{"id":7820,"date":"2019-08-04T08:00:17","date_gmt":"2019-08-04T11:00:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=7820"},"modified":"2019-08-04T08:00:17","modified_gmt":"2019-08-04T11:00:17","slug":"carta-del-santo-padre-francisco-a-los-sacerdotes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/carta-del-santo-padre-francisco-a-los-sacerdotes\/","title":{"rendered":"Carta del Santo Padre Francisco a los Sacerdotes"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/obcastrensearg_Escudo-Papa-Francisco.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7821 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/obcastrensearg_Escudo-Papa-Francisco-236x300.png\" alt=\"\" width=\"194\" height=\"247\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #663300; font-size: large;\"><b><i>CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<br \/>\nA LOS SACERDOTES<\/i><\/b><\/span><\/p>\n<p>A mis hermanos presb\u00edteros.<br \/>\n<i>Queridos hermanos<\/i>:<\/p>\n<p>Recordamos los 160 a\u00f1os de la muerte del santo Cura de Ars a quien\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/pius-xi\/es.html\">P\u00edo XI<\/a>\u00a0present\u00f3 como patrono para todos los p\u00e1rrocos del mundo<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. En su fiesta quiero escribirles esta carta, no s\u00f3lo a los p\u00e1rrocos sino tambi\u00e9n a todos Ustedes hermanos presb\u00edteros que sin hacer ruido \u201clo dejan todo\u201d para estar empe\u00f1ados en el d\u00eda a d\u00eda de vuestras comunidades. A Ustedes que, como el Cura de Ars, trabajan en la \u201ctrinchera\u201d, llevan sobre sus espaldas el peso del d\u00eda y del calor (cf.\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>20,12) y, expuestos a un sinf\u00edn de situaciones, \u201cdan la cara\u201d cotidianamente y sin darse tanta importancia, a fin de que el Pueblo de Dios est\u00e9 cuidado y acompa\u00f1ado. Me dirijo a cada uno de Ustedes que, tantas veces, de manera desapercibida y sacrificada, en el cansancio o la fatiga, la enfermedad o la desolaci\u00f3n, asumen la misi\u00f3n como servicio a Dios y a su gente e, incluso con todas las dificultades del camino, escriben las p\u00e1ginas m\u00e1s hermosas de la vida sacerdotal.<\/p>\n<p>Hace un tiempo manifestaba a los obispos italianos la preocupaci\u00f3n de que, en no pocas regiones, nuestros sacerdotes se sienten ridiculizados y \u201cculpabilizados\u201d por cr\u00edmenes que no cometieron y les dec\u00eda que ellos necesitan encontrar en su obispo la figura del hermano mayor y el padre que los aliente en estos tiempos dif\u00edciles, los estimule y sostenga en el camino<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Como hermano mayor y padre tambi\u00e9n quiero estar cerca, en primer lugar para\u00a0<i>agradecerles<\/i>\u00a0en nombre del santo Pueblo fiel de Dios todo lo que recibe de Ustedes y, a su vez,\u00a0<i>animarlos<\/i>\u00a0a renovar esas palabras que el Se\u00f1or pronunci\u00f3 con tanta ternura el d\u00eda de nuestra ordenaci\u00f3n y constituyen la fuente de nuestra alegr\u00eda: \u00abYa no los llamo siervos\u2026, yo los llamo amigos\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a015,15)<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>DOLOR<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">\u00abHe visto la aflicci\u00f3n de mi pueblo\u00bb (<i>Ex<\/i>\u00a03,7).<\/p>\n<p>En estos \u00faltimos tiempos hemos podido o\u00edr con mayor claridad el grito, tantas veces silencioso y silenciado, de hermanos nuestros, v\u00edctimas de abuso de poder, conciencia y sexual por parte de ministros ordenados. Sin lugar a dudas es un tiempo de sufrimiento en la vida de las v\u00edctimas que padecieron las diferentes formas de abusos; tambi\u00e9n para sus familias y para todo el Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Como Ustedes saben estamos firmemente comprometidos con la puesta en marcha de las reformas necesarias para impulsar, desde la ra\u00edz, una cultura basada en el cuidado pastoral de manera tal que la cultura del abuso no encuentre espacio para desarrollarse y, menos a\u00fan, perpetuarse. No es tarea f\u00e1cil y de corto plazo, reclama el compromiso de todos. Si en el pasado la omisi\u00f3n pudo transformarse en una forma de respuesta, hoy queremos que la conversi\u00f3n, la transparencia, la sinceridad y solidaridad con las v\u00edctimas se convierta en nuestro modo de hacer la historia y nos ayude a estar m\u00e1s atentos ante todo sufrimiento humano<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Este dolor no es indiferente tampoco a los presb\u00edteros. As\u00ed lo pude constatar en las diferentes visitas pastorales tanto en mi di\u00f3cesis como en otras donde tuve la oportunidad de mantener encuentros y charlas personales con sacerdotes. Muchos de ellos me manifestaron su indignaci\u00f3n por lo sucedido, y tambi\u00e9n cierta impotencia, ya que adem\u00e1s del \u00abdesgaste por la entrega han vivido el da\u00f1o que provoca la sospecha y el cuestionamiento, que en algunos o muchos pudo haber introducido la duda, el miedo y la desconfianza\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Numerosas son las cartas de sacerdotes que comparten este sentir. Por otra parte, consuela encontrar pastores que, al constatar y conocer el dolor sufriente de las v\u00edctimas y del Pueblo de Dios, se movilizan, buscan palabras y caminos de esperanza.