{"id":8495,"date":"2019-09-05T16:06:19","date_gmt":"2019-09-05T19:06:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=8495"},"modified":"2019-09-05T16:06:19","modified_gmt":"2019-09-05T19:06:19","slug":"papa-francisco-renovar-el-llamado-pasa-por-elegir-decir-si-y-cansarnos-por-aquello-que-es-fecundo-a-los-ojos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-renovar-el-llamado-pasa-por-elegir-decir-si-y-cansarnos-por-aquello-que-es-fecundo-a-los-ojos-de-dios\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Renovar el llamado pasa por elegir, decir s\u00ed y cansarnos por aquello que es fecundo a los ojos de Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Renovar el llamado pasa por elegir, decir s\u00ed y cansarnos por aquello que es fecundo a los ojos de Dios<\/strong>, el pedido lo formulaba el Santo Padre en el encuentro celebrado con el Clero, religiosos, consagrados, seminaristas y catequistas de <strong>Mozambique<\/strong>. El mismo se desarroll\u00f3 en la <strong>Catedral Inmaculada Concepci\u00f3n<\/strong> de la ciudad de <strong>Maputo<\/strong>, donde se escucharon en primera instancia palabras de bienvenida a <strong>Su Santidad<\/strong> y testimonio de los presentes.<\/p>\n<p>Luego de la retribuci\u00f3n de los saludos, el <strong>Santo Padre<\/strong> declar\u00f3, <strong><em>\u201cme alegr\u00f3 escuchar de la boca de una catequista decir: \u201cSomos una Iglesia insertada en un pueblo heroico\u201d, que sabe de sufrimientos, pero mantiene viva la esperanza\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201ccon ese sano orgullo por su pueblo, que invita a renovar la fe y la esperanza, queremos renovar nuestro \u201cs\u00ed\u201d. \u00a1Qu\u00e9 feliz es la Santa Madre Iglesia al escucharos manifestar el amor del Se\u00f1or y la misi\u00f3n que os ha dado! \u00a1Qu\u00e9 contenta est\u00e1 de ver vuestro deseo de volver siempre al \u00abamor primero\u00bb (Ap 2,4)!<\/em><\/strong><strong><em>\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A ellos, les habl\u00f3 del presente, de el compromiso que deben afrontar y tambi\u00e9n de la convicci\u00f3n con la cual deben contar, en primera instancia dijo, <strong><em>\u201cqueridos hermanos y hermanas, nos guste o no, estamos llamados a enfrentar la realidad tal como es. Los tiempos cambian y debemos reconocer que a menudo no sabemos c\u00f3mo insertarnos en los nuevos escenarios (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> les dijo, <strong><em>\u201cno es buena cosa un Obispo, un sacerdote, incluso un catequista, momificado. No, no es bueno. En lugar de profesar una Buena Nueva, lo que anunciamos es algo gris que no atrae ni enciende el coraz\u00f3n de nadie\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201ccomo familia que naci\u00f3 en ese \u201cs\u00ed\u201d que Mar\u00eda le dijo al \u00e1ngel. Ella, ni por un momento mir\u00f3 hacia atr\u00e1s\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En el intercambio, surgi\u00f3 la pregunta, qu\u00e9 hacer frente a la crisis de identidad sacerdotal, sobre este punto, les dijo <strong>Su Santidad<\/strong>, <strong><em>\u201cfrente a la crisis (\u2026), quiz\u00e1s tenemos que salir de los lugares importantes, solemnes; tenemos que volver a los lugares donde fuimos llamados, donde era evidente que la iniciativa y el poder eran de Dios. Ninguno de nosotros fue llamado a un lugar importante. Ninguno\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Entonces, les se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201ca veces sin querer, sin culpa moral, nos habituamos a identificar nuestro quehacer cotidiano como sacerdotes con ciertos ritos, con reuniones y coloquios donde el lugar que ocupamos en la reuni\u00f3n, en la mesa o en el aula es de jerarqu\u00eda<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026)\u201d. <\/em><\/strong>Profundizando, destac\u00f3, <strong><em>\u201c&lt;&lt;Creo que no exageramos si decimos que el sacerdote es una persona muy peque\u00f1a: la inconmensurable grandeza del don que nos es dado para el ministerio nos relega entre los m\u00e1s peque\u00f1os de los hombres.