{"id":8540,"date":"2019-09-08T09:22:32","date_gmt":"2019-09-08T12:22:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=8540"},"modified":"2019-09-08T09:22:32","modified_gmt":"2019-09-08T12:22:32","slug":"papa-francisco-la-persona-consagrada-es-la-mujer-el-hombre-que-aprendieron-y-quieren-quedarse-en-el-corazon-de-su-senor-y-en-el-corazon-de-su-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-la-persona-consagrada-es-la-mujer-el-hombre-que-aprendieron-y-quieren-quedarse-en-el-corazon-de-su-senor-y-en-el-corazon-de-su-pueblo\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | La persona consagrada es la mujer, el hombre que aprendieron y quieren quedarse, en el coraz\u00f3n de su Se\u00f1or y en el coraz\u00f3n de su pueblo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>La persona consagrada es la mujer, el hombre que aprendieron y quieren quedarse, en el coraz\u00f3n de su Se\u00f1or y en el coraz\u00f3n de su pueblo<\/strong>, de esta manera se refer\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong> en el encuentro celebrado con los sacerdotes, religiosas, religiosos y seminaristas de <strong>Madagascar<\/strong>. \u00c9sta fue su \u00faltima actividad en el pa\u00eds africano, la misma se desarroll\u00f3 en el campo deportivo del <strong>Colegio Saint Michel de Antananaribo<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong> les dijo, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>al terminar mi visita a Madagascar aqu\u00ed con ustedes<\/em><\/strong><strong><em> (\u2026), me brotan del coraz\u00f3n aquellas palabras de Jes\u00fas en el Evangelio de Lucas cuando, estremecido de gozo, dijo: \u2018Te doy gracias, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los peque\u00f1os\u2019 (10,21)\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A ellos les se\u00f1al\u00f3, <strong><em>\u201cantes de ustedes, est\u00e1n las ra\u00edces, las ra\u00edces de la Evangelizaci\u00f3n aqu\u00ed. Ustedes son la herencia, luego dejar\u00e1n la herencia a los que vengan despu\u00e9s\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201cesto nos invita a recordar nuestro bautismo, como el primer y gran sacramento por el que fuimos sellados como hijos de Dios. Todo el resto es expresi\u00f3n y manifestaci\u00f3n de ese amor inicial que siempre estamos invitados a renovar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Profundizando el <strong>Santo Padre<\/strong> revel\u00f3, <strong><em>\u201cla frase del Evangelio a la que me refer\u00ed es parte de la alabanza del Se\u00f1or al recibir a los setenta y dos disc\u00edpulos cuando volv\u00edan de la misi\u00f3n. Ellos, como ustedes, aceptaron el\u00a0desaf\u00edo de ser una Iglesia \u201cen salida\u201d, y traen las alforjas llenas para compartir todo lo que han visto y o\u00eddo. Ustedes se han atrevido a salir, y aceptaron el desaf\u00edo de llevar la luz del Evangelio a los distintos rincones de esta isla\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Seguidamente, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>, declar\u00f3, <strong><em>\u201cla persona consagrada \u2014en el amplio sentido de la palabra\u2014 es la mujer, el hombre que aprendieron y quieren quedarse, en el coraz\u00f3n de su Se\u00f1or y en el coraz\u00f3n de su pueblo. Esta es la clave, permanecer en el coraz\u00f3n del Se\u00f1or, en el coraz\u00f3n del pueblo\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201cla persona consagrada es capaz de reconocer y se\u00f1alar la presencia de Dios all\u00ed donde se encuentre\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El <strong>Santo Padre<\/strong> record\u00f3 adem\u00e1s <strong>Romano Guardini<\/strong>, de qui\u00e9n cit\u00f3, <strong><em>\u201c\u2018el que adora a Dios en sus sentimientos m\u00e1s hondos y tambi\u00e9n, cuando tiene tiempo, realmente, con actos vivos, se encuentra cobijado en la verdad. Puede equivocarse en muchas cosas; puede quedar abrumado y desconcertado por el peso de sus acciones; pero, en \u00faltimo t\u00e9rmino, las direcciones y los \u00f3rdenes de su existencia est\u00e1n seguros\u2019 (Peque\u00f1a Suma Teol\u00f3gica, Madrid 1963, 29). En la alabanza, en la adoraci\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Casi en el final, <strong>Su Santidad<\/strong>, les destac\u00f3, <strong><em>\u201ccuando ustedes mencionan la infinidad de campos donde realizan su acci\u00f3n evangelizadora, est\u00e1n librando esa lucha en nombre de Jes\u00fas.\u00a0<\/em><\/strong><strong><em>En su nombre, ustedes vencen el mal<\/em><\/strong><strong><em>, cuando ense\u00f1an a alabar al Padre de los cielos y cuando ense\u00f1an con sencillez el Evangelio y el catecismo. Cuando visitan y asistan a un enfermo o brindan el consuelo de la reconciliaci\u00f3n<\/em><\/strong><strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos el mensaje de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>Queridos hermanos y hermanas:<br \/>\nAgradezco su c\u00e1lida bienvenida. Quiero que mis primeras palabras est\u00e9n dirigidas especialmente a todos los sacerdotes, consagradas y consagrados que no pudieron viajar por un problema de salud, el peso de los a\u00f1os o alguna complicaci\u00f3n.\u00a0<strong>Una oraci\u00f3n por ellos todos juntos en silencio.<\/strong><\/p>\n<p>Al terminar mi visita a Madagascar aqu\u00ed con ustedes, al ver su alegr\u00eda, pero tambi\u00e9n recordando todo lo que he vivido en este tan poco tiempo en su isla, me brotan del coraz\u00f3n aquellas palabras de Jes\u00fas en el Evangelio de Lucas cuando, estremecido de gozo, dijo: \u2018Te doy gracias, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los peque\u00f1os\u2019 (10,21).<\/p>\n<p>Y este gozo es confirmado por sus testimonios porque, aun aquello que ustedes expresan como problem\u00e1ticas, son signos de una Iglesia viva, comprometida, en b\u00fasqueda de ser cada d\u00eda presencia del Se\u00f1or. Una Iglesia, como ha dicho Sor Suzanne, que busca ser cercana al pueblo, no separarse del pueblo, siempre caminando con el pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Esta realidad\u00a0<strong>es una invitaci\u00f3n a la memoria agradecida<\/strong>\u00a0de todos aquellos que no tuvieron miedo y supieron apostar por Jesucristo y su Reino; y ustedes hoy son parte de su heredad.<\/p>\n<p>Antes de ustedes, est\u00e1n las ra\u00edces, las ra\u00edces de la Evangelizaci\u00f3n aqu\u00ed. Ustedes son la herencia, luego dejar\u00e1n la herencia a los que vengan despu\u00e9s. Pienso en los lazaristas, los jesuitas, las hermanas de San Jos\u00e9 de Cluny, los hermanos de las escuelas cristianas, los misioneros de La Salette y todos los dem\u00e1s pioneros, obispos, sacerdotes y consagrados. Pero tambi\u00e9n de tantos laicos que, en los momentos dif\u00edciles de persecuci\u00f3n, cuando muchos misioneros y consagrados tuvieron que partir, fueron quienes mantuvieron viva la llama de la fe en estas tierras.<\/p>\n<p><strong>Esto nos invita a recordar nuestro bautismo<\/strong>, como el primer y gran sacramento por el que fuimos sellados como hijos de Dios. Todo el resto es expresi\u00f3n y manifestaci\u00f3n de ese amor inicial que siempre estamos invitados a renovar.