<\/p>\n<p>Sin negar y repudiar el da\u00f1o causado por algunos hermanos nuestros ser\u00eda injusto no reconocer a tantos sacerdotes que, de manera constante y honesta, entregan todo lo que son y tienen por el bien de los dem\u00e1s (cf.\u00a0<i>2 Co<\/i>\u00a012,15) y llevan adelante una paternidad espiritual capaz de llorar con los que lloran; son innumerables los sacerdotes que hacen de su vida una obra de misericordia en regiones o situaciones tantas veces inh\u00f3spitas, alejadas o abandonadas incluso a riesgo de la propia vida. Reconozco y agradezco vuestro valiente y constante ejemplo que, en momentos de turbulencia, verg\u00fcenza y dolor, nos manifiesta que Ustedes siguen jug\u00e1ndose con alegr\u00eda por el Evangelio<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>Estoy convencido de que, en la medida en que seamos fieles a la voluntad de Dios, los tiempos de purificaci\u00f3n eclesial que vivimos nos har\u00e1n m\u00e1s alegres y sencillos y ser\u00e1n, en un futuro no lejano, muy fecundos. \u00ab\u00a1No nos desanimemos! El se\u00f1or est\u00e1 purificando a su Esposa y nos est\u00e1 convirtiendo a todos a S\u00ed. Nos permite experimentar la prueba para que entendamos que sin \u00c9l somos polvo. Nos est\u00e1 salvando de la hipocres\u00eda y de la espiritualidad de las apariencias. Est\u00e1 soplando su Esp\u00edritu para devolver la belleza a su Esposa sorprendida en flagrante adulterio. Nos har\u00e1 bien leer hoy el cap\u00edtulo 16 de Ezequiel. Esa es la historia de la Iglesia. Esa es mi historia, puede decir alguno de nosotros. Y, al final, a trav\u00e9s de tu verg\u00fcenza, seguir\u00e1s siendo un pastor. Nuestro humilde arrepentimiento, que permanece en silencio, en l\u00e1grimas ante la monstruosidad del pecado y la insondable grandeza del perd\u00f3n de Dios, es el comienzo renovado de nuestra santidad\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>GRATITUD<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">\u00abDoy gracias sin cesar por Ustedes\u00bb (<i>Ef\u00a0<\/i>1,16).<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n, m\u00e1s que una elecci\u00f3n nuestra, es respuesta a un llamado gratuito del Se\u00f1or. Es bueno volver una y otra vez sobre esos pasajes evang\u00e9licos donde vemos a Jes\u00fas rezar, elegir y llamar \u00abpara que est\u00e9n con \u00c9l y para enviarlos a predicar\u00bb (<i>Mc<\/i>\u00a03,14).<\/p>\n<p>Quisiera recordar aqu\u00ed a un gran maestro de vida sacerdotal de mi pa\u00eds natal, el padre Lucio Gera quien, hablando a un grupo de sacerdotes en tiempos de muchas pruebas en Am\u00e9rica Latina, les dec\u00eda: \u201cSiempre, pero sobre todo en las pruebas, debemos volver a esos momentos luminosos en que experimentamos el llamado del Se\u00f1or a consagrar toda nuestra vida a su servicio\u201d. Es lo que me gusta llamar \u201cla memoria deuteron\u00f3mica de la vocaci\u00f3n\u201d que nos permite volver \u00aba ese punto incandescente en el que la gracia de Dios me toc\u00f3 al comienzo del camino y con esa chispa volver a encender el fuego para el hoy, para cada d\u00eda y llevar calor y luz a mis hermanos y hermanas. Con esta chispa se enciende una alegr\u00eda humilde, una alegr\u00eda que no ofende el dolor y la desesperaci\u00f3n, una alegr\u00eda buena y serena\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>Un d\u00eda pronunciamos un \u201cs\u00ed\u201d que naci\u00f3 y creci\u00f3 en el seno de una comunidad cristiana de la mano de esos santos \u00abde la puerta de al lado\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>\u00a0que nos mostraron con fe sencilla que val\u00eda la pena entregar todo por el Se\u00f1or y su Reino. Un \u201cs\u00ed\u201d cuyo alcance ha tenido y tendr\u00e1 una trascendencia impensada, que muchas veces no llegaremos a imaginar todo el bien que fue y es capaz de generar. \u00a1Qu\u00e9 lindo cuando un cura anciano se ve rodeado y visitado por esos peque\u00f1os \u2014ya adultos\u2014 que bautiz\u00f3 en sus inicios y, con gratitud, le vienen a presentar la familia! All\u00ed descubrimos que fuimos ungidos para ungir y la unci\u00f3n de Dios nunca defrauda y me hace decir con el Ap\u00f3stol: \u00abDoy gracias sin cesar por Ustedes\u00bb (<i>Ef<\/i>\u00a01,16) y por todo el bien que han hecho.<\/p>\n<p>En momentos de tribulaci\u00f3n, fragilidad, as\u00ed como en los de debilidad y manifestaci\u00f3n de nuestros l\u00edmites, cuando la peor de todas las tentaciones es quedarse rumiando la desolaci\u00f3n<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>\u00a0fragmentando la mirada, el juicio y el coraz\u00f3n, en esos momentos es importante \u2014hasta me animar\u00eda a decir crucial\u2014 no s\u00f3lo no perder la memoria agradecida del paso del Se\u00f1or por nuestra vida, la memoria de su mirada misericordiosa que nos invit\u00f3 a jug\u00e1rnosla por \u00c9l y por su Pueblo, sino tambi\u00e9n animarse a ponerla en pr\u00e1ctica y con el salmista poder armar nuestro propio canto de alabanza porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb (<i>Sal<\/i>\u00a0135).