{"id":8713,"date":"2019-09-21T15:27:58","date_gmt":"2019-09-21T18:27:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=8713"},"modified":"2019-09-21T15:27:58","modified_gmt":"2019-09-21T18:27:58","slug":"papa-francisco-el-senor-ante-todo-nos-recuerda-no-nos-olvida-no-nos-pierde-de-vista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-el-senor-ante-todo-nos-recuerda-no-nos-olvida-no-nos-pierde-de-vista\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | El Se\u00f1or ante todo nos recuerda, no nos olvida, no nos pierde de vista"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>El Se\u00f1or ante todo nos recuerda, no nos olvida, no nos pierde de vista<\/strong>, as\u00ed lo afirmaba el <strong>Santo Padre<\/strong> en la tarde, en su visita Pastoral a la ciudad de <strong>Albano<\/strong>, en la provincia de <strong>Lacio<\/strong>, <strong>Italia<\/strong>, al celebrar la Eucarist\u00eda en las inmediaciones de la Catedral de la ciudad. En su Homil\u00eda se refiri\u00f3 al episodio en <strong>Jeric\u00f3<\/strong>, donde <strong>Jes\u00fas<\/strong>, dice el <strong>Evangelio<\/strong>, \u00abentra y cruza\u00bb Jeric\u00f3 (ver Lc 19, 1).<\/p>\n<p>Dice el <strong>Su Santidad<\/strong>, <strong><em>\u201c(\u2026) en esta ciudad, que est\u00e1 debajo del nivel del mar, no teme alcanzar el nivel m\u00e1s bajo, representado por Zaqueo\u201d.<\/em><\/strong> Agregando, <strong><em>\u201c(\u2026) a los ojos de Jes\u00fas, que lo llama por su propio nombre, Zaqueo, que significa \u00abDios recuerda\u00bb. En la ciudad olvidada, Dios recuerda al mayor pecador\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando, el <strong>Pont\u00edfice<\/strong> destaca, <strong><em>\u201cel Se\u00f1or ante todo nos recuerda. No nos olvida, no nos pierde de vista a pesar de los obst\u00e1culos que nos pueden mantener alejados de \u00c9l. Obst\u00e1culos que no faltaban en el caso de Zaqueo: su baja estatura, f\u00edsica y moral, pero tambi\u00e9n su verg\u00fcenza, as\u00ed que trat\u00f3 de ver a Jes\u00fas escondido en las ramas del \u00e1rbol, probablemente esperando no ser visto\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Avanzando en su mensaje, el <strong>Santo Padre<\/strong> nos pregunta y responde, <strong><em>\u201c\u00bfQu\u00e9 nos dice este Evangelio sobre el aniversario de su catedral? Que cada iglesia, que la Iglesia con may\u00fascula existe para mantener vivo en los corazones de los hombres el recuerdo de que Dios los ama\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Su Santidad Francisco<\/strong> nos pide adem\u00e1s, \u201c(\u2026) <strong><em>como Jes\u00fas, no tengan miedo de \u00abcruzar\u00bb su ciudad, ir a aquellos que est\u00e1n m\u00e1s olvidados, a aquellos que est\u00e1n ocultos detr\u00e1s de las ramas de la verg\u00fcenza, el miedo, la soledad, para decirles:<\/em><\/strong> <strong><em>\u00abDios recuerda usted \u00ab.<\/em><\/strong><strong><em> Me gustar\u00eda enfatizar una segunda acci\u00f3n de Jes\u00fas. Adem\u00e1s de recordar y reconocer a Zaqueo, anticipa. Lo vemos en el juego de miradas con Zaqueo. \u00abBusc\u00f3 ver qui\u00e9n era Jes\u00fas\u00bb <\/em><\/strong>(v. 3). <strong><em>Es interesante que Zaqueo no solo buscara ver a Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n ver qui\u00e9n era Jes\u00fas<\/em><\/strong><strong><em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Volviendo al relato del Evangelio, el <strong>Santo Padre<\/strong> se\u00f1ala, <strong><em>\u201c(\u2026) mientras Zaqueo trata de verlo, Jes\u00fas lo ve primero; antes de que Zaqueo hable, Jes\u00fas le habla a \u00e9l; Antes de invitar a Jes\u00fas, Jes\u00fas viene a su casa. Aqu\u00ed est\u00e1 qui\u00e9n es Jes\u00fas: el que nos ve primero, el que nos ama primero, el que primero nos da la bienvenida\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, nos plante\u00f3, <strong><em>\u201ccomo Iglesia, pregunt\u00e9monos si Jes\u00fas viene primero a nosotros: primero \u00e9l o nuestra agenda, \u00bfes \u00e9l o nuestras estructuras primero? Toda conversi\u00f3n nace de una anticipaci\u00f3n de la misericordia, nace de la ternura de Dios que roba el coraz\u00f3n\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Pero atentos, dice <strong>Su Santidad<\/strong>, <strong><em>\u201csi todo lo que hacemos no comienza con la mirada misericordiosa de Jes\u00fas, corremos el riesgo de mundanizar la fe, de complicarla, de llenarla con tantos contornos: temas culturales, visiones eficientes, opciones pol\u00edticas, elecciones de partido (&#8230;)\u201d<\/em><\/strong>. M\u00e1s adelante, el <strong>Papa<\/strong> exclam\u00f3, <strong><em>\u201c\u00a1Qu\u00e9 maravilloso ser\u00eda si nuestros vecinos y conocidos sintieran a la Iglesia como su hogar! Desafortunadamente, sucede que nuestras comunidades se vuelven extra\u00f1as para muchos y poco atractivas\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Continuando con su Homil\u00eda el <strong>Santo Padre<\/strong>, revel\u00f3, <strong><em>\u201c(\u2026) hay tantos hermanos y hermanas que sienten nostalgia, que no tienen el coraje de acercarse, tal vez porque no se sintieron bienvenidos; quiz\u00e1s porque conocieron a un sacerdote que los trat\u00f3 mal o los ahuyent\u00f3, quiso obligarlos a pagar los sacramentos, algo malo, y se fueron.<\/em><\/strong><strong><em> El Se\u00f1or quiere que su Iglesia sea una casa entre las casas, una tienda hospitalaria donde cada hombre, un viajero de la existencia, se encuentra con Aquel que ha venido a habitar entre nosotros <\/em><\/strong>(ver Jn 1:14)\u201d.<\/p>\n<p>Casi en el final, <strong>Su Santidad Francisco<\/strong> dijo, <strong><em>\u201c(\u2026) que la Iglesia sea el lugar donde otros nunca son menospreciados, sino como Jes\u00fas con Zaqueo, de abajo hacia arriba. Recuerde que la \u00fanica vez que puede mirar a una persona de arriba hacia abajo es para ayudarla a levantarse, de lo contrario no est\u00e1 permitido. Solo entonces: m\u00edralo as\u00ed, porque ha ca\u00eddo. Nunca miramos a las personas como jueces, siempre como hermanos. No somos inspectores de la vida de los dem\u00e1s, sino promotores del bien de todos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos con ustedes la interpretaci\u00f3n del italiano al castellano de la Homil\u00eda del <strong>Santo Padre Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote><p>El episodio que escuchamos es en Jeric\u00f3, la famosa ciudad destruida en la \u00e9poca de Josu\u00e9 que, seg\u00fan la Biblia, ya no deber\u00eda haber sido reconstruida (ver GS 6): deber\u00eda haber sido \u00abla ciudad olvidada\u00bb. Pero Jes\u00fas, dice el Evangelio, \u00abentra y cruza\u00bb Jeric\u00f3 (ver Lc 19, 1). Y en esta ciudad, que est\u00e1 debajo del nivel del mar, no teme alcanzar el nivel m\u00e1s bajo, representado por Zaqueo. Este era un publicano, o