{"id":7231,"date":"2019-06-23T15:35:18","date_gmt":"2019-06-23T18:35:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=7231"},"modified":"2019-06-23T15:35:18","modified_gmt":"2019-06-23T18:35:18","slug":"papa-francisco-no-tener-sino-dar-es-el-verbo-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-no-tener-sino-dar-es-el-verbo-de-jesus\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | No tener, sino dar es el verbo de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/obcastrensearg_papa-corpus-christi-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7232\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/obcastrensearg_papa-corpus-christi-01-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> <strong>| No tener, sino dar es el verbo de Jes\u00fas<\/strong>, as\u00ed lo manifestaba el <strong>Santo Padre<\/strong> al celebrar la <strong>Santa Misa<\/strong> en la <strong>Solemnidad del Corpus Christi<\/strong>, en tarde de Roma, en la <strong>Parroquia Santa Mar\u00eda Consoladora. <\/strong>El <strong>Santo Padre<\/strong> se\u00f1alaba en su <strong>Homil\u00eda, <em>\u201cla Palabra de Dios nos ayuda hoy a redescubrir dos verbos simples, dos verbos esenciales para la vida cotidiana: decir y dar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En primera instancias se\u00f1alaba del Decir, <strong><em>\u201cen la primera lectura, Melquisedec dice: \u00abBendito sea Abram del Dios Alt\u00edsimo, y bendito sea el Dios Alt\u00edsimo\u00bb (Gen 14,19-20). El dicho de Melquisedec es bendecir. \u00c9l bendice a Abraham, en quien todas las familias de la tierra ser\u00e1n bendecidas (ver Gen 12: 3; G\u00e1latas 3: 8). Todo comienza desde la bendici\u00f3n: las palabras del bien generan una historia del bien\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Destacando especialmente que, <strong><em>\u201cla Eucarist\u00eda es una escuela de bendici\u00f3n. Dios dice bien sobre nosotros, sus amados hijos, y por eso nos anima a seguir adelante. Y bendecimos a Dios en nuestras asambleas (ver Salmo 68:27), redescubriendo el sabor de la alabanza, que libera y sana el coraz\u00f3n. Venimos a misa con la certeza de ser bendecidos por el Se\u00f1or, y salimos a bendecir a su vez, a ser canales de bien en el mundo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s el <strong>Santo Padre<\/strong> le dijo a los Sacerdotes, <strong><em>\u201c(\u2026) es importante que nosotros, los pastores, recordemos bendecir al pueblo de Dios. Queridos sacerdotes, no tengan miedo de bendecir, bendigan al pueblo de Dios; Queridos sacerdotes, sigan adelante con la bendici\u00f3n: el Se\u00f1or desea hablar bien de su gente, est\u00e1 feliz de hacer sentir su afecto por nosotros\u201d.<\/em><\/strong> Continuando, se refiri\u00f3 al segundo verba Dar, <strong><em>\u201c\u00bbDecir\u00bb va seguido de \u00abdar\u00bb, como Abraham, quien, bendecido por Melquisedec, \u00able dio la d\u00e9cima parte de todo\u00bb (Gen 14,20)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Al respecto, el <strong>Papa<\/strong> dec\u00eda, <strong><em>\u201cJes\u00fas no hace magia, no transforma los cinco panes en cinco mil y luego dice: \u00abDistrib\u00fayelos ahora\u00bb. No. Jes\u00fas ora, bendice esos cinco panes y comienza a romperlos, confiando en el Padre. Y esos cinco panes nunca terminan. Esto no es magia, es confianza en Dios y en su providencia\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Mirando nuestra actual sociedad mundial, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, revel\u00f3, <strong><em>\u201cen el mundo siempre intentamos aumentar las ganancias, aumentar la facturaci\u00f3n &#8230; S\u00ed, pero \u00bfcu\u00e1l es el prop\u00f3sito? \u00bfEs dar o tener? \u00bfCompartir o acumular? La \u00abeconom\u00eda\u00bb del Evangelio multiplica el compartir, nutre, distribuye, no satisface la voracidad de unos pocos, sino que da vida al mundo (ver Jn 6:33). No tener, sino dar es el verbo de Jes\u00fas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A lo que el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> agreg\u00f3, <strong><em>\u201clo que tenemos da fruto si lo damos, esto es lo que quiere decir Jes\u00fas; y no importa si es poco o mucho. El Se\u00f1or hace grandes cosas con nuestra peque\u00f1ez, como con los cinco panes. \u00c9l no hace milagros con acciones espectaculares, no tiene una varita m\u00e1gica, pero act\u00faa con cosas humildes\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Volviendo