<\/p>\n<p>El agradecimiento siempre es un \u201carma poderosa\u201d. S\u00f3lo si somos capaces de contemplar y agradecer concretamente todos los gestos de amor, generosidad, solidaridad y confianza, as\u00ed como de perd\u00f3n, paciencia, aguante y compasi\u00f3n con los que fuimos tratados, dejaremos al Esp\u00edritu regalarnos ese aire fresco capaz de renovar (y no emparchar) nuestra vida y misi\u00f3n. Dejemos que, al igual que Pedro en la ma\u00f1ana de la \u201cpesca milagrosa\u201d, el constatar tanto bien recibido nos haga despertar la capacidad de asombro y gratitud que nos lleve a decir: \u00abAl\u00e9jate de m\u00ed, Se\u00f1or, porque soy un pecador\u00bb (<i>Lc<\/i>\u00a05,8) y, escuchemos una vez m\u00e1s de boca del Se\u00f1or su llamado: \u00abNo temas, de ahora en adelante ser\u00e1s pescador de hombres\u00bb (<i>Lc\u00a0<\/i>5,10); porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p>Hermanos, gracias por vuestra fidelidad a los compromisos contra\u00eddos. Es todo un signo que, en una sociedad y una cultura que convirti\u00f3 \u201clo gaseoso\u201d en valor, existan personas que apuesten y busquen asumir compromisos que exigen toda la vida. Sustancialmente estamos diciendo que seguimos creyendo en Dios que jam\u00e1s ha quebrantado su alianza, inclusive cuando nosotros la hemos quebrantado incontablemente. Esto nos invita a celebrar la fidelidad de Dios que no deja de confiar, creer y apostar a pesar de nuestros l\u00edmites y pecados, y nos invita a hacer lo mismo. Conscientes de llevar un tesoro en vasijas de barro (cf.\u00a0<i>2 Co<\/i>4,7), sabemos que el Se\u00f1or triunfa en la debilidad (cf.\u00a0<i>2 Co<\/i>\u00a012,9), no deja de sostenernos y llamarnos, d\u00e1ndonos el ciento por uno (cf.\u00a0<i>Mc<\/i>\u00a010,29-30) porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias por la alegr\u00eda con la que han sabido entregar sus vidas, mostrando un coraz\u00f3n que con los a\u00f1os luch\u00f3 y lucha para no volverse estrecho y amargo y ser, por el contrario, cotidianamente ensanchado por el amor a Dios y a su pueblo; un coraz\u00f3n que, como al buen vino, el tiempo no lo ha agriado, sino que le dio una calidad cada vez m\u00e1s exquisita; porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias por buscar fortalecer los v\u00ednculos de fraternidad y amistad en el presbiterio y con vuestro obispo, sosteni\u00e9ndose mutuamente, cuidando al que est\u00e1 enfermo, buscando al que se a\u00edsla, animando y aprendiendo la sabidur\u00eda del anciano, compartiendo los bienes, sabiendo re\u00edr y llorar juntos, \u00a1cu\u00e1n necesarios son estos espacios! E inclusive siendo constantes y perseverantes cuando tuvieron que asumir alguna misi\u00f3n \u00e1spera o impulsar a alg\u00fan hermano a asumir sus responsabilidades; porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias por el testimonio de perseverancia y \u201caguante\u201d (<i>hypomon\u00e9<\/i>) en la entrega pastoral que tantas veces, movidos por la\u00a0<i>parres\u00eda\u00a0<\/i>del pastor<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, nos lleva a luchar con el Se\u00f1or en la oraci\u00f3n, como Mois\u00e9s en aquella valiente y hasta riesgosa intercesi\u00f3n por el pueblo (cf.\u00a0<i>Nm<\/i>\u00a014,13-19;\u00a0<i>Ex<\/i>\u00a032,30-32;\u00a0<i>Dt<\/i>\u00a09,18-21); porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias por celebrar diariamente la Eucarist\u00eda y apacentar con misericordia en el sacramento de la reconciliaci\u00f3n, sin rigorismos ni laxismos, haci\u00e9ndose cargo de las personas y acompa\u00f1\u00e1ndolas en el camino de conversi\u00f3n hacia la vida nueva que el Se\u00f1or nos regala a todos. Sabemos que por los escalones de la misericordia podemos llegar hasta lo m\u00e1s bajo de nuestra condici\u00f3n humana \u2014fragilidad y pecados incluidos\u2014 y, en el mismo instante, experimentar lo m\u00e1s alto de la perfecci\u00f3n divina: \u00abSean misericordiosos como el Padre es misericordioso\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Y as\u00ed ser \u00abcapaces de caldear el coraz\u00f3n de las personas, de caminar con ellas en la noche, de saber dialogar e incluso descender a su noche y su oscuridad sin perderse\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>; porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias por ungir y anunciar a todos, con ardor, \u201ca tiempo y a destiempo\u201d el Evangelio de Jesucristo (cf.\u00a0<i>2 Tm<\/i>\u00a04,2), sondeando el coraz\u00f3n de la propia comunidad \u00abpara buscar d\u00f3nde est\u00e1 vivo y ardiente el deseo de Dios y tambi\u00e9n d\u00f3nde ese di\u00e1logo, que era amoroso, fue sofocado o no pudo dar fruto\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>; porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias por las veces en que, dej\u00e1ndose conmover en las entra\u00f1as, han acogido a los ca\u00eddos, curado sus heridas, dando calor a sus corazones, mostrando ternura y compasi\u00f3n como el samaritano de la par\u00e1bola (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a010,25-37). Nada urge tanto como esto: proximidad, cercan\u00eda, hacernos cercanos a la carne del hermano sufriente. \u00a1Cu\u00e1nto bien hace el ejemplo de un sacerdote que se acerca y no le huye a las heridas de sus hermanos!