{"id":8530,"date":"2019-09-07T10:00:03","date_gmt":"2019-09-07T13:00:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=8530"},"modified":"2019-09-07T10:00:03","modified_gmt":"2019-09-07T13:00:03","slug":"papa-francisco-para-la-tentacion-para-la-lucha-espiritual-el-ejercicio-de-la-caridad-no-va-en-jubilacion-hasta-el-final-deberas-luchar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-para-la-tentacion-para-la-lucha-espiritual-el-ejercicio-de-la-caridad-no-va-en-jubilacion-hasta-el-final-deberas-luchar\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Para la tentaci\u00f3n, para la lucha espiritual, el ejercicio de la caridad no va en jubilaci\u00f3n: hasta el final deber\u00e1s luchar"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Para la tentaci\u00f3n, para la lucha espiritual, el ejercicio de la caridad no va en jubilaci\u00f3n<\/strong>: <strong>hasta el final deber\u00e1s luchar<\/strong>, la afirmaci\u00f3n se desprende de la <strong>Homil\u00eda<\/strong> brindada por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> al celebrar <strong>Santa Misa<\/strong> junto al Monasterio <strong>Carmelita de Antananaribo<\/strong>, capital de <strong>Madagascar<\/strong>. En esta oportunidad, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, se refiri\u00f3 sobre la lectura del primer libro de los Reyes, dirigida <strong>a Joseu\u00e9 <\/strong>comenzaba con un llamado a la valent\u00eda: <strong>\u201cTen valent\u00eda, mu\u00e9strate un hombre\u201d<\/strong>. \u00c1nimo.<\/p>\n<p>A lo que les dijo, que dejar\u00eda de lado lo escrito por \u00e9l, y compartir\u00eda adem\u00e1s de ese material impreso, una experiencia personal al describir la actitud de hermanas religiosas frente a su misi\u00f3n, as\u00ed record\u00f3 a, <strong>Sor San Pietro, y la joven Sor Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/strong>\u00a0Al respecto, el <strong>Santo Padre<\/strong> dijo, <strong><em>\u201cesta es una historia verdadera, que hacer ver el esp\u00edritu con el cual se puede vivir una vida comunitaria\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la Homil\u00eda brindada por el <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p>Les dar\u00e1n por escrito aquello que prepar\u00e9 as\u00ed pueden leerlo, meditarlo tranquilas. Ahora yo quisiera decirles algo del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La lectura del primer libro de los Reyes, dirigida a Josu\u00e9, comenzaba con un llamado a la valent\u00eda: \u201cTen valent\u00eda, mu\u00e9strate un hombre\u201d. \u00c1nimo. Y\u00a0<strong>para seguir al Se\u00f1or se requiere valent\u00eda, siempre<\/strong>, un poco de valent\u00eda. Es verdad que el trabajo m\u00e1s pesado lo hace \u00c9l, pero se requiere valent\u00eda para dejarlo actuar.<\/p>\n<p>Y me viene a la cabeza una imagen, que me ha ayudado mucho en mi vida de sacerdote. Una tarde, dos monjas, una jovenc\u00edsima y una anciana, caminaban desde el coro, donde hab\u00edan rezado las V\u00edsperas, al comedor. La anciana ten\u00eda dificultad para caminar, era casi paral\u00edtica, y la joven buscaba de ayudarla, pero la anciana se pon\u00eda nerviosa, dec\u00eda: \u2018\u00a1No me toques! \u00a1No hagas esto que caigo!\u2019. Y Dios, sabe, pero parece que la enfermedad hab\u00eda hecho a la anciana un poco neur\u00f3tica. Pero la joven siempre la acompa\u00f1aba con la sonrisa.<\/p>\n<p>Al final llegaban al comedor, la joven buscaba ayudarla a sentarse, y la anciana: \u2018No, no, me hace mal, me hace mal aqu\u00ed\u2019, pero al final se sentaba. Una joven, delante a esto, seguramente habr\u00eda tenido ganas de mandarla a pasear. Pero esta joven sonre\u00eda, tomaba el pan, lo preparaba y lo daba.