{"id":8533,"date":"2019-09-07T14:00:31","date_gmt":"2019-09-07T17:00:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=8533"},"modified":"2019-09-07T14:00:31","modified_gmt":"2019-09-07T17:00:31","slug":"papa-francisco-nosotros-obispos-a-imagen-del-sembrador-estamos-llamados-a-esparcir-las-semillas-de-la-fe-y-la-esperanza-en-esta-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-nosotros-obispos-a-imagen-del-sembrador-estamos-llamados-a-esparcir-las-semillas-de-la-fe-y-la-esperanza-en-esta-tierra\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Nosotros, obispos, a imagen del Sembrador, estamos llamados a esparcir las semillas de la fe y la esperanza en esta tierra"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Nosotros, obispos, a imagen del Sembrador, estamos llamados a esparcir las semillas de la fe y la esperanza en esta tierra<\/strong>, la cita se desprende del mensaje compartido por <strong>Su<\/strong> <strong>Santidad Francisco<\/strong> junto a los Obispos de la <strong>Conferencia Episcopal de Madagascar<\/strong>. El <strong>Santo Padre<\/strong> arribaba a media tarde de aquel pa\u00eds, a la <strong>Catedral D\u00e9sir\u00e9 Tsarahazana<\/strong>, donde era recibido por el Arzobispo Metropolitano de <strong>Toamasina <\/strong>y Presidente de la <strong>Conferencia Episcopal de Madagascar<\/strong>.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos el mensaje brindado por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Gracias, se\u00f1or Cardenal, por sus palabras de bienvenida en nombre de todos sus hermanos. Agradezco, a su vez, que las mismas hayan querido mostrar c\u00f3mo la misi\u00f3n que nos proponemos vivir se da en medio de contradicciones: una tierra rica y mucha pobreza; una cultura y una sabidur\u00eda heredada de los antepasados que nos hacen valorar la vida y la dignidad de la persona humana, pero tambi\u00e9n la constataci\u00f3n de la desigualdad y la corrupci\u00f3n. Es dif\u00edcil la tarea del pastor en estas circunstancias. Incluso con las desigualdades: el pastor se arriesga a ir a una parte y dejar a los otros. Y incluso con la corrupci\u00f3n: no digo que el pastor se convierta en corrupto, pero est\u00e1 el peligro\u2026: \u201cHar\u00e9 esta obra, y esta otra\u2026\u201d, y se convierte en un hombre de negocios; o har\u00e9 ese cambio, o ese otro, o ese otro\u2026 y al final, aquel buen pastor ha terminado manchado con la corrupci\u00f3n. Sucede, sucede. En el mundo, sucede. Tenegan los ojos abiertos.<\/p>\n<p>\u201cSembrador de paz y de esperanza\u201d es el lema elegido para esta visita, y que bien puede ser un eco de la misi\u00f3n que se nos ha encomendado. Porque somos sembradores, y el que siembra lo hace con esperanza; lo hace asentado en su esfuerzo y entrega personal, pero sabiendo que hay infinidad de factores que deben concurrir para que lo sembrado germine, crezca, se convierta en espiga y finalmente en trigo abundante. El sembrador cansado y preocupado no baja los brazos.<\/p>\n<p>Esta par\u00e1bola nos debe acompa\u00f1ar siempre, sea en la vida activa sea en la contemplativa, como hemos visto hoy [en el encuentro con las religiosas contemplativas]: sed valientes, s\u00e9 un hombre valiente. El valor. El sembrador cansado y preocupado no baja los brazos, no abandona y menos a\u00fan quema su campo cuando algo se malogra. Sabe esperar, conf\u00eda, asume las contrariedades de su siembra, pero jam\u00e1s deja de amar aquel campo encomendado a su cuidado; incluso si viene la tentaci\u00f3n, tampoco escapa encomend\u00e1ndoselo a otro.