m\u00e1s bien el \u00abjefe de los publicanos\u00bb, es decir, de aquellos jud\u00edos odiados por la gente que recaudaba impuestos para el Imperio Romano. Era \u00abrico\u00bb (v. 2) y es f\u00e1cil adivinar c\u00f3mo se hab\u00eda convertido: a expensas de sus conciudadanos, explotando a sus conciudadanos. A sus ojos, Zaqueo era lo peor, lo desagradable. Pero no a los ojos de Jes\u00fas, que lo llama por su propio nombre, Zaqueo, que significa \u00abDios recuerda\u00bb. En la ciudad olvidada, Dios recuerda al mayor pecador.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or ante todo nos recuerda. No nos olvida, no nos pierde de vista a pesar de los obst\u00e1culos que nos pueden mantener alejados de \u00c9l. Obst\u00e1culos que no faltaban en el caso de Zaqueo: su baja estatura, f\u00edsica y moral, pero tambi\u00e9n su verg\u00fcenza, as\u00ed que trat\u00f3 de ver a Jes\u00fas escondido en las ramas del \u00e1rbol, probablemente esperando no ser visto. Y luego las cr\u00edticas externas: en la ciudad, debido a esa reuni\u00f3n, \u00abtodos murmuraron\u00bb (v. 7), pero creo que en Albano es lo mismo: se rumorea &#8230; L\u00edmites, pecados, verg\u00fcenza, parloteo y prejuicios: ning\u00fan obst\u00e1culo nos hace olvidar para Jes\u00fas lo esencial, el hombre para amar y salvar.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos dice este Evangelio sobre el aniversario de su catedral? Que cada iglesia, que la Iglesia con may\u00fascula existe para mantener vivo en los corazones de los hombres el recuerdo de que Dios los ama. Existe para decirle a todos, incluso a los m\u00e1s lejanos: \u00abEres amado y Jes\u00fas te llama por tu nombre; Dios no te olvida, te preocupas por \u00e9l \u00ab. Queridos hermanos y hermanas, como Jes\u00fas, no tengan miedo de \u00abcruzar\u00bb su ciudad, ir a aquellos que est\u00e1n m\u00e1s olvidados, a aquellos que est\u00e1n ocultos detr\u00e1s de las ramas de la verg\u00fcenza, el miedo, la soledad, para decirles: \u00abDios recuerda usted \u00ab.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda enfatizar una segunda acci\u00f3n de Jes\u00fas. Adem\u00e1s de recordar y reconocer a Zaqueo, anticipa. Lo vemos en el juego de miradas con Zaqueo. \u00abBusc\u00f3 ver qui\u00e9n era Jes\u00fas\u00bb (v. 3). Es interesante que Zaqueo no solo buscara ver a Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n ver qui\u00e9n era Jes\u00fas: es decir, entender qu\u00e9 clase de maestro era, cu\u00e1l era su rasgo distintivo. Y se da cuenta no cuando mira a Jes\u00fas, sino cuando Jes\u00fas lo mira, porque mientras Zaqueo trata de verlo, Jes\u00fas lo ve primero; antes de que Zaqueo hable, Jes\u00fas le habla a \u00e9l; Antes de invitar a Jes\u00fas, Jes\u00fas viene a su casa. Aqu\u00ed est\u00e1 qui\u00e9n es Jes\u00fas: el que nos ve primero, el que nos ama primero, el que primero nos da la bienvenida. Cuando descubrimos que su amor nos anticipa, que nos alcanza antes que nada, la vida cambia. Querido hermano, querida hermana, si como Zaqueo buscas un significado para la vida pero, al no encontrarlo, te est\u00e1s deshaciendo de \u00absustitutos del amor\u00bb, como riquezas, carrera, placer, alguna adicci\u00f3n, d\u00e9jate mirar por Jes\u00fas. Solo con Jes\u00fas descubrir\u00e1s que siempre has sido amado y descubrir\u00e1s la vida. Te sentir\u00e1s tocado por la invencible ternura de Dios, que mueve y mueve el coraz\u00f3n. As\u00ed fue para Zaqueo y as\u00ed es para cada uno de nosotros, cuando descubrimos el \u00abprimero\u00bb de Jes\u00fas: Jes\u00fas que nos anticipa, que nos mira primero, que nos habla primero, que nos est\u00e1 esperando primero.