{"id":7143,"date":"2019-06-16T08:00:59","date_gmt":"2019-06-16T11:00:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=7143"},"modified":"2019-06-16T08:00:59","modified_gmt":"2019-06-16T11:00:59","slug":"papa-francisco-la-del-espiritu-es-una-esperanza-duradera-no-caduca-porque-se-basa-en-la-fidelidad-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-del-espiritu-es-una-esperanza-duradera-no-caduca-porque-se-basa-en-la-fidelidad-de-dios\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La del Esp\u00edritu es una esperanza duradera, no caduca, porque se basa en la fidelidad de Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/obcastrensearg_papa-francisco-visita-a-camerino.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7144\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/obcastrensearg_papa-francisco-visita-a-camerino-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | <strong>La del Esp\u00edritu es una esperanza duradera, no caduca, porque se basa en la fidelidad de Dios<\/strong>, la afirmaci\u00f3n fue brindada por el <strong>Santo Padre<\/strong> en la Homil\u00eda brindad en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda en <strong>Plaza Cavour<\/strong>, en su visita Pastoral a <strong>Camerino<\/strong>, <strong>Italia<\/strong>. A los peregrinos les preguntaba, <strong><em>\u201c\u00bfqu\u00e9 es el hombre? \u00bfQu\u00e9 es, si lo que elevas puede colapsar en un instante? De nosotros, como somos, con nuestras debilidades, Dios lo recuerda. En la incertidumbre que sentimos fuera y dentro, el Se\u00f1or nos da una certeza: nos recuerda. \u00c9l est\u00e1 recargado, es decir, regresa con su coraz\u00f3n a nosotros, porque nos preocupamos por \u00c9l. Y mientras muchas cosas se olvidan r\u00e1pidamente aqu\u00ed, Dios no nos deja en el olvido\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando el <strong>Santo Padre<\/strong> les se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026): somos peque\u00f1os bajo el cielo e impotentes cuando la tierra tiembla, pero para Dios somos m\u00e1s preciosos que cualquier otra cosa\u201d. <\/em><\/strong>Frente a las grandes adversidades que supone el enfrentar situaciones como las que han vivido los habitantes de <strong>Camerino<\/strong>, les record\u00f3, <strong><em>\u201cpedimos la gracia de recordar todos los d\u00edas que no somos olvidados por Dios, que somos sus hijos amados, \u00fanicos e irremplazables: recordar que nos da la fuerza para no rendirnos ante los reveses de la vida. Recordamos cu\u00e1nto valemos, frente a la tentaci\u00f3n de estar tristes y continuar desenterrando lo peor que parece no acabar nunca\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando, <strong>Su Santidad<\/strong> les revelaba, <strong><em>\u201cpara liberar al coraz\u00f3n del pasado que regresa, de los recuerdos negativos que mantienen a los prisioneros, de los arrepentimientos que lo paralizan, necesita alguien que nos ayude a cargar las pesas que tenemos dentro\u201d. <\/em><\/strong>Agregando que Dios es, <strong><em>\u201c(\u2026) quien transforma nuestra memoria de esclavos en memoria libre, las heridas del pasado en recuerdos de salvaci\u00f3n. \u00c9l hace en nosotros lo que ha hecho por Jes\u00fas: sus heridas, esas heridas feas talladas por el mal, por el poder del Esp\u00edritu Santo se han convertido en canales de misericordia, heridas luminosas en las que brilla el amor de Dios, un amor que se eleva, que resucita esto es lo que hace el Esp\u00edritu Santo cuando lo invitamos a nuestras heridas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 es el hombre siempre porque lo recuerdas?