{"id":8849,"date":"2019-09-30T09:44:31","date_gmt":"2019-09-30T12:44:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/?p=8849"},"modified":"2019-09-30T09:44:31","modified_gmt":"2019-09-30T12:44:31","slug":"papa-francisco-domingo-de-la-palabra-de-dios-carta-apostolica-en-forma-motu-proprio-aperuit-illis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.obispadocastrenseargentina.org\/contenidos\/papa-francisco-domingo-de-la-palabra-de-dios-carta-apostolica-en-forma-motu-proprio-aperuit-illis\/","title":{"rendered":"Papa Francisco | Domingo de la Palabra de Dios, Carta Apost\u00f3lica en forma Motu Proprio, Aperuit illis"},"content":{"rendered":"<p><strong>Papa Francisco<\/strong> | <strong>Domingo de la Palabra de Dios<\/strong>, Carta Apost\u00f3lica en forma <strong>Motu Proprio<\/strong>, <strong>Aperuit illis<\/strong>, el documento dado a difusi\u00f3n en la jornada del lunes 30 de septiembre, establece que en la Iglesia Universal se celebrar\u00e1 cada tercer Domingo del Tiempo Ordinario. En la carta, el Santo Padre declara, <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><strong><em>dedicar concretamente un domingo del An\u0303o litu\u0301rgico a la Palabra de Dios nos permite, sobre todo, hacer que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre tambie\u0301n para nosotros el tesoro de su Palabra\u00a0para que podamos<\/em><\/strong><em>\u00a0<strong>anunciar por todo el mundo esta riqueza inagotable<\/strong><strong>\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, compartimos la Carta Apost\u00f3lica de <strong>Su Santidad Francisco<\/strong>:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">Carta Apost\u00f3lica<br \/>\nen forma de <strong>Motu Proprio<\/strong><br \/>\ndel <strong>Santo Padre<\/strong><br \/>\n<strong>Francisco<br \/>\n<\/strong><em><strong>Aperuit illis<\/strong><br \/>\n<\/em>con la que se instituye el<br \/>\n<strong><em>Domingo de la Palabra de Dios<\/em><\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>\u00abLes abri\u00f3 el entendimiento para comprender las Escrituras\u00bb (<em>Lc<\/em>24,45). Es uno de los \u00faltimos gestos realizados por el Se\u00f1or resucitado, antes de su Ascensi\u00f3n. Se les aparece a los disc\u00edpulos mientras est\u00e1n reunidos, parte el pan con ellos y abre sus mentes para comprender la Sagrada Escritura. A aquellos hombres asustados y decepcionados les revela el sentido del misterio pascual: que seg\u00fan el plan eterno del Padre, Jes\u00fas ten\u00eda que sufrir y resucitar de entre los muertos para conceder la conversi\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>24,26.46-47); y promete el Esp\u00edritu Santo que les dar\u00e1 la fuerza para ser testigos de este misterio de salvaci\u00f3n (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a024,49).<\/li>\n<\/ol>\n<p>La relaci\u00f3n entre el Resucitado, la comunidad de creyentes y la Sagrada Escritura es intensamente vital para nuestra identidad. Si el Se\u00f1or no nos introduce es imposible comprender en profundidad la Sagrada Escritura, pero lo contrario tambi\u00e9n es cierto: sin la Sagrada Escritura, los acontecimientos de la misi\u00f3n de Jes\u00fas y de su Iglesia en el mundo permanecen indescifrables. San Jer\u00f3nimo escribi\u00f3 con verdad: \u00abLa ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo\u00bb (<em>In Is<\/em>., Pr\u00f3logo:\u00a0<em>PL<\/em>\u00a024,17).<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Tras la conclusi\u00f3n del\u00a0<em>Jubileo extraordinario de la misericordia<\/em>, ped\u00ed que se pensara en \u00abun domingo completamente dedicado a la Palabra de Dios, para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese di\u00e1logo constante de Dios con su pueblo\u00bb (Carta ap.