{"id":8537,"date":"2019-09-08T08:00:14","date_gmt":"2019-09-08T11:00:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=8537"},"modified":"2019-09-08T08:00:14","modified_gmt":"2019-09-08T11:00:14","slug":"papa-francisco-el-creyente-extiende-su-mano-como-lo-hace-jesus-con-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-creyente-extiende-su-mano-como-lo-hace-jesus-con-el\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El creyente extiende su mano, como lo hace Jes\u00fas con \u00e9l"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>El creyente extiende su mano, como lo hace Jes\u00fas con \u00e9l<\/strong>, as\u00ed lo afirm\u00f3 el <strong>Santo Padre<\/strong> al momento de brindar la Homil\u00eda en la Santa Misa celebrada esta ma\u00f1ana en el Campo Diocesano de <strong>Soamandrakizay<\/strong>, en <strong>Madagascar<\/strong>, <strong>\u00c1frica<\/strong>. En su mensaje, se refiri\u00f3 al Evangelio, <strong>\u00abmucha gente acompa\u00f1aba a Jes\u00fas\u00bb<\/strong> (Lc 14,25), al respecto <strong>Su Santidad<\/strong> dice<strong><em>, \u201c<\/em><\/strong><strong><em>el seguimiento de Jes\u00fas no es f\u00e1cil. No es relajante\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Destacando, <strong><em>\u201cel evangelio de Lucas nos recuerda, en efecto, las exigencias de este compromiso.<\/em><\/strong><strong><em> Es importante evidenciar c\u00f3mo estas exigencias se dan en el marco de la subida de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n, entre la par\u00e1bola del banquete donde la invitaci\u00f3n est\u00e1 abierta a todos (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> profundizando su ense\u00f1anza declar\u00f3,<strong><em> \u201ctoda renuncia cristiana tiene sentido a la luz del gozo y la fiesta del encuentro con Jesucristo\u201d.<\/em><\/strong> Continuando, se refer\u00eda a la primera exigencia, la cual nos convoca a mirar nuestros v\u00ednculos familiares, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> nos revela, <strong><em>\u201cla vida nueva que el Se\u00f1or nos propone resulta inc\u00f3moda y se transforma en sinraz\u00f3n escandalosa para aquellos que creen que el acceso al Reino de los Cielos s\u00f3lo puede limitarse o reducirse a los v\u00ednculos de sangre, a la pertenencia a determinado grupo, clan o cultura particular\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando, <strong>Su Santidad<\/strong>, nos record\u00f3, <strong><em>\u201cla segunda exigencia<\/em><\/strong><strong><em> nos muestra lo dif\u00edcil que resulta el seguimiento del Se\u00f1or cuando se quiere identificar el Reino de los Cielos con los propios intereses personales o con la fascinaci\u00f3n por alguna ideolog\u00eda que termina por instrumentalizar el nombre de Dios o la religi\u00f3n para justificar actos de violencia, segregaci\u00f3n e incluso homicidio, exilio, terrorismo y marginaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Respecto a la tercera de las tres par\u00e1bolas, el <strong>Santo Padre<\/strong> exclam\u00f3, <strong><em>\u201c\u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil puede resultar compartir la vida nueva que el Se\u00f1or nos regala cuando continuamente somos impulsados a justificarnos a nosotros mismos, creyendo que todo proviene exclusivamente de nuestras fuerzas y de aquello que poseemos, cuando la carrera por la acumulaci\u00f3n se vuelve agobiante y abrumadora (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad<\/strong>, avanz\u00f3, explic\u00e1ndonos, <strong><em>\u201cla exigencia del Maestro es una invitaci\u00f3n a recuperar la memoria agradecida y reconocer que, m\u00e1s bien que una victoria personal, nuestra vida y nuestras capacidades son fruto de un regalo (cf. Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 55) tejido entre Dios y tantas manos silenciosas de personas de las cuales s\u00f3lo llegaremos a conocer sus nombres en la manifestaci\u00f3n del Reino de los Cielos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el <strong>Santo Padre<\/strong> nos advirti\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) muchos, al encerrarse, pueden sentirse \u201caparentemente\u201d seguros, pero terminan por convertirse en personas resentidas, quejosas, sin vida. Esa no es la opci\u00f3n de una vida digna y plena, ese no es el deseo de Dios para nosotros (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, <strong>Papa Francisco<\/strong>, nos dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) el cristiano no puede estar con los brazos cruzados, indiferente, ni con los brazos ca\u00eddos, fatalista: \u00a1no! El creyente extiende su mano, como lo hace Jes\u00fas con \u00e9l\u00bb<\/em><\/strong><strong><em>\u201d<\/em><\/strong> (Homil\u00eda con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, 18 noviembre 2018). <strong><em>\u201cLas exigencias que indica Jes\u00fas dejan de ser pesantes cuando comenzamos a experimentar la alegr\u00eda de la vida nueva que \u00e9l mismo nos propone: la alegr\u00eda que nace de saber que \u00c9l es el primero en salir a buscarnos al cruce de caminos (\u2026)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n compartimos con ustedes la Homil\u00eda brindada por <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>El Evangelio nos dice que \u00abmucha gente acompa\u00f1aba a Jes\u00fas\u00bb (Lc 14,25). Como esas multitudes que se agrupaban a lo largo del camino de Jes\u00fas, muchos de ustedes han venido para proteger su mensaje y para seguirlo. Pero bien saben que el seguimiento de Jes\u00fas no es f\u00e1cil. No es relajante. Ustedes no han reposado y muchos de ustedes han pasado la noche aqu\u00ed. El evangelio de Lucas nos recuerda, en efecto, las exigencias de este compromiso.<\/p>\n<p>Es importante evidenciar c\u00f3mo estas exigencias se dan en el marco de la subida de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n, entre la par\u00e1bola del banquete donde la invitaci\u00f3n est\u00e1 abierta a todos \u2014especialmente para aquellos rechazados que viven en las calles y plazas, en el cruce de caminos\u2014; y las tres par\u00e1bolas llamadas de la misericordia, donde tambi\u00e9n se organiza fiesta cuando lo perdido es hallado, cuando quien parec\u00eda muerto es admitido, celebrado y devuelto a la vida en la posibilidad de un nuevo comenzar. Toda renuncia cristiana tiene sentido a la luz del gozo y la fiesta del encuentro con Jesucristo.<\/p>\n<p>La primera exigencia nos invita a mirar nuestros v\u00ednculos familiares. La vida nueva que el Se\u00f1or nos propone resulta inc\u00f3moda y se transforma en sinraz\u00f3n escandalosa para aquellos que creen que el acceso al Reino de los Cielos s\u00f3lo puede limitarse o reducirse a los v\u00ednculos de sangre, a la pertenencia a determinado grupo, clan o cultura particular.<\/p>\n<p>Cuando el \u201cparentesco\u201d se vuelve la clave decisiva y determinante de todo lo que es justo y bueno se termina por justificar y hasta \u201cconsagrar\u201d ciertas pr\u00e1cticas que desembocan en la cultura de los privilegios y la exclusi\u00f3n \u2014 favoritismos, amiguismos y, por tanto, corrupci\u00f3n\u2014. La exigencia del Maestro nos lleva a levantar la mirada y nos dice: cualquiera que no sea capaz de ver al otro como hermano, de conmoverse con su vida y con su situaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de su proveniencia familiar, cultural, social \u00abno puede ser mi disc\u00edpulo\u00bb (Lc 14,26). Su amor y entrega es una oferta gratuita por todos y para todos.<\/p>\n<p>La segunda exigencia nos muestra lo dif\u00edcil que resulta el seguimiento del Se\u00f1or cuando se quiere identificar el Reino de los Cielos con los propios intereses personales o con la fascinaci\u00f3n por alguna ideolog\u00eda que termina por instrumentalizar el nombre de Dios o la religi\u00f3n para justificar actos de violencia, segregaci\u00f3n e incluso homicidio, exilio, terrorismo y marginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La exigencia del Maestro nos anima a no manipular el Evangelio con tristes reduccionismos sino a construir la historia en fraternidad y solidaridad, en el respeto gratuito de la tierra y de sus dones sobre cualquier forma de explotaci\u00f3n; anim\u00e1ndonos a vivir el \u00abdi\u00e1logo como camino; la colaboraci\u00f3n com\u00fan como conducta; el conocimiento rec\u00edproco como m\u00e9todo y criterio\u00bb (Documento sobre la fraternidad humana, Abu Dhabi, 4 febrero 2019); no cediendo a la tentaci\u00f3n de ciertas doctrinas incapaces de ver crecer juntos el trigo y la ciza\u00f1a en la espera del due\u00f1o de la mies (cf. Mt 13,24-30).