar de coraz\u00f3n al hermano (cf.\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a018,35) como t\u00fa, Padre, perdonas nuestros pecados, para dejar atr\u00e1s el pasado y abrazar juntos el presente. Ay\u00fadanos, Padre, a no ceder al miedo, a no ver la apertura como un peligro; a tener la fuerza para perdonarnos y caminar, el valor de no contentarnos con una vida tranquila, y a buscar siempre, con transparencia y sinceridad, el rostro del hermano.<\/p>\n<p>Y cuando\u00a0<em>el mal<\/em>, agazapado ante la puerta del coraz\u00f3n (cf.\u00a0<em>Gn<\/em>4,7), nos induzca a encerrarnos en nosotros mismos; cuando\u00a0<em>la tentaci\u00f3n<\/em>\u00a0de aislarnos se haga m\u00e1s fuerte, ocultando la sustancia del pecado, que es alejamiento de ti y de nuestro pr\u00f3jimo, ay\u00fadanos nuevamente, Padre. An\u00edmanos a encontrar en el hermano el apoyo que t\u00fa pusiste a nuestro lado para caminar hacia ti, y tener el valor de decir juntos: \u201cPadre nuestro\u201d. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rumania | Encontrar la fuerza para perdonar de coraz\u00f3n al hermano como t\u00fa, Padre, es tal vez apenas un peque\u00f1o resumen del c\u00e1lido mensaje emitido por el Santo Padre Francisco, al momento de efectuar el saludo durante la Oraci\u00f3n del Padre Nuestro. Todo suced\u00eda en el marco de la celebraci\u00f3n del 30\u00b0 Aniversario del Viaje [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":6552,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58,144,242],"class_list":["post-6551","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-viaje-apostolico","tag-viaje-apostolico-a-rumania"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6551","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6551"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6551\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6551"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6551"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6551"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}