\u00bb Rezamos en el Salmo (8.5). Estas palabras vinieron a mi mente pensando en ti. Frente a lo que has visto y sufrido, frente a casas derrumbadas y edificios reducidos a escombros, surge esta pregunta: \u00bfqu\u00e9 es el hombre? \u00bfQu\u00e9 es, si lo que elevas puede colapsar en un instante? \u00bfQu\u00e9 pasa si su esperanza puede terminar en polvo? \u00bfQu\u00e9 es el hombre alguna vez? La respuesta parece venir de la continuaci\u00f3n de la oraci\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 es el hombre porque lo recuerdas? De nosotros, como somos, con nuestras debilidades, Dios lo recuerda. En la incertidumbre que sentimos fuera y dentro, el Se\u00f1or nos da una certeza: nos recuerda. \u00c9l est\u00e1 recargado, es decir, regresa con su coraz\u00f3n a nosotros, porque nos preocupamos por \u00c9l. Y mientras muchas cosas se olvidan r\u00e1pidamente aqu\u00ed, Dios no nos deja en el olvido. Nadie es despreciable en sus ojos, cada uno tiene un valor infinito para \u00e9l: somos peque\u00f1os bajo el cielo e impotentes cuando la tierra tiembla, pero para Dios somos m\u00e1s preciosos que cualquier otra cosa.<\/p>\n<p>Recordar es una palabra clave para la vida. Pedimos la gracia de recordar todos los d\u00edas que no somos olvidados por Dios, que somos sus hijos amados, \u00fanicos e irremplazables: recordar que nos da la fuerza para no rendirnos ante los reveses de la vida. Recordamos cu\u00e1nto valemos, frente a la tentaci\u00f3n de estar tristes y continuar desenterrando lo peor que parece no acabar nunca. Los malos recuerdos llegan, incluso cuando no pensamos en ellos; pero pagan mal: solo dejan melancol\u00eda y nostalgia. \u00a1Pero qu\u00e9 dif\u00edcil es liberarse de los malos recuerdos! Ese dicho es v\u00e1lido, seg\u00fan el cual era m\u00e1s f\u00e1cil para Dios sacar a Israel de Egipto que a Egipto del coraz\u00f3n de Israel.<\/p>\n<p>Para liberar al coraz\u00f3n del pasado que regresa, de los recuerdos negativos que mantienen a los prisioneros, de los arrepentimientos que lo paralizan, necesita alguien que nos ayude a cargar las pesas que tenemos dentro. Hoy Jes\u00fas dice que no somos \u00abcapaces de soportar la carga\u00bb de muchas cosas (ver Jn 16:12). \u00bfY qu\u00e9 hace frente a nuestra debilidad? No nos quita las cargas, como nos gustar\u00eda, que siempre estamos buscando soluciones r\u00e1pidas y superficiales; No, el Se\u00f1or nos da el Esp\u00edritu Santo. Lo necesitamos porque \u00e9l es el Consolador, el que no nos deja solos bajo las cargas de la vida. Es \u00c9l quien transforma nuestra memoria de esclavos en memoria libre, las heridas del pasado en recuerdos de salvaci\u00f3n. \u00c9l hace en nosotros lo que ha hecho por Jes\u00fas: sus heridas, esas heridas feas talladas por el mal, por el poder del Esp\u00edritu Santo se han convertido en canales de misericordia, heridas luminosas en las que brilla el amor de Dios, un amor que se eleva, que resucita esto es lo que hace el Esp\u00edritu Santo cuando lo invitamos a nuestras heridas. \u00c9l unge los malos recuerdos con el b\u00e1lsamo de la esperanza, porque el Esp\u00edritu Santo es el reconstructor de la esperanza.<\/p>\n<p>Esperanza. \u00bfQu\u00e9 esperanza es esta? No es una esperanza pasajera. Las esperanzas terrenales son fugaces, siempre tienen la fecha de caducidad: est\u00e1n hechas de ingredientes terrosos, que tarde o temprano se vuelven malos. La del Esp\u00edritu es una esperanza duradera. No caduca, porque se basa en la fidelidad de Dios. La esperanza del Esp\u00edritu ni siquiera es optimismo. Nacido m\u00e1s profundo, reaviva en el fondo del coraz\u00f3n la certeza de ser precioso porque se ama. Se infunde la confianza de no estar solo. Es una esperanza que deja la paz y la alegr\u00eda adentro, sin importar lo que pase afuera. Es una esperanza que tiene ra\u00edces fuertes, que ninguna tormenta de la vida puede arrancar. Es una esperanza, dice San Pablo hoy, que \u00abno decepciona\u00bb (Romanos 5: 5) &#8211; \u00a1la esperanza no decepciona! -, que da la fuerza para superar todas las tribulaciones (ver vv. 2-3). Cuando estamos preocupados o heridos, y usted sabe bien lo que significa estar preocupado, herido, nos llevan a \u00abanidar\u00bb alrededor de nuestra tristeza y nuestros miedos. El Esp\u00edritu, por otro lado, nos libera de nuestros nidos, nos hace volar, nos revela el maravilloso destino para el cual nacimos. El Esp\u00edritu nos alimenta con esperanza viva. invitarlo. Pid\u00e1mosle que venga a nosotros y se acercar\u00e1. \u00a1Ven, Esp\u00edritu del Consolador! Ven y danos algo de luz, danos el sentido de esta tragedia, danos la esperanza que no decepciona. \u00a1Ven, Esp\u00edritu Santo!