{"id":8507,"date":"2019-09-06T09:00:57","date_gmt":"2019-09-06T12:00:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=8507"},"modified":"2019-09-06T09:00:57","modified_gmt":"2019-09-06T12:00:57","slug":"papa-francisco-otro-camino-es-posible-porque-es-crucial-no-olvidar-que-nuestros-pueblos-tienen-derecho-a-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-otro-camino-es-posible-porque-es-crucial-no-olvidar-que-nuestros-pueblos-tienen-derecho-a-la-paz\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Otro camino es posible porque es crucial no olvidar que nuestros pueblos tienen derecho a la paz"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Otro camino es posible porque es crucial no olvidar que nuestros pueblos tienen derecho a la paz<\/strong>, el mensaje se desprende de la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre<\/strong> en la celebraci\u00f3n de la <strong>Santa Misa<\/strong> en el <strong>Estadio Zimpeto<\/strong>, en <strong>Maputo<\/strong>, ante 60.000 personas. <strong>Su Santidad<\/strong>, se refiri\u00f3 al Evangelio de Lucas, donde se pronunci\u00f3 respecto del serm\u00f3n de la llanura.<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas<\/strong> dice: \u00aba vosotros los que me escuch\u00e1is os digo: Amad a vuestros enemigos\u00bb (Lc 6,27). Al respecto, nos dijo, <strong><em>\u201cJes\u00fas no es un idealista que desconoce la realidad, \u00e9l est\u00e1 hablando del enemigo concreto, del enemigo real; el que ha descripto en la bienaventuranza anterior (6,22): de aquel que nos odia, excluye, insulta y proscribe como infame\u201d. <\/em><\/strong>Agregando, <strong><em>\u201cJes\u00fas no nos invita a un amor abstracto, et\u00e9reo o te\u00f3rico, redactado en escritorios y para discursos. El camino que nos propone es el que \u00c9l recorri\u00f3 primero, el que lo hizo amar a los que lo traicionaron y juzgaron injustamente, a los que lo mataron\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero, cu\u00e1l es la manera diagramar lo que vendr\u00e1, c\u00f3mo debemos abordar ese horizonte que cambiar\u00e1 \u00e9sta realidad tan adversa en nuestra sociedad, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos dijo, <strong><em>\u201cno se puede pensar el futuro, construir una naci\u00f3n, una sociedad sustentada en la \u201cequidad\u201d de la violencia. No puedo seguir a Jes\u00fas si el orden que promuevo y vivo es el \u201cojo por ojo, diente por diente\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Pont\u00edficen,<\/strong> tambi\u00e9n nos pidi\u00f3 prestar mucha atenci\u00f3n en c\u00f3mo actuamos frente a lo injusto, <strong><em>\u201cno podemos ponernos de acuerdo y unirnos para vengarnos, para hacerle al que fue violento lo mismo que \u00e9l nos hizo, para planificar ocasiones de desquite bajo formatos aparentemente legales. \u00abLas armas y la represi\u00f3n violenta, m\u00e1s que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos\u00bb (ib\u00edd., 60)\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p>Y sobre la ira que se desprende cuando uno act\u00faa buscando hacer justicia con la misma herramienta de los agresores, nos revel\u00f3, <strong><em>\u201cla \u201cequidad\u201d de la violencia siempre es un espiral sin salida y su costo es muy alto. Otro camino es posible<\/em><\/strong><strong><em> porque es crucial no olvidar que nuestros pueblos tienen derecho a la paz. Ustedes tienen derecho a la paz\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> tambi\u00e9n nos pidi\u00f3 prestar atenci\u00f3n para poder remediar lo que muchos a\u00fan desconocen, as\u00ed lo destacaba, <strong><em>\u201cel mundo desconoc\u00eda \u2014y sigue sin conocer\u2014 la virtud