<\/p>\n<p>El sembrador conoce su tierra, la \u201ctoca\u201d, la \u201chuele\u201d y la prepara para que pueda dar lo mejor de s\u00ed. Nosotros, obispos, a imagen del Sembrador, estamos llamados a esparcir las semillas de la fe y la esperanza en esta tierra. Para eso es necesario que desarrollemos ese \u201colfato\u201d que nos permita conocerla mejor y descubrir tambi\u00e9n lo que dificulta, obstruya o da\u00f1e lo sembrado. El\u00a0<em>olfato del pastor<\/em>. El pastor puede ser muy inteligente, puede tener t\u00edtulos acad\u00e9micos, puede haber participado en muchos congresos internacionales, saber todo, estudiar todo, incluso ser bueno, una buena persona, pero si le falta el olfato, nunca podr\u00e1 ser un buen pastor. El olfato. Por eso, \u00ablos Pastores, protegiendo los aportes de las distintas ciencias, tienen derecho a emitir opiniones sobre todo aquello que afecte a la vida de las personas, ya que la tarea evangelizadora implica y exige una promoci\u00f3n integral de cada ser humano. No se puede decir que la religi\u00f3n debe recluirse en el \u00e1mbito privado y que est\u00e1 s\u00f3lo para preparar las almas para el cielo. Esta es la verdad que nos ha dejado el iluminismo neoliberal: trabajamos tambi\u00e9n para el pueblo, s\u00ed, todo\u00a0<em>para\u00a0<\/em>el pueblo, pero nada\u00a0<em>con\u00a0<\/em>el pueblo. Sin la relaci\u00f3n con el pueblo, sin el olfato\u2026 El aut\u00e9ntico pastor sin embargo est\u00e1 en medio del pueblo, inmerso entre la gente, en el amor de su gente, porque la entiende. Sabemos que Dios quiere la felicidad de sus hijos tambi\u00e9n en esta tierra, aunque est\u00e9n llamados a la plenitud eterna, porque \u00c9l cre\u00f3 todas las cosas \u201cpara que las disfrutemos\u201d (<em>1 Tm<\/em>\u00a06,17), para que todos puedan disfrutarlas. De ah\u00ed que la conversi\u00f3n cristiana exija revisar \u201cespecialmente todo lo que pertenece al orden social y a la obtenci\u00f3n del bien com\u00fan\u201d. Por consiguiente, nadie puede exigirnos que releguemos la religi\u00f3n a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos\u00bb (Exhort. ap.\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>, 182-183). El pastor en medio del pueblo. El pastor que sabe escuchar el lenguaje del pueblo. El pastor ungido por el pueblo, a quien sirve, del que es servidor.<\/p>\n<p>S\u00e9 que tienen muchas razones para preocuparse y que, entre otras cosas, llevan en el coraz\u00f3n la responsabilidad de velar por la dignidad de todos sus hermanos que reclaman construir una naci\u00f3n cada vez m\u00e1s solidaria y pr\u00f3spera, dotada de instituciones s\u00f3lidas y estables. \u00bfPuede un pastor digno de ese nombre permanecer indiferente ante los desaf\u00edos que enfrentan sus conciudadanos de todas las categor\u00edas sociales, independientemente de sus denominaciones religiosas? \u00bfPuede un pastor al estilo de Jesucristo ser indiferente a las vidas que le fueron confiadas?<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n prof\u00e9tica relacionada con la misi\u00f3n de la Iglesia requiere, en todas partes y siempre, un discernimiento que no suele ser f\u00e1cil. En este sentido, la colaboraci\u00f3n madura e independiente entre la Iglesia y el Estado es un desaf\u00edo permanente, porque el peligro de una connivencia nunca est\u00e1 muy lejos, especialmente si nos lleva a perder la \u201cmordedura evang\u00e9lica\u201d. Escuchando siempre lo que el Esp\u00edritu dice constantemente a las iglesias (cf.\u00a0<em>Ap<\/em>\u00a02,7) podremos escapar de las insidias y liberar el fermento del Evangelio para una fruct\u00edfera colaboraci\u00f3n con la sociedad civil en la b\u00fasqueda del bien com\u00fan. El signo distintivo de ese discernimiento ser\u00e1 que el anuncio del evangelio incluye de suyo la preocupaci\u00f3n por toda forma de pobreza: no s\u00f3lo \u00abasegurar a todos un \u201cdecoroso sustento\u201d, sino tambi\u00e9n para que tengan \u201cprosperidad sin exceptuar bien alguno\u201d. Esto implica educaci\u00f3n, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida. El salario justo permite el acceso adecuado a los dem\u00e1s bienes que est\u00e1n destinados al uso com\u00fan\u00bb (Exhort. ap.\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>, 192).<\/p>\n<p>La defensa de la persona humana es otra dimensi\u00f3n de nuestro compromiso pastoral. Para ser pastores seg\u00fan el coraz\u00f3n de Dios, debemos ser nosotros\u00a0<em>los primeros en la opci\u00f3n por proclamar el Evangelio a los pobres<\/em>: \u00abNo deben quedar dudas ni caben explicaciones que debiliten este mensaje tan claro. Hoy y siempre, \u201clos pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio\u201d, y la evangelizaci\u00f3n dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jes\u00fas vino a traer. Hay que decir sin vueltas que existe un v\u00ednculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos\u00bb (<em>ib\u00edd.