<\/p>\n<p><strong>Esta no es una f\u00e1bula, es una historia verdadera: la anciana se llamaba Sor San Pietro, y la joven Sor Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/strong>\u00a0Esta es una historia verdadera, que hacer ver el esp\u00edritu con el cual se puede vivir una vida comunitaria.<\/p>\n<p><strong>La caridad en las peque\u00f1as y en las grandes cosas.<\/strong>\u00a0Aquella joven habr\u00eda podido pensar: Si, pero ma\u00f1ana ir\u00e9 con la priora y le dir\u00e9 que mande una m\u00e1s fuerte a ayudar esta vieja porque no puedo. No pens\u00f3 as\u00ed.\u00a0<strong>Crean en la obediencia: La obediencia me ha dado esta tarea y lo har\u00e9.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con la fuerza de la obediencia hac\u00eda con caridad exquisit<\/strong><strong>o<\/strong><strong> este trabajo<\/strong>. S\u00e9 que todas ustedes, monjas de clausura, vinieron para ser cercanas al Se\u00f1or, para buscar el camino de la perfecci\u00f3n; pero el camino de la perfecci\u00f3n se encuentra en estos peque\u00f1os pasos en el camino de la obediencia. Peque\u00f1os pasos de caridad y de amor. Peque\u00f1os pasos que parecen nada, pero que son peque\u00f1os pasos que atraen, que \u2018hacen esclavo\u2019 a Dios.<\/p>\n<p>Esto pensaba la joven: a los hilos con los cuales esclavizaba a Dios, a las cuerdas, cuerdas de amor, que son los peque\u00f1os actos de caridad, peque\u00f1os, peque\u00f1\u00edsimos, porque nuestra peque\u00f1a alma no puede hacer grandes cosas. \u00a1Sean valientes!<\/p>\n<p><strong>La valent\u00eda de hacer los peque\u00f1os pasos, la valent\u00eda de creer que,<\/strong>\u00a0<strong>a trav\u00e9s de mi peque\u00f1ez, Dios es feliz<\/strong>\u00a0<strong>y cumple la salvaci\u00f3n el mundo.<\/strong><\/p>\n<p>No, pero yo pienso que debe cambiar la vida religiosa, debe ser m\u00e1s perfecta, m\u00e1s cercana a Dios, y por esto yo quiero ser priora, capitular, para cambiar las cosas. No digo que alguna de ustedes piense esto\u2026 Pero el diablo se insin\u00faa en estos pensamientos.<\/p>\n<p>Si t\u00fa quieres cambiar no s\u00f3lo el monasterio, no s\u00f3lo la vida religiosa, cambiar y salvar con Jes\u00fas, salvar el mundo,\u00a0<strong>comienza con estos peque\u00f1os actos de amor, de renuncia a ti mismo<\/strong>, que encarcelan a Dios y lo traen entre nosotros.<\/p>\n<p>Volvemos a la historia de la joven y de la anciana. Una de aquellas tardes, antes de la cena, mientras iban del coro al comedor -sal\u00edan diez minutos antes del coro para ir al comedor, paso a paso- Teresa escuch\u00f3 una m\u00fasica, afuera\u2026 hab\u00eda una m\u00fasica de fiesta, de baile\u2026 Y pens\u00f3 a una fiesta donde los j\u00f3venes y las j\u00f3venes bailaban, honestamente, una linda fiesta de familia\u2026 quiz\u00e1 una boda, un cumplea\u00f1os\u2026 Pens\u00f3 a la m\u00fasica, a todo aquello\u2026 Y sinti\u00f3 algo dentro; quiz\u00e1 sinti\u00f3: \u2018Ser\u00eda lindo estar all\u00ed\u2019, no lo s\u00e9\u2026 E inmediatamente,\u00a0<strong>decidida, dice al Se\u00f1or, que nunca, nunca habr\u00eda cambiado por aquella fiesta mundana uno solo de sus gestos con la monja anciana. Esto la hac\u00eda m\u00e1s feliz de todos los bailes del mundo.<\/strong><\/p>\n<p>Seguramente, a ustedes, la mundanidad llegar\u00e1 en tantas formas escondidas. Sepan discernir, con la priora, con la comunidad en cap\u00edtulo, discernir las voces de la mundanidad, para que no entren en clausura.<\/p>\n<p><strong>La mundanidad no es una monja de clausura<\/strong>, m\u00e1s bien, es una cabra que va por sus caminos, que lleva afuera de la clausura.