de la misericordia, de la compasi\u00f3n, al matar o abandonar a su suerte a discapacitados y ancianos, eliminar heridos y enfermos, o gozar con los sufrimientos de los animales. Tampoco practicaba la bondad, la amabilidad, que nos mueve a que el bien del pr\u00f3jimo sea tan querido como el propio\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero el cambio, implica tambi\u00e9n desaf\u00edos, as\u00ed lo narra y nos ense\u00f1a <strong>Su Santidad<\/strong>, <strong><em>\u201csuperar los tiempos de divisi\u00f3n y violencia supone no s\u00f3lo un acto de reconciliaci\u00f3n o la paz entendida como ausencia de conflicto, sino el compromiso cotidiano de cada uno de nosotros de tener una mirada atenta y activa que nos lleve a tratar a los dem\u00e1s con esa misericordia y bondad con la que queremos ser tratados; misericordia y bondad especialmente hacia aquellos que, por su condici\u00f3n, son r\u00e1pidamente rechazados y excluidos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, nos revela, <strong><em>\u201cJes\u00fas nos impulsa a ser protagonistas de otro trato: el de su Reino. Aqu\u00ed y ahora, semillas de alegr\u00eda y esperanza, paz y reconciliaci\u00f3n. Lo que el Esp\u00edritu viene a impulsar no es un activismo desbordante, sino, ante todo, una atenci\u00f3n puesta en el otro, a reconocerlo y valorarlo como hermano hasta sentir su vida y su dolor como nuestra vida y nuestro dolor\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El Santo Padre nos dijo, adem\u00e1s, <strong><em>\u201cqueremos un futuro de paz. Queremos \u00abque la paz de Cristo reine en sus corazones\u00bb (Col 3,15), como bien lo dec\u00eda la carta de san Pablo. \u00c9l utiliza un verbo que viene del campo de los deportes; es la palabra que se refiere al \u00e1rbitro que decide las cosas discutibles: \u00abque la paz de Cristo sea el \u00e1rbitro en sus corazones\u00bb\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Casi en el final de su Homil\u00eda nos afirm\u00f3, <strong><em>\u201csi la paz de Cristo es el \u00e1rbitro en nuestros corazones, entonces, cuando los sentimientos est\u00e9n en conflicto y nos sintamos impulsados ante dos sentidos opuestos, \u201cjugu\u00e9monos\u201d por Cristo. La decisi\u00f3n de Cristo nos mantendr\u00e1 en el camino del amor, en la senda de la misericordia, en la opci\u00f3n por los m\u00e1s pobres, en la preservaci\u00f3n de la naturaleza\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p><em>Queridos hermanos y hermanas.<\/em><\/p>\n<p><em>Hemos escuchado en el evangelio de Lucas un pasaje del serm\u00f3n de la llanura. Despu\u00e9s de elegir a sus disc\u00edpulos y haber proclamado las bienaventuranzas, Jes\u00fas dice: \u00aba vosotros los que me escuch\u00e1is os digo: Amad a vuestros enemigos\u00bb (Lc 6,27). Una palabra dirigida tambi\u00e9n a nosotros hoy que lo escuchamos en este estadio.<\/em><\/p>\n<p><em>Y lo dice con claridad, sencillez y firmeza se\u00f1alando un sendero, un camino estrecho que necesita de algunas virtudes. Porque Jes\u00fas no es un idealista que desconoce la realidad, \u00e9l est\u00e1 hablando del enemigo concreto, del enemigo real; el que ha descripto en la bienaventuranza anterior (6,22): de aquel que nos odia, excluye, insulta y proscribe como infame.<\/em><\/p>\n<p><em>Muchos de ustedes todav\u00eda pueden contar en primera persona historias de violencia, odio y desencuentros; algunos en carne propia, otros de alguien conocido que ya no est\u00e1, otros incluso por el miedo de que heridas del pasado se repitan e intenten borrar el camino recorrido de paz, como en Cabo Delgado.