\u00a0<em>Misericordia et misera<\/em>, 7). Dedicar concretamente un domingo del A\u00f1o lit\u00fargico a la Palabra de Dios nos permite, sobre todo, hacer que la Iglesia reviva el gesto del Resucitado que abre tambi\u00e9n para nosotros el tesoro de su Palabra para que podamos anunciar por todo el mundo esta riqueza inagotable. En este sentido, me vienen a la memoria las ense\u00f1anzas de san Efr\u00e9n: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es capaz, Se\u00f1or, de penetrar con su mente una sola de tus frases? Como el sediento que bebe de la fuente, mucho m\u00e1s es lo que dejamos que lo que tomamos. Porque la palabra del Se\u00f1or presenta muy diversos aspectos, seg\u00fan la diversa capacidad de los que la estudian. El Se\u00f1or pint\u00f3 con multiplicidad de colores su palabra, para que todo el que la estudie pueda ver en ella lo que m\u00e1s le plazca. Escondi\u00f3 en su palabra variedad de tesoros, para que cada uno de nosotros pudiera enriquecerse en cualquiera de los puntos en que concentrar su reflexi\u00f3n\u00bb (<em>Comentarios sobre el Diat\u00e9saron<\/em>, 1,18).<\/li>\n<\/ol>\n<p>Por tanto, con esta Carta tengo la intenci\u00f3n de responder a las numerosas peticiones que me han llegado del pueblo de Dios, para que en toda la Iglesia se pueda celebrar con un mismo prop\u00f3sito el<em>\u00a0Domingo de la Palabra de Dios<\/em>. Ahora se ha convertido en una pr\u00e1ctica com\u00fan vivir momentos en los que la comunidad cristiana se centra en el gran valor que la Palabra de Dios ocupa en su existencia cotidiana. En las diferentes Iglesias locales hay una gran cantidad de iniciativas que hacen cada vez m\u00e1s accesible la Sagrada Escritura a los creyentes, para que se sientan agradecidos por un don tan grande, con el compromiso de vivirlo cada d\u00eda y la responsabilidad de testimoniarlo con coherencia.<\/p>\n<p>El Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II dio un gran impulso al redescubrimiento de la Palabra de Dios con la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>. En aquellas p\u00e1ginas, que siempre merecen ser meditadas y vividas, emerge claramente la naturaleza de la Sagrada Escritura, su transmisi\u00f3n de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n (cap. II), su inspiraci\u00f3n divina (cap. III) que abarca el Antiguo y el Nuevo Testamento (cap\u00edtulos IV y V) y su importancia para la vida de la Iglesia (cap. VI). Para aumentar esa ense\u00f1anza, Benedicto XVI convoc\u00f3 en el a\u00f1o 2008 una Asamblea del S\u00ednodo de los Obispos sobre el tema \u201cLa Palabra de Dios en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia\u201d, publicando a continuaci\u00f3n la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica\u00a0<em>Verbum Domini<\/em>, que constituye una ense\u00f1anza fundamental para nuestras comunidades.<sup>[1]<\/sup>\u00a0En este Documento en particular se profundiza el car\u00e1cter performativo de la Palabra de Dios, especialmente cuando su car\u00e1cter espec\u00edficamente sacramental emerge en la acci\u00f3n lit\u00fargica.<sup>[2]<\/sup><\/p>\n<p>Por tanto, es bueno que nunca falte en la vida de nuestro pueblo esta relaci\u00f3n decisiva con la Palabra viva que el Se\u00f1or nunca se cansa de dirigir a su Esposa, para que pueda crecer en el amor y en el testimonio de fe.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>As\u00ed pues, establezco que el III Domingo del Tiempo Ordinario est\u00e9 dedicado a la celebraci\u00f3n, reflexi\u00f3n y divulgaci\u00f3n de la Palabra de Dios. Este\u00a0<em>Domingo de la Palabra de Dios\u00a0<\/em>se colocar\u00e1 en un momento oportuno de ese periodo del a\u00f1o, en el que estamos invitados a fortalecer los lazos con los jud\u00edos y a rezar por la unidad de los cristianos. No se trata de una mera coincidencia temporal: celebrar el<em>Domingo de la Palabra de Dios<\/em>expresa un valor ecum\u00e9nico, porque la Sagrada Escritura indica a los que se ponen en actitud de escucha el camino a seguir para llegar a una aut\u00e9ntica y s\u00f3lida unidad.