<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Reflejo del coraz\u00f3n del pastor que aprendi\u00f3 el gusto espiritual de sentirse uno con su pueblo<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>; que no se olvida que sali\u00f3 de \u00e9l y que s\u00f3lo en su servicio encontrar\u00e1 y podr\u00e1 desplegar su m\u00e1s pura y plena identidad, que le hace desarrollar un estilo de vida austera y sencilla, sin aceptar privilegios que no tienen sabor a Evangelio; porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias demos, tambi\u00e9n por la santidad del Pueblo fiel de Dios que somos invitados a apacentar y, a trav\u00e9s del cual, el Se\u00f1or tambi\u00e9n nos apacienta y cuida con el regalo de poder contemplar a ese pueblo en esos \u00abpadres que cuidan con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante d\u00eda a d\u00eda, veo la santidad de la Iglesia militante\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Agradezcamos por cada uno de ellos y dej\u00e9monos socorrer y estimular por su testimonio; porque \u00abeterna es su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00c1NIMO<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">\u00abMi deseo es que se sientan animados\u00bb (<i>Col<\/i>\u00a02,2).<\/p>\n<p>Mi segundo gran deseo, haci\u00e9ndome eco de las palabras de san Pablo, es acompa\u00f1arlos a renovar nuestro \u00e1nimo sacerdotal, fruto ante todo de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en nuestras vidas. Frente a experiencias dolorosas todos tenemos necesidad de consuelo y de \u00e1nimo. La misi\u00f3n a la que fuimos llamados no entra\u00f1a ser inmunes al sufrimiento, al dolor e inclusive a la incomprensi\u00f3n<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>; al contrario, nos pide mirarlos de frente y asumirlos para dejar que el Se\u00f1or los transforme y nos configure m\u00e1s a \u00c9l. \u00abEn el fondo, la falta de un reconocimiento sincero, dolorido y orante de nuestros l\u00edmites es lo que impide a la gracia actuar mejor en nosotros, ya que no le deja espacio para provocar ese bien posible que se integra en un camino sincero y real de crecimiento\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p>\n<p>Un buen \u201ctest\u201d para conocer como est\u00e1 nuestro coraz\u00f3n de pastor es preguntarnos c\u00f3mo enfrentamos el dolor. Muchas veces se puede actuar como el levita o el sacerdote de la par\u00e1bola que dan un rodeo e ignoran al hombre ca\u00eddo (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a010,31-32). Otros se acercan mal, lo intelectualizan refugi\u00e1ndose en lugares comunes: \u201cla vida es as\u00ed\u201d, \u201cno se puede hacer nada\u201d, dando lugar al fatalismo y la desaz\u00f3n; o se acercan con una mirada de preferencias selectivas que lo \u00fanico que genera es aislamiento y exclusi\u00f3n. \u00abComo el profeta Jon\u00e1s siempre llevamos latente la tentaci\u00f3n de huir a un lugar seguro que puede tener muchos nombres: individualismo, espiritualismo, encerramiento en peque\u00f1os mundos\u2026\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>, los cuales lejos de hacer que nuestras entra\u00f1as se conmuevan terminan apart\u00e1ndonos de las heridas propias, de las de los dem\u00e1s y, por tanto, de las llagas de Jes\u00fas<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>.<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ednea quisiera se\u00f1alar otra actitud sutil y peligrosa que, como le gustaba decir a Bernanos, es \u00abel m\u00e1s preciado de los elixires del demonio\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>\u00a0y la m\u00e1s nociva para quienes queremos servir al Se\u00f1or porque siembra desaliento, orfandad y conduce a la desesperaci\u00f3n<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. Desilusionados con la realidad, con la Iglesia o con nosotros mismos, podemos vivir la tentaci\u00f3n de apegarnos a una\u00a0<i>tristeza dulzona,<\/i>\u00a0que los padres de Oriente llamaban acedia. El card. Tom\u00e1\u0161 \u0160pidl\u00edk dec\u00eda: \u00abSi nos asalta la tristeza por c\u00f3mo es la vida, por la compa\u00f1\u00eda de los otros, porque estamos solos\u2026 entonces es porque tenemos una falta de fe en la Providencia de Dios y en su obra. La tristeza [\u2026] paraliza el \u00e1nimo de continuar con el trabajo, con la oraci\u00f3n, nos hace antip\u00e1ticos para los que viven junto a nosotros. Los monjes, que dedican una larga descripci\u00f3n a este vicio, lo llaman el peor enemigo de la vida espiritual\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>.<\/p>\n<p>Conocemos esa tristeza que lleva al acostumbramiento y conduce paulatinamente a la naturalizaci\u00f3n del mal y a la injusticia con el tenue susurrar del \u201csiempre se hizo as\u00ed\u201d. Tristeza que vuelve est\u00e9ril todo intento de transformaci\u00f3n y conversi\u00f3n propagando resentimiento y animosidad. \u00ab\u00c9sa no es la opci\u00f3n de una vida digna y plena, \u00e9se no es el deseo de Dios para nosotros, \u00e9sa no es la vida en el Esp\u00edritu que brota del coraz\u00f3n de Cristo Resucitado\u00bb y para la que fuimos llamados<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. Hermanos, cuando esa\u00a0<i>tristeza dulzona<\/i>\u00a0amenace con adue\u00f1arse de nuestra vida o de nuestra comunidad, sin asustarnos ni preocuparnos, pero con determinaci\u00f3n, pidamos y hagamos pedir al Esp\u00edritu que \u00abvenga a despertarnos, a pegarnos un sacud\u00f3n en nuestra modorra, a liberarnos de la inercia. Desafiemos las costumbres, abramos bien los ojos, los o\u00eddos y sobre todo el coraz\u00f3n, para dejarnos descolocar por lo que sucede a nuestro alrededor y por el grito de la Palabra viva y eficaz del Resucitado\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>.