<\/em><\/p>\n<p><em>Jes\u00fas no nos invita a un amor abstracto, et\u00e9reo o te\u00f3rico, redactado en escritorios y para discursos. El camino que nos propone es el que \u00c9l recorri\u00f3 primero, el que lo hizo amar a los que lo traicionaron y juzgaron injustamente, a los que lo mataron.<\/em><\/p>\n<p><em>Es dif\u00edcil hablar de reconciliaci\u00f3n cuando las heridas causadas en tantos a\u00f1os de desencuentro est\u00e1n todav\u00eda frescas o invitar a dar ese paso de perd\u00f3n que no significa ignorar el dolor o pedir que se pierda la memoria o los ideales (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 100).<\/em><\/p>\n<p><em>Aun as\u00ed, Jesucristo invita a amar y a hacer el bien; que es mucho m\u00e1s que ignorar al que nos hizo da\u00f1o o hacer el esfuerzo para que no se crucen nuestras vidas: es un mandato a una benevolencia activa, desinteresada y extraordinaria con respecto a quienes nos hirieron.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero no se queda all\u00ed, tambi\u00e9n nos pide que los bendigamos y oremos por ellos; es decir, que nuestro decir sobre ellos sea un bien-decir, generador de vida y no de muerte, que pronunciemos sus nombres no para el insulto o la venganza sino para inaugurar un nuevo v\u00ednculo para la paz. La vara que el Maestro nos propone es alta.<\/em><\/p>\n<p><em>Con esta invitaci\u00f3n, Jes\u00fas quiere clausurar para siempre la pr\u00e1ctica tan corriente \u2014de ayer y de hoy\u2014 de ser cristianos y vivir bajo la ley del tali\u00f3n. No se puede pensar el futuro, construir una naci\u00f3n, una sociedad sustentada en la \u201cequidad\u201d de la violencia. No puedo seguir a Jes\u00fas si el orden que promuevo y vivo es el \u201cojo por ojo, diente por diente\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Ninguna familia, ning\u00fan grupo de vecinos o una etnia, menos un pa\u00eds, tiene futuro si el motor que los une, convoca y tapa las diferencias es la venganza y el odio. No podemos ponernos de acuerdo y unirnos para vengarnos, para hacerle al que fue violento lo mismo que \u00e9l nos hizo, para planificar ocasiones de desquite bajo formatos aparentemente legales. \u00abLas armas y la represi\u00f3n violenta, m\u00e1s que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos\u00bb (ib\u00edd., 60).<\/em><\/p>\n<p><em>La \u201cequidad\u201d de la violencia siempre es un espiral sin salida y su costo es muy alto. Otro camino es posible porque es crucial no olvidar que nuestros pueblos tienen derecho a la paz. Ustedes tienen derecho a la paz.<\/em><\/p>\n<p><em>Para hacer m\u00e1s concreta su invitaci\u00f3n y aplicable al d\u00eda a d\u00eda, Jes\u00fas propone una primera regla de oro al alcance de todos \u2014\u00abcomo quer\u00e1is que la gente se porte con vosotros, de igual manera portaos con ella\u00bb (Lc 6,31)\u2014 y nos ayuda a descubrir qu\u00e9 es lo m\u00e1s importante de ese trato mutuo: amarnos, ayudarnos y prestar sin esperar nada a cambio.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cAmarnos\u201d, nos dice Jes\u00fas; y Pablo lo traduce como \u201crevestirnos de compasi\u00f3n entra\u00f1able y de bondad\u201d (cf. Col 3,12). El mundo desconoc\u00eda \u2014y sigue sin conocer\u2014 la virtud de la misericordia, de la compasi\u00f3n, al matar o abandonar a su suerte a discapacitados y ancianos, eliminar heridos y enfermos, o gozar con los sufrimientos de los animales. Tampoco practicaba la bondad, la amabilidad, que nos mueve a que el bien del pr\u00f3jimo sea tan querido como el propio.<\/em><\/p>\n<p><em>Superar los tiempos de divisi\u00f3n y violencia supone no s\u00f3lo un acto de reconciliaci\u00f3n o la paz entendida como ausencia de conflicto, sino el compromiso cotidiano de cada uno de nosotros de tener una mirada atenta y activa que nos lleve a tratar a los dem\u00e1s con esa misericordia y bondad con la que queremos ser tratados; misericordia y bondad especialmente hacia aquellos que, por su condici\u00f3n, son r\u00e1pidamente rechazados y excluidos.