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Las comunidades encontrar\u00e1n el modo de vivir este\u00a0<em>Domingo<\/em>\u00a0como un d\u00eda solemne. En cualquier caso, ser\u00e1 importante que en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica se entronice el texto sagrado, a fin de hacer evidente a la asamblea el valor normativo que tiene la Palabra de Dios. En este domingo, de manera especial, ser\u00e1 \u00fatil destacar su proclamaci\u00f3n y adaptar la homil\u00eda para poner de relieve el servicio que se hace a la Palabra del Se\u00f1or. En este domingo, los obispos podr\u00e1n celebrar el rito del Lectorado o confiar un ministerio similar para recordar la importancia de la proclamaci\u00f3n de la Palabra de Dios en la liturgia. En efecto, es fundamental que no falte ning\u00fan esfuerzo para que algunos fieles se preparen con una formaci\u00f3n adecuada a ser verdaderos anunciadores de la Palabra, como sucede de manera ya habitual para los ac\u00f3litos o los ministros extraordinarios de la Comuni\u00f3n. Asimismo, los p\u00e1rrocos podr\u00e1n encontrar el modo de entregar la Biblia, o uno de sus libros, a toda la asamblea, para resaltar la importancia de seguir en la vida diaria la lectura, la profundizaci\u00f3n y la oraci\u00f3n con la Sagrada Escritura, con una particular consideraci\u00f3n a la\u00a0<em>lectio divina<\/em>.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>El regreso del pueblo de Israel a su patria, despu\u00e9s del exilio en Babilonia, estuvo marcado de manera significativa por la lectura del libro de la Ley. La Biblia nos ofrece una descripci\u00f3n conmovedora de ese momento en el libro de Nehem\u00edas. El pueblo estaba reunido en Jerusal\u00e9n en la plaza de la Puerta del Agua, escuchando la Ley. Aquel pueblo hab\u00eda sido dispersado con la deportaci\u00f3n, pero ahora se encuentra reunido alrededor de la Sagrada Escritura como si fuera \u00abun solo hombre\u00bb (<em>Ne<\/em>8,1). Cuando se le\u00eda el libro sagrado, el pueblo \u00abescuchaba con atenci\u00f3n\u00bb (<em>Ne<\/em>8,3), sabiendo que pod\u00edan encontrar en aquellas palabras el significado de los acontecimientos vividos. La reacci\u00f3n al anuncio de aquellas palabras fue la emoci\u00f3n y las l\u00e1grimas: \u00ab[Los levitas] leyeron el libro de la ley de Dios con claridad y explicando su sentido, de modo que entendieran la lectura. Entonces el gobernador Nehem\u00edas, el sacerdote y escriba Esdras, y los levitas que instru\u00edan al pueblo dijeron a toda la asamblea: \u201cEste d\u00eda est\u00e1 consagrado al Se\u00f1or, vuestro Dios. No est\u00e9is tristes ni llor\u00e9is\u201d (y es que todo el pueblo lloraba al escuchar las palabras de la ley). [\u2026] \u201c\u00a1No os pong\u00e1is tristes; el gozo del Se\u00f1or es vuestra fuerza!\u201d\u00bb (<em>Ne<\/em>\u00a08,8-10).<\/li>\n<\/ol>\n<p>Estas palabras contienen una gran ense\u00f1anza. La Biblia no puede ser s\u00f3lo patrimonio de algunos, y mucho menos una colecci\u00f3n de libros para unos pocos privilegiados. Pertenece, en primer lugar, al pueblo convocado para escucharla y reconocerse en esa Palabra. A menudo se dan tendencias que intentan monopolizar el texto sagrado releg\u00e1ndolo a ciertos c\u00edrculos o grupos escogidos. No puede ser as\u00ed. La Biblia es el libro del pueblo del Se\u00f1or que al escucharlo pasa de la dispersi\u00f3n y la divisi\u00f3n a la unidad. La Palabra de Dios une a los creyentes y los convierte en un solo pueblo.<\/p>\n<ol start=\"5\">\n<li>En esta unidad, generada con la escucha, los Pastores son los primeros que tienen la gran responsabilidad de explicar y permitir que todos entiendan la Sagrada Escritura. Puesto que es el libro del pueblo, los que tienen la vocaci\u00f3n de ser ministros de la Palabra deben sentir con fuerza la necesidad de hacerla accesible a su comunidad.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La homil\u00eda, en particular, tiene una funci\u00f3n muy peculiar, porque posee \u00abun car\u00e1cter cuasi sacramental\u00bb (Exhort. ap.