<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme repetirlo, todos necesitamos del consuelo y la fortaleza de Dios y de los hermanos en los tiempos dif\u00edciles. A todos nos sirven aquellas sentidas palabras de san Pablo a sus comunidades: \u00abLes pido, por tanto, que no se desanimen a causa de las tribulaciones\u00bb (<i>Ef<\/i>\u00a03,13); \u00abMi deseo es que se sientan animados\u00bb (<i>Col<\/i>\u00a02,2), y as\u00ed poder llevar adelante la misi\u00f3n que cada ma\u00f1ana el Se\u00f1or nos regala: transmitir \u00abuna buena noticia, una alegr\u00eda para todo el pueblo\u00bb (<i>Lc\u00a0<\/i>2,10). Pero, eso s\u00ed, no ya como teor\u00eda o conocimiento intelectual o moral de lo que deber\u00eda ser, sino como hombres que en medio del dolor fueron transformados y transfigurados por el Se\u00f1or, y como Job llegan a exclamar: \u00abYo te conoc\u00eda s\u00f3lo de o\u00eddas, pero ahora te han visto mis ojos\u00bb (42,5). Sin esta experiencia fundante, todos nuestros esfuerzos nos llevar\u00e1n por el camino de la frustraci\u00f3n y el desencanto.<\/p>\n<p>A lo largo de nuestra vida, hemos podido contemplar como \u00abcon Jesucristo siempre nace y renace la alegr\u00eda\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a>. Si bien existen distintas etapas en esta vivencia, sabemos que m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fragilidades y pecados Dios siempre \u00abnos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegr\u00eda\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>. Esa alegr\u00eda no nace de nuestros esfuerzos voluntaristas o intelectualistas sino de la confianza de saber que siguen actuantes las palabras de Jes\u00fas a Pedro: en el momento que seas zarandeado, no te olvides que \u00abyo mismo he rogado por ti, para que no te falte la fe\u00bb (<i>Lc<\/i>\u00a022,32). El Se\u00f1or es el primero en rezar y en luchar por vos y por m\u00ed. Y nos invita a entrar de lleno en su oraci\u00f3n. Inclusive pueden llegar momentos en los que tengamos que sumergirnos en \u00abla oraci\u00f3n de Getseman\u00ed, la m\u00e1s humana y la m\u00e1s dram\u00e1tica de las plegarias de Jes\u00fas [\u2026]. Hay s\u00faplica, tristeza, angustia, casi una desorientaci\u00f3n (<i>Mc<\/i>\u00a014,33s.)\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a>.<\/p>\n<p>Sabemos que no es f\u00e1cil permanecer delante del Se\u00f1or dejando que su mirada recorra nuestra vida, sane nuestro coraz\u00f3n herido y lave nuestros pies impregnados de la mundanidad que se adhiri\u00f3 en el camino e impide caminar. En la oraci\u00f3n experimentamos nuestra bendita precariedad que nos recuerda que somos disc\u00edpulos necesitados del auxilio del Se\u00f1or y nos libera de esa tendencia \u00abprometeica de quienes en el fondo s\u00f3lo conf\u00edan en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p>\n<p>Hermanos, Jes\u00fas m\u00e1s que nadie, conoce nuestros esfuerzos y logros, as\u00ed como tambi\u00e9n los fracasos y desaciertos. \u00c9l es el primero en decirnos: \u00abVengan a m\u00ed todos los que est\u00e1n afligidos y agobiados, y yo los aliviar\u00e9. Carguen sobre Ustedes mi yugo y aprendan de m\u00ed, porque soy paciente y humilde de coraz\u00f3n, y as\u00ed encontrar alivio\u00bb (<i>Mt<\/i>\u00a011,28-29).<\/p>\n<p>En una oraci\u00f3n as\u00ed sabemos que nunca estamos solos. La oraci\u00f3n del pastor es una oraci\u00f3n habitada tanto por el Esp\u00edritu \u00abque clama a Dios llam\u00e1ndolo \u00a1Abba!, es decir, \u00a1Padre!\u00bb (<i>Ga<\/i>\u00a04,6) como por el pueblo que le fue confiado. Nuestra misi\u00f3n e identidad se entienden desde esta doble vinculaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n del pastor se nutre y encarna en el coraz\u00f3n del Pueblo de Dios. Lleva las marcas de las heridas y alegr\u00edas de su gente a la que presenta desde el silencio al Se\u00f1or para que las unja con el don del Esp\u00edritu Santo. Es la esperanza del pastor que conf\u00eda y lucha para que el Se\u00f1or cure nuestra fragilidad, la personal y la de nuestros pueblos. Pero no perdamos de vista que precisamente en la oraci\u00f3n del Pueblo de Dios es donde se encarna y encuentra lugar el coraz\u00f3n del pastor. Esto nos libra a todos de buscar o querer respuestas f\u00e1ciles, r\u00e1pidas y prefabricadas, permiti\u00e9ndole al Se\u00f1or que sea \u00c9l (y no nuestras recetas y prioridades) quien muestre un camino de esperanza. No perdamos de vista que, en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de la comunidad primitiva, tal como leemos en el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, la oraci\u00f3n se constituy\u00f3 en la verdadera protagonista.<\/p>\n<p>Hermanos, reconozcamos nuestra fragilidad, s\u00ed; pero dejemos que Jes\u00fas la transforme y nos lance una y otra vez a la misi\u00f3n. No nos perdamos la alegr\u00eda de sentirnos \u201covejas\u201d, de saber que \u00e9l es nuestro Se\u00f1or y Pastor.