{"id":6585,"date":"2019-06-01T15:00:49","date_gmt":"2019-06-01T18:00:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=6585"},"modified":"2019-06-01T15:00:49","modified_gmt":"2019-06-01T18:00:49","slug":"rumania-el-espiritu-santo-nos-convoca-a-todos-y-nos-ayuda-a-descubrir-la-belleza-de-estar-juntos-de-poder-encontrarnos-para-caminar-juntos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/rumania-el-espiritu-santo-nos-convoca-a-todos-y-nos-ayuda-a-descubrir-la-belleza-de-estar-juntos-de-poder-encontrarnos-para-caminar-juntos\/","title":{"rendered":"Rumania | El Esp\u00edritu Santo nos convoca a todos y nos ayuda a descubrir la belleza de estar juntos, de poder encontrarnos para\u00a0caminar juntos"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/obcastrensearg_papa-en-rumania-07.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6586\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/obcastrensearg_papa-en-rumania-07-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Rumania<\/strong> | <strong>El Esp\u00edritu Santo nos convoca a todos y nos ayuda a descubrir la belleza de estar juntos, de poder encontrarnos para\u00a0caminar juntos<\/strong>, el mensaje fue expresado por el <strong>Santo Padre<\/strong> en el encuentro celebrado con los j\u00f3venes y las familias en <strong>Iasi<\/strong>. Luego de saludar y agradecer, <strong>Su Santidad<\/strong> se\u00f1alaba, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>donde el Esp\u00edritu abraza nuestras diferencias y nos da la fuerza para abrir caminos de esperanza sacando lo mejor de cada uno; el mismo camino que comenzaron los ap\u00f3stoles hace dos mil a\u00f1os y en el que hoy nos toca a nosotros tomar el relevo y animarnos a sembrar. No podemos esperar que sean otros, nos toca a nosotros. \u00a1Nosotros somos responsables! \u00a1Nos toca a nosotros! \u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A los j\u00f3venes, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> les dec\u00eda, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>vayan donde vayan, hagan lo que hagan, no olviden las ra\u00edces. Es el mismo sue\u00f1o, la misma recomendaci\u00f3n que san Pablo hizo a Timoteo: mantener viva la fe de su madre y de su abuela (cf.\u00a02 Tm1,5-7)\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201cen la medida que vayas creciendo \u2014en todos los sentidos: fuerte, grande e incluso logrando tener fama\u2014 no te olvides lo m\u00e1s hermoso y valioso que aprendiste en el hogar. Es la sabidur\u00eda que dan los a\u00f1os: cuando crezcas, no te olvides de tu madre y de tu abuela, y de esa fe sencilla pero robusta que las caracterizaba y que les daba fuerza y tes\u00f3n para ir adelante y no desfallecer\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad<\/strong>, tambi\u00e9n declaraba, <strong><em>\u201c(\u2026) la fe es un regalo que mantiene viva una certeza honda y hermosa: nuestra pertenencia de hijos e hijos amados de Dios. Dios ama con amor de Padre. Cada vida, cada uno de nosotros le pertenecemos\u201d.<\/em><\/strong> Continuando, el <strong>Santo Padre<\/strong> destac\u00f3, <strong><em>\u201cel Esp\u00edritu (\u2026), nos recuerda que no somos seres an\u00f3nimos, abstractos, seres sin rostro, sin historia, sin identidad. No somos seres vac\u00edos ni superficiales. Existe una red espiritual muy fuerte que nos une, \u201cconecta\u201d y sostiene, y que es m\u00e1s fuerte que cualquier otro tipo de conexi\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes el mensaje brindado por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Queridos hermanos y hermanas,\u00a0<em>bun\u0103 seara!