\u00a0<em>Evangelii gaudium<\/em>, 142). Ayudar a profundizar en la Palabra de Dios, con un lenguaje sencillo y adecuado para el que escucha, le permite al sacerdote mostrar tambi\u00e9n la \u00abbelleza de las im\u00e1genes que el Se\u00f1or utilizaba para estimular a la pr\u00e1ctica del bien\u00bb (<em>ib\u00edd<\/em>.). Esta es una oportunidad pastoral que hay que aprovechar.<\/p>\n<p>De hecho, para muchos de nuestros fieles esta es la \u00fanica oportunidad que tienen para captar la belleza de la Palabra de Dios y verla relacionada con su vida cotidiana. Por lo tanto, es necesario dedicar el tiempo apropiado para la preparaci\u00f3n de la homil\u00eda. No se puede improvisar el comentario de las lecturas sagradas. A los predicadores se nos pide m\u00e1s bien el esfuerzo de no alargarnos desmedidamente con homil\u00edas pedantes o temas extra\u00f1os. Cuando uno se detiene a meditar y rezar sobre el texto sagrado, entonces se puede hablar con el coraz\u00f3n para alcanzar los corazones de las personas que escuchan, expresando lo esencial con vistas a que se comprenda y d\u00e9 fruto. Que nunca nos cansemos de dedicar tiempo y oraci\u00f3n a la Sagrada Escritura, para que sea acogida \u00abno como palabra humana, sino, cual es en verdad, como Palabra de Dios\u00bb (<em>1 Ts<\/em>\u00a02,13).<\/p>\n<p>Es bueno que tambi\u00e9n los catequistas, por el ministerio que realizan de ayudar a crecer en la fe, sientan la urgencia de renovarse a trav\u00e9s de la familiaridad y el estudio de la Sagrada Escritura, para favorecer un verdadero di\u00e1logo entre quienes los escuchan y la Palabra de Dios.<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>Antes de reunirse con los disc\u00edpulos, que estaban encerrados en casa, y de abrirles el entendimiento para comprender las Escrituras (cf.\u00a0<em>Lc\u00a0<\/em>24,44-45), el Resucitado se aparece a dos de ellos en el camino que lleva de Jerusal\u00e9n a Ema\u00fas (cf.\u00a0<em>Lc\u00a0<\/em>24,13-35). La narraci\u00f3n del evangelista Lucas indica que es el mismo d\u00eda de la Resurrecci\u00f3n, es decir el domingo. Aquellos dos disc\u00edpulos discuten sobre los \u00faltimos acontecimientos de la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas. Su camino est\u00e1 marcado por la tristeza y la desilusi\u00f3n a causa del tr\u00e1gico final de Jes\u00fas. Esperaban que \u00c9l fuera el Mes\u00edas libertador, y se encuentran ante el esc\u00e1ndalo del Crucificado. Con discreci\u00f3n, el mismo Resucitado se acerca y camina con los disc\u00edpulos, pero ellos no lo reconocen (cf. v. 16). A lo largo del camino, el Se\u00f1or los interroga, d\u00e1ndose cuenta de que no han comprendido el sentido de su pasi\u00f3n y su muerte; los llama \u00abnecios y torpes\u00bb (v. 25) y \u00abcomenzando por Mois\u00e9s y siguiendo por todos los profetas, les explic\u00f3 lo que se refer\u00eda a \u00c9l en todas las Escrituras\u00bb (v. 27). Cristo es el primer exegeta. No s\u00f3lo las Escrituras antiguas anticiparon lo que \u00c9l iba a realizar, sino que \u00c9l mismo quiso ser fiel a esa Palabra para evidenciar la \u00fanica historia de salvaci\u00f3n que alcanza su plenitud en Cristo.<\/li>\n<li>La Biblia, por tanto, en cuanto Sagrada Escritura, habla de Cristo y lo anuncia como el que debe soportar los sufrimientos para entrar en la gloria (cf. v. 26). No s\u00f3lo una parte, sino toda la Escritura habla de \u00c9l. Su muerte y resurrecci\u00f3n son indescifrables sin ella. Por esto una de las confesiones de fe m\u00e1s antiguas pone de relieve que Cristo \u00abmuri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras; y que fue sepultado y que resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, seg\u00fan las Escrituras; y que se apareci\u00f3 a Cefas\u00bb (<em>1 Co\u00a0<\/em>15,3-5). Puesto que las Escrituras hablan de Cristo, nos ayudan a creer que su muerte y resurrecci\u00f3n no pertenecen a la mitolog\u00eda, sino a la historia y se encuentran en el centro de la fe de sus disc\u00edpulos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Es profundo el v\u00ednculo entre la Sagrada Escritura y la fe de los creyentes. Porque la fe proviene de la escucha y la escucha est\u00e1 centrada en la palabra de Cristo (cf.