<\/p>\n<p>Como Iglesia, pregunt\u00e9monos si Jes\u00fas viene primero a nosotros: primero \u00e9l o nuestra agenda, \u00bfes \u00e9l o nuestras estructuras primero? Toda conversi\u00f3n nace de una anticipaci\u00f3n de la misericordia, nace de la ternura de Dios que roba el coraz\u00f3n. Si todo lo que hacemos no comienza con la mirada misericordiosa de Jes\u00fas, corremos el riesgo de mundanizar la fe, de complicarla, de llenarla con tantos contornos: temas culturales, visiones eficientes, opciones pol\u00edticas, elecciones de partido &#8230; Pero olvidamos el esencial, la simplicidad de la fe, lo que viene primero: el encuentro vivo con la misericordia de Dios. Si este no es el centro, si no es al principio y al final de todas nuestras actividades, corremos el riesgo de abrazar a Dios \u00bb fuera de la casa \u00ab, es decir, en la iglesia, que es su hogar, pero no con nosotros. La invitaci\u00f3n de hoy es: \u00abs\u00e9 misericordioso\u00bb de Dios. \u00c9l viene con su misericordia.<\/p>\n<p>Para proteger al \u00abprimero\u00bb de Dios, Zaqueo es un ejemplo. Jes\u00fas lo ve primero porque hab\u00eda subido a un sic\u00f3moro. Es un gesto que requiri\u00f3 coraje, entusiasmo e imaginaci\u00f3n: no se ven muchos adultos trepando \u00e1rboles; esto es lo que hacen los ni\u00f1os, es algo que ustedes hacen de ni\u00f1os, todos lo hicimos. Zaqueo ha superado la verg\u00fcenza y, en cierto sentido, es un ni\u00f1o otra vez. Es importante para nosotros retroceder simple, abierto. Para proteger al \u00abprimero\u00bb de Dios, esa es su misericordia, no debemos ser cristianos complicados, que elaboran miles de teor\u00edas y se dispersan para buscar respuestas en la red, sino que debemos ser como ni\u00f1os. Necesitan padres y amigos: tambi\u00e9n necesitamos a Dios y a los dem\u00e1s. No somos suficientes para nosotros mismos, necesitamos desenmascarar nuestra autosuficiencia, superar nuestros cierres, regresar peque\u00f1os por dentro, simples y entusiastas, llenos de entusiasmo hacia Dios y amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda resaltar una \u00faltima acci\u00f3n de Jes\u00fas, que te hace sentir como en casa. \u00c9l le dice a Zaqueo: \u00abHoy debo quedarme en tu casa\u00bb (v. 5). En tu casa Zaqueo, que se sent\u00eda un extra\u00f1o en su ciudad, regresa a su hogar como un ser querido. Y, amado por Jes\u00fas, redescubre a su pueblo vecino y dice: \u00abDoy la mitad de lo que tengo a los pobres y, si le rob\u00e9 a alguien, y \u00e9l le rob\u00f3 tanto a este hombre, le devuelvo cuatro veces m\u00e1s\u00bb (ver 8). La Ley de Mois\u00e9s pidi\u00f3 regresar agregando un quinto (ver Lv 5:24), Zaqueo dando cuatro veces m\u00e1s: va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la Ley porque ha encontrado el amor. Sinti\u00e9ndose como en casa, abri\u00f3 la puerta a la siguiente.