<\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, \u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil puede resultar compartir la vida nueva que el Se\u00f1or nos regala cuando continuamente somos impulsados a justificarnos a nosotros mismos, creyendo que todo proviene exclusivamente de nuestras fuerzas y de aquello que poseemos, cuando la carrera por la acumulaci\u00f3n se vuelve agobiante y abrumadora \u2014como escuchamos en la primera lectura\u2014 exacerbando el ego\u00edsmo y el uso de medios inmorales!<\/p>\n<p>La exigencia del Maestro es una invitaci\u00f3n a recuperar la memoria agradecida y reconocer que, m\u00e1s bien que una victoria personal, nuestra vida y nuestras capacidades son fruto de un regalo (cf. Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 55) tejido entre Dios y tantas manos silenciosas de personas de las cuales s\u00f3lo llegaremos a conocer sus nombres en la manifestaci\u00f3n del Reino de los Cielos.<\/p>\n<p>Con estas exigencias, el Se\u00f1or quiere preparar a sus disc\u00edpulos a la fiesta de la irrupci\u00f3n del Reino de Dios liber\u00e1ndolos de ese obst\u00e1culo da\u00f1ino, en definitiva, una de las peores esclavitudes: el vivir para s\u00ed. Es la tentaci\u00f3n de encerrarse en peque\u00f1os mundos que termina dejando poco espacio para los dem\u00e1s: ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegr\u00eda de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien.<\/p>\n<p>Muchos, al encerrarse, pueden sentirse \u201caparentemente\u201d seguros, pero terminan por convertirse en personas resentidas, quejosas, sin vida. Esa no es la opci\u00f3n de una vida digna y plena, ese no es el deseo de Dios para nosotros, esa no es la vida en el Esp\u00edritu que brota del coraz\u00f3n de Cristo resucitado (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 2).<\/p>\n<p>En el camino hacia Jerusal\u00e9n, el Se\u00f1or, con estas exigencias, nos invita a levantar la mirada, a ajustar las prioridades y sobre todo a crear espacios para que Dios sea el centro y eje de nuestra vida.<\/p>\n<p>Miremos nuestro entorno, \u00a1cu\u00e1ntos hombres y mujeres, j\u00f3venes, ni\u00f1os sufren y est\u00e1n totalmente privados de todo! Esto no pertenece al plan de Dios. Cu\u00e1n urgente es esta invitaci\u00f3n de Jes\u00fas a morir a nuestros encierros, a nuestros individualismos orgullosos para dejar que el esp\u00edritu de hermandad \u2014que surge del costado abierto de Jesucristo, de donde nacemos como familia de Dios\u2014 triunfe, y donde cada uno pueda sentirse amado, porque es comprendido, aceptado y valorado en su dignidad.<\/p>\n<p>\u00abAnte la dignidad humana pisoteada, a menudo permanecemos con los brazos cruzados o con los brazos ca\u00eddos, impotentes ante la fuerza oscura del mal. Pero el cristiano no puede estar con los brazos cruzados, indiferente, ni con los brazos ca\u00eddos, fatalista: \u00a1no! El creyente extiende su mano, como lo hace Jes\u00fas con \u00e9l\u00bb (Homil\u00eda con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, 18 noviembre 2018).<\/p>\n<p>La Palabra de Dios que hemos escuchado nos invita a reanudar el camino y a atrevernos a dar ese salto cualitativo y adoptar esta sabidur\u00eda del desprendimiento personal como la base para la justicia y para la vida de cada uno de nosotros: porque juntos podemos darle batalla a todas esas idolatr\u00edas que llevan a poner el centro de nuestra atenci\u00f3n en las seguridades enga\u00f1osas del poder, de la carrera y del dinero y en la b\u00fasqueda patol\u00f3gica de glorias humanas.<\/p>\n<p>Las exigencias que indica Jes\u00fas dejan de ser pesantes cuando comenzamos a experimentar la alegr\u00eda de la vida nueva que \u00e9l mismo nos propone: la alegr\u00eda que nace de saber que \u00c9l es el primero en salir a buscarnos al cruce de caminos, tambi\u00e9n cuando est\u00e1bamos perdidos como aquella oveja o ese hijo pr\u00f3digo. Que este humilde realismo nos impulse a asumir grandes desaf\u00edos, y les d\u00e9 las ganas de hacer de su bello pa\u00eds un lugar donde el Evangelio se haga vida, y la vida sea para mayor gloria de Dios.<\/p>\n<p>Decid\u00e1monos y hagamos nuestros los proyectos del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El creyente extiende su mano, como lo hace Jes\u00fas con \u00e9l, as\u00ed lo afirm\u00f3 el Santo Padre al momento de brindar la Homil\u00eda en la Santa Misa celebrada esta ma\u00f1ana en el Campo Diocesano de Soamandrakizay, en Madagascar, \u00c1frica. 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