{"id":7824,"date":"2019-08-04T08:15:59","date_gmt":"2019-08-04T11:15:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=7824"},"modified":"2019-08-04T08:15:59","modified_gmt":"2019-08-04T11:15:59","slug":"papa-francisco-la-codicia-de-los-bienes-el-deseo-de-tener-bienes-no-satisface-el-corazon-sino-que-causa-mas-hambre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-codicia-de-los-bienes-el-deseo-de-tener-bienes-no-satisface-el-corazon-sino-que-causa-mas-hambre\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La codicia de los bienes, el deseo de tener bienes, no satisface el coraz\u00f3n, sino que causa m\u00e1s hambre"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/obcastrensearg_papa-\u00e1ngelus-marzo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4448\" src=\"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/obcastrensearg_papa-\u00e1ngelus-marzo-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Papa Francisco<\/strong> | <strong>La codicia de los bienes, el deseo de tener bienes, no satisface el coraz\u00f3n, sino que causa m\u00e1s hambre<\/strong>, as\u00ed lo afirmaba el <strong>Santo Padre<\/strong> en el medio d\u00eda de hoy, cuando se present\u00f3 en la ventana del <strong>Estudio Apost\u00f3lico Vaticano<\/strong>, antes de recitar la oraci\u00f3n mariana del <strong>\u00c1ngelus<\/strong>. En esta oportunidad, <strong>Su Santidad<\/strong> se dirigi\u00f3 a los peregrinos del mundo reunidos en <strong>Plaza San Pedro<\/strong>, donde habl\u00f3 del <strong>Evangelio<\/strong> del d\u00eda, (ver Lucas 12: 13-21), donde se describe la escena de un hombre que se para en medio de la multitud y le pide a Jes\u00fas que resuelva una pregunta legal sobre la herencia familiar.<\/p>\n<p>Al respecto, el <strong>Papa<\/strong> nos dec\u00eda<em>, <strong>\u201cpara desviar a sus oyentes de esta b\u00fasqueda fren\u00e9tica de riqueza, Jes\u00fas cuenta la par\u00e1bola del tonto rico, que cree que est\u00e1 feliz porque ha tenido la fortuna de un a\u00f1o excepcional y se siente seguro por los activos acumulados.\u201d<\/strong><\/em> Avanzando, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos revela, <strong><em>\u201cla historia cobra vida cuando emerge el contraste entre lo que la persona rica dise\u00f1a para s\u00ed mismo y cu\u00e1nto le muestra Dios\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero, continuando con su explicaci\u00f3n, el <strong>Su Santidad<\/strong> destaca que, <strong><em>\u201cla persona rica pone ante su alma, es decir, para s\u00ed mismo, tres consideraciones: los muchos activos acumulados, los muchos a\u00f1os que estos bienes parecen asegurarle y, en tercer lugar, la tranquilidad y el bienestar sin restricciones (ver v.19)\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, nos explica, <strong><em>\u201cpero la palabra que Dios le dirigi\u00f3 cancela estos proyectos suyos. En lugar de \u00abmuchos a\u00f1os\u00bb, Dios indica la inmediatez de \u00abesta noche; morir\u00e1s esta noche \u00ab; en lugar del \u00abdisfrute de la vida\u00bb lo presenta con \u00abhacer la vida; dar\u00e1s vida a Dios \u00ab, con el consiguiente juicio. En cuanto a la realidad de los muchos bienes acumulados en los que los ricos tuvieron que encontrar todo, est\u00e1 cubierto por el sarcasmo de la pregunta: \u00ab\u00bfY qu\u00e9 ha preparado, de qui\u00e9n ser\u00e1?\u00bb (V.20)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong>, nos dice directamente, <strong><em>\u201clos bienes materiales son necesarios, \u00a1son bienes! -, pero son un medio para vivir honestamente y compartir con los m\u00e1s necesitados. Jes\u00fas hoy nos invita a considerar que las riquezas pueden atar el coraz\u00f3n y distraerlo del verdadero tesoro que est\u00e1 en el cielo\u201d.<\/em><\/strong> Casi en el final, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> nos pidi\u00f3 que debemos, <strong><em>\u201c(\u2026) luchar por una vida realizada no seg\u00fan el estilo mundano, sino seg\u00fan el estilo evang\u00e9lico: amar a Dios con todo nuestro ser y amar al pr\u00f3jimo como Jes\u00fas lo amaba, es decir, en el servicio y en el don de uno mismo. \u00a1La codicia de los bienes, el deseo de tener bienes, no satisface el coraz\u00f3n, sino que causa m\u00e1s hambre! La avaricia es como esos buenos dulces: tomas uno y dices: \u00ab\u00a1Ah! Qu\u00e9 bien \u00ab, y luego toma el otro; y uno tira del otro. Tal es la codicia: nunca se satisface\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes el mensaje brindado por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong> antes de recitar la oraci\u00f3n del <strong>\u00c1ngelus<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n<p>El Evangelio de hoy (ver Lucas 12: 13-21) comienza con la escena de un hombre que se para en medio de la multitud y le pide a Jes\u00fas que resuelva una pregunta legal sobre la herencia familiar. Pero no aborda la pregunta en la respuesta, y nos insta a mantenernos alejados de la codicia, es decir, de la codicia de poseer. Para desviar a sus oyentes de esta b\u00fasqueda fren\u00e9tica de riqueza, Jes\u00fas cuenta la par\u00e1bola del tonto rico, que cree que est\u00e1 feliz porque ha tenido la fortuna de un a\u00f1o excepcional y se siente seguro por los activos acumulados. Ser\u00e1 bueno que lo leas hoy; est\u00e1 en el cap\u00edtulo doce de San Lucas, vers\u00edculo 13. Es una hermosa par\u00e1bola que nos ense\u00f1a mucho. La historia cobra vida cuando emerge el contraste entre lo que la persona rica dise\u00f1a para s\u00ed mismo y cu\u00e1nto le muestra Dios.<\/p>\n<p>La persona rica pone ante su alma, es decir, para s\u00ed mismo, tres consideraciones: los muchos activos acumulados, los muchos a\u00f1os que estos bienes parecen asegurarle y, en tercer lugar, la tranquilidad y el bienestar sin restricciones (ver v.19). Pero la palabra que Dios le dirigi\u00f3 cancela estos proyectos suyos. En lugar de \u00abmuchos a\u00f1os\u00bb, Dios indica la inmediatez de \u00abesta noche; morir\u00e1s esta noche \u00ab; en lugar del \u00abdisfrute de la vida\u00bb lo presenta con \u00abhacer la vida; dar\u00e1s vida a Dios \u00ab, con el consiguiente juicio. En cuanto a la realidad de los muchos bienes acumulados en los que los ricos tuvieron que encontrar todo, est\u00e1 cubierto por el sarcasmo de la pregunta: \u00ab\u00bfY qu\u00e9 ha preparado, de qui\u00e9n ser\u00e1?\u00bb (V.20). Pensamos en luchas por la herencia; muchas luchas familiares y tanta gente, todos conocemos algo de historia, que en el momento de la muerte comienza a venir: los nietos, los nietos vienen a ver: \u00ab\u00bfPero cu\u00e1l es mi turno?\u00bb, Y se llevan todo. Es en este contraste que la denominaci\u00f3n de \u00abtonto\u00bb est\u00e1 justificada, porque piensa en cosas que cree concretas pero que son una fantas\u00eda, con las que Dios se vuelve hacia este hombre. Es un tonto porque en la pr\u00e1ctica neg\u00f3 a Dios, no tuvo en cuenta a \u00c9l.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de la par\u00e1bola, formulada por el evangelista, es de singular eficacia: \u00abEntonces es de \u00e9l quien acumula el tesoro para s\u00ed mismo y no se enriquece cerca de Dios\u00bb (v.21). Es una advertencia que revela el horizonte hacia el cual todos estamos llamados a mirar. Los bienes materiales son necesarios, \u00a1son bienes! -, pero son un medio para vivir honestamente y compartir con los m\u00e1s necesitados. Jes\u00fas hoy nos invita a considerar que las riquezas pueden atar el coraz\u00f3n y distraerlo del verdadero tesoro que est\u00e1 en el cielo. San Paolo tambi\u00e9n nos recuerda esto en la segunda lectura de hoy. Por eso dice: \u00abBusca las cosas desde arriba. &#8230; dirija sus pensamientos a las cosas de arriba, no a las de la tierra \u00ab(Col 3: 1-2).<\/p>\n<p>Esto, entendemos, no significa alejarse de la realidad, sino buscar cosas que tengan un valor real: justicia, solidaridad, aceptaci\u00f3n, fraternidad, paz, todo lo cual constituye la verdadera dignidad del hombre. Se trata de luchar por una vida realizada no seg\u00fan el estilo mundano, sino seg\u00fan el estilo evang\u00e9lico: amar a Dios con todo nuestro ser y amar al pr\u00f3jimo como Jes\u00fas lo amaba, es decir, en el servicio y en el don de uno mismo. \u00a1La codicia de los bienes, el deseo de tener bienes, no satisface el coraz\u00f3n, sino que causa m\u00e1s hambre! La avaricia es como esos buenos dulces: tomas uno y dices: \u00ab\u00a1Ah! Qu\u00e9 bien \u00ab, y luego toma el otro; y uno tira del otro. Tal es la codicia: nunca se satisface. Ten cuidado El amor entendido de esta manera y vivido es la fuente de la verdadera felicidad, mientras que la b\u00fasqueda desproporcionada de bienes materiales y riquezas es a menudo una fuente de ansiedad, adversidad, prevaricaci\u00f3n, guerra. Muchas guerras comienzan por la codicia.<\/p>\n<p>Que la Virgen Mar\u00eda nos ayude a no estar fascinados por los valores que pasan, sino a ser cre\u00edbles cada d\u00eda como testigos de los valores eternos del Evangelio.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La codicia de los bienes, el deseo de tener bienes, no satisface el coraz\u00f3n, sino que causa m\u00e1s hambre, as\u00ed lo afirmaba el Santo Padre en el medio d\u00eda de hoy, cuando se present\u00f3 en la ventana del Estudio Apost\u00f3lico Vaticano, antes de recitar la oraci\u00f3n mariana del \u00c1ngelus. 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