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 maravilloso ser\u00eda si nuestros vecinos y conocidos sintieran a la Iglesia como su hogar! Desafortunadamente, sucede que nuestras comunidades se vuelven extra\u00f1as para muchos y poco atractivas. A veces tambi\u00e9n sufrimos la tentaci\u00f3n de crear c\u00edrculos cerrados, lugares \u00edntimos entre los elegidos. Nos sentimos elegidos, nos sentimos de \u00e9lite &#8230; Pero hay tantos hermanos y hermanas que sienten nostalgia, que no tienen el coraje de acercarse, tal vez porque no se sintieron bienvenidos; quiz\u00e1s porque conocieron a un sacerdote que los trat\u00f3 mal o los ahuyent\u00f3, quiso obligarlos a pagar los sacramentos, algo malo, y se fueron. El Se\u00f1or quiere que su Iglesia sea una casa entre las casas, una tienda hospitalaria donde cada hombre, un viajero de la existencia, se encuentra con Aquel que ha venido a habitar entre nosotros (ver Jn 1:14).<\/p>\n<p>Hermanos y hermanas, que la Iglesia sea el lugar donde otros nunca son menospreciados, sino como Jes\u00fas con Zaqueo, de abajo hacia arriba. Recuerde que la \u00fanica vez que puede mirar a una persona de arriba hacia abajo es para ayudarla a levantarse, de lo contrario no est\u00e1 permitido. Solo entonces: m\u00edralo as\u00ed, porque ha ca\u00eddo. Nunca miramos a las personas como jueces, siempre como hermanos. No somos inspectores de la vida de los dem\u00e1s, sino promotores del bien de todos. Y para ser promotores del bien de todos, una cosa que ayuda mucho es mantener el lenguaje estable: no hable mal de los dem\u00e1s. Pero a veces, cuando digo estas cosas, escucho a la gente decir: \u00abPadre, mira, es algo malo, pero viene a m\u00ed, porque veo algo y quiero criticarlo\u00bb. Sugiero una buena medicina para esto, aparte de la oraci\u00f3n; medicina efectiva es: morderse la lengua. \u00a1Se hinchar\u00e1 en tu boca y no puedes hablar!<\/p>\n<p>\u00abEl hijo del hombre &#8211; concluye el Evangelio &#8211; vino a buscar y salvar lo que se hab\u00eda perdido\u00bb (Lc 19:10). Si evitamos a los que nos parecen perdidos, no somos de Jes\u00fas. Pedimos la gracia de encontrarnos con cada uno como un hermano y no ver a nadie como un enemigo. Y si hemos sido heridos, volvemos bien. Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas no son esclavos de los males del pasado, sino que, perdonados por Dios, hacen lo mismo que Zaqueo: solo piensan en el bien que pueden hacer. Damos libremente, amamos a los pobres y a los que no tienen que devolvernos: seremos ricos a los ojos de Dios.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, espero que su catedral, como cualquier iglesia, sea el lugar donde todos se sientan recordados por el Se\u00f1or, anticipados por su misericordia y bienvenidos a casa. Para que lo m\u00e1s hermoso ocurra en la Iglesia: regoc\u00edjate porque la salvaci\u00f3n ha entrado en la vida (ver v. 9). Que as\u00ed sea.<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | El Se\u00f1or ante todo nos recuerda, no nos olvida, no nos pierde de vista, as\u00ed lo afirmaba el Santo Padre en la tarde, en su visita Pastoral a la ciudad de Albano, en la provincia de Lacio, Italia, al celebrar la Eucarist\u00eda en las inmediaciones de la Catedral de la ciudad. En [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":8714,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[82],"tags":[18,28,58],"class_list":["post-8713","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vatiano","tag-obispado-castrense-de-argentina","tag-papa-francisco","tag-santa-sede"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8713","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8713"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8713\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}