{"id":6881,"date":"2019-06-08T17:14:52","date_gmt":"2019-06-08T20:14:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=6881"},"modified":"2019-06-08T17:14:52","modified_gmt":"2019-06-08T20:14:52","slug":"papa-francisco-el-espiritu-de-dios-cambia-todo-y-nos-hace-comenzar-no-desde-el-principio-sino-desde-un-nuevo-camino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-espiritu-de-dios-cambia-todo-y-nos-hace-comenzar-no-desde-el-principio-sino-desde-un-nuevo-camino\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El Esp\u00edritu de Dios cambia todo y nos hace comenzar no desde el principio, sino desde un nuevo camino"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/obcastrensearg_papa-francisco-homilia-v\u00edsperas-de-pentecost\u00e9s.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-6882\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/obcastrensearg_papa-francisco-homilia-v\u00edsperas-de-pentecost\u00e9s-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>El Esp\u00edritu de Dios cambia todo y nos hace comenzar no desde el principio, sino desde un nuevo camino<\/strong>, la afirmaci\u00f3n se desprende de la <strong>Homil\u00eda<\/strong> brindada por el <strong>Santo Padre Francisco <\/strong>en la <strong>Santa Misa<\/strong> celebrada en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, en v\u00edspera del \u00faltimo tiempo de <strong>Pascua<\/strong>, la fiesta de <strong>Pentecost\u00e9s<\/strong>. A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<p>Homil\u00eda del <strong>Santo Padre Francisco:<\/strong><\/p>\n<blockquote><p>Tambi\u00e9n esta noche, la v\u00edspera del \u00faltimo d\u00eda del tiempo de Pascua, la fiesta de Pentecost\u00e9s, Jes\u00fas est\u00e1 entre nosotros y proclama en voz alta: \u00abSi alguno tiene sed, venga a m\u00ed y beba quien crea en m\u00ed. Como dice la Escritura: r\u00edos de agua viva fluir\u00e1n de su matriz \u00ab(Jn 7: 37-38).<\/p>\n<p>Es el \u00abr\u00edo de agua viva\u00bb del Esp\u00edritu Santo que brota del vientre de Jes\u00fas, de su costado atravesado por la lanza (ver Jn 19:36), y que lava y fertiliza a la Iglesia, novia m\u00edstica representada por Mar\u00eda, nueva Eva a los pies de la cruz.<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo brota de la matriz de la misericordia de Jes\u00fas resucitado, llena nuestra matriz con una \u00abbuena medida, presionada, llena y desbordante\u00bb de misericordia (ver Lc 6, 38) y nos transforma en una matriz de la Iglesia de la misericordia, es decir, en una \u00abMadre con un coraz\u00f3n abierto\u00bb para todos! \u00a1C\u00f3mo deseo que la gente que vive en Roma reconozca a la Iglesia, nos reconozca por esto m\u00e1s que por misericordia, no por otras cosas, por esto m\u00e1s que por la humanidad y la ternura, de las cuales hay tanta necesidad! Te sentir\u00e1s como en casa, el \u00abhogar materno\u00bb donde siempre eres bienvenido y donde siempre puedes volver. Ella siempre se sentir\u00eda bienvenida, escuchada, bien interpretada, ayudada a dar un paso adelante en la direcci\u00f3n del reino de Dios &#8230; C\u00f3mo una madre sabe c\u00f3mo hacerlo, incluso con sus hijos ahora crecidos.