<\/p>\n<p>Para mantener animado el coraz\u00f3n es necesario no descuidar estas dos vinculaciones constitutivas de nuestra identidad: la primera, con Jes\u00fas. Cada vez que nos desvinculamos de Jes\u00fas o descuidamos la relaci\u00f3n con \u00c9l, poco a poco nuestra entrega se va secando y nuestras l\u00e1mparas se quedan sin el aceite capaz de iluminar la vida (cf.\u00a0<i>Mt\u00a0<\/i>25,1-13): \u00abAs\u00ed como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco Ustedes, si no permanecen en m\u00ed. Permanezcan en mi amor (\u2026) porque separados de m\u00ed, nada pueden hacer\u00bb (<i>Jn<\/i>\u00a015,4-5). En este sentido, quisiera animarlos a no descuidar el acompa\u00f1amiento espiritual, teniendo a alg\u00fan hermano con quien charlar, confrontar, discutir y discernir en plena confianza y transparencia el propio camino; un hermano sapiente con quien hacer la experiencia de saberse disc\u00edpulos. B\u00fasquenlo, encu\u00e9ntrenlo y disfruten de la alegr\u00eda de dejarse cuidar, acompa\u00f1ar y aconsejar. Es una ayuda insustituible para poder vivir el ministerio haciendo la voluntad del Padre (cf.\u00a0<i>Hb<\/i>\u00a010,9) y dejar al coraz\u00f3n latir con \u00ablos mismos sentimientos de Cristo\u00bb (<i>Flp<\/i>\u00a02,5). Qu\u00e9 bien nos hacen las palabras del Eclesiast\u00e9s: \u00abValen m\u00e1s dos juntos que uno solo\u2026 si caen, uno levanta a su compa\u00f1ero, pero \u00a1pobre del que est\u00e1 solo y se cae, sin tener nadie que lo levante!\u00bb (4,9-10).<\/p>\n<p>La otra vinculaci\u00f3n constitutiva: acrecienten y alimenten el v\u00ednculo con vuestro pueblo. No se a\u00edslen de su gente y de los presbiterios o comunidades. Menos a\u00fan se enclaustren en grupos cerrados y elitistas. Esto, en el fondo, asfixia y envenena el alma. Un ministro animado es un ministro siempre en salida; y \u201cestar en salida\u201d nos lleva a caminar \u00aba veces delante, a veces en medio y a veces detr\u00e1s: delante, para guiar a la comunidad; en medio, para mejor comprenderla, alentarla y sostenerla; detr\u00e1s, para mantenerla unida y que nadie se quede demasiado atr\u00e1s\u2026 y tambi\u00e9n por otra raz\u00f3n: porque el pueblo tiene \u201colfato\u201d. Tiene olfato en encontrar nuevas sendas para el camino, tiene el \u201c<i>sensus fidei<\/i>\u201d [cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">LG<\/a><\/i>\u00a012]. \u00bfHay algo m\u00e1s bello?\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a>. Jes\u00fas mismo es el modelo de esta opci\u00f3n evangelizadora que nos introduce en el coraz\u00f3n del pueblo. \u00a1Qu\u00e9 bien nos hace mirarlo cercano a todos! La entrega de Jes\u00fas en la cruz no es m\u00e1s que la culminaci\u00f3n de ese estilo evangelizador que marc\u00f3 toda su existencia.<\/p>\n<p>Hermanos, el dolor de tantas v\u00edctimas, el dolor del Pueblo de Dios, as\u00ed como el nuestro propio no puede ser en vano. Es Jes\u00fas mismo quien carga todo este peso en su cruz y nos invita a renovar nuestra misi\u00f3n para estar cerca de los que sufren, para estar, sin verg\u00fcenzas, cerca de las miserias humanas y, por qu\u00e9 no, vivirlas como propias para hacerlas eucarist\u00eda<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a>. Nuestro tiempo, marcado por viejas y nuevas heridas necesita que seamos artesanos de relaci\u00f3n y de comuni\u00f3n, abiertos, confiados y expectantes de la novedad que el Reino de Dios quiere suscitar hoy. Un Reino de pecadores perdonados invitados a testimoniar la siempre viva y actuante compasi\u00f3n del Se\u00f1or; \u00abporque eterna es su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>ALABANZA<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">\u00abProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or\u00bb (<i>Lc<\/i>\u00a01,46).<\/p>\n<p>Es imposible hablar de gratitud y \u00e1nimo sin contemplar a Mar\u00eda. Ella, mujer de coraz\u00f3n traspasado (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a02,35), nos ense\u00f1a la alabanza capaz de abrir la mirada al futuro y devolver la esperanza al presente. Toda su vida qued\u00f3 condensada en su canto de alabanza (cf.\u00a0<i>Lc\u00a0<\/i>1,46-55) que tambi\u00e9n somos invitados a entonar como promesa de plenitud.<\/p>\n<p>Cada vez que voy a un Santuario Mariano, me gusta \u201cganar tiempo\u201d mirando y dej\u00e1ndome mirar por la Madre, pidiendo la confianza del ni\u00f1o, del pobre y del sencillo que sabe que ah\u00ed esta su Madre y es capaz de mendigar un lugar en su regazo. Y en ese estar mir\u00e1ndola, escuchar una vez m\u00e1s como el indio Juan Diego: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hay hijo m\u00edo el m\u00e1s peque\u00f1o?, \u00bfqu\u00e9 entristece tu coraz\u00f3n? \u00bfAcaso no estoy yo aqu\u00ed, yo que tengo el honor de ser tu madre?\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>.<\/p>\n<p>Mirar a Mar\u00eda es volver \u00aba creer en lo revolucionario de la ternura y del cari\u00f1o. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los d\u00e9biles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>.