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El sacerdote es el m\u00e1s pobre de los hombres \u2013s\u00ed, el sacerdote es el m\u00e1s pobre de los hombres\u2013 si Jes\u00fas no lo enriquece con su pobreza, el m\u00e1s in\u00fatil siervo si Jes\u00fas no lo llama amigo, el m\u00e1s necio de los hombres si Jes\u00fas no lo instruye pacientemente como a Pedro, el m\u00e1s indefenso de los cristianos si el Buen Pastor no lo fortalece en medio del reba\u00f1o&gt;&gt;\u201d.<\/em><\/strong> (cf. Lc 1,48)\u00bb (Homil\u00eda en la Misa Crismal, 17 de abril de 2014).<\/p>\n<p>El Pont\u00edfice tambi\u00e9n les record\u00f3, <strong><em>\u201cpara nosotros, sacerdotes, las historias de nuestra gente no son un noticiero: nosotros conocemos a nuestro pueblo, podemos adivinar lo que les est\u00e1 pasando en su coraz\u00f3n; y el nuestro, al compadecernos (al padecer con ellos), se nos va deshilachando, se nos parte en mil pedacitos, se conmueve y hasta parece comido por la gente: &lt;Tomad, comed&gt;.<\/em><\/strong><strong><em> Esa es la palabra que musita constantemente el sacerdote de Jes\u00fas cuando va atendiendo a su pueblo fiel: &lt;Tomad y comed, tomad y bebed&#8230;&gt;\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Casi en el final el <strong>Santo Padre<\/strong>, les revel\u00f3, <strong><em>\u201crenovar el llamado muchas veces pasa por revisar si nuestros cansancios y afanes tienen que ver con cierta \u201cmundanidad espiritual\u201d, \u00abpor la fascinaci\u00f3n de mil propuestas de consumo que no nos podemos quitar de encima para caminar, libres, por los senderos que nos llevan al amor de nuestros hermanos, a los reba\u00f1os del Se\u00f1or, a las ovejitas que esperan la voz de sus pastores\u00bb (Homil\u00eda en la Misa Crismal, 24 marzo 2016); renovar el llamado pasa por elegir, decir s\u00ed y cansarnos por aquello que es fecundo a los ojos de Dios, que hace presente, encarna, a su Hijo Jes\u00fas. Que en este sano cansancio encontremos la fuente de nuestra identidad y felicidad. La proximidad cansa. Este cansancio es la santidad\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos con ustedes el mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Queridos hermanos obispos,<\/p>\n<p>Queridos sacerdotes, religiosas, religiosos y seminaristas,<\/p>\n<p>Queridos catequistas y animadores de comunidades cristianas,<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenas tardes!<\/p>\n<p>Agradezco el saludo de bienvenida de Mons. Hil\u00e1rio en nombre de todos ustedes. Con afecto y gran reconocimiento, los saludo a todos. S\u00e9 que han hecho un gran esfuerzo para estar aqu\u00ed. Juntos, queremos renovar la respuesta al llamado que una vez hizo arder nuestros corazones y que la Santa Madre Iglesia nos ayud\u00f3 a discernir y confirmar con la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Gracias por sus testimonios, que hablan de las horas dif\u00edciles y los desaf\u00edos serios que viven, reconociendo l\u00edmites y debilidades; pero tambi\u00e9n admir\u00e1ndoos de la misericordia de Dios. Me alegr\u00f3 escuchar de la boca de una catequista decir: \u201cSomos una Iglesia insertada en un pueblo heroico\u201d, que sabe de sufrimientos, pero mantiene viva la esperanza. Con ese sano orgullo por su pueblo, que invita a renovar la fe y la esperanza, queremos renovar nuestro \u201cs\u00ed\u201d. \u00a1Qu\u00e9 feliz es la Santa Madre Iglesia al escucharos manifestar el amor del Se\u00f1or y la misi\u00f3n que os ha dado! \u00a1Qu\u00e9 contenta est\u00e1 de ver vuestro deseo de volver siempre al \u00abamor primero\u00bb (Ap 2,4)!<\/p>\n<p>Pido al Esp\u00edritu Santo que les d\u00e9 siempre la lucidez de llamar a la realidad con su nombre, la valent\u00eda de pedir perd\u00f3n y la capacidad de aprender a escuchar lo que \u00c9l quiere decirnos.