<\/p>\n<p>Este pensamiento de la maternidad de la Iglesia me recuerda que hace 75 a\u00f1os, el 11 de junio de 1944, el Papa P\u00edo XII llev\u00f3 a cabo un acto especial de agradecimiento y s\u00faplica a la Virgen por la protecci\u00f3n de la ciudad de Roma. Lo hizo en la iglesia de Sant &#8216;Ignazio, donde se hab\u00eda tomado la imagen venerada de la Virgen del Amor Divino. El Amor Divino es el Esp\u00edritu Santo, que brota del Coraz\u00f3n de Cristo. \u00c9l es la \u00abroca espiritual\u00bb que acompa\u00f1a al pueblo de Dios en el desierto, de modo que la extracci\u00f3n del agua viva pueda calmar su sed en el camino (v\u00e9ase 1 Cor 10: 4). En la zarza que no se consume, la imagen de la Virgen Mar\u00eda y la Madre, est\u00e1 Cristo resucitado que nos habla, nos comunica el fuego del Esp\u00edritu Santo, nos invita a descender entre la gente a escuchar el grito, nos env\u00eda a abrir el Cruzo caminos de libertad que llevan a las tierras prometidas por Dios.<\/p>\n<p>Lo sabemos: tambi\u00e9n existe hoy, como en todo momento, aquellos que intentan construir \u00abuna ciudad y una torre que llegan al cielo\u00bb (ver Gen 11.4). Son proyectos humanos, incluso nuestros proyectos, hechos al servicio de un \u00abYo\u00bb cada vez m\u00e1s grande, hacia un cielo donde no hay m\u00e1s espacio para Dios. Dios nos permite hacerlo por un tiempo, para que podamos experimentar hasta en qu\u00e9 punto del mal y la tristeza podemos llegar sin \u00c9l &#8230; \u00a1Pero el Esp\u00edritu de Cristo, Se\u00f1or de la historia, est\u00e1 deseando tirar todo, para que comencemos de nuevo! Siempre estamos un poco \u00abapretados\u00bb con nuestros ojos y coraz\u00f3n; Dejados a nosotros mismos terminamos perdiendo el horizonte; llegamos a convencernos a nosotros mismos de que hemos entendido todo, de haber tenido en cuenta todas las variables, de haber previsto lo que suceder\u00e1 y c\u00f3mo suceder\u00e1 &#8230; Son todas nuestras construcciones que se enga\u00f1an a s\u00ed mismas al tocar el cielo. En cambio, el Esp\u00edritu irrumpe en el mundo desde arriba, desde el vientre de Dios, all\u00ed donde naci\u00f3 el Hijo, y hace que todas las cosas sean nuevas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 celebramos hoy, todos juntos, en nuestra ciudad de Roma? Celebramos la primac\u00eda del Esp\u00edritu, que nos hace mudos ante la imprevisibilidad del plan de Dios, y luego nos sobresaltamos con alegr\u00eda: \u00ab\u00a1Esto es lo que Dios tuvo para nosotros!\u00bb: Este viaje de la Iglesia, este pasaje, este \u00c9xodo. , esta llegada a la tierra prometida, la ciudad-Jerusal\u00e9n con las puertas siempre abiertas para todos, donde los diversos idiomas del hombre est\u00e1n compuestos en la armon\u00eda del Esp\u00edritu, porque el Esp\u00edritu es armon\u00eda.<\/p>\n<p>Y si tenemos presentes los dolores de parto, entendemos que nuestro gemido, el de las personas que viven en esta ciudad y el gemido de toda la creaci\u00f3n, no son m\u00e1s que el gemido del Esp\u00edritu mismo: es el nacimiento del nuevo mundo. Dios es el Padre y la madre, Dios es la partera, Dios es el gemido, Dios es el Hijo engendrado en el mundo y nosotros, la Iglesia, estamos al servicio de este nacimiento. No al servicio de nosotros mismos, no al servicio de nuestras ambiciones, de tantos sue\u00f1os de poder, no: al servicio de esto que Dios hace, de estas maravillas que Dios hace.