<\/p>\n<p>Si alguna vez, la mirada comienza a endurecerse, o sentimos que la fuerza seductora de la apat\u00eda o la desolaci\u00f3n quiere arraigar y apoderarse del coraz\u00f3n; si el gusto por sentirnos parte viva e integrante del Pueblo de Dios comienza a incomodar y nos percibimos empujados hacia una actitud elitista\u2026 no tengamos miedo de contemplar a Mar\u00eda y entonar su canto de alabanza.<\/p>\n<p>Si alguna vez nos sentimos tentados de aislarnos y encerrarnos en nosotros mismos y en nuestros proyectos protegi\u00e9ndonos de los caminos siempre polvorientos de la historia, o si el lamento, la queja, la cr\u00edtica o la iron\u00eda se adue\u00f1an de nuestro accionar sin ganas de luchar, de esperar y de amar\u2026 miremos a Mar\u00eda para que limpie nuestra mirada de toda \u201cpelusa\u201d que puede estar impidi\u00e9ndonos ser atentos y despiertos para contemplar y celebrar a Cristo que Vive en medio de su Pueblo. Y si vemos que no logramos caminar derecho, que nos cuesta mantener los prop\u00f3sitos de conversi\u00f3n, dig\u00e1mosle como le suplicaba, casi con complicidad, ese gran p\u00e1rroco, poeta tambi\u00e9n, de mi anterior di\u00f3cesis: \u00abEsta tarde, Se\u00f1ora \/ la promesa es sincera; \/ por las dudas no olvides \/ dejar la llave afuera\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a>. \u00abElla es la amiga siempre atenta para que no falte vino en nuestras vidas. Ella es la del coraz\u00f3n abierto por la espada, que comprende todas las penas. Como madre de todos, es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolor de parto hasta que brote la justicia\u2026 como una verdadera madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercan\u00eda del Amor de Dios\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a>.<\/p>\n<p>Hermanos, una vez m\u00e1s, \u00abdoy gracias sin cesar por Ustedes\u00bb (<i>Ef\u00a0<\/i>1,16) por vuestra entrega y misi\u00f3n con la confianza que \u00abDios quita las piedras m\u00e1s duras, contra las que se estrellan las esperanzas y las expectativas: la muerte, el pecado, el miedo, la mundanidad. La historia humana no termina ante una piedra sepulcral, porque hoy descubre la \u201cpiedra viva\u201d (cf.\u00a0<i>1 P<\/i>\u00a02,4): Jes\u00fas resucitado. Nosotros, como Iglesia, estamos fundados en \u00c9l, e incluso cuando nos desanimamos, cuando sentimos la tentaci\u00f3n de juzgarlo todo en base a nuestros fracasos, \u00c9l viene para hacerlo todo nuevo\u00bb<a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a>.<\/p>\n<p>Dejemos que sea la gratitud lo que despierte la alabanza y nos anime una vez m\u00e1s en la misi\u00f3n de ungir a nuestros hermanos en la esperanza. A ser hombres que testimonien con su vida la compasi\u00f3n y misericordia que s\u00f3lo Jes\u00fas nos puede regalar.<\/p>\n<p>Que el Se\u00f1or Jes\u00fas los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Y, por favor, les pido que no se olviden de rezar por m\u00ed.<\/p>\n<p>Fraternalmente,<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Francisco<\/strong><\/p>\n<p align=\"right\">\n<p align=\"left\">Roma, junto a San Juan de Letr\u00e1n, 4 de agosto de 2019.<br \/>\nMemoria lit\u00fargica del santo Cura de Ars.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0Carta ap.\u00a0<i><a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/pius-xi\/la\/apost_letters\/documents\/hf_p-xi_apl_19290423_anno-iubilari.html\">Anno Iubilari<\/a>:<\/i>\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a021 (1929), 313.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0Conferencia Episcopal Italiana (20 mayo 2019). La paternidad espiritual que impulsa al Obispo a no dejar hu\u00e9rfanos a sus presb\u00edteros, y se puede \u201cpalpar\u201d no s\u00f3lo en la capacidad que estos tengan de tener abiertas sus puertas para todos sus curas sino en ir a buscarlos para cuidar y acompa\u00f1ar.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0Cf. S. Juan XXIII,\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-xxiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_j-xxiii_enc_19590801_sacerdotii.html\">Carta enc.\u00a0<i>Sacerdotii nostri primordia<\/i>, en el I centenario del tr\u00e1nsito del santo Cura de Ars<\/a>\u00a0(1 agosto 1959).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html\">Carta al Pueblo de Dios<\/a><\/i>\u00a0(20 agosto 2018).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0<i><a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2018\/january\/documents\/papa-francesco_20180116_cile-santiago-religiosi.html\">Encuentro con los sacerdotes, religiosos\/as, consagrados\/as y seminaristas<\/a>,\u00a0<\/i>Santiago de Chile (16 enero 2018).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180531_lettera-popolodidio-cile.html\">Carta al Pueblo de Dios que peregrina en Chile<\/a><\/i>\u00a0(31 mayo 2018).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2019\/march\/documents\/papa-francesco_20190307_liturgiapenitenziale-presbiteriroma.html\">Encuentro con los sacerdotes de la Di\u00f3cesis de Roma<\/a><\/i>\u00a0(7 marzo 2019).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2014\/documents\/papa-francesco_20140419_omelia-veglia-pasquale.html\">Homil\u00eda en la Vigilia Pascual<\/a><\/i>\u00a0(19 abril 2014).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html\">Gaudete et Exsultate<\/a><\/i>, 7.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a>\u00a0Cf. J. M. Bergoglio,\u00a0<i>Las cartas de la tribulaci\u00f3n<\/i>, Herder 2019, p. 21.