<\/em><\/p>\n<p><em>Se trata de una actitud de fuertes y no de d\u00e9biles, una actitud de hombres y mujeres que descubren que no es necesario maltratar, denigrar o aplastar para sentirse importantes, sino al contrario. Y esta actitud es la fuerza prof\u00e9tica que Jesucristo mismo nos ense\u00f1\u00f3 al querer identificarse con ellos (cf. Mt 25,35-45) y mostrarnos que el servicio es el camino.<\/em><\/p>\n<p><em>Mozambique es un territorio lleno de riquezas naturales y culturales, pero parad\u00f3jicamente con una enorme cantidad de su poblaci\u00f3n bajo la l\u00ednea de pobreza. Y a veces pareciera que quienes se acercan bajo el supuesto deseo de ayudar, tienen otros intereses. Y es triste cuando esto se constata entre hermanos de la misma tierra que se dejan corromper; es muy peligroso aceptar que este sea el precio que tenemos que pagar ante la ayuda extranjera.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00abNo ser\u00e1 as\u00ed entre ustedes\u00bb (Mt 20,26; cf. vv. 26-28). Con sus palabras, Jes\u00fas nos impulsa a ser protagonistas de otro trato: el de su Reino. Aqu\u00ed y ahora, semillas de alegr\u00eda y esperanza, paz y reconciliaci\u00f3n. Lo que el Esp\u00edritu viene a impulsar no es un activismo desbordante, sino, ante todo, una atenci\u00f3n puesta en el otro, a reconocerlo y valorarlo como hermano hasta sentir su vida y su dolor como nuestra vida y nuestro dolor. Este es el mejor term\u00f3metro para descubrir todas las ideolog\u00edas de cualquier tipo que intentan manipular a los pobres y a las situaciones de injusticia para el servicio de intereses pol\u00edticos o personales (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 199). S\u00f3lo as\u00ed seremos, all\u00ed donde nos encontremos, semillas e instrumentos de paz y reconciliaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Queremos que reine la paz en nuestros corazones y en el palpitar de nuestro pueblo. Queremos un futuro de paz. Queremos \u00abque la paz de Cristo reine en sus corazones\u00bb (Col 3,15), como bien lo dec\u00eda la carta de san Pablo. \u00c9l utiliza un verbo que viene del campo de los deportes; es la palabra que se refiere al \u00e1rbitro que decide las cosas discutibles: \u201cque la paz de Cristo sea el \u00e1rbitro en sus corazones\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>Si la paz de Cristo es el \u00e1rbitro en nuestros corazones, entonces, cuando los sentimientos est\u00e9n en conflicto y nos sintamos impulsados ante dos sentidos opuestos, \u201cjugu\u00e9monos\u201d por Cristo. La decisi\u00f3n de Cristo nos mantendr\u00e1 en el camino del amor, en la senda de la misericordia, en la opci\u00f3n por los m\u00e1s pobres, en la preservaci\u00f3n de la naturaleza.<\/em><\/p>\n<p><em>En el camino de la paz. Si Jes\u00fas es el \u00e1rbitro entre las emociones conflictivas de nuestro coraz\u00f3n, entre las decisiones complejas de nuestro pa\u00eds, entonces Mozambique tiene un futuro de esperanza garantizado; entonces nuestro pa\u00eds cantar\u00e1 a Dios, dando gracias de coraz\u00f3n, con salmos, himnos y cantos inspirados (cf. Col 3,16).<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Otro camino es posible porque es crucial no olvidar que nuestros pueblos tienen derecho a la paz, el mensaje se desprende de la Homil\u00eda brindada por el Santo Padre en la celebraci\u00f3n de la Santa Misa en el Estadio Zimpeto, en Maputo, ante 60.000 personas. 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