{"id":7752,"date":"2019-07-29T10:00:16","date_gmt":"2019-07-29T13:00:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=7752"},"modified":"2019-07-29T10:00:16","modified_gmt":"2019-07-29T13:00:16","slug":"una-persona-no-puede-ser-nunca-puesta-en-venta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/una-persona-no-puede-ser-nunca-puesta-en-venta\/","title":{"rendered":"Una persona no puede ser nunca puesta en venta"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/obcastrensearg_papa-francisco.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-7753\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/obcastrensearg_papa-francisco-300x188.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"188\" \/><\/a>Una persona no puede ser nunca puesta en venta<\/strong>, la frase se desprende del prefacio escrito por el Santo Padre para el libro <strong>Mujeres crucificadas<\/strong>. La obra, le pertenece al <strong>Padre Aldo Buonaiuto<\/strong>, en donde relata el dolor, la verg\u00fcenza de la trata contada desde la misma calle.<\/p>\n<p>El <strong>Padre Buoniauto<\/strong> pertenece a la comunidad <strong>Juan XXIII<\/strong>, el libro adem\u00e1s cuenta con el prefacio escrito por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>. En la introducci\u00f3n, el <strong>Santo Padre<\/strong>, relata su experiencia cuando en el a\u00f1o de Santo Extraordinario, visit\u00f3 a la <strong>Comunidad del Papa Juan XXIII<\/strong>.<\/p>\n<p>En texto se\u00f1ala, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>despu\u00e9s de escuchar los relatos conmovedores y human\u00edsimos de estas pobres mujeres, algunas de ellas con el ni\u00f1o en brazos, sent\u00ed un fuerte deseo, casi la necesidad de pedir perd\u00f3n por las verdaderas torturas que tuvieron que soportar<\/em><\/strong><strong><em>\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando, declara, <strong>\u201c<\/strong><strong><em>una persona no puede ser nunca puesta en venta\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, dice,<strong> \u201c<em>cualquier forma de prostituci\u00f3n es una reducci\u00f3n a la esclavitud, un acto criminal, un vicio repugnante que confunde hacer el amor con desahogar los propios instintos torturando a una mujer indefensa\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos con ustedes en forma textual el Prefacio escrito por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> para el libro, <strong>Mujeres crucificadas<\/strong>, del <strong>Padre Aldo Buonaiuto<\/strong>:<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<blockquote><p><em>Cuando en uno de los Viernes de la Misericordia, durante el A\u00f1o Santo Extraordinario, entr\u00e9 en la casa de la Comunidad del Papa Juan XXIII, no pens\u00e9 que all\u00ed adentro encontrar\u00eda a mujeres tan humilladas, afligidas y exhaustas. Realmente mujeres crucificadas. En la habitaci\u00f3n donde encontr\u00e9 a las muchachas liberadas del tr\u00e1fico de la prostituci\u00f3n forzada, respir\u00e9 todo el dolor, la injusticia y el efecto de la opresi\u00f3n. Una oportunidad para revivir las heridas de Cristo. Despu\u00e9s de escuchar los relatos conmovedores y human\u00edsimos de estas pobres mujeres, algunas de ellas con el ni\u00f1o en brazos, sent\u00ed un fuerte deseo, casi la necesidad de pedir perd\u00f3n por las verdaderas torturas que tuvieron que soportar a causa de los clientes, muchos de los cuales se definen cristianos. Un impulso m\u00e1s para rezar por la acogida de las v\u00edctimas de la trata de la prostituci\u00f3n forzada y la de la violencia.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Una persona no puede ser nunca puesta en venta.<\/em><em> Por eso me alegra poder dar a conocer la preciosa y valiente labor de rescate y rehabilitaci\u00f3n que Don Aldo Buonaiuto viene realizando desde hace muchos a\u00f1os, siguiendo el carisma de Oreste Benzi. Esto tambi\u00e9n implica la voluntad de exponerse a los peligros y las represalias de la delincuencia que han convertido a estas muchachas en una fuente inagotable de ganancias il\u00edcitas y vergonzosas.<\/em><\/p>\n<p><em>Me gustar\u00eda que este libro fuese escuchado en el m\u00e1s amplio \u00e1mbito posible para que, conociendo las historias que hay detr\u00e1s de las escandalosas cifras de la trata, se pueda entender que sin detener una demanda tan alta de los clientes no se podr\u00e1 contrastar eficazmente la explotaci\u00f3n y la humillaci\u00f3n de vidas inocentes.<\/em><\/p>\n<p><em>La corrupci\u00f3n es una enfermedad que no se detiene por s\u00ed sola, sirve una toma de conciencia a nivel individual y colectivo, tambi\u00e9n como Iglesia, para ayudar realmente a estas desafortunadas hermanas nuestras y para impedir que la iniquidad del mundo recaiga sobre las m\u00e1s fr\u00e1giles e indefensas criaturas. Cualquier forma de prostituci\u00f3n es una reducci\u00f3n a la esclavitud, un acto criminal, un vicio repugnante que confunde hacer el amor con desahogar los propios instintos torturando a una mujer indefensa.<\/em><\/p>\n<p><em>Es una herida a la conciencia colectiva, una desviaci\u00f3n del imaginario corriente. Es patol\u00f3gica la mentalidad por la cual una mujer debe ser explotada como si fuera una mercanc\u00eda para ser utilizada y luego desechada. Es una enfermedad de la humanidad, una forma equivocada de pensar\u00a0de la sociedad. Liberar a estas pobres esclavas es un gesto de misericordia y un deber para todos los hombres de buena voluntad. Su grito de dolor no puede dejar indiferentes ni a los individuos ni a las instituciones. Nadie debe darse vuelta para el otro lado o lavarse las manos de la sangre inocente que es derramada en los caminos del mundo.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Francisco<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una persona no puede ser nunca puesta en venta, la frase se desprende del prefacio escrito por el Santo Padre para el libro Mujeres crucificadas. La obra, le pertenece al Padre Aldo Buonaiuto, en donde relata el dolor, la verg\u00fcenza de la trata contada desde la misma calle. 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