\u00a0<em>Rm\u00a0<\/em>10,17), la invitaci\u00f3n que surge es la urgencia y la importancia que los creyentes tienen que dar a la escucha de la Palabra del Se\u00f1or tanto en la acci\u00f3n lit\u00fargica como en la oraci\u00f3n y la reflexi\u00f3n personal.<\/p>\n<ol start=\"8\">\n<li>El \u201cviaje\u201d del Resucitado con los disc\u00edpulos de Ema\u00fas concluye con la cena. El misterioso Viandante acepta la insistente petici\u00f3n que le dirigen aquellos dos: \u00abQu\u00e9date con nosotros, porque atardece y el d\u00eda va de ca\u00edda\u00bb (<em>Lc\u00a0<\/em>24,29). Se sientan a la mesa, Jes\u00fas toma el pan, pronuncia la bendici\u00f3n, lo parte y se lo ofrece a ellos. En ese momento sus ojos se abren y lo reconocen (cf. v. 31).<\/li>\n<\/ol>\n<p>Esta escena nos hace comprender el inseparable v\u00ednculo entre la Sagrada Escritura y la Eucarist\u00eda. El Concilio Vaticano II nos ense\u00f1a: \u00abla Iglesia ha venerado siempre la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el Cuerpo de Cristo, pues, sobre todo en la sagrada liturgia, nunca ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo\u00bb (Const. dogm.\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>, 21).<\/p>\n<p>El contacto frecuente con la Sagrada Escritura y la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda hace posible el reconocimiento entre las personas que se pertenecen. Como cristianos somos un solo pueblo que camina en la historia, fortalecido por la presencia del Se\u00f1or en medio de nosotros que nos habla y nos nutre. El d\u00eda dedicado a la Biblia no ha de ser \u201cuna vez al a\u00f1o\u201d, sino una vez para todo el a\u00f1o, porque nos urge la necesidad de tener familiaridad e intimidad con la Sagrada Escritura y con el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el Pan en la comunidad de los creyentes. Para esto necesitamos entablar un constante trato de familiaridad con la Sagrada Escritura, si no el coraz\u00f3n queda fr\u00edo y los ojos permanecen cerrados, afectados como estamos por innumerables formas de ceguera.<\/p>\n<p>La Sagrada Escritura y los Sacramentos no se pueden separar. Cuando los Sacramentos son introducidos e iluminados por la Palabra, se manifiestan m\u00e1s claramente como la meta de un camino en el que Cristo mismo abre la mente y el coraz\u00f3n al reconocimiento de su acci\u00f3n salvadora. Es necesario, en este contexto, no olvidar la ense\u00f1anza del libro del Apocalipsis, cuando dice que el Se\u00f1or est\u00e1 a la puerta y llama. Si alguno escucha su voz y le abre, \u00c9l entra para cenar juntos (cf. 3,20). Jesucristo llama a nuestra puerta a trav\u00e9s de la Sagrada Escritura; si escuchamos y abrimos la puerta de la mente y del coraz\u00f3n, entonces entra en nuestra vida y se queda con nosotros.<\/p>\n<ol start=\"9\">\n<li>En la Segunda Carta a Timoteo, que constituye de alg\u00fan modo su testamento espiritual, san Pablo recomienda a su fiel colaborador que lea constantemente la Sagrada Escritura. El Ap\u00f3stol est\u00e1 convencido de que \u00abtoda Escritura es inspirada por Dios es tambi\u00e9n \u00fatil para ense\u00f1ar, para arg\u00fcir, para corregir, para educar\u00bb (3,16). Esta recomendaci\u00f3n de Pablo a Timoteo constituye una base sobre la que la Constituci\u00f3n conciliar\u00a0<em>Dei Verbum\u00a0<\/em>trata el gran tema de la inspiraci\u00f3n de la Sagrada Escritura, un fundamento del que emergen en particular la\u00a0<em>finalidad salv\u00edfica<\/em>, la<em>dimensi\u00f3n espiritual<\/em>y el\u00a0<em>principio de la encarnaci\u00f3n\u00a0<\/em>de la Sagrada Escritura.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Al evocar sobre todo la recomendaci\u00f3n de Pablo a Timoteo, la\u00a0<em>Dei Verbum\u00a0<\/em>subraya que \u00ablos libros de la Escritura ense\u00f1an firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (n. 11). Puesto que las mismas instruyen en vista a la salvaci\u00f3n por la fe en Cristo (cf.