<\/p>\n<p>\u00abSi el orgullo y la supuesta superioridad moral no entorpecen nuestra audici\u00f3n, nos daremos cuenta de que bajo el clamor de tantas personas no hay nada m\u00e1s que un genuino gemido del Esp\u00edritu Santo. Es el Esp\u00edritu el que empuja, una vez m\u00e1s, a no estar satisfecho, a intentar volver a la carretera; es el Esp\u00edritu el que nos salvar\u00e1 de toda \u00abreorganizaci\u00f3n\u00bb diocesana (Discurso en la Convenci\u00f3n Diocesana, 9 de mayo de 2019). El peligro es este deseo de confundir las novedades del Esp\u00edritu con un m\u00e9todo de \u00abreorganizar\u00bb todo. No, este no es el Esp\u00edritu de Dios. El Esp\u00edritu de Dios cambia todo y nos hace comenzar no desde el principio, sino desde un nuevo camino.<\/p>\n<p>Entonces, tomemos el Esp\u00edritu de la mano y lo traigamos al coraz\u00f3n de la ciudad para escuchar su clamor, su gemido. Dios le dijo a Mois\u00e9s que este grito oculto del Pueblo lo hab\u00eda alcanzado: lo escuch\u00f3, vio la opresi\u00f3n y el sufrimiento &#8230; Y decidi\u00f3 intervenir enviando a Mois\u00e9s a despertar y alimentar el sue\u00f1o de libertad de los israelitas y revelarlos. que este sue\u00f1o es su propia voluntad: hacer de Israel un Pueblo libre, su Pueblo, unido a \u00c9l por un pacto de amor, llamado a dar testimonio de la fidelidad del Se\u00f1or a todos los pueblos.<\/p>\n<p>Pero para que Mois\u00e9s pueda cumplir su misi\u00f3n, Dios quiere que \u00abdescienda\u00bb con \u00e9l en medio de los israelitas. El coraz\u00f3n de Mois\u00e9s debe ser como el de Dios, atento y sensible a los sufrimientos y sue\u00f1os de los hombres, a los que lloran en secreto cuando levantan la mano hacia el Cielo, porque ya no tienen ninguna propiedad en la tierra. Es el gemido del Esp\u00edritu, y Mois\u00e9s debe escuchar, no con el o\u00eddo, con el coraz\u00f3n. Hoy nos pide, cristianos, que aprendamos a escuchar con el coraz\u00f3n. Y el Maestro de esta escucha es el Esp\u00edritu. Abre tu coraz\u00f3n porque \u00c9l nos ense\u00f1a a escuchar con tu coraz\u00f3n. Abrirla.<\/p>\n<p>Y para escuchar el grito de la ciudad de Roma, tambi\u00e9n necesitamos que el Se\u00f1or nos tome de la mano y nos haga \u00abdescender\u00bb, descender de nuestras posiciones, descender entre los hermanos que viven en nuestra ciudad, escuchar sus Necesidad de salvaci\u00f3n, el grito que nos llega y que normalmente no escuchamos. No se trata de explicar cosas intelectuales, ideol\u00f3gicas. Me hace llorar cuando veo a una Iglesia que cree ser fiel al Se\u00f1or, a actualizarse cuando busca caminos puramente funcionales, caminos que no provienen del Esp\u00edritu de Dios. Esta Iglesia no sabe c\u00f3mo descender, y si no desciende, no es el Esp\u00edritu quien manda. . Se trata de abrir ojos y o\u00eddos, pero sobre todo el coraz\u00f3n, escuchar con el coraz\u00f3n. Entonces realmente nos pondremos en marcha. Luego sentiremos dentro de nosotros el fuego de Pentecost\u00e9s, que nos impulsa a clamar a los hombres y mujeres de esta ciudad que su esclavitud ha terminado y que es Cristo el camino que conduce a la ciudad del Cielo. Por eso necesitamos fe, hermanos y hermanas. Hoy pedimos el don de la fe para seguir este camino.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El Esp\u00edritu de Dios cambia todo y nos hace comenzar no desde el principio, sino desde un nuevo camino, la afirmaci\u00f3n se desprende de la Homil\u00eda brindada por el Santo Padre Francisco en la Santa Misa celebrada en Plaza San Pedro, en v\u00edspera del \u00faltimo tiempo de Pascua, la fiesta de Pentecost\u00e9s. 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