<\/em><\/p>\n<p>Aqu\u00ed con ustedes se siente el calor de hogar, de estar en familia, rodeado de peque\u00f1os y grandes. Es f\u00e1cil, vi\u00e9ndolos y escuch\u00e1ndolos, sentirse en casa. El Papa entre ustedes se siente en casa. Gracias por su calurosa bienvenida y por los testimonios que nos regalaron. Mons. Petru, come buen y orgulloso padre de familia, nos ha abrazado a todos con sus palabras, present\u00e1ndonos y lo confirmaste t\u00fa, Eduard, cuando nos dec\u00edas que este encuentro no quiere ser s\u00f3lo ni de j\u00f3venes, ni de adultos, ni de otros, sino que ustedes \u201chas deseado que esta tarde estuvieran con nosotros nuestros padres y nuestros abuelos\u201d.<\/p>\n<p>Hoy es el d\u00eda del ni\u00f1o en estas tierras. Quisiera que lo primero que hagamos sea rezar por ellos, pid\u00e1mosle a la Virgen que los cubra con su manto. Jes\u00fas los puso en medio de sus ap\u00f3stoles, tambi\u00e9n nosotros queremos ponerlos en el medio y reafirmar nuestro compromiso de querer amarlos con el mismo amor con que el Se\u00f1or los ama comprometi\u00e9ndonos a regalarles el derecho al futuro. Esta es una hermosa herencia: Dar a los ni\u00f1os el derecho al futuro.<\/p>\n<p>Me alegra saber que en esta plaza se encuentra el rostro de la familia de Dios que abraza a ni\u00f1os, j\u00f3venes, matrimonios, consagrados, ancianos rumanos de distintas regiones y tradiciones, as\u00ed como tambi\u00e9n de Moldavia, tambi\u00e9n aquellos que han venido de la otra orilla del r\u00edo Prut, los fieles de las lenguas cs\u00e1ng\u00f3, polaca y rusa. El Esp\u00edritu Santo nos convoca a todos y nos ayuda a descubrir la belleza de estar juntos, de poder encontrarnos para\u00a0<em>caminar juntos<\/em>. Cada uno con su lengua y tradici\u00f3n, pero feliz de encontrarse entre hermanos. Con esa felicidad que compart\u00edan Elisabetta e Ioan \u2014\u00a1valientes estos dos!\u2014, con sus 11 hijos, todos diferentes, que vinieron de lugares diferentes, pero \u00abhoy est\u00e1n todos reunidos, as\u00ed como hace un tiempo cada domingo por la ma\u00f1ana caminaban todos juntos hacia la Iglesia\u00bb. La felicidad de los padres de ver a los hijos reunidos. Seguro que hoy en el cielo hay fiesta por ver a tantos hijos que se animaron a estar juntos.<\/p>\n<p>Es la experiencia de un nuevo Pentecost\u00e9s \u2014como escuchamos en la lectura\u2014. Donde el Esp\u00edritu abraza nuestras diferencias y nos da la fuerza para abrir caminos de esperanza sacando lo mejor de cada uno; el mismo camino que comenzaron los ap\u00f3stoles hace dos mil a\u00f1os y en el que hoy nos toca a nosotros tomar el relevo y animarnos a sembrar. No podemos esperar que sean otros, nos toca a nosotros. \u00a1Nosotros somos responsables! \u00a1Nos toca a nosotros!<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil\u00a0<em>caminar juntos<\/em>, \u00bfverdad? Es un don que tenemos que pedir, una obra artesanal que estamos llamados a construir y un hermoso regalo a transmitir. Pero, \u00bfpor d\u00f3nde empezamos a caminar juntos?<\/p>\n<p>Quisiera \u201crobar\u201d nuevamente las palabras a estos abuelos Elisabetta e Ioan. Es lindo ver cuando el amor echa ra\u00edces con entrega y compromiso, con trabajo y oraci\u00f3n. El amor ech\u00f3 ra\u00edces en ustedes y dio mucho fruto. Y como dice Joel, cuando j\u00f3venes y ancianos se encuentran, los abuelos no tienen miedo a so\u00f1ar (cf.