\u00a0<em>2 Tm\u00a0<\/em>3,15), las verdades contenidas en ellas sirven para nuestra salvaci\u00f3n. La Biblia no es una colecci\u00f3n de libros de historia, ni de cr\u00f3nicas, sino que est\u00e1 totalmente dirigida a la salvaci\u00f3n integral de la persona. El innegable fundamento hist\u00f3rico de los libros contenidos en el texto sagrado no debe hacernos olvidar esta finalidad primordial: nuestra salvaci\u00f3n. Todo est\u00e1 dirigido a esta finalidad inscrita en la naturaleza misma de la Biblia, que est\u00e1 compuesta como historia de salvaci\u00f3n en la que Dios habla y act\u00faa para ir al encuentro de todos los hombres y salvarlos del mal y de la muerte.<\/p>\n<p>Para alcanzar esa finalidad salv\u00edfica, la Sagrada Escritura bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo transforma en Palabra de Dios la palabra de los hombres escrita de manera humana (cf. Const. dogm.\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>,<em>\u00a0<\/em>12). El papel del Esp\u00edritu Santo en la Sagrada Escritura es fundamental. Sin su acci\u00f3n, el riesgo de permanecer encerrados en el mero texto escrito estar\u00eda siempre presente, facilitando una interpretaci\u00f3n fundamentalista, de la que es necesario alejarse para no traicionar el car\u00e1cter inspirado, din\u00e1mico y espiritual que el texto sagrado posee. Como recuerda el Ap\u00f3stol: \u00abLa letra mata, mientras que el Esp\u00edritu da vida\u00bb (<em>2 Co<\/em>\u00a03,6). El Esp\u00edritu Santo, por tanto, transforma la Sagrada Escritura en Palabra viva de Dios, vivida y transmitida<strong>\u00a0<\/strong>en la fe de su pueblo santo.<\/p>\n<ol start=\"10\">\n<li>La acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo no se refiere s\u00f3lo a la formaci\u00f3n de la Sagrada Escritura, sino que act\u00faa tambi\u00e9n en aquellos que se ponen a la escucha de la Palabra de Dios. Es importante la afirmaci\u00f3n de los Padres conciliares, seg\u00fan la cual la Sagrada Escritura \u00abse ha de leer e interpretar con el mismo Esp\u00edritu con que fue escrita\u00bb (Const. dogm.\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>, 12). Con Jesucristo la revelaci\u00f3n de Dios alcanza su culminaci\u00f3n y su plenitud; aun as\u00ed, el Esp\u00edritu Santo contin\u00faa su acci\u00f3n. De hecho, ser\u00eda reductivo limitar la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo s\u00f3lo a la naturaleza divinamente inspirada de la Sagrada Escritura y a sus distintos autores. Por tanto, es necesario tener fe en la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que sigue realizando una peculiar forma de inspiraci\u00f3n cuando la Iglesia ense\u00f1a la Sagrada Escritura, cuando el Magisterio la interpreta aut\u00e9nticamente (cf.\u00a0<em>ib\u00edd<\/em>., 10) y cuando cada creyente hace de ella su propia norma espiritual. En este sentido podemos comprender las palabras de Jes\u00fas cuando, a los disc\u00edpulos que le confirman haber entendido el significado de sus par\u00e1bolas, lesdice: \u00abPues bien, un escriba que se ha hecho disc\u00edpulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo\u00bb (<em>Mt<\/em>13,52).<\/li>\n<li>La\u00a0<em>Dei Verbum\u00a0<\/em>afirma, adem\u00e1s, que \u00abla Palabra de Dios, expresada en lenguas humanas, se hace semejante al lenguaje humano, como la Palabra del eterno Padre, asumiendo nuestra d\u00e9bil condici\u00f3n humana, se hizo semejante a los hombres\u00bb (n. 13). Es como decir que la Encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios da forma y sentido a la relaci\u00f3n entre la Palabra de Dios y el lenguaje humano, con sus condiciones hist\u00f3ricas y culturales. En este acontecimiento toma forma la Tradici\u00f3n, que tambi\u00e9n es Palabra de Dios (cf.