<\/p>\n<p>La frase del Evangelio a la que me refer\u00ed es parte de la alabanza del Se\u00f1or al recibir a los setenta y dos disc\u00edpulos cuando volv\u00edan de la misi\u00f3n. Ellos, como ustedes, aceptaron el\u00a0<strong>desaf\u00edo de ser una Iglesia \u201cen salida\u201d<\/strong>, y traen las alforjas llenas para compartir todo lo que han visto y o\u00eddo. Ustedes se han atrevido a salir, y aceptaron el desaf\u00edo de llevar la luz del Evangelio a los distintos rincones de esta isla.<\/p>\n<p>Se\u0301 que muchos de ustedes viven situaciones dif\u00edciles, donde faltan los servicios esenciales \u2014agua, electricidad, carreteras, medios de comunicaci\u00f3n\u2014 o la falta de recursos econ\u00f3micos para llevar adelante la vida y la actividad pastoral. Muchos de ustedes sienten sobre sus hombros, por no decir sobre su salud, el peso del trabajo apost\u00f3lico.<\/p>\n<p>Pero\u00a0<strong>ustedes han elegido permanecer y estar al lado de su pueblo<\/strong>, con su pueblo. Gracias por esto. Muchas gracias por su testimonio y por querer quedaros ah\u00ed\u0301 y no hacer de la vocaci\u00f3n un \u201cpasaje a una mejor vida\u201d. Gracias por esto.<\/p>\n<p>Y quedarse ah\u00ed con esa conciencia, como dec\u00eda Sor Suzanne: \u201ca pesar de nuestras miserias y debilidades, nos comprometemos con todo nuestro ser a la gran misi\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n\u201d. La persona consagrada \u2014en el amplio sentido de la palabra\u2014 es la mujer, el hombre que aprendieron y quieren quedarse, en el coraz\u00f3n de su Se\u00f1or y en el coraz\u00f3n de su pueblo. Esta es la clave, permanecer en el coraz\u00f3n del Se\u00f1or, en el coraz\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>Al recibir y escuchar a sus disc\u00edpulos que vuelven llenos de gozo, lo primero que Jes\u00fas hace es alabar y bendecir a su Padre; y esto nos muestra\u00a0<strong>una parte fundamental de nuestra vocaci\u00f3n<\/strong>. Somos hombres y mujeres de alabanza. La persona consagrada es capaz de reconocer y se\u00f1alar la presencia de Dios all\u00ed donde se encuentre. Es m\u00e1s, quiere vivir en su presencia, que aprendi\u00f3 a saborear, gustar y compartir.<\/p>\n<p>En la alabanza encontramos nuestra pertenencia e identidad m\u00e1s hermosa porque libra al disc\u00edpulo del ansia del \u201cse deber\u00eda hacer\u201d. Esa ansia que arruina y le devuelve el gusto por la misi\u00f3n y por estar con su pueblo; le ayuda a ajustar los \u201ccriterios\u201d con los que se mide a si\u0301 mismo, mide a los otros y a toda la actividad misionera, para que no tengan algunas veces poco sabor a Evangelio.<\/p>\n<p><strong>Muchas veces podemos caer en la tentaci\u00f3n de pasar horas hablando de los \u201c\u00e9xitos\u201d o \u201cfracasos\u201d, de la \u201cutilidad\u201d de nuestras acciones<\/strong>, o la \u201cinfluencia\u201d que podamos tener en la sociedad. Discusiones que terminan ocupando el primer puesto y el centro de toda nuestra atenci\u00f3n. Esto que nos conduce \u2014no pocas veces\u2014 a so\u00f1ar con planes apost\u00f3licas m\u00e1s grandes, meticulosos y bien dibujados, pero propios de generales derrotados que terminan por negar nuestra historia \u2014al igual que la de su pueblo\u2014 que es gloriosa por ser historia de sacrificios, de esperanza, de lucha cotidiana, de vida deshilachada en el servicio y la constancia en el trabajo que cansa (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 96).