<\/p>\n<p>Cuando te lleguen pensamientos de mundanidad, cierra la puerta y\u00a0<strong>piensa en los peque\u00f1os actos de amor: estos salvan el mundo.\u00a0<\/strong>Teresa prefiri\u00f3 cuidar a la anciana e ir hacia adelante. Esto que les dir\u00e9 ahora, lo dir\u00e9 no para asustarlas, pero es una realidad, lo ha dicho Jes\u00fas, y me permito decirlo tambi\u00e9n yo. Cada una de ustedes, para entrar en el convento, ha tenido que luchar, ha hecho tantas cosas buenas y ha vencido, ha vencido: ha vencido el esp\u00edritu mundano, ha vencido el pecado, ha vencido el diablo. Quiz\u00e1, el d\u00eda en que t\u00fa entraste en el convento, el diablo se qued\u00f3 en la puerta, triste: \u2018Perd\u00ed un alma\u2019, y se fue. Pero despu\u00e9s, fue a pedirle consejo a otro diablo m\u00e1s astuto, un diablo anciano, que seguramente le ha dicho: \u2018Ten paciencia, espera\u2026\u2019.<\/p>\n<p>Es un modo habitual de proceder del demonio. Jes\u00fas lo dice. Cuando el demonio libera un alma, se va; luego, despu\u00e9s de un poco de tiempo, quiere volver, y ve aquella alma, as\u00ed bella, as\u00ed tan bien arreglada, tanto bella, y quiere entrar. Y Jes\u00fas \u00bfqu\u00e9 nos dice? Aquel diablo va, y busca otros siete peores que \u00e9l y vuelve con aquellos siete, y quieren entrar en esa casa arreglada. Pero no puedo entrar haciendo ruido, como si fueran ladrones, deben entrar educadamente. Y as\u00ed,<strong>\u00a0los diablos \u2018educados\u2019 suenan la campana: \u2018Quisiera entrar\u2026, busco esta ayuda, busco esta otro, esto otro<\/strong>\u2026\u2019 Y lo hacen entrar. Son diablos educados, entran en casa, te reordenan y despu\u00e9s, dice Jes\u00fas, el final de aquel hombre o de aquella mujer es peor del inicio. \u00bfPero no te diste cuenta que era un mal esp\u00edritu? \u2018No, era muy educado, \u00a1era bueno! Y ahora, no, yol me voy a casa porque no puedo tolerar esto\u2026\u2019 Es demasiado tarde, t\u00fa lo dejaste entrar demasiado dentro al coraz\u00f3n. \u00bfNo te diste cuenta, no hablaste con la priora, no has hablado con el cap\u00edtulo, con alguna hermana de la comunidad?<\/p>\n<p><strong>El tentador no quiere ser descubierto, por eso viene disfrazado de persona noble, educada<\/strong>, a veces de padre espiritual, a veces\u2026 Por favor, hermana, cuando t\u00fa sientas algo extra\u00f1o, \u00a1habla inmediatamente!, \u00a1habla inmediatamente! Dilo.<\/p>\n<p>Si Eva hubiera hablado a tiempo, si hubiera ido al Se\u00f1or a decirle: \u2018Esta serpiente me dice estas cosas \u00bft\u00fa qu\u00e9 piensas? \u00a1Si hubiera hablado a tiempo! Pero Eva no habl\u00f3, y viene el desastre.<\/p>\n<p><strong>Este consejo les doy: hablen inmediatamente,<\/strong>\u00a0<strong>hablen a tiempo, cuando hay algo que les quita la tranquilidad<\/strong>, no digo la paz, sino todav\u00eda antes, la tranquilidad, despu\u00e9s la paz.<\/p>\n<p>Esta es la ayuda, esta es la defensa que ustedes tienen en comunidad: una ayuda la otra para hacer un frente unido, para defender la santidad, para defender la gloria de Dios, para defender el amor, para defender el monasterio. \u2018Pero nosotros nos defendemos bien de la mundanidad espiritual, nos defendemos bien del diablo, porque tenemos una doble reja, y en medio tambi\u00e9n una tienda\u2019. La doble reja y la tienda no son suficientes. \u00a1Podr\u00edan tener cien tiendas!<\/p>\n<p><strong>Se requiere caridad, la oraci\u00f3n. La caridad de pedir consejo a tiempo, de escuchar a las hermanas, de escuchar a la priora. Y la oraci\u00f3n con el Se\u00f1or, la oraci\u00f3n: \u2018\u00bfSe\u00f1or es verdad esto que estoy sintiendo, esto que me dice la serpiente, es verdad?