<\/em>, 48). En otras palabras, tenemos un deber especial de cercan\u00eda y protecci\u00f3n hacia los pobres, los marginados y los peque\u00f1os, hacia los ni\u00f1os y las personas m\u00e1s vulnerables, v\u00edctimas de explotaci\u00f3n y de abuso, v\u00edctimas, hoy, de esta cultura del descarte. Hoy la mundanidad nos ha llevado a introducir en los programas sociales, en los programas de desarrollo, el descarte como posibilidad: el descarte de qui\u00e9n est\u00e1 por nacer y el descarte de qui\u00e9n est\u00e1 para morir, para acelerar la partida.<\/p>\n<p>Ese inmenso campo no s\u00f3lo es limpiado y roturado por el esp\u00edritu prof\u00e9tico, sino que tambi\u00e9n se espera con paciencia cristiana a la semilla esparcida, sabiendo por otra parte que no estamos a cargo ni somos responsables de todo el proceso. Un pastor, que siembra, evita controlarlo todo. No se puede. El sembrador no va cada d\u00eda a escavar la tierra para ver c\u00f3mo crece la semilla. Un pastor evita de controlar todo \u2014los pastores controladores no dejan crecer\u2014, da espacio para las iniciativas, deja crecer en distintos tiempos \u2014no todos tienen los mismos tiempos de crecimiento\u2014 y no estandariza: la uniformidad no es vida, la vida es variada, cada uno tiene su propio modo de ser, su propio modo de crecer, su propio modo de ser persona. La uniformidad no es un camino cristiano. El verdadero pastor no exige m\u00e1s de la cuenta, no menosprecia resultados aparentemente m\u00e1s pobres: \u201cEsta vez ha ido as\u00ed\u2026 venga, tranquilo. La pr\u00f3xima vez ir\u00e1 mejor\u201d. Sabe siempre aceptar los resultados tal como vienen. Permitirme que os diga cu\u00e1l es la imagen que a veces me viene a la mente cuando pienso a la vida pastoral. El pastor debe aceptar la vida por donde viene, con los resultados que le llegan. El pastor es como el arquero del equipo de f\u00fatbol: atrapa el bal\u00f3n por donde se lo lanzan. Sabe moverse, sabe aceptar la realidad como viene. Y corrige las cosas, despu\u00e9s, pero en el momento acepta la vida como viene. Esto es el amor del pastor. Esto nos habla de una fidelidad al Evangelio que nos hace pastores cercanos al pueblo de Dios, comenzando por nuestros hermanos sacerdotes \u2014que son nuestro pr\u00f3jimo m\u00e1s pr\u00f3jimo\u2014 que deben recibir un cuidado especial de nuestra parte.<\/p>\n<p>El pastor debe ser cercano a Dios, a sus sacerdotes, cercano al pueblo. Las tres cercan\u00edas del pastor. Cercano a Dios en la oraci\u00f3n. No olvidemos que cuando los Ap\u00f3stoles \u201cinventan\u201d los di\u00e1conos \u2014esto lo he dicho muchas veces\u2014, Pedro, para explicar esta nueva invenci\u00f3n de los di\u00e1conos, dice: \u201cY a nosotros [los Ap\u00f3stoles], la oraci\u00f3n y el anuncio de la Palabra\u201d. La primera tarea del pastor es rezar. Cada uno de vosotros se pregunte: \u00bfrezo? \u00bfcu\u00e1nto? \u00bfc\u00f3mo? La cercan\u00eda a Dios. Cercan\u00eda a los sacerdotes: los sacerdotes son los pr\u00f3jimos m\u00e1s pr\u00f3ximos al obispo. \u201cHe llamado al obispo, ha tomado la llamada la secretaria y me dice que en tres meses no hay sitio para darme una cita\u201d. Un consejo de hermano: si t\u00fa te encuentras que tu secretaria te deja en la lista la llamada de un cura, ese mismo d\u00eda, o al m\u00e1ximo el d\u00eda siguiente, ll\u00e1malo. Puede que no tengas tiempo para recibirlo, pero ll\u00e1malo. Ese cura sabr\u00e1 que tiene un padre. Y la tercera cercan\u00eda: cercan\u00eda al pueblo. El pastor que se aleja del pueblo, que pierde el olfato del pueblo, termina como un \u201cSe\u00f1or Cura\u201d, un funcionario de corte\u2026 corte pontificia, importante, pero al final siempre corte, y esto no sirve.