<\/p>\n<p>Al alabar aprendemos la sensibilidad para no \u201cdesorientarnos\u201d y hacer de los medios nuestros fines, de lo superfluo lo importante; en la alabanza aprendemos la libertad para poner en marcha procesos m\u00e1s que querer ocupar espacios (cf. ibi\u0301d., 223); aprendemos la gratuidad de fomentar todo lo que haga crecer, madurar y fructificar al pueblo de Dios antes que orgullecernos por cierto \u00e9xito f\u00e1cil, r\u00e1pido pero ef\u00edmero \u201cr\u00e9dito\u201d pastoral. En cierta medida, gran parte de nuestra vida, de nuestra alegr\u00eda y fecundidad misionera se juega en esta invitaci\u00f3n de Jes\u00fas a la alabanza.<\/p>\n<p>Como bien le gustaba se\u00f1alar a ese\u00a0<strong>hombre sabio y santo, como ha sido<\/strong>\u00a0<strong>Romano Guardini<\/strong>: \u2018El que adora a Dios en sus sentimientos m\u00e1s hondos y tambi\u00e9n, cuando tiene tiempo, realmente, con actos vivos, se encuentra cobijado en la verdad. Puede equivocarse en muchas cosas; puede quedar abrumado y desconcertado por el peso de sus acciones; pero, en \u00faltimo t\u00e9rmino, las direcciones y los \u00f3rdenes de su existencia est\u00e1n seguros\u2019 (Pequen\u0303a Suma Teol\u00f3gica, Madrid 1963, 29). En la alabanza, en la adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los setenta y dos eran conscientes de que\u00a0<strong>el \u00e9xito de la misi\u00f3n dependi\u00f3\u0301 de hacerla \u201cen nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas\u201d<\/strong>. Eso los maravillaba. No fue por sus virtudes, nombres o t\u00edtulos, no llevaban boletas de propaganda con sus rostros; no era su fama o proyecto lo que cautivaba y salvaba a la gente.\u00a0<strong>La alegr\u00eda de los disc\u00edpulos nac\u00eda de la certeza de hacer las cosas en nombre del Se\u00f1or<\/strong>, de vivir su proyecto, de compartir su vida; y esta les hab\u00eda enamorado tanto que les llevo\u0301 tambi\u00e9n a compartirla con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Y resulta interesante constatar que\u00a0<strong>Jes\u00fas resume la actuaci\u00f3n de sus disc\u00edpulos hablando de la victoria sobre el poder de Satana\u0301s<\/strong>,\u00a0<strong>un poder que desde nosotros solos jam\u00e1s podremos vencer, pero si\u0301 podremos en el nombre de Jes\u00fas<\/strong>. Cada uno de nosotros puede dar testimonio de esas batallas, y tambi\u00e9n de algunas derrotas.<\/p>\n<p>Cuando ustedes mencionan la infinidad de campos donde realizan su acci\u00f3n evangelizadora, est\u00e1n librando esa lucha en nombre de Jes\u00fas.\u00a0<strong>En su nombre, ustedes vencen el mal<\/strong>, cuando ense\u00f1an a alabar al Padre de los cielos y cuando ense\u00f1an con sencillez el Evangelio y el catecismo. Cuando visitan y asistan a un enfermo o brindan el consuelo de la reconciliaci\u00f3n. En su nombre, ustedes vencen al dar de comer a un ni\u00f1o, al salvar una madre de la desesperaci\u00f3n de estar sola para todo, al procurarle un trabajo a un padre de familia.<\/p>\n<p>Es un combate, un\u00a0<strong>combate ganador el que se lucha contra la ignorancia brindando educaci\u00f3n<\/strong>; tambi\u00e9n es llevar la presencia de Dios cuando alguien ayuda a que se respete, en su orden y perfecci\u00f3n propios, todas las criaturas evitando su uso o explotaci\u00f3n; y tambi\u00e9n los signos de su victoria cuando plantan un \u00e1rbol, o hacen llegar el agua potable a una familia. \u00a1Que\u0301 signo del mal derrotado es cuando ustedes se dedican a que miles de personas recuperen la salud! \u00a1Contin\u00faen dando estas batallas, pero\u00a0<strong>siempre en la oraci\u00f3n y en la alabanza<\/strong>, en la alabanza de Dios!