<\/p>\n<p>La proximidad es la tercera y \u00faltima palabra que me gustar\u00eda compartir con ustedes. Hoy celebramos la Sant\u00edsima Trinidad. La Trinidad no es un enigma teol\u00f3gico, sino el espl\u00e9ndido misterio de la cercan\u00eda de Dios. La Trinidad nos dice que no tenemos un Dios solitario en el cielo, distante e indiferente; no, \u00e9l es el Padre que nos dio a su Hijo, que se hizo hombre como nosotros, y que, para estar a\u00fan m\u00e1s cerca de nosotros, para ayudarnos a llevar las cargas de la vida, nos env\u00eda su propio Esp\u00edritu. El, que es Esp\u00edritu, entra en nuestro esp\u00edritu y as\u00ed nos consuela desde dentro, nos trae la ternura de Dios dentro de nosotros. Con Dios, la carga de la vida no permanece sobre nuestros hombros: el Esp\u00edritu, a quien nombramos cada vez que hacemos la se\u00f1al. De la cruz, justo cuando nos tocamos la espalda, viene a darnos fuerza, a alentarnos, a soportar los pesos. De hecho, es un especialista en resucitar, criar, reconstruir. Se necesita m\u00e1s fuerza para reparar que para construir, para comenzar de nuevo y comenzar de nuevo, para reconciliarse y para acordar. Esta es la fuerza que Dios nos da. Por lo tanto, el que se acerca a Dios no baja, contin\u00faa: comienza de nuevo, intenta de nuevo, reconstruye. Tambi\u00e9n sufre, pero se las arregla para volver a empezar, para intentarlo de nuevo, para reconstruir.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, hoy he venido simplemente para estar cerca de ustedes; Estoy aqu\u00ed para orar contigo, Dios que nos recuerda, porque nadie olvida qui\u00e9n est\u00e1 en problemas. Ruego al Dios de la esperanza, porque lo que es inestable en la tierra no sacude la certeza que tenemos dentro. Ruego al Dios Cercano, que despierte gestos concretos de proximidad. Han pasado casi tres a\u00f1os y el riesgo es que, despu\u00e9s de la primera participaci\u00f3n emocional y medi\u00e1tica, la atenci\u00f3n disminuir\u00e1 y las promesas terminar\u00e1n en un segundo plano, lo que aumentar\u00e1 la frustraci\u00f3n de aquellos que ven que el territorio se vuelve cada vez m\u00e1s abarrotado. El Se\u00f1or, en cambio, empuja a recordar, a reparar, a reconstruir y a hacerlo juntos, sin olvidar nunca a los que sufren.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el hombre porque lo recuerdas? Dios que nos recuerda, Dios que sana nuestros recuerdos heridos ungi\u00e9ndolos con esperanza, Dios que est\u00e1 cerca de nosotros para levantarnos desde adentro, este Dios nos ayuda a ser constructores del bien, consoladores de corazones. Todos pueden hacer un poco de bien, sin esperar a que otros comiencen. \u00abEmpezar\u00e9, comenzar\u00e9, comenzar\u00e9\u00bb: todos tienen que decir esto. Todos pueden consolar a alguien, sin esperar a que se resuelvan sus problemas. Incluso cargando mi cruz, trato de acercarme para consolar a otros. \u00bfQu\u00e9 es el hombre alguna vez? Es tu gran sue\u00f1o, Se\u00f1or, que siempre recuerdas. El hombre es tu gran sue\u00f1o, Se\u00f1or, del que siempre recuerdas. No es f\u00e1cil entender esto en estas circunstancias, Se\u00f1or. Los hombres se olvidan de nosotros, no recuerdan esta tragedia. Pero t\u00fa, Se\u00f1or, no te olvides de ti mismo. El hombre es tu gran sue\u00f1o Se\u00f1or, que siempre recuerdas. Se\u00f1or, recordemos tambi\u00e9n que estamos en el mundo para dar esperanza y cercan\u00eda, porque somos tus hijos, \u00abDios de toda consolaci\u00f3n\u00bb (2 Cor 1: 3).<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La del Esp\u00edritu es una esperanza duradera, no caduca, porque se basa en la fidelidad de Dios, la afirmaci\u00f3n fue brindada por el Santo Padre en la Homil\u00eda brindad en la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda en Plaza Cavour, en su visita Pastoral a Camerino, Italia. 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