\u00a0<em>Jl<\/em>\u00a03,1). Y este fue su sue\u00f1o: \u00abso\u00f1amos que puedan construirse un futuro sin olvidar de d\u00f3nde salieron. So\u00f1amos que todo nuestro pueblo no olvidara sus ra\u00edces\u00bb. Ustedes miran el futuro y abren el ma\u00f1ana para sus hijos, para sus nietos, para nuestro pueblo ofreci\u00e9ndoles lo mejor que han aprendido durante su camino: que no olviden de d\u00f3nde partieron. Vayan donde vayan, hagan lo que hagan, no olviden las ra\u00edces. Es el mismo sue\u00f1o, la misma recomendaci\u00f3n que san Pablo hizo a Timoteo: mantener viva la fe de su madre y de su abuela (cf.\u00a0<em>2 Tm<\/em>1,5-7). En la medida que vayas creciendo \u2014en todos los sentidos: fuerte, grande e incluso logrando tener fama\u2014 no te olvides lo m\u00e1s hermoso y valioso que aprendiste en el hogar. Es la sabidur\u00eda que dan los a\u00f1os: cuando crezcas, no te olvides de tu madre y de tu abuela, y de esa fe sencilla pero robusta que las caracterizaba y que les daba fuerza y tes\u00f3n para ir adelante y no desfallecer. Es una invitaci\u00f3n a dar gracias y reivindicar la generosidad, valent\u00eda, desinter\u00e9s de una fe \u201ccasera\u201d que pasa desapercibida pero que va construyendo poco a poco el Reino de Dios.<\/p>\n<p>Ciertamente, la fe que \u201cno cotiza en bolsa\u201d no vende y, como nos recordaba Eduard, puede parecer que \u00abno sirve para nada\u00bb. Pero la fe es un regalo que mantiene viva una certeza honda y hermosa: nuestra pertenencia de hijos e hijos amados de Dios. Dios ama con amor de Padre. Cada vida, cada uno de nosotros le pertenecemos. Es una pertenencia de hijos, pero tambi\u00e9n de nietos, esposos, abuelos, amigos, de vecinos; una pertenencia de hermanos. El maligno divide, desparrama, separa y enfrenta, siembra desconfianza. Quiere que vivamos \u201cdescolgados\u201d de los dem\u00e1s y de nosotros mismos. El Esp\u00edritu, por el contrario, nos recuerda que no somos seres an\u00f3nimos, abstractos, seres sin rostro, sin historia, sin identidad. No somos seres vac\u00edos ni superficiales. Existe una red espiritual muy fuerte que nos une, \u201cconecta\u201d y sostiene, y que es m\u00e1s fuerte que cualquier otro tipo de conexi\u00f3n. Y esta red son las ra\u00edces: es el saber que nos pertenecemos los unos a los otros, que la vida de cada uno est\u00e1 anclada en la vida de los dem\u00e1s. \u00abLos j\u00f3venes florecen cuando se les ama verdaderamente\u00bb, dec\u00eda Eduard. Todos florecemos cuando nos sentimos amados. Porque el amor echa y nos invita a echar ra\u00edces en la vida de los dem\u00e1s. Como esas bellas palabras de su poeta nacional que deseaba a su dulce Ruman\u00eda que \u00abtus hijos vivan \u00fanicamente en fraternidad, como las estrellas de la noche\u00bb (M. Eminescu,\u00a0<em>Cosa ti auguro, dolce Romania<\/em>). Eminescu era un gran hombre, se sent\u00eda maduro, hab\u00eda crecido, pero no s\u00f3lo: se sent\u00eda hermano, y por esto quiso que la Ruman\u00eda, que todos los rumanos fueran hermanos \u201ccomo las estrellas de la noche\u201d.<strong>\u00a0<\/strong>Nos pertenecemos los unos a los otros y la felicidad personal pasa por hacer felices a los dem\u00e1s. Todo lo dem\u00e1s es cuento.<\/p>\n<p>Para\u00a0<em>caminar juntos<\/em>\u00a0all\u00ed donde est\u00e9s, no te olvides de lo que aprendiste en el hogar. No olvides tus ra\u00edces.