<\/p>\n<p>Hace un tiempo manifestaba a los obispos italianos la atenci\u00f3n que nuestros sacerdotes puedan encontrar en sus obispos la figura del hermano mayor y padre que los aliente y sostenga en el camino (cf.\u00a0<em>Discurso a la Conferencia Episcopal Italiana<\/em>, 20 mayo 2019). Es la paternidad espiritual que impulsa al obispo a no dejar hu\u00e9rfanos a sus presb\u00edteros, y que se puede \u201cpalpar\u201d no s\u00f3lo en la capacidad que tengamos de abrir las puertas a todos los sacerdotes, sino tambi\u00e9n en nuestra capacidad de ir a buscarlos para acompa\u00f1arlos cuando est\u00e9n pasando por un momento de dificultad.<\/p>\n<p>En las alegr\u00edas y las dificultades inherentes al ministerio, los sacerdotes deben encontrar en vosotros, queridos obispos, padres siempre disponibles que saben c\u00f3mo alentar y apoyar, que saben apreciar los esfuerzos y acompa\u00f1ar los pasos posibles. El Concilio Vaticano II hizo una observaci\u00f3n especial sobre este punto: \u00ab[Los obispos] han de acoger siempre con amor especial a sus sacerdotes. Estos, en efecto, participan de sus funciones y tareas y las realizan con af\u00e1n en el trabajo de cada d\u00eda. Por tanto, los obispos, consider\u00e1ndolos sus hijos y sus amigos, dispuestos a escucharlos y a tratarlos con confianza, han de dedicarse a impulsar la pastoral conjunta de toda la di\u00f3cesis\u00bb (Decr.\u00a0<em>Christus Dominus<\/em>, 16).<\/p>\n<p>El cuidado de la tierra implica tambi\u00e9n la paciente espera de los procesos. El pastor sabe esperar los procesos. Y, a la hora de la cosecha el agricultor tambi\u00e9n sopesa la calidad de los trabajadores. Esto os impone como pastores un deber urgente \u2014estoy hablando de la cualidad de los trabajadores\u2014 un deber urgente de acompa\u00f1amiento y discernimiento, especialmente con respecto a las vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio, y que es fundamental para asegurar la autenticidad de estas vocaciones. Y en esto, por favor, estar atentos. No os dej\u00e9is enga\u00f1ar por la necesidad y por el n\u00famero: \u201cTenemos necesidad de sacerdotes y porque tengo necesidad acojo sin discernimiento las vocaciones\u201d. No s\u00e9, creo que entre vosotros esto no sea tan com\u00fan porque ten\u00e9is vocaciones y por tanto ten\u00e9is cierta liberta para ir despacio con el discernimiento. Pero en algunos pa\u00edses de Europa es lamentable, la falta de vocaciones empuja al obispo a tomar de aqu\u00ed, de all\u00ed, de all\u00e1, sin ver la vida como era; toman personas \u201cechadas\u201d de otros seminarios, \u201cechadas\u201d de la vida religiosa, que han sido echadas porque inmorales o por otras deficiencias. Por favor, estar atentos. No hag\u00e1is entrar el lobo dentro del reba\u00f1o. La mies es abundante, y el Se\u00f1or \u2014que no quiere m\u00e1s que aut\u00e9nticos obreros\u2014 no se deja encasillar en los modos de llamar, de incitar a la respuesta generosa de la propia vida. La formaci\u00f3n de candidatos para el sacerdocio y la vida consagrada est\u00e1 precisamente destinada a asegurar una maduraci\u00f3n y purificaci\u00f3n de las intenciones. Sobre esta cuesti\u00f3n, y en el esp\u00edritu de la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica\u00a0<em>Gaudete et exsultate<\/em>, me gustar\u00eda enfatizar que la llamada fundamental sin la cual las otras no tienen raz\u00f3n de ser, es la llamada a la santidad y que esta \u00absantidad es la cara m\u00e1s bella de la Iglesia\u00bb (n. 9). Aprecio vuestros esfuerzos para asegurar la formaci\u00f3n de aut\u00e9nticos y santos obreros en la abundante mies en el campo del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, quisiera subrayar una actitud que a m\u00ed no me gusta, porque no viene de Dios: la rigidez. Hoy es la moda, no se aqu\u00ed, pero en otras partes es la moda, encontrar personas r\u00edgidas. Sacerdotes j\u00f3venes, r\u00edgidos, que quieren salvarse con la rigidez, tal vez, no lo s\u00e9, pero toman una actitud de rigidez y a veces \u2014perdonarme\u2014 de museo. Tiene miedo de todo, son r\u00edgidos. Estad atentos, y sabed que bajo toda rigidez hay graves problemas.