a nuestro tiempo, el <strong>Papa<\/strong> nos se\u00f1ala, <strong><em>\u201cen nuestra ciudad hambrienta de amor y cuidado, que sufre de degradaci\u00f3n y abandono, frente a tantas personas ancianas solitarias, familias en dificultades, j\u00f3venes que luchan por ganarse el pan y alimentar sus sue\u00f1os, el Se\u00f1or le dice: \u00abUsted mismo darles de comer \u201d. Y puede responder: \u00abTengo poco, no soy capaz de estas cosas\u00bb\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> promediando el final de su homil\u00eda destac\u00f3 de la Eucarist\u00eda, <strong><em>\u201c(\u2026) esta noche nos nutriremos de su Cuerpo dado. Si le damos la bienvenida con el coraz\u00f3n, este Pan desatar\u00e1 en nosotros el poder del amor: nos sentiremos bendecidos y amados, y querremos bendecir y amar, comenzando desde aqu\u00ed, desde nuestra ciudad, desde los caminos que recorreremos esta noche. El Se\u00f1or viene por nuestros caminos para decir lo bueno, para decir lo bueno de nosotros y para darnos valor, para darnos valor. Tambi\u00e9n nos pide que seamos una bendici\u00f3n y un regalo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>La Palabra de Dios nos ayuda hoy a redescubrir dos verbos simples, dos verbos esenciales para la vida cotidiana: decir y dar.<\/p>\n<p>Decir. En la primera lectura, Melquisedec dice: \u00abBendito sea Abram del Dios Alt\u00edsimo, y bendito sea el Dios Alt\u00edsimo\u00bb (Gen 14,19-20). El dicho de Melquisedec es bendecir. \u00c9l bendice a Abraham, en quien todas las familias de la tierra ser\u00e1n bendecidas (ver Gen 12: 3; G\u00e1latas 3: 8). Todo comienza desde la bendici\u00f3n: las palabras del bien generan una historia del bien. Lo mismo sucede en el Evangelio: antes de multiplicar los panes, Jes\u00fas los bendijo: \u00abtom\u00f3 los cinco panes, levant\u00f3 los ojos al cielo, recit\u00f3 la bendici\u00f3n sobre ellos, los rompi\u00f3 y se los dio a los disc\u00edpulos\u00bb (Lc 9,16). La bendici\u00f3n hace alimento para una multitud de cinco panes: hace que una cascada fluya bien.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 la bendici\u00f3n es buena para ti? Porque est\u00e1 convirtiendo la palabra en un regalo. Cuando bendices, no haces algo por ti mismo, sino por los dem\u00e1s. Bendecir no es decir buenas palabras, no usar palabras de circunstancia: no; Es decir bien, decir con amor. As\u00ed lo hizo Melquisedec, diciendo espont\u00e1neamente el bien de Abraham, sin haber dicho ni hecho nada por \u00e9l. Esto es lo que hizo Jes\u00fas, mostrando el significado de la bendici\u00f3n con la distribuci\u00f3n gratuita de pan. Cu\u00e1ntas veces tambi\u00e9n hemos sido bendecidos, en la iglesia o en nuestros hogares, cu\u00e1ntas veces hemos recibido palabras que nos han hecho bien, o una se\u00f1al de la cruz en la frente &#8230; Hemos sido bendecidos en el d\u00eda del Bautismo, y al final de cada misa somos bendecidos. La Eucarist\u00eda es una escuela de bendici\u00f3n. Dios dice bien sobre nosotros, sus amados hijos, y por eso nos anima a seguir adelante. Y bendecimos a Dios en nuestras asambleas (ver Salmo 68:27), redescubriendo el sabor de la alabanza, que libera y sana el coraz\u00f3n. Venimos a misa con la certeza de ser bendecidos por el Se\u00f1or, y salimos a bendecir a su vez, a ser canales de bien en el mundo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n para nosotros: es importante que nosotros, los pastores, recordemos bendecir al pueblo de Dios. Queridos sacerdotes, no tengan miedo de bendecir, bendigan al pueblo de Dios; Queridos sacerdotes, sigan adelante con la bendici\u00f3n: el Se\u00f1or desea hablar bien de su gente, est\u00e1 feliz de hacer sentir su afecto por nosotros. Y solo desde la bendici\u00f3n podemos bendecir a otros con la misma unci\u00f3n de amor. Es triste ver con qu\u00e9 facilidad se hace hoy lo contrario: se maldice, se desprecia, se insulta. Tomado de tanto frenes\u00ed, no hay aguantar y desatar la ira en todo y en todos. A menudo, desafortunadamente, los que lloran m\u00e1s y m\u00e1s fuerte, los que est\u00e1n m\u00e1s enojados parecen estar en lo correcto y obtener consenso. No nos dejemos inflamar por la arrogancia, no nos dejemos invadir por la amargura, los que comemos el Pan que contiene toda dulzura. El pueblo de Dios ama la alabanza, no vive de quejas; est\u00e1 hecho para bendiciones, no para lamentaciones. Antes de la Eucarist\u00eda, Jes\u00fas hizo el Pan, este pan humilde que contiene a toda la