<\/p>\n<p>Esto me hizo acordar la profec\u00eda de un santo eremita de estas tierras. Cuando un d\u00eda el monje Galaction Ilie del Monastero Sih\u0103stria caminando con las ovejas en la monta\u00f1a, encontr\u00f3 a un santo eremita que conoc\u00eda y le pregunt\u00f3: Dime, padre, \u00bfcu\u00e1ndo ser\u00e1 el fin del mundo? Y el venerable eremita, suspirando, desde su coraz\u00f3n le dijo: Padre Galaction, \u00bfsabes cu\u00e1ndo ser\u00e1 el fin del mundo?\u00a0<em>Cuando no haya sendas del vecino al vecino.<\/em>\u00a0Es decir, cuando no habr\u00e1 m\u00e1s amor cristiano y comprensi\u00f3n entre hermanos, parientes, cristianos y entre los pueblos. Cuando las personas no amen m\u00e1s, ser\u00e1 verdaderamente el fin del mundo.\u00a0<em>Porque sin amor y sin Dios ning\u00fan hombre puede vivir en la tierra<\/em>.<\/p>\n<p>La vida comienza a apagarse y marchitarse, nuestro coraz\u00f3n deja de latir y se seca, los ancianos no so\u00f1ar\u00e1n y los j\u00f3venes no profetizar\u00e1n cuando no haya sendas del vecino al vecino\u2026 Porque sin amor y sin Dios ning\u00fan hombre puede vivir en la tierra.<\/p>\n<p>Eduard nos dec\u00eda que \u00e9l como muchos otros de su pa\u00eds intenta vivir la fe en medio de numerosas provocaciones. Son muchas, pero muchas las provocaciones que nos pueden desanimar y encerrarnos en nosotros mismos. No podemos negarlo ni hacer como que no pasara nada. Dificultades existen y son evidentes. Pero eso no puede hacernos perder de vista que la fe nos regala la mayor de las provocaciones: Esa que, lejos de encerrarte o aislarte, hace brotar lo mejor de cada uno. El Se\u00f1or es el primero en provocarnos y decirnos que lo peor viene cuando no haya sendas del vecino al vecino, cuando veamos m\u00e1s trincheras que caminos. El Se\u00f1or es qui\u00e9n nos regala un canto m\u00e1s fuerte del de todas las sirenas que quieren paralizar nuestra marcha. Y lo hace de la misma forma: entonando un canto m\u00e1s hermoso y m\u00e1s encantador.<\/p>\n<p>A todos el Se\u00f1or nos regala una vocaci\u00f3n que es una provocaci\u00f3n para hacernos descubrir los talentos y capacidades que poseemos y las pongamos al servicio de los dem\u00e1s. Y nos pide que usemos nuestra libertad como libertad de elecci\u00f3n, de decirle s\u00ed a un proyecto de amor, a un rostro, a una mirada. Esta es una libertad mucho m\u00e1s grande que poder consumir y comprar cosas. Una vocaci\u00f3n que nos pone en movimiento, nos hace derribar trincheras y abrir caminos que nos recuerden esa pertenencia de hijos y hermanos.<\/p>\n<p>En esta \u201ccapital hist\u00f3rica y cultural\u201d del pa\u00eds se part\u00eda juntos \u2014en la edad media\u2014 como Peregrinos por la V\u00eda transilvana, hasta Santiago de Compostela. Hoy, aqu\u00ed, viven muchos estudiantes de varias partes del mundo. Recuerdo un encuentro virtual que tuvimos en marzo, con\u00a0<em>Scholas Occurentes<\/em>, donde me dec\u00edan tambi\u00e9n que esta ciudad ser\u00eda durante este a\u00f1o la capital nacional de la juventud. \u00bfEs verdad? \u00bfEs verdad que esta ciudad durante este a\u00f1o es la capital nacional de la juventud? [<em>Los j\u00f3venes responden: \u201cS\u00ed\u201d<\/em>]. \u00a1Vivan los j\u00f3venes! Dos factores muy buenos: una ciudad que hist\u00f3ricamente sabe abrir e iniciar procesos \u2014como el camino de Santiago\u2014; una ciudad que sabe albergar j\u00f3venes provenientes de varias partes del mundo como ahora. Dos