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2014\/march\/documents\/papa-francesco_20140306_clero-diocesi-roma.html\">Encuentro con los sacerdotes de la Di\u00f3cesis de Roma<\/a><\/i>\u00a0(6 marzo 2014).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a>\u00a0<i>Retiro con ocasi\u00f3n del Jubileo de los Sacerdotes, Primera Meditaci\u00f3n<\/i>\u00a0(2 junio 2016).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a>\u00a0A. Spadaro,\u00a0<i>Intervista a Papa Francesco<\/i>, \u201cLa Civilt\u00e0 Cattolica\u201d 3918 (19 settembre 2013), 462.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_contexto_lit%C3%BArgico\">Evangelii Gaudium<\/a><\/i>, 137.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2014\/march\/documents\/papa-francesco_20140306_clero-diocesi-roma.html\">Encuentro con los sacerdotes de la Di\u00f3cesis de Roma<\/a><\/i>\u00a0(6 marzo 2014).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_gusto_espiritual_de_ser_pueblo\">Evangelii Gaudium<\/a><\/i>, 268.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html\">Gaudete et Exsultate<\/a><\/i>, 7.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_letters\/documents\/papa-francesco-lettera-ap_20161120_misericordia-et-misera.html\">Misericordia et Misera<\/a><\/i>, 13.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a><i>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#Una_voluntad_sin_humildad\">Gaudete et Exsultate<\/a><\/i>, 50.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#Audacia_y_fervor\">Gaudete et Exsultate<\/a><\/i>, 134.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a>\u00a0Cf. J. M. Bergoglio,\u00a0<i>Reflexiones en esperanza<\/i>, LEV 2013, p. 14.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a><i>\u00a0Journal d\u2019un cur\u00e9 de campagne<\/i>, 135. Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_acedia_ego%C3%ADsta\">Evangelii Gaudium<\/a><\/i>, 83.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a>\u00a0Cf. Barsanufio,\u00a0<i>Cartas<\/i>; en V. Cutro \u2013 M. T. Szwemin,\u00a0<i>Bisogno di paternit\u00e0<\/i>, Varsavia 2018, p. 124.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i>El arte de purificar el coraz\u00f3n<\/i>, Monte Carmelo 2003, p. 60.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Alegr%C3%ADa_que_se_renueva_y_se_comunica\">Evangelii Gaudium<\/a><\/i>, 2.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#Audacia_y_fervor\">Gaudete et Exsultate<\/a><\/i>, 137.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a>\u00a0<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_alegr%C3%ADa_del_Evangelio\"><i>Evangelii Gaudium<\/i>,<\/a>\u00a01.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Alegr%C3%ADa_que_se_renueva_y_se_comunica\">Ib\u00edd<\/a>.,<\/i>\u00a03.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a>\u00a0J. M. Bergoglio,\u00a0<i>Reflexiones en esperanza<\/i>, LEV 2013, p. 26.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#No_a_la_mundanidad_espiritual\">Evangelii Gaudium<\/a><\/i>, 94.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a>\u00a0<i><a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2013\/october\/documents\/papa-francesco_20131004_clero-assisi.html\">Encuentro con el clero, personas de vida consagrada y miembros de consejos pastorales<\/a><\/i>, As\u00eds (4 octubre 2013).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_gusto_espiritual_de_ser_pueblo\">Evangelii Gaudium<\/a><\/i>, 268-270.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a>\u00a0Cf.\u00a0<i>Nican Mopohua<\/i>, 107, 118, 119.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_Estrella_de_la_nueva_evangelizaci%C3%B3n\">Evangelii Gaudium<\/a><\/i>, 288.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a>\u00a0Cf. A. L. Calori,\u00a0<i>Aula F\u00falgida<\/i>, Buenos Aires 1946.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#El_regalo_de_Jes%C3%BAs_a_su_pueblo\">Evangelii Gaudium<\/a><\/i>, 286.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2019\/documents\/papa-francesco_20190804_lettera-presbiteri.html#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a>\u00a0<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2014\/documents\/papa-francesco_20140419_omelia-veglia-pasquale.html\">Homil\u00eda en la Vigilia Pascual<\/a><\/i>\u00a0(20 abril 2019).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LOS SACERDOTES A mis hermanos presb\u00edteros. Queridos hermanos: Recordamos los 160 a\u00f1os de la muerte del santo Cura de Ars a quien\u00a0P\u00edo XI\u00a0present\u00f3 como patrono para todos los p\u00e1rrocos del mundo[1]. En su fiesta quiero escribirles esta carta, no s\u00f3lo a los p\u00e1rrocos sino tambi\u00e9n a todos Ustedes hermanos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":7822,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58],"class_list":["post-7820","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7820","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7820"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7820\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7820"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7820"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7820"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}