Iglesia, aprendemos a bendecir lo que tenemos, a alabar a Dios, a bendecir y no a maldecir nuestro pasado, a dar buenas palabras a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El segundo verbo es dar. \u00abDecir\u00bb va seguido de \u00abdar\u00bb, como Abraham, quien, bendecido por Melquisedec, \u00able dio la d\u00e9cima parte de todo\u00bb (Gen 14,20). En cuanto a Jes\u00fas, quien despu\u00e9s de recitar la bendici\u00f3n, dio pan para ser distribuido, revelando as\u00ed el significado m\u00e1s hermoso: el pan no es solo un producto de consumo, es un medio para compartir. De hecho, sorprendentemente, en la historia de la multiplicaci\u00f3n de los panes nunca hablamos de multiplicar. Por el contrario, los verbos utilizados son \u00abromper, dar, distribuir\u00bb (ver Lc 9,16). En resumen, no se enfatiza la multiplicaci\u00f3n, sino la con-divisi\u00f3n. Es importante: Jes\u00fas no hace magia, no transforma los cinco panes en cinco mil y luego dice: \u00abDistrib\u00fayelos ahora\u00bb. No. Jes\u00fas ora, bendice esos cinco panes y comienza a romperlos, confiando en el Padre. Y esos cinco panes nunca terminan. Esto no es magia, es confianza en Dios y en su providencia.<\/p>\n<p>En el mundo siempre intentamos aumentar las ganancias, aumentar la facturaci\u00f3n &#8230; S\u00ed, pero \u00bfcu\u00e1l es el prop\u00f3sito? \u00bfEs dar o tener? \u00bfCompartir o acumular? La \u00abeconom\u00eda\u00bb del Evangelio multiplica el compartir, nutre, distribuye, no satisface la voracidad de unos pocos, sino que da vida al mundo (ver Jn 6:33). No tener, sino dar es el verbo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La petici\u00f3n que hace a los disc\u00edpulos es perentoria: \u00abLes das comida\u00bb (Lc 9, 13). Tratemos de imaginar el razonamiento que habr\u00e1n hecho los disc\u00edpulos: \u00abNo tenemos pan para nosotros y debemos pensar en los dem\u00e1s. \u00bfPor qu\u00e9 deber\u00edamos alimentarlos, si vinieran a escuchar a nuestro Maestro? Si no han tra\u00eddo comida, se van a casa, es su problema, o nos dan dinero y compramos\u00bb. No son argumentos equivocados, pero no son los de Jes\u00fas, que no escuchan razones: t\u00fa les das comida. Lo que tenemos da fruto si lo damos, esto es lo que quiere decir Jes\u00fas; y no importa si es poco o mucho. El Se\u00f1or hace grandes cosas con nuestra peque\u00f1ez, como con los cinco panes. \u00c9l no hace milagros con acciones espectaculares, no tiene una varita m\u00e1gica, pero act\u00faa con cosas humildes. El de Dios es una humilde omnipotencia, hecha solo de amor. Y el amor hace grandes cosas con peque\u00f1as cosas. La Eucarist\u00eda nos ense\u00f1a esto: hay Dios encerrado en un pedazo de pan. Simple, esencial, pan partido y compartido, la Eucarist\u00eda que recibimos nos transmite la mentalidad de Dios y nos lleva a dar a otros el ant\u00eddoto contra \u00abLo siento, pero no me concierne\u00bb, contra \u00abNo tengo tiempo, no puedo, no es asunto m\u00edo\u201d. Contra mirar al otro lado.<\/p>\n<p>En nuestra ciudad hambrienta de amor y cuidado, que sufre de degradaci\u00f3n y abandono, frente a tantas personas ancianas solitarias, familias en dificultades, j\u00f3venes que luchan por ganarse el pan y alimentar sus sue\u00f1os, el Se\u00f1or le dice: \u00abUsted mismo darles de comer \u201d. Y puede responder: \u00abTengo poco, no soy capaz de estas cosas\u00bb. No es verdad, tu peque\u00f1o est\u00e1 tan a los ojos de Jes\u00fas si no lo guardas para ti mismo, si lo pones en juego. T\u00fa tambi\u00e9n, entra en el juego. Y no est\u00e1s solo: tienes la Eucarist\u00eda, el Pan del camino, el Pan de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n esta noche nos nutriremos de su Cuerpo dado. Si le damos la bienvenida con el coraz\u00f3n, este Pan desatar\u00e1 en nosotros el poder del amor: nos sentiremos bendecidos y amados, y querremos bendecir y amar, comenzando desde aqu\u00ed, desde nuestra ciudad, desde los caminos que recorreremos esta noche. El Se\u00f1or viene por nuestros caminos para decir lo bueno, para decir lo bueno de nosotros y para darnos valor, para darnos valor. Tambi\u00e9n nos pide que seamos una bendici\u00f3n y un regalo.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | No tener, sino dar es el verbo de Jes\u00fas, as\u00ed lo manifestaba el Santo Padre al celebrar la Santa Misa en la Solemnidad del Corpus Christi, en tarde de Roma, en la Parroquia Santa Mar\u00eda Consoladora. 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