caracter\u00edsticas que recuerdan el potencial y la alta misi\u00f3n que pueden desarrollar:\u00a0<em>abrir caminos<\/em>\u00a0para\u00a0<em>caminar juntos<\/em>\u00a0y llevar adelante ese sue\u00f1o de los abuelos que es profec\u00eda: sin amor y sin Dios ning\u00fan hombre puede vivir en la tierra. De aqu\u00ed pueden partir a\u00fan nuevas v\u00edas del futuro hacia Europa y hacia tantas otras partes del mundo. J\u00f3venes, vosotros sois peregrinos del siglo XXI capaces de una nueva imaginaci\u00f3n de los lazos que nos unen.<\/p>\n<p>Pero no se trata de generar grandes programas o proyectos sino de dejar crecer la fe, de dejar que las ra\u00edces nos transmitan la savia. Como os dec\u00eda al inicio: la fe no se transmite s\u00f3lo con palabras sino con gestos, miradas, caricias como la de nuestras madres, abuelas; con el sabor a las cosas que aprendimos en el hogar, de manera simple y aut\u00e9ntica. All\u00ed donde exista mucho ruido, que sepamos escuchar; donde haya confusi\u00f3n, que inspiremos armon\u00eda; donde todo se revista de ambig\u00fcedad, que podamos aportar claridad; donde haya exclusi\u00f3n, que llevemos compartir; en el sensacionalismo, el mensaje y la noticia r\u00e1pida, que cuidemos la integridad de los dem\u00e1s; en la agresividad, que prioricemos la paz; en la falsedad, que aportemos la verdad; que en todo, en todo privilegiemos abrir caminos para sentir esa pertenencia de hijos y hermanos (cf.\u00a0<em>Mensaje para la 52 jornada mundial de las comunicaciones sociales 2018<\/em>). Estas \u00faltimas palabras que he dicho tienen la \u201cm\u00fasica\u201d de san Francisco de As\u00eds. \u00bfSab\u00e9is lo que aconsejaba a sus frailes para transmitir la fe? Les dec\u00eda: \u201cId, predicad el Evangelio y, si fuera necesario, tambi\u00e9n con palabras\u201d. [<em>Aplauso<\/em>] Este aplauso es para san Francisco de As\u00eds.<\/p>\n<p>Estoy concluyendo, me falta un p\u00e1rrafo, pero deseo contar una experiencia que he tenido cuando entraba en la plaza. Hab\u00eda una anciana, bastante mayor, abuela. En sus brazos ten\u00eda a su nieto, de unos dos meses, no m\u00e1s. Cuando he pasado me lo ha mostrado. Sonre\u00eda, y sonre\u00eda con una sonrisa c\u00f3mplice, como dici\u00e9ndome: \u201c\u00a1Mire, ahora yo puedo so\u00f1ar!\u201d. En ese momento me he emocionado y no he tenido el \u00e1nimo de ir y traerla aqu\u00ed delante. Por esto, lo cuento. Los abuelos sue\u00f1an cuando los nietos progresan, y los nietos tienen empuje cuando asumen las ra\u00edces de los abuelos.<\/p>\n<p>Ruman\u00eda es el \u201cjard\u00edn de la Madre de Dios\u201d y en este encuentro he podido darme cuenta por qu\u00e9. Ella es la Madre que cultiva los sue\u00f1os de los hijos, que custodia sus esperanzas, que lleva la alegr\u00eda a la casa. Es la madre tierna y concreta, que nos cuida. Vosotros sois esa comunidad viva y floreciente llena de esperanza que podemos regalarle a la Madre. A ella, a la Madre, consagramos el futuro de los j\u00f3venes, el futuro de las familias y de la Iglesia.\u00a0<em>Mul\u021bumesc!<\/em>\u00a0[<em>Gracias!<\/em>]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rumania | El Esp\u00edritu Santo nos convoca a todos y nos ayuda a descubrir la belleza de estar juntos, de poder encontrarnos para\u00a0caminar juntos, el mensaje fue expresado por el Santo Padre en el encuentro celebrado con los j\u00f3venes y las familias en Iasi. 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