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, nos guste o no, estamos llamados a enfrentar la realidad tal como es. Los tiempos cambian y debemos reconocer que a menudo no sabemos c\u00f3mo insertarnos en los nuevos escenarios; podemos so\u00f1ar con las \u201ccebollas de Egipto\u201d (cf. Nm 11,5), olvidando que la Tierra Prometida est\u00e1 adelante y no atr\u00e1s, y en ese lamento por los tiempos pasados, nos vamos petrificando. Nos vamos, momificando. No es buena cosa un Obispo, un sacerdote, incluso un catequista, momificado. No, no es bueno. En lugar de profesar una Buena Nueva, lo que anunciamos es algo gris que no atrae ni enciende el coraz\u00f3n de nadie. Esa es la tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nos encontramos en esta catedral, dedicada a la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, para compartir como familia lo que nos pasa. Como familia que naci\u00f3 en ese \u201cs\u00ed\u201d que Mar\u00eda le dijo al \u00e1ngel. Ella, ni por un momento mir\u00f3 hacia atr\u00e1s. Es el evangelista Lucas quien nos narra estos acontecimientos del inicio del misterio de la Encarnaci\u00f3n. Quiz\u00e1s en su modo de hacerlo encontremos respuestas a las preguntas que hoy han hecho. Un Obispo, un sacerdote, la hermana catequista\u2026 \u00a1Los seminaristas no han hecho! Quiz\u00e1s podamos descubrir tambi\u00e9n el est\u00edmulo necesario para responder con la misma generosidad y premura de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>San Lucas va presentando en paralelo los acontecimientos vinculados a san Juan Bautista y a Jesucristo; quiere que en el contraste descubramos aquello que se va apagando del modo de ser de Dios y de vincularse con \u00c9l en el Antiguo Testamento, y el nuevo modo que nos trae el Hijo de Dios hecho hombre. De un modo en el Antiguo Testamento, se va abajando, y de un nuevo modo que trae Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Es evidente que, en ambas anunciaciones, en la de San Juan Bautista y en la de Jes\u00fas, hay un \u00e1ngel. Pero, en una, la aparici\u00f3n se da en Judea, en la ciudad m\u00e1s importante: Jerusal\u00e9n; y no en cualquier lugar, sino en el templo y, dentro de \u00e9l, en el Santo de los Santos; el \u00e1ngel se dirige a un var\u00f3n, y sacerdote. Por el contrario, el anuncio de la Encarnaci\u00f3n es en Galilea, la m\u00e1s alejada y conflictiva de las regiones, en una peque\u00f1a aldea, Nazaret, en una casa y no en una sinagoga o lugar religioso, y se hace a una laica, y mujer. \u00bfQu\u00e9 ha cambiado? Todo. \u00a1Cambi\u00f3 todo! Y, en ese cambio, est\u00e1 nuestra identidad m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>Ustedes preguntaban qu\u00e9 hacer con la crisis de identidad sacerdotal, c\u00f3mo luchar contra ella. A prop\u00f3sito, lo que voy a decir relativo a los sacerdotes es algo que todos \u2014obispos, catequistas, consagrados, seminaristas\u2014 estamos llamados a cultivar y desarrollar.<\/p>\n<p>Frente a la crisis de identidad sacerdotal, quiz\u00e1s tenemos que salir de los lugares importantes, solemnes; tenemos que volver a los lugares donde fuimos llamados, donde era evidente que la iniciativa y el poder eran de Dios. Ninguno de nosotros fue llamado a un lugar importante. Ninguno.<\/p>\n<p>A veces sin querer, sin culpa moral, nos habituamos a identificar nuestro quehacer cotidiano como sacerdotes con ciertos ritos, con reuniones y coloquios donde el lugar que ocupamos en la reuni\u00f3n, en la mesa o en el aula es de jerarqu\u00eda; nos parecemos m\u00e1s a Zacar\u00edas que a Mar\u00eda. \u00abCreo que no exageramos si decimos que el sacerdote es una persona muy peque\u00f1a: la inconmensurable grandeza del don que nos es dado para el ministerio nos relega entre los m\u00e1s peque\u00f1os de los hombres.<\/p>\n<p>El sacerdote es el m\u00e1s pobre de los hombres \u2013s\u00ed, el sacerdote es el m\u00e1s pobre de los hombres\u2013 si Jes\u00fas no lo enriquece con su pobreza, el m\u00e1s in\u00fatil siervo si Jes\u00fas no lo llama amigo, el m\u00e1s necio de los hombres si Jes\u00fas no lo instruye pacientemente como a Pedro, el m\u00e1s indefenso de los cristianos si el Buen Pastor no lo fortalece en medio del reba\u00f1o.