\u00a0<em>ib\u00edd<\/em>., 9). A menudo se corre el riesgo de separar la Sagrada Escritura de la Tradici\u00f3n, sin comprender que juntas forman la \u00fanica fuente de la Revelaci\u00f3n. El car\u00e1cter escrito de la primera no le quita nada a su ser plenamente palabra viva; as\u00ed como la Tradici\u00f3n viva de la Iglesia, que la transmite constantemente de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n a lo largo de los siglos, tiene el libro sagrado como \u00abregla suprema de la fe\u00bb (<em>ib\u00edd<\/em>., 21). Por otra parte, antes de convertirse en texto escrito, la Sagrada Escritura se transmiti\u00f3 oralmente y se mantuvo viva por la fe de un pueblo que la reconoc\u00eda como su historia y su principio de identidad en medio de muchos otros pueblos. Por consiguiente, la fe b\u00edblica se basa en la Palabra viva, no en un libro.<\/li>\n<li>Cuando la Sagrada Escritura se lee con el mismo Esp\u00edritu que fue escrita, permanece siempre nueva. El Antiguo Testamento no es nunca viejo en cuanto que es parte del Nuevo, porque todo es transformado por el \u00fanico Esp\u00edritu que lo inspira. Todo el texto sagrado tiene una funci\u00f3n prof\u00e9tica: no se refiere al futuro, sino al presente de aquellos que se nutren de esta Palabra. Jes\u00fas mismo lo afirma claramente al comienzo de su ministerio: \u00abHoy se ha cumplido esta Escritura que acab\u00e1is de o\u00edr\u00bb (<em>Lc<\/em>4,21). Quien se alimenta de la Palabra de Dios todos los d\u00edas se convierte, como Jes\u00fas, en contempor\u00e1neo de las personas que encuentra; no tiene tentaci\u00f3n de caer en nostalgias est\u00e9riles por el pasado, ni en utop\u00edas desencarnadas hacia el futuro.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La Sagrada Escritura realiza su acci\u00f3n prof\u00e9tica sobre todo en quien la escucha. Causa dulzura y amargura. Vienen a la mente las palabras del profeta Ezequiel cuando, invitado por el Se\u00f1or a comerse el libro, manifiesta: \u00abMe supo en la boca dulce como la miel\u00bb (3,3). Tambi\u00e9n el evangelista Juan en la isla de Patmos evoca la misma experiencia de Ezequiel de comer el libro, pero agrega algo m\u00e1s espec\u00edfico: \u00abEn mi boca sab\u00eda dulce como la miel, pero, cuando lo com\u00ed, mi vientre se llen\u00f3 de amargor\u00bb (<em>Ap<\/em>10,10).<\/p>\n<p>La dulzura de la Palabra de Dios nos impulsa a compartirla con quienes encontramos en nuestra vida para manifestar la certeza de la esperanza que contiene (cf.\u00a0<em>1 P<\/em>\u00a03,15-16). Por su parte, la amargura se percibe frecuentemente cuando comprobamos cu\u00e1n dif\u00edcil es para nosotros vivirla de manera coherente, o cuando experimentamos su rechazo porque no se considera v\u00e1lida para dar sentido a la vida. Por tanto, es necesario no acostumbrarse nunca a la Palabra de Dios, sino nutrirse de ella para descubrir y vivir en profundidad nuestra relaci\u00f3n con Dios y con nuestros hermanos.<\/p>\n<ol start=\"13\">\n<li>Otra interpelaci\u00f3n que procede de la Sagrada Escritura se refiere a la caridad. La Palabra de Dios nos se\u00f1ala constantemente el amor misericordioso del Padre que pide a sus hijos que vivan en la caridad. La vida de Jes\u00fas es la expresi\u00f3n plena y perfecta de este amor divino que no se queda con nada para s\u00ed mismo, sino que se ofrece a todos incondicionalmente. En la par\u00e1bola del pobre L\u00e1zaro encontramos una indicaci\u00f3n valiosa. Cuando L\u00e1zaro y el rico mueren, este \u00faltimo, al ver al pobre en el seno de Abrah\u00e1n, pide ser enviado a sus hermanos para aconsejarles que vivan el amor al pr\u00f3jimo, para evitar que ellos tambi\u00e9n sufran sus propios tormentos. La respuesta de Abrah\u00e1n es aguda: \u00abTienen a Mois\u00e9s y a los profetas: que los escuchen\u00bb (<em>Lc<\/em>16,29). Escuchar la Sagrada Escritura para practicar la misericordia: este es un gran desaf\u00edo para nuestras vidas. La Palabra de Dios es capaz de abrir nuestros ojos para permitirnos salir del individualismo que conduce a la asfixia y la esterilidad, a la vez que nos manifiesta el camino del compartir y de la solidaridad.