<\/p>\n<p>Ese esfuerzo tambi\u00e9n tiene que abarcar el amplio mundo laical; tambi\u00e9n los laicos son enviados a la mies, son convocados a tomar parte en la pesca, a arriesgar sus redes y su tiempo en \u00absu m\u00faltiple apostolado tanto en la Iglesia como en el mundo\u00bb (Conc. Ecum. Vat. II, Decr.\u00a0<em>Apostolicam actuositatem<\/em>, 9). Con toda su extensi\u00f3n, problem\u00e1tica y transformaci\u00f3n, el mundo constituye el \u00e1mbito espec\u00edfico de apostolado donde est\u00e1n llamados a comprometerse con generosidad y responsabilidad, llevando el fermento del Evangelio. Por eso deseo dar la bienvenida a todas las iniciativas que en cuanto pastores tomen para la formaci\u00f3n de los laicos \u2014gracias por esto\u2014 y no dejarlos solos en la misi\u00f3n de ser sal de la tierra y luz del mundo, para contribuir a una transformaci\u00f3n de la sociedad y la Iglesia en Madagascar. Y por favor: no clericalizar a los laicos. Los laicos son laicos. Yo he sentido, en mi precedente di\u00f3cesis, propuestas como esta: \u201cSe\u00f1or obispo, yo en la parroquia tengo un laico maravilloso: trabaja, organiza todo\u2026 \u00bflo hacemos di\u00e1cono?\u201d. D\u00e9jalo all\u00ed, no le arruines la vida, d\u00e9jalo laico. Y, a prop\u00f3sito de los di\u00e1conos: los di\u00e1conos tantas veces sufren la tentaci\u00f3n del clericalismo, se sienten presb\u00edteros u obispos fallidos\u2026<\/p>\n<p>No. El di\u00e1cono es el custodio del servicio en la Iglesia. Por favor, no teng\u00e1is los di\u00e1conos en el altar: que hagan el trabajo fuera, en el servicio. Si deben ir en misi\u00f3n a bautizar, que bauticen: est\u00e1 bien. Pero en el servicio, no hacer sacerdotes fallidos.<\/p>\n<p>Queridos hermanos: Toda esta responsabilidad en el campo de Dios nos debe desafiar a tener el coraz\u00f3n y la mente abierta, a evitar el miedo que encierra y a vencer la tendencia a aislarnos: el di\u00e1logo fraterno entre vosotros \u2014es importante\u2014, as\u00ed como el compartir los dones y la colaboraci\u00f3n entre las Iglesias particulares del Oc\u00e9ano \u00cdndico, sean un camino esperanzador. Di\u00e1logo y colaboraci\u00f3n. La similitud de desaf\u00edos pastorales, como la protecci\u00f3n del medio ambiente en un esp\u00edritu cristiano o el problema de la inmigraci\u00f3n, exigen reflexiones comunes y una sinergia de acciones a gran escala para un planteamiento eficaz.<\/p>\n<p>Finalmente, a trav\u00e9s de vosotros me gustar\u00eda saludar de modo especial a los sacerdotes, religiosos y religiosos que est\u00e1n enfermos o muy afectados por la vejez. Dejo una pregunta para cada uno de vosotros: \u00bfvoy a visitarles? Les ruego que les muestren no s\u00f3lo mi afecto y la seguridad de mis oraciones, sino tambi\u00e9n que los cuiden con ternura, sosteni\u00e9ndolos en esa hermosa misi\u00f3n de la intercesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dos mujeres custodian esta Catedral: en la capilla de al lado descansan los restos de la beata Victoria Rasoamanarivo, que supo hacer el bien, custodiar y extender la fe en tiempos dif\u00edciles; y la imagen de la Virgen Mar\u00eda que con sus brazos abiertos hacia el valle y las colinas, parece abrazarlo todo. A ellas le pedimos que ensanchen siempre nuestro coraz\u00f3n, que nos ense\u00f1en la compasi\u00f3n de las entra\u00f1as maternas que la mujer y Dios sienten ante los olvidados de la tierra y nos ayuden a sembrar paz y esperanza.<\/p>\n<p>Y a vosotros, como signo de mi cordial y fiel apoyo, os doy la bendici\u00f3n, como hermano os bendigo y esta bendici\u00f3n la que extiendo a vuestras di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>Por favor, no os olvid\u00e9is de rezar por m\u00ed y hacer rezar por m\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Nosotros, obispos, a imagen del Sembrador, estamos llamados a esparcir las semillas de la fe y la esperanza en esta tierra, la cita se desprende del mensaje compartido por Su Santidad Francisco junto a los Obispos de la Conferencia Episcopal de Madagascar. 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