<\/p>\n<p>Nadie m\u00e1s peque\u00f1o que un sacerdote dejado a sus propias fuerzas; por eso nuestra oraci\u00f3n protectora contra toda insidia del Maligno es la oraci\u00f3n de nuestra Madre: soy sacerdote porque \u00c9l mir\u00f3 con bondad mi peque\u00f1ez (cf. Lc 1,48)\u00bb (Homil\u00eda en la Misa Crismal, 17 de abril de 2014).<\/p>\n<p>Volver a Nazaret puede ser el camino para afrontar la crisis de identidad. Jes\u00fas llama, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, a regresar a Galilea para encontrarlos. Volver a Nazareth, a la primera llamada. Volver a Galilea para resolver la crisis de identidad. Volver a Nazaret para renovarnos como pastores-disc\u00edpulos-misioneros.<\/p>\n<p>Ustedes mismos expresan cierta exageraci\u00f3n en la preocupaci\u00f3n por generar recursos para el bienestar personal, por \u201ccaminos tortuosos\u201d que muchas veces terminan privilegiando actividades con una retribuci\u00f3n garantizada y generan resistencias a entregar la vida en el pastoreo cotidiano.<\/p>\n<p>La imagen de esta sencilla doncella en su casa, en contraste con toda la estructura del templo y de Jerusal\u00e9n, puede ser el espejo donde miremos nuestras complicaciones y afanes, que oscurecen y dilatan la generosidad de nuestro \u201cs\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Las dudas y la necesidad de explicaciones de Zacar\u00edas desentonan con el \u201cs\u00ed\u201d de Mar\u00eda que s\u00f3lo requiere saber c\u00f3mo se va a dar todo lo que le suceda. Zacar\u00edas no puede superar el af\u00e1n de controlarlo todo, no puede salir de la l\u00f3gica de ser y sentirse el responsable y autor de lo que suceda. Mar\u00eda no duda, no se mira a s\u00ed misma: se entrega, conf\u00eda. Es agotador vivir el v\u00ednculo con Dios como Zacar\u00edas, como un doctor de la ley: siempre cumpliendo, siempre creyendo que la paga es proporcional al esfuerzo que haga, que es m\u00e9rito m\u00edo si Dios me bendice, que la Iglesia tiene el deber de reconocer mis virtudes y esfuerzos.<\/p>\n<p>No podemos correr tras aquello que redunde en beneficios personales; nuestros cansancios deben estar m\u00e1s vinculados a \u00abnuestra capacidad de compasi\u00f3n (\u00bftengo capacidad de compasi\u00f3n?), son tareas en las que nuestro coraz\u00f3n es \u201cmovido\u201d y conmovido. Hermanos y hermanas: la Iglesia pide capacidad de compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Nos alegramos con los novios que se casan, re\u00edmos con el beb\u00e9 que traen a bautizar; acompa\u00f1amos a los j\u00f3venes que se preparan para el matrimonio y a las familias; nos apenamos con el que recibe la unci\u00f3n en la cama del hospital, lloramos con los que entierran a un ser querido\u00bb (Homil\u00eda Misa en la Misa Crismal, 2 abril 2015).<\/p>\n<p>Entregamos minutos y d\u00edas en pos de esa madre con SIDA, ese peque\u00f1o que qued\u00f3 hu\u00e9rfano, esa abuela a cargo de tantos nietos o ese joven que ha venido a la ciudad y est\u00e1 desesperado porque no encuentra trabajo. \u00abTantas emociones&#8230; Si tenemos el coraz\u00f3n abierto, esta emoci\u00f3n y tanto afecto fatigan el coraz\u00f3n del Pastor.<\/p>\n<p>Para nosotros, sacerdotes, las historias de nuestra gente no son un noticiero: nosotros conocemos a nuestro pueblo, podemos adivinar lo que les est\u00e1 pasando en su coraz\u00f3n; y el nuestro, al compadecernos (al padecer con ellos), se nos va deshilachando, se nos parte en mil pedacitos, se conmueve y hasta parece comido por la gente: \u201cTomad, comed\u201d. Esa es la palabra que musita constantemente el sacerdote de Jes\u00fas cuando va atendiendo a su pueblo fiel: \u201cTomad y comed, tomad y bebed&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>Y as\u00ed nuestra vida sacerdotal se va entregando en el servicio, en la cercan\u00eda al pueblo fiel de Dios&#8230; que siempre, siempre cansa\u00bb (ib\u00edd.). Hermanos y hermanas: la proximidad cansa. Siempre cansa. La proximidad al santo pueblo de Dios. La proximidad cansa. Es bello encontrar sacerdotes, una hermana, un catequista que se cansa con la proximidad.