\u2019<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esta joven Teresa, apenas sent\u00eda algo adentro hablaba con la priora\u2026,\u00a0<\/strong>Pero c\u00f3mo hago para ir delante a la priora si ella, cada vez que me ve, me hace ver los dientes\u2019. S\u00ed, pero la priora es Jes\u00fas. \u2018Pero, padre, la priora no es buena, es mala\u2019. Deja que lo diga el Se\u00f1or, para ti es Jes\u00fas la priora. \u2018Pero la priora es un poco anciana, no le funcionan bien las cosas\u2026\u2019 Deja que decida el cap\u00edtulo; t\u00fa, si quieres decir esto, lo dices en cap\u00edtulo, pero t\u00fa vas a la priora, porque es Jes\u00fas.<\/p>\n<p><strong>\u00a1Siempre la transparencia del coraz\u00f3n!<\/strong>\u00a0Hablando siempre se vence. Y esta Teresa, que sab\u00eda que le era antip\u00e1tica a la priora, iba hacia ella.\u00a0<strong>Es verdad, se necesita reconocer que\u00a0\u00a1o todas las prioras son el premio Nobel de la simpat\u00eda!\u00a0<\/strong>Pero son Jes\u00fas. El camino de la obediencia es el que te somete al amor, nos hace sujetos al amor.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, esta Teresa se enferm\u00f3. Se enferm\u00f3 y, poco a poco, le parec\u00eda que hab\u00eda perdido la fe. Esta pobre, que en su vida hab\u00eda sabido apartar a los diablos \u2018educados\u2019, a la hora de la muerte no sab\u00eda c\u00f3mo hacer con el demonio que la rodeaba. Dec\u00eda: \u2018Lo veo: ronda, ronda\u2026\u2019 Es la obscuridad de los \u00faltimos d\u00edas, de los \u00faltimos meses de vida.<\/p>\n<p><strong>Para la tentaci\u00f3n, para la lucha espiritual, el ejercicio de la caridad no va en jubilaci\u00f3n<\/strong>: hasta el final deber\u00e1s luchar. Hasta el final. Tambi\u00e9n en la obscuridad\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Ella pensaba de haber perdido la fe! Y llamaba a las religiosas para que arrojaran agua bendita en su cama, para que trajeran las velas benditas\u2026\u00a0<strong>La lucha en el monasterio es hasta el final. Pero es bella, porque en esta lucha -cruel pero bella- cuando es verdadera, no se pierde la paz.<\/strong><\/p>\n<p>Este Papa -ustedes dir\u00e1n- es un poco \u2018folkl\u00f3rico\u2019, porque en lugar de hablarnos de cosas teol\u00f3gicas, nos ha hablado como a ni\u00f1as. \u00a1Ojal\u00e1 todas fueran ni\u00f1as en el esp\u00edritu, ojal\u00e1!\u00a0<strong>Con aquella dimensi\u00f3n de infancia el Se\u00f1or ama tanto<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>Quisiera concluir la historia de Teresa con la anciana. Esta Teresa, ahora, acompa\u00f1a a un anciano. Y quiero dar testimonio de esto, quiero dar testimonio porque ella me ha acompa\u00f1ado, en cada paso me acompa\u00f1a. Me ha ense\u00f1ado a dar los pasos. Y a veces, son un poco neur\u00f3tico y la aparto, como la Madre San Pietro. A veces la escucho; y a veces los dolores no me permiten escuchar bien\u2026 Pero es una amiga fiel. Por eso, no he querido hablarles de teor\u00edas, he querido hablarles de mi experiencia con una Santa, y decirles qu\u00e9 es capaz de hacer una santa y cu\u00e1l es el camino para ser santas.<\/p>\n<p>\u00a1Adelante! \u00a1Y valientes!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Para la tentaci\u00f3n, para la lucha espiritual, el ejercicio de la caridad no va en jubilaci\u00f3n: hasta el final deber\u00e1s luchar, la afirmaci\u00f3n se desprende de la Homil\u00eda brindada por Su Santidad Francisco al celebrar Santa Misa junto al Monasterio Carmelita de Antananaribo, capital de Madagascar. 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