<\/li>\n<li>Uno de los episodios m\u00e1s significativos de la relaci\u00f3n entre Jes\u00fas y los disc\u00edpulos es el relato de la Transfiguraci\u00f3n. Jes\u00fas sube a la monta\u00f1a para rezar con Pedro, Santiago y Juan. Los evangelistas recuerdan que, mientras el rostro y la ropa de Jes\u00fas resplandec\u00edan, dos hombres conversaban con \u00c9l: Mois\u00e9s y El\u00edas, que encarnan la Ley y los Profetas, es decir, la Sagrada Escritura. La reacci\u00f3n de Pedro ante esa visi\u00f3n est\u00e1 llena de un asombro gozoso: \u00abMaestro, \u00a1qu\u00e9 bueno es que estemos aqu\u00ed! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Mois\u00e9s y otra para El\u00edas\u00bb (<em>Lc\u00a0<\/em>9,33). En aquel momento una nube los cubri\u00f3 con su sombra y los disc\u00edpulos se llenaron de temor.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La Transfiguraci\u00f3n hace referencia a la fiesta de las Tiendas, cuando Esdras y Nehem\u00edas le\u00edan el texto sagrado al pueblo, despu\u00e9s de su regreso del exilio. Al mismo tiempo, anticipa la gloria de Jes\u00fas en preparaci\u00f3n para el esc\u00e1ndalo de la pasi\u00f3n, gloria divina que es aludida por la nube que envuelve a los disc\u00edpulos, s\u00edmbolo de la presencia del Se\u00f1or. Esta Transfiguraci\u00f3n es similar a la de la Sagrada Escritura, que se trasciende a s\u00ed misma cuando alimenta la vida de los creyentes. Como recuerda la\u00a0<em>Verbum Domini<\/em>: \u00abPara restablecer la articulaci\u00f3n entre los diferentes sentidos escritur\u00edsticos es decisivo comprender\u00a0<em>el paso de la letra al esp\u00edritu<\/em>. No se trata de un paso autom\u00e1tico y espont\u00e1neo; se necesita m\u00e1s bien trascender la letra\u00bb (n. 38).<\/p>\n<ol start=\"15\">\n<li>En el camino de escucha de la Palabra de Dios, nos acompa\u00f1a la Madre del Se\u00f1or, reconocida como bienaventurada porque crey\u00f3 en el cumplimiento de lo que el Se\u00f1or le hab\u00eda dicho (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>1,45). La bienaventuranza de Mar\u00eda precede a todas las bienaventuranzas pronunciadas por Jes\u00fas para los pobres, los afligidos, los mansos, los pacificadores y los perseguidos, porque es la condici\u00f3n necesaria para cualquier otra bienaventuranza. Ning\u00fan pobre es bienaventurado porque es pobre; lo ser\u00e1 si, como Mar\u00eda, cree en el cumplimiento de la Palabra de Dios. Lo recuerda un gran disc\u00edpulo y maestro de la Sagrada Escritura, san Agust\u00edn: \u00abEntre la multitud ciertas personas dijeron admiradas: \u201cFeliz el vientre que te llev\u00f3\u201d; y \u00c9l: \u201cM\u00e1s bien, felices quienes oyen y custodian la Palabra de Dios\u201d. Esto equivale a decir: tambi\u00e9n mi madre, a quien hab\u00e9is calificado de feliz, es feliz precisamente porque custodia la Palabra de Dios;no porque en ella la Palabra se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros, sino porque custodia la Palabra misma de Dios mediante la que ha sido hecha y que en ella se hizo carne\u00bb (<em>Tratados sobre el evangelio de Juan<\/em>, 10,3).<\/li>\n<\/ol>\n<p>Que el domingo dedicado a la Palabra haga crecer en el pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura, como el autor sagrado lo ense\u00f1aba ya en tiempos antiguos: esta Palabra \u00abest\u00e1 muy cerca de ti: en tu coraz\u00f3n y en tu boca, para que la cumplas\u00bb (<em>Dt\u00a0<\/em>30,14).<\/p>\n<p>Dado en Roma, en San Juan de Letr\u00e1n, el 30 de septiembre de 2019.<br \/>\nMemoria lit\u00fargica de San Jer\u00f3nimo en el inicio del 1600 aniversario de la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>FRANCISCO<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa Francisco | Domingo de la Palabra de Dios, Carta Apost\u00f3lica en forma Motu Proprio, Aperuit illis, el documento dado a difusi\u00f3n en la jornada del lunes 30 de septiembre, establece que en la Iglesia Universal se celebrar\u00e1 cada tercer Domingo del Tiempo Ordinario. 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