<\/p>\n<p><strong>La lucha tambi\u00e9n la vivimos en nosotros mismos<\/strong>. Dios desbarata la influencia del mal esp\u00edritu, ese que tantas veces nos transmite \u2018una preocupaci\u00f3n exacerbada por los espacios personales de autonom\u00eda y de distensi\u00f3n y que puede llevarnos a vivir las tareas como un mero ap\u00e9ndice de la vida. A veces sucede que la vida espiritual se confunde con algunos momentos religiosos que brindan cierto alivio pero que no alimentan el encuentro con los dem\u00e1s, el compromiso en el mundo, la pasi\u00f3n por la Evangelizaci\u00f3n\u2019 (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 78).<\/p>\n<p>As\u00ed, m\u00e1s que hombres y mujeres de alabanza, podemos transformarnos en \u201c<strong>profesionales de lo sagrado<\/strong>\u201d.\u00a0<strong>Derrotemos al mal esp\u00edritu en su propio terreno; all\u00ed\u0301 donde nos invite a aferrarnos a seguridades econ\u00f3micas, espacios de poder y de gloria humana, respondamos con la disponibilidad y la pobreza evang\u00e9lica que nos lleva a dar la vida por la misi\u00f3n<\/strong>\u00a0(cf. ibi\u0301d., 76). \u00a1No nos dejemos robar la alegr\u00eda misionera!<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: Jes\u00fas alaba al Padre porque ha revelado estas cosas a los \u201cpeque\u00f1os\u201d. Somos peque\u00f1os porque nuestra alegr\u00eda, nuestra dicha, es precisamente esta revelaci\u00f3n que \u00c9l nos ha dicho<strong>; el sencillo \u201cve y escucha\u201d\u00a0<\/strong>lo que ni sabios, ni profetas, ni reyes pueden ver y escuchar: la presencia de Dios en los pacientes y afligidos, en los que tienen hambre y sed de justicia, en los misericordiosos (cf. Mt 5,3-12; Lc 6,20-23).<\/p>\n<p>Dichosos ustedes, dichosa Iglesia de los pobres y para los pobres, porque vive impregnada del perfume de su Se\u00f1or, vive alegre anunciando la Buena Noticia a los descartados de la tierra, a aquellos que son los favoritos de Dios.<\/p>\n<p>Transmitidles a sus comunidades mi cari\u00f1o y cercan\u00eda, mi oraci\u00f3n y bendici\u00f3n. En esta bendici\u00f3n que les dar\u00e9\u0301 en nombre del Se\u00f1or los invito a que piensen en sus comunidades, en sus lugares de misi\u00f3n, para que el Se\u00f1or siga diciendo bien a todas esas personas, all\u00ed\u0301 donde se encuentren. Que ustedes puedan seguir siendo signo de su presencia viva en medio nuestro.<\/p>\n<p>Y por favor, no se olviden de rezar y hacer rezar por mi\u0301. Gracias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | La persona consagrada es la mujer, el hombre que aprendieron y quieren quedarse, en el coraz\u00f3n de su Se\u00f1or y en el coraz\u00f3n de su pueblo, de esta manera se refer\u00eda el Santo Padre en el encuentro celebrado con los sacerdotes, religiosas, religiosos y seminaristas de Madagascar. \u00c9sta fue su \u00faltima actividad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8541,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58,277],"class_list":["post-8540","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede","tag-visita-apostolica-a-africa-2019"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8540","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8540"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8540\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8540"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8540"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8540"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}