<\/p>\n<p>Renovar el llamado muchas veces pasa por revisar si nuestros cansancios y afanes tienen que ver con cierta \u201cmundanidad espiritual\u201d, \u00abpor la fascinaci\u00f3n de mil propuestas de consumo que no nos podemos quitar de encima para caminar, libres, por los senderos que nos llevan al amor de nuestros hermanos, a los reba\u00f1os del Se\u00f1or, a las ovejitas que esperan la voz de sus pastores\u00bb (Homil\u00eda en la Misa Crismal, 24 marzo 2016); renovar el llamado pasa por elegir, decir s\u00ed y cansarnos por aquello que es fecundo a los ojos de Dios, que hace presente, encarna, a su Hijo Jes\u00fas. Que en este sano cansancio encontremos la fuente de nuestra identidad y felicidad. La proximidad cansa. Este cansancio es la santidad.<\/p>\n<p>Que nuestros j\u00f3venes descubran eso en nosotros, que nos dejamos \u201ctomar y comer\u201d, y que sea eso lo que los lleva a preguntarse por el seguimiento de Jes\u00fas, que deslumbrados por la alegr\u00eda de una entrega cotidiana no impuesta sino madurada y elegida en el silencio y la oraci\u00f3n, ellos quieran dar su \u201cs\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>T\u00fa, que te lo preguntas o ya est\u00e1s en camino de una consagraci\u00f3n definitiva, has descubierto \u00abque la ansiedad y la velocidad de tantos est\u00edmulos que nos bombardean hacen que no quede lugar para ese silencio interior donde se percibe la mirada de Jes\u00fas y se escucha su llamado. Mientras tanto, te llegar\u00e1n muchas propuestas maquilladas, que parecen bellas e intensas, aunque con el tiempo solamente te dejar\u00e1n vac\u00edo, cansado y solo.<\/p>\n<p>No dejes que eso te ocurra, porque el torbellino de este mundo te lleva a una carrera sin sentido, sin orientaci\u00f3n, sin objetivos claros, y as\u00ed se malograr\u00e1n muchos de tus esfuerzos. M\u00e1s bien busca esos espacios de calma y de silencio que te permitan reflexionar, orar, mirar mejor el mundo que te rodea, y entonces s\u00ed, con Jes\u00fas, podr\u00e1s reconocer cu\u00e1l es tu vocaci\u00f3n en esta tierra\u00bb (Exhort. ap. Christus vivit, 277).<\/p>\n<p>Este juego de contrastes que plantea el evangelista Lucas, culmina en el encuentro de las dos mujeres: Isabel y Mar\u00eda. La Virgen visita a su prima mayor y todo es fiesta, baile y alabanza. Hay una parte de Israel que ha entendido el cambio profundo, vertiginoso del proyecto de Dios: por eso acepta ser visitada, por eso el ni\u00f1o salta en el vientre. En una sociedad patriarcal, por un instante, el mundo de los hombres se retira, enmudece como Zacar\u00edas.<\/p>\n<p>Hoy tambi\u00e9n nos ha hablado una catequista, una mujer mozambique\u00f1a que nos ha recordado que nada les har\u00e1 perder su entusiasmo por evangelizar, por cumplir con su compromiso bautismal. Su vocaci\u00f3n es evangelizar. La vocaci\u00f3n de la Iglesia es evangelizar. La identidad de la Iglesia es evangelizar. No hacer proselitismo. El proselitismo no es evangelizaci\u00f3n. El proselitismo no es cristiano. Nuestra vocaci\u00f3n es evangelizar. La identidad de la Iglesia es evangelizar.<\/p>\n<p>En ella est\u00e1n todos los que salen al encuentro de sus hermanos: los que visitan como Mar\u00eda, los que al dejarse visitar aceptan gustosos que el otro los transforme al regalarle su cultura, sus modos de vivir la fe y de expresarla.<\/p>\n<p>La inquietud que expresas nos devela que la inculturaci\u00f3n siempre ser\u00e1 un desaf\u00edo, como este \u201cviaje\u201d entre estas dos mujeres que quedar\u00e1n mutuamente transformadas por el encuentro, el di\u00e1logo y el servicio. \u00abLas Iglesias particulares deben fomentar activamente formas, al menos incipientes, de inculturaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que debe procurarse, en definitiva, es que la predicaci\u00f3n del Evangelio, expresada con categor\u00edas propias de la cultura donde es anunciado, provoque una nueva s\u00edntesis con esa cultura. Aunque estos procesos son siempre lentos, a veces el miedo nos paraliza demasiado. Si dejamos que las dudas y temores sofoquen toda audacia, es posible que, en lugar de ser creativos, simplemente nos quedemos c\u00f3modos y no provoquemos avance alguno y, en ese caso, no seremos part\u00edcipes de procesos hist\u00f3ricos con nuestra cooperaci\u00f3n, sino simplemente espectadores de un estancamiento infecundo de la Iglesia\u00bb (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 129).<\/p>\n<p>La \u201cdistancia\u201d entre Nazaret y Jerusal\u00e9n se acorta, se hace inexistente por ese \u201cs\u00ed\u201d de Mar\u00eda. Porque las distancias, los regionalismos y particularismos, el estar constantemente construyendo muros atentan contra la din\u00e1mica de la encarnaci\u00f3n, que ha derribado el muro que nos separaba (cf. Ef 2,14). Ustedes que han sido testigos \u2014al menos los mayores\u2014 de divisiones y rencores que terminaron en guerras, tienen que estar siempre dispuestos a \u201cvisitarse\u201d, a acortar las distancias. La Iglesia de Mozambique est\u00e1 invitada a ser la Iglesia de la Visitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No puede ser parte del problema de las competencias, menosprecios y divisiones de unos con otros, sino puerta de soluci\u00f3n, espacio donde sea posible el respeto, el intercambio y el di\u00e1logo. La pregunta formulada sobre qu\u00e9 hacer ante un matrimonio interreligioso nos desaf\u00eda en esta tendencia asentada que tenemos a la fragmentaci\u00f3n, a separar en vez de unir. Como tambi\u00e9n lo es el v\u00ednculo entre nacionalidades, entre razas, entre los del norte y los del sur, entre comunidades, sacerdotes y obispos.<\/p>\n<p>Es el desaf\u00edo porque, hasta desarrollar \u00abuna cultura del encuentro en una pluriforme armon\u00eda\u00bb, se requiere \u00abun proceso constante en el cual cada nueva generaci\u00f3n se ve involucrada. Es un trabajo lento y arduo que exige querer integrarse y aprender a hacerlo\u00bb. Es el requisito necesario para la \u00abconstrucci\u00f3n de un pueblo en paz, justicia y fraternidad\u00bb, para \u00abel desarrollo de la convivencia social y la construcci\u00f3n de un pueblo donde las diferencias se armonicen en un proyecto com\u00fan\u00bb (ib\u00edd., 220-221).<\/p>\n<p>As\u00ed como Mar\u00eda fue a la casa de Isabel, como Iglesia tenemos que aprender el camino frente a nuevas problem\u00e1ticas, buscando no quedar paralizados por una l\u00f3gica que enfrenta, divide, condena. Poneos en camino y busquen una respuesta a estos desaf\u00edos pidiendo la asistencia segura del Esp\u00edritu Santo. \u00c9l es el Maestro para mostrar los nuevos caminos a transitar.<\/p>\n<p>Reavivemos entonces nuestro llamado vocacional, hag\u00e1moslo bajo este magn\u00edfico templo dedicado a Mar\u00eda, y que nuestro \u201cs\u00ed\u201d comprometido proclame las grandezas del Se\u00f1or, alegre el esp\u00edritu de nuestro pueblo en Dios, nuestro Salvador (cf. Lc 1,46-47). Y llene de esperanza, paz y reconciliaci\u00f3n a su pa\u00eds, a nuestro querido Mozambique.<\/p>\n<p>Les pido que, por favor, recen y hagan rezar por m\u00ed.<\/p>\n<p>Que el Se\u00f1or los bendiga y la Virgen Santa los cuide.<\/p>\n<p>Gracias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Renovar el llamado pasa por elegir, decir s\u00ed y cansarnos por aquello que es fecundo a los ojos de Dios, el pedido lo formulaba el Santo Padre en el encuentro celebrado con el Clero, religiosos, consagrados, seminaristas y catequistas de Mozambique. El mismo se desarroll\u00f3 en la Catedral Inmaculada Concepci\u00f3n de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8496,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58,277],"class_list":["post-8495